El mundo sin despegarse del sofá: dos grandes narraciones actuales

La sociedad del siglo XIX conoció el mundo sin pararse del sofá gracias a la narrativa literaria. Debido a la inexistencia del lenguaje audiovisual, las novelas de aquella época son gruesos mamotretos que abundan en descripciones geográficas y espaciales sin escatimar en el más ínfimo detalle. En el siglo XXI, esa función la cumple el cine.

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Hace un par de meses llegó a México el largometraje Leviathan (2014) de Andrey Zvyaginstev, con el peso y la seriedad de cualquier novela de Dostoyevski. Densa en los diálogos, de un ritmo lento pero firme, avasallador; va entretejiendo situaciones y personajes alrededor de la corrupción de una manera contundente. Encuadrada en una fotografía cuidada, Zvyaginstev le hace gala a inviernos australes con los que los latinoamericanos podemos hacer poco para tan siquiera imaginarlos.

 Recientemente se estrenó también Winter Sleep (2014) de Nuri Bilge Ceylan, una película paralela a Leviathán, en la que podemos ver una maravillosa adaptación de Chejov. Conversaciones profundamente existenciales, amén de pesimistas, advierten una profunda apreciación del cine de Bergman, conforman un drama contemporáneo que permite asomarnos a la vida en Turquía y hundirnos en un matizado fragmento de las complejas emociones de los personajes en pantalla.

 Ambas cintas tienen en común ser densas, largas, cuidadosas en la fotografía y formar parte de la selección de las películas en lengua extranjera de la academia. América Latina forma honrosa parte de la lista con Relatos Salvajes de Damián Szifrón (Argentina) imprescindible comedia negra que está causando revuelo; y Mommy, el cuarto largometraje del joven y talentoso canadiense Xavier Dolan.

 Las narrativas extranjeras, o mejor dicho, no eurocéntricas, dejan apreciar el arte cinematográfico mundial en los últimos meses, como lo hizo la literatura latinoamericana hace medio siglo. Hoy, en gran parte de los casos a través de apoyos públicos, el cine latinoamericano se yergue con títulos que no vale la pena perderse, como Conducta de Ernesto Daranas (Cuba) y La distancia más larga de Claudia Pinto (Venezuela).

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 No es casual la pertenencia de Leviathan y Winter Sleep a esta selección. No sólo es la lengua extranjera lo que las distancia de Hollywood. Ambos largometrajes nos ofrecen una mirada seria y detallista de problemáticas periféricas. Son narrativas que corren las cortinas y nos permiten ver por la ventana la sensibilidad de países que reciben poca iluminación occidental.

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 En gran medida se puede defender que la televisión también cumple la función de entretenimiento y enseñanza que ejercía la novela hace 150 años. Con series como True Detective y Breaking Bad existen pocos argumentos en contra de esto. Pero el cine, con películas como Leviathán y Winter Sleep, a pesar de demostrar un avance técnico abismal en comparación con las novelas de Alexandro Dumas que llegaban a México por entregas en tiras que la gente recortaba de los periódicos y coleccionaba hasta completarlas, recogen en minutos cinematográficos las decenas de páginas decimonónicas de las grandes narrativas de nuestro tiempo.

[Galería]: Formas

Fotografías y texto por Pedro Sosa

Las siguientes fotografías surgen a partir del concepto de la forma, exploran ésta como elemento fundamental de cualquier imagen, desde la forma humana o geométrica, hasta la presentada en esta serie: la arquitectónica. Son fotografías de arquitectura, sin embargo no retratan la majestuosidad de los edificios sino las formas que éstos albergan rescatando los elementos básicos de una fotografía como las líneas, el ritmo, la simetría o el ángulo de toma. Así la foto invita al espectador a adentrarse en la foto, encontrar las formas geométricas más comunes hasta encontrar las propias.

 Las fotografías invitan no a ver una construcción arquitectónica sino a echar a volar la imaginación mostrando formas y espacios que no veríamos al contemplar el edificio completo. Para comprender las fotografías sugiero que el espectador se pregunte ¿dónde fue tomada? ¿de qué ángulo se tomo? ¿cómo se tomo?.

 Si bien invitan a imaginar, también incitan a admirar la ciudad, a redescubrirla. Muchas de las imágenes fueron tomadas en lugares que caminamos periódicamente como Tlatelolco, Santa Fe, Chapultepec o Av. Reforma. Este proyecto invita al espectador a disfrutar la cuidad, a observar las bellezas que están ahí pero muchas veces no las admiramos por la vida tan acelerada que llevamos, invita a recorrer las calles a voltear hacia arriba observar las peculiaridades arquitectónicas que el Distrito Federal alberga.

 Todas las fotografías fueron tomadas con cámara análoga con rollos 35mm y procesadas digitalmente.

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El almacén de la imagen: Alain Laboile

Hace casi un año un conocido me mostró una serie de fotografías que habían sido censuradas por Facebook tras recibir múltiples acusaciones de diversos usuarios por el contenido sexual de las imágenes realizadas por un fotógrafo francés en las que mostraba a sus hijos jugando desnudos en la naturaleza. Se trataba de Alain Laboile (1968), quien retrataba de manera espontánea a sus seis hijos mientras se desarrollan en el entorno familiar en la casa de campo en la que viven. Las fotografías de Laboile comenzaron a circular por las redes sociales tras la censura, volviéndose un tema viral a principios del año pasado. Las fotografías eran poderosas, tomas perfectamente encuadradas, el tema principal era la infancia y la vida cotidiana, los paisajes eran bucólicos, la desnudez y las sonrisas de los niños me daban la sensación de que la vida en el campo es mejor, de que la naturaleza y el hombre pueden coexistir en perfecta armonía.

Alain Laboile, fotografía de "La Famille", 2014. Crédito: Lensculture
Alain Laboile, fotografía de “La Famille”, 2014. Crédito: Lensculture

 Alain Laboile, escultor y padre de seis niños, comenzó a tomar fotos en 2004, cuando adquirió una cámara para realizar un portafolio de sus esculturas. Empezó realizando fotografía de insectos para luego apuntar su lente hacia su propia familia. En una entrevista realizada por la revista digital de fotografía contemporánea Lensculture, Laboile explica gran parte del proceso creativo que hay detrás de sus fotografías. Los niños juegan alrededor de él y, según explica, pueden suceder dos cosas: ya sea que se anticipe al momento cuando observa que sucede algo interesante en el juego de sus hijos y que sepa que logró una buena toma, o que aparezca el factor sorpresa y capture un instante, cuando todo acontece rápido, sin saber  si ha logrado una buena fotografía. Se trata pues del trabajo propio de un fotógrafo documentalista interesado en la vida cotidiana, en aquello que es tan ordinario que parece poco digno de ser retratado.

 Sin embargo, una de las cosas que me parece más importante de este fotógrafo es el hecho de que en realidad no tiene influencia visual de fotógrafos. “I don´t have any photographic influences. I don’t have any master, and I prefer to stay a good distance away from photographic culture”. En este sentido, el ojo de Laboile parece estar perfectamente educado, probablemente por su formación en las artes y su desarrollo como escultor. Lo cierto es que a través de su lente logra exponer su concepción en torno a la familia, la infancia, el juego y su preocupación, tal vez inconsciente, por preservar el vínculo que hay entre él y sus hijos. Las fotografías de la serie “La famille” (que forma parte de la colección permanente del French Museum og Photography) son retratos en blanco y negro en los que se muestra a los niños jugando en la naturaleza. El agua es un elemento importante en las fotografías, pues la mayoría de ellas se muestra a los niños jugando en grandes ríos.

Alain Labiole, fotografía de "La Famille", 2014. Crédito: Lensuculture.
Alain Labiole, fotografía de “La Famille”, 2014. Crédito: Lensculture.
Alain Labiole, fotografía de "La Famille", 2014. Crédito: Lensculture.
Alain Labiole, fotografía de “La Famille”, 2014. Crédito: Lensculture.

 Labiole hace énfasis en los gestos y en las posturas que denotan tranquilidad, felicidad y despreocupación. Los actores de estas fotografías nos muestran que la vida se trata de momentos de bonanza, nos recuerdan que todavía hay cosas buenas, que la vida familiar dentro y fuera de la casa puede traernos dicha. Las fotografías fungen como una ventana que ayuda al espectador a adentrarse a la vida privada de Alain Laboile, quien en un intento por rescatar la historia de sus hijos crea imágenes reveladoras de un tiempo fugaz, de una etapa momentánea sin retorno. “Mi intención con este proyecto es crear un álbum familiar que constituya un legado para transmitir a mis hijos.” En cierto modo, la infancia no muere mientras la fotografía permanezca, la historia pervive mientras haya testimonio visual de aquello que se vio realmente ocurrió.

Alain Labiole, fotografía de "La Famille", 2014. Crédito: Lensculture.
Alain Labiole, fotografía de “La Famille”, 2014. Crédito: Lensculture.
Alain Labiole, fotografía de "La Famille", 2014. Crédito: Lensculture.
Alain Labiole, fotografía de “La Famille”, 2014. Crédito: Lensculture.
Alain Labiole, fotografía de "La Famille", 2014. Crédito: Lensculture.
Alain Labiole, fotografía de “La Famille”, 2014. Crédito: Lensculture.

Los amigos que perdí y las rayas que gané

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Ya empezó el año, tiene unas cuentas horas y pienso en los comienzos. Todo se define al inicio, como en la literatura o las películas: las primeras líneas definirán tus ganas de quedarte o de abandonar el trabajo de otros. Entonces pienso en enero, como la columna estructural del año, pero luego me acuerdo que no siempre importan las primeras impresiones, sino las conclusiones.

 Pienso que soy afortunada y maldita a la vez, gracias a esa y otras tantas dualidades es que no estoy recibiendo un vasito con medicamentos en el Fray Bernardino Álvarez u otra institución mental.

 También pienso que el pasado no es un lugar cómodo para vivir –lo leí por ahí–. Me dejo llevar por la hermosa sorpresa del minuto siguiente. Porque cuando apenas te acostumbras a algo o alguien, de pronto cambia y avanza, para evitar que te encariñes y sufras desilusiones. Ya es demasiado con tener que lidiar con la misma familia toda la vida, como para ir conservando nuevos lazos sociales, que no siempre son necesarios o gratos. Permanece simple y con un círculo pequeño y será más fácil contar con los dedos a los que de verdad importan.

 Observo mi vientre y noto los kilos que aumenté desde el consumo desmedido de comida y aunque no estoy orgullosa, tampoco arrepentida.

 Si se trata de hacer un balance como los que observé en las redes sociales, con todo y serios reclamos al 2014 por lo mal que los trató, considero que es cada individuo el que decide cómo será tratado. El que se construye la “suerte” y se debe desafiar todo pronóstico negativo. La victoria es algo que se elige y se afronta, no una suerte echada con una moneda.

 Entre las cosas que sé que pasarán en este nuevo comienzo, están los placeres de la carne, a los que jamás he podido decir que no. Me temo que tampoco haré dieta. Esperaré hasta que la temperatura se eleve para retomar mis pasatiempos en el exterior. Mis patines y mi bicicleta están abandonados desde que el viento es más frío.

 Perdí a varias personas fundamentales en mi existencia por una borrachera –que ni estuvo tan buena–. A ver sí aprendo a conservar la cordura aunque esté algunos grados de alcohol arriba.

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 Ésta, mi nueva oportunidad para corregir y hacer del borrador un cuento perfecto, con todas las fallas que la perfección necesita.

El columpio de Eros

 

 

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I

El columpio asciende

 

 

0

Hay que perder  las  palabras, luego encontrarlas .Re-perderlas y reencontrarlas en la arena de  un mar de abejas.  Abro los cielos  verticales y  me apetecen palabras  sobre tu cuerpo. Las  palabras que todo lo sienten y  se  agarran del aire. Recuéstate entre  las   grietas  que están suspendidas. Floto porque  estoy pensando en lo absoluto. Abro los ojos y lo real es   absurdo. Tengo  un corazón que palpita lo absurdo absoluto.

 

1

Los sueños se  equilibran por la calle a la velocidad de  la luz, tocar  el mundo con los pies, soñar y no  despertar en hoy, despertar en ayer, en mañana. Nadar siempre en las lagunas del  reloj  que amanece  en siempre ayer, cuando atardece en siempre hoy y anochece en siempre mañana. El amor es  la  tinta que se extiende y se extingue porque el amor es  un lugar que acaba, pero no es mi sitio. Por eso te  habito. El universo es  tu  cuerpo visto al revés. Mis sueños  cabalgan en un universo paralelo  con una manada de caballos  salvajes, que  también sueñan y cabalgan tu cuerpo  desnudo en la playa  de la luna, la luna que también sueña y cabalga conmigo por encima de este poema pendular,  mientras tanto tú estás expandiéndote.

a la felina cósmica.

 

1

 

Llené un vaso con todo lo que existe dentro del miedo para que lo derramaras sobre el mantel.

  No importa, no tengo miedo,  no irse,  ni decir adiós, QUEDARSE. Las lámparas son  alumbradas por  transeúntes en la ciudad que me habita,  tu existir crepita. Decir hoy  contigo es  mirar  los colores  de la h, este  es un nuevo  libro  escrito con papel sobre  la  tinta, con la tinta  sobre  la  tierra, con  la tierra  sobre el fuego, con el fuego sobre los sueños, con los sueños sobre el mar, con el mar sobre tu cuerpo y  con tu cuerpo  sobre el  mío.

 

 

3

Esculpir los  cromosomas de las  galaxias, ADN, ARN, células, partículas, mitocondrias, estrellas, el sol. El sol es la bombilla que tiene  todos los años y no se apaga, el pecado que tiene  todos  los años y  no  se escribe. Lanzar preguntas al aire,  intuir la  respuesta y escribirla en el pergamino de las eras.   Te dije una palabra que duró años luz  en  un segundo(AMOR).¿Las  eras del amor anticipan a las  eras de la vida?, o acaso las  eras, eran  las  eras del amor o el amor es la  era de las eras, o  la vida es  el amor de los amores.

 

II

Cumbre

 

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El punto más  alto: mi cuerpo penetrando tu cuerpo, mi cuerpo ignorando mi boca, mi boca absorbiendo  tu vida, tu vida penetrando mi  muerte, tu muerte   anunciando  el límite del arte, quitarte  el aire a través de  las  piernas, abrir  todas  las puertas, encender  todas  las luces, las luciérnagas ¿Somos  felices o somos luciérnagas?, somos  un montón  de  cigarrillos  encendidos debajo del mar, fiesta de  gametos. No  hay forma  sino  colores que absorbo de manera  coloquial  y  te miraba eterna y eterna te miraba sudar, tierna feroz, ritual, rítmico, rimbombante, fotosíntesis de tu flor, néctar, nebuloso de  tu universo, Incinerarse ahora, morir  ahora, acceder al final que no acaba, volver siempre y siempre  volver  a donde nunca se estuvo, saberse  invencibles, invisibles, indescifrables, íngrimos, alumbrados   en el infinito,  carrusel  de  luz  desdoblándose en colores  táctiles desdoblándose  en humo desdoblándose  en partículas por millón que,  también se desdoblan sobre el lecho en el que echamos  raíces, que se acabe el mundo ahora,  la humanidad va a salvarse, el  caos  no  es más fuerte que  la  fuerza de gravedad de tu sexo, el  caos no es más fuerte que tu  erotismo presente, no  ver el presente es la estupidez que cuelga de  nuestro  cuello pero ahora no  importa, porque  ahora bailamos en las  aristas  circulares  de la vida. Pienso que  ya estamos  muertos, hermosamente muertos, en un velero creando nuevas  galaxias, copulando  nuevos espacios siderales dentro de  tu cuerpo, siendo dioses bajándonos del columpio de eros, aguantando los movimientos  telúricos de tu clítoris sucedidos por  una ebullición cósmica, pensar que el Big- Bang sucede en espermatozoides, dijiste: esto no puede ser la muerte, es sólo una colisión de ondas cerebrales, un substancia oculta, otra versión de la vida.

