Trainspotting: la novela de Irvine Welsh

noviembre 14, 2014

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Cine, Literatura, Reseñas

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Cuando escuchamos la palabra Trainspotting puede que sea totalmente ajena a nosotros o que nos obligue automáticamente a recordar aquella película de 1996 dirigida por Danny Boyle, la cual muestra las aventuras y desventuras de un grupo de heroinómanos procedentes de Edimburgo: Mark Renton, Sick Boy, Spud, Francis Begbie y Tommy (Begbie solo es alcohólico y Tommy se vuelve consumidor tiempo después): seis individuos que tienen como única preocupación el saber cuándo y cómo será su siguiente dosis.

Escena de la película de Danny Boyle

Escena de la película de Danny Boyle

 Entre todas estas peripecias se ven los intentos fallidos por dejar la heroína, la depresión y síndrome de abstinencia que puede generar el “estar limpio”, lo frecuentes que son las sobredosis, el riesgo de contraer SIDA y su poco o nulo interés por llevar una vida de mejor calidad.

 En los últimos años se ha convertido en una película de culto entre jóvenes y adultos; en su momento causó escándalo la forma tan cruda en que se muestra el mundo de las adicciones y toda consecuencia que genera el pertenecer a tan nocivo gremio. A pesar de lo realista que pueda ser la película (sin dejar de lado que es una excelente adaptación que incluso fue llevada al teatro) el libro lo es aún más.

 La mente detrás de toda esta crudeza relatada en cada una de sus historias es el escritor Irvine Welsh —quien cuenta con una breve aparición en el film—, de origen escocés, al igual que sus personajes. 

Trainspotting originalmente fue lanzada en entregas semanales en la revista literaria Rebel Inc. (1991). Posteriormente, en 1993, se recopiló y publicó el libro completo. A pesar de la indignación que generó, las malas críticas y el poco éxito augurado, significó el salto a la fama del autor y que éste se hiciera de un sinnúmero de seguidores. Incluso hoy en día es novela más vendida de Welsh.

Portada del libro de Irvine Welsh

Portada del libro de Irvine Welsh

 El título hace referencia al pasatiempo de ver trenes, y a la vez es un juego de palabras para denominar el inyectarse heroína. El libro tiene un lenguaje poco rebuscado pero está lleno de modismos escoceses, que conforme avanzan los capítulos son explicados, además de que en diversas ocasiones hace alusión al fútbol (al cual Welsh y sus personajes son aficionados), la música del momento y películas o actores. Las historias son  mayormente narradas desde la perspectiva de Renton (personaje principal, que al igual que Spud o Sick Boy  aparecen en otros libros del mismo autor, como Porno, secuela de Trainspotting, y Acid House) que de todos los personajes es el más consciente de su dura realidad.

 El futuro es algo impensable y muy poco o nada va a cambiar estando en Edimburgo, en ese lado de la ciudad que no aparece en los festivales, en la capital de la desocupación, la prostitución y el SIDA. Todo esto no es narrado de forma solemne, sino a través de un humor negro y chusco con historias deliberadamente entrelazadas para atrapar al lector.

Ve la película aquí, y conoce más acerca de Irvine Welsh.

Escena de la película de Danny Boyle

Escena de la película de Danny Boyle

Escena de la película de Danny Boyle

Laurel Lautrec

Fotógrafa en proceso. Estudiante de Artes Visuales en la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM (antes ENAP).