Layout: En esto ver aquello. Octavio Paz y el Arte

Hace poco terminó la exposición En esto ver aquello. Octavio Paz y el artela cual tuvo una duración aproximada de cuatro meses en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. La exposición fue concurrida, lo que pareciera ser una buena señal para el museo si se calcula por número de visitantes el éxito de una exposición. Fuera del número de asistentes, vale la pena ir un poco más allá de adjetivos absolutos como “bueno” o “malo”.

Exposición: En esto ver aquello. Octavio Paz y el Arte. Foto del Museo Palacio de Bellas Artes.
Exposición: En esto ver aquello. Octavio Paz y el Arte. Foto del Museo Palacio de Bellas Artes.

 La exposición se realizó con motivo del centenario del nacimiento del autor y en sincronía con el decreto oficial del Gobierno Federal que estableció el año 2014 como año de Octavio Paz, lo cual hace pensar que no es casualidad debido al discurso oficial y menos cuando se recuerda al escritor como simpatizante del partido político que gobierna el país.

El público podrá entender el arte con los textos del poeta a través de diversas plataformas interactivas

 Cita textual del dossier de prensa por parte del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) que se encuentra en el archivo boletín número 1342 del mes de septiembre, descargable del sitio de Internet y que hace pecar de pretenciosa a la exposición ya que los textos de Octavio Paz no son nada sencillos así como tampoco lo es la lectura de las vanguardias artísticas con las cuales relacionaron los poemas, ensayos o reflexiones de una de las dos líneas temáticas que integraron la exposición. Con esto no se quiere decir que sean indescifrables pero sí se necesita ir previamente con un bagaje de información para participar en el diálogo que a todas luces se buscó con el guión museológico.

Exposición: En esto ver aquello. Octavio Paz y el Arte. Foto del Museo Palacio de Bellas Artes.
Exposición: En esto ver aquello. Octavio Paz y el Arte. Foto del Museo Palacio de Bellas Artes.

E s evidente que tiene gran mérito conformar una exposición de esta envergadura y resolver su complejidad con 228 obras que provienen de 96 museos, galerías y colecciones particulares de México y varios países del mundo, aprovechando todos los espacios que ofrece el Palacio de Bellas Artes, pero ¿era necesario tanto?

 Ciertamente es valiosa la aportación que hace Octavio Paz sobre las artes visuales al escribir de manera vehemente, desde una perspectiva única, la del poeta, con esa pasión por descifrar lo humano a través de las palabras convertidas en metáforas, pero al parecer la exposición terminó siendo un laberinto de arte por aquí y por allá que se transformó en 11 núcleos temáticos yendo desde las vanguardias artísticas de la primera mitad del siglo XX, su paso por la India, y un recorrido por el arte mexicano que va desde algunas culturas mesoamericanas hasta la Revolución.

Exposición: En esto ver aquello. Octavio Paz y el Arte. Foto del Museo Palacio de Bellas Artes.
Exposición: En esto ver aquello. Octavio Paz y el Arte. Foto del Museo Palacio de Bellas Artes.

 La eficacia de la estructura museológica de la exposición En esto ver aquello. Octavio Paz y el arte funcionó de tal manera que el enfoque diacrónico y sincrónico la hicieron profusa y algo desgastante lo que se evidenció en la museografía con los vinilos de textos que aparecían despegados de las paredes del museo o las incómodas posturas que se tenían que realizar para “interactuar” en algunos núcleos de la exhibición.

 Sin embargo, es fascinante cómo presentaron una línea de tiempo sobre los aspectos más importantes de la vida de Octavio Paz, a través de pedestales que sostenían pantallas touch, las cuales, al seleccionar un año, brindaban información relevante y proyectaban una fotografía en gran formato sobre el tema. Esto permitía que la lectura se reforzara con la imagen, permitiendo la interacción en el estricto sentido de la definición ya que el público no obtenía todo de un pedestal sino tenía que moverse de pedestal para avanzar cronológicamente si quería más información. El ejercicio fue de cierta manera lúdico y provocaba querer recorrer todos los pedestales; lo mejor fue la información que resultó ser muy interesante, probablemente cualquier persona que no sabe nada sobre la vida de Paz se llevó una gran sorpresa, como por ejemplo saber que estudió la licenciatura en Derecho en Ciudad Universitaria en la UNAM y la cual no terminó, o que sus ideales políticos antes de llegar a los 30 años eran de tipo comunista.