 

 

III

Descenso

 

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Comenzar a  caer  siempre es  complicado, hundirse, voltear a  todos  lados desde  un cráter lunar, no encontrarte, buscarte y no encontrarte enfrente, no encontrarte en el espejo. Esperpento de  la alegría. No quiero  verte. Mi corazón tiene muchos  rincones  extraños, está repleto de personas  extrañas que habitan lo desconocido. Hay lugares ahí dentro  que no conozco, entonces  naufrago así sin respuesta  neuronal, colapsa la sinapsis, la circulación. Esto es  una  carnicería, porque te desconozco con vaga exactitud y la  flama se apaga en  silencio y el silencio se consume en escándalos cardiacos, casi calcinados porque tenemos el corazón manchado de avispas.

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La tempestad se mide  en silencios, el amor también. Una sinfonía sin notas  perdida en el cálculo  matemático perfecto, amor es justo lo que  no conocemos y personificamos , lo que se  rompió y se  reconectó, lo que se reconectó  y después se  romperá,  el péndulo que se mece en nuestras  cabezas, el columpio  de Eros en el  que nos mecemos  sin saber nada, porque es justo lo que  sabemos nada, ni siquiera de la nada.

 

 

2

Será mejor así, dijiste dentro del margen de un eclipse salvaje. Venga la oscuridad.  La oscuridad  usa  sombrero de soldado, de asesino de  memorias lejanas ¿Si el amor muere a dónde  va su cadáver? Llega a besarnos, después a  darnos  frío, soportamos  los gusanos de  su cuerpo putrefacto.  La esperanza es  el esqueleto de  un colibrí  hecho añicos que no para  de aletear, que se desintegra y no para de aletear, al que  le prendo fuego y no deja de aletear, sólo  incendia mis huesos que finalmente aletean hasta  pulverizar al colibrí que,  hecho  humo sigue aleteando y rompiendo  el aire de mis pulmones, quebrando  la resistencia de  mis cuerdas bucales, que no quieren pronunciar más tu nombre y sin embargo, lo pronuncian.

3

Cerrar un libro dentro de un  vaso, beberlo no leerlo. Verlo  con la lengua. No nombrarlo. Todo lo que se nombra se  lo traga la tierra, coincidencia  colectiva, la tragedia de los lenguados. Digo  todo  esto  desde mi vista aérea. El área de visión de mis ojos tiene el tamaño que yo quiera. El amor es  una pendejada dentro  del cálculo de un fósil, criptograma que encontré empolvado en los ojos que piso descalzo. Cerrar los ojos no llorar, el plan de  fuga consiste  en acostumbrarse al columpio y echarse hacia  atrás, soltar todo y hacerse más atrás, hasta quedarse  solo y saberse  solo, voltear alrededor del cráter y hallarse así mismo.

IV

El columpio asciende

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De: Níccolo Paganini el violinista del Diablo

“Una noche, en 1713, soñé que había hecho un pacto con el Diablo y estaba a mis órdenes. Todo me salía maravillosamente bien; todos mis deseos eran anticipados y satisfechos con creces por mi nuevo sirviente. Ocurrió que, en un momento dado, le di mi violín y lo desafié a que tocara para mí alguna pieza romántica. Mi asombro fue enorme cuando lo escuché tocar, con gran bravura e inteligencia, una sonata tan singular y romántica como nunca antes había oído. Tal fue mi maravilla, éxtasis y deleite que quedé pasmado y una violenta emoción me despertó. Inmediatamente tomé mi violín deseando recordar al menos una parte de lo que recién había escuchado, pero fue en vano. La sonata que compuse entonces es, por lejos, la mejor que jamás he escrito y aún la llamo “La sonata del Diablo”, pero resultó tan inferior a lo que había oído en el sueño que me hubiera gustado romper mi violín en pedazos y abandonar la música para siempre….”

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Niccoló Paganini (Génova, 27 de octubre de 1782 – Niza, 27 de mayo de 1840)  era un espectáculo auténtico de la época, rodeado de misticismo como todo artista que se precie de serlo, la leyenda de su ser fue alimentada por las presentaciones en un escenario en llamas. Un auténtico talento del violín, que dejaba impávidos a los oídos que estuvieran cerca, el prodigio que era Paganini con el violín se realzaba con las infernales llamas que ardían tras de él. Un gigante, si bien es cierto que el escenario ensalza las figuras,que todo lo hace más grande, más portentoso, además el violinista tenía una figura perfecta para el fin. Alto, de facciones finas, empoderado del instrumento, uno con él, erguido, con manos enormes y los dedos larguísimos de que se dota a los músicos que han nacido para serlo, la melena de un león que también caracterizó a Beethoven larga, revuelta, trajes largos deshilvanados, negros.

Heinrich Heine (1797-1856) poeta alemán (1803)

“…Por lo que a mí se refiere, ya conoce usted el otro lado de mi afición musical, la capacidad que tengo de ver la figura adecuada de cada nota que oigo sonar; y así sucedió que, con cada movimiento de su arco, Paganini ponía ante mis ojos imágenes y situaciones visibles, y en una escritura plástica de sonidos me contaba todo género de historias estridentes, que desfilaban ante mí como un fuego coloreado de sombras, en el que él mismo, con su música, era el protagonista…”

“…Si Paganini me pareció ya harto extraño y fantástico, al verle venir (…) ¿qué sorpresa no habría de producirme en la tarde del concierto su estremecedora y extraña figura? (…) En la sala había un silencio religioso. Todos los ojos estaban clavados en la escena. Todos los oídos se preparaban para escuchar6.

Finalmente apareció en escena una figura oscura, que parecía haber salido del infierno; era Paganini con su traje negro de etiqueta, frac negro y chaleco negro, de hechura horrible, como quizás lo prescribía la etiqueta infernal en la corte de Proserpina, unos pantalones negros que caían temerosos por las piernas flacas. Los largos brazos parecían alargarse más aún cuando, con el violín en una mano y en la otra el arco -con el que tocaba casi la tierra- hacía el artista al público sus inverosímiles reverencias. En los esquinados contornos de su cuerpo había una rigidez terrible, y al propio tiempo algo cómicamente animal, que inducía a reírse; pero su cara, más cadavérica aún por la chillona iluminación de las candilejas, tenía una expresión suplicante, tan estúpidamente humilde, que una compasión tremenda sofocaba nuestro deseo de reír. ¿Habrá aprendido estos saludos de un autómata o de un perro? Esa mirada suplicante, ¿es la de un enfermo moribundo o acaso la mueca burlona de un avaro astuto? ¿Es un hombre vivo a punto de fenecer y que va a divertir al público con sus convulsiones, como un luchador moribundo, o un muerto que ha salido de la tumba, vampiro del violín, que, si no la sangre del corazón, extrae de nuestros bolsillos el dinero almacenado?…”

“En efecto, era Paganini el que bien pronto apareció ante mi vista. Llevaba un abrigo gris oscuro que le llegaba hasta los pies, con lo cual su figura se erguía altísima. El largo cabello negro caía en rizos desordenados, sobre sus hombros y formaba como un marco oscuro en torno a la cara pálida, cadavérica, en la que las preocupaciones, el genio y tormentos infernales habían trazado surcos imborrables “

 “Niccoló, tú vas a ser el más grande violinista del mundo, de mi cuenta corre” fueron las palabras del padre. como un presagio, como algo que debía ser y ya era presentido por quien había de encaminarlo en las primeras notas salidas del instrumento que lo haría inmortal, y la letra y todo lo valioso según esto con sangre entraba, a punta de golpes el niño prodigio aprendió a hacer danzar los dedos por la madera barnizada, cuando ya había enseñado al pequeño todo lo que tenía que ofrecerle, lo llevó con otros maestros.

 El violinista-niño dio su primer concierto a la edad de nueve años con una obra propia, lo que se cuenta es que después fue llevado a  Parma con fondos que habían juntado empresarios después de la impresión que les causó en aquel concierto para que estudiara con Allesandro Rolla, quien, cuando lo escuchó tocar dijo que no tenía ya nada que enseñarle.

 En una época llena de supersticiones, la madre de Paganini diría que un ángel la visitó en sueños y le dijo que su hijo sería el más grande violinista de todos los tiempos. Logró lo inusitado acompañado del Diablo según decían los que creyeron lo contado por alguno que dijo haberlo visto invocarlo, postrarse ante él y decirle que su alma le pertenecía a cambio de hacerlo tocar como un ángel. Boletos agotados, lugares abarrotados, su música tocó el alma de todos los estratos de aquel tiempo. Apenas se anunciaba “Nicolo Paganini” y todos querían oír tocar al “Violinista del Diablo”

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 Hasta 1983 de le consideró un virtuoso del instrumento. A los dieciséis años era conocido pero joven como era y no pudiendo deslindarse del hecho, por mucho talento que tuviera y las ganas de comerse al mundo lo llevaron al alcohol. En 1801 compuso más e 20 obras en las que combinaba la guitarra con otros instrumentos. Esto de los otros instrumentos lo adquirió de una dama que lo salvara de la vida de libertinaje para llevarlo a su Villa  en que le enseñó a tocarlos. De 1805 a 1813 fue director musical en la corte de Maria Anna Elisa Bacciocchi, princesa de Lucca y Piombino y por cierto, hermana de Napoleón. En 1813 hizo giras por Italia después París y Londres y renunció a las giras en 1834.

 Interpretaba además excelsas obras con una de las cuatro cuerdas del violín, con una técnica que hacía parecer que tocaba varios violines a la vez. En la mayoría de las presentaciones improvisaba.  Realizó exactamente 200 piezas que después de su muerte su hijo ayudaría a recolectar.

 Sus posesiones incluían cinco Stradivarius, dos Amati y un Guarnerius, este último era su favorito, nombrado como Ill Cannone.

 En 1834 y 1840 padeció dos fuertes episodios de Hemoptisis, éste segundo precipitó la muerte del violinista. Durante el transcurso y evolución de la enfermedad que pasó de los pulmones a la laringe padeció afonía crónica los dos últimos años de su vida. Se medicaba con mercurio para tratar la Sifilis. y falleció en Niza, Francia el 27 de mayo de 1840, el obispo de este lugar por cierto, negó el permiso para el entierro por la fama que había ganado y así el ataúd del violinista del Diablo permaneció años en un sótano. Entendiendo sobretodo que Paganini rehusó acercarse a la iglesia a lo largo de su vida y jamás desmintió la teoría  que le ayudara a generar fama. En 1876 fue permitido el funeral y sus restos aún se guardan en el cementerio de Parma

¿A las cuántas despedidas me alcanza para un adiós?

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No es un don nacer con las ideas desordenadas, uno tiene que luchar años completos para ordenarlas y reinventarlas. No es glorioso amanecer luego de un tsunami de drogas y alcohol. Lo que sí es glorioso es el consomé y el refresco de cola que te rescatan de la resaca.

 No me enorgullece decir que no sólo mis ideas están desordenadas, también las emociones y lo sé al ver el caos de mi habitación. O eso dicen los que saben. Lo entiendo porque no me ajusta el tiempo. No me alcanza, o no lo sé administrar.

 Este fin de semana festejé el cumpleaños de mi primo, y si no hubiera sido eso, hubiera encontrado otro evento para destruir el cuerpo, siempre hay amistades dispuestas a emborracharse el fin de semana.

 Pasé dos días sin tocar el suelo. Qué puedo decir si en otro estado y escuchando música todo se hace más ligero. Pareciera que si uno se aleja de todo lo que es real e importante el resto de la semana se alcanza la plenitud.

 No es placentero ser olvidado, pero sí lo es olvidar. Pasé dos días completos sin decir tu nombre, ni hablar de ti. Me complace anunciar que ante tus desprecios, aunque no soy inmune, sí he generado tolerancia. Oírte decir que no hay amor y que sí lo hay está enfermo, pues ya no me desborda en lagrimas y eso ya es mucho decir.

 Ya no beso otras bocas, porque no son tus labios. No me gustan otras vergas, porque espero la tuya. Yo sé que vendrás, te irás y luego se repetirá. No me importa que ya que no me quieras a tu lado, porque sé que me amas. Aunque no quieras, aunque yo no pueda ni negarlo. Llegará el día que a los dos nos alcance el olvido. Aquí, olvido para dar y regalar. Para refrendar una herida, para querernos felices. Para darnos un poco de dignidad y dejar que cada uno esparza sus tentáculos y fieras por otros rumbos.

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 Si habremos de separarnos dolerá, pero sé que ese momento no ha llegado. Te siento aquí, y aunque tus palabras escupan desprecio, tus brazos y el calor de tu pecho me piden a gritos que vaya a tu habitación a ver series japonesas, empiernados. Y yo iré y me quedaré. Saludaré con amor a tu familia y me llevarás a casa, sin decirles que no somos novios. Sin aclarar que “nos estamos separando”, porque daremos la impresión de amarnos como adolescentes, como en abril,  como siempre y como nunca. Adiós, mi amor. Te escribo pronto.

Fotos: Nadha.

Qué terrible que la belleza del mundo se incendie de repente

1Encontrar-te
“Me encontraste mientras te buscaba”

Los amorosos callan. 
El amor es el silencio más fino, 
el más tembloroso, el más insoportable. 
Los amorosos buscan, 
los amorosos son los que abandonan, 
son los que cambian, los que olvidan. 

Su corazón les dice que nunca han de encontrar, 
no encuentran, buscan. 
Los amorosos andan como locos 
porque están solos, solos, solos, 
entregándose, dándose a cada rato, 
llorando porque no salvan al amor. 

2Complementos
“Encontrando-te”
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

"Nos separa la nada"
“Nos separa la nada”
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

"Terrible"
“Terrible”

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, 
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, 
complacidas, 
a arroyos de agua tierna y a cocinas. 
Los amorosos se ponen a cantar entre labios 
una canción no aprendida, 
y se van llorando, llorando, 
la hermosa vida.

— Los amorosos, Jaime Sabines

140 Años 104 Fotografías/104 Fotográfos

Un viaje en el tiempo. Momentos perdurados para la eternidad. Una mirada distinta a la que estamos acostumbrados. Todo esto podrá ser apreciado en la nueva exposición fotográfica 104 Años 140 Fotografías/104Fotográfos que se estará presentando en el Museo Nacional Revolución hasta el 15 de febrero de 2015.

Foto de: @museorevolucion
Foto de: @museorevolucion

 Capturada por fotógrafos mexicanos y extranjeros, profesionales y aficionados, esta recopilación nos muestra a través de 104 fotografías la lucha armada en diferentes puntos geográficos, especialmente en el periodo que va de 1910 a 1924. Con esta exposición se intenta reencontrar el orden perdido en la memoria, así como explicar el papel que jugó la fotografía en la construcción cultural que se vivió durante la revolución política.

 

Foto de: @museorevolucion
Foto de: @museorevolucion

La exposición estará disponible hasta febrero de 2015. El horario de admisión es de martes a viernes de 9:00 a 17:00 horas y sábados y domingos de 9:00 a 18:30 horas. Entrada general: $25*

*50% de descuento con credencial de estudiante, maestro e INAPAM

Perturbador, indecente y pornográfico: Robert Mapplethorpe

El sexo, el homoerotismo, los lirios, las orquídeas y los afroamericanos fueron la fórmula más provocativa que pudo haber conseguido el fotógrafo Robert Mapplethorpe (Nueva York 4 de noviembre de 1946 – 9 de marzo 1989) para generar justamente lo que él quería: lo impensable, lo inesperado.

Autorretrato 1980

 En un principio, Mapplethorpe no se consideraba a sí mismo fotógrafo e incluso incursionó en otras ramas del arte como la pintura y el collage, en el que ya utilizaba fotografías (las cuales no eran de su autoría); tiempo después comenzó a producir sus propias tomas con una cámara Polaroid (cámara instantánea) con la intención de complementar su trabajo, que en su mayoría estaba conformado por autorretratos. Poco después produjo la primera de una serie de retrato de su amiga Patti Smith, reconocida cantante y poetisa.

 Sus fotografías, técnicamente hablando, son exquisitas y reflejan el sumo cuidado con el que fue realizada cada sesión. De contenido excesivamente explícito, tachado de indecente, perturbador y pornográfico resultando en algo hipnotizante por los estilizados cuerpos  desnudos ahí plasmados tanto de hombres como de mujeres, simulando estatuas.

 “Pensé que si lograba trasladar aquel elemento al arte, si conseguía retener de algún modo aquella sensación, estaría haciendo algo único y exclusivamente mío.”

