Un disparo a la conciencia, Ana TIjoux

“Siempre que un objeto ejerce una fuerza sobre otro objeto, el segundo objeto ejerce sobre el primero una fuerza igual y en sentido opuesto”.

Tercera Ley de Newton.

A principios del año pasado Ana Tijoux publicó un nuevo álbum, bajo el título La Bala. Este material vino a suceder a su impresionante 1977, y aunque ya transcurrieron varios meses desde su lanzamiento, el contenido del mismo es tan relevante e inspirador que resulta casi una obligación moral recomendarlo -además, el sencillo más reciente salió en diciembre de 2012, hace apenas algunas semanas-.

El mismo título del disco deja entrever de qué van los once temas que lo conforman. Aquí no hay sutilezas, ni concesiones, ni titubeos, Tijoux lanza sus rimas como balas de alto calibre. La Bala es una reacción natural y orgánica de la realidad que traviesan muchísimos países del mundo, específicamente los de Latinoamérica. Si bien el álbum fue escrito dentro del contexto político/social chileno, las letras pueden utilizarse como plantillas para casi cualquier país del sur del continente y a México le queda como anillo al dedo.

La Bala habla expone directamente las implicaciones del mundo globalizado en el que hoy vivimos, donde la identidad se degrada y los individuos se difuminan como resultado de gobiernos totalitarios -aparentemente incluyentes y tolerantes- y una sociedad cimentada en el consumo, auspiciada por el vecino del norte.

En el disco Tijoux le habla a los gobiernos -esos que nos han gobernado por décadas y que ni siquiera es necesario describir-, aborda la violencia que parece común denominador de nuestros tiempos y expone la necesidad de mantenernos atentos y críticos de lo que nos rodea. Quizá lo más valioso de este álbum es que postula. a través de música increíblemente producida, la importancia de tener un discurso artístico sustancioso como forma de protesta pacífica, de contar con expresiones tan poderosas que lleguen al alma y despierten las conciencias dormidas.

Desde luego, la fonética tan característica de Ana se hace presente en todo el disco; los arreglos, beats y sampleos son más densos que en sus producciones anteriores; las letras son explosivas y expansivas; en general es bien cadencioso pero sobre todo, increíblemente lacónico y directo. Temas como “La bala”, “Shock”, “Las cosas por su nombre” o “Descasificado” estallan en los oídos y probablemente la canción que mejor resume este esfuerzo es “Sacar la voz” -en colaboración con Jorge Drexler-.

Un disco inspirador y contundente. Si no lo han escuchado consíganlo ya. La Bala es una obra maestra, una reacción opuesta a lo inmediato, a lo ligero y a lo intrascendente.

¡Boom!

Originally posted 2013-01-22 22:07:31. Republished by Blog Post Promoter

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