Vida en guerra: José Agustín

agosto 21, 2014

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Este año se celebra el centenario de grandes escritores nacidos bajo la tutela hispanoamericana; ellos mismos han enriquecido y cultivado el saber literario que no sólo concierne a las letras mexicanas, sino a la literatura latinoamericana y mundial. Quizá unos sean más conocidos que otros, incluso más elogiados; sin embargo, su grandeza y amplitud intelectual se extiende a cada comisura del saber humano. Hablamos por ejemplo de Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas.

 Pero no sólo son ellos tres, “los hijos de la Revolución” como decía José Emilio Pacheco, los representantes de la lucha artística e histórica. Tropezamos con un complejo y variado número de artistas nacidos específicamente en el siglo XX que conforman un capital literario fértil. Esta ocasión, y a propósito de su cumpleaños 70 (en años, porque en vida ya es inmortal) aplaudimos el quehacer literario de José Agustín.

imagen extraída de eluniversal.com.mx

José Agustín

 Las letras de Agustín no eternizan una época específica para no olvidarlo, porque él bien sabe que la historia se vive una vez, pero siente por siempre.

 La característica primera de la literatura de este autor se ve en la libertad. Probablemente pensamos que todo artista debiera ser libre y así, expresar hasta lo que al alma le costó decir; pero no es así. La libertad, inherente al hombre, se encierra en los periodos de paz a los que nos sometemos individualmente (irrisoria ironía): José Agustín vive en guerra, no deja de leer, ni de aprender, ni de escribir.

 Las críticas y homenajes hacia este artista son extensas, pero no hay mejor homenaje para el hombre que vivir su obra y, en este caso, leerla.

 Vivir la literatura no consiste en una lectura fugaz o intensa, en recitar de memoria los versos o párrafos e interpretarlos pasionalmente. No. La literatura se vive interpretando con experiencias las palabras que alguien más pudo decir.

 He aquí la grandeza de los hombres y mujeres de letras. Encuentran las palabras exactas que viven en cada uno de nosotros, a través de todos los tiempos, en las situaciones que pierden un espacio rígido y nos dejan ver en la oscuridad.

 La literatura intimista y anticipada de José Agustín marca una pauta en la historia artística de México. Desde la aparición de su primera novela, se presenció en él un mundo ilustrado e insurgente que facilitó la rigurosa vida de la sociedad mexicana.

 Mencionar algunas de sus obras no es tarea fácil, pero destacan “La tumba”, “De perfil”, “Dos horas de Sol”, “Se está haciendo tarde” (novela escrita mientras estuvo en la prisión Lecumberri), “Tragicomedia mexicana”, “Vida con mi viuda”, entre otras.

 La pluma de José Agustín ha servido al periodismo, novela, poesía, teatro, cine. Con él se comprende el mundo literario como un sueño inmerso de irreverentes sueños, insólitos temas y agobiantes pasiones.

Excepcional caso el de José Agustín para la literatura; lectura pura del principio de su ser.

Una mente vieja para unas manos jóvenes. Quimérica vida, pero vida bien vivida.