— R.M.

 A lo largo de su trabajo se puede observar el persistente juego del blanco y negro, que muestra el perpetuo limbo en el que vivía el chico homosexual y promiscuo de educación católica de clase media que se convirtió en uno de los más aclamados fotógrafos del siglo XX y el principal documentalista de sexo de sus tiempos, incluyendo su propia sexualidad y sus diversificaciones más escandalosas como el sadomasoquismo y el bondage, todo esto más allá de lo obsceno sino en una constante búsqueda de lo estético.

 No sólo realizaba fotografías de índole sexual sino también de flores en las que el color era un elemento partícipe; ahí destacaban la belleza y delicadeza e incluso lograba cierto erotismo y sensualidad. Trabajó en diversas ocasiones para la revista Vogue y también hizo retratos de celebridades que incluso eran influencias para él, como Andy Warhol (Artista plástico estadounidense).

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 Ante tales temáticas, las críticas y la censura por parte de las personas conservadoras de la sociedad estadounidense no se hicieron esperar, incluso la Corcoran Gallery of Art (la institución cultural privada más grande Washington D.C.) quien ya había autorizado la exposición individual de Mapplethorpe, se negó a exhibir las imágenes en sus instalaciones tras ver su contenido. Después de que la Corcoran Gallery of Art rechazara la exposición, la comunidad de artistas de Washington ofreció una presentación nocturna de diapositivas de las fotos más explícitas sobre la fachada de mármol de esta institución.

 Lamentablemente Robert Mapplethorpe contrajo el virus del VIH y murió por complicaciones derivadas de SIDA a los 42 años. Aproximadamente un año antes de su muerte creó  Robert Mapplethorpe Foundation con la intención de promover a nivel mundial su patrimonio y ayudar a la lucha contra el VIH y el SIDA.

 

 

 

 

 

 

 

¿Quemar la puerta de Palacio Nacional o quemar estudiantes vivos?

Padre de normalista desaparecido en conferencia Foto: Francisco Cañedo
Padre de normalista desaparecido en conferencia Foto: Francisco Cañedo

Agradezca que el de la foto de arriba no es su padre, que usted está en su casa, que fue a la escuela y pudo regresar para cenar, dormir, hacer tarea y volver a clases al otro día.

 Agradezca también la fortuna de que existan familias que pese a la pena de la pérdida de un hijo tiene la entereza de salir de su localidad para exigirle justicia a las autoridades, aunque éstas no merezcan una pizca del sueldo que cobran por supuestamente estar a nuestro servicio. Sí, a nuestro servicio, aunque pareciera que nos hacen un favor, al poner sus caras pusilánimes para decir mentiras. Puras mentiras.

 Agradezca también que hay gente solidaria que a pesar de no conocer en persona a los 43 desaparecidos salen a marchar a las calles, con tristeza como en mi caso para liberar un poco de la jodienda de sentimientos que se acumulan en el pecho, para de menos sacar el hartazgo.

 Agradezca porque su madre y su padre no son los que están viéndole la cara a un Presidente que anota en su cuaderno cuando le sugieren que renuncie.

 Agradezca por que no es usted el desaparecido. Agradezcamos que estamos vivos, pues.

 Agradezca que puede salir a pasear a su mascota en caso de tenerla. Que no lo han acusado y/o detenido injustamente por andar de “activista”.

 Agradezca infinitamente que sólo se queja por las redes sociales de la mierda que es su país, pero tuitear no es lo mismo que tener la zozobra en el pecho de que a tu hijo se lo llevaron policías municipales de Iguala y ahora están… lejos. Perdidos, desaparecidos.

 Agradezca que no es su boca la que grita con desesperación. Agradezca mientras pueda.

Sobre fotografía y movimientos sociales (segunda parte)

Manifestación en la Ciudad de México, crédito: siempre889

Tal vez el título que he escrito por primera vez, la semana pasada, sobre este tema sea el menos adecuado para este pequeño ensayo de dos partes. Sin embargo, he decidido dejarlo tal y como está por dos simples razones: descubrir que por más que escribamos siempre, haciendo un ejercicio de reflexión, encontraremos fallas. Dos: que las fallas que hayamos descubierto nos permitirán enmendar cierto camino, pero al darles la importancia, nos damos cuenta que la grandiosa estupidez humana seguirá permaneciendo, pues siempre tendremos errores.

Si bien “movimientos sociales” no dice mucho de lo poco que he querido abordar en este pequeño texto, me es pertinente aclarar que la razón por la que quise reflexionar acerca de esto fueron las marchas recientes, la exposición de Yayoi Kusama y el memorial del 68. Pues, en estos tres casos se ha manifestado el uso de la cámara como interpretador social, con múltiples fines, ya sea personales, documentales, periodísticos o quizá intimidatorios.

La selfie en la habitación infinita. Crédito: instagram personal de rebeccataylorny

Quizá en mi ingenuidad he descartado que el movimiento social no sólo son las manifestaciones de protestas, sino también están las modas, las corrientes ideológicas, las vanguardias, y el lenguaje que lleva a la lengua.

La utilización de la cámara como una herramienta viene desde sus inicios. Sus inicios tenían la intención de “atrapar” la realidad en cierta área específica, como cuenta César González Ochoa en sus “Apuntes acerca de la interpretación” donde expone la manera en cómo la cámara inicio con este propósito de atrapar una imagen, delimitarla y retenerla de manera  física.

Las imágenes y los mecanismos de representación han cambiado a lo largo de la historia. La tecnología se actualiza constantemente y se crean nuevas cámaras que permiten nuevas formas de interpretar y representar mas no es la imagen la que no cambia.

Las fotografías de guerra son expuestas como memoria, pues representaron (y ahora representan) que existió la guerra. (Esto quizá podría parecer ambiguo tomando en cuenta que existe ya el montaje y todos estos trucos digitales que hacen que la realidad, como en la pintura, quede a expensas de los humanos) ¿Lo mismo sucede con las marchas, los museos y demás aconteceres masivos?

Estudiantes y policías en el 68. Crédito: caracteres.mx

¿Se necesita tener una imagen para comprobar que se realizó una marcha? ¿Se necesita una selfie en la habitación infinita para uno: recordar que se estuvo ahí; dos: representar que la habitación existe? Pero, más allá de estas preguntas que he pensado a manera de reflexión me hacen suponer el  qué pasaría si las intenciones y el análisis que he apenas expuesto,  va más allá de un campo significante que sólo ve estas posibles formas de interpretar y representar una realidad como tres posibles acciones de saber el porqué la fotografía impacta en movimientos sociales.

La memoria tiene que ver en esto. La memoria humana, que es tan abstracta que imaginamos una pequeña nube que almacena imágenes, letras, lenguas, lenguajes, rostros, números, calles, direcciones, nombres, cumpleaños, experiencias y demás. Pero que en cualquier momento, esa nube podría irse, dejando sólo recuerdos inertes, vacíos o inexistentes.

 La necesidad del humano por guardar y transportar esa memoria en una memoria material se ha visto desde la escritura. El guardar cosas que permitan ser un medio para que el cerebro haga una sinápsis y por ende un recuerdo se adapte a este objeto ha estado presente desde mucho antes de que la fotografía existiera.

La memoria y la fotografía han estado estrechamente ligadas por la significación de lo material. La fotografía recuerda el momento pero es el papel, o donde se haya impreso lo que funciona como recuerdo. Es decir, (Y como diría Susan Sontag) nosotros no recordamos lo acontecido, sino la fotografía de lo acontecido.

Las manifestaciones se pueden dar de todo tipo. Crédito: mobypicture.com

En un mundo sumamente lleno de imágenes, los movimientos sociales, los museos, las fiestas y toda forma de convivencia se mediará por medios de cámaras. Para que la memoria resurga en una pantalla, para que se almacene en un mundo virtual que no es palpable. Las personas se toman fotos en marchas para demostrar que sí fueron y que sí apoyaron pues si no suben su imagen al mundo no podrán comunicar que apoyan al sentido. Las personas, también, suben sus selfies para demostrar al mundo que pueden tomarse fotos. ¿Es quizá que la imagen nos consuma, o nosotros consumimos  imágenes?

Wajdi Mouawad en México

Pudiera ser pretenciosa la aseveración de decir que cualquier persona que se da a la tarea de crear un genuino acercamiento con el teatro habría de encontrarse, más tarde que temprano, con —al menos— una obra de este autor, pero nada más lejos de la verdad al señalarle como una de las figuras más grandes e influyentes de la escena contemporánea mundial.

 De infancia en Beirut, adolescencia en París y adultez en Montreal, “libanés de nacimiento, francés de pensamiento y canadiense por su teatro”, es como él mismo se precisa. En su obra se entrevén guiños autobiográficos que definen de manera general los argumentos principales de sus textos. La niñez como cuchillo clavado en la garganta, las vidas ensombrecidas por los conflictos civiles bélicos, la inminente certeza de la muerte, el miedo a la pérdida, la búsqueda incansable de los orígenes de la existencia, los fantasmas siempre presentes, los árboles con sus raíces y sus ramas, la memoria, los sueños y el espíritu.

 Nacido en 1968, Wajdi Mouawad se gradúa de la Escuela Nacional de Teatro de Canadá en 1991 para comenzar su desempeño profesional en las artes. Encabeza dos compañías teatrales —Au carré de l’hypoténuse en París, y Abé carré cé carré en Montreal— y cuenta con una vasta experiencia en las tablas como escritor, actor y director de distintos montajes. De entre sus títulos, destaca la tetralogía La sangre de las promesas  (Le sang des promesses), compuesta por Bosques (Forêts), Litoral (Littoral), Incendios (Incendies) y Cielos (Ciels); además de Alphonse, Pacamambo y Sedientos (Assoiffés), entre otras.

 Su nombre se disparó en la escena mundial desde hace aproximadamente diez años, ha sido traducido a más de quince idiomas; acreedor de diversos galardones, llevado a escena en muchísimos países, incluyendo México, e incluso adaptado a la pantalla grande.

Escena extraída de Incendies (traducida al español como La mujer que cantaba). Es la adaptación cinematográfica de la obra del mismo nombre, escrita por Wajdi Mouawad. El filme fue dirigido por el canadiense Denis Villeneuve y le valdría la nominación a Mejor película extranjera en los premios Oscar de 2011.

 El trabajo en conjunto de Humberto Pérez Mortera como traductor de su obra y de Hugo Arrevillaga Serrano como mano maestra para la dirección de los montajes —además de elencos medianamente fijos con actores como Karina Gidi, Arcelia Ramírez, Pedro Mira, Guillermo Villegas, Sonia Franco, Tomás Rojas, Rebeca Trejo y Adrián Vázquez, entre otros—, es la manera en que Mouawad ha sido materializado en teatros mexicanos desde años atrás.

Acompañada de Alejandra Chacón como parte del elenco, en la imagen, Karina Gidi, quien da vida a Nawal, personaje principal de la obra Incendios. Basada en el texto de Wajdi Mouawad y dirigida por Hugo Arrevillaga.

 Hugo practicó una lectura en voz alta de Wilfrid, el personaje principal de Litoral, y sintió la necesidad de montarlo. El resto es historia: desde entonces, muchos son los foros que han visto pasar la obra de este prolífico dramaturgo, y aún mayor el público que, de alguna u otra manera, se ha dejado estremecer por ella.

 

El arte es un tigre dientes de sable, hambriento, que entra sin tocar a la casa. Intente calmarlo. Sólo habrá dos opciones: o él lo devora, o usted lo mata. Ser artista en esta época, en lo que a mí concierne, es aceptar dejarse devorar para volverse en el vientre del tigre, el tigre.

Wajdi Mouawad

 

 Noviembre es el mes elegido para que Wajdi Mouawad visite México por primera vez con motivo de presentar su obra Solos (Seuls) con dos únicas funciones los días 22 y 23 en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, pero hay más actividades como parte de su itinerario a realizar en la ciudad que se extienden por prácticamente las últimas dos semanas del mes en curso:

  • Charla alrededor de la novela Ánima, de Wajdi Mouawad. Modera: Agnès Mérat
    Cuándo: Jueves 20 de noviembre, 19:30 horas
    Dónde: IFAL, Casa de Francia (Havre 15, colonia Juárez)
    *Entrada libre

 

 

  • Taller de Creadores con Wajdi Mouawad
    Cuándo: del 25 al 27 de noviembre, de 11:30 a 15:00 horas
    Dónde: Foro Shakespeare (Zamora 7, colonia Condesa)
    *Más detalles aquí.

 

  • Ventanas. Adaptación libre de la obra Seuls, de Wajdi Mouawad, por Hugo Arrevillaga, seguido por un diálogo de Arcelia Ramírez con Wajdi Mouawad.
    Montaje con la Generación 2010-2014 del Centro Universitario de Teatro (CUT)
    Cuándo: Jueves 27 de noviembre, 17:00 horas
    Dónde: Caja Negra del CUT
    *Entrada libre, cupo limitado

 

 Los apasionados del teatro podrán ratificarlo, y los neófitos entusiastas de las tablas quedarán bajo advertencia: el acercamiento a la obra de este dramaturgo franco-libanés es un viaje revelador, incansable, fecundo y placenteramente desgarrador. Extendemos la invitación a los lectores a atender los eventos mencionados, mientras tanto, compartimos un fragmento de la nueva novela del autor que llevará por nombre Anima. Cortesía de Excélsior, puedes echarle un vistazo aquí.

De: Little Ashes. Dalí, Lorca y Buñuel.

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 Vemos a un joven recién desempacado con ropas a la antigua usanza ante la incrédula mirada de los otros estudiantes. Es un joven que da trazas de tímido, de inseguro. Una pintura cubista en el cuarto que servía de alojamiento a un genio en potencia, encargado de su construcción. Salvador Felipe Jacinto Dalí y Domenech es la respuesta a la pregunta de otro joven por su nombre; quien lo pregunta es Luis Buñuel, llama a todos y presenta a un estudiante: Federico García Lorca. A partir de aquí empieza el viaje.

 Robert Pattinson interpreta a Salvador Dalí, de un modo extraño. Parece no del todo dueño del carácter del intrigante personaje y sin embargo va bien resuelto. Los otros dos son Javier Beltrán y Matthew McNulty.

 La película Little ashes dirigida por Paul Morrison nos adentra en el mundo de tres mentes por demás brillantes: un cineasta, un escritor y un artista plástico. Luis Buñuel, Federico García Lorca y Salvador Dalí. Sus inicios en la Residencia para estudiantes de Madrid, el amor no consumado entre el escritor y el pintor y la rivalidad amorosa entre Buñuel y Lorca por la disputa de la atención del potencial genio.

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 Hay escenas que no pueden ser dejadas de lado, y especial cuidado del director en traer la casa de Dalí y todos los referentes que conocemos de la historia. A medida que avanza la película conocemos también a Gala “Galushka” a quien el mismo Dalí nombró como su alma gemela—, el cambio radical que el pintor sufre en el nido de las creencias y las aspiraciones; la separación de Lorca y las referencias a “Un perro andaluz” (cortometraje surrealista hecho por Buñuel y Dalí), y acá vemos a Lorca, el andaluz por cierto. “¿De dónde exactamente soy?”. El amor del poeta a su pueblo y sus tradiciones, el ascenso de su carrera a la que no se presta especial tiempo y la muerte de Lorca a manos de la horrible guerra Civil Española.

 Es difícil encontrar la película en México, tontamente la encargué a Estados Unidos y si lo digo es para que no hagan lo mismo. En internet la hallan, y vale toda la pena verla. Las actuaciones de McNulty y Beltrán son por demás acertadas y qué mejor que ser testigos de una película que habla de seres por demás representativos de una época, para la historia.

cenniciat El título “Little Ashes” viene de una carta que escribió Lorca a su bienamado amigo Dalí y de la que a continuación reproducimos el fragmento:

“Acuérdate de mi cuando estés en la playa y sobretodo cuando pintes las crepitantes y únicas cenicitas ¡Ay mis cenicitas!  Pon mi nombre en el cuadro para que mi nombre sirva para algo en el mundo y dame un abrazo que bien lo necesita tú Federico”

 La película es Hispano-Británica y fue estrenada  el 7 de octubre de 2008.

