SOMBRA AQUÍ, SOMBRA ALLÁ. U HONOR A QUIEN MERECE.

Ya sé queridos lectores, apenas en mayo pasado les hablé de la puesta en escena para México de Hoy No Me Puedo Levantar, si por algún motivo del destino no la leyeron hagan clic aquí pues les ayudará más a entender este texto. Pero toco el tema de nueva cuenta porque hay nuevas cartas que en verdad necesito poner sobre la mesa, así que breves y concisos, ¡a darle!

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 Como comenté en su momento, para mí el único gran detalle de la obra era la participación de María León en el personaje de Ana, comenté mis porqués y varios fans me apedrearon por dar mi crítica sobre dicha interpretación. Pues bien, tuve el placer de asistir a la presentación de la cantante ahora en el personaje principal, María. Señoras y señores: María León está finalmente en el papel que debía llevar desde un inicio. 

 María es el papel que da sentido y guía a la feminidad de la trama, una mujer entregada al amor y que ha sufrido mucho por él. En su resguardo están temas de suma importancia como “Lía”, “El 7 De Septiembre” e “Hijo De La Luna”, a los cuales León impregna de su característico sello vocal lleno de adornos breves con franqueza, ritmo, energía y fuerza.

 Resaltaré en especial la ligereza y limpieza de las líneas que emplea en sus coreografías. Sin duda una bailarina nata con un talento enorme. En el rango actoral finalmente se siente en confianza, fresca y empática al personaje, con los tonos correctos, tiempo y astucia. Sin querer se roba el foco y los aplausos del público al delimitar cuadros bien ejecutados, además de lograr la transmisión de emociones acertada a la audiencia con cada escena.

 En verdad me emociona poder escribir esto acerca de una persona que denota perseverancia, carisma, sencillez y talento desde la posición que ocupa en el escenario. Me da mucho gusto como simple espectador el poder asistir de nueva cuenta y ver que las cosas han caído ya donde deben estar y que los dones que cada miembro del elenco tiene son aprovechados.

 Pero no solo León me sorprendió querido lector, oh no. Carmen Sarahí esta vez como Ana, simplemente deja con la boca abierta. Ella es una actriz fantástica y con una voz poderosa, basta recordar que es la de la Reina Elsa en Frozen (ya saben: “Libre soy”)  para asegurarles que el trabajo que desempeña tiene una sensibilidad auténtica, vive la desesperación, la tristeza y la melancolía de Ana en cada nota a manera tal que uno podría desmoronarse en lágrimas tras escucharle interpretar “El Fallo Positivo”.

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 Otra sorpresa: Regina Blandón como Patricia, no sé de dónde saca tanto dinamismo y chispa esta actriz, pero es apabullante y llena el foro con su simple presencia. Sigo destacando con Jorge Anzaldo, Omar Hernández y Diosnini Hondares como Las Pepas, estos actores brillan y arrancan carcajadas cada que aparecen con los simpáticos personajes travestis, ejecutan las coreografías con maestría, naturalidad y agilidad.

 Solo me quedó un pero al final y se llama Diego Amozurrutia y es que el actor se queda bastante corto al interpretar a Colate. Actoralmente, la degradación a causa de las drogas y el VIH que exige el rol no se da orgánicamente, es más bien un salto notorio  por el maquillaje. Vocalmente se esfuerza pero a veces por la colocación, otras por la respiración y otras por la dicción, las canciones que ejecuta no alcanzan a conectar tanto y eso le resta el peso de debe imponer al total.

 No diré más que no haya dicho en mi texto anterior, simplemente me era necesario darle la relevancia que merecen estas intervenciones en la obra y destacar de nueva cuenta que Hoy No Me Puedo Levantar es y seguirá siendo de las mejores opciones que la cartelera teatral – musical específicamente- ofrece hoy por hoy.

