Arte y realidad

¿Qué es el arte emergente? O ¿a qué se le llama arte emergente? Todos tenemos un concepto o una vaga idea del arte, de lo que llamamos arte, tenemos nuestros propios parámetros (aunque a veces por alguna causa desconocida es similar a las de otros), pero cuando le agregamos la categoría de emergente, la idea está más delimitada, e incluso cambia pues ¿Qué es el arte en sí? ¿Cómo podemos decir que una obra es arte?, ¿cuáles son los parámetros “reales”, “exactos” “verdaderos” para poder definir eso?

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 Es un gran problema poder definir una obra artística. Además de ser un tema complicado con su gran extensión en muchos aspectos, también es muy subjetivo, cambia según la persona que habla de ello. Afortunadamente con el paso de la historia le hemos dado el poder de decidir a algunas personas sobre eso, estas dichosas personas crearon escuelas con reglas, parámetros y conceptos de belleza, arte, estética entre otras cosas, y mucho tiempo la civilización conocida estuvo apegada a ello, hasta que llegaba algún revolucionario ¿realmente era un revolucionario? También cabe ponerlo en duda, con nuevas ideas y propuestas que hacían cambiar todos estos o algunos de estos parámetros, había otros que iban en contra de la escuela, otros más que evolucionaban lo establecido, etc.

 Ha existido de todo y siempre ha sido así, los revolucionarios son parte de este proceso, son justificables e inevitables, no son novedad son necesidad, pero ¿Por qué son una necesidad? ¿Por qué aparecen? ¿Por la imaginación y su ingenio? ¿Por la necesidad insatisfecha de la humanidad? ¿Buscan fama, placer o algo parecido? Este proceso de rompimiento del arte conocido en determinada época ¿es un proceso individual que se vuelve colectivo? O ¿siempre ha sido un proceso colectivo?

 Uno de los aspectos que debemos tomar en cuenta para poder aclarar en parte esto, es que, el arte es producto de un contexto social, político, religioso y económico, no es un área aparte de la realidad, sino que está muy relacionada con ella. A lo largo de la historia en cada periodo establecido han habido conceptos del arte, ideas acerca de lo que es bello y lo que no, pero todo eso ligado a las situaciones sociales, así lo fue el barroco, el romanticismo y el clasicismo, que respondían a su realidad, de igual modo en nuestra época, llena de avances tecnológicos, problemas ambientales, globalización y capitalismo desmesurado, modos de vida monótonos y vertiginosos, en donde vivir cada día depende de un salario, el arte responde a eso, a los ingresos de capital.

 No podemos negar que siempre el arte ha estado relacionado con el dinero pues un artista come, compra materiales, etc. pero ahora mucho del arte tiene por fin venderse; Aunque también tenemos una respuesta contraria sobre un arte que no tiene por fin venderse, sino su fin es ser arte, generar conciencia, protesta, nuevas ideas de belleza, arte y estética, en un principio fue una novedad, una corriente con fuerza, pero que con el tiempo se hundió sin darse cuenta en las corrientes del capitalismo, ahora, estos artistas, solo generan un arte vendible con una facha de arte nuevo.

 Puedo agregar a esta mezcla agria una afirmación bastante peligrosa, pero no por eso interesante: La revolución como parte de esta globalización, es evidente que ante periodo de la humanidad, también hay un rompimiento en el arte, y nuestra época no es la excepción. Existe una demanda que tiene que ser cumplida, junto  a una necesidad en los artistas de crear algo original, poniendo algo de dinero de por medio para la creación y la venta puede haber una remuneración bastante satisfactoria, además de que existe un mercado que busca este arte emergente, nuevo y diferente, cosa que al final no lo resulta desde una vista más amplia. No sé si podríamos decir que el arte puede funcionar de manera similar al comportamiento humano, aunque de él procede también tiene sus propias reglas,  funciona por otro lado de manera casi similar, está siempre en un proceso de cambio.

