Autos usados: Daniel Espartaco Sánchez

Las semejanzas entre el comportamiento humano y la misma naturaleza nunca dejan de sorprendernos. No todo es fluido o continuo, muchas veces se paraliza, se detiene. Obedecemos con fiel ironía a un ciclo impuesto que no nos cansamos de alterar.

 El calor quema; sin embargo, se alude a las pasiones y a la viveza. 40° y contando…se vuelve insoportable. El calor hostiga y cansa ¿Qué tanto arde dentro de nosotros?

 La contraparte: el frío. Es cierto, el frío también quema; algunas veces refresca, y otra tantas congela. Nos hace indiferentes, insensibles. ¿Qué tan frígido se puede mantener antes de quebrarse?

 Autos usados, primera novela del autor mexicano Daniel Espartaco Sánchez, está escrita en el frío que te parte los labios aún cuando hay algo más que decir. Elías, protagonista de esta historia, narra la insulsa carrera en contra de la realidad, porque no siempre las fantasías nos asombran más que la inmediata materialidad.

Daniel Espartaco Sánchez
Daniel Espartaco Sánchez

 Elías deja a un lado el sueño de comprarse al contado –como verdadero hombre- un auto usado junto con la idea de “un sueño americano reciclado y más barato” y asentar su vida en Amarillo, Texas. Obedeciendo el camino autoimpuesto termina en la Ciudad de México para ser testigo de cómo las personas que estuvieron en su vida se convierten en personajes de la violencia.

“Me pareció que la vida era en gran parte escoger entre una y otra frase trillada en determinados momentos.”

 Daniel Espartaco Sánchez, nació en Chihuahua uno de aquellos años que sentimos perdidos del norte. Ha sido acreedor a diversos premios literarios como el Nacional de Cuento Agustín Yáñez, el Nacional de Literatura Gilberto Owen y el año pasado fue galardonado con el Premio bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada (este reconocimiento le fue otorgado a grandes personajes como José Agustín, Elena Garro, Federico Campbell, entre otros).

 Dentro de su trabajo literario no sólo destaca Autos usados (2012), también se distingue Cosmonauta (2011), Bisontes (2013) y La muerte del pelícano (2014). Este último título fue escrito en colaboración con su hermano Raúl Aníbal Sánchez.

 Autos usados no es otra historia de narcotráfico y violencia que se desenvuelve en el norte del país, gastando testimonios al por mayor de lo que ya hemos escuchado sin que nos importe lo mínimo. No. Esta novela narra una nueva perspectiva, del que oscila entre el crimen, la pasividad y la muerte. Es donde todos los que nos encontramos (o sentimos) lo suficientemente alejados de allá, inventamos un mejor pretexto para olvidarlo, para no entenderlo.

 Espartaco Sánchez es un escritor claro, espontáneo, irónico y agudo. No hacen falta las reverencias para un autor que escribe por sí mismo y, sin lugar a duda, debemos mantener presente.

“Luego la calma, aún más odiosa; el aborrecimiento de uno mismo por ser incapaz de destruir y hacer daño; el pacto entre la falta de voluntad y el inmenso espacio de allá afuera; la transacción éntre la cobardía y la conformidad.”

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Perra Brava

Perro que ladra no muerde, mata. Mata sin saber por qué; quizá es porque le dicen que lo haga. Porque es un animal fiel, leal, incondicional. En cuanto huele sangre, ataca. Mientras más olfatea, descubre que no sólo se trata de sangre, sino también de dinero, mujeres y poder. Deja de ser perro para convertirse en bestia.Scan10083

 Fernanda Salas, protagonista de “Perra brava”, nos muestra que hay dos clases de canes: los que obedecen y los que marcan territorio. Para Fernanda, la vida se trata de cuidar lo que es suyo: su hombre, el más fuerte, el más macho, el dueño de su vida y de tantas otras. Para la “perra”, las cosas son muy distintas. 

 Durante su relación con Julio, capo de Monterrey, se ve atrapada en un mundo que logra comprender (y dominar) muy tarde. A través de la historia, Fernanda deja de ser una chica herida por los golpes del pasado para transformarse en una persona con el alma desangrada. Cuando  era niña,  presenció la muerte de su madre en manos de su padre y, a partir de ese momento, lo único que busca es sentirse protegida en brazos de quien fuera lo suficientemente hombre. Así es como cae ante los pies de Julio.

“Perra brava” se desenvuelve en un mundo que sólo conocemos a través de las noticias y las notas amarillistas; sin embargo, es importante establecer que a pesar de que el narcotráfico es uno de los escenarios más importantes, no es este el hilo conductor de la historia, sino las vidas que dependen de la muerte, la sumisión, la violencia, la sexualidad y el amor.

 Alarcón nos ofrece una lectura  rápida e intensa. El lenguaje es común, e incluso vulgar, pero eso  ayuda a incorporar al lector aún más con los personajes. La novela está bien definida y sobre todo, destaca la importancia de los detalles. Se podría decir que está musicalizada con fragmentos de canciones que aparecen en la historia y que ambientan con más fuerza los capítulos de la novela.

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 “Perra brava” es la primera novela de Alarcón editada en 2010 por Editorial Planeta. Su segunda novela lleva por nombre “BITCH DOLL” publicada en 2013.

 

 

”Si la sangre es la vida como muchos dicen, ¿por qué huele a muerte?”

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Nuestro Jaime

La estancia llena de gente; sin embargo, están solos (los enamorados se descubren en un vacío inmerso de todo). El tiempo no cuenta, se vuelve cómplice del que mira primero y enemigo del que mira después. El día se vuelve noche y la soledad se vuelve amor.

“Te conocí a tiempo, a tiempo de encontrarte, para saber que existías, para llenar mis ojos y mi boca de tu sabor… No fuiste antes ni después, fuiste a tiempo. A tiempo para que me enamorara de ti.”

          Llegaste a tiempo

Jaime Sabines
Jaime Sabines

 Conforme pasa la ocasión, más y más son los que se encuentran pronunciando esas palabras y emitiendo aquellos silencios que lo dicen todo y nada. Cada vez son más. El que ama se enfrenta ante un dilema: ¿Cómo decirte lo que ya está dicho?, ¿te lo repito?, ¿lo leo? La urgencia de expresar lo que el alma siente se vuelve incontrolable e imposible. Cualquiera que ama se desespera ante un lenguaje desprovisto y corto para poder decir lo que realmente quiere.

“Y todo lo que decimos no es sino una minúscula parte, inexpresiva, de lo que no decimos. Y todo lo que queremos, es inalcanzable. Y todo lo que anhelamos es imposible.” Cartas a Chepita

 La poesía es un síntoma humano. No me malentiendan; ser humano no es una enfermedad. Quizá “síntoma” no sea la palabra correcta. Mejor dicho: la poesía es un futuro obligado propio del humano. La consecuencia inmediata del amor es la poesía. El poema, el que surge de afuera hacia dentro y viceversa, no se hace, sino se va construyendo con la vida misma.

 Las cartas de amor requieren de tiempo y unas cuantas arrugas, se crean con la mirada estando ciegos, con las manos carentes de piel, y luego, con la pluma. Es precisamente eso lo que escribió y con lo que escribió Jaime: la vida y con la vida, con amor y al desamor.

“Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mi,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima…” No es que muera de amor

 Jaime Sabines, el poeta y el hombre, nació todos los días. Un lunes, un martes, un domingo. Fue en Chiapas y también al otro lado del mundo. Sabines nace cuando alguien se atreve a querer de a de veras. Y también para el que sufre hasta con las uñas. He aquí su infortunio: habrá quien se atreva a orar en su nombre, malgastando sus letras en brisas vacías y sin sentido.

 Arriesgado e inocente, se enamoró joven. Y así siempre fue su amor: como del que empieza, ilusionado. Su nombre: “Mi Chepita linda”

 Las cartas, los poemas, los discursos, todo lo que salía de Jaime era por su amor: amor a ella y a la literatura, a las horas y los besos, al papel y al cansancio. Chepita es aquella o aquél al que amamos y tenemos a un lado. Es la forma en que se respira, el aire desnudo golpeando el ojo de la boca, haciendo tronar los dientes que pronuncian palabras inciertas para el que escucha sin querer y alimento para el que ama también.

Jaime y Chepita
Jaime y Chepita

 La genialidad de este artista reside en lo que algunos no comprenden. Si bien, ser poeta requiere de enormes virtudes, una sensibilidad nata y un dominio del lenguaje mayor, Sabines escribió para que todos lo pudieran entender y sentir. El arte de escribir, fue para el artista, hacerlo como cuando se habla, con la cualidad de elevarse.

“Al fin y al cabo soy poeta –y a la poesía, como a la flor que crece en la falda de los volcanes, si la tocan, la deshacen.” Cartas a Chepita

Sabines lo dice por nosotros. Su arte, su poesía, es la poesía de todos los días. Es la mía, la tuya, la nuestra, la ajena y la personal. Es una caminata, una mano encerrando otra, un día de lluvia, el cabello sin estar quieto, es su mirada, es estar sentado, un cigarro. Él lo dice por nosotros.

Jaime Sabines. Homenaje en Bellas Artes. 1996

 

Originally posted 2014-06-02 00:24:00. Republished by Blog Post Promoter

Reencarnación

Escupió cerca de la puerta de su casa pensando que el gargajo no alcanzaría su propiedad, pero no fue así. Resbaló de la madera comida como un caracol. Tomó los papeles, respiro fuerte y empezó a correr hacia el rancho.

A su paso podía ver las casas desmoronándose como mazapán, los caballos llenos de costras asustando a las moscas con su cola, la tierra mojada de tristezas y seca de otras tantas, árboles cansados, y el aire, pesado y sucio, tanto, que le costaba dar el siguiente respiro.

Llegó a la entrada de “Los Sandovales” y le chifló al borracho de Jacinto. Chifló tres o cuatro veces. Nada, no aparecía nadie. Abrió los papeles que llevaba en la mano, sudados por la carrera que se había echado. Volvió a ver ese conjunto de letras manchadas y sintió la misma emoción de días pasados.

Se sentó a la entrada, dejó su sombrero unos pasos adelante y comenzó a lanzarle piedras.

Después de un rato, apareció Jacinto tambaleándose. Se reía y gritaba, le chupaba a la botella dejando caer más alcohol en su pecho que en la boca. Escuchó el silbido y volteó hacia la entrada, logró distinguir a alguien detrás de la reja y sonrió al percatarse de que era su amigo.

– Si yo reencarnara, y Dios mediante no lo haga –al mismo tiempo que se persignaba- rogaría para hacerlo en ti, Encarnación.

Soltó una de sus sonoras carcajadas y lo abrazó.

– ¿Qué se te ofrece, Chon?, ¿andas buscando a la patrona, tan chula?

– ¡Cállate, tú! Te van a jalar las patas, burro. Vengo a ver a la Teresita pa’ que me lea lo que dice aquí. Pa’ mi que es algo importante y aquí no’mas ni nos enteramos de lo que pasa en la capital.

– ¿Y pa’ qué te quieres enterar de tanta burrada? Que si esto, que si’l otro, que la chingada…nada puede ser pior. Mira, mira –y le enseñó sus manos, negras y partidas por el trabajo de las minas de unos años antes- estas manos ya no sirven en el campo, y si sirvieran de algo, preferiría cortarlas antes de servirle a estos desgraciados. O, ¿qué?, ¿ya no ti acuerdas, Encarando de mi alma?

– ¡Ay, Jacinto! Se le olvida que ai’ que comer y vestir, y pa’ uste’, pues chuparle fondo al tarro. Hasta el vicio sale caro, Jacinto.

– ¡Vete a la fregada!

– Ándele, lléveme con la muchacha, ella es la única que sabe leer y escribir en este méndigo pueblo.

Empezaron a caminar por la vereda empolvada mientras Jacinto cantaba las canciones de la Revolución. Por primera vez, Encarnación se dio cuenta que las manos de su amigo eran idénticas a las suyas, simplemente unas estaban lastimadas de  tanta oscuridad y las otras de luz. Pobre Jacinto –pensó- pa’ pronto se nos va.

Al llegar a la cocina de la casa, las mujeres saludaron al hombre sin hacer mucha cuenta de su presencia.

Hablaban de la mascare a los campesinos del pueblo vecino. Mataron 17 hombres y una mujer que iba pasando, que para su mala suerte sirvió de testigo. Por eso –decían ellas- las mujeres no deben salir de la cocina.

– Vete por la Teresa, Lupe –dijo Jacinto- Chon necesita verle.

La mujer salió corriendo de la cocina hacia el establo. Teresa era la única muchacha educada del pueblo porque era hija del patrón y de una de las hermanas de la difunta señora. La patrona, al enterarse del desatino de su esposo, obligó al mismo a no reconocer a la niña. Dejó que la cuidaran las criadas, pero permitió que se le diera educación y un plato más de comida al día.

Lupe regresó con Teresa y le señaló al hombre que quería hablar con ella.

– ¿En qué le sirvo, Encarnación? – le dijo sonriendo mientras se limpiaba las manos con un trapo.

Se fueron al otro lado del rancho, por donde estaba el establo y los camastros de los peones, todos juntos como teclas. A unos cuantos metros estaba el cuarto de Teresa. Mejor acomodado, menos apestoso, menos húmedo, menos indecente. Se metieron alejado uno del otro. Todos en el rancho pensaban que dormían juntos y, aunque no era cierto, los dos dejaron que el pueblo entero pensara eso.

– ¿Qué traes en las manos que lo agarras como si fueran los muslos de una mujer? – se rio.

– Nada, patrona. Con la noveda’ de que yo ya sé leer tan bien como uste’.

– Ya era hora, Chon. Llevas años viniendo. ¿Si leíste todo lo que te di?

– Si, patrona. Todo y un cachito más. Periódicos que llegaban a la cooperativa hablando del Tata  y las reformas, y por lo que nuestros papacitos se murieron hace 20 años. La noveda’ de la repartición de tierra, como decía Zapata, patrona…

– Ten cuidado con lo que lees, Encarnación –dijo Teresa interrumpiendo el entusiasmo de aquel hombre –deja te digo que las ideas son de los dueños y para los dueños, no para nosotros, mucho menos para ti…

Él bajó la mirada con vergüenza y rabia. ¿Cómo carajos se atrevía a menospreciarle así? Después de todo, pensó, él era el único indio que sabía leer. Sólo le faltaba aprender a escribir para largarse a la capital y verse como los dones que visitaban al patrón.

– No tienes buen nombre, Chon –continuó Teresa.

– Con todo respeto, patroncita –se quitó el sombrero apretándolo contra su pecho –uste’ tampoco.

– ¿Los periódicos te enseñaron a insultar?

– No, patrona. No’mas me ando dando cuenta, a estas alturas de la vida, que la culpa y la jodida es di uno. Pero así, di uno a uno, se van a ir yendo como fueron llegando, sin nada.

– No me estarás diciendo que fue justicia divina la muerte de los 17 miserables del otro pueblo, ¿verdad?

– Pues yo que voy a saber, patrona. Dios dispone y uno se agacha. Y se lo digo, de uno a uno.

– El que lo hizo es un perro, y los perros dependen de un amo.

Se salió del cuarto maldiciendo a la mujer. Eso le pasa a los hocicones –se dijo a sí mismo- primero aprendí a callarme y luego a hablar. Se puso el sombrero y dispuso volver a su casa. No dejaba de escuchar las últimas palabras de Teresa: “Cuando aprendas a escribir, fíjate que la tinta no sea roja, Encarnación”. Pinches viejas, dijo, son como la diarrea, no’mas nos aguadan hasta el alma.

Siguió cuesta abajo, convencido de su labor, de su tarea, del papel que habría de jugar en los nuevos tiempos.

La mató sin que se quejara, no hubo llanto ni lamentos, mucho menos suplicas. Deseaba que Jacinto y todas las gallinas fueran igual de obedientes, pero sabía que no sería así, que toda esa bola le iba a dar batalla al igual que los otros 17 y la viejilla sin suerte del otro lado.

–  ¿Por qué no entiende, patroncita? -le dijo al cuerpo aún tibio de Teresa- aquí dice -golpeando las hojas amarillas y quebradizas con el dorso de su mano negra- y no lo digo yo, lo dice el Tata, “La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan al pueblo”.

Mató a todos sin saber que el pueblo era Jacinto, eran los 17 peones, la mujer desafortunada, él mismo.  Mató a todos sin saber que el Tata  era pasado. Mató a todos sin saber nada.

Llegando a la casa, se detuvo. Al final, pensó, la puerta de esta casa nunca fue mía. Y escupió hasta sentir la garganta seca como la tierra.

Originally posted 2014-10-23 09:00:41. Republished by Blog Post Promoter

La llama doble: Octavio y Paz

“Aquello que nos muestra el poema no lo vemos con nuestros ojos de carne sino con los del espíritu.”

No sabría decirles si la verdadera tragedia de la vida sea no amar o no ser amado (que en todo caso sería estar muerto en vida por un lapso indescifrable).

 Cuando no se es correspondido, lo que verdaderamente se atormenta es la piel que calla desnuda y el corazón; pero cuando se ama, amas a la persona como unidad -cuerpo y alma- ; sin embargo, se ama un cuerpo que obedece al tiempo y un alma que sólo está de visita. “El amor humano es la unión de dos seres sujetos al tiempo y sus accidentes: el cambio, las pasiones, la enfermedad, la muerte.”

 Podemos amar desde distancias largas a través del lenguaje, la palabra. Hacemos uso de una lengua “subversiva” que glorifica al ser amado, al sexo lo erotiza y, finalmente, lo ama. Eso es poesía. Poesía es lo que dice el alma a través del cuerpo y así trasciende. El lenguaje pretende comunicar; el poema no dice, el poema es.

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 El poeta cumple dos funciones fundamentales: “la poesía es la otra voz”, se atreve a decir lo que guardamos o pretendemos no decir; la poesía funciona como historiador del amor o viceversa, “la historia de la poesía es inseparable de la del amor.”

 Octavio Paz (1914-1998), poeta, hace una revisión íntima de esta historia inherente a la humanidad con La llama doble. Amor y erotismo. Desde la Antigua Grecia con Safo de Lesbos y su poesía erótica por excelencia, y Platón con los seres andróginos que bien podrían explicar sutilmente esa necesidad y atracción hacia otro ser; Catulo y Propercio, por nombrar algunos poetas latinos, quienes preparan el terreno de la poesía como elemento distintivo de la libertad; Ibn Hazm, Dante, Quevedo, Shakespeare, Bretón…

 El amor y sus accidentes le ofrecen al sujeto y su amante experiencias que van más allá de la sensualidad, incluso del entendimiento. “El amor es una atracción hacia una persona única: a un cuerpo y a una alma. El amor es elección; el erotismo, aceptación. Sin erotismo -sin forma visible que entra por los sentidos- no hay amor pero el amor traspasa al cuerpo deseado y busca al alma en el cuerpo y, en el alma, al cuerpo. A la persona entera.”

 El concepto de libertad de hace 20 años se ha visto alterado de la misma manera en que Octavio Paz reflexionó sobre la libertad de los siglos pasados. Es cierto que nos enfrentamos a una política (moral) hipócrita donde se vende el cuerpo –antes concebido como un microcosmos admirable- como un objeto propio de la mercadotecnia y la publicidad.

 Me refiero a la libertad porque el amor nos hace libres y humildes. Esta última carente en las personas, así como la responsabilidad, no sólo de la vida sexual como acto reproductivo sino en el erotismo. Octavio Paz nos dice que “el amor es siempre humano”, y como todo lo humano -tanteando entre lo terrenal y lo divino- juega, como las religiones, a ofrecerles un cacho de paraíso pero, a diferencia de éstas, el amor hace partícipe al roce de la piel (lengua del alma) y los labios.