Exposición: En esto ver aquello. Octavio Paz y el Arte. Foto del Museo Palacio de Bellas Artes.
Exposición: En esto ver aquello. Octavio Paz y el Arte. Foto del Museo Palacio de Bellas Artes.

 Algo que es interesante son los play lists en Spotify de músicos como Natalia Lafurcade, entre otros, lo que invita a ir más allá de las paredes del museo y conocer un perspectiva diferente a la visual a costa de suscribirse a un servicio de música en línea que tiene su forma gratuita y de paga, aunque si no sabes lo que es Spotify, no tienes servicio de datos móviles o no cuentas con Internet se queda en una buena intención; ya sabrán los estadistas y personadas dedicadas a sacar este tipo de información si valió o no la pena esta estrategia por parte del museo.

 La exposición estuvo abierta al público del jueves 11 de septiembre de 2014 al domingo 4 de enero de 2015, el tiempo necesario para conocer un poco más del que fuera premio Nobel de Literatura en 1990.

Octavio Paz y su otro amor

Octavio Paz, el mundialmente conocido Premio Nobel de Literatura, llega al Museo del Palacio de Bellas Artes en la exposición En esto ver aquello. Octavio Paz y el arte, que a través de más 220 obras que incluyen libros, esculturas, fotografía, pintura, primeas ediciones, entre otras, nos acercan al lado que muchos desconocen del escritor: su amor por el arte.

Foto tomada de: apolorama.com
Foto tomada de: apolorama.com

La recopilación de estas obras proviene de 96 museos y colecciones particulares, por lo que es una oportunidad única de apreciar todas estas piezas en la ciudad. La exposición incluye audios y videos que complementan el recorrido, así como libros objeto y las primeras ediciones de las obras del poeta Mixcoac.

Foto tomada de: apolorama.com
Foto tomada de: apolorama.com

 Esculturas de la India y del mundo prehispánico, obras de Edvard Munch, Giorgio de Chirico y Edward Hopper, por mencionar sólo algunos, estarán disponibles hasta el 4 de enero del 2015 en el Palacio de Bellas Artes de martes a domingo de 10:00 a 17:30 horas. El costo de acceso es de  $45, entrada libre a estudiantes, maestros, INAPAM, empleados de CONACULTA e INBA (con credencial vigente). Domingos entrada libre.

El laberinto de la soledad: Semejanza y olvido


Somos la copia de lo moderno, fungimos como los portavoces de lo que nos ha dejado de pertenecer, nos identificamos con un quebrantamiento de nuestros anhelos y hemos crecido con el consuelo de ideales ajenos a nosotros. ¿Qué es lo que realmente nos motiva a ser? Porque pretendemos ser alguien, y ése imperativo transmite ideas y retos ante la vida, pero esos objetivos no nos pertenecen , desde el momento en que hacemos todo con opacidad y mediocridad.

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Crédito:Tumblr.

“A todos, en algún momento, se nos ha revelado nuestra existencia como algo particular, intransferible y precioso. Casi siempre esta revelación se sitúa en la adolescencia. El descubrimiento de nosotros mismos se manifiesta como un sabernos solos; entre el mundo y nosotros se abre una impalpable, transparente muralla: La de nuestra conciencia.”

 Ese sentido de identidad, de confrontación consigo mismo,nace del cuestionamiento de nuestra vida, del ritmo al que estamos sujetos día a día. La transmisión de ideas, objetivos y cumplimientos se lleva bajo una tutela externa, que ni siquiera nos corresponde a nosotros mismos como personas reflexivas y críticas. El fin de asimilar –el dónde, el ahora y por qué– corresponde a cada uno de nosotros, el fin es corroborar nuestra identidad que tanto buscamos al pasar de los años.

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Crédito:Tumblr.

 Entre lo vintage, lo retro y demás tendencias, olvidamos el trasfondo de nuestro abandono como sociedad mexicana. ¿Cuál es el muro que nos impide tener una autonomía simple y certera? El muro es la imitación. El modelo de la semejanza, rompe con los límites, enmascara una incongruencia colectiva y filosófica también. Y, no es que la semejanza sea un enemigo acteal, sino se trata de vincular la manera de adopción con el conocimiento de nuestras raíces y orígenes. Somos el pueblo que olvida y que deambula, que encuentra su asiento más cómodo y pertinente en la actualidad, porque una nación que relega su creación, supone un estado vegetativo e inerte.