 Dalí en alguna ocasión:

Él era homosexual, todos lo sabían, y estaba locamente enamorado de mi… Intentó follarme dos veces… Yo estaba muy molesto porque no era homosexual, y no estaba interesado en ceder. Además, duele. Así que no me aportó nada. (…)

 Las cartas hacen evidente una relación más allá de la llana amistad y es de acá de donde la guionista toma carne para la historia. No pierdan la oportunidad de verla.

Acá va el trailer:

 

 

Collage se escribe con Diéresis En la Efe

Pese a que la técnica del collage surgió a inicios de 1900, y pese a la complicada situación sobre quién fue su inventor —si el talentoso Picasso o el innovador y sencillo George Braque— es claro que la conjunción o mezcla, derivada de recortes y pegotes, sobre un lienzo cualquiera es una característica mucho más aplicable para los últimos años del recientemente fallecido siglo XX y los futuristas años del siglo XXI.

 Hoy todo tiene un mix, una mezcla. El collage cumple una función más que estética al ser vía de re-creación. Re-creación, repito. En un mundo donde no hay nada nuevo bajo el sol, donde ya todo se ha inventado – incluso los nuevos alcances tecnológicos lo hemos leído, visto, soñado en algún filme de Godard, página de Huxley o Wells, o en algún capitulo de los Supersónicos- la forma y el reciclaje en el arte salen a flote como un lindo puerto prometedor, un puerto que para algunos es una forma de vida.

Mademoiselle K

 A Frappa, también conocido como Diéresis En la Efe, no le importa mi entrada anterior. Él adivinó al collage sin tanto antecedente:

 “Hace ya muchos años conocí a una chica de nombre Ophelili, con ella formaría un colectivo que nunca se concretó […] Inicié con el collage poco después de que la conocí. En ese entonces no tenía ni puta idea de lo que quería hacer para pasar (aprovechar) el tiempo. Andaba leyendo acerca del DADA y la técnica del collage de Marx Ernst (recuerdo mucho que ella gustaba de pronunciar varias veces “Max Ernst, Max Ernst, Max Ernst…”).

 Se acercaba el cumpleaños de la susodicha y decidí obsequiarle algo. Obtuve de un camarada un libro de pinturas de Salvador Dalí, y pues que le doy en su madre. Fue la primera vez que le pasaba tijera a un libro. Desde ese momento descubrí mi obsesión por la tijera y todo lo que me provoca. Ese fue mi primer frappa“.

Primer tijeretismo (Realizada enteramente por objetos de otras pinturas de S. D.)

 Desde que lo recuerdo, Frappa es un bohemio apasionado que no rebasa los treinta años, amante de las mujeres, de los vinos, atacante de las injusticias, que debió haber nacido en Francia —sí adivinaste— durante los primeros años de los 1900, y más exactamente en Cuaxies al sur de la mente de Alfred Jarry, quizá en alguna barricada, a la hora pico de un verano lleno de desnudos donde mujeres y cerveza le bautizaran:

 “Fräppa surge de hojear un diccionario en francés. Nos agradó la palabra frappant, significa impresionante. Le quitamos el “nt” para que quedara en Frappa y las diéresis en la primera a (no estoy seguro) pero creo que fue por la palabra alemana fräulein (señorita). Aún no cierro ese círculo con ella; sin embargo, siempre la tendré presente pues fue la detonante de lo que haré hasta el día en que muera”.

 sin titulo (2)¿Por ella eres artista?

 “Por ella no soy “artista“. No es que deteste esa palabra o lo que signifique, pero prefiero “tijeretista“. Más bien por ella es que descubrí que existe algo en la vida con lo que no me aburro fácilmente”.

 Dije: ¡Salud! ¿Qué más podría decir?: no estábamos en un bar, ni siquiera en el mismo sitio, la charla era por Facebook, y según los “manuales de cómo hacer una entrevista” estaba desviándome sobremanera del tema, pero nada de eso importa cuando te contestan de vuelta de la misma forma.

 Sin más, no quise demorar la charla sobre su trabajo, que en lo personal, le considero de los pocos artistas —lo siento, camarada— genuinos, de aquellos que se han resignado sólo a eso que les produce un dicha enorme y lo único que notas en sus obras es el mismo esmero, sentimiento que crece y mejora, que busca su confirmación:

 “Cada composición habla de lo que vivo, no puedo deslindar mi vida de lo que producen mis manos. Es una forma de escupir lo que me pasa, tanto lo grato como lo desafortunado. Siempre he mirado y me da rabia lo que pasa alrededor (tanta violencia, tanta gente de mierda). Por ello me encerraba en mí, aunque últimamente estoy saliendo del ensimismamiento… quiero y necesito mostrar la visión de lo cotidiano, para de alguna forma hacer eco”.

3 de 5 manifestantes pal fanzine collagero con Gráfica Santiamén

 Sus creaciones tienen cierto aire renacentista. Y no sólo porque literalmente profana libros de este tipo de arte, sino por la semejanza que también se tenía en aquella época, de retratar lo invisible, llegar al punto máximo de una realidad pictórica, para descubrir que no todo lo que se ve es real, ni todo lo que falta no existe. Esos retratos desfigurados, ultrajados; cristos desmembrados, mujeres desnudas… eso, es él:

 “Me encanta la mutilación y fragmentar rostros, retirar máscaras, hurgar los adentros, picar las entrañas. Con la figura de cristo… mis conflictos con la existencia humana. El fragmentar para recomponer es mi forma de inventar mi propio mundo, quizá utópico pero uno donde me siento (no a gusto) sólo menos vulnerable.

 Tanto la pintura gótica como renacentista me encanta; los temas religiosos (los cristos con rostros llenos de sufrimiento, el desgaste de los frescos aterrizados en los libros) y el placer se incrementa al tijeretear directamente el libro. No me agrada el papel de las revistas, además de que encuentro sumo interés en profanar un libro. Algunos dicen que es falta de respeto, ¡Pero venga!, de que terminen siendo roídos por un ratón o que pasen por el fuego, mejor los convierto en composiciones frägmentarias que después puedan pasar por el fuego”.

 Entonces ¿Qué es para ti el collage? Pregunta obligada, según las reglas del buen entrevistador, pero quise hacerlo rápido pues se le estaba soltando la lengua y eso debe aprovecharse:

 “La tijera sobre el papel, los sonidos que se producen en tal acto, esa violencia sutil… es una necesidad. Tanto que me encabrona cuando me dicen que me busque un trabajo. ¡Ese es mi trabajo! Me entra mucha ansiedad cuando no tengo material que recortar y me entra aún más ansiedad porque el recortar elimina mi ansiedad por el trago…”

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 Antoine Fräppa Dubois es humano, y como tal sufre de algún punto débil, alguna manía, alguna fobia, algún trance irreparable, algún miedo infinito… las debilidades nos definen, quizás más que los aciertos, y quizás no por la perspectiva mundana y fatalista, más bien por ser éstas las marcas que una vez superadas, nada podrá detenernos:

 “Encaje o no, no dejaré de hacer lo que hago y como lo hago. Siempre a mi manera, sólo que ahora utilizando más el coco y bajando un poco el trabajar desde las entrañas. Encontrar el mentado equilibrio. Siento que es momento de dar un gran tajo, darle al collage con las dimensiones que tienen los murales que últimamente hay tantos y por doquier. Sí, sí…. mucha pintura en los muros.

 Hace falta más papel en las calles, composiciones del tamaño de un elefante. Aunque quizá me esté yendo algo bien con lo que hago, pero debo esforzarme más para ver lograr ver a mi crío Mateo. Es un decir que me va bien pues no recibo algún ingreso monetario. Los dineros los gano de donde salgan… vendiendo botellas de cerveza, armando mudanzas, etc”.

 Mateo es su hijo, al cuál no ve desde hace medio año.

Nuevo $TCKR La octava maravilla Durante mucho tiempo, ha vagado por muchos grupos, intentado unir fuerzas y conseguir espacios. Hoy es Mexicollage el colectivo donde ha encontrado un espacio propicio para desarrollarse: Es un desmadre para mí trabajar con otras personas, aunque ahora integro uno que se llama Mexicollage… y sí, en tal colectivo todos le dan con la tijera.

 Siempre he dicho que la calaña y la camada importan. También me enteré por un post en la futura red social, próxima gobernante y dueña de un país al sur de África – Dios, perdona a los inocentes— sobre el taller que impartió en el Ovnibus Roma, los pasados 5 y 6 de noviembre de este año, y por supuesto le pregunté sobre la experiencia:

 “Me encantó, es una buena forma de retroalimentación además de que una buena manera de evolucionar la obra es compartiendo (ofreciendo) lo que ya se sabe, no ser celoso de los conocimientos, mañas o atajos que se han adquirido”.

Galería en el Ovnibus

 Los talleres fueron el festejo por su cuarta exposición individual en este bien logrado recinto que alberga siempre la otra mirada citadina, de menos reflectores pero mucha labia.

 Al husmear por su perfil en las redes sociales, encontré fotos en donde encontramos al artista – sí, así le considero- completamente en desnudo. Por no quedarme con la duda, le pregunté si aquello era parte de hurgar, de picar lo más hondo de las personas, si era parte de su obra, una extensión: “No lo es, simplemente me encanta estar en pelotas”.

sin titulo

 Diéresis En la Efe es un tijeretista justo en medio de la vieja escuela de Max Ernst, respecto a la forma de encontrar el verdadero fin del collage, que es, según las palabras de Frappa, la unificación de los elementos integrados; el equilibrio y relieve de una chica que se hace llamar HANDIEDAN y el parentesco con James Kerr “Scorpion Dagger” del cual adora sus gifs hilarantes, además de que también utiliza personajes y elementos pictóricos similares a los que use él.

 Sus trabajos han participado para ser portada de revistas importantes como El Fanzine y PICNIC, recibiendo reconocimiento y alcanzando los primeros lugares, además de tener varias notas en la web que hablan de su arte. Este año, El Gráfico, prensa nacional de muy baja calidad —hay que decirlo, siempre— le ha mirado y dedicado un espacio en sus páginas.

 Como lo dije al inicio, el collage me parece algo tan genuino que en ocasiones no concibo ya la forma original, ya no hay una línea entre el antes y el después, y esa imagen, pintura u objeto existen ya sólo de esa manera, fueron para ser profanados. De cualquier modo de encontrar alguna distinción, él diría: “No lo sé, de existir esa línea habrá que cortarla con tijera y re estructurarla”.

Más papel en la ciudad, más collage monumental, más frappas vendidos… tras tras tras c’est tout!

Cartel realizado con recortes de El Fa_____ne

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Ayotzinapa está presente hasta en el arte: el performance de la ENAT

Desde el pasado 26 de septiembre del año en curso, México ya no es el mismo. Iguala, Guerrero, se convirtió en una trinchera más dentro de la guerra que ha sofocado a nuestro país los últimos años. Una guerra que se ha llevado “entre las patas” a miles de inocentes a causa de ese enorme deseo de poder y control de quienes la han orquestado. Sabemos quienes son. Sabemos y no.

Se-los-llevaron-vivos-los-queremos-vivos

 La Escuela Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos” ha sido, a lo largo de la historia de Guerrero y sus escuelas rurales, un semillero de guerrilleros, una cuna de “libre-pensadores” mexicanos que se han destacado por luchar desde la subalternidad por y para el pueblo. No en vano de ahí salieron importantes personajes como Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, quienes impulsaron la guerrilla en el estado de Guerrero en los años 60.

 La disidencia ha permanecido, y es a partir de la misma en que nos podemos explicar los hechos del 26 de septiembre. 43 compañeros de los cuales no sabemos nada, no sabemos si están vivos o muertos. 43 compañeros que habían salido a hacer una colecta, por falta de recursos económicos, para costear un viaje a la Ciudad de México y hoy están desaparecidos. Es una rabia que se ha manifestado en diferentes sectores de la sociedad. Pareciera que el descontento ha llegado más allá de las aulas: señoras, señores, ancianos, niños, trabajadores, transeúntes se han unido al grito de: ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

 En el marco de estas acciones por alzar la voz, tenemos un sinfín de muestras de apoyo, tanto en las marchas, los actos simbólicos en las calles, en los hogares, así como en el arte. Numerosos performances se han realizado como un acto más de protesta e inconformidad por la desaparición forzada de 43 compañeros de la normal de Ayotzinapa. Entre ellos, se encuentra el realizado por los compañeros de la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT), realizado el pasado 16 de octubre, en la explanada del Museo Nacional de Arte (MUNAL).

 Este performance rescata el testimonio del compañero Omar García, sobreviviente del ataque por parte de la policía federal hacia los compañeros de la normal de Ayotzinapa. Los actores aparecen vestidos con playera o blusa blanca, jeans de mezclilla y un pañuelo o paliacate rojo atado al cuello o la cabeza. En la mitad de la cara llevan pintada una línea con pintura blanca.

 De inicio vemos a los actores caminando sobre la explanada del MUNAL. Es muy interesante cómo empieza, ya que los compañeros van caminando, aparentemente apurados y sin rumbo alguno, mientras van hablando y, lo que se escucha, son los nombres, las edades, los apodos y la forma de ser de los normalistas desaparecidos, como si los estuvieran buscando, ya que algunos dicen “¿alguien lo ha visto?”, “¿alguien sabe dónde está?”. Esas descripciones han estado circulando en línea. Así pues, caminan y hablan, hasta que de pronto los vemos caminar rapidísimo y escuchamos que casi gritan mientras más van apresurando el paso. En ese momento paran de caminar, se quedan en silencio, y un actor grita: “¡Ya dejen de disparar, cabrones!”, haciendo total alusión al ataque. De pronto, todos se concentran al centro de la explanada y se cubren, cual si se resguardaran de las balas. Gimen, tiemblan y es notable que están asustados, temen por sus vidas. Es entonces cuando empiezan a recitar el testimonio de Omar, metiéndose en su papel, como si ellos fueran él durante el ataque.

 Mientras recitan a Omar, los actores corren de un lado a otro, se arrastran, gritan, se empujan, se toman de los brazos. Alrededor de la explanada, empieza a juntarse la gente y podemos observar a otros compañeros sosteniendo mantas que dicen: “¿Por qué nos asesinan? si somos la esperanza”, “México despierta”.

 Así se va desarrollando este performance, donde los actores gritan desesperados, algunos lloran. Casi para cerrar, dos de ellos recitan lo siguiente: “En México y en Guerrero, se mata gente, en esos llamados daños colaterales de su chingada política, que luchan entre ellos. Nosotros no queremos ser eso, queremos un México justo y libre”, tal cual lo dice Omar en el video de su testimonio.

 El performance termina con los compañeros caminando de nuevo, retirándose de la explanada, repitiendo “un México justo y libre”, y también, nuevamente, diciendo los nombres de los compañeros, sus apodos, preguntando sí los han visto. Al final, mientras se van retirando, una participante dice: “Tengo 19 años y me apodan el Chucky. Sólo espero que me regresen con vida para poder enseñarle a los chavitos”.

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Por: Pedro Sosa

 Observar los diversos performances hechos a partir de los ocurrido en Ayotzinapa, así como las muestras de apoyo por parte de diversos sectores de la sociedad en las marchas, los paros, la difusión de la información, la empatía que se ha hecho notable en la población mexicana, nos habla de una suerte de “despertar” de quienes habitamos este país. Un país que ha sido azotado por la violencia de la manera más dolorosa y perversa, lo que ha sembrado el miedo en todos nosotros. Pero no todo está perdido. Que una sociedad se levante en tiempos de odio y egoísmo demuestra que estamos más unidos que nunca, por los 43 y por todos los demás que claman justicia en México y para México. El uso del performance es sólo una muestra más de que las expresiones artísticas también pueden sanar una herida tan grande como esta. ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Trainspotting: la novela de Irvine Welsh

Cuando escuchamos la palabra Trainspotting puede que sea totalmente ajena a nosotros o que nos obligue automáticamente a recordar aquella película de 1996 dirigida por Danny Boyle, la cual muestra las aventuras y desventuras de un grupo de heroinómanos procedentes de Edimburgo: Mark Renton, Sick Boy, Spud, Francis Begbie y Tommy (Begbie solo es alcohólico y Tommy se vuelve consumidor tiempo después): seis individuos que tienen como única preocupación el saber cuándo y cómo será su siguiente dosis.

