Por Abraham Bojórquez

@abrahambr

Además de la victoria del presidente en funciones de Estados Unidos, Barack Obama, las elecciones federales celebradas ayer en ese país dieron como resultado enmiendas constitucionales en dos estados que permitirán despenalizar la producción, distribución, venta y compra del cannabis o mariguana para cualquier fin, incluyendo el recreativo. Washington y Colorado, en algún momento del próximo año, echarán a andar un extraño experimento que pondrá en confrontación directa las leyes estatales y las federales, que aún consideran esta sustancia como ilegal en todos los sentidos.

La mariguana representa uno de los principales ingresos del crimen organizado que opera en Estados Unidos y en México, y los esfuerzos por legalizarla se remontan a varios años atrás. Desde mediados de los noventa, los ciudadanos del estado de California aprobaron la legalización de la planta con fines medicinales. Desde entonces, veinte estados más han aplicado leyes similares y se ha desatado por todo el país una cacería de ratones en la que el gobierno federal se ha dedicado a decomisar mercancías y clausurar establecimientos totalmente legales y en regla bajo las leyes estatales. El interminable loop legal que enfrenta a la DEA y el FBI con los pequeños comerciantes en esos estados ha desembocado en las iniciativas votadas ayer, que buscan ponerle solución de una vez por todas al sinsentido.

Los defensores de estas medidas sostienen que el gobierno no tiene razones para prohibir el cannabis y permitir otras sustancias más dañinas a la salud como el alcohol y el tabaco, y que al hacerlo viola derechos y garantías individuales de los ciudadanos. Un segundo y aun más fuerte argumento en tiempos de crisis es la considerable inyección de dinero que el gobierno puede recibir via impuestos por el libre comercio de la mariguana, al tiempo que se expulsa al mercado negro y sus productores de aquellos lugares en donde se regularice.

Detrás de la prohibición de ésta y otras sustancias hay intereses ocultos. El estudio de la historia de dicha prohibición apunta a que hay una cúpula beneficiándose de ella económicamente y presionando a la clase política para mantener el estado de las cosas en Estados Unidos y el resto del mundo. Sin embargo, es posible que una unión entre ciudadanos hartos de ser perseguidos y gobiernos ávidos de reactivar sus economías y obtener ingresos adicionales estén finalmente rompiendo con el tabú de la legalización, que parece ser la tendencia para el siglo XXI.

Este ciclo de cine express está dedicado al complejo y polémico tema del cannabis y su situación legal.

Grass es un entretenido repaso por la historia de la mariguana narrado por Woody Harrelson. Su uso milenario, los sucesos que llevaron a su prohibición en el siglo pasado y la construcción y derrumbe de los tabúes que la rodean. Data de 1999 y por lo tanto está un poco desactualizada, pero es una valiosa compilación del tema. (En dos partes, en inglés con subtítulos en francés)

The Union (“la unión” o “el sindicato”) es el nombre con el que se conoce a la emergente industria del cannabis en British Columbia, Canadá. Ahí, las reglas relajadas del gobierno en torno a la planta han propiciado el desarrollo de un creciente sector que involucra a una gran cantidad de personas que se dedican a producir y vender mariguana, mientras luchan también con las paradojas legales de su industria. (En inglés con subtítulos en español)

High es un documental que también revisa la historia de la prohibición pero gira su énfasis en el sufrimiento de los pacientes de cáncer y otras enfermedades que se ven privados del uso médico del cannabis debido a las leyes prohibicionistas. (En inglés sin subtítulos)

Clearing the Smoke se centra en el estudio científico de la planta y sus cualidades medicinales, así como los posibles riesgos y daños a la salud que fumarla puede ocasionar. (En inglés con subtítulos en inglés)

 

 

 

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