Originally posted 2014-08-18 02:05:05. Republished by Blog Post Promoter

Palabras breves: Sandarti se vuelve mago

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Si no han visto Wicked, ya no hay excusa alguna para  dejar de asistir al Teatro Telcel. Están ya en la recta final y para conmemorar dicho suceso arrancan un ciclo de actores invitados a este musical. El primero de ellos es, créanlo o no, Héctor Sandarti como El Maravilloso Mago De Oz.

¿Sandarti? Sí, el conductor estará los jueves en el papel que regularmente ejecuta Paco Morales. Sabemos que el también actor tiene un carisma innegable, lo cual lo ha colocado en el gusto del público desde su primer aparición en TV, conocemos además su capacidad histriónica (Orgasmos, Toc Toc), pero como cantante no tenemos registro alguno de él, al menos no en este país.

Y bien, siendo honestos el personaje del mago no requiere de una potencia vocal específica o un rango amplio, tan solo que pueda cantar pero que tenga una presencia poderosa a la par de un carácter dulce. Por lo cual debo decir que el señor Héctor Sandarti no hace un mal papel dentro de esta obra, es más, resulta agradable y bastante simpático.

Diferente a los magos que interpretan Paco Morales y Beto Castillo, comenzando por el tono de ingenuidad que envuelve su interpretación, esto último me pone en duda de si en verdad interpreta o tal vez es inseguridad denotada; sin embargo, el actor logra sacar adelante sus interpretaciones  y conectar tanto con el resto del ensamble como con el público que lo recibió con aplausos ensordecedores este pasado 25 de septiembre en su primer función.

La puesta sigue tan sólida como cuando inició su exitosa temporada hace ya casi un año. El despliegue de talento mezclado con un libreto y música impecables invitan al espectador noche tras noche a presenciar una calidad que hasta antes de esta puesta no se había visto en nuestro país. Ahí radica la importancia de asistir.

En conclusión, ver Wicked sigue siendo obligación para los amantes del teatro, más aún quienes idolatran los musicales. Héctor Sandarti no decepciona, es más, es una sorpresa agradable.

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Originally posted 2014-09-26 13:21:42. Republished by Blog Post Promoter

Sondheim en pos del redux

Bonito no es lo mismo que bueno
Stephen Sondheim

Pero no hay de que alarmarse, la cita anterior no es una condena. El Teatro Xola –Julio Prieto lleva ya tiempo ofertando puestas entre semana, buscando el público correcto e interesantemente se arriesga ahora con un musical para los días lunes, sí, Las pequeñas cosas del gran Sondheim.

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 Soy un amante del género musical, si me preguntasen ¿Qué disfrutarías más hacer Company o Traición (Betrayal, del gran Harold Pinter)? Lo confieso me iría sin dudar por la primera. El arte tiene reglas, por ende el teatro, en consecuencia el subgénero musical también, entre estas normativas hay una base: la música y la letra de la canción aparecen cuando el diálogo hablado como tal no basta para expresar el sentimiento, su magnitud y peso, entonces cantar es la respuesta, libera al alma y descompone la necesidad en notas variantes con un sentido y orientación; Las canciones deben de hilar la historia, obedecer un ritmo, lógica y no entorpecer la trama.

 Las pequeñas cosas del gran Sondheim (Ya sé, a mí también me cansa leer el título) es un tributo musical inspirado por el enorme catálogo que es la obra del autor estadounidense Stephen Sondheim, influencia y responsable de muchos elementos del teatro musical como lo conocemos hoy en día. Discípulo de Oscar Hammerstein II y responsable de títulos como la anteriormente mencionada Company, West Side Story, Gypsy, Into The Woods y muchas más.

 Las canciones seleccionadas (una lista muy bien elegida y justificada) buscan narrar la historia de cuatro personajes enfrentándose a la aparición, recepción, renovación y negación del amor. George busca obtener el amor de Sally que guarda luto a su anterior pareja, el amigo de George, Anthony no busca una pareja, sin embargo Desireé estaría encantada de ser parte de su mundo. Aunada a la historia está Fosca, una amiga en común de todos quien simplemente aparecerá para dar su postura ante el amor según su experiencia propia.

