De tripas corazón

 

 

“No es nada agradable ser clavado en la cruz, abandonado,
es mucho más placentero olvidar a un amor
que no funcionó
ya que finalmente
ningún amor funciona”

– Charles Bukowski

A veces quisiera  haber  sido ese  centauro semental  y  montar

a ninfas y musas,   jugar  al  Diógenes  de barrio  en  el Zócalo,

saberme más  que ideas y huesos

y quejidos desmoronándose

en los tejidos  de una soledad  generalizada.

A  veces   quisiera  que  la  lengua

no  se  deshiciera  en  la  boca

para  no callar  sin  sentido

hacer lo que  cualquier pseudo esquizoide haría,

escribir  ridículos poemas sobre  amor  en harapos,

aunque,  pensándolo   bien

debería  escribir la  más  divina  pornografía,

toda  una  gama  de  fascículos  de lectura  para  el  baño

sólo para acumular  la  rabia del  naufragio de  los  cuerpos,

o quizá,  debería asumir que todas  las mujeres  son  de agua.

A veces quisiera  caer como  hilera de  dominó

como mi propio declive y gemido.

Fluir como  cascada, como profunda  laguna donde

se araña  la  ley de  la  gravedad.

A veces  quisiera que la  gravedad se  enseñara con   la caída

y curvatura  de unos senos.

quisiera no haber sido embaucado

con  las  historias de super mujeres,

mujeres  místicas

y aladas,

mujeres  terribles

y de  olfato  sensible,

mujeres  carnívoras

y chupacabras,

mujeres  marabunta,

mujeres  apocalípticas

e integradas,

mujeres  diosas

inmaculadas

malditas

maravillosas

mujeres…

A  veces quisiera que no  todo lo que exista

sean éstas ganas de  verte

y poder  salir  de este   congal  que  se  llama

“ojalá  el  amor  exista”

quisiera hacer  de  tripas  corazón

 y  del  corazón un papalote

y del  papalote  un  fractal.

El mundo sin despegarse del sofá: dos grandes narraciones actuales

La sociedad del siglo XIX conoció el mundo sin pararse del sofá gracias a la narrativa literaria. Debido a la inexistencia del lenguaje audiovisual, las novelas de aquella época son gruesos mamotretos que abundan en descripciones geográficas y espaciales sin escatimar en el más ínfimo detalle. En el siglo XXI, esa función la cumple el cine.

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Hace un par de meses llegó a México el largometraje Leviathan (2014) de Andrey Zvyaginstev, con el peso y la seriedad de cualquier novela de Dostoyevski. Densa en los diálogos, de un ritmo lento pero firme, avasallador; va entretejiendo situaciones y personajes alrededor de la corrupción de una manera contundente. Encuadrada en una fotografía cuidada, Zvyaginstev le hace gala a inviernos australes con los que los latinoamericanos podemos hacer poco para tan siquiera imaginarlos.

 Recientemente se estrenó también Winter Sleep (2014) de Nuri Bilge Ceylan, una película paralela a Leviathán, en la que podemos ver una maravillosa adaptación de Chejov. Conversaciones profundamente existenciales, amén de pesimistas, advierten una profunda apreciación del cine de Bergman, conforman un drama contemporáneo que permite asomarnos a la vida en Turquía y hundirnos en un matizado fragmento de las complejas emociones de los personajes en pantalla.

 Ambas cintas tienen en común ser densas, largas, cuidadosas en la fotografía y formar parte de la selección de las películas en lengua extranjera de la academia. América Latina forma honrosa parte de la lista con Relatos Salvajes de Damián Szifrón (Argentina) imprescindible comedia negra que está causando revuelo; y Mommy, el cuarto largometraje del joven y talentoso canadiense Xavier Dolan.

 Las narrativas extranjeras, o mejor dicho, no eurocéntricas, dejan apreciar el arte cinematográfico mundial en los últimos meses, como lo hizo la literatura latinoamericana hace medio siglo. Hoy, en gran parte de los casos a través de apoyos públicos, el cine latinoamericano se yergue con títulos que no vale la pena perderse, como Conducta de Ernesto Daranas (Cuba) y La distancia más larga de Claudia Pinto (Venezuela).

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 No es casual la pertenencia de Leviathan y Winter Sleep a esta selección. No sólo es la lengua extranjera lo que las distancia de Hollywood. Ambos largometrajes nos ofrecen una mirada seria y detallista de problemáticas periféricas. Son narrativas que corren las cortinas y nos permiten ver por la ventana la sensibilidad de países que reciben poca iluminación occidental.

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 En gran medida se puede defender que la televisión también cumple la función de entretenimiento y enseñanza que ejercía la novela hace 150 años. Con series como True Detective y Breaking Bad existen pocos argumentos en contra de esto. Pero el cine, con películas como Leviathán y Winter Sleep, a pesar de demostrar un avance técnico abismal en comparación con las novelas de Alexandro Dumas que llegaban a México por entregas en tiras que la gente recortaba de los periódicos y coleccionaba hasta completarlas, recogen en minutos cinematográficos las decenas de páginas decimonónicas de las grandes narrativas de nuestro tiempo.

“Llamadas de Ámsterdam” Juan Villoro

Leí yo  “Llamadas de Ámsterdam” por ganas francas de tener la firma de Villoro en un libro escrito por él, es infantilismo claro, y de corriente no me fascina que me rayonéen los libros manos ajenas por muy sus creadores que sean. En todo caso no llevaba ningún otro libro de su autoría y no llevaba tampoco mucho dinero para el acto. De modo que terminé comprando un libro en el bienamado recinto del INBA porque Almadía tuvo a bien llevarlos y compré “Llamadas de Ámsterdam” que se ajustaba al presupuesto del momento.