Escena de la película de Danny Boyle
Escena de la película de Danny Boyle

 Entre todas estas peripecias se ven los intentos fallidos por dejar la heroína, la depresión y síndrome de abstinencia que puede generar el “estar limpio”, lo frecuentes que son las sobredosis, el riesgo de contraer SIDA y su poco o nulo interés por llevar una vida de mejor calidad.

 En los últimos años se ha convertido en una película de culto entre jóvenes y adultos; en su momento causó escándalo la forma tan cruda en que se muestra el mundo de las adicciones y toda consecuencia que genera el pertenecer a tan nocivo gremio. A pesar de lo realista que pueda ser la película (sin dejar de lado que es una excelente adaptación que incluso fue llevada al teatro) el libro lo es aún más.

 La mente detrás de toda esta crudeza relatada en cada una de sus historias es el escritor Irvine Welsh —quien cuenta con una breve aparición en el film—, de origen escocés, al igual que sus personajes. 

Trainspotting originalmente fue lanzada en entregas semanales en la revista literaria Rebel Inc. (1991). Posteriormente, en 1993, se recopiló y publicó el libro completo. A pesar de la indignación que generó, las malas críticas y el poco éxito augurado, significó el salto a la fama del autor y que éste se hiciera de un sinnúmero de seguidores. Incluso hoy en día es novela más vendida de Welsh.

Portada del libro de Irvine Welsh
Portada del libro de Irvine Welsh

 El título hace referencia al pasatiempo de ver trenes, y a la vez es un juego de palabras para denominar el inyectarse heroína. El libro tiene un lenguaje poco rebuscado pero está lleno de modismos escoceses, que conforme avanzan los capítulos son explicados, además de que en diversas ocasiones hace alusión al fútbol (al cual Welsh y sus personajes son aficionados), la música del momento y películas o actores. Las historias son  mayormente narradas desde la perspectiva de Renton (personaje principal, que al igual que Spud o Sick Boy  aparecen en otros libros del mismo autor, como Porno, secuela de Trainspotting, y Acid House) que de todos los personajes es el más consciente de su dura realidad.

 El futuro es algo impensable y muy poco o nada va a cambiar estando en Edimburgo, en ese lado de la ciudad que no aparece en los festivales, en la capital de la desocupación, la prostitución y el SIDA. Todo esto no es narrado de forma solemne, sino a través de un humor negro y chusco con historias deliberadamente entrelazadas para atrapar al lector.

Ve la película aquí, y conoce más acerca de Irvine Welsh.

Escena de la película de Danny Boyle

Escena de la película de Danny Boyle

Escena de la película de Danny Boyle

Una vida bailando: Gloria Contreras celebra sus 80 años

Gloria Contreras, bailarina y coreógrafa mexicana, quiere festejar su cumpleaños contigo, es por eso que este sábado 15 y domingo 16 de noviembre se estará presentando el espectáculo Gloria Contreras: 80 años. Vivir para danzar en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario.

Foto de: gloriacontreras.com
Foto de: gloriacontreras.com

 En compañía de la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata, Gloria estará celebrando ocho décadas de una historia que comenzó cuando era niña y que hasta a la fecha sigue dando de qué hablar. Prueba de ello es Alas para Malala, una de las últimas piezas que aborda temas como derechos humanos y libertad de expresión.

Foto de: tcunam.org
Foto de: tcunam.org

 Danzón, de Arturo Márquez; Concierto en re, de Johann Sebastián Bach; Adagio k. 622, de Amadeus Mozart y el Huapango, de José Pablo Moncayo serán sólo algunas de las interpretaciones que se llevarán a cabo en este evento organizado por la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM.

 Durante su carrera artística, Gloria ha recibido alrededor de 40 premios, en los que destacan el Premio Universidad Nacional en 1995, la Medalla de Oro en el Festival Mundial de Folklore de Guadalajara en 1972 y el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 2005, entre otros.

 La cita es este sábado 15 de noviembre a las 19:00 horas y el domingo 16 de noviembre con dos horarios, 12:30 y 18:00 horas en la Sala Miguel Covarrubias del CCU (Insurgentes Sur 3000). El costo general es de $60*

*50% de descuento con credencial vigente de la UNAM, Prepa Sí, INAPAM y Jubilados del ISSSTE e IMSS

Imagen de: danza.unam.mx
Imagen de: danza.unam.mx

 

Sobre fotografía y movimientos sociales (Primera Parte)

La representación de Steve McCurry. Crédito: Pinterest.

Se podría pensar que hemos sido presa de una formación  de vida utópica que nos hace vivir ligado a las imágenes. La herramienta con la que contamos, la cámara (fotográfica o de video) , nos hace reflexionar sobre cómo las múltiples teorías sobre la extensión del cuerpo de este artefacto, tomen más sentido y  puedan explicar sobre cómo se utiliza la cámara actualmente.

Crédito: Pinterest.

Si reflexionamos podremos constatar que las imágenes han sido parte de nuestra historia muchísimo antes de que la primera cámara fuera construida. La representaciones de la realidad en la antigüedad se daban de distinta pero no de lejana forma hacía cómo ahora nosotros representamos lo que nos rodea. Desde las imágenes rupestres hasta las pinturas y sus diferentes vanguardias buscaban representar.

La acción de representar como su nombre lo indica, y como escribió Guillermo González Ochoa, en apuntes sobre la representación, el cual parafraseo a continuación, apuntaba que la acción de re-presentar era volver a presentar una realidad construida de un estado abstracto (mente) a un estado material (papel, rocas, lienzo). Esto es que nosotros representamos no sólo imágenes, sino pensamientos que, siguiendo a Walter Ong, también dichos pensamientos se piensan en imágenes.

Como se podrá dar cuenta, este pensamiento nuevo de que vivimos en un mundo lleno de imágenes es completamente errónea si reflexionamos apenas un poco sobre dónde vienen y cómo hemos utilizado las imágenes para nuestra conveniencia, pues las imágenes son, han sido y serán parte de nuestro entorno, por más que digamos que esto no es así.

Tal vez lo que realmente ha cambiado son las formas de cómo representar lo abstracto o la realidad en imágenes. Si bien las primeras herramientas para representar eran consideradas como la mayor tecnología en su tiempo, como por ejemplo los pinceles, los lápices (hay que precisar que la forma de representación visual comenzó con la mano y con el símil de la escritura, que al igual que las imágenes son construcciones convencionales de lo abstracto a lo físico) los pigmentos y cualquier otro material que ayudase a la creación de imágenes, la tecnología, con el avanzar de los años, nunca ha sido la misma y poco a poco lo que fueron los materiales primarios para la creación de imágenes se convirtieron en lentes, grabados y cámaras fotográficas.

¿A qué quiero llegar con esto? Las cámaras, como ya es bien sabido, son la herramienta que ayuda al qué hacer de una representación, y el producto de esta representación es la fotografía, misma que algunos autores definen como una cristalización del momento. Que se apropia de una realidad limitada y que muestra lo que unos ojos no pueden guardar en la memoria. La fotografía es el anhelo de un momento a ser guardado en la memoria de un humano.

Helen Frankenthaler pintando un cuadro expresionista. Crédito: pinterest

Así pues, la tecnología avanza como lo hizo anteriormente. La pintura trasladó a la pintura rupestre a otra plataforma  y a otras técnicas mentales; la fotografía trasladó a la pintura a una nueva plataforma, pero no la ha desplazado el cambio sólo fue quizá de superficies, y actualmente es la fotografía la que tiene mayor uso  en el mundo consumista y tecnológico.

El encanto detrás de un Pelo Malo

Todo transcurre en Venezuela. Marta es una mujer que debe emplearse —bajo las circunstancias que se presenten, por difíciles que éstas resulten—, para mantener a sus dos hijos: un bebé de apenas unos meses, y un pequeño de nombre Junior. El resto del filme nos adentra en el muy particular universo de él.

 Este peculiar personaje de apenas nueve años se hace acompañar de su vecina en las andanzas aventuradas del vivir diario. Comparten algunos juegos, gustos y secretos en la complicidad de los ratos de ocio. Ambos deben tomarse unas fotografías para el colegio: ella aspira a hacerlo con un peinado, vestido y tacones altos, imitando a las misses que aparecen en la televisión, en los concursos de belleza; él, por su parte, desea solamente alaciarse el cabello y vestirse como un cantante.

 El inocente y empecinado afán en cambiar su apariencia física rebasa sus propios límites, al punto de permanecer largos ratos en el baño de casa, frente al espejo y con peine en mano, probando facilitar el proceso con los más extraños brebajes empleados como tratamientos capilares, todo esto a escondidas de su madre, quien conoce ya este comportamiento de Junior y le provoca un profundo rechazo hacia él.

 Junior conoce a su abuela, la madre de su padre —quien fallece de tiempo atrás, dejando viuda a Marta—, y comienza a crear un vínculo especial con ella; ella, amorosa cómplice que descubre en Junior mucho más de lo que su propia madre podría comprender y aceptar, y quien habrá de convertirse en un escape para su tirana realidad.

 Pelo Malo es el tercer largometraje dirigido por Mariana Rondón —precedido por A la media noche y media, de 1999, y Postales de Leningrado, película de 2007 de corte autobiográfico—, cineasta venezolana que también se ha desempeñado como productora y guionista de éste y otros filmes. De la mano de Marité Ugás y con el apoyo de la casa productora Sudaca Films, logra esta cinta en 2013, que ha circulado ya por distintos países y festivales, convirtiéndose a su paso en objeto de debate y polémica.

 Aunque con un motivo argumentativo aparentemente sencillo, como el aspecto del cabello del personaje principal, lo cierto es que la cinta involucra temas mucho más complejos. Atina a una certera descripción del entorno citadino venezolano, a ratos equiparable con el de la ciudad de México —y pudiera afirmarse que con muchas de las ciudades latinoamericanas—, bombardeado por los medios de comunicación masiva, la violencia —de distintos tipos, a diferentes niveles y escalas— adoptada casi como modo de vida, la difícil situación económica, la política, inclusive algo de religión; esto, enmarcado además con la discriminación, la intolerancia y la falta de empatía hacia la homosexualidad.

 Recientemente Mariana Rondón estuvo en México para presentar su más reciente producción en funciones especiales dentro de espacios como Cineteca Nacional y Cinépolis Diana. Previo a la proyección en la Cineteca se declaró feliz de estar en nuestro país presentando el filme, y honrada de hacerlo en un recinto como ése; posteriormente, ya concluida la película, se abrió un espacio de Q&A entre los asistentes y la realizadora.

 Explicó el porqué de centrarse en el tema de los concursos de belleza, tan enraizado en su patria —”allá las niñas aspiran a ser misses, y los hombres, militares”, explica—, además de bromear con el motivo del «pelo malo» —”en Venezuela, la segunda industria más importante, solamente seguida por la petrolera, es la del alaciado de cabello”—. Habló acerca de las aristas que el público encuentra en la trama de Pelo Malo; que a su paso por diferentes países, las distintas audiencias le han visto y recibido de maneras opuestas, y han enfocado su atención en distintos puntos para debatir en torno a múltiples temas que han ido desde la diversidad sexual, a la política y hasta el racismo.

 Ahondó también en la manera en que trabajó con sus actores —digna de destacar la plausible interpretación de Samantha Castillo como Marta, la enternecedora manera de Samuel Lange para dar vida a Junior y la chispa sin igual que Nelly Ramos entrega a la peculiar abuela—, con quienes el proceso de preproducción para trabajar el desarrollo de sus personajes fue de cerca de tres meses, logrando así un ambiente de familiaridad y confianza entre cada elemento del cast, y que, menciona, nunca habían trabajado en cine antes de esta película.

 

A mí no me interesa robarme la vida de un actor; me interesa
construir, con un actor, un personaje.

Mariana Rondón

 

 Hace algunas semanas formó parte del circuito de proyecciones realizado en el marco de MICGénero en su edición de 2014, ahora, la multipremiada Pelo Malo —parte de la selección oficial de festivales como el Toronto International Film Festival, y el Festival de San Sebastián en sus ediciones de 2013, además de situarse como una de las favoritas para representar a Venezuela en la próxima entrega de los Premios Oscar dentro de la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa— regresa a México por un periodo breve gracias a la distribución de Circo 2.12 en algunos recintos de la ciudad como complejos Cinépolis, Cineteca Nacional y Cine Tonalá.

 Te dejamos con material de Sudaca Films que muestra un poco de lo que sucedió durante del rodaje, y con el tráiler oficial de la película.

 

 

| Para más información, puedes consultar el sitio oficial de Pelo Malo.

De: Teatro. Lizzie Borden

 

Lizzie Borden un hacha tomó…

Quizá la característica más puntual del teatro de Luis Santillán como director sea la apuesta por montajes fuera de los esquemas más convencionales, es decir, que en él los movimientos narran la historia desde un lugar distinto, desde el significado. Es difícil encontrarle movimientos “naturales”, pues existe una fisicalidad en donde las acciones parten de una premisa identificada y muy “a propósito”. Pareciera entonces, que nada en el proceso de creación queda al azar o a la propuesta actoral, sino que es resguardado por un hacedor de teatro muy dueño del universo ficcional y sus códigos, como sea que fueren. Sus obras suceden bajo las alas de un creador paternalista que se involucra en todos los niveles del fenómeno escénico.

 Hablemos ahora de su más reciente puesta, Lizzie Borden, que es lo que nos trae a cuento. La historia escrita por Lucía Leonor Enríquez (paso de Gato #28) recrea lo sucedido el 4 de Agosto de 1892 en el número 92 de Second Street Massachussets fecha en que Andrew Borden y su esposa son encontrados en su casa, muertos: 11 golpes en la cara, uno ojo sale de su cuenca, una nariz es arrancada, el rostro ya no es rostro, hay 19 heridas y un hacha sin mango. Un vestido que se quema. Una sospechosa. Lizzie Andrew Borden, la parricida más famosa de la historia del crimen aún ante el suceso plagado de dudas, condenada no por la justicia, sino por un pueblo que no olvida. “Es un texto difícil de montar”, dice Santillán a la pregunta por la elección del mismo. “En la historia no hay un protagonista ni personajes, sino voces, la voz de un pueblo” y es lo que gusta de su hacer, la mira a lo dejado de lado por otros por representar alguna suerte de dificultad.

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“Andrew Borden”

 Santillán, dueño de una plástica específica, de alguna suerte de ojo de pintor, nos presenta a lo  largo de la puesta cuadros bien logrados que se valen de sombrillas para narrar, estas sirven de acompañamientos musicales, soportes, una boca, vestidos, lo necesario pues, siendo las sombrillas lo único que se utiliza en una propuesta en la que “todo significa” y debe “ayudar a contar”  donde lo que no presta servicio a la escena “no sirve” y es desechado: Una  propuesta basada en la “actoralidad”.

 El diseño de vestuario recuerda un poco a Abdicación y Malintzin, faldas cortas y negras, suertes de corsettes para delinear la figura, maquillajes recargados que si bien visualmente funcionan, y venden, parecen no ser necesarios para el tipo de teatro por el que apuesta, diálogos de calidad, códigos de ficción respetados, y buena dirección. A saber, vayan ustedes.

 El lugar que la alberga es interesante en sí mismo, la apuesta aquí también es eficiente. El Museo Británico Americano, ubicado en artículo 123, es una iglesia de arquitectura neogótica inglesa, también la primera iglesia anglicana en México, una iglesia envejecida que si no fuera por la oferta cultural parecería abandonada. Estos lugares siempre se agradecen, ofrecen un remanso de paz entre la urbe al que uno no puede permanecer ajeno, ejecutan un cambio en el estado anímico y el público entra con una disposición distinta al recinto, a presenciar el fenómeno escénico.

 Es una puesta en escena que vale la pena presenciar, que no hay que perderse. Como dato: antes Lizzie Borden, dirigida por Santillán, formó parte del Ciclo de Teatro Latinoamericano Contemporáneo en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque y ahora llega al Centro de la Ciudad, si bien Artículo 123 a esa altura y hora no da trazas de segura, en realidad aseguro que hay nada que temer, el Museo está a unas cuantas cuadras del metro y metrobús Juárez en esquina con Bucarelli, no hay pretexto.