 Pues bien, debo de ser totalmente honesto en esta crítica: la puesta en escena es un arriesgado proyecto que en base es bueno, pero se queda a nivel trabajo de mesa y trazo. ¿Por qué? Si bien durante la hora y media que dura resulta entretenida y con varias interpretaciones que arrancan aplausos honestos del espectador, la ambiciosa historia no logra cuajar de lleno dada la ausencia de un guión sólido que sostenga y de fuerza a la acción ejecutada por las canciones, en su mayoría de personaje y en uno, que van casi de pared a pared.

10291788_244816812390235_8879591189339974726_n Una de las características del tributo musical es que la anécdota empleada para hilar la trama es un simple pretexto para presentar las canciones, por ende no es necesario ahondar en la evolución de personajes o en la historia misma, pero a cambio las subtramas deben ser sencillas y digeribles  fácilmente. El problema aquí es que el inexistente guión (bueno, al menos en el programa de mano no señalan a un responsable, pero de esto hablaré más adelante) ata y desata historias y posturas que piden a gritos una evolución el personaje a reflejarse mínimo en su vestuario, pero no pasa y entonces uno podría considerar frívolas muchas acciones en vez de actos de amor o simplemente humanos.

 La dirección de Yeyo Legorreta monta un espectáculo en un ritmo apresurado sin dar tiempo siquiera a los actores de respirar entre número y número, para -literalmente- contar la evolución del amor del alba al ocaso en dos actos que suman no más de 100 minutos. Y de poder hacer algo así se puede por supuesto, empero, ningún musical de Sondheim se narra en menos de dos horas y media. Lo sé, es un tributo no un montaje de la autoría de este compositor, más sus canciones exigen dedicación a la trama que las solicita, de lo contrario la obra evoluciona a algo así como un concierto conceptual.

 Incluir al autor en el título es honestamente pretencioso y sale sobrando, pudo resolverse en “Las pequeñas cosas” y al pie la leyenda “Basada en canciones de Stephen Sondheim”, pero no. Afortunadamente no todo está perdido, este montaje vale la pena por los miembros de su elenco, destacaré la potente voz de Majo Pérez, la atinada actuación de Mónica Martínez, la calidad interpretativa de José Luis Rodríguez y sobre todo  Alicia Paola, quien a pesar de aparecer brevemente con los discursos que intentan dar hilo a la trama para luego ser derogada a un ente gris, regresa a la recta final para literalmente cantar dos canciones con una auténtica entrega y tono llevándose la obra.

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 La escenografía sale sobrando, pese a ser conceptualmente notable es desaprovechada. No necesitan grandes cambios escenográficos, no es Wicked ni quiere serlo, pero no sabe como efectivizar su simplicidad. No es una mala propuesta, simplemente aún le falta cocción. En nuestro país hemos visto musicales de Off Broadway como Spelling Bee triunfar con un formato pequeño y sin más acompañamiento que el piano (como es el caso aquí también, por cierto mención especial al buen trabajo del director musical David Pineda) así que con una idea buena, artistas de calidad y canciones gloriosas sólo falta pulir hasta lograr la calidad que se exige y apoyar a que esto ocurra.

 Ahora, en la sección de quejas directas a la producción: ¿Alguien revisó lo que el diseñador gráfico iba a entregar antes mandar a imprimir?, lo digo por el programa de mano plagado de errores ortográficos, las cajas de texto sin ningún orden tipográfico, y el mix de imágenes en diferentes colores y resoluciones.

 Por favor, no abandonen el barco con una carga tan valiosa dentro, mejor fijen el rumbo y surquen correctamente las olas.

Originally posted 2014-06-16 02:56:37. Republished by Blog Post Promoter