“Hace muchos años escribí: el amor es un sacrificio sin virtud; hoy diría: el amor es una puesta, insensata, por al libertad. No la mía, la ajena.”


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Originally posted 2014-04-21 10:48:53. Republished by Blog Post Promoter

Jamás incontables: 5 de noviembre

“Pies, para qué los quiero…” y nuestras voces se convirtieron en alas, crecimos, se supera un duelo infinito. No se sintió ni el calor, mucho menos el frío; se sintió la gente, la “lucha estudiantil”. Ayer, 5 de noviembre, miles de personas y estudiantes marcharon por la justicia, por una respuesta y una mano amiga que calmara el dolor.

 “¿Por qué nos asesinan, si somos la esperanza de América Latina?”, gritaban con una fuerza específica en la voz. Se escuchaba en las voces de nuestros poetas estudiantes, palabras que lograban curar la identidad perdida.

 Lo sucedido en Ayotzinapa ahogó la indiferencia y por fin la venció. Finalmente, el mexicano se dio cuenta que todos somos maestros de nuestra historia, de nuestra familia. Desaparecen maestros, desparecen estudiantes, periodistas, niños, sin pensar que el hambre y la sed no se calma con el olor de la sangre, mucho menos el de la piel quemada.

 No importa que al pueblo le duelan los oídos, hasta el cansancio lo vamos a decir. Como decía nuestro Sabines en aquella carta de amor: “hasta que te cansaras tú de oírlo pero no yo de pronunciarlo”. Cuidado, no es un dolor de agonía, muerte o ausencia, pero sí de consciencia.

 Muerta la democracia, la igualdad y la justicia, encontramos en Ayotzinapa y otros tantos, muerta la vida del hombre en sociedad, como nación.

 El gobierno cometió el gravísimo error de buscar cadáveres, asumiendo ya la muerte; sin embargo, miro noble la necesidad de insistir la búsqueda del mexicano como tal (individuo, ciudadano, obrero, campesino y estudiante). No hay muerte tras la muerte en vida. No han muerto.

No desaparecieron 43, desaparecimos millones. Búscame y te encontrarás…

 Palabras que se han convertido en canciones, poemas que arden, poesía por el pueblo y para el pueblo. Cuando mojes tus labios, amigo, un arrebato me obligará a gritar tu nombre.

América,

no puedo escribir tu nombre sin morirme.

Aunque aprendí de niño,

no me salen derechos los renglones;

a cada sílaba tropiezo con cadáveres,

detrás de cada letra encuentro un hombre ardiendo,

y no puedo ni cerrar la a

porque alguien grita como si se quedara dentro.

 

Vengo del Odio,

vengo del salto mortal de los balazos;

está mi corazón sudando pumas:

sólo oigo el zumbido de la pena.

 

Yo atravesé negras gargantas,

crucé calles de pobreza,

América, te conozco,

yo mismo tendí la cama

donde expiró mi vida vacía.

 

Yo tenía dieciocho años

yo vivía

en un pueblo pequeño,

oyendo el diálogo de musgo de las tardes,

pero pasó mi patria cojeando,

los ahogados empezaron a pedir más agua,

salían de mi boca escarabajos.

Sordo, oscuro, batracio, desterrado,

¡era yo quien humeaba en las cocinas!

 

¡Amargas tierras,

patrias de ceniza,

no me entra el corazón en traje de paloma!

¡Cuando veo la cara de este pueblo

hasta la vida me queda grande!

 

¡Pobre América!

En vano los poetas

deshojan ruiseñores.

No verán tu rostro mientras no se atrevan

a llamarte por tu nombre, ¡América mendiga,

América de los encarcelados,

América de los perseguidos,

América de los parientes pobres!

¡Nadie te verá si no deshacen

este nudo que tengo en la garganta!

— América, no pudo escribir tu nombre sin morirme. Manuel Scorza

Originally posted 2014-11-07 09:00:19. Republished by Blog Post Promoter

Un tal “Sábado”

Se despertó bien. Pocas veces había dormido tan cómodo. No supo en que momento, ni dónde dejó los calambres del pasado. Miró a Gelman echado en la orilla de la cama. Como siempre, tenía pesadillas. Ladraba en murmullo, y movía sus patas de atrás hacia delante, como si corriera.

 Sonrió ante la idea de que un perro pudiera tener recuerdos y exponerlos en sueños, sueños felices donde corretean un hueso gigante o las tinas de baño no existen. Lo acarició y se levantó de la cama.

 La empezó a tender no sin antes realizar un ritual más sagrado: oler la almohada de Nica. Siempre olía a vainilla. Ese olor le recordaba a su tía Matilda que, entre más se enojaba, más desprendía su olor dulce. Por eso, todos los días hacía exactamente lo que no debía. Él tenía 9 años y la tía Matilda, 16. Era la mujer más hermosa y regordeta que había visto; tenía una piel rosa, nariz redonda, ojos grandes y tristes.

 Se sonrojó con sólo pensar que ella fue la primera en desvirgar sus labios inexpertos. Lo que nunca supo fue que los labios de Matilda eran igual de vírgenes que los de él.

Recordó. Ese era el día que había estado esperando. El día que pudiera recordar sin morirse un poco en el trayecto.

 Evocó a su papá. Lo primero que le vino a la mente fueron sus enormes manos, siempre cargando un libro viejo. Recordó a su mamá, y la única foto que tenía de ella. Salía caminando tapándose del Sol con una mano. “Qué tonta es mamá”-decía. Cuando era niño, imaginaba que él estaba a su lado, sonriendo como ella y haciendo el ridículo acto de taparse del Sol. Inmóviles.

 Su papá le había explicado que así como en las fotos, donde ninguno de los personajes se pueden mover; así había quedado mamá. “Tu mamá estaba enferma y por eso murió. Pero, no te pongas triste. Será más cómoda una cama de nube que un colchón normal”, y le cerraba un ojo de donde descendían un sinfín de lágrimas todas las mañanas al ver que la almohada de su mujer estaba intacta.

 Los libros que leía papá eran para gente grande. Papá conocía a todos los que leía. Hablaba de ellos todo el tiempo. Un día robó uno de ellos. Un tal Sábado o Sabato que nunca apareció en la casa. Después de las primeras siete palabras…Esa tarde decidió que no había nacido para leer ni para que sus manos olieran a hojas viejas como las de su padre.

 El vicio de la “no lectura” lo llevó hasta Verónica. Desbancó a la tía Matilda con sólo verla una vez y de reojo. Con Verónica siempre era al revés. Cada vez que sonreía, salía el olor. Como si en su boca, en sus brazos y en sus piernas plantaran vainilla.

 Todo el tiempo que le debiera de dedicar a la lectura, lo dedicó al cine. Asistía a clubs de cine pequeños, con entusiastas y muchos pseudo intelectuales que no hacían más que decir idioteces. Prefería no decir su opinión frente a los idiotas.

 Fue un 24 de Septiembre que encontró a Nica. Estaban proyectando una de las mejores películas de todos los tiempos según él: In the mood for love. Estaría eternamente agradecido con Wong Kar-Wai por la obra cinematográfica que le regaló. Sentía que esa película era para él. Desde Maggie Cheung hasta la música de Umebayashi.

In the mood for love
In the mood for love

 No sabía si Verónica había entrado a propósito, en el momento justo para que todos la voltearan a ver, o fue una simple y perfecta coincidencia. Prefería las coincidencias, al igual que su papá. Después se enteró que esa idea de las coincidencias era de Julio y no tanto de su padre.

Julio Cortázar
Julio Cortázar

 Entró y comenzó a retumbar la música, aquellos violines y el desconsuelo de los mismos. Caminaba lento, como lo hacían en la película. “Así caminaba mi mamá”-pensó.

Luego de pensar, se enamoró. Con Verónica siempre era al revés.

 No vivió una historia de amor digna de contarse en una novela o una película china, pero pensaba que Verónica merecía ser inmortalizada de alguna u otra manera. Es simplemente hermosa. Tiene los ojos de un color que, mientras la amara y lo amara, nunca podría descifrar. Sin embargo, no era tanto el color porque, aún con los ojos cerrados es igual de linda.

 Se le antojó Nica un poco más que el habitual café de la mañana. Fue a la cocina a preparar la respectiva dosis. La taza de Nica estaba medio llena (o medio vacía), y a la cafetera le quedaba un charquito de café. Se extrañó de eso. El día que se casaron, prácticamente se habían jurado tomar café en las buenas, en las malas y en la mañana después de despertar.

 Preparó la segunda ronda. No le dio mucha importancia a la “infidelidad” de Nica. “Verónica, mi Nica”-dijo.

 Escuchó la regadera. Supuso que podía ser la oportunidad perfecta de abrazarla, de arrancarle la piel a besos. Se fue desvistiendo mientras caminaba hacia el baño. Abrió la puerta y el vapor lo vistió. No se veía nada. Entró a la regadera y la vio. Contempló toda su espalda llena de cicatrices. La comenzó a besar, a tocar su cuello, bajar las manos hasta la cadera. Sentía que sus manos eran peces. Nica nunca volteó. Nica no dejaba de llorar.

 Se puso enfrente de ella. Siempre que Nica lloraba, él secaba sus lágrimas con los labios y después la besaba. Le decía, “No me hagas limpiarte los mocos”, y se reían.

 Hizo exactamente lo mismo, pero Verónica nunca rió.

 Poco a poco fue desapareciendo. Cada parte de él se fue con las lágrimas, una a una. Él, sólo podría existir en el café de Nica. Cuando sólo quedaba un pedazo pequeño, una lágrima, entendió todo.

Se despertó bien. Había dormido en una cama de nube.

Originally posted 2014-06-12 00:34:52. Republished by Blog Post Promoter

Cuento de muerte: Horacio Quiroga

“No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir y evócala luego. Si entonces eres capaz de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.”

 La diferencia entre distancia y tiempo se mide entre palabras. Fueron lejanos y, a la vez, tan similares. O eso es lo que muchos afirman sobre dos grandes autores que no pertenecen a nada igual, ni siquiera a ellos mismos.

 Hablo del genio, Edgar Allan Poe y el gran cuentista de habla hispana, el padre del cuento latinoamericano, Horacio Quiroga.

 A simple vista y con una revisión superficial de estos dos escritores, bien se hubieran hundido juntos en el desatino, tristeza, tinta y fatalidad (¿o será acaso que este último “elemento” fue el impulso devastador detrás de la genialidad?)

 Bien, Quiroga nació en un Uruguay en proceso de modernización, en 1878. Desde pequeño, el destino desgraciado se mostró ante él al presenciar la muerte de su padre. Tiempo después, su padrastro se suicidó; y así, le regaló el segundo acercamiento con la muerte. Ha pasado el tiempo y Horacio vuelve a caer de rodillas, ahora frente al fracaso y el hambre. Una vez más estuvo a su lado junto al fallecimiento de sus hermanos. Y continúa, una de las mayores tragedias para el escritor uruguayo fue la muerte accidental de su amigo Federico Ferrando, a causa de un disparo detonado por el propio autor. Posteriormente, la muerte culminó con el suicidio de su esposa…

 Una muerte más y se convierte en ficción.

Horacio Quiroga
Horacio Quiroga

 Nos resulta difícil pensar en destinos cuando las tragedias se funden en el viento, en el agua, en todo lo que sea vida.

 Su estancia en la selva muestra la frágil situación del hombre frente a seres y situaciones desconocidas. La autonomía, según Horacio Quiroga, es crucial para la supervivencia en un ambiente “hostil” como la selva. Sus vivencias inspiran una de las publicaciones más famosas del autor: Cuentos de la selva, en la cual se reúnen nueve relatos breves donde se traza una naturaleza dual: enemiga y fiel.

 Los relatos dentro de este libro terminan con una enseñanza. Bien parecen ser cuentos infantiles, como si fueran fábulas. A pesar de que en algunos intervienen los seres humanos, los protagonistas principales son los animales. Flamencos que se disfrazan, yacarés que luchan contra un buque, abejas que enseñan una lección, cachorros coatíes junto a cachorros humanos y más.

Caricatura de Quiroga
Caricatura de Quiroga

 La relación entre los ciclos de cada uno de los seres vivos que intervienen en las historias de Horacio nos muestra la idea obsesiva que tiene el artista con la muerte. Nadie lo culpa.

 Entre las recomendaciones más notorias de su obra se encuentran Una estación de amor, Los arrecifes de coral, Diario de viaje, Anaconda, Cuentos de amor, de locura y de muerte, Las sacrificadas, Historia de un amor turbio, Los desterrados, etcétera.

 No sólo trabajó en el mundo de la literatura, los cuentos, la novela, poesía, el teatro y la crítica; también fue fotógrafo, agricultor, carpintero, educador, activista y “misionero”.

 Después de la muerte de Horacio en 1937, siguieron los suicidios de dos de sus hijos y el de su mejor amigo (y no es la muerte) Leopoldo Lugones. Fiel amiga, como si fuera un reflejo.

 Para sentirnos más cerca de la literatura de Quiroga, es necesario ver en el autor la quietud, paciencia y, sobretodo, el conocimiento de vida en sí misma. Observador, detallista, rotundo, maduro y leal. Así se lee a este artista. Sin lugar a duda, el infortunio en la vida de Quiroga sólo deja ver una de tantas pruebas superadas por el autor y que al final, logran determinar su escrito y la estrecha relación que mantiene con la aventura y el riesgo.

 Horacio Quiroga y la muerte, como si fuera una obsesión; quizá lo único que no le faltó en la vida pero, ¿quién quisiera ser amigo cercano de ella?

Originally posted 2014-08-07 09:00:07. Republished by Blog Post Promoter

Carlos Monsiváis: Misógino feminista

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La literatura juega un papel importante no sólo en el campo de las artes, sino también en la política y en la historia. No es un simple documento que resguarda ideas a través del tiempo y espacio, tampoco se reduce a una forma de entretenimiento para los que se piensan bien estudiados. No. Bastante le ha costado a la literatura plantarse como una fuente histórica; no refiriéndonos al texto enfocado al aprendizaje del mismo, sino a la novela, al cuento y a la poesía. Estas tres manifestaciones nos presentan la rutina de lo que fue y de lo que puede llegar a ser.

 Ahora, el elemento grande del arte surge de la imaginación, de la posibilidad de ser real sin serlo. Por tanto, los personajes tienen la posibilidad de adquirir un papel en la realidad del lector. Esto quiere decir que tanto ilustran como alteran comportamientos, sentimientos e ideas. La pregunta central que nos plantearemos a razón del libro de hoy es la siguiente: ¿qué tanta credibilidad pierde un personaje cuando se presenta en la ficción como un individuo real, pero poco conocido para nosotros en la realidad?

Pensemos en la mujer no como autora ni creadora; pensemos en ella como personaje de cuento y de novela. A lo largo de la historia, el modelo se ha ajustado a las ideas, costumbres o cultura de la época. Mujer resignada, mujer fértil, mujer producto, mujer propiedad, mujer virgen y Virgen, mujer prostituta, mujer santa, mujero que no es…

 Misógino feminista es un conjunto de ensayos del autor Carlos Monsiváis, todos enteramente comprometidos con el movimiento feminista del país. Quizá esta faceta del autor se mantenga un tanto oculta, pero es importante agradecerle a Monsiváis su colaboración, su diálogo, sus argumentos y sus letras, importantes no sólo para el círculo feminista de México y Latinoamérica, sino para todos aquellos que emprenden una lucha diaria por ser y por negar aquello que los demás disponen que sean. En él, se plantean diversos escenarios en esta recopilación tales como Pero ¿hubo alguna vez once mil machos?, Huesos en el desierto: escuchar con los ojos de las muertas, El segundo sexo: no se nace feminista, Soñadora coqueta y ardiente, entre otros. En cada una de las obras, en concreto donde el escenario es México, queda clara la entidad cultural del machismo (¿acaso al igual que la corrupción se debiera de institucionalizar?) que tanto ha afectdo el desarrollo de la nación.

El sexismo y su esquematización, la virginidad como propiedad, la timidez mexicana, el papel de la literatura, el reconocimiento del problema.

 Carlos Monsiváis, autonombrado Misógino feminista –“alterna su misoginia con una encendida defensa del feminismo”– fue (es y será) un intelectual mexicano al cual le debemos el reconocimiento de un problema que va más allá de la política, el cine y la canción popular. Monsiváis dio vuelta a la pagina, acepto la existencia y la hizo suya, abrió la brecha a un diálogo que debe absorber cientos  de años e intentos.

Imágen extraída de Periódico Enfoque
Carlos Monsiváis

 Asumió, a diferencia de nuestros antepasados, una actitud valiente, enfrentando tal cual el designado símbolo de incivilización que tanto orgullo y reconocimiento le ha causado al mexicano, devaluó el valor del machismo y lo congeló con sus escritos. Misógino feminista, editado por Océano, es un testimonio, una documentación que nos acerca a una realidad que sentimos ajena. Nos duelen episodios terribles de la humanidad como el Holocausto, la Santa Inquisición; sin embargo, volteamos la cara frente a la discriminación, la desigualdad y la muerte del ser.

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El Diosero

“Y ya tenemos ante nosotros al nuevo dios que ha brotado de sus manos mágicas. Es más basto éste que el anterior, pero menos hermoso. El lacandón lo eleva hasta la altura de sus ojos y lo contempla unos instantes; parece estar muy engreído con su creación.”

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No me atrevería a afirmar y decir que son pocas las veces en que se trabajan las letras de maneras tan profundas y, sobre todo tan mexicanas.Puede mencionarles algunos autores mexicanos que han sobresalido y marcado la literatura tanto en México como en América.

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Por ejemplo: Juan Rulfo, el mejor narrador que se nos ha ofrecido, tanto así, que se asegura que al escucharlo, parecía que se estaba leyendo uno de sus relatos; Octavio Paz, un “mexicanólogo” distinguido por la precisión de sus letras y su irrefutable erudición; Alfonso Reyes, uno de los intelectuales fundadores junto con José Vasconcelos del Ateneo de la Juventud, responsable de grandísimas labores en la difusión cultural; Fernández de Lizardi, escritor y periodista considerado el iniciador de la novela en América; Jaime Sabines, que sin lugar a duda es uno de los mejores poetas del siglo XX; Rosario Castellanos, Edmundo O’Gorman, Alí Chumacero, Carlos Monsiváis, Daniel Cosío Villegas, Francisco Rojas González…

 Éste último, gran escritor, cuentista y etnólogo galardonado con el Premio Nacional de Literatura en 1944. Entre sus múltiples obras –“La negra Angustias”, etcétera- la más pasional y aguda lleva por nombre El Diosero.

 El Diosero está conformado por 12 cuentos (“Hículi Hualula”, “Las vacas de Quiviquinta”, “La triste historia del pascola Cenobio”, por nombrar algunos) en los cuales se aprecia el remarcable ejercicio antropológico sobre aspectos sociales, políticos, religiosos -o quizá mágicos- dentro de ciertas poblaciones indígenas en nuestro país.

 Durante la lectura, se descubre el inquietante y complejo mundo de los otomíes, yoremes, huicholes, chinantecos, mazahuas; recorriendo grandes y pequeñas regiones, desde San Marcos Yólox, hasta Bataconcica, Tezompan o Nequetejé.

 La creación de escenas y detalles ligados a las raíces indígenas más puras y sinceras proporcionan una excelente forma para conocer y valorar culturas que se extienden desde el norte al sur.