 Tanto que tememos a la muerte, y pareciese que estamos cobrando un estado de confort y de aislamiento ante los sueños que no son arrebatados día a día. La muerte parece vencernos y sale airosa de cualquier problema ante la vida, así es el mexicano, olvida su propio oxígeno, su vida misma.

 Disimulamos nuestro miedo, nuestra renuencia a lo indomable, renunciamos a lo inaudito. ¿No se supone que la historia la historia la construimos nosotros? Somos el principio del tabique, y a la vez pertenecemos a la obra construida. La fortaleza de esta, se ve enriquecida en nuestra transparencia y solidaridad con las raíces de nacimiento, con ese vínculo cautivo y potencial ante la vida y el sueño.

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Crédito:Tumblr.

 El principio de la semejanza, nace debajo del de soledad. El laberinto de la soledad, sombrío quieto y desorbitante, que envuelve la agonía con la magia de los días, se muestran las máscaras y parece, que ya todo lo hemos visto, y cuando alguien  se quita el antifaz, queda expuesta su desnudez y no aceptamos ese hecho. Entonces, ¿Preferimos vivir en la mentira? La historia lo ha demostrado y nos gusta vivir en las tinieblas, donde nadie nos vea, porque si nos reconocen bajo nuestra autonomía, parece ser que tendremos que vivir en el exilio para siempre.

 Los excesos y escapes, parecen ser la combinación perfecta para olvidar la pena de lidiar con el olvido de un pueblo que clama lucha y reivindicación y no sólo dependencia. La sumisión hacia otro estilo de vida, nos lleva a la perdición misma de nuestra cultura; déjame de ser para volvernos parte de –contradicción fuerte y real–.

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Crédito:Tumblr.

“Oscilamos entre la entrega y la reserva, entre el grito y el silencio, entre la fiesta y el velorio, sin entregarnos jamás. Nuestra impasibilidad recubre la vida con la máscara de la muerte; nuestro grito desgarra esa máscara y sube al cielo hasta distenderse, romperse y caer como derrota y silencio.Por ambos caminos el mexicano se cierra al mundo: A la vida y a la muerte.”

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Crédito:Tumblr.

 Estamos muertos en vida, somos testigos de nuestra masacre y lo seguimos permitiendo desde que se nos impongan estereotipos que sólo degradan la imagen del ser humano. Se nos unen tabúes, prejuicios y juicios de valor, que no nos permiten tener un objetivo claro sobre lo que somos como mexicanos, no como vínculo entre naciones.

 Somos la descendencia de un pueblo aguerrido, que luchó hasta el último momento con un sinfín de impedimentos por querer quebrar el mundo de hostilidad.

La Poesía Maldita Mexicana: Baudelaire y Paz

La interpretación de la vida –como la conocemos en hipotéticos sueños y supuestas realidades- la basamos en la relación que encontramos entre el cuerpo y el alma. El alma necesita del cuerpo y viceversa. Para explicarlo de otra manera, la sustancia y la materia experimentan el más puro amor cortés; se encuentran fundidos, son inseparables.

 El alma le proporciona al cuerpo (específicamente al del hombre) autonomía, y es esa libertad la que lo hace un ser  único, pero sobre todo, un ser correspondido y amado. Dentro de la naturaleza del hombre, converge la obligada posibilidad del amor. Ya sea amor hacia uno mismo, a los demás, hacia un solo ser, a la naturaleza, al sexo, entre otros. La representación de dicha pasión se traduce en diversas manifestaciones artísticas, especialmente en el campo literario; es decir, la poesía.

 La historia del hombre es inherente a la historia del arte, específicamente a la de la poesía. El estilo poético, decía Octavio Paz, “se presenta como una liberación de la condición humana”, nos eleva, nos sublima; emerge en el momento en que el lenguaje nos resulta insuficiente.

Charles Baudelaire
Charles Baudelaire

Para profundizar en el tema central, cabe nombrar a un personaje determinante en la historia del arte literario. Fue a mediados del siglo XIX que surge una de las figuras más importantes dentro de la poesía francesa. Charles Baudelaire nació en París el 9 de Abril de 1821.  De su pluma florece la genialidad de la naturaleza intentando imitar el ejercicio de las letras, y la peculiaridad del hombre moderno. Las flores del mal –quizá su obra más reconocida- aborda la parte humana atormentada, triste y oscura. La melancolía es el elemento imprescindible de su poesía. Baudelaire exterioriza la pena de su propia alma, convirtiendo al dolor en sombra.