 No abordaré el tema de la belleza, pues es otro aspecto bastante complicado y amplio, lo dejaré pues para otra ocasión. Para concluir podemos observar de manera general que el arte se mueve por una constante, está siempre en cambio, pero lo está de manera paralela y unida a los cambios políticos, sociales, religiosos, etc. Y que al final, el arte alternativo (independiente o la categoría que les guste ponerle) no es más que otra forma de arte comercial o vendible, pero con otra portada. Es parte de este proceso y de igual modo es producto de un contexto. Aun nos quedaremos con muchas dudas acerca del arte, de los conceptos de belleza, estética y otras cosas, pero espero el tiempo nos deje resolverlas.

Originally posted 2014-04-09 01:07:32. Republished by Blog Post Promoter

El almacén de la imagen: Batten y la crítica al modelo de belleza

 La belleza femenina, menciona Giles Lipovetsky en La Tercera mujer, se ha estandarizado a partir de un proceso en el que el desarrollo de la cultura industrial y la mediática han sido fundamentales. Desde inicios del siglo XX, la prensa femenina, el cine, la publicidad y la moda han difundido un modelo de figura femenina idealizada.

Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.
Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.

 Las mujeres hemos crecido viendo y escuchando sobre el ideal físico y mental femenino, la imagen de la mujer bonita, esbelta e inteligente permanece en nuestro imaginario de feminidad y de éxito, aunque esto último pueda ser más subjetivo. Las imágenes que representan ese modelo de belleza nos rebosan la cabeza día con día. La nueva historia del bello sexo tiene lugar en el momento en la que el ideal de belleza entra en la era de las masas.

 Algunos artistas han consumado su obra a partir de una crítica a estos estándares de belleza que promueven el uso excesivo de maquillaje y plantean la cirugía estética como una herramienta para lograr acercarse a ese ideal al que aspira el bello sexo del siglo XXI. El universo de las mujeres se ve compuesto también por ejercicios físicos y dietas para conseguir ser delgada y valorada por ello. El cuerpo de la mujer ya no tiene como fin único agradar a los hombres, sino que también debe embelesar a otras mujeres. En este sentido la fotografía de moda ha mostrado un modelo de belleza, tanto femenino como masculino, que condiciona la naturaleza del cuerpo. Este tipo de fotografía está más bien dirigida a un público femenino que consume los estándares culturales y de hermosura que esta propone.

 Sin embargo, la fotografía también ha fungido como medio de denuncia contra el modelo que se ha venido impuesto a partir de la segunda década del siglo XX.

Julia Fullerton- Battern, de la serie Unadorned, 2012.
Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.

 Un ejemplo de ello es la fotógrafa alemana Julia Fullerton- Batten (que trabajó para la revista Vogue durante algún tiempo), quien realiza una crítica social con respecto a los estándares de belleza en el mundo a través de su serie Unadorned (2012). Es importante mencionar que Fullerton- Batten se desarrolla como fotógrafa surrealista contemporánea, haciendo uso de herramientas de pos producción que le permiten crear paisajes y escenas que podría remitirnos al mundo onírico. Así pues, la serie se centra en una crítica al concepto de belleza manipulada, según expone la fotógrafa al hablar de su serie.

 Lo que quiere mostrar es precisamente todo lo contrario a lo que se observa en las revistas de modas, esto es,  la forma en la que se expone a la mujer en el ideario cultural de hermosura: mujeres frías, plásticas que modelan inmóviles y ligeras. Es decir, dejar de lado aquellos estándares que aprisionan a la mujer. Así pues, exhibe mujeres que normalmente no se muestran en el mercado que va dirigido al cuerpo, a la delgadez: presenta mujeres voluminosas, que parecen no tener miedo a sus cuerpos curvos. Usa la imagen de la mujer corpulenta como medio para criticar a una sociedad que se hace énfasis en la figura y el tamaño del cuerpo de la mujer. Se trata de chicas que aceptan que sus cuerpos son como la naturaleza quiso que fueran.