 El gran problema al enfrentarnos a este tipo de lectura, atañe prejuicios y falta de conocimiento por nuestra parte. Sentimos que no pertenecemos ni tenemos algo que ver con aquellos indígenas que de alguna u otra forma, han participado en la historia y han moldeado el presente de nuestra tierra.

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 Anteriormente mencioné el descubrimiento de un mundo complejo. A decir verdad, más que complejo, bien podría ser desconocido.

 En uno de los cuentos, Rojas González escribe en la voz de un indígena huichol: “Nos es más fácil nosotros comprender el mundo de ustedes, que a los hombres de la ciudad conocer el sencillo cerebro de nosotros”. El autor nos permite entrever las dificultades que atraviesan los foráneos para introducirse al mundo indígena pero, ¿no será acaso que las dificultades se las ponen ellos mismos, los hombres de ciudad, justificando su egoísmo en la supuesta civilización?

 El Diosero es uno de los pocos libros que representan una fiel observación e investigación, inmersa de historia, fantasía y cultura mexicana. Los relatos presentan tramas que bien podrían ser situaciones reales, lo cual refleja que el autor conocía y abundaba bien sobre el tema.

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Lucas afuera, Lucas adentro: literatura infantil

La colección A la orilla del viento del Fondo de Cultura Económica, comprende una serie de libros infantiles, en su mayoría cuentos, que narran diversas historias “para los que leen bien”. La diversidad de autores y nacionalidades es grande. Podemos encontrar  escritores mexicanos, brasileños, australianos, estadounidenses, canadienses, alemanes y más.

Lucas afuera, Lucas adentro de Carmen Leñero
Lucas afuera, Lucas adentro de Carmen Leñero

 Una de las grandes similitudes entre estos autores reside en los múltiples reconocimientos que han recibido durante su carrera. Otra de las principales atracciones de esta colección la presenciamos en los dibujos. Éstos se mantienen bajo un perfil completamente conceptual, invitando a los niños lectores a interpretar las historias de formas alternas. Las ilustraciones al igual que la narrativa, corre a cargo de diferentes y grandiosos personajes.

 En sí, las ilustraciones pueden considerarse verdaderas expresiones artísticas, principalmente (y contribuyendo un poco con mi gusto) las que corren a cargo de Mauricio Gómez Morín. Él mismo fue Director artístico dentro de esta colección. Su trabajo no solo se expande hacia la ilustración infantil (editorial privada y contribuyendo también en la esfera pública de libros gratuitos), de igual manera, ha laborado para periódicos nacionales y revistas.

 Lucas afuera, Lucas adentrotítulo que forma parte de esta colección (ilustrado pro el mismo Gómez Morínnarra la historia de una niña que alimenta a Lucas, su bicho mascota, con todas las cosas que odia o le desagradan. En un principio la idea le parece genial, resultaba encontrar una fácil solución a sus problemas. Después, cuando el gusano perdía el control de su hambre, se tenía que inventar odios para que el pobre Lucas no pasara penas y angustias.

 “Los cinco continentes desaparecieron de dos bocados junto con los países, sus habitantes, sus construcciones y sus ideas. Todo fue a dar a la panzota de Lucas. Ésa era la venganza que me tenía preparada desde la vez que me dio asco acariciarlo…”

 Mientras releía esta increíble y divertida historia, pensaba en todas las personas que se odian a sí mismas…el odio, como el amor, no se puede aparentar ni muchos menos esconder. Un mundo sin humanos, o algo así.

 El final del relato, no solo deja entrever elementos fantásticos, sino elementos que bien podrían ser filosóficos. Cuando Lucas se come a su propia dueña, ella entra a la gigantesca panza del bicho y descubre que el estómago es un mundo, un universo, y todos sus habitantes desconocen su lugar en el “infinito” universo.

 El odio como solución, el hambre como pretexto, una panza como universo…

¿Qué parte de nosotros interpreta el papel de Lucas?

 Lucas afuera, Lucas adentro corrió a cargo de Carmen Leñero. La escritora y cantante, nació en la Ciudad de México. Es considerada una de las autoras infantiles más importantes y reconocidas a nivel nacional e internacional. Como literata, su trabajo abarca varias publicaciones que incluyen el ensayo, narrativa, poesía y ficción. Ha recibido múltiples premios aquí y en el extranjero.

Carmen Leñero
Carmen Leñero

 En 1996, tras la publicación de Lucas afuera, Lucas adentro, Carmen  fue galardonada con el Premio Juan de la Cabada (reconocimiento otorgado por el Instituto Nacional de Bellas Artes por la creación literaria infantil).

 Otros títulos recomendables de la colección A la orilla del viento son “El embuste de las coles” de Paul Jennings; “Historia medio al revés de Ana María Machado; “Beisbol en abril y otras historias” de Gary Soto.

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Originally posted 2014-05-22 11:51:18. Republished by Blog Post Promoter

Una voz con silencios: Nadine Gordimer

 Se protesta antes que lo primero y no tiene importancia. De nacionalidades se habla mucho y tiene poco que ver. Hay quienes se han proclamado sin tierra, nadie los vio nacer y por eso, nadie los ve morir. Al final, el discurso de un artista trasciende espacio, tiempos, lenguas, condiciones, etcétera.

 No importa qué tan lejos haya surgido una figura que, en esencia, habló por los que no saben pronunciar palabra alguna porque le temen al sonido y a la música. Son aquellas palabras que no necesitan definición y mucho menos una explicación; me refiero a esas que nacen de todas las cosas: libertad, amor, justicia

 Nadine Gordimer nació en Sudáfrica en 1923. Es un lugar tan lejano que nos parece desconocido, y es ese misterio el que nos acerca. Crimen y odio, pobreza y crueldad, injusticia y represión, y el miedo, es el que enloda la tierra de sangre y silencio.

Nadine Gordimer (1923-2014)
Nadine Gordimer (1923-2014)

 Gordimer se convirtió en la literata tenaz y crítica. Hablaba de puras verdades, pues sabía que una mentira disfrazada terminaría por mancillar el terreno que sus pies bien conocían y, peor aún, el terreno de su alma.

 A más de uno, y sin intentar ser la constante, los años no les bastaron; 90 para ser exactos. Hay tantos a quien escuchar, tanto que repetir, tanto que decir.

 Al escuchar la palabra apartheid  (segregación racial) es común hacer referencia a la denominada “Gran Dama de la Literatura Sudafricana”. Junto con Nelson Mandela ofreció más que su pluma, todo su espíritu, para abolir injusticias y demencias; fue con valentía y valor que durante más de 50 años, escribió lo que ya había observado, sin vacilar, sin temor.

Apartheid sudafricano
Apartheid sudafricano

 A pesar de las tragedias, nunca perdió la capacidad de sorprenderse, de descubrir un mundo dentro de otro mundo; es por eso que su importancia interviene con nosotros. Porque era una verdadera artista, escritora, combatiente de causas que muchos encontraríamos perdidas.

 Escritora, novelista, ensayista, héroe, fue ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1991 (unos años después de que Octavio Paz lo recibiera), también fue galardonada con el Premio Booker en 1974 por su novela El conservador. Su trabajo literario ha sido traducido a más de 20 idiomas

 Entre sus obras más destacadas se encuentran: La hija de Burger (1979),  La suave voz de la serpiente (1956),  Ocasión para amar (1963), El conservador (1974), Ningún lugar semejante (1978), The Lying days (1953, año de publicación de su primer novela), entre otras.

 Faltan las palabras para describir a una de las mujeres que hizo del arte una lucha, una idea de vida, una voz, esperanza, y un silencio justificado, necesario. La lucha de Nadine aún no se termina, y está lejos de cesar; sin embargo,  su literatura representa uno de los avances más grandes en contra de la injusticia social, no sólo en su país, sino en todas partes.

Gracias por interpretar el silencio de quién lo está diciendo todo

Originally posted 2014-07-17 01:07:26. Republished by Blog Post Promoter

Por ti habla mi espíritu: José Vasconcelos

“Precisamente, en las diferencias encontramos el camino; si no más imitamos, perdemos; si descubrimos, si creamos, triunfaremos”- La Raza Cósmica.

Diego Rivera
Diego Rivera

Puede ser cualquier día, y en realidad, lo es. No hay mañana, tarde o noche que se salve. No es por la hora ni por nada. Sin importar la “finísima” condición de tu persona, te subes. Entre empujones, calores, malos olores, miradas lascivas y atemorizantes, música y gritos…el metro se vuelve el santuario de cuanta persona existe. En el preciso instante en el que casi se cierran las puertas, aparece la víctima de la ignorancia y de su propia ignorancia también. Se sube y sin querer queriendo empuja, pisa, embarra su existencia.

 Con cierta aversión, se emite aquella palabra que termina por herir no sólo a una persona, sino a todas las que están ahí reunidas, contándote a ti. “Indio” en todas sus versiones: habla cantadito-es un indio, está feo- pinche indio, huele mal-huele a indio, no nos gusta su peinado-se ve bien indio, te da pena-pareces indio, vives allá o acá- te bajaron del cerro y a tamborazos, indio…

 Me voy a permitir comentarles que todo cuanto se les ocurra está muy lejos del típico humor mexicano. Me abstengo de reírme para ponerme a pensar un poco sobre esto. Y todo empieza desde hace mucho, por culpa de muchos cuantos y nosotros sin aprender tantito.

 Hemos escuchado o leído “Por mi raza hablará el espíritu” y nos sentimos orgullosos; ¿de qué?, pues quién sabe. Pero nos aborda ese escalofrío que entendemos sobretodo cuando juega la Selección Nacional, pero eso es otro cuento que, créanme, no tiene nada que ver. Yo hablo del verdadero orgullo que menos de la mitad de la mitad entiende. Periodistas, artistas, estudiantes, y ninguno de ellos sería lo que es o han llegado a ser sin los buenos maestros. No sobran, al contrario, faltan, pero de que hay, los hay.

 Eso fue José Vasconcelos, educador y  maestro de Todos. No importa el tiempo que haya transcurrido desde aquellas veces que se proclamaron las frases, en que se pintaron los paisajes con la mirada, o esa vez en que nos dimos cuenta que la educación es primero, y que sin ella, no podemos recuperar el único y más grande poder de la historia: la cultura. Y, ¿qué es de ella sin la tierra, y de aquellos que la trabajan?

 La colonización española no logró definir una sola raza, al contrario, supuso un mestizaje que no ha desnudado un objetivo común. He ahí el problema: te sientes ajeno a mí, y yo me siento contrario a él. Y es que todavía no descubrimos que las musas han estado dormidas en las ruinas, en las plantas y en nuestra mirada. Todo sigue ahí, esperando ser.

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“El retorno de Quetzálcoatl” José Chávez Morado. 1952

 Vasconcelos, mexicano político, escritor y filósofo fundó en México las bases puras del amor a la raza que forjamos entre imposiciones, asesinatos y revoluciones. Según Vasconcelos, la pérdida de libertades y la ignorancia, logran paralizar una raza. Eso es lo que que vemos todos los días, continuas inmovilizaciones a razón de que los individuos se sientes lisiados del alma.

El que se atreve a exaltar al enemigo, se anula a sí mismo. Poco a poco, sin percatarse, vamos perdiendo la cultura, vamos perdiendo el respeto de la tierra, y es por eso que ser indio se convirtió en una ofensa, una tosquedad; al igual que las manos del campesino: ásperas e imperfectas, pero inmortales.

 

Originally posted 2014-07-06 23:29:16. Republished by Blog Post Promoter

El último Saramago

“No se olvida el poema, no se aplaza,
si el cuerpo de la palabra es moldeado
con firmeza, con ritmo y conciencia.” Arte Poética

Las manos dibujan algo parecido a letras que pretenden formar palabras, que a su vez quieren decir algo con un color que pareciera ser sombrío. Definitivamente es más complicado dibujar palabras que cuerpos.

Si te fijas bien, las letras no son sino siluetas exquisitas y estéticas. Si lo piensas bien, tu cuerpo y mi cuerpo, el nuestro, no es mas que un conjunto de letras donde cada caricia dice algo. Es así como ahora entiendo por qué es más difícil: en los cuerpos, ya está todo escrito.

De Saramago he podido extraer, con un ojo cerrado y el otro abierto, un poco (y eso ya es mucho) de infinito. Él, me pone en constante peligro de enamorarme hasta morir.

La obra de José Saramago es una vida y, a su vez, actúa del modo contrario; paralelo. La medida del tiempo, o su tiempo, no equivale a sí mismo. El instante que tardas en hacerlo es mínimo en comparación con su alcance. Por eso, Saramago es infinito y es nuestro.

El artista nació el 16 de noviembre de 1922 en un Portugal alejado del país mismo, donde todo era y es impensable. No se sabe cómo fue o quién se la dio, pero al hombre le dieron la palabra y la madera. Murió el 18 de junio de 2010. Después de 4 años continúa…

José Saramago
José Saramago

Se refería a los silencios como sombras que se guardan todo, que nada dicen. De ese color sombrío con el que nos es más fácil escribir nuestra existencia. Porque la vida es una sombra, porque no es suficiente, porque les falta tiempo, nos falta edad, se abstienen las canas grises. Y a pesar de los 87, del “punto final”, a Saramago le faltó nada para ser el viejo matusalén de barba fluvial que dijo (aún así le faltó). Porque fue a él al que le dieron la palabra, la parábola junto con la ironía.

Nosotros, siempre nos hemos imaginado a José como una figura tallada, de ilegibles proporciones y contornos, quizá ninguno. De manera obligatoria, la figura trae adheridas manchas negras que simulan sus sombras, todo lo que pensó, soñó, pero no dijo. Esos 87 años no bastan para decir si quiera lo que uno mira con los ojos cerrados, ciegos de todo. Siendo cuestión de fe la naturaleza de los sentidos, es bien fácil olvidarlos y convertirse en personaje de Saramago. ¿Cuántas veces la ceguera viene del alma y del miedo?

¿Acaso José Saramago no dijo nada, al igual que todos los que se hacen eternos por la palabra? Su obra no acaba, sus textos son tan inéditos como el primero, y el segundo y el que nunca será último.

Muchos elogios, o meros insultos aún me quedan para aquél genio, que fue ninguno y fue todo; empero, es mejor no desperdiciarlos, porque los ochenta y tantos se multiplican igualando la cantidad de desconocido a lo desembarcado.

“Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos. Ciegos que ven. Ciegos que, viendo, no ven”. Ensayo sobre la ceguera

Originally posted 2014-06-19 01:25:14. Republished by Blog Post Promoter

El caballo de Bukowski

“Lo primero que debe hacer la escritura es salvar tu propio pellejo. Si lo hace, entonces será automáticamente jugosa, entretenida.” 12.55 h.

El que suda, apesta. La parte más “humana” del humano es la que trabaja en las calderas y las coladeras; y esos dos lugares constituyen una gran parte del ser. El calor infernal del espíritu obliga a las vertientes del carácter a sacar toda la basura que pueda: pecar es malo, decir groserías no es bueno, tener sexo es sucio, pensar en la muerte te acerca a ella y es perverso, mentir es cruel.bukowski cari 2

 Es y no es, esto y aquello, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. La costumbre se bautiza como norma arrancándote del fuego para hacer de ti lo que no eres, pero debes ser.

 Charles Bukowski, el poeta borracho e imprudente, desde las noches briagas y hediondas. Expone sin lástima alguna las características del ausente. La literatura le quedó debiendo, no lo salvó. Él ya se había curado desde antes porque no bebía alcoholes ni derivados, se bebía su propio sudor.

 Gracias a Bukowski sabemos mejor que nadie sobre aquellos que tienen el cerebro blanco y despintado de tanto apretarles en busca de consciencia y arte en su máxima expresión. Pero no hay nada.

“Como escritor, tengo problemas para leer las cosas que escriben los demás. No me dicen nada. Para empezar, no saben cómo poner una línea, un párrafo, en la página. No tienes más que mirar el texto impreso, de lejos, y ya te parece aburrido. Y cuando te acercas y lo lees, es peor que aburrido.” 12.56 h.

 Que no nos maraville la atinada cachetada del autor: las revoluciones no se hacen con máquinas de escribir ni desde oficinas públicas; las revoluciones se hacen desde la porquería y con porquería. Pero, ¿por qué? Respuesta corta y complicada: porque si no te dicen qué hacer, no haces nada, y si te lo dicen, da lo mismo. Todos dicen algo pero no tienen nada que decir.

 La boca del hombre se traga a sí mismo y se convierte en un ciclo. Se come hasta verse viejo y descubrir que sabe lejano. Qué asco. Es en el preciso instante de la muerte que nos vemos jodidos, y tristes y con ganas de recuperar lo mucho que se pierde en las oficinas públicas.

“Ojos, orejas, piernas, voces, pero… nada. Se coagulan dentro de sí mismos, se engañan para ir tirando, fingiendo estar vivos.” 12.08 h.

 El punto para la mayoría es estar aquí y allá, pero nunca donde se corresponde. Son las letras para muchos lo que el alcohol para otros. Para Bukowski eran las dos cosas: dos maneras de quedarse sin nada y al mismo tiempo sacarle ventaja al prójimo.

Bukowski
Bukowski

 Es cierto. Unos nacen con la suerte del obrero y otros con el infortunio del burgués. Como se dijo al principio, las calderas y las coladeras…el que las trabaja aprende a respirar el humo. El desgraciado, inevitablemente, algún día tendrá que bajar cuando la muerte se le anuncie montada en un caballo.

Originally posted 2014-06-30 00:03:03. Republished by Blog Post Promoter

Jamás incontables

Me parece justo, a conciencia de no ser hipócrita e indiferente, prestar la voz, mis manos y lo que he de considerar más poderoso que un arma: la palabra.

 El arte, la literatura, o cualquiera de sus múltiples formas claman lo que ha sido arrebatado desde hace mucho tiempo: libertad. Miles de personas han cantado indignación, y miles más lo han susurrado en un aliento casi imperceptible, en silencio. El país no agoniza del todo; se levanta.

 Tlatelolco, la guerra sucia, las muertas de Juárez y el Estado de México, Atenco, Gregorio Jiménez…Ayotzinapa. Más de 6, de 43, pero jamás incontables. Cada uno de los hechos vive y no se puede prestar a la comparación y mucho menos al aislamiento.

La ausencia de aquellos  que sirven de cura es nuestra muerte en vida, la que más duele, la que quema, ahoga, entierra, mutila, lastima cuerpos y almas.

 Se nace cargando una condena, y es ella la que se ha convertido en nuestra cuna. Nadie se pregunta hasta que le toca de cerca, cerquita.

 ¿Por qué hemos decidido gritar precisamente en este instante? Porque esta situación va más allá de quebrar la expresión, el derecho, la igualdad, la justicia: es romper con lo que concebimos humano, puro; y es de esa idea que se desprende lo corruptible, ya institucionalizado como alguien dijo. La muerte como parte de un sistema. Dualidad tardía para una conmoción como la de hoy.

En México, las matanzas se hacen “bajo el contexto de la ley”.

 ¿Quiénes somos?, ¿por qué lo permitimos? No se trata simplemente de cuestionar y juzgar a los autores de una transgresión o injusticia, sino a quienes lo permitimos. Cansada nos resulta, pues, la historia de siempre, la inmersión del crimen en las funciones públicas y viceversa; aun así, hemos permitido que suceda. Que ahora asesinen estudiantes, y para conveniencia de algunos, “guerrilleros”.

 Y, para ser honestos, si lo somos. Las verdaderas guerras se hacen en clase, con diálogos, con educación; con la propuesta de maestros que prefieren dar clase a manifestarse, porque esa es la mejor manera de expresarse.