La poesía parnasiana hunde al hombre en lo más profundo para luego pronunciar y aclamar la única salida. Baudelaire logra mitificar el tiempo y así, mostrar la gracia de aceptar la ventura; destino fatal.

 “Emplearemos nuestra alma en sutiles intrigas, y demoleremos más de una pesada armadura, antes de contemplar a la gran Criatura ¡cuyo infernal deseo nos llena de sollozos!”

La muerte de los artistas. Baudelaire

 Han transcurrido casi 200 años y pareciera que Baudelaire escribió para mí y para todos ustedes. La poesía no esboza fronteras ni específica idiomas; la poesía es para quien la lee, la vive y la siente. El mexicano se siente aturdido y desgarrado por la historia. Asocia la muerte con la fiesta, le rinde un tributo y sin pesar alguno, se olvida de ella al procurarse desnudo para sí mismo.

“La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida. El mexicano no solamente postula la intrascendencia del morir, sino la del vivir”

El laberinto de la soledad. Octavio Paz

Octavio Paz
Octavio Paz

Antes habíamos comentado sobre la conjunción del espíritu y el cuerpo, y la libertad del hombre. El problema al que se enfrenta el mexicano, alude no solamente a la fragmentada desunión entre estos dos elementos, sino a las consecuencias de dicha herida. Sin la plena libertad, el mexicano no determina por sí mismo sus ideas, sus pensamientos, las revoluciones. En otras palabras, el mexicano no puede ser ni es dueño de su propia muerte.

 El que nace aquí padece de dos dolores: la intriga que genera la muerte del cuerpo más la de la identidad. El foráneo puede ver en el mexicano lo que habitaba en Baudelaire: la melancolía muestra al hombre tal y como es; el nativo se exhibe desnudo ante el mundo, y esos esfuerzos de los que hablaba Octavio Paz para esconder su verdadero rostro, son en vano. La balanza claramente está desequilibrada.

“Lo que se puede ver a la luz del sol es siempre menos interesante que lo que pasa detrás de un cristal. En ese agujero oscuro o luminoso vive la vida, sufre la vida.”

Las ventanas. Baudelaire

 Hace falta un estudio preliminar más profundo de la obra completa tanto del poeta francés, como de Octavio Paz y otros autores que han reparado en la actitud del mexicano frente a la vida que él mismo erige para sí. Para ser justos, es necesario decir y argumentar que la situación de miedo y soledad que experimenta el indígena y el mestizo no son culpa de él mismo, sino de su historia impuesta, la religión obligada, y la extinción de tradiciones considerables para nuestros ancestros.

Para nosotros, se nos hace más fácil renegar las raíces a diario y pretender un orgullo en fiestas y eventos internacionales.

La poesía, esa “otra voz” nos mantiene alerta y nos recuerda la fragilidad de nuestra identidad. El dolor de ser mexicano nació hace más de 500 años, y siempre necesitamos de la pluma y la letra para no olvidarlo.

 

 

 

 

La llama doble: Octavio y Paz

“Aquello que nos muestra el poema no lo vemos con nuestros ojos de carne sino con los del espíritu.”

No sabría decirles si la verdadera tragedia de la vida sea no amar o no ser amado (que en todo caso sería estar muerto en vida por un lapso indescifrable).

 Cuando no se es correspondido, lo que verdaderamente se atormenta es la piel que calla desnuda y el corazón; pero cuando se ama, amas a la persona como unidad -cuerpo y alma- ; sin embargo, se ama un cuerpo que obedece al tiempo y un alma que sólo está de visita. “El amor humano es la unión de dos seres sujetos al tiempo y sus accidentes: el cambio, las pasiones, la enfermedad, la muerte.”

 Podemos amar desde distancias largas a través del lenguaje, la palabra. Hacemos uso de una lengua “subversiva” que glorifica al ser amado, al sexo lo erotiza y, finalmente, lo ama. Eso es poesía. Poesía es lo que dice el alma a través del cuerpo y así trasciende. El lenguaje pretende comunicar; el poema no dice, el poema es.

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 El poeta cumple dos funciones fundamentales: “la poesía es la otra voz”, se atreve a decir lo que guardamos o pretendemos no decir; la poesía funciona como historiador del amor o viceversa, “la historia de la poesía es inseparable de la del amor.”