 La obra se presentará hasta el 11 de diciembre de 2014, los jueves a las 8:00 p.m. Costo del boleto: $150. El Museo Británico Americano está ubicado en la calle Artículo 123 #134.

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Octavio Paz y su otro amor

Octavio Paz, el mundialmente conocido Premio Nobel de Literatura, llega al Museo del Palacio de Bellas Artes en la exposición En esto ver aquello. Octavio Paz y el arte, que a través de más 220 obras que incluyen libros, esculturas, fotografía, pintura, primeas ediciones, entre otras, nos acercan al lado que muchos desconocen del escritor: su amor por el arte.

Foto tomada de: apolorama.com
Foto tomada de: apolorama.com

La recopilación de estas obras proviene de 96 museos y colecciones particulares, por lo que es una oportunidad única de apreciar todas estas piezas en la ciudad. La exposición incluye audios y videos que complementan el recorrido, así como libros objeto y las primeras ediciones de las obras del poeta Mixcoac.

Foto tomada de: apolorama.com
Foto tomada de: apolorama.com

 Esculturas de la India y del mundo prehispánico, obras de Edvard Munch, Giorgio de Chirico y Edward Hopper, por mencionar sólo algunos, estarán disponibles hasta el 4 de enero del 2015 en el Palacio de Bellas Artes de martes a domingo de 10:00 a 17:30 horas. El costo de acceso es de  $45, entrada libre a estudiantes, maestros, INAPAM, empleados de CONACULTA e INBA (con credencial vigente). Domingos entrada libre.

El almacén de la imagen: lectura y consumo de imágenes

La fotografía es un medio del cual se sirve el hombre para crear representaciones visuales de la realidad. El uso que se da de dichas representaciones cambia según el lugar y la época en la que hayan sido producidas; siendo así, cada género fotográfico tiene una función y un uso específico para el cual fue creado. En este sentido es importante que cuando se observe una imagen no sólo la leamos en sí misma, sino que la contextualicemos, la observemos incluso en el entorno en el que es presentada.

 Este tipo de análisis puede llevarse incluso en las imágenes presentadas por los medios de comunicación. La importancia de la fotografía y de la imagen en sí se hace explícita cuando comprendemos el mundo hipervisual en el que nos desenvolvemos con el día a día. La producción diaria de imágenes debe estar por encima de los límites de nuestra imaginación, mientras que, al mismo tiempo, nos convertimos en consumidores de la gran masa visual que se nos presenta todos los días a través de distintos medios de comunicación: internet, revistas, periódicos, cine y televisión. Lo cierto es que consumimos imágenes en un modo desmedido, pero es poco probable que sepamos leerlas, mucho menos interpretarlas y ser críticos no sólo con la imagen misma, sino también con el uso que los medios hacen de ella.

 Uno de los medios por los cuales se dio inicio tanto de la producción como del consumo de imágenes fue la creación de las revistas ilustradas. Desde finales del siglo XIX las revistas y los semanarios ilustrados habían comenzado a emplear imágenes, lo cual permitió que hubiera un cambio en la forma de hacer fotografía, pero también en la forma en la que se presentaba la información y en la manera en la que los lectores percibían la noticia. Un ejemplo de este cambio es el surgimiento de los semanarios ilustrados en México, tales como El Mundo Ilustrado (1894), y la creación de Rotofoto (1937), revista que aunque tuvo una duración efímera fue de gran impacto en la sociedad capitalina.

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Rotofoto fue una revista ilustrada de existencia efímera (sólo once números) que inició en mayo de 1938, teniendo como antecedente la revista estadounidense Life.

 Desde entonces la imagen cobraba importancia en su función informativa, sobre todo en un país como México en el que se pretendía mantener informado, interpretando la realidad social y política del país, a una sociedad que era mayormente analfabeta, tal como lo señala Elsie Mc Phail Fanger en su texto “Imágenes y medios de comunicación: el caso de Rotofoto”. Para los años cincuenta del siglo XX mexicano, la fotografía que hasta entonces se usaba en revistas y periódicos, comenzó a competir con la imagen en movimiento que ofrecía la televisión. Con ello se modificó la idea de veracidad sobre la cual se había mantenido a la fotografía, pues se confería mayor veracidad a la imagen en movimiento. Sin embargo, la fotografía no dejó de ser importante en revistas y periódicos, e incluso en nuestra época continúa siendo usada por los medios digitales que son conscientes sobre la demanda de imágenes por parte de los lectores que si bien no saben leer fotografías no se eximen de consumirlas.

 La mayoría de las revistas hacen uso de la imagen para ilustrar los artículos que conforman sus páginas y con ello abrir llegar a un público más amplio. Se trata de generar lectores de textos más que de formar lectores de imágenes. El punto es que el público sepa ser lector y crítico del texto que se muestra en las revistas y no tanto que haga crítica de la fotografía o ilustración que se le presenta. Así pues, la imagen se relega a un segundo término, provocando que se deje de lado su valor como medio en sí mismo, sin necesidad de restarle importancia como forma de expresión visual necesaria para atraer la atención de los lectores o de hacerles la lectura más llevadera.

 El punto está en que cada vez que nos topemos con una imagen en medios como revistas y periódicos, incluso en libros, seamos más críticos con los textos al mismo tiempo que con las imágenes. ¿Qué fotografías o ilustraciones nos presentan y cómo lo hacen? ¿Qué importancia tiene que haya imágenes en un texto publicado? ¿Qué intenta comunicar la imagen en función del texto o viceversa? Los tiempos han cambiado y con ellos se han modificado los modos en los que se presenta la información, que cada vez se adapta más a un público con poca educación visual pero con una insaciable demanda de imágenes. Es cuestión de observar la forma en la que revistas y periódicos, impresos o digitales, están produciendo y exhibiendo la información visual, en un intento por auto explorarnos, descubrirnos e interpretarnos como sociedad.

 

La muerta que no se fue, pero tampoco regresa

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De cuando hay festejos que por más que quieras, no puedes festejar.

 Sé que podría decirse que los mexicanos esperan con fervor a sus muertos, que les sirven comida, alcohol y demás, sin embargo, la tradición era para mí todo un lujo, dejó de serlo hasta que murió mi sobrina, aunque mucho más que ese parentesco lejano, yo la sentía como a una hermana.

 Ni siquiera quiero hacer la cuenta de los años que han pasado desde que se colgó en el borde de su cama y no lo recuerdo, porque hasta la fecha no había escrito al respecto. Pero las fechas me obligaron a recordarlo y no es que no pueda asumirlo, o aceptarlo o superarlo. El caso es que no le ponemos ofrenda, no podemos, nos duele. Nos aniquila el tema, el poder de la palabra suicidio y su edad (11 años) es suficiente para evitar el tema y casi anular el hecho.

 Veo muchas ofrendas con fotos y guisados deliciosos, lo respeto, me gusta. Pero cuando se trata de “honrar” a la que se fue, el tema se complica. Un sólo año le pusimos un altar con flores naranjas y toda la parafernalia, pero para ser sincera, me retumbaba el interior el sólo pasar por ahí.

 Aunque me gustaría serle fiel a las “tradiciones mexicanas”, hay algo más profundo que me lo prohíbe, ni siquiera quiero ir a su tumba. No es que no quiera recordarla, es que sigue bien presente y no regresa con velas y flores. Vive en mi casa todavía y la herida brota. Duele menos, pero siempre lastima.

Ben Young: Escultura líquida en cristal

Deserted Crédito: Ben Young

El entorno del artista definirá su obra. Cada lugar, cada ambiente y cada pieza en el mundo que sea referente de quien hace arte, escriba, diseñe y confeccione estará presente en sus creaciones.  Tal como pasa con Elena Garro escribiendo sobre la Francia que la acogió en su autoexilio, o los murales que Siqueiros pintó y que reflejaban México; lo que rodea al creador será pieza importante en su trabajo y se verá reflejado en el mismo.

 Nacido en Nueva Zelanda, Ben Young, ahora radicado en Sydney Australia retoma de su entorno y lugar de residencia la inspiración necesaria para esculpir en vidrio pequeños océanos e islas de concreto que invitan a darse un chapuzón en esa pequeña escultura. La técnica con la que trabaja es el cristal cortado y ha hecho de éste material su principal materia prima de trabajo.

Lonesome Light. Crédito: Ben Young
The Entrance, crédito Ben Young.

 Ya con diez años de carrera, Ben Young empezó a buscar inspiración entre las islas y océano que le rodeaban. Su labor no fue fácil, pues manejar el vidrio y darle forma a este como el mar requiere de un gran proceso que no es nada sencillo (aunque pareciera lo contrario).

Rough Waters, crédito Ben Young

 La experiencia de ver estas imágenes no sólo realza los sentidos, sino que una de las intenciones de este autor es que las esculturas muestren diferentes perspectivas de las bahías, Islas y mares. No obstante las piezas como una mujer embarazada o creaciones más abstractas muestran otras formas de ver el mundo que nos rodea.

New Beginnings Crédito: Ben Young

Para conocer más de este artista pincha aquí.

El almacén de la imagen: Yvonne Venegas

En la actualidad, el ejercicio de la fotografía en México es muy rico y variado, es decir, hay una gran cantidad de fotógrafos ejerciendo su profesión en diversos ámbitos, desde aquellos que se desenvuelven en el medio de la moda, la fotografía de sociales, hasta aquellos que se desarrollan en la fotografía de prensa, el fotoperiodismo y el documentalismo. Del mismo modo, hay un gran número de profesionales dirigiendo su trabajo más bien a proyectos artísticos, todo con el fin de expresar ideas que conciernen a la sociedad del presente. Siempre es buen ejercicio revisar constantemente el trabajo de los fotógrafos contemporáneos para ver qué están haciendo, en función de qué lo están haciendo, en qué están fijando la lente de sus cámaras, cuáles son sus preocupaciones y cómo se traduce eso a nivel social, es decir, cómo es que a través del discurso visual pueden rastrearse las inquietudes de la sociedad mexicana.

Yvonne Venegas, fotografía de Brenda Islas.
Yvonne Venegas, fotografía de Brenda Islas.

 El trabajo del fotógrafo no sólo se reduce al momento en el que este toma las fotografías, es decir, no se puede reducir su función a la de mero operador de la cámara, pues esto sería relegar su papel como hacedor de imágenes. La importancia del trabajo de un fotógrafo no se mide por los recursos tecnológicos de los que hace uso, sino por la idea sobre la cual se sustenta su obra. La concepción de la imagen es parte fundamental del ejercicio creativo del fotógrafo. Un ejemplo de ello es la fotógrafa Yvonne Venegas, quien se desarrolla más en el ámbito de la fotografía documental sosteniendo cada uno de sus proyectos sobre ideas muy fijas en torno temas de clase y género.

 Yvonne Venegas (California, 1970) es una fotógrafa graduada del programa de certificación del International Center of Photography en Nueva York, y actualmente se encuentra estudiando el Master of Fine Arts en la Universidad de California en San Diego. A pesar de que Yvonne nació en Estados Unidos y que ha pasado una parte de su vida allá, es necesario recalcar que creció en Tijuana en una familia en la que resalta la figura de su padre, José Luis Venegas, fotógrafo de eventos y sociales, y una hermana gemela, la cantante Julieta Venegas. Estos dos elementos son de gran importancia, pues su concepción sobre los temas que aborda en su obra está fuertemente influenciada por su historia personal y esto se nota sobre todo en algunas de sus series, como es el caso de El tiempo que pasamos juntas, Las novias más hermosas de Baja California y Gestus (proyecto que se encuentra en proceso).

Yvonne Venegas, fotografía de la serie Gestus.
Yvonne Venegas, fotografía de la serie Gestus.

 Es importante retomar su serie Las novias más hermosas del mundo y Gestus, pues ambas se relacionan en el sentido de que tratan un tema que a veces es poco abordado por los fotógrafos contemporáneos: la construcción de la identidad a partir de la fotografía. Normalmente esta preocupación se da más entre los estudiosos de la fotografía que entre los fotógrafos. La primera serie fue realizada en un lapso de cuatro años, dando inicio en el año 2010, y se trata de un ensayo fotográfico en el que Yvonne muestra a familias de la clase media alta de Tijuana. En ella retoma el tema no sólo de la identidad, al cuestionar los parámetros de la fotografía posada con la que intenta romper en absoluto, sino que además exhibe el papel de la mujer en la familia y su función a nivel social. En principio cuestiona las normas socialmente aceptadas por el grupo que representa, en este caso la élite tijuanense, y que se refleja en las fotos de grupo, en las fotografías de familia que nos reafirman como miembros de un colectivo. Incluso Venegas hace referencia a Pierre Bourdieu para dar fuerza y sentido a esta idea.

Yvonne Venegas, fotografías de la serie Las novias mas hermosas de Baja California, 2010- 2014.
Yvonne Venegas, fotografías de la serie Las novias mas hermosas de Baja California, 2010- 2014.

 Cuando nos postramos ante el fotógrafo creamos una imagen de nosotros mismos, que pretendemos proyectar a través de la pose. Por una parte, la pose nos revela o más bien delata parte de lo que queremos mostrar de nosotros al mundo. Pero por otro lado, la fotografía familiar en la que se hace alusión a una gran ceremonia, como una boda, reafirma la identidad del grupo. La fotografía de las ceremonias (bodas, bautizos y primeras comuniones), menciona Pierre Bourdieu, fija las conductas socialmente aprobadas y reguladas, esto es, aquellas que han sido solemnizadas. Venegas da un nuevo sentido a este tipo de fotografías, retratando a las novias o a los invitados en momentos inesperados, en aquellos momentos en los que los individuos no se están reinventando a través de la pose.

Yvonne Venegas, fotografías de la serie Gestus.
Yvonne Venegas, fotografías de la serie Gestus.

 La serie Gestus retoma el tema de aquello heredado socialmente: los gestos, como su nombre lo menciona. Así pues, hace énfasis en las expresiones faciales y corporales que forman parte de la comunicación no verbal de los seres humanos. Los gestos, al igual que la pose, se construyen a partir de lazos sociales y familiares. Gestus, como lo describe Yvonne, muestra fotos en las que las personas siendo retratadas haciendo énfasis en aquellos momentos “when they are not prepared for the cámera”.

 El trabajo de Yvonne tiene un sustento ideológico bien definido, enfocado principalmente en elementos culturales que pretende exponer tal vez en un intento por revelar la esencia de las personas. En el concepto de sus fotografías se nota la influencia de la figura de su padre como fotógrafo, pues se hace explicita su curiosidad por entender la forma en la que funciona tanto el fotógrafo como el fotografiado dentro del estudio. Venegas observa la función social de la pose, de los gestos y el uso de la fotografía en esa construcción de la identidad de un colectivo.

Yvonne Venegas, de la serie Gestus.
Yvonne Venegas, de la serie Gestus.

#IlustradoresConAyotzinapa: a un mes del siniestro

Se ha cumplido un mes ya. Poco más de treinta días transcurridos desde aquél en que comenzó a correr la noticia de la atrocidad que para algunos —acaso los crédulos, ingenuos— parecía algo falaz, bárbaros actos inhumanos que simplemente no figuraban en la idea de realidad que se concebía.

 Menuda realidad… Que con este hecho vino a destaparse lo legítima y brutal que es para los desventurados, carentes de oportunidades para hacerse escuchar, de armas para defenderse, y de medios para hacer justicia a todos los futuros amordazados, los caminos coartados, los anhelos arrebatados. Víctimas, mártires del terror, la cobardía, la miseria y la repulsión de la misma especie. Esos desventurados que fueron seis, son 43 y la cifra se agrava a cada día que pasa.

 Continúa siendo estremecedor tocar el tema. ¿Qué tan vago es referirse a ellos con la palabra «desaparecidos»? ¿Es todo esto una suerte de sinécdoque que se sitúa ante nosotros a manera de reality check? ¿Ya despertamos? ¿Y qué con el repudio que despiertan estos reprobables sucesos hacia la pesadilla que han hecho los dirigentes de nuestro país con él? ¿Qué remedo de autoridades tenemos? ¿Qué se hace con la indignidad y la humillación como el sentir común de una nación entera? Por si eso no fuera suficiente, ¿qué se hará con la desaprobación categórica hacia tal infamia por parte de países, intelectuales y ciudadanos del mundo que no dejan solidarizarse?