 Se habla en los medios de la exigencia internacional por recuperar a los desaparecidos, se atienden a sus llamados con promesas caducas y falsas, de más de 40 años. ¿Qué importa que México se encuentre en la mira mundial? La mira de cada uno de los mexicanos es la que cuenta.

 ¿Prestigio? ¿preocupación? ¿reformas? ¿Saving qué?

 Politización del dolor, imitación de un estado vecino que utiliza políticas de terror en países lejanos y ajenos, políticas de invisibilidad, de poder.

 Guerrero es otro estado de mi país que no conocemos, que no sentimos ni queremos sentir, al igual que Michoacán, Veracruz, Tamaulipas, Morelos…Guerrero, Iguala, Ayotzinapa son tierra de todos. Entendamos que México no es un partido, no es una mancha de sangre, no es un cuerpo sin rostro, no es una familia rota. México no está en guerra con estudiantes ni jóvenes, está en guerra con las ideas, con una revolución.

“En cuanto la bendita llama hubo dicho su última palabra, empezó a girar la santa rueda, y aún no había dado una vuelta entera, cuando otra la encerró en un círculo, uniendo movimiento a movimiento y canto a canto…”

— Dante Alighieri. La Divina Comedia, Paraíso

 

Originally posted 2014-10-31 09:00:01. Republished by Blog Post Promoter

Vida en guerra: José Agustín

Este año se celebra el centenario de grandes escritores nacidos bajo la tutela hispanoamericana; ellos mismos han enriquecido y cultivado el saber literario que no sólo concierne a las letras mexicanas, sino a la literatura latinoamericana y mundial. Quizá unos sean más conocidos que otros, incluso más elogiados; sin embargo, su grandeza y amplitud intelectual se extiende a cada comisura del saber humano. Hablamos por ejemplo de Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas.

 Pero no sólo son ellos tres, “los hijos de la Revolución” como decía José Emilio Pacheco, los representantes de la lucha artística e histórica. Tropezamos con un complejo y variado número de artistas nacidos específicamente en el siglo XX que conforman un capital literario fértil. Esta ocasión, y a propósito de su cumpleaños 70 (en años, porque en vida ya es inmortal) aplaudimos el quehacer literario de José Agustín.

imagen extraída de eluniversal.com.mx
José Agustín

 Las letras de Agustín no eternizan una época específica para no olvidarlo, porque él bien sabe que la historia se vive una vez, pero siente por siempre.

 La característica primera de la literatura de este autor se ve en la libertad. Probablemente pensamos que todo artista debiera ser libre y así, expresar hasta lo que al alma le costó decir; pero no es así. La libertad, inherente al hombre, se encierra en los periodos de paz a los que nos sometemos individualmente (irrisoria ironía): José Agustín vive en guerra, no deja de leer, ni de aprender, ni de escribir.

 Las críticas y homenajes hacia este artista son extensas, pero no hay mejor homenaje para el hombre que vivir su obra y, en este caso, leerla.

 Vivir la literatura no consiste en una lectura fugaz o intensa, en recitar de memoria los versos o párrafos e interpretarlos pasionalmente. No. La literatura se vive interpretando con experiencias las palabras que alguien más pudo decir.

 He aquí la grandeza de los hombres y mujeres de letras. Encuentran las palabras exactas que viven en cada uno de nosotros, a través de todos los tiempos, en las situaciones que pierden un espacio rígido y nos dejan ver en la oscuridad.

 La literatura intimista y anticipada de José Agustín marca una pauta en la historia artística de México. Desde la aparición de su primera novela, se presenció en él un mundo ilustrado e insurgente que facilitó la rigurosa vida de la sociedad mexicana.

 Mencionar algunas de sus obras no es tarea fácil, pero destacan “La tumba”, “De perfil”, “Dos horas de Sol”, “Se está haciendo tarde” (novela escrita mientras estuvo en la prisión Lecumberri), “Tragicomedia mexicana”, “Vida con mi viuda”, entre otras.

 La pluma de José Agustín ha servido al periodismo, novela, poesía, teatro, cine. Con él se comprende el mundo literario como un sueño inmerso de irreverentes sueños, insólitos temas y agobiantes pasiones.

Excepcional caso el de José Agustín para la literatura; lectura pura del principio de su ser.

Una mente vieja para unas manos jóvenes. Quimérica vida, pero vida bien vivida.

Originally posted 2014-08-21 09:00:47. Republished by Blog Post Promoter

Fragmentos: Efraín Huerta

La ausente

 Arriba del silencio,

con la luz en declive,

mi retrato de niebla.

Puramente un clavel

y una gladiola. Y tú,

dominadora de ti misma,

aguja en mi cerebro,

síntesis de mi edad.

La meditación diaria,

como una resbaladiza

palabra de ternura,

se me clava en el pecho:

seguramente oye

la rapidez absurda de mi sangre

o el fin de tu recuerdo

sobre mi piel. Arriba,

donde las palabras se vuelven

pedazos de cielo, un algo

de mi muerte se siente.

Tiniebla tibia, dibujo

de mi voz.

Después de la agonía, viene la muerte.

Estoy donde no hay palabras, sólo miradas y caricias convertidas, aire y humedad; no hay necesidad de la palabra. Me veo en sueños sin poder definirme.

Nosotros, formas puras. Soy de ti lo que quieras.

Tú, enterrada viva en mis pensamientos; respiras de mi, eres lo que soy, eres lo que fui. Yo soy tú.

La contemplación. Miradas de amor fugaces, pero constantes; disponen de mi pecho para así, recorrer todo el cuerpo junto a mi sangre, viva a razón tuya.

Mi piel descansa de tu recuerdo porque estás aquí, reposa de la indigna evocación.

Es en aquel elevado lugar, donde el amante entiende todo mientras acepta el anuncio de una muerte.

El calor de tu boca; eres lo que digo.

 

Permiso para el amor

Se permite que los amantes se arrullen

y aprisionen las abejitas que la brisa decapitó

Junto al hecho concreto llamado Amor

las columnas de mármol son barcos de musgo

y el malecón un diminuto tálamo

Las bocas y los cuerpos de agua se arrullan

como arpas en el triunfo de los himnos

Se permite que las criaturas se huelan

hasta semejar hormigas furiosas

amándose a nivel de fabulosos caballos

y que esta noche sea de resurrecciones

y lo impúdico sea echado a los albañales

Puros y delicados como un salmo

los amantes se encadenan en silencio

pero el griterío sexual se escucha hasta El Morro

y yo me tapo los oídos porque no es bueno

turbar la paz deslumbrante de los enfermos

Hacer el amor no concibe una conexión con el otro; en realidad, hacer el amor es pues, encontrarse frente al amor mismo. Amor sin concepto, como “hecho concreto”, como idea y razón, episodio, como una vida entera (justificando así la inexistencia de un viejo enamorado).

El erotismo para los amantes verdaderos desemboca en un quimérico viaje de nacimiento y muerte. Marea inestable, agonía. Donde en un principio se confluye en cama y ese fin sólo marca el inicio.

Lo que no se ha dicho mas que con besos y caricias, se sienten húmedas, traspasables, de cristal. Ellos hacen de aquella pronunciación una armonía en coro de dos, con sus variaciones, sus pausas, tonos y correspondencia.

Son estos, convertidos en animales y luego en bestias, los que olfatean zumbidos seguidos del vapor de la materia frotándose. Se vuelve a la vida el agua, y se vuelve al deceso para poder regresar una vez más.

Entre los dos se niega lo reprimido.

Los amantes elogiados, sometidos uno al otro, se hacen dignos de un propia canto; empero, es para el ajeno forastero, un quejido de dudable procedencia, pues se sabe que los enamorados hacen del sexo un indicio del amor. Fatal manifestación.

Originally posted 2014-09-18 10:21:14. Republished by Blog Post Promoter

El hombre sin cabeza

 “Decapitar, destruir, desmembrar, fragmentar son aspectos de la misma actitud: la implantación del Terror.”

En la búsqueda de libertad y autonomía, patria y soberanía, México ha sido acribillado, ofendido, transgredido, vendido, mutilado…y está a punto de ser decapitado. Su cuerpo sigue vivo, incluso sigue en pie; no grita, susurra algo que nadie alcanza a escuchar.

 En México no se alzan las manos, sino cabezas ensangrentadas que marcan la “victoria” de la aparente democracia, o mejor dicho, demagogia. Resulta irónico.

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 Para México, las palabras no están vivas; da por hecho el principio del fin. Un principio que lleva más de 500 años, miles de cabezas, más plomo que sangre y viceversa.

 Sergio González Rodríguez es ensayista, crítico y narrador mexicano. Es autor de varias publicaciones de índole social y política, donde establece una denuncia con base a la investigación periodística que realiza sobre los temas que trata. Con Huesos en el desierto (2002) se catapultó como uno de los ensayistas y cronistas más serios e importantes a nivel internacional.

 Para el 2009 nos trajo El hombre sin cabeza, una excelente mezcla de estudio, ensayo, crónica y narración que va mucho más allá de la perspectiva del autor sobre la situación que atraviesa México en cuanto a seguridad, también ve la evolución a lo largo de la historia (propia y ajena) de la violencia en los seres humanos.

 El autor nos presenta la “invisibilidad del poder” que se revela en los medios de difusión, las instituciones, los funcionarios públicos, etcétera. Toda es barbarie que comienza en las altas esferas del poder político mexicano, se manifiesta en tierras donde el polvo y el miedo apenas si nos deja ver. Acapulco y Michoacán, son algunas de las entidades donde la muerte y el narcotráfico les dan vida.

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 El hombre sin cabeza no pretende lograr,  por medio de literatura, la estetización de una de las múltiples manifestaciones de violencia que se vive en nuestro país. Sergio González comunica e informa lo que pocos se atreven a decir; el autor a través de relatos autobiográficos, nos hace ver una realidad que nos negamos a reconocer y entender.

 Para el autor, un puente es símbolo de unión, autoridad, flujo, conocimiento compartido;  así se realiza la analogía con una decapitación, y al efectuarse dicha acción, se está rompiendo con la calidad humana y la concepción de valores en los seres humanos como parte de una sociedad.

 Sergio González nos ofrece este libro con un fin distinto para cada lector.

 “Una decapitación implica lo contrario de un puente: es un tajo que impide transcurrir la vida.”

Originally posted 2014-04-17 01:06:26. Republished by Blog Post Promoter

Amor a la literatura o amor y literatura

El amor funciona de varias maneras y, al mismo tiempo, de una sola. El imaginario juega un papel importante en la concepción “pura” o “impura” de un ideal; quizá es lo que más nos traiciona ¿Qué es puro y qué no?

 Lo que uno quiere esconder, sale, y lo que uno quiere expresar, se esconde. Es un disfraz clavado a la piel y, por ende, al alma. El amor se burla de nosotros pecando con los ojos, las manos y la boca, incluso con las piernas. Hace cómplice a la sonrisa y, por supuesto, a las lágrimas.

Historia de Filemón y Baucis
Historia de Filemón y Baucis

 ¿De dónde surge esa necesidad imperiosa del hombre por decir lo que siente y sentir lo que dice? Es ilógico callar lo que pensamos y sentimos. Es una contradicción guardarlo porque, como ya lo había dicho, hay una traición, una complicidad. Cada quien se remacha a su cruz…rechazamos el duelo; sin embargo, se busca como a lo efímero, como a lo bello.

“Más allá de nosotros,
en las fronteras del ser y el estar,
una vida más vida nos reclama.” 
Más allá del amor. Octavio Paz

 Así se hace la literatura en todo su mar. La pureza (y su contrario) del texto que concebimos o pretendemos concebir, nunca llega a ser. El escritor dice más de lo que no quiere y menos de los que sí quiere. Como cuando se ama (o se odia).

 La diferencia del amor al hombre mismo y el amor a la literatura, no está en su cuerpo, ya sea la piel o la hoja, o en la sangre o la tinta, sino en lo que puede ser y no es: el hombre es mortal y la letra no; el hombre es en la medida en que su deceso se ajusta a la vida, y la literatura es en la medida en que su vida se ajusta a la muerte. Literatura hipócrita. Edicto natural, imprescindible.

Jorge Luis Borges y María Kodama
Jorge Luis Borges y María Kodama
“¿Dónde está la memoria de los días
que fueron tuyos en la tierra, y tejieron
dicha y dolor y fueron para ti el universo?
El río numerable de los años los ha perdido;
eres una palabra en un índice.”
A un poeta menor de la antología. JLB

 Esa es la naturaleza, poco nuestra y bastante ajeno, que lejos de inspirar, crea y destruye. Dual. Crea con todo lo que ofrece y destruye con lo poco que fecunda. Para fortuna de la tierra, somos independientes del mundo y necesitamos interpretarlo y reinterpretarlo; como al amor que se convierte en odio y viceversa. Naturaleza viva, que al quedar desprovista de su esencia marca su llegada como muerte. No es el aire, ni los sabores: la esencia es el lenguaje. El hombre deja de ser hombre (como cualquier otro animal) cuando no se comunica.

 Poco sabemos de aquello. Nadie puede lanzar la primera piedra. Ni me conozco ni te conoces; te conozco a ti a través de tu palabra, de preferencia, escrita. La paradoja ridícula de todos los días: escribimos enalteciendo al amor y no precisamente con amor. ¿Qué somos?, ¿amor o literatura? Amor, porque ella nos ofrece la oportunidad de mitificar. Literatura, porque él nos permite existir aunque sea un instante.

Originally posted 2014-06-06 00:34:58. Republished by Blog Post Promoter

Ardores que matan (de ganas)

 “Como sabemos, en cosas de amores lo común es fracasar”. Las situaciones que envuelven pasión, deseo y cariño, se tornan caóticas de vez en cuando, para el que pretende perseguir y seguir un romance con un nombre prohibido: llámese Teresa, Lupita, Jimena, David, Pepe, Bulmaro, como gusten, al final de la historia da igual. El nombre se reemplaza y comienza una nueva desventura.

 Una vez que se le dedican dos que tres pensamientos, sabemos de sobra la condena que se debe pagar.

 En cuestiones de este tipo, el personaje (tú, yo, cualquiera) deja su nombre bien enterrado para convertirse en alguien más; y no tanto por lo que dice Borges: “todos los hombres, en el vertiginoso instante del coito, son el mismo hombre”, no; sino porque algunas personas, me incluyo, podrían identificarse con las historias de Ardores que matan (de ganas).

 Esta novela narra anécdotas que calan cada uno de los órganos. El protagonista, rey de su soledad, describe a destiempo el camino que ha de recorrer desde la primera vez que sintió la inepta necesidad de amar y (peor aún) de ser amado.ardoresque

  Ramón Córdoba, autor de esta suntuosa novela, se acerca a la trágica verdad de las relaciones, que de pronto nos inquietan.

Ramón Córdoba, editor y escritor mexicano
Ramón Córdoba, editor y escritor mexicano

 Con humor ácido y un lenguaje ordinario, el escritor capacita al lector para sentir diversas emociones. Quizá, la excelencia de esta novela no se encuentre en el manejo de la lengua, pero muchos se sentirán identificados con los modismos del autor.

“Ahora, muchos años después, como a ustedes les consta, tengo los güevos negros del humo de mil batallas y trato de creer que gente de nuestra magnitud espiritual no vive en busca de un corazón de oro ni espera hallarlo, pero sabe reconocerlo cuando lo encuentra.”

 Durante el transcurso de la lectura, uno cae en cuenta de que la palabra sexo pierde culpas. Córdoba reitera que el coito no es sólo placer, también es una forma diferente de dar amor: es el encuentro que va más allá de la persona; es la conexión con el amor mismo.

 Lo que se siente son ardores provenientes del recuerdo que nunca fue.

 A pesar de que la historia es comandada por hombres, aquellos “calentorros sin remedio”, no se excluye la sensibilidad y el deseo de la mujer; que no sólo juega un papel de verdugo, además, interpreta una que otra historia para así saber que entre todos, nos matamos las ganas.

“Me interesan sólo las causas románticas, las causas justas y las causas perdidas. Mi reino no es de este mundo”

Originally posted 2014-07-14 01:30:45. Republished by Blog Post Promoter

Somos hijos de Juan Rulfo

“Este pueblo está lleno de ecos. Tal parece que estuvieran encerrados en el hueco de las paredes o debajo de las piedras. Cuando caminas, sientes que te van pisando los pasos. Oyes crujidos. Unas risas ya muy viejas, como cansadas de reír.”

La prosa hipnotizadora de Juan Rulfo se extiende desde los ojos de las manos hasta el alma. Funciona como los ecos que persiguieron a Juan Preciado por todo Comala. Uno, palabra a palabra, se va convirtiendo en habitante de allá, de aquí y de cualquier parte. rulfo-43ede-comala-1

 Rulfo logró herir nuestra piel para asentarse ahí, donde nadie se ha atrevido a rosar, y menos acariciar. Quizá esa sea la razón por la que todos son (y somos) hijos de “un rencor vivo”, hijos de Juan Rulfo, de “un tal Pedro Páramo”.

 El escritor y fotógrafo nació el 16 de mayo de 1917. Fue hasta 1945 que comenzó a publicar sus cuentos, y unos años después comienza a  publicar su trabajo fotográfico. Para 1952 obtiene su primera beca otorgada por el Centro Mexicano de Escritores. Inmediatamente, un año después se edita lo que significaría para la narrativa mexicana el inicio de todo un culto y una tradición literaria: El llano en llamas. Este libro contiene 7 cuentos (publicados con anterioridad en revistas) más otros 8 relatos nuevos.

 En 1955, nace un libro que lleva por nombre Pedro Páramo. Junto con él, se da a luz el uso de las metáforas más maravillosas y completas; se concibe un mundo lo suficientemente real para ser imaginado, y aún mejor, para ser narrado.

“-Sí. Quizá usted debió saberlo.

-¿Y por qué iba a saberlo? Hace muchos años que no sé nada.

-Entonces ¿cómo es que dio usted conmigo?

-…

-¿Está usted viva, Damiana? ¡Dígame, Damiana!

Y me encontré de pronto solo en aquellas calles vacías.”

Juan-Rulfo

 Con Pedro Páramo se lee a Rulfo no sólo en páginas, sino en el silencio. Es padre del silencio que ensordece y amodorra el cuerpo. Está presente en la voz de todo quien se atreva a contar algo, de hablar y de disponer del lenguaje que oscila entre la vida y la muerte.

 El autor escribe que los recuerdos, con el paso del tiempo, se ven envueltos de “capitana”, de aquella planta que ocupa su lugar cuando todo está vacío y crece a causa de la lluvia que no deja ver claro lo que se tiene bien enfrente. La voz se vuelve áspera, dura como la piedra; y un día se extingue hasta convertirse en pequeñas piedras que forman parte del llano seco y deshabitado.

“Faltaba mucho para el amanecer. El cielo estaba lleno de estrellas, gordas, hinchadas de tanta noche. La luna había salido un rato y luego se había ido. Era una de esas lunas tristes que nadie mira, a las que nadie hace caso.”

 Juan Rulfo es y será el calor intenso y agotador de agosto. Cada vez que uno respire y sienta que la nariz está a punto de reventar porque el aire está acarreando almas de un cuento para otro, siéntase en confianza de contar su historia o la de cualquier otro, que alguien lo estará escuchando.

 Carlos Velo dirigió la única adaptación fílmica de esta novela corta, aquí el link para comparar su visión con el original.

Originally posted 2014-05-08 01:43:34. Republished by Blog Post Promoter

Sus ojos son fuego

   “El fuego vuelve hermosos los cuerpos que devora. Nunca antes la ciudad de México se había visto tan majestuosa.”