 Octavio Paz (1914-1998), poeta, hace una revisión íntima de esta historia inherente a la humanidad con La llama doble. Amor y erotismo. Desde la Antigua Grecia con Safo de Lesbos y su poesía erótica por excelencia, y Platón con los seres andróginos que bien podrían explicar sutilmente esa necesidad y atracción hacia otro ser; Catulo y Propercio, por nombrar algunos poetas latinos, quienes preparan el terreno de la poesía como elemento distintivo de la libertad; Ibn Hazm, Dante, Quevedo, Shakespeare, Bretón…

 El amor y sus accidentes le ofrecen al sujeto y su amante experiencias que van más allá de la sensualidad, incluso del entendimiento. “El amor es una atracción hacia una persona única: a un cuerpo y a una alma. El amor es elección; el erotismo, aceptación. Sin erotismo -sin forma visible que entra por los sentidos- no hay amor pero el amor traspasa al cuerpo deseado y busca al alma en el cuerpo y, en el alma, al cuerpo. A la persona entera.”

 El concepto de libertad de hace 20 años se ha visto alterado de la misma manera en que Octavio Paz reflexionó sobre la libertad de los siglos pasados. Es cierto que nos enfrentamos a una política (moral) hipócrita donde se vende el cuerpo –antes concebido como un microcosmos admirable- como un objeto propio de la mercadotecnia y la publicidad.

 Me refiero a la libertad porque el amor nos hace libres y humildes. Esta última carente en las personas, así como la responsabilidad, no sólo de la vida sexual como acto reproductivo sino en el erotismo. Octavio Paz nos dice que “el amor es siempre humano”, y como todo lo humano -tanteando entre lo terrenal y lo divino- juega, como las religiones, a ofrecerles un cacho de paraíso pero, a diferencia de éstas, el amor hace partícipe al roce de la piel (lengua del alma) y los labios.

“Hace muchos años escribí: el amor es un sacrificio sin virtud; hoy diría: el amor es una puesta, insensata, por al libertad. No la mía, la ajena.”


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Piedra de Sol: el instante que nunca llega

ornamento-pagano-una-piedra-del-sol-10760122Con una visión propia del surrealismo (al que intentó insertar aquellos rasgos que nos definen como mexicanos), Octavio Paz (1914-1998) publicó un 28 de Septiembre un poema que marcaría un antes y un después dentro de su obra, no solo por la temática que trata sino por su forma. Constituye también un fiel reflejo de la incipiente madurez que como artista comenzaba a tomar el mismo Paz. Piedra de Sol (1957), uno de los poemas más largos dentro de la poesía contemporánea, se erige como una de las máximas creaciones de este gran escritor.

Octavio Paz contó con la fortuna de su parte: tuvo la oportunidad de viajar en repetidas ocasiones al extranjero, siendo en algunos momentos representante del Servicio Exterior mexicano. Es gracias a estos periplos que entra en contacto con una corriente artística surgida en la vieja Europa: el Surrealismo, hijo pródigo del Cabaret Voltaire (marcado por los horrores de la Primera Guerra Mundial), deja una huella imborrable en Paz. Usando únicamente comas y puntos, los 584 versos que contiene este poema se funden en un entramado que no posee principio ni fin, únicamente el infinito se percibe a cada instante. A momentos autobiográfico, aquí se narra el eterno retorno teniendo como símbolo el antiguo calendario azteca (siendo así mismo uno de los tópicos de Paz: esos temas centrales que nunca abandona). Es también una meditación sobre la memoria, sobre el acto de escribir y, por sobre lo demás, es un canto al amor y a la mujer, ya que el amor origina al mundo: “amar es combatir, si dos se besan/ el mundo cambia”.

¿Qué sucede cuando pasa el tiempo? ¿Tenemos la certeza de que en verdad está pasando? ¿Qué nos dice el amor en estos días aciagos? El instante, ese ser inasible que ha permeado la mente de cientos de pensadores a lo largo de la historia, toma un nuevo carácter dentro de Piedra de Sol. Aquel instante que nunca llega pero que mantenemos de alguna forma, ese instante en que todo es posible o donde nada ha sucedido. Siendo todo esto, y mucho más, temas de los cuales trata el extenso poema resulta pertinente en nuestros días acercarnos al legado del único premio Nobel de las letras que tiene nuestro país.