 A pesar de la crítica social que Julia Fullerton- Batten hace a través de la figura de modelos corpulentas y de su  intento por juzgar ese mundo en el que la idea de belleza ha sido manipulada, es importante observar que su trabajo no se libra de los estándares de belleza femenina que ella misma critica. Fullerton enmarca a sus modelos en un ambiente cálido, eso parece obvio por la paleta de colores que selecciona para la mayor parte de las fotografías de esta serie. El uso de tonos cálidos, entre amarillos y marrones, así como la voluptuosidad de las modelos se contrapone al modelo de mujer plástica y fría que se muestra en las revistas.

Julia Fullerton- Battern, de la serie Unadorned, 2012.
Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.

 A eso se le añade el uso de muebles de madera con estilo clásico que recuerdan a los retratos del siglo XVIII en los que la figura de la mujer aparece rodeada de objetos propios de las actividades femeninas: instrumentos musicales y libros que exhiben a la mujer culta. La fotografía de Fullerton- Batten sigue exponiendo a la mujer en el escenario de lo privado. Así pues, podemos observar que los ambientes propuestos por esta fotógrafa giran en torno al hogar: aparece una sala, la cocina, salones propios de las actividades de la mujer noble del XVIII en donde se puede observar un piano e incluso libros. También incluye la figura masculina en el entorno de lo femenino, sin embargo los hombres que aparecen en estas fotos se notan ausentes o incluso molestos por ello.

Julia Fullerton- Battern, fotografías de la serie Unadorned, 2012.
Julia Fullerton- Batten, fotografías de la serie Unadorned, 2012.

 Los elementos naturales no se hacen ausentes, sino todo lo contrario. La fotógrafa añade flores, plantas y frutas con colores cálidos, tal vez para darle un toque de feminidad a la foto. Algunas veces las flores aparecen un tanto marchitas o en el proceso de marchitarse. Como si aquello femenino que pudieran estar representando estuviera a punto de morir. Algunas fotografías exponen a las mujeres obesas en escenarios de abandono, es decir, dentro de casas o invernaderos desgastados… al igual que sus cuerpos.

Julia Fullerton- Battern, fotografía de la serie Unadorned, 2012. Los espacios en estas fotografías se notan abandonados. La suciedad en los vidrios y el desgaste en las paredes reflejan el deterioro.
Julia Fullerton- Batten, fotografía de la serie Unadorned, 2012. Los espacios en estas fotografías se notan abandonados. La suciedad en los vidrios y el desgaste en las paredes reflejan el deterioro.

  ¿Será que la fotógrafa logra su objetivo de criticar a una sociedad que oprime, modela y manipula la belleza? Las mujeres voluptuosas de sus fotografías parecen más bien abrumadas y los escenarios a veces desgastados reafirman el sentimiento de vergüenza ante un cuerpo que no se adecua a los estándares de belleza y esbeltez. De pronto aparece la imagen de una mujer que se asoma al espejo, tal como lo hace Narciso cuando mira su reflejo en el agua, que se observa a sí misma maquillada, peinada, atiborrada de joyas, como queriendo encajar justamente en ese modelo de belleza propuesto por revistas como Vogue. Pero es gorda y su gesto es más de confusión que de aceptación de sí misma. Nos encontramos ante la contraposición entre el lujo y el abandono, la delgadez y la gordura, la felicidad y la tristeza, la aceptación y la negación de un cuerpo que no es como la sociedad plantea que debe ser.

Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.
Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.

 Al final del día se puede observar tanto en las fotografías como en la visión crítica de la fotógrafa  la concepción de la mujer con respecto a su papel en la sociedad del siglo XXI. Es decir, se ve a una mujer que sigue sumergida en lo que Lipovetsky llama la prisión estética, aquella que sucede a la prisión doméstica y que sigue subordinando a la mujer a su rol tradicional estético- narcisista.