Migrando a las grandes urbes, todos llegan con la promesa de una vida “mejor”. Cada vez somos más; cada vez es más fastidioso vernos a los ojos, retarnos y seguir nuestro camino. Nos apoderamos de todo lo que encontramos a nuestro paso, tanto así, que cimentamos una ciudad encima de un lago.

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 No hay palabras para la violencia, el salvajismo al que ya nos acostumbramos a ver de lejos y a la vez tan cerca: mientras no me pase a mi, todo se queda detrás de una noticia, un periódico o la historia de alguien. ¿Será acaso que el aire que respiramos ya no es suficiente? , ¿O acaso nos está intoxicando?

 Gonzalo Soltero, nacido en el Distrito Federal, es el autor de “Sus ojos son fuego”, su primera novela por la cual ganó el Premio Nacional de Novela Jorge Ibargüengoitia 2003. Fue becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en el rubro de Novela. Se dedica principalmente a la difusión cultural entre México e Inglaterra.

 Por medio del Dr. Adrián Ustoria, se relatan los últimos tres días que marcan el principio del fin de la humanidad. Buscando siempre refugiarse del fastidio citadino dentro de su oficina, ubicada en un instituto de investigación, podemos ver a través de los ojos del protagonista que las grandes ciudades funcionan como un laboratorio donde los humanos experimentan con los mismos hombres.

 La contaminación, la sobrepoblación, la basura, la delincuencia, la violencia, el tránsito, las ratas…en conjunto, todos estos elementos nos aproximan más al desenlace.

 Es de aquí que nace una pregunta: ¿algún día seremos capaces de adaptarnos a un entorno sádico y brutal?

 De a ratos, pareciera que se está leyendo la conclusión de una investigación con fines científicos, rompiendo esta línea con la sencillez de la prosa de una novela rápida, dinámica que mantiene al lector en total suspenso.

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Siendo la Ciudad de México el escenario, Soltero nos sitúa en los lugares y las avenidas más importantes de la metrópoli para así, envolver al lector en una historia que tantea entre la vida real y la fantasía.

 Con “Sus ojos son fuego”, Soltero brinda un lenguaje impecable y cultivado. El ejercicio creativo que el autor emprendió al escribir esta novela es maravilloso, ya que la dedicación a los detalles facilita la mejor comprensión del texto.

Originally posted 2014-04-07 10:32:14. Republished by Blog Post Promoter

La Poesía Maldita Mexicana: Baudelaire y Paz

La interpretación de la vida –como la conocemos en hipotéticos sueños y supuestas realidades- la basamos en la relación que encontramos entre el cuerpo y el alma. El alma necesita del cuerpo y viceversa. Para explicarlo de otra manera, la sustancia y la materia experimentan el más puro amor cortés; se encuentran fundidos, son inseparables.

 El alma le proporciona al cuerpo (específicamente al del hombre) autonomía, y es esa libertad la que lo hace un ser  único, pero sobre todo, un ser correspondido y amado. Dentro de la naturaleza del hombre, converge la obligada posibilidad del amor. Ya sea amor hacia uno mismo, a los demás, hacia un solo ser, a la naturaleza, al sexo, entre otros. La representación de dicha pasión se traduce en diversas manifestaciones artísticas, especialmente en el campo literario; es decir, la poesía.

 La historia del hombre es inherente a la historia del arte, específicamente a la de la poesía. El estilo poético, decía Octavio Paz, “se presenta como una liberación de la condición humana”, nos eleva, nos sublima; emerge en el momento en que el lenguaje nos resulta insuficiente.

Charles Baudelaire
Charles Baudelaire

Para profundizar en el tema central, cabe nombrar a un personaje determinante en la historia del arte literario. Fue a mediados del siglo XIX que surge una de las figuras más importantes dentro de la poesía francesa. Charles Baudelaire nació en París el 9 de Abril de 1821.  De su pluma florece la genialidad de la naturaleza intentando imitar el ejercicio de las letras, y la peculiaridad del hombre moderno. Las flores del mal –quizá su obra más reconocida- aborda la parte humana atormentada, triste y oscura. La melancolía es el elemento imprescindible de su poesía. Baudelaire exterioriza la pena de su propia alma, convirtiendo al dolor en sombra.

La poesía parnasiana hunde al hombre en lo más profundo para luego pronunciar y aclamar la única salida. Baudelaire logra mitificar el tiempo y así, mostrar la gracia de aceptar la ventura; destino fatal.

 “Emplearemos nuestra alma en sutiles intrigas, y demoleremos más de una pesada armadura, antes de contemplar a la gran Criatura ¡cuyo infernal deseo nos llena de sollozos!”

La muerte de los artistas. Baudelaire

 Han transcurrido casi 200 años y pareciera que Baudelaire escribió para mí y para todos ustedes. La poesía no esboza fronteras ni específica idiomas; la poesía es para quien la lee, la vive y la siente. El mexicano se siente aturdido y desgarrado por la historia. Asocia la muerte con la fiesta, le rinde un tributo y sin pesar alguno, se olvida de ella al procurarse desnudo para sí mismo.

“La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida. El mexicano no solamente postula la intrascendencia del morir, sino la del vivir”

El laberinto de la soledad. Octavio Paz

Octavio Paz
Octavio Paz

Antes habíamos comentado sobre la conjunción del espíritu y el cuerpo, y la libertad del hombre. El problema al que se enfrenta el mexicano, alude no solamente a la fragmentada desunión entre estos dos elementos, sino a las consecuencias de dicha herida. Sin la plena libertad, el mexicano no determina por sí mismo sus ideas, sus pensamientos, las revoluciones. En otras palabras, el mexicano no puede ser ni es dueño de su propia muerte.

 El que nace aquí padece de dos dolores: la intriga que genera la muerte del cuerpo más la de la identidad. El foráneo puede ver en el mexicano lo que habitaba en Baudelaire: la melancolía muestra al hombre tal y como es; el nativo se exhibe desnudo ante el mundo, y esos esfuerzos de los que hablaba Octavio Paz para esconder su verdadero rostro, son en vano. La balanza claramente está desequilibrada.

“Lo que se puede ver a la luz del sol es siempre menos interesante que lo que pasa detrás de un cristal. En ese agujero oscuro o luminoso vive la vida, sufre la vida.”

Las ventanas. Baudelaire

 Hace falta un estudio preliminar más profundo de la obra completa tanto del poeta francés, como de Octavio Paz y otros autores que han reparado en la actitud del mexicano frente a la vida que él mismo erige para sí. Para ser justos, es necesario decir y argumentar que la situación de miedo y soledad que experimenta el indígena y el mestizo no son culpa de él mismo, sino de su historia impuesta, la religión obligada, y la extinción de tradiciones considerables para nuestros ancestros.

Para nosotros, se nos hace más fácil renegar las raíces a diario y pretender un orgullo en fiestas y eventos internacionales.

La poesía, esa “otra voz” nos mantiene alerta y nos recuerda la fragilidad de nuestra identidad. El dolor de ser mexicano nació hace más de 500 años, y siempre necesitamos de la pluma y la letra para no olvidarlo.

 

 

 

 

Originally posted 2014-06-23 00:07:43. Republished by Blog Post Promoter

Tinta Roja

Hace algunos meses se emprendió una campaña política estatal que afirmaba lo siguiente: La gente buena no se tatúa. La idea que se genera a partir de los tatuajes como un símbolo de rebeldía y maldad, representa un paradigma para la mayoría de las sociedades. ¿A qué o a quiénes se referían con “la gente buena”?

 Se tejió distancia ante esta situación entre un amigo que no sólo tiene pintada la piel, también el alma, y yo. Me comentaba que no era posible semejante retroceso en la mentalidad de las personas en pleno siglo XXI. Al final, al papel también se le tatúa.

 ¿Será acaso un retroceso? Honestamente, no lo creo. Ésta y otras sociedades se han enfrentado a lo largo del tiempo y sus obligados cambios, a todo tipo de censuras generadas principalmente por las instituciones. En otras palabras, no son retrocesos, sino procesos de cambio y, por ende, de crecimiento. Siempre nos tendremos que enfrentar a este tipo agresiones.

Masked-dictatorship

 Sin embargo, no debemos olvidar que aquellos que dirigen el rumbo de nuestro país fueron jóvenes que lucharon por dentro a favor de ideales y libertades negadas. Así decía Salvador Allende, ex presidente de Chile-ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica”.

 Pero, ¿qué sucede con ustedes, conmigo?, ¿por qué olvidamos?, ¿por qué no hemos comenzado?, ¿por qué todo se queda escondido en tintas y altavoces? Hasta el cansancio hemos probado las lecciones de la vieja escuela. Kafka decía: Sólo puedes criar a un niño como tú mismo has sido criado”.

 La juventud es un hijo y el pasado es el padre. El padre nos ha enseñado a temerle al futuro, a la libertad, la autenticidad. ¿A qué costo? Por temerle a lo desconocido, a lo que aún no somos ni seremos. Es hora de pensar antes de incitar revoluciones vagas y vulgares.

En Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, el genio argentino, Jorge Luis Borges, dice: “Una de las escuelas de Tlön llega a negar el tiempo: razona que el presente es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente”.

 Lo que alguna vez fue presente, ahora es historia; y esa misma historia fue escrita con ideas de futuro, ideas que no eran y algunas no fueron. Nos valemos de la memoria para comprender el “presente indefinido”. Esto que soy y que eres, no es, pero si será.

 Recordar no reproduce, sino reconstruye. Así mismo, recordar constituye un ejercicio de creatividad; valernos de nuestra memoria y la memoria colectiva significa interpretar lo que pretendemos ser.

 Si la juventud sigue volteando al pasado, seguirá viviendo el sueño de otros, se continuará coartando su libertad. Ese es el costo de las enseñanzas y, aunque no seamos totalmente culpables, se ajusta al decir que somos nosotros los que lo animamos e incitamos a seguir.

“La frase es toda la ambición, toda la gloria, toda la ciencia de ustedes. Generación de frases, y nada más que frases” Juan Bautista Alberdi

 La realidad para todos es mucho más compleja de lo que alcanzamos o queremos percibir; del ojo nace la vista, pero del alma nace el motivo. La vida es más cruel conforme pasa el tiempo, tiempo relativo y necio. De nosotros depende convertirnos en un fiel reflejo de nuestro padre y formar una memoria insoportable de esto que casi somos.

 Es preciso volver al primer punto condenando –como hemos sido condenados- a aquellos que hieren nuestros ideales. Dijeron bien, “la gente buena no se tatúa”, no se tatúa con tinta negra, sino con sangre.

Originally posted 2014-07-02 23:51:13. Republished by Blog Post Promoter

De cómo se perdió y recuperó el maíz

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Tu’til o bit’il-a tup’ te ixim sok te tut’il o bit’il cha’ jajch te ixime

 La tradición oral de los pueblos, de todo un país, conforma la riqueza del territorio, de la historia y, por encima de estos dos elementos, del individuo como miembro de una sociedad. Fue así, a partir del habla, que los hombres empezaron a soñar despiertos, a contar sus quiméricos pensamientos, lo imposible, sobrenatural y mágico de sus vidas: alma, mente, espíritu.

 Hablando, manifestando el poder del raciocinio con un lenguaje elaborado convirtiéndose después en una especie de rito las generaciones transmitieron saberes y conocimientos que hoy sustentan no sólo la cultura, sino la medicina, la astrología, la magia…

 La literatura, antes de ser, se manifestaba de manera oral. Contar una historia que se quedará impregnada no en las hojas de papal, sino en el viento…

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 ¿Qué no es acaso el arte una reverencia a la naturaleza? Es la musa que inspira; somos nosotros mismos los que nos llegamos a elogiar. Háblese de todas las expresiones artísticas de todos los tiempos. Sin embargo, es importante resaltar una de las primeras manifestaciones para preservar esa experiencia estética, esa duda, ese “ser hombre”: la mitología.

 La mitología es el principal elemento que se encarga de distinguir las civilizaciones. Indispensable es, pues, conocer las raíces de dichas sociedades para así, entender el por qué de lo que hoy somos, tanto de nuestra historia inmediata como la más vieja.

 Pensamos en dioses, creación, cosmología, Universo, hombre, naturaleza. Mitología griega, nórdica, egipcia, hindú, maya, etcétera. Fue (y es) ella, el más puro pensamiento; nuestra religión.

 A través de México y otros países de Centroamérica, las grandes culturas construyeron un imperio inigualable. Fue la cultura maya, una de las más trascendentes, hermosas, magistrales e importantes.

 La civilización maya, no sólo se extendió territorialmente, también esparcieron y tuvieron un alcance impresionante en cuanto a sus ideas y costumbres.

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Gracias a CONACULTA Y La caja de cerillos, nos podemos adentrar más a la mitología maya. De cómo se perdió y recuperó el maíz trata el mito sobre la relación entre los dioses, el hombre y el maíz, contacto vital para la cultura mexicana.

 Se encuentra narrado en español y en tseltal (lengua maya hablada predominantemente en Chiapas). Este libro, determinante para la literatura infantil y juvenil, cuenta con ilustraciones que evocan los esplendores de la época, corriendo a cargo de Jazmín Velasco.

 Esta versión de Ignacio Plá, empieza con los hombres descuidando el alimento primordial: maíz. Los dioses, al percatarse de dicha situación, deciden esconderles las semillas en una cueva. Es así como los hombres, desesperados, les piden ayuda a los animales.

Mural de Diego Rivera (fracción)
Mural de Diego Rivera (fracción)

 Una lección aprendida por los hombres para cuidar uno de los tesoros más preciados que la naturaleza les dio.

De cómo se perdió y recuperó el maíz no sólo nos deja ver la maravilla de la tradición oral maya, también permite que los niños se interesen por cuestiones que vemos tan lejanas, ajenas.

“Los hombres estaban desesperados. Sin maíz, se decían, no se puede vivir, es nuestra alimentación, nuestra base”

“Sojknax k’inal la ya’iyik te winik antsetike: Teme ma’yuk te ch’ul ixime, ma’yuk skuxlejalik te winik antsetik, jich ma’yuk skuxlejalik-euk te chanbalametik, xchiik”

Originally posted 2014-08-14 11:46:37. Republished by Blog Post Promoter

Kafka como personaje

La literatura se escribe en el viento; se transmuta de la hoja al aire. Siempre habrá algo que escribir; ese algo se traduce en una historia, un recuerdo o un sueño para contar; una vida (con una buena cantidad de fantasía) será lo suficientemente hermosa como para perpetuarse.

Franz Kafka es un sueño en sí mismo. Nacido en Praga en 1883, se le considera uno de los más grandes escritores y representantes no sólo de la lengua alemana sino de la literatura universal. Su obra fue vasta y compleja. Entre ellas se encuentra: La metamorfosis (quizá sea su obra más conocida); El proceso; La condena; América; El fogonero; Carta al padre; etcétera.

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En primera instancia, es importante reconocer en este autor la exactitud y longitud de sus palabras. Nunca se lee nada que esté de más ni viceversa. La literatura kafkiana se ve complicada por diversas razones: el aspecto onírico, el absurdo, la exageración, la relación con la realidad, y la figura del padre.

La obra de Kafka parece un sueño  (o una pesadilla), donde no todo tiene explicación ni razón de ser. Al igual que los grandes escritores, supo bien mezclar la realidad con la fantasía, tanto así, que a lo largo de su lectura, el autor refleja  más de lo que hubiera querido decir de si mismo.

Carta al padre es una misiva destinada al padre de Kafka con la peculiaridad de nunca haber sido leída por el mismo. En esta carta, los personajes oscilan entre el mismo Franz, el padre (Hermann Kafka), la madre, las hermanas y algunos otros familiares como primos o sobrinos del autor.

Algunos críticos aseguran encontrar en esta obra la raíz del problema social al que se enfrentaba el autor en la vida real; sin embargo, algunos otros expertos dicen que lo que realizó Kafka en esta y otras obras fue manifestar el uso de la parábola, la alegoría y la hipérbole para representar al padre.

La figura paterna siempre ha representado protección, poder, fuerza, autoridad, sustento, entre otras. Durante la época de Kafka, esto no difería mucho. El padre, al pertenecer a una clase media, era el jefe de familia. Llevaba bajo su tutela la educación de sus hijos. Pretendía ver en ellos el reflejo fiel de lo que era ser “un Kafka”, como queda en manifiesto en Carta al padre; empero, Franz se sintió intimidado por la figura paterna fuerte y autoritaria. Se sentía tan amenazado, que buscaba un refugio en bromas acerca de él pero, al crecer, se fue dando cuenta que esas “burlas silenciosas” no eran más que una muestra del miedo que le tenía.

Como anteriormente dije, la figura del padre de Kafka fue maximizada por el autor. Para entender y estudiar al personaje que resulta ser Franz, personaje  de su propia historia, es necesario leer esta carta.

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Originally posted 2014-04-14 01:20:36. Republished by Blog Post Promoter

Yo miro, miro todo el tiempo: Rufino Tamayo

“El contacto con el arte prehispánico y con las artes populares me abrió un mundo.

De inmediato descubrí que la fuente para mi trabajo estaba ahí, en mi tradición.”

La universalidad del hombre se encierra en el puño de una mano; el universo se va desintegrando hasta transformarse en materia ajena. El pincel se convierte en una extensión de la mano, da inicio al recorrido no sin antes atravesar el brazo, la mente, y llega a su final con el alma.

HOMENAJE A LA RAZA INDIA, 1952. VINELITA SOBRE MASONITE
HOMENAJE A LA RAZA INDIA, 1952. VINELITA SOBRE MASONITE

 La tierra produce el material necesario para que se pueda engendrar una obra imperfecta, totalmente humana. Esa misma naturaleza no inspira la obra, se prepara para verla nacer: la alimenta, la arrulla, le da un propósito, un nombre para luego, anunciar el deceso –el fruto se convierte en arte-.

 Rufino Tamayo, durante 90 años, experimentó la pureza de dar a luz, de ser madre y padre, hijo  y hermano del oficio artístico. Al igual que sus frutas, en él se resguardaban semillas de colores, de alegrías, ritmos, figuras, de  tiempos no lineales, vacíos…

 Presenciar un cuadro del artista oaxaqueño, consiste en colocarse los ojos del cielo y simplemente mirar la vida junto a sus múltiples orígenes.

 Ediciones Tecolote, en colaboración con el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, la Fundación Rufino y Olga Tamayo y el Museo Rufino Tamayo, rinden un pequeño pero completo homenaje al pintor. El libro Yo miro, miro todo el tiempo: Rufino Tamayo contiene una selección de imágenes de algunas de las obras más representativas, así como pedazos de texto que proporcionan continuidad y coherencia a la recopilación de imágenes.

 El título desglosa cada uno de las imágenes para así, ofrecerle al lector la oportunidad de analizar y experimentar el ritmo, el trazo, el movimiento y el color que utilizaba el artista. Mirar una pintura es una forma de vivir la vida que no nos pertenece. El verdadero reto de la pintura basado en la perspectiva del oaxaqueño, consiste en decir mucho con poco. Por ejemplo, un solo color ofrece vastas posibilidades de tonos o gamas, ese mismo color penetraba la complejidad y se convertía en muchos más colores.

 La geometría –elemento fundamental del artesano-artista- ofrece cierto equilibrio al espacio pero, al mismo tiempo, “el orden debe estar presente, pero también el desorden”. Esta filosofía presenta y erige la personalidad del hombre y su libertad.

 Él, encontró en México su propia universalidad. Encerró en su puño la historia, la muerte, la existencia, la eternidad y las tradujo en obras artísticas. Hizo del ojo humano el componente maestro para expresar lo que el alma no se atreve a decir.