 Hay muchas preguntas que se formulan al instante y pocas respuestas que puedan sosegar la urgencia de resolverlas. Tampoco es fácil encontrar soluciones para llevar a la práctica ante incidentes que se detonan como consecuencia de un truculento trasfondo del que incluso hay temor por conocer. Potenciar la lucha o apaciguar la resignación, es el dilema. Aunque el incalculable compendio de muestras de apoyo y fraternidad que se han hecho a las familias de los 43 normalistas de Iguala resulte, sin lugar a dudas, un empuje inequívoco a no darse por vencido. Que la unión hace la fuerza, lo sabemos.

 Recientemente comenzó a aparecer por las redes la leyenda #IlustradoresConAyotzinapa. Este proyecto nació de Valeria Gallo con la intención de humanizar las cifras y dar rostros a los desaparecidos puesto que, señala, puede tratarse de algún conocido o familiar cercano, y cualquiera de nosotros podría verse envuelto en la vulnerabilidad de las circunstancias. Invitó a colaborar a Margarita Sada y otros colegas, se fueron esparciendo los resultados y a apenas pocos días de haber arrancado, ha sido acogido de manera satisfactoria entre la comunidad artística aludida con más de 200 aportaciones a la causa, y contando.

"Yo, Valeria Gallo, busco a Benjamín Ascencio Bautista".
“Yo, Valeria Gallo, busco a Benjamín Ascencio Bautista”.

 

"Yo, Margarita Sada, busco a Carlos Lorenzo Hernández".
“Yo, Margarita Sada, busco a Carlos Lorenzo Hernández”.

 La sensibilización que trae consigo el arte es, en ocasiones, difícil de expresarse con palabras. Como al ver un cuadro o una fotografía, es casi imposible traducir a la oralidad la cantidad de emociones que despierta y de ideas que evoca.

 Sucede justamente así. Es sobrecogedor cómo miles de voces claman aún por Saúl Bruno García, por Leonel Castro Abarca, por Cutberto Ortiz Ramos y por Alexander Mora Venancio.  Cómo personas que ni siquiera conocían a Carlos Iván Martínez Villareal o a Doriam González Parral exigen que se les regrese con vida a sus familias. Vivos se los llevaron y vivos los queremos.

 Porque para la reparación de esa realidad mencionada, no bastarán cientos de noches más que reflejen cambios significativos y poco podrá revertirse a como antes era. Porque a veces hace falta creer. Porque el mínimo gesto del prójimo, la empatía y el brindar apoyo sin que se pida, puede traer consigo una resonancia inconmensurable, como el aleteo de una mariposa. Porque son más de 43. Porque no es sólo México, es cada persona del globo que se solidariza con ellos. Porque ¿quién dijo que todo está perdido?

| Galería completa de #IlustradoresConAyotzinapa

"Yo, Choper Nawers, busco a Jhosivani Guerrero de la Cruz".
“Yo, Choper Nawers, busco a Jhosivani Guerrero de la Cruz”.

 

"Yo, Daniel Nieto, busco a Cutberto Ortiz Ramos".
“Yo, Daniel Nieto, busco a Cutberto Ortiz Ramos”.

 

"Yo, Bea Ortiz, busco a Jorge Aníbal Cruz Mendoza".
“Yo, Bea Ortiz, busco a Jorge Aníbal Cruz Mendoza”.

 

"Yo, Eugenia V. Cano, busco a Marco Antonio Gómez Molina".
“Yo, Eugenia V. Cano, busco a Marco Antonio Gómez Molina”.

 

"Yo, Levhita, busco a Abel García Hernández".
“Yo, Levhita, busco a Abel García Hernández”.

 

"Yo, Charles Boguer, busco a Giovanni Galindes Guerrero".
“Yo, Charles Boguer, busco a Giovanni Galindes Guerrero”.

 

"Yo, Kosme Katlipoca, busca a Julio César López Patolzin".
“Yo, Kosme Katlipoca, busca a Julio César López Patolzin”.

 

"Yo, Omar Martínez, busco a Abel García Hernández".
“Yo, Omar Martínez, busco a Abel García Hernández”.

 

"Yo, Genrus, busco a Doriam González Parral".
“Yo, Genrus, busco a Doriam González Parral”.

 

"Yo, Hugo Castillo Rivera, busco a Israel Jacinto Lugardo".
“Yo, Hugo Castillo Rivera, busco a Israel Jacinto Lugardo”.

 

"Yo, Jorge Penné, busco a Marco Antonio Gómez Molina".
“Yo, Jorge Penné, busco a Marco Antonio Gómez Molina”.

 

"Yo, Alejandra Saavedra, busco a José Luis Luna Torres".
“Yo, Alejandra Saavedra, busco a José Luis Luna Torres”.

 

"Yo, Juan Carlos Jiménez, busco a los 43 estudiantes desaparecidos".
“Yo, Juan Carlos Jiménez, busco a los 43 estudiantes desaparecidos”.

 

Nai Ninshiki: Los rostros de Oleg Dou

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“Ser electrocutado cuando yo tenía dos años de edad es la primera cosa que recuerdo.”
— 
Oleg Dou

Uno de mis primeros recuerdos es haber llorado frente a un maniquí. Aún no sé la razón, incluso no sé si exista alguna, pero desde pequeño tengo una fijación por los maniquíes. Nada inusual o raro, simplemente me fascinan por su movimiento forzado, su gesto inerte; me provocan una intensa sensación de miedo, cierto asco, pero no puedo dejar de verlos.

 El arte de Oleg Dou me retorna a los modelos inanimados y mal pintados de algún mercado, hoy borrado por completo de mi mente.

Papers & Paints

 El año 1983 vio nacer en Rusia a un joven talentoso que recibió de manos de sus padres la herramienta perfecta, que hoy día le ha convertido en artista: Photoshop. Desde los trece años, Oleg comenzó a manipular fotografías ajenas, deformando la realidad, introduciendo algo suyo en la imagen. En el 2005, ya ejerciendo su carrera como diseñador gráfico, compró su primera cámara y comenzó a realizar estos impactantes retratos.

 Justo un año después comenzó su naciente trayectoria como artista con una exposición en París. Siendo crítico, su obra puede parecer monótona y prever una cierta fórmula de retrato finamente manipulado; cambiando el fondo de color, añadiendo una lagrima, texturizando la piel; sin embargo, el mensaje va mucho más allá:

“Estoy buscando algo que bordea entre lo bello y lo repulsivo, vivos y muertos. Quiero alcanzar la sensación de presencia que se puede obtener al caminar por un maniquí de plástico … “

Toy Story Las fotos de este naciente artista son el imán que atrae esa sensación rarísima de atracción plástica posible, pero irreal, que se sabe falsa de algún modo, pero viva y que, al menos yo, no puedo decir aún frente a qué me encuentro, qué es lo que miro… una foto irreal o una pintura hiperrealista.

 Predominantemente, la obra de Dou consiste en retratos de niños (precisamente una de sus primeras series, Cubs, es la repetición fotográfica de retratos infantiles matizados) y es ahí donde recae el punto menos superficial de su arte.

 Oleg usa los rostros inertes de sus pequeños modelos como lienzo y pinta en ellos las implicaciones e imperativos que la sociedad impone a los niños, como los disfraces, como aguantar el llanto, como posar para el álbum familiar.

 

 En abril del 2012, Adobe aprovechó el gran talento de Oleg y preparó una pequeña pero concisa video entrevista. El video disponible en YouTube, nos muestra su proceso creativo y advierte que más allá de cualquier descripción, las fotografías de Oleg Dou deben vivirse y dejarse llevar por cada unos de los retratos.

 El joven artista ruso también ha incursionado en la creación de cerámica, con lo que incrementa su potencial estético. El reconocimiento de Oleg Dou es inevitable, pese a su corta edad de 31 años y al roce evidente de su arte con lo comercial, lo masificable. Sus fotografías poseen el retoque fantástico del arte, un arte que esconde su profundidad en rostros bellamente lúgrubes.

A diez años de la capicúa de Fernando Eimbcke

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Son apenas las once de la mañana cuando su madre lo deja solo en el departamento con unas cuantas advertencias, especificaciones y encargos como despedida. Flama se queda con Juan Pablo (“Moko”) para concretar el ritual semanal de videojuegos, Coca-Cola y toda la comida chatarra que asalten de la cocina. Es domingo.

 En el departamento 803 del edificio Niños Héroes de la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco se conjuntan en placentera armonía el ocio de los dos amigos y la dicha de satisfacerlo, sin padres cerca y con la única preocupación de elegir de qué sabor será la pizza que están por encargar.

 Suena el timbre y aparece un tercer personaje a cuadro, Rita, una vecina que pide a Flama utilizar el horno de su cocina para preparar un pastel; la posterior llamada a la cadena TelePizza y la escabrosa llegada de su repartidor trae consigo a Ulises, el sujeto que completaría este cuarteto de ordinarias pero al mismo tiempo peculiares figuras.

 Dos “niños” que se niegan como tales, con inquietudes un tanto disfrazadas de indiferencia, en busca de la personalidad propia y con curiosidades expresas. Una linda aunque acomplejada adolescente necesitada de atención y compañía. Un hombre que ha pasado por una gran cantidad de empleos sin sentirse satisfecho de sí mismo y viviendo al día bajo el eco absurdo del slogan de la empresa para la que presta sus servicios.

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 En Temporada de Patos se observa el desarrollo de la relación entre estos sujetos que, por alguna u otra razón, por accidente o casualidad, se ven obligados a convivir durante toda una tarde. Con algunos imprevistos ajenos a ellos mismos, esos lazos personales que comienzan a formarse parecen ser acelerados por las circunstancias que confluyen dentro del departamento que les cobija, como si éste les empujara de poco al desnudo emocional, al desahogo y a buscar en la otredad la comprensión que necesitan.

 Lo que podría parecer una línea argumentativa vaga y un tanto banal, deriva en un plano totalmente íntimo, en un retrato profundo de cada uno de los personajes que nos hace entender sus porqués. Moko, Flama, Rita y Ulises hacen de esa tarde singular e irrepetible, un afectuoso círculo de confianza, un descanso a sus vidas para coexistir en ese entorno vuelto una especie de caja de secretos que habrán de dejar unas cuantas horas después para nunca volver y, en cambio, enfrentarse al hastío y el desasosiego que les espera al cruzar la puerta hacia el corredor.

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 Además de lograr un genuino y melancólico retrato en blanco y negro de la ciudad de México en que se rescatan locaciones como la Torre Insignia, los edificios de Tlatelolco en planos abiertos, y la belleza de la poesía visual que implica la estaticidad de un objeto cualquiera, en la cinta se incluyen también detalles que aluden de lleno a la manera habitual en que nos relacionamos, muy propias de nuestra cultura y convivencia coloquial, como poseer moneditas de la suerte en las que se depositan las más grandes esperanzas, el deslindarse de alguna acción con el simple hecho de ser el primero en decir la palabra safo, o aquel juego de intentar adivinar el color del caramelo al momento de morderlo.

"Somos cuatro, como los Beatles", dice Rita en esta escena de la cinta con encuadre en contrapicada, haciendo referencia a la famosa fotografía del cuarteto inglés.
“Somos cuatro, como los Beatles”, dice Rita en esta escena de la cinta con encuadre en contrapicada, haciendo referencia a la famosa fotografía del cuarteto inglés.

 

 Fernando Eimbcke aborda temas como la identidad sexual, los problemas en casa, la relación con los padres y la insatisfacción de la vida que se lleva —entre algunos otros—, en esta entrega de 2004 y ópera prima del mexicano. Escrita y dirigida por el propio realizador, Temporada de Patos celebró el pasado 22 de octubre los primeros diez años de su lanzamiento.

 Las condiciones de esta fiesta de aniversario resultaron un tanto románticas. Diez años atrás, la película se estrenó en México en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) en una sala abarrotada de espectadores y hoy, en 2014, es ese mismo evento el que le rinde los debidos homenajes. Desde el mes de mayo se especulaba acerca de lo que se haría con respecto a la cinta a razón de su aniversario —que incluía, por ejemplo, la remasterización del filme—; se hablaba de la inserción de éste como parte del programa de actividades de algún Festival de cine de México y, finalmente, es durante la doceava edición del FICM, inaugurada el 17 de octubre y por clausurarse el día 26, que se han llevado a cabo proyecciones especiales —con salas llenas, nuevamente— para engrandecer la celebración.

 Estos “jóvenes entusiastas con deseos de superarse” embonan como un muy atinado testimonio atemporal de la juventud que, como los patos, buscan emigrar a lugares mejores, aguas nuevas y climas más cálidos. Es digna de rescatarse una cita de la película, un pequeño fragmento en el que Ulises instruye a sus compañeros en la dinámica del vuelo de los patos —en V, explica, para unir fuerzas con el vuelo compartido y sacar adelante a la bandada de aves— al mismo tiempo que los cuatro observan el cuadro colgado en la sala de la casa de Flama, firmado de 1991, acaso como el leitmotiv de este discurso cinematográfico y a manera de metáfora del recién creado vínculo entre ellos.

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 Luego de su estreno, la cinta fue reconocida con múltiples galardones en los Premios Ariel, en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara e incluso en los Premios MTV de México en categorías como Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Ópera Prima, Mejor Fotografía (por Alexis Zabé) y Mejor Música compuesta para Cine (trabajada en alianza entre Alejandro Rosso —Plastilina Mosh— y el trío musical Liquits). Luego de esta primera gran entrega, el trabajo de Eimbcke continuaría con filmes como Lake Tahoe de 2008 y Club Sándwich en 2013, además de sumar en su obra ejemplares de cortometrajes y videos musicales para proyectos como los propios Plastilina Mosh, Jumbo y Molotov.

 Temporada de Patos es una obra amena y ligera, aunque no por eso vacía, que atrapa poco a poco al espectador en la trama que se entreteje de cuatro extremos para converger en estado de común entendimiento, trama dentro de la que inevitablemente termina por identificarse de alguna u otra manera; ese domingo de inicialmente imperceptible, pero creciente autoreconocimiento que lleva de las risas a melancolía.

Los actores Enrique Arreola (Ulises), Daniel Miranda (Flama), Danny Perea (Rita) y Diego Cataño (Moko), volvieron recientemente a Tlatelolco para recordar aquel cuarteto de 2004

A continuación, el tema principal de la película a cargo de Natalia Lafourcade, entonces acompañada de La Forquetina.

 

El almacén de la imagen: Hasta pronto, René Burri

El lunes 20 de octubre algunos diarios y noticieros anunciaron la muerte de quien fuera considerado como uno de los fotógrafos más relevantes del siglo XX: el fotoperiodista suizo René Burri. Medios nacionales e internacionales como Excelsior, El Universal, El Financiero, The Guardian y Lightbox, por mencionar algunos, cubrieron y difundieron la noticia dedicando algunas líneas a mencionar que había muerto, con 81 años de edad, “el fotógrafo que inmortalizó al Che”.

René Burri.
René Burri.

 Al parecer, el trabajo que realizara Burri durante décadas se reduce a esa fotografía icónica del Che fumando un puro habano, a los retratos que realizó de artistas importantes como el pintor español Pablo Picasso o al arquitecto y pintor suizo Le Corbusier. Sin duda, el trabajo de Burri se define, en gran medida, por sus fotografías con temas políticos y sociales, pues como fotoperiodista pudo viajar por todo el mundo retratando a líderes políticos, guerras y conflictos sociales. Sin embargo, sería importante retomar su figura en tanto a sus aportaciones al mundo del fotoperiodismo y de la fotografía documental, sin restringirla a la del mero “fotógrafo que tomó la foto del Che”. Relegar el resto de su obra sería una manera muy cómoda de mitificarlo como fotógrafo a través sus las imágenes icónicas.