Juan Jesús colocó la tarjeta en el teléfono y marcó el número de Nuria. Escuchó su voz en la contestadora, el tono fresco y optimista con que la conoció, aunque en el fondo sólo conocemos optimistas, ¿quién anuncia sus miserias desde el primer encuentro? No dejó mensaje.

 Narra un fragmento en la vida de Juan Jesús, de su historia con Nuria, básicamente los retazos de ésta. Propiamente una historia de desamor y desencuentros, justo como el la cataloga. En la red las reseñas que hablan de ella, la alaban de muchos modos.

 Si bien se hace evidente el oficio de escritor, está presente, que Villoro es considerado un intelectual del tiempo que nos aqueja, ésta novela en particular me suena a trabajo por encargo o falto de inspiración o de compromiso. El estilo se le nota, pero hay algo en la historia que no cuaja, que la idea es buena se me pasa por la cabeza porque lo he oído de alguien y no lo creo tan cierto. A mi me cae bien Villoro pero no pretendo que me quiera. De modo que con total libertad puedo decir que mejor se ahorren la novela.

 Aunque si piensan en no seguir el consejo, les dejo la liga en que se encuentra el escrito, publicado primero en España y luego por Almadía, que es una editorialaza eso sí.

 

Elocuencia

En un zapato tuyo quisiera vivir,
minúsculo y ebrio de amor,
como una abeja histérica que sólo sabría decir tu nombre,
como un mosquito succionador de tu sangre…
En él cruzaría el océano remando tenazmente
hasta el borde de la desarticulación de mis brazos,
hasta la tierra en que encuentre la estatua erguida de tu cuerpo,
símbolo del poder y la fornicación violenta.

¿Por qué te amo tan bárbaramente
que quisiera que fueras un virus
para llevarte siempre dentro de mí,
manteniéndome enfermo, delirante de fiebres?
Llevarte como un cuchillo
que se clavara más y más en mi vientre con cada suspiro
para recordarme la ley ineludible del amor.

Pero ningún poema es suficiente
para decirte lo que sólo podría decirte
lamiendo tus testículos sudados…

No otra manera de ser. O soy de ti
¡o me extermino!

¡Que caiga una lluvia de fuego sobre toda bondad,
que un agujero negro engulla todo el universo
si nunca te vuelvo a ver…!

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Las puertas de Amaranta

 

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Todas estas puertas

Amaranta Caballero Prado, Fondo Editorial Tierra Adentro, México, 2008.

 

Debo decir que uno de los libros de poesía que más he disfrutado en los últimos meses es Todas estas puertas, de la escritora guanajuatense radicada en Tijuana, Amaranta Caballero Prado. El libro es un viaje autobiográfico de fractura y reencuentro, por el que puede uno transitar descubriéndose al descubrir a Amaranta.

 La introspección a la que se llega es, por momentos, como estar en la película El Angel exterminador de Luis Buñuel (sin burguesía claro), ilustra el abandono y la soledad se vuelve absoluta:

“Hay muchas cosas por emprender, soñar, escribir, dibujar, crear.

Hay vida inmersa en cada movimiento de ojos, cada letra.

Hay rigurosamente para cada quien una actividad siempre sublime.

Afuera hoy hay todo eso:

Yo no creo nada.

 

Esta casa no abre por dentro”

 Cada puerta o espacio por el que la escritora nos guía, resulta una soledad irresistible “Tengo un aquí no hay nadie, junto a la espalda”, un amor que es más bien esperanza “¿Tú me amas verdad? Es lo único que importa”, una necesidad insaciable “ enfermedad dónde nunca nada es suficiente”.

 La vida puede leerse con los pasos que dimos por distintos lugares en los que la memoria atrapó sonidos, colores y sabores que, en determinado momento, nuestro cuerpo amó con profunda sinestesia “yemas voyeur” sentimiento táctil, casi visible al leer a Amaranta ¿Cuántos lugares realmente habitamos? ¿Sólo exteriores? O bien, estamos encerrados en nuestro cuerpo como casa, palacio, templo o cuchitril, con edificaciones emocinales, sus candados y puertas de recuerdos, en las que la toma de decisiones es cruzar o no cruzar umbrales, quedarse con el dolor o salir.

“Un día tuvimos que saltar: salir del agua: salir del aire: salir de tierra: salir”.

 Todo el dolor, los recuerdos, la riqueza en el lenguaje de Amaranta, la semántica del ir de la infancia, al amor y matrimonio, todo en la misma cárcel, en el mismo estuche, cada experiencia es una habitación, cada puerta por la que podemos cruzar y ver que todo son ancias por vivir “Excesivamente. Sí quiero saber más”, después de leer Todas estas puertas, excesivamente quiero leer más.

Foto  tomada de Tierra Adentro
Amaranta Caballero Prado Foto tomada de Tierra Adentro

 Amaranta Caballero Prado nació en Guanajuato en 1973. Estudió la licenciatura en Diseño Gráfico y una maestría en Estudios Socioculturales. Además de Todas estas puertas, ha publicado Libro del Aire (Editorial De la Esquina, 2011),Okupas (Letras de Pasto Verde, 2009),  Entre las líneas de las manos (en el libro Tres tristes tigras, Conaculta, 2005), Bravísimas Bravérrimas. Aforismos (Editorial De la Esquina, 2005). Participó en el Laboratorio Fronterizo de Escritores/Writing Lab on the Border (2006), participó en el Festival