COMEDOR DE SANDÍA, 1949. ÓLEO SOBRE TELA
COMEDOR DE SANDÍA, 1949. ÓLEO SOBRE TELA

 Yo miro, miro todo el tiempo: Rufino Tamayo nos dice que la prudencia del tiempo en nuestro país es infinita; el infinito se apropia de un cuerpo, se convierte en artista y, al final, se le otorgó el nombre: Rufino Tamayo.

“Para mí el mundo, mi mundo, es y ha sido únicamente la pintura…Jamás me retiraré. Es más, yo creo que me moriré pintando.”

 Vivió dos veces, y lo hizo al mismo tiempo. Respiraba mientras pintaba y pintaba para poder respirar. A veces, creo que inventaba su propio aire.

Originally posted 2014-05-15 00:47:54. Republished by Blog Post Promoter

Ideas vestidas: Baudrillard y Monsiváis

Eso de la “cantinfleada” se les da a todos. Es más fácil decir nada con muchas palabras; es más divertido insinuarlo y que los demás entiendan lo que quieran. Si les gusta, lo compran, y si pasa lo contrario, también. Ya decía Carlos Monsiváis que si se trata de pasarla bien, los espectáculos dejan de ser buenos o malos y se convierten en arte a la medida del bolsillo.

Carlos Monsiváis
Carlos Monsiváis

 Propiamente dicho, el espectáculo se llevaba a cabo en las fiestas familiares y debajo de las lonas o carpas improvisadas de la calle. Los espectadores de dichos actos salían doblemente muertos y, por otro lado, salían con un nuevo motivo para sentirse gloriosos y felices. Quiero decir más muertos porque no sólo sentían deslomarse de la risa con los chistes propinados por el artista de barrio (a razón de que “callejero” representa otro nivel), sino también muertos de hambre, simplemente porque así es la costumbre del pobre.

 Lo que ellos nunca supieron, ni sabrán, es que a pesar de la carencia intelectiva de la función, nunca fueron estafados. Nunca. Los pobres, desde la incomodidad de la silla rota, pagarían poco por mucho de poco. Los pudientes, bien acomodados, pagan mucho por nada de nada. Ahora, si sólo desde las palabras podemos ser justos: la nada ya es algo. El rico juega a entender al mísero vecino desde las galerías. Quiere ser como él, pinta por él, canta por él, escribe por él, protesta por él.

No se trata de una burla ni de un juego hipócrita; por el contrario, se alude a una conciencia mutada y revertida. Esa sensibilidad artificial rompe con todos los esquemas vanguardistas. Rompe, pero no construye.

 El nuevo espectador oscila entre dos vertientes completamente opuestas; tiene que dejar de ser para luego no saber qué es lo que es o debe ser. La fragmentación entre artista-obra-espectador se traduce al ideario inocuo propio de nuestro tiempo. El arte ya no genera un discurso. La obra desarraiga el orden de espacio-tiempo; es decir, se perturba y se confunde la certeza de la comunicación. La obra no se sitúa ni maneja una percepción que nos identifique con la creación o con el artista. La obra y el artista se contradicen.

 Las ideas están vestidas. Vestidas de manera estrafalaria, desproporcionada. Dejan ver todo lo que no es. Por ejemplo: la guerra. Todos aquellos que necesitan hacer algo, acuden a la guerra. Disfrazan de encanto blanco el discurso político, la poesía y la música, cuando irónicamente, lo que genera la hostilidad es la muerte anunciada por los ídolos confundidos. Proponen la rebelión para generar incertidumbre y unir a todo aquel que le dedique el tiempo necesario para cambiarle a la televisión o leer el encabezado. ¿Cómo es posible que la izquierda pueda ser derecha frente a un montón de dinero? Pues sí, así se pagan las prótesis.

Jean Baudrillard
Jean Baudrillard

 Sin darse cuenta, tanto la prensa como la política, se transfiguran en la bella dama aclamada; sin embargo, la señora del pueblo que surgió a partir de la nueva base del estereotipo anteriormente ovacionado, es atacada, denigrada y, paulatinamente, olvidada. El rechazo hacia el mismo reflejo se va dando a través de los años de forma involuntaria; cegados por el propio deseo de una vuelta a los orígenes.

La belleza viene callada; se dirige y nos habla con poses y labial barato. El sexo está perdido en el performance de la mera improvisación que solamente busca miradas y portadas de revista. El líder casado con la empresa más cercana, mata dos gaviotas de un tiro. La imagen está adherida a nuestra piel, tan tóxica como es. El arte se vende y se cubre de la luz hasta que alguien lo quema desde un libro mal escrito. Los medios son la guerra; matan y acusan al artista de barrio que actuaba bajo la lona improvisada. El amor sigue sin existir hasta que alguien lo vea.

La imagen, los medios, los líderes, la belleza, el sexo, el amor, el arte. Víctimas de la confusión.

 ¿Cómo actuaría la señora del pueblo si se enfrentara a los principios naturales?

Basado en los ensayos:

Todos somos transexuales de Jean Baudrillard.

Instituciones: Cantinflas. Ahí estuvo el detalle de Carlos Monsiváis.

Originally posted 2014-06-25 23:56:41. Republished by Blog Post Promoter

Leyendo defiendes tu cultura

“Mientras yo no pueda respirar bajo el agua, o volar (pero de verdad volar, yo solo, con mis brazos), tendrá que gustarme caminar sobre la tierra, y ser hombre, no pez ni ave.” Jaime Sabines

Inmolar, sublevar, revelar, matar. Revolución, valor, idea, tierra, pasión.

Leyendo defiendes tu cultura.

Y con lectura no me refiero solamente a los grandes autores y poetas, genios creadores de obras universales cuya vigencia nunca se extinguirá. Tampoco hablo de leer por categorías, cargando siempre con el obligado morral repleto de textos que nunca han respirado, apestándose solitos y tristes.

 Yo propongo que vivamos todo lo que pueda ser interpretado: señales, mapas, miradas, libros, caricias, sueños, noticias…

 Se habla de vida, porque al final, somos una historia que se cuenta o se olvida. Y, para olvidar, mejor vamos a la escuela. Las instituciones educativas son el espacio donde se emprende, desde muy temprana edad, el ejercicio de la memoria y para la memoria. Guardamos fechas, nombres, pactos y planes, abrazos, gritos y mucho más, sin entender o interpretar nada de lo que creemos saber.

 Pero antes de lo primero, no hay que confundir educación con cultura general o peor aún, con modales. En primer lugar, debemos tener en mente lo que al principio mencionábamos, la cuestión de que lectura no sólo engloba literatura como tal.

 Las noticias, los medios impresos o el cuarto poder juegan un papel importante en el desarrollo cultual, político, económico y social de un país. El poder de la información se produce con base en la historia de los pueblos por más contradictorias que estas puedan ser. Sin embargo, es precisamente eso, aquella lucha, diferencia y búsqueda, la que enriquece el conocimiento y fomenta las revoluciones, manifestando para sí una historia digna de contar y eternizar.

 El periodismo, indudablemente es una forma de literatura. Si bien es cierto que no estamos acostumbrados a percibir el periodismo como un arte, actualmente nos damos cuenta de la importancia que tienen como manifestación humana. Y, ¿qué no es el arte siempre humano, propio?

 Sin importar el género, tratar la noticia bajo un enfoque intimista le da un valor expresivo y significativo al texto. Ejemplos abundan sobre periodistas que hicieron y hacen de cada contenido un poema: Federico Campbell, Víctor Roura, Vicente Leñero, Emmanuel Carballo, incluso José Revueltas; sin olvidar a los caricaturistas cuya tarea indaga al desatino de delinear otro tipo de curvas, como “El Fisgón”, “Rius”, Jorge Carreño, etcétera.

Fotografía extraída de http://chulavista.mx/wp-admin/post.php?post=14036&action=edit
Víctor Roura

 En México, la línea periodística siempre se ha manejado bajo un perfil distinto. El constante devenir de sus transformaciones hacen del periodismo un hermano leal del pasado de nuestro país. Para cualquier instante o suceso de incuestionable peso, el periodismo –principalmente el destinado a la preservación de la cultura y las artes ha garantizado el paso siguiente hacia el México instruido que buscamos.

 Serán pocos los que realmente se preocupen por la divulgación cultural e informativa en general; empero, no debemos olvidar que somos la mayoría restante la que debemos consumir y asimilar la información. El segundo paso está en leer noticias. La lectura abre un campo creativo que la televisión y el radio no ofrecen.

Leyendo defiendes tu cultura y la existencia entera.

Imagen extraída de http://mlm-s1-p.mlstatic.com/9922-MLM20022861397_122013-O.jpg
Los Agachados de “Rius”

La soledad de los animales

“¿Lo ves? dice , sólo los animales recuerdan cómo ser felices.”

El arte es generador de vida; su nacimiento es humano y su muerte, también. Siempre nos cuenta una o más historias: consecutivas, suspendidas, amortiguando el fin y manifestando treguas. Con una mirada, una palabra, un paso, una imagen, dan a luz un mundo en cada uno de nosotros. Es natural, y duele. Por eso, la literatura como manifestación artística propia del hombre también puede ser una idea, un arma, un deceso.

 Naturaleza del hombre, de animal, de dolor. Desde hace mucho tiempo que los hombres se perdieron el asco –o respeto a sí mismos y por ende, a todo lo demás.

 La soledad de los animales de Daniel Rodríguez Barrón, logra en unas cuantas páginas –porque eso es lo que el hombre tiene que decir de sí mismo actualmente retratar la violencia del hombre, que siempre justificamos como instinto; sin embargo, la sobrevivencia se pierde cuando el placer se antepone.

"La soledad de los aimales" de Daniel Rodríguez Barrón
“La soledad de los aimales” de Daniel Rodríguez Barrón

 Esta primer novela de Rodríguez, cruel, rápida, sarcástica e irónica, narra la historia de un periodista alcohólico que encuentra a Laura, activista radical que busca salvar animales de manera desenfrenada. En su intento por lograrlo, se vuelve víctima de las verdaderas bestias irracionales: trabajadores de laboratorios, científicos que experimentan con perros, hasta los personajes que tratan a sus mascotas mejor que a ellos mismos.

“Según la nota, los encontraron muertos, con claras señales de tortura; a ambos los violaron; los acuchillaron en la cara a sabiendas de que ninguna cuchillada en esa parte del cuerpo puede causar la muerte, lo hicieron por diversión…”

 La metáfora que plantea el autor, alejada de una sociedad “civilizada”, nos mantiene alerta, nos recuerda constantemente (y no sólo a través de videos virales) que ser humano puede ser un peligro para quien está a nuestro lado y para nosotros mismos.

“…luego abrieron sus cuerpos en canal y los rellenaron con pollos aún sin desplumar, tal vez incluso las aves estaban vivas aunque atadas de las patas. Con su sangre escribieron en las paredes: “Todos somos animales”.”

 Daniel Rodríguez Barrón estudió Letras Inglesas en la UNAM. En 2008 recibió el Premio Nacional de Periodismo, específicamente en la parte de Divulgación Cultural. Su trabajo como editor, periodista y colaborador es extenso, abarcando más de 20 años de trayectoria.

 Como recomendación, no sólo encontramos esta novela, Incidentes, es su libro de cuentos. Ha incursionado también en el teatro. Su obra La luna vista por los muertos (título que, en lo personal, me hace pensar en Juan Rulfo) le permitió recibir, en el 2002, el Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo.

 La soledad de los animales editada por La Cifra Editorial, es el ejemplo perfecto del curso que la literatura mexicana ha estado tomando desde hace unos años. Letras que parecieran dejar inconclusa la intención, pero si se leen bien, simplemente optan por dejar una brecha abierta al diálogo y la reflexión de los lectores.

 ¿Qué somos?, ¿en qué nos hemos convertido?, ¿la inconciencia nos supera o nosotros ya superamos nuestros propios límites?

Siglo XX de Efraín Huerta

“Cuando la sed se haya quemado en mi garganta, cuando no tenga paz ni amor, cuando todo sea voces y no llantos, una pequeña sombra habrá a mi lado” Las voces prohibidas

Los años, el tiempo; bien podrían pasar como símbolo de destierro, de quiméricos verbos y de sustanciales sujetos. Contratiempo: muerte; paso a desnivel, símbolo de destierro, inoportuno.

 Serán siglos o minutos, pero cada “tiempo” se transforma en vida, y la vida en poesía. México ha vivido (o escrito) su tortuosa historia con la literatura bajo su estandarte. Eso que decimos ser está constituido por siglos que han sido mutilados tras las derrotas. También, durante 100 años se cantó una escena derivada de la Revolución: siglo XX.

 En una misma línea se forjó el contorno anímico de la libertad como identidad. Fue para nosotros aquel “tiempo” nuestra Ilustración, nuestro ascenso.

 Háblese de Octavio Paz, Juan Rulfo, Carlos Monsiváis, José Revueltas, Alfonso Reyes, Juan José Arreola, Jaime Sabines, José Luis Martínez, Alí Chumacero, Amado Nervo, José Vasconcelos, Rosario Castellanos, José Emilio Pacheco, Federico Campbell, Amparo Dávila, Elena Garro, y más.

 Efraín Huerta, poeta de todos, nació hace 100 años, mismos que él ayudó a reconstruir con su obra literaria. Él ha sido para México y América Latina un emblema digno de seguir leyendo a tantos años del paso a desnivel .El arte poético del artista hizo de su escritura un magnífico canto que todos anhelaban sentir.

Efraín Huerta
Efraín Huerta

 La poesía no sólo desnuda amores, también naciones. Huerta escribió en nombre de cientos de pueblos con la capacidad de hacerse escuchar.

 La esencia y vitalidad de la literatura mexicana se encuentra en la pureza del ritmo y la capacidad de abrazar a cualquiera. Bien podría unirse alguna otra patria orando versos de poetas mexicanos.

 Dentro de las obras más destacadas de este artista resaltan Los hombres del alba (1944), Absoluto amor (1935), 50 poemínimos (1978, poesía parecida al haiku japonés), Amor, patria mía (1980), ¡Mi país, oh mi país! (1959), poemas prohibidos y de amor (1973), entre otros.

CON PASIÓN (poemínimo)

 Y así

Le dije

Con desolada

Y cristiana

Bondad:

Desnúdate

Que yo

Te

Ayudaré

 La poesía se vio compartida junto con el dibujo, la crítica, la reseña, y la edición. Fueron varias disciplinas auténticas expresiones visionarias para el literato. Efraín Huerta escribía admirando el pasado con necesidad de un presente, para así, inmortalizar el futuro.

 La única herencia que nos queda la encontramos en la literatura hispanoamericana desde los tiempos coloniales. La historia no tiene precio, es sabiduría, es la lección, la respuesta, el origen de las tristezas, pero también de las alegrías. Es la poesía de Efraín Huerta, la mayor riqueza del mexicano.

“Hoy te sueño, amante: estrella en alto, huella de una violeta lenta.
Oscuramente bella la soledad germina en torno de mi cuerpo.
Hoy te sueño, amante: jugamos a la brisa y al frío.
Tu nombre suena como tibia pureza inimitable” Estrella en alto

Tiraje de nada

Alguna vez me contaron un chiste. En un principio me dio risa, ya después, no tanto.

El problema de que un chiste sea reflejo de una parte de la realidad es que, con el tiempo, ya no nos cause tanta gracia.

El chiste: ¿Qué habría pasado si Kafka hubiera nacido en México?

La respuesta: Hubiera sido naturalista…

Espero la mayoría haya entendido. Si no es así, quizá formen parte del chiste.

Bueno, el punto es que así es; en México reina el absurdo, y eso nos parece chusco. Que ocurrencias– dicen. Porque sólo aquí, 4 carriles se convierten en 1; el dinero no alcanza para arroz, frijoles y tortillas, pero lo que nunca falla, es el refresco de cola de 2 litros en al mesa; no hay para los útiles escolares; sin embargo, se debe ser fiel al equipo y nunca faltar al partido. Gane o pierda, nos vamos a celebrar. No importa, yo invito-dicen.

 Y si juega la selección, ni se diga. Ahí se va todo el orgullo nacional. Se compran las veladoras, se uniforma al Niño Jesús dirigiendo las plegarias a la victoria del equipo. Dios mientras ganemos- dicen. Si ganamos, todos somos “México lindo y querido”; vivan los héroes que nos dieron patria. Pero si pierde, dejamos de ser uno solo y sólo pierden ellos.

 Así somos. ¿Será acaso que nos hemos vuelto un producto de la cultura popular diseñada por el Estado e implantada por los medios? Para fines nuestros, es importante agregar a otro “presunto causante” de tan atinada maldad: aquellas editoriales (que lejos de cultivar, producen pura cosa transgénica).

 Los medios de difusión masiva son los encargados de la formación, consolidación y deformación de la cultura. La formulación y reformulación del orgullo nacional se basa en dos constantes que encontramos adheridas a nuestro país: religión, fútbol y vacuidad artística contemporánea –a lo que Lipovetsky denominaría nonsense-.

“El arte es la forma más intensa del individualismo que el mundo ha conocido.”Oscar Wilde

 De tal manera, nacen las figuras, ídolos o iconos populares, ya sean religiosos, deportivos, artistas. Algunos (sino es que la mayoría), dependen enteramente de la circulación que se les de en los medios para seguir a la cabeza, dando de qué no hablar (porque, ciertamente, no hay mucho que decir). Mientras, el pueblo depende de ellos, de lo que digan (que no es nada) o lo que se diga (volvemos a lo mismo) de ellos.

“A cada generación le gusta reconocerse y encontrar su identidad en una gran figura mitológica o legendaria que reinterpreta en función de los problemas del momento.” Gilles Lipovetsky

 Para Carlos Monsiváis, la creación del criterio surge a partir de la variedad de puntos de vista. Cierto. Las opiniones enriquecen nuestro conocimiento, nos pone a prueba frente a nuestros argumentos; lo pueden reforzar o bien, tenemos la oportunidad de cambiar el cuadro. ATENCIÓN: las conversaciones fértiles no atentan en contra del receptor. Diría Sabines “no quiero convencer a nadie de nada”.

“Que cada uno llegue a la verdad por sus propios pasos, y que nadie le llame equivocado o limitado (¿Quién es quién para decir “esto es así”, si la historia de la humanidad no es más que una historia de contradicciones y tanteos y de búsquedas?)” Jaime Sabines

 Nuestro criterio surge tras disponer de las opiniones expuestas, principalmente, por parte de las empresas que forman duopolios televisivos, y también, de la falsa literatura tras el sello de un best-seller.

http://throughthetimes.com.my/author-of-the-month-2/

 La mentalidad de los que vivimos aquí se va reduciendo por cada capítulo en donde se vende el portentoso mexican dream; o aquellos 90 minutos donde no nos matamos entre nosotros porque venimos de la misma madre. No es una escapatoria a los problemas, todo lo contrario. Precisamente, ese es el problema. La identidad de una nación no se reduce a un partido, tampoco basta con tener fe ni creer en el nombre detrás de las páginas de un libro.

 No dejemos que manipulen las circunstancias con la moda y el uso de las luchas del momento. O, al menos, que lo intenten con la nuestra.

Poesía son todos: Rosario Castellanos

“El hombre es anima de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.” Destino

Alguien decía: “Me gusta saber lo suficiente para que cada vez que hable con una persona, aprenda algo nuevo”. Así es, las conversaciones no solo sirven para comunicarse e interactuar con las personas, también cumplen con otras funciones notables e inexcusables; platicar con alguien más constituye una manera para fortalecer las relaciones interpersonales y, por sobre todas las cosas, aumentar nuestro conocimiento, al mismo tiempo de que enriquecemos nuestras opiniones y generamos argumentos amplios y variados. Y bien, para motivos nuestros, leer es también una forma de conversar con el autor.