 René Burri fue un fotógrafo miembro con pleno derecho de la Magnum Photos desde 1959, cooperativa fotográfica reconocida a nivel mundial fundada en 1947 por los “founding fathers” de la fotoperiodismo del siglo XX: Robert Capa, Henri Cartier- Bresson, George Rodger, William Vandivent y David “chim” Seymour; contando con sedes en París, Nueva York, Tokyo y Londrés. El trabajo de René Burri fue publicado en distintos medios impresos como Life, The New York Times, Sunday Times, Paris- Match y Look. Esto hace que sea por demás considerado como uno de los mejores fotógrafos de la posguerra, sobre todo porque el mayor auge de su trabajo fue realizado a partir la década de 1950. No por nada Martin Parr, actual presidente de la Magnum Photos, se referiría al fallecimiento de Burri como la pérdida de uno de los artistas más poderosos en el mundo de la fotografía. Sin embargo, pienso que René Burri no debe ser recordado únicamente como el fotógrafo de la fotografía icónica del Che Guevara, o que su nombre sea reconocido por ser “el fotógrafo que realizó el retrato de Picasso”, porque como él hubo otros más que fotografiaron a gente reconocida. Creo firmemente que Burri debe ser recordado también por la forma en la que concebía la fotografía, por la manera en la que logró capturar en blanco y negro algunos conflictos sociales alrededor del mundo y por el modo en el que llegó a realizar crítica social a través de su fotografía documental realizada a color.

Rene Burri, Tien An Men square in front of main entrance to the "forbidden city", Beigin, 1964. Crédito: Magnum Photos.
Rene Burri, Tien An Men square in front of main entrance to the “forbidden city”, Beigin, 1964. Crédito: Magnum Photos.

 Burri es ese fotógrafo que creció en el periodo del fotoperiodismo en blanco y negro, tal como lo harían los fundadores de la cooperativa Magnum Photos, y en ese sentido su obra a color cobra mucho más sentido. La publicación del libro Impossible Reminiscences en el 2012 es el resultado de la re- valoración de su trabajo como fotógrafo documental, más que como fotoperiodista. Es decir, del enaltecimiento de su obra como artista, como fotógrafo apasionado de la imagen más que de la noticia.

“[…]that’s the strength of photography, you decide the decisive moment, so to speak, to click the moment on and come up with the picture that never comes back again.” Rene Burri en entrevista para Phaidon.

 Él mismo quiere dejar de ser el fotógrafo que retrató a gente famosa, por eso mismo en Impossible Reminiscences se muestra la otra cara de Burri, aquella que ve a la humanidad con otros ojos, esa que deja de fijar su mirada en pintores, políticos y artistas para contemplar a quienes no tienen nombre. Así pues, intenta, según menciona en la entrevista para Phaidon, que sus fotografías muestren una parte de la realidad, expresar emociones en el resumen de una fotografía, aun en la imposibilidad de poder capturarlo todo.

René Burri, Río de Janeiro, Brasil, 1967. Crédito: Magnum Photos.
René Burri, Río de Janeiro, Brasil, 1967. Crédito: Magnum Photos.

 El punto está en que cuando pensemos en René Burri no sólo lo relacionemos directamente con sus imágenes icónicas, porque de esta manera estaríamos creando un mito en torno a este fotógrafo. Algo similar sucedió con el fotoperiodista mexicano Agustín Víctor Casasola, quien ha sido considerado como el fotógrafo de la Revolución mexicana, todo ello como resultado de la gran difusión que se ha hecho de las fotografías del conflicto armado que se encuentran en el Archivo Casasola. La publicación de las Historias gráficas de la Revolución mexicana a cargo de la familia Casasola han contribuido a la mitificación de este fotógrafo, haciendo que el trabajo de otros fotógrafos haya quedado relegado, sobre todo por la confusión que hay en torno a la autoría de las 483, 993 piezas que conforman el archivo. Así pues, las fotografías de la Revolución mexicana que forman parte del imaginario gráfico de los mexicanos, tales como la fotografía de la Adelita y de Emiliano Zapata, se han vuelto icónicas, menciona John Mraz, por su constante re publicación. En ese sentido, la mitificación de René Burri, como se muestra en el discurso de los medios de comunicación, gira en torno a de imagen del Che Guevara. Dejemos que sean las imágenes las que hablen de su autor sin necesidad de definir a éste a través de una sola fotografía. Que la noticia conmovedora del fallecimiento de René Burri sea una forma de enaltecerlo por su quehacer como fotógrafo más que por su fotografía de un personaje.

René Burri, San Cristobal, México, 1976. Crédito: Magnum Photos.
René Burri, San Cristobal, México, 1976. Crédito: Magnum Photos.
René Burri, Amalfi, Italia, 1966.
René Burri, Amalfi, Italia, 1966.

¿Todos somos moda? Reflexión sobre la moda y las normas sociales

Comme des Garçons, una de tantas marcas que crean micromundos en sus colecciones. Crédito: Les Do It.

En el desfile, las modelos caminan y dan sentido a la colección. Con las luces, la atmósfera envuelve al espectador convirtiéndolo en más que un público,  en un universo interno de la colección. Cada desfile, cada pieza es un micromundo con sus sentidos y sus significados, con su trabajo y con su pertenencia.

 Los hilos son cosidos, pero también se cosen los significados en la ropa. ¿Cuál es significado real de la ropa? ¿cubrir? ¿demostrar? ¿comunicar o incomunicar? Seguro las preguntas filosóficas de la moda se responderán observando y sacando conclusiones con cada conducta de la moda. El qué se pone, y porqué lo hace. Cómo es que el impacto de cualquier movimiento social trae consigo una moda en textil o si esta moda textil causa movimientos sociales. Cómo es que dentro de estos micromundos se crean micropensares que arriesgan y expresan ideas subversivas al sistema.

 Pero, ¿qué sistema? ¿existe un sistema de la moda? ¿los cánones son sistema?¿cómo es este sistema el que rige las reglas de cómo vestir y ser vestido? Rojo con azul, zapatos bajos con faldas o bolsas que combinen con el color del cinturón han sido algunas “reglas” impuestas duran siglos ¿por quiénes? Por los que han tenido el poder de las decisiones.

 La confección de una prenda con base a estos cánones representará una conformidad de cómo está organizada una sociedad. Las faldas cortas en los sesenta implementaron una nueva moda entre las jóvenes, aunada a la liberación sexual femenina. A su vez, la confrontación y revelación de los hombres al traje formal también estuvo presente.  Quizá estos cambios de paradigmas en la moda permitieron a los sujetos cambiar su mentalidad también.

 Sin embargo, pienso que la utilización de cánones y de reglas en la moda solo es para el control de estos micromundos, que de tanto he hablado en entradas anteriores (con Michel Foucault) no obstante es interesante hacer la reflexión de cuándo aparecen estas nuevas modas y si actualmente contamos con una nueva moda que nos lleve a cambiar de mentalidad hacia el mundo y sus sistemas.

Maison Martin Margiela, considerada como una de las marcas antimoda en los 90s y actualmente. Crédito: tumblr.com

 ¿Será lo mainstream? ¿será lo hipster? ¿o el seapunk? Lo cierto es que cada una de estas “categorías” son simples etiquetas para clasificar lo que está fuera de este canon, de este control y por ende de lo “normal”. La antimoda y las diferentes manifestaciones que van en contra de la normatimidad en la moda son considerados diferentes, locos y por ende ajenos. Pensando siempre que  sólo un grupo muy pequeño de individuos puede tener acceso a el.

 Pero, a pesar de tener esta visión de que la moda es exclusiva, y que cierto grupo de personas es extraño a ella y no están inmersos en la industria se equivocan. El uso de ropa definía y clasificaba a la gente según su estatus social. Si una persona se vestía “bien” era considerada persona con una jerarquía social mayor que alguien que vistiera “mal” los términos bien y mal son usados en esta reflexión por el tipo de telas o la calidad de la tela.

 Una vez que el comercio empezó a surgir en la era medieval, los burgueses empezaron a vestirse mejor que los nobles y el clero, lo cual hacía verse mayores (socialmente) a los burgueses. Por esta razón, el clero y toda la clase monárquica empezó a buscar formas para controlar que los burgueses dejasen de vestirse mejor.

 Este control ha estado presente actualmente, si bien no tan marcado como hace cientos de años, las transformaciones en la moda y en los diseños siempre han significado un ajuste social al qué vestir y qué no vestir. Luego vendría la industria, las colecciones y los cambios de ropa por estación. Es así como  todos somos parte de la moda, todos somos parte de un sistema, con sus normas y reglas, con sus cambios cíclicos e industrializados. Y no se puede decir que no se es parte de la moda, pues, al contrario, la moda va mucho más allá que de unos zapatos bonitos. Los microuniversos son universos al final.

Formas de vestir en la Edad Media. Crédito: Arquehistoria

 

Mariana, Milton y la veleidosa fascinación adolescente

Entre pop, rock, folk, dance, punk, jazz, grunge, además de la decena de subgéneros que pudieran derivarse de cada uno de los géneros que conocemos… Sí, vivimos inmersos en un exorbitante y complaciente mundo musical en el que difícilmente habremos de habitar sin tener algún álbum o canción que persista en nuestra cabeza como repiqueteo constante. Bienaventurados sean los melómanos.

 Discos que habremos escuchado hasta el cansancio; canciones que se traducen en personas, momentos y etapas muy específicas de cada individuo; vaya, que hasta los llamados gustos culposos son un deleite total a los oídos de quien (secretamente) los guarda en lo más profundo de la biblioteca musical.

 Uno de los mencionados repiqueteos constantes de quien escribe y que ahora comparte, es una agrupación originaria de Chile. No es novedad hablar de aquella refrescante oleada de proyectos de exportación andina que se ha extendido por Iberoamérica e invadido cada país que recorren con su música de encantadora ligereza, calidad y notable versatilidad, que va desde proyectos como Alex y Daniel, Astro, Cólera Jet y Prehistöricos, hasta nombres mucho más conocidos como Gepe, Francisca Valenzuela y Javiera Mena. México ha sido un habitual consumidor de esa música chilena que desde hace algunos años se exporta en cantidades considerables, al mismo tiempo que nosotros, como público, nos hemos posicionado también como uno de los favoritos de los prolíficos sudamericanos.

 El proyecto en cuestión es, de hecho, un dueto. Dënver: Hombre y mujer, él y ella, que llevan dos emes por iniciales en sus nombres: Mariana Montenegro y Milton Mahan. El proyecto que toma su nombre del libro On the Road, de Jack Kerouac, ha plasmado su sonido clasificado como indie pop en tres álbumes de larga duración y tres EP’s a lo largo de su periodo de actividad que va desde 2004 a la fecha.

 “La gente que viaja equipada, en realidad nunca se va de su casa”: Totoral, de 2008, con un sonido sumamente dulce y con voces sutiles, delicadas y en tonos ligeramente agudos —que habrían de convertirse en una de las peculiaridades distintivas de su música—, entregó singles como Los últimos veranos, Paraíso de menta y Miedo a toparme contigo, ésta última, pieza musical aún rescatada en los gran parte de los setlist de sus presentaciones.

 “Si te gustan los planetas, yo te los llevo a tu puerta […] Y si quieres suicidarte, yo podría dispararte, y también acompañarte al infierno, a cualquier parte… “. Con la salida al mercado de Música, gramática, gimnasia a finales de 2010 —coproducido por el mismo Mahan— es que se catapulta exponencialmente el éxito de la banda, y es durante la extensa promoción de este álbum, que el dúo chileno llega a escenarios mucho más grandes de los que acostumbraba. Como parte de la edición número trece del Festival Vive Latino, Dënver llega a México a presentar su segunda placa discográfica de la que se desprenden tracks como Diane Keaton, Olas gigantes, Cartagena y En medio de una fiesta.

 “Quizás acabamos en un bar […] Tal vez podríamos quedar en ir a la piscina fiscal, juntarnos un día para armar…”. Su tercer álbum llegó en 2013 para hacerse de críticas positivas por parte de los medios acerca de la consolidación de su sonido, y con un cálido y previsible recibimiento por parte de los acérrimos fans que les seguían desde el inicio y los se juntaron al camino. En contraparte, el dúo emitió un comunicado en el que, inesperadamente, anunciaba su separación. Aún después de dicha notificación, Dënver se presentó unas cuantas ocasiones más, entre ellas, en el D.F., y terminaron desistiendo a la ruptura del grupo argumentando que se trataba de diferencias que, finalmente, supieron resolver.

 El álbum titulado Fuera de Campo cuenta con la participación de Cristóbal Briceño, parte de la agrupación Ases Falsos, también de procedencia chilena, y es enteramente producido por Milton Mahan. Se desprende el primer single de nombre Revista de gimnasia, cuyo video fue dirigido por Bernardo Quesney y fue premiado como el Mejor Video Chileno de 2013.

 El pasado domingo dieron a conocer el video del segundo corte del álbum. De la pista número 3, Profundidad de campo, es nuevamente dirigido por Quesney y, además de ameno, resume a gran escala mucho de lo que el concepto de esta banda implica. En el video se perciben reminiscencias a los años ’70, se crea esa ilusión de que se les mira a través de un televisor con imágenes de baja calidad, fondeado con música disco y mientras participan en el programa ficticio ‘Tocando las Estrellas’; eso sin mencionar la fantástica química entre Mariana y Milton, evidente hasta en la pequeña coreografía de baile que se ve en el video —que, bien vale mencionar, replican en cada uno de sus actos en vivo—. Hay, además, una divertida referencia a cierto filme de Brian de Palma.

 A propósito de su reciente visita a México, apenas durante la semana pasada, Dënver en su última presentación en el D.F. antes del viaje de vuelta a Chile.

Mariana Montenegro
Mariana Montenegro
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Milton Mahan

 Además de posicionarse como una de las bandas más populares de Latinoamérica, el dueto de Montenegro y Mahan es responsable del sello discográfico Precordillera, firma que cobija proyectos amigos, como la más reciente producción de Prehistöricos.

 Dënver es un dueto joven que crea música también para jóvenes con temática de fiesta en sus propias palabras—, sintetizada en un pop ameno de letras con algo de coquetería y melodías contagiosas que cobran vida cuando se les echa un vistazo en vivo. No es la banda revelación del año, ni es nuevo hablar de estos dos chicos ya posicionados en el radar musical de miles de oyentes, pero sí es un proyecto sin prejuicios, desinhibido y una propuesta que aún promete bastante, y por la que bien valdría la pena dejarse seducir.

Zorra Roja: Diseños, artes y oficios

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Zorra Roja es una marca de indumentaria hecha por manos de diseñadores industriales mexicanos, con el fin de crear y distribuir piezas únicas de elaboración artesanal.

 En manos de dos personas: Daniel Paredes y Soren Robledo, la marca, que aún está en proceso de registro, se esmera en la parte creativa, con diseños que hacen alusión a una zorra, entre otros modelos originales que han surgido en la pantalla del fundador y director creativo, Paredes Lugo. Él mismo narra que el proceso creativo nace en cualquier lugar, porque las ideas llegan cuando menos se lo espera; conecta su cerebro con una pluma y dibuja en el lugar en que se le ocurre un nuevo diseño para estampar en las prendas, que van desde playeras y sudaderas para hombre, así como blusas y vestidos para chicas. Además de algunos accesorios.

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 El nombre de la marca, Zorra Roja, nació del juego de palabras que cobran fuerza por la repetición de la letra “r”, y su principal objetivo es que sus diseños se plasmen en prendas que puedan ser comercializadas y a partir de ello generar ingresos y no sólo una calificación como en la escuela, refiere el fundador.

 Los productos son de edición limitada, por lo que encontrar a alguien con la misma prenda es casi imposible. Los miembros del proyecto comentan que no se quieren enriquecer vendiendo caro, sino a un precio justo para el diseñador y los clientes.

 Por el momento su vía de distribución es el Internet, mediante su página de Facebook.  Se han presentado en eventos como el Tianguis Balderas, donde reúnen a talentos mexicanos, como ilustradores, productores de macetas, stickers, juguetes para mascotas y más. El próximo fin de semana presentarán la nueva temporada de otoño en el Art District, una plataforma que busca difundir y apoyar el trabajo de creadores de distintas disciplinas mediante diversas actividades como talleres, bazares, conferencias y exposiciones. El objetivo de este evento, es potencializar la trayectoria profesional de los participantes.

 Aquí el VIDEO  de presentación e invitación para dicho evento los próximos días 17, 18 y 19 de octubre: Bazar Otoño 2014.

 Para checar más modelos de este proyecto da click aquí.

Próximamente también estarán disponibles en el Store de Chulavista.