  Fue en una conversación en donde surgió un tema que, para mi gusto, es de los más interesantes, complejos y sensuales: el aspecto íntimo y pasional en la literatura.

  La conversación viró hacia una discusión de si las mujeres son más pasionales que los hombres y viceversa. Los ejemplos abundaron; sin embargo, es un hecho que los hombres han comandado (en número) en todas las bellas artes pero, eso no significa que sean más íntimos y sensibles.

  Mucho se ha mencionado, incluso se ha caducado el tema de la mujer como un ser meramente sensible y maternal. Por ejemplo, hablar de una mujer con el “corazón malherido” se presta a imágenes de proporciones ridículas donde la dama (deja de serlo) relega su dignidad para ir en busca de un hombre del cual depende su efímera felicidad.

  Sin lugar a dudas, ser mujer no te convierte en un ser más profundo ni sensible, tampoco acierto al decir que los hombres son los únicos capaces de escribir y describir los sentimientos tal cual son. Es justo decir que si el trabajo literario de los hombres ha sido mucho más abundante que el de las mujeres, ha sido por evidentes razones históricas e ideológicas. La mujer, por su condición de serlo, era considerada un ser inferior que, en muchos casos, era responsable de los actos impuros del sexo opuesto; una de las razones más fuertes fue el no tener permitido el acceso a la educación. ¿Será acaso que la modernidad trajo consigo mujeres capaces de perpetuar lo que sentían por medio de la palabra escrita?

  Grandes escritoras nos han regalado un pedazo de sí mismas a través del tiempo. Vemos en Safo de Lesbos quizá una de las primeras manifestaciones de un erotismo aunado al amor; Sor Juana Inés de la Cruz que no solo engendraba en su poesía conocimiento puro, sino belleza y silencio; Gabriela Mistral cantando poemas; Amparo Dávila ubicando su escrito al describir al ser humano; Isabel Allende, Alfonsina Storni, Laura Restrepo, Rosario Castellanos, entre otras.

  Indudablemente, la literatura como expresión artística es una de las disciplinas que resguarda la esencia neutra del autor. Lo que quiero decir es que, tanto en el lienzo como en el papel, por decir algunas, el alma traiciona al artista manifestando los principios pasionales secretos, aquellos que ni el mismo artista conoce.

Rosario Castellanos
Rosario Castellanos

 Rosario Castellanos, autora mexicana, desmitificó la figura de la mujer para convertirla en todo lo que toca. Fue ella, sin importar el momento, ni la idea, igual a cualquiera y superior a quien se atreviera. La obra de esta mexicana aborda la poesía, la novela, el ensayo y el cuento.

 Fue una autora capaz que fijo su pensamiento hacia las personas que se encontraban en condiciones desfavorecedoras no por decisión propia, sino por imposiciones benéficas para un sector que siempre lo ha tenido todo.

 Su poesía íntima y liberadora, procuro siempre colocarla no solo como manifestación artística, sino como un puente entre los que han arrancado voces y los que han quedado mudos. Rosario fue y es para nosotros, voz, ojos, manos y sueños.

  Dentro de su obra destaca su primera novela Balún Canán, El eterno femenino, Los convidados de agosto, y la recopilación de su obra bajo un título llamado Poesía no eres tú. A través de la lectura, hacemos de sus palabras una escuela difícil de madurar, pero fácil de imaginar.

  En cuanto a su poesía, la escritora reparó en los temas que definen la condición humana, tanto de hombres como mujeres, para reiterar en su pureza. La soledad, el amor, el orgullo, la muerte, la tierra, y más. Rosario Castellanos escribió para los que sienten que no tienen ni merecen una identidad. La lucha y la resistencia del cuerpo y el alma se hacen presente en sus letras para asegurarle (quizá sin saberlo) un lugar a las mujeres de la literatura.

Poesía no eres tú ni es ella, son todos.

“Esta tierra que piso  es la sábana amante de mis muertos.  Aquí, aquí vivieron y, como yo, decían:  Mi corazón no es mi corazón,  es la casa del fuego.” Esta tierra que piso

Nota: En ningún momento me he postulado a una condición feminista o por el contrario; los extremos los encuentro perjudiciales y ofensivos.

El simulacro de Borges

Quizá, gran parte de lo que somos, es lo que atina a un sí y a un no ¿Quién soy, quién eres?, ¿quién es quién y por qué es alguien? En comparación con la desmedida ventura del no fue, lo que sí fue, conforma una de las mínimas partes del universo de ser.

 La memoria tiene mil y un formas para manifestarse hoy, procurándose un asiento en el mañana. Recordamos para llorar, para reír y para arrepentirnos; recordamos para enamorarnos, para ser y, paradójicamente, para olvidar; pero, sobre todas las bondades y perversidades de una invocación, la más sublime es recordar para escribir.

Hemos escrito para morir.

 Llegamos a soñar con personas que fuimos y que aún somos. Intentamos interpretar cada uno de sus lenguajes al exponerlo ante alguien más. “Soñé esto y aquello…”. Nadie lo comprende, incluso uno mismo se queda perplejo. Los escritores hablan cientos de lenguas porque escriben su vanidosa quimera para que todos la entiendan. Son ellos dueños de la sortija.

 La literatura está plagada de recuerdos que arrastran traiciones y oráculos siniestramente descritos…o hablados. Así es. Para pocos, hablar es simular un texto en el aire.

“La memoria del hombre no es una suma; es un desorden de posibilidades indefinidas. San Agustín, si no me engaño, habla de los palacios y cavernas de la memoria. La segunda metáfora es la más justa. En esas cavernas entré.”
La memoria de Shakespeare

 Serán limitados; sin embargo, más de un autor tiene la capacidad o la gracia de hablar como se escribe, y de escribir como se piensa, y de pensar como se vive, y de vivir como se sueña, y al final, soñar como se esperaría morir: recordando, siempre con una sonrisa, que en la oscuridad se leen los cuerpos, y en el día, los libros.

Jorge Luis Borges descubrió de la noche que el verdadero paraíso se encontraba en su cabeza. Era para nosotros, aquel erudito, una biblioteca entera.

Ilustración: La Biblioteca de Babel
Ilustración: La Biblioteca de Babel

 Borges, al quedarse ciego, tan sólo deja de ver el color de afuera para ver como sopla el viento que está dentro. Su homenaje está en simular ese viento al hablar.

Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges

 Le leían y también él dictaba. Este hombre de letras hablaba sobre verdades etéreas con la suficiente humildad para proponer términos francos e insondables, propios. Su sabiduría era tan humana, que se atrevió a elogiar lo que muchos consideramos un infortunio y un castigo. Veía la ceguera en su experiencia, como una ironía; y las ironías, son sarcasmos elevados y directos.

 Aquel fenómeno le duró lo suficiente para aprenderse de memoria lo que alguna vez miró; duró lo suficiente para encontrar una humanidad totalmente diferente. El autor se descubrió a sí mismo y en sí mismo más enamorado del mundo.

 En el artista, se lee la maravillosa y compleja idea de encontrar  personajes distintos. En cualquiera de sus mundos y sus enciclopedias, se inventó su propio espejo negro rasgado de rojo y algún otro color que no alcanzamos a distinguir.

 Si no es él, es otro, pero es él.

Jorge Luis Borges escribió cientos de simulacros; nos está soñando.

“El propósito que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad.” Las ruinas circulares

Ilustración: Las ruinas circulares
Ilustración: Las ruinas circulares

La peor señora del mundo

La virtud de los libros infantiles no la encontramos en la lectura de 5 minutos, lo “bonito” de las ilustraciones, o lo chistoso que nos parece. La verdadera gracia de la literatura infantil está en la enseñanza, la habilidad del autor para mostrar algo básico y hacer que perdure en la mente del pequeño lector y, lo más importante, crear el hábito de la lectura. Una vez que el niño toma el libro, no sólo disfruta la lectura, sino que aprende a pensar forjando un criterio que le servirá de base para el futuro.

La casa huele amargo, nada se encuentra en su lugar; la estufa está en el baño, la

La peor señora del mundo
La peor señora del mundo

 mesa en la sala y el retrete en el jardín. Pareciera que los habitantes son las moscas. Quizá me haya confundido con la distribución de las cosas, es que hay mucho humo, tanto que parece neblina. En una de las esquinas se encuentra ella o, ¿es él? Empiezo a ver desde sus pies. Zapatos negros y grandes, piernas peludas, el vestido le llega a las rodillas; sus manos son gordas y sus uñas están en punta, parecen cuchillos; los brazos, peludos; trae un zorro muerto en el cuello (creo que eso es lo que huele tan amargo); su sonrisa es horrible, ni parece sonrisa; trae un cigarro lleno de ceniza que cae sobre su regazo; sus ojos son enormes y despintados, parece que los trae inyectados, saca el humo por la nariz; y se ríe, se ríe tan fuerte que retumba hasta en el cielo…

 Si me preguntan cómo me imagino a La peor señora del mundo, algo así sería. Creo que es la imagen que la mayoría tiene. Un olor desagradable, uñas largas, cara espantosa y altura de gigante. Francisco Hinojosa, poeta y narrador infantil, se la imagino parecida, pero no igual.

 La peor señora del mundo era muy buena siendo mala, la peor. Era tan mala, que a sus 5 hijos (padre desconocido) “les pegaba cuando sacaban malas calificaciones en la escuela y también cuando sacaban dieces”. Un día, los habitantes de Turambul se cansaron de tenerle miedo, de su maldad, golpes y todo lo que provenía de ellas. Decidieron huir y dejarla sola sin alguien a quien golpear.

Francisco Hinojosa
Francisco Hinojosa

 Hinojosa, el autor de este cuento, es uno de los más reconocidos autores infantiles de habla hispana. Su trabajo se extiende desde la narrativa hasta el teatro, pasando por el periodismo y la divulgación cultural. Participó con la colección “Libros del rincón” para la SEP, así como “A la orilla del viento” del Fondo de Cultura Económica.

  Las ilustraciones corrieron a cargo del caricaturista mexicano Rafael Barajas, mejor conocido como “El Fisgón”. Personaje importante que ha colaborado en uno de los periódicos más importantes, “La Jornada”, y en la revista “El Chamuco”. Lo destacado de este caricaturista reside en el activismo político y en la participación para ampliar las libertades de expresión.

 La peor señora del mundo se adaptó a teatro y fue  puesta en escena en años anteriores. No solo es uno de los cuentos más leídos en México. El tema es orgánico y muy importante para los niños. A través de la lectura, se espera que el niño aprenda a solucionar conflictos dejando de lado la violencia.

 Dentro de los otros trabajos de Barajas como cuentista, cabe destacar El sol, la luna y las estrellas, La fórmula del Dr. Funes, Cuando los ratones se daban la gran vida, entre otros.

Mi abuelo el luchador: cultura popular para niños

Uno se despierta con la terrible sensación de fin de semana, incluso nos duele el pecho: es domingo. Prendemos la televisión por la mañana. Evidentemente no hay nada interesante. ¡Claro!, es domingo y es la mañana. La famosa y eterna “catafixia” dejó de ser interesante a los 5 años.

Santo "El Enmascarado de Plata"
Santo “El Enmascarado de Plata”

 Apretamos una y otra vez hasta llegar a nuestro destino…”El santo contra todo lo ridículo que se les pueda ocurrir”. Héroe nacional. Casi casi nos dio patria por cada triunfo frente a las mujeres vampiro, las momias, la Llorona, los marcianos, las lobas (y no precisamente las que conocemos ahora); grosso modo, “El Enmascarado de Plata” ganó a todos los miembros del mundo oscuro y temible.

 Del ring, pasó al corazón del pueblo. Estoy enteramente convencida de que ahí sigue, para siempre. Tanto el enmascarado como la lucha libre, se han convertido en icono y en cultura. La cultura popular bien se podría fragmentar en elementos distintivos que identifican al pueblo sincero de entre todos los demás.

 Bajo la lona del artista improvisado -diría Monsiváis-, hasta  las esquinas de un cuadrilátero, el mexicano se ve bajo la máscara y lucha en silencio.

Mi abuelo el luchador (Ediciones El naranjo), libro infantil y mexicano, rinde un homenaje a todos aquellos que emprenden la contienda diaria, la más difícil: el amor.

 El abuelo Ignacio, es aquel luchador anónimo y adorado, invencible. Alto como un edificio, capaz de cargar una tonelada de fideos y hacer cachorro a un feroz lobo. Es así como su nieto lo ve, como el más grande y poderoso.

MI ABUELO EL LUCHADOR
MI ABUELO EL LUCHADOR

 Durante la lectura, el niño lector logra entender 2 aspectos importantes: para llegar a ser el mejor, es necesario recorrer un largo camino; ese camino es más fácil recorrerlo cuando tienes a quien amas  a tu lado.

 Máscara (texto): Antonio Ramos Revillas, cuentista mexicano originario de Monterrey, nació en 1977. Entre sus múltiples reconocimientos, destacan el Premio de Literatura Joven Universitaria y el Premio Nacional de Cuento Salvador Gallardo; a su vez, ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, también lo fue de la Fundación para las Letras Mexicanas.

 La publicación de Mi abuelo el luchador forma parte de la obra de este gran cuentista, junto con “Todos los días atrás”, “Sola no puedo”, “Habitaciones calladas”, entre otros.

 Cabellera (ilustración): Rosana Mesa Zamudio, ilustradora y artista veracruzana, ha sido expositora tanto en la capital del país como en algunos estados de la República. Su participación como ilustradora se extiende hacia varias editoriales y diversas publicaciones. El trabajo de esta artista dentro de Mi abuelo el luchador es simplemente maravilloso. Diera la impresión de un boceto a lápiz salvo la intensión de resaltar algunos detalles con color. Cada una de las ilustraciones escenifica y plantea el texto tal cual es.

 Con una simple hojeada es fácil para cualquiera sentirse fascinado hacía este libro, hacia el dibujo, el niño narrador, el abuelo, la historia.

lucha

 Fue el Santo, fue mi abuelo, quizá el tuyo, fue el papá de algunos, tío de otros. Nadie lo puede saber. El héroe lo son todos.

Isol: literatura infantil

Niño podía sentir el viento que emitían las carcajadas de Niña, eran tan fuertes que hasta lo despeinaban. Se divertía como tantas veces lo había hecho…sentado en el sillón, viendo el televisor con Niña dentro de este…

Todos hemos escuchado que los niños son como esponjas, lo absorben todo. Aprenden lo que ven e inmediatamente lo imitan. Para mi suerte y la de algunos otros, yo me absorbí el aire y la lluvia junto con el pasto y la tierra; la bicicleta, los patines y un patín del diablo; canicas, trompos y yoyos; pelotas, pelotitas, balones y peras; todo esto y mucho más bajo el costo de tenis rotos sumados a la fortuna de ver mis rodillas con unas cuantas, bastantes, cicatrices. También, para la suerte de algunos, se pueden absorber las palabras suficientes para describir la vida un poquito más claro que los demás.

Marisol Misenta = Isol
Marisol Misenta = Isol

 La literatura infantil debe cumplir dos funciones básicas. La primera es que debe de contener una historia trascendente, con enseñanza que no sea muy moralista; en la segunda interviene el diseño, donde el libro debe contener unas ilustraciones adecuadas para la historia. El niño se enfrenta a dos lecturas diferentes: la interpreta con dibujos y al mismo tiempo se va promoviendo y motivando la lectura.

 Leer un libro o ver un programa televisivo de “Cómo andar en bicicleta” no te enseña realmente a hacerlo; sin embargo, la ventaja del libro es clara y dominante: en la imaginación, eres tú el que monta la bici descrita. En la televisión, si bien facilita las cosas, es alguien más el que va montando el juguete que nadie describió. El librito, a diferencia del programa, te inspira a hacerlo.

 La escritora, ilustradora, poeta y cantante Isol, a través de su literatura y sus diseños, les muestra a  los niños la importancia de ser  eso: niños. Desde 1997, año de su primera publicación, ha destacado en el campo de la literatura infantil. Su trabajo ha sido publicado en México, España, E.U.A., Francia, Canadá, etcétera.

 Durante su carrera, ha sido galardonada con una cantidad considerable de premios y reconocimientos. Principalmente, fue finalista dos años consecutivos para el Hans Christian Andersen Award (algo así como el Nobel de Literatura, pero en infantil).

La literatura infantil no solo interviene en la educación cultural de un niño, sino que agiliza el proceso creativo que participará como activo fundamental en el futuro.

 Isol escribe e ilustra sus historias, siempre con la intensión de ser irónicas, llamativas y, sobretodo que contengan alguna enseñanza real y productiva.

Intercambio cultural
Intercambio cultural

 Julito, protagonista de Intercambio cultural, descubre la manera de vivir otra vida completamente diferente a la suya. Del sillón pasa al lomo de un elefante y a la cabeza de una jirafa. La T.V. se queda corta comparada con África. Así es y será siempre. La televisión muestra un perfil plano.

 La propuesta de la autora es que, en unas cuantas hojas, se mire la historia de todos los días: los niños ya no juegan porque ya no saben imaginar. La globalización y los avances tecnológicos se han mezclado fuertemente con la cultura, pero sobretodo con el contacto entre la naturaleza y los seres humanos, especialmente los niños.

 La televisión y los demás medios nos han acercado un poco más a rincones desconocidos para la mayoría; empero, la T.V. no le proporciona trabajo a 3 de nuestros sentidos: olfato, tacto y gusto. Aquí reside una de las múltiples desventajas.

 Los padres deben fomentar y participar en las lecturas de los infantes. Lamentablemente, si se selecciona un libro inadecuado, el aspecto educativo-literario se relegará, y el hábito de la lectura se perderá por completo.

 La lectura no te enseña a respirar, pero si te enseña un modo distinto para hacerlo.

Migrar: se vive, se escribe, se dibuja

“Así, un día, mi mamá puso sus cosas en una bolsa, nos tomó de la mano y dejamos nuestra casa.”

De vez en cuando (porque cuando no se quiere, el tiempo se cuenta de cuando en cuando), el espíritu de un niño se ve obligado a endurecerse, a no sentir, a no llorar. El cuerpo del niño tiene que migrar.

 Antes de asistir al destino obligado, los pies se encontraban desnudos, llenos de tierra con olor a semilla recién sembrada. Las bocas están tan rojas como una sandía joven y hermosa; y esas sandías se ríen a carcajadas porque la vida es verde. Los ojos sonríen y se mojan con el único propósito de dormir bajo aquella luz encargada de alumbrar los troncos oscuros.

 Migrar es un tributo, una memoria para todos aquellos que en el intento de ir a las grandes ciudades en busca de una sola oportunidad, desaparecen junto con la esperanza. Migrar es una consciencia latente, eterna

Este libro nos dice que alguien se acuerda de los que todos se olvidan, que alguien los quiere y los extraña. Nos repite que ellos tienen el derecho y la necesidad de ser recordados, “de existir”.

migrar pedazo

 Llegado el tiempo, todo se termina. El campo muestra la otra cara. Aquel pueblo lleno de todo, se queda sin nada; poco a poco dejan de nacer niños porque las mujeres no tienen hombres. Los pies huelen áridos; en las bocas se seca la fruta; los ojos duermen obligados por tanto llorar.

 La esperanza les dice que afuera hay tierras fértiles, pero la realidad los golpea con el concreto. Una parte de nosotros muere cuando abandona su hogar.

 Saltar, correr, respirar hondo, ahogarse de cansancio deja de ser divertido. Finalmente, ya no se vive, se sobrevive.

 Todos somos lectores e ilustradores; la imaginación juega con el diseño de lo que se va leyendo. Aquí es diferente. Esta obra nos ofrece una lectura doble, cuya finalidad radica en complementarse una a otra. Por un lado, se narra con letras una historia rápida y triste sobre las desventuras de irse al otro lado, y por otro, se lee la misma historia con base en dibujos.

 José Manuel Mateo es un poeta, ensayista y cuentista mexicano, becario por parte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, así como doctor en Letras de la UNAM. Él estuvo encargado de relatar el testimonio de un niño arrancado de su hogar.

 Javier Martínez Pedro, es un artista de Guerrero que colaboró como ilustrador en este innovador libro, realizando su trabajo sobre papel amate, para que quede impregnada parte de la historia indígena que sobrevive sin que se escriba su historia.

“Por eso hicimos este libro, para no olvidar que las niñas y los niños migrantes existen y padecen…y también porque otra realidad reclama fuerte su derecho a existir.”

 Las letras, el dibujo, el papel y el corazón tienen un propósito en este título editado por Ediciones Tecolote.edic tecolote

 Esta editorial fue galardonada con el Premio “Nuevos Horizontes” en 2012 gracias a la publicación de esta obra. Migrar resulta una lectura obligada para todos.

La música Concreta de Amparo Dávila

“Así pasó varios días, sin hablar, sin querer saber de sus negocios, sin importarle nada. Después, y casi sin darse cuenta, empezó, de tanto pensar y pensar en la muerte, a familiarizarse con ella, a adaptarse a la idea.” El Entierro

Amparo Dávila escribe acerca del miedo sin temor alguno, sobre la muerte a partir de la vida, de los hombres siendo mujer, y de las mujeres como si fueran todas una sola.

Amparo Dávila

 Sus cuentos son significativos para todo y cada uno que los lee. Dávila es el ejemplo desde 1950 –año de su primera publicación: “Salmos bajo la luna”- que la literatura es un río que se convierte en aire; es libre, es fluida, es vida.

 Música Concreta, editado en 1964–donde la misma autora y Alí Chumacero estuvieron al tanto de la publicación que realizó el Fondo de Cultura Económica-, es el tercer libro de cuentos de esta escritora.

 Consta de 8 relatos perfectamente narrados. La ambientación de dichos cuentos nos somete a la experimentación de las sensaciones de los personajes, por ejemplo: la asfixia, la desesperación, la confidencia con la muerte, la demacración del rostro, el odio, la bondad, la ingenuidad, la fatalidad.

“La mano de Sergio se apodera de unas tijeras y clava, hunde, despedaza…El croar desesperado empieza a ser cada vez más débil como si se fuera sumergiendo en un agua oscura y densa, mientras al sangre mancha el piso del cuarto.” Música Concreta

 Nació en Zacatecas en 1928. Fue galardonada en 1977 con el Premio Xavier Villaurrutia gracias a los relatos, publicados en el mismo año, que llevan por nombre “Árboles petrificados”; reconocimiento que ha sido otorgado a grandes figuras de la literatura mexicana, tales como Juan Rulfo, Octavio Paz, Alí Chumacero, José Emilio Pacheco, Rosario Castellanos, entre otros; también, en 2008 fue homenajeada y reconocida por el Palacio de Bellas Artes. Su literatura ha trascendido a nivel internacional y traducido a diferentes idiomas.

 La fluidez de su escritura resulta admirable; la fatalidad de sus cuentos bien termina por ser desconcertante sin dejar de ser maravillosa; sin embargo, mucho se han esforzado por catalogar la escritura de esta gran autora mexicana pretendiendo ubicarla en algún género.

 El aspecto onírico, la muerte, la obediencia, el amor, la locura…el ser humano. Ese es el género de Dávila. Busca y profundiza magistralmente sobre las diversas condiciones humanas –mujer y hombre- que atormentan y terminan por ubicarnos en una pesadilla donde no se encuentra lógica ni un fin.

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“Los ojos de Luciano me miraban fijamente, fijamente, como si quisieran traspasarme. Y yo ahí a mitad del cuarto con su corazón latiendo entre mis manos, latiendo todavía…latiendo…” El desayuno

 Así vive Carmen, protagonista de “El desayuno”. Despierta como si la muerte le hubiera dormido encima. Les intenta explicar a sus familiares la terrible pesadilla de la noche anterior, pero no lo logra. Soñó que se habían apoderado de la vida de Luciano. Pero, no despierta para sobreponerse, más bien despierta para darse cuenta que el corazón que tenía en sus manos fue lo suficientemente real…

Dávila respira entre la realidad y la fantasía. Quizá no sea ni una ni otra. Las pesadillas se sienten tan reales, que muchas veces cuesta trabajo escapar de ellas, vivir sin pensarlas; son pocos los que despiertan y se atormentan ante la presencia de una vida llena de delirios.

 Uno escribe lo que recuerda, lo que vive, lo que anhela e imagina, una mezcla de todos esos elementos. Amparo Dávila escribe y escribe y escribe…

Ángeles, putas, santos y mártires

“¿Cómo recordar en un lugar sagrado tus aromas, tus palabras sucias, la textura de tus muslos, los pliegues de tu sexo?… Es imposible. Tu nombre, tu presencia, aun desde la muerte, nomás nos traen imágenes pecaminosas, repeticiones de cuando gozábamos enredados en tu cuerpo.”

Cuerpo presente

El ácido entra al cuerpo y quema, inmediatamente. Se siente en las yemas –el tacto atiende a la gloria-, la punta de la lengua –se convierte en principio y en fin-, las pupilas –se oscurecen frente al día- y el pecho –da cabida a miles de mundos-. Inhalas y expiras.

 La sensación busca una salida, pero es inútil. Te empiezas a contraer experimentando un dolor que resulta, de a ratos, un poco placentero. Paulatinamente se va estancando; poco a poco se asienta, se digiere. Al fin lo asimilas: el ácido no sólo se ingiere, también lo respiras, lo escuchas y, sobretodo, lo lees.

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 Pudo ser un día cualquiera, en un año sin importancia: 1965. En el preciso momento en  que Eduardo Antonio Parra vino a este mundo, llovió tinta ácida. Porque leer a Parra significa distinguir la palabra precisa impregnada de ácido.

 Ángeles, putas, santos y mártires toma 4 de los cuentos escritos por Parra para distinguir la inigualable y atroz forma que tiene de narrar. “Cuerpo presente”, “El Cristo de San Buenaventura”, “El cazador” y “Nadie los vio salir” relatan historias que se suspenden entre lo real y lo imaginario.

“A mi alrededor creo ver ojos atónitos que me acechan entre las sombras, y los ignoro para continuar tras el viejo. Sigo su tormento, su olor a carne chamuscada, sus jadeos y gemidos, el rasguñar de sus uñas en el suelo.” El cristo de San Buenaventura

 A diferencia de Macornia (protagonista de Cuerpo presente) que tenía al pueblo agarrado con el coño, Parra tiene bien agarradas las letras, pero con el puño. Resulta irrefutable la importancia de este cuentista y ensayista en la literatura mexicana contemporánea.

 Eduardo Antonio Parra ha sido becario del Fondo Nacional para al Cultura y las Artes en la categoría de Jóvenes Creadores para novela y cuento; ha sido galardonado con el Premio Internacional de Cuento Juan Rufo, entre otros reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional.

 Entre sus múltiples obras encontramos títulos interesantes y certeros como los relatos de Tierra de nadie, obra que ha sido traducida en varios idiomas, o bien, ha incursionado escribiendo novelas; por ejemplo, una lleva por nombre Nostalgia de la sombra.

 Alrededor de todo el mundo, el autor ha sido aplaudido y reconocido por su intensa labor literaria. A partir de este argumento, considero conveniente discutir la presencia significativa de figuras literarias mexicanas alrededor del mundo, así como su efecto y trascendencia; sin embargo, otro punto notable a discutir bien podría ser el admitir que el interés y el conocimiento entre mexicanos hacia este tipo de personajes, es muy poco.

Eduardo Antonio Parra tiene como testimonio Ángeles, putas, santos y mártires para colocarse entre los grandes como un verdadero escritor al que no le podemos perder el rastro. Su tono, como antes había aludido, es preciso, coherente y realista. La forma mordaz del tema es su punto distintivo. Parra parece costumbrista, pero no lo es.

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La palabra que me recuerda a ti: Gabriel

Más duelen las cenizas de un libro; duele ser testigo de ver como se hace gris el cuerpo y el alma.

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Es ahora que nos damos cuenta que sobran los aplausos y las gracias. Después de emprender el camino, todo está de sobra.

 La muerte se viene anunciando gloriosa desde que nacemos; Gabriel García Márquez lo sabía y, como siempre, se anticipó. Para suerte de unos cuantos (como todo en este mundo y en el otro) hay excepciones, y la muy tonta nos ofrece dos maneras humanas de burlarla: amor y literatura.

 Como buen escritor, él ha vencido al tiempo y sus múltiples accidentes. Ahora, sólo nos queda el polvo de su materia y el aroma de su esencia. Se respira.

 García Márquez pensó: voy a escribir tanto, que me van a tener presente en todas las palabras. Acertó. Lo encontramos en lo dicho y en lo escrito, en la brisa y en las hojas, en el alma y en el cuerpo.

 Nació uno de los tantos 1927 para nunca morir. Se apalabró con la vida para un día dejarlo ir con la condición de que le diera una promesa a cada palabra escrita. Lo cumplió. García Márquez nos enseñó que la historia empieza cuando uno se calla, permitiéndole al pasado llevarse consigo lo que alguna vez pudimos haber sido.

 Se dice que era de Colombia, pero yo siento que es de todos lados. Nunca tuvo fronteras, tampoco habló el mismo idioma cien veces; hablaba la lengua universal: la del amor, la soledad, el otoño, la sangre, la vida.

 A la larga, el escritor se vuelve un personaje de la novela más extensa y fascinante; poco a poco se le recuerda con aquella fantasía que se nos graba en el corazón, mencionando las palabras más mágicas y reales: uno muere en la medida que se le deja de recordar.

¡No te preocupes, Gabriel, que ni aquí ni en Macondo te vamos a dejar morir dos veces!

 Si desde la oscura noche escuchan que se proclama la muerte de un genio, lejos de llorarle y mal gastar su nombre, piensen que cada vez está más cerca de su verdadero hogar. Hablo del lugar de los poetas, donde “uno extiende la mano y los pájaros bajan a comer”, donde residen los grandes, los nunca olvidados, los que escribieron con los puños y hasta con las uñas, rasgando las sustancias que componen el alma.

Así es. No vale la pena llorarle a los genios. Más duelen las cenizas de un libro…

 No lo aparten de casa y lo dejen entrar a las suyas como un dolor; para bien, mejor dejen que entre como lo que fue para cada uno de nosotros.

 Puedo decirles que a mi gusto, es mejor que nos despidamos con la mayor cantidad de promesas. No es un “hasta luego”, y mucho menos un “adiós”. Mejor sería decir “hasta la próxima palabra que me recuerde a ti”.

Portrait Of Gabriel Garcia Marquez

Padre y memoria de Federico Campbell

“Soy, en la medida que me cuento. Cuento, luego existo.”

Siempre me ha costado trabajo decir: murió (no “se murió”, porque así como no “se nació” tampoco “se murió”); murió en tiempo pasado, porque sólo se muere una vez. Cuando llega el fin del tiempo, basta con que uno lo recuerde para que viva para siempre.

 Por eso los escritores nunca mueren, nunca fueron. Los escritores son y serán. Viven en nuestra memoria sólo para convertirse en parte de nuestros recuerdos. ¿Que no son nuestros recuerdos, nuestra memoria parte de nuestra identidad personal?  “Y es que la memoria nos constituye. El ser es memoria. La persona es la memoria y la memoria es nuestra identidad personal. Yo soy lo que he sido. Yo soy lo que recuerdo.12718

 Eso dice Federico Campbell, uno de los más grandes periodistas, ensayistas, narradores y traductores mexicanos. Obtuvo la beca J. S. Guggenheim en 1995 así como la beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en 1990; recibió el Premio de Narrativa Colima por “Transpeninsular”; en 1999 se convirtió en miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. De manera magistral figura en los libros de cuento y los ensayos, como por ejemplo: “La ficción de la memoria”, “El imperio del adiós”, “La invención del poder“, “Periodismo escrito”, etcétera.

 “Padre y memoria” es el último ensayo. Este trabajo antológico nos muestra que para Campbell, citar constituye todo un ejercicio de la retórica donde el escritor se convierte en ajustador. La riqueza en cuanto a referencias es notable.

 Franz Kafka, Juan Rulfo, Paul Auster, Sam Shepard, Ramond Carver, Eliseo Alberto…forman parte de lo que conforma “Padre y memoria”.

 Haciendo una revisión de textos de algunos de los más grandes autores y científicos, Campbell deja ver la influencia del padre en la literatura, empero no sólo como figura patriarcal, sino como memoria. Se sostiene que cuando el padre vive de su memoria, el hijo vive de esta; y más aún cuando el hijo realiza el ejercicio de las letras.

 Dice Campbell que los seres humanos jugamos entre dos dimensiones: la vida real y la ficción. Al hacer uso de nuestros recuerdos, la memoria no actúa fiel, no recordamos de manera lineal ni cronológica, nuestra memoria crea “la memoria inventa. No reproduce. No es un disco, ni un archivo, ni una cinta grabada. Recordar es siempre reconstruir, no reproducir.”

 Pensar en nuestra memoria es pensar en lo que imaginamos. Podemos comparar el sueño con la acción de escribir una novela; nos valemos de nuestros recuerdos para construir vidas y amores, espacios y tiempos. “Las ruinas circulares” de Jorge Luis Borges se detona uno de los peores miedos de la mente: imaginar que somos imaginados. ¿Seremos personajes del sueño de alguien más? “¿No será que, como el sueño, la vida también es una ficción?”

Mar de la memoria de Gilma Luque

“El amor es un accidente que pocas veces les sucede a dos personas al mismo tiempo.”

¿Quién dice que cada uno es dueño de su memoria, del olvido ajeno y de su propio olvido?

 El pasado no siempre actúa como debe; al principio sólo nos persigue y conforme va pasando el tiempo se adhiere a la piel y hasta convertirse en la constante coincidencia. Comemos, respiramos, acariciamos y le hacemos el amor. Damos un beso con los labios vacíos para sentir que nos están salvando.

 Así vive Gabriela Rodríguez, quien nos cuenta que el amor se trata de sombra y dolor. La muerte de su madre la entierra viva, invadiendo toda su memoria y destinándola a encontrar tristezas hasta en su propio cuerpo. Para ella, la felicidad es complicada y extraña, como su padre. Pensar en morir es el principio del deceso en vida. Gabriela se niega a romper su realidad inventada, para así sentir que la posibilidad de ser feliz también es para ella.mar_de_la_memoria

Gilma Luque, nacida en la Ciudad de México, ha sido becaria del  Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en los ciclos de 2006-2007 y 2009-2010. Su primer novela fue editada en 2010, y lleva por nombre “Hombre de poca fe”. Esta vez nos trae “Mar de la memoria”, una novela sincera, fiel y cruel. La prosa es sencilla y liviana a diferencia del contenido. Después de 4 años, Luque nos vuelve a impresionar y a conmover con este nuevo título. Se puede descubrir en ella a una de las escritoras mexicanas más honestas y profundas del siglo XXI.

“Mar de la memoria” nos hace retomar los recuerdos que uno decide perder a lo largo del tiempo. Durante la lectura, el lector comienza a vivir las experiencias de su protagonista, invocando un cúmulo de sentimientos relegados en lo más íntimo de nosotros mismos, incluso siendo éstas sensaciones que nunca antes habíamos experimentado. Todos los personajes nos muestran que las cicatrices del alma no las ahoga ni el mar ni las páginas de un libro.

La autora nos permite reflexionar sobre las desventuras del amor (aquellas que no siempre provienen de una pareja, sino de tu propia familia) y del miedo a la muerte. Si la vida es una condena, ¿el precio de la libertad es la muerte?

El amor es un tema orgánico. En algún momento, la mayoría de los escritores han hecho mención del mismo, inclusive han sido inspirados por él. La diferencia radica en cuánto cristalizan de ellos mismos en sus palabras. Leer a Gilma Luque conlleva explorar un nuevo y minucioso lenguaje con características filosóficas imprescindibles.

Las amorosas más bravas

A las cosas (y a las personas) hay que llamarles por lo que son y por lo que hacen: calle, dinero, cuarto, cama, sexo…

Las mujeres que viven en la Casa Xochiquetzal prefieren que las llamen “putas”. Se dicen ser maestras del caliche, o como quien dice, hablarles bonito a los hombres. Son dueñas de sus historias y las de todos los hombres que compartieron una o dos noches, porque en la cama se comparte algo más que la intimidad. Durante años, durmieron con la nostalgia de otros, intentando esconder la suya entre las sábanas de cualquier cuarto.

 De repente, ya nada era igual. Ya no había por quien arriesgarse; finalmente, los hijos crecen y se van. Te vuelves vieja, sabes rancio y estás un poquito más gastada que los demás. La pregunta es la siguiente: ¿Qué sucede con las sexoservidoras de la tercera edad?sonia

 Bénédicte Desrus y Celia Gómez Ramos, autoras de “Las amorosas más bravas”, nos permiten conocer de una manera íntima y profesional lo que ha sucedido con aquellas mujeres que dedicaron su vida al lenocinio.  La obra cuenta con un registro fotográfico que abarca 6 años de levantamiento fotográfico y 2 años de investigación periodística.

 Desrus es una fotógrafa documental francesa enfocada en cuestiones humanitarias y sociales alrededor del mundo. El trabajo de esta fotógrafa abarca los componentes que representan un retroceso importante en le desarrollo de la sociedad. A través de su fotografía, pretende enfocar la atención hacia sucesos de gran relevancia. Ha sido galardonada y reconocida por su producción laboral, además sus proyectos han sido publicados en revistas internacionales de gran prestigio.

 Por su parte, Celia Gómez Ramos es escritora y periodista mexicana autora de la novela “Y todos fuimos tentados” y “Sin dios y sin diablo”; también es la encargada de publicar una columna semanal que lleva por nombre “Mujeres en busca de sexo”.

 La Casa Xochiquetzal es el único albergue que resguarda trabajadoras sexuales de la tercera edad. Decidieron abrir sus puertas al lente puro de Desrus y al escrito leal de Celia Gómez para así brindarnos una pequeña muestra del mundo que muchos desconocen, o mejor dicho ignoramos. “Las amorosas más bravas” pretende dar voz e imagen a las mujeres que alguna vez fueron confinadas al trabajo sexual.

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 El libro no es más que el ejercicio de un periodismo intimista que ayuda a edificar una reflexión en los lectores sobre el tema de la prostitución.

 El libro se presentó el pasado martes 26 de marzo de 2014 en la Capilla Alfonsina del INBA. Contó con la presencia del periodista y maestro, Ricardo Raphael, la dramaturga y activista social, Jesusa Rodríguez, la cronista, Magali Tercero y el fotógrafo, Carlos Cazalis.

 La segunda presentación se llevará a cabo el domingo 30 de marzo de 2014 en la Casa Xochiquetzal ubicada en Torres Quintero No. 14, Col. Centro Histórico, Delegación Cuauhtémoc. La entrada es libre; se dará inicio a la exposición a las 12:00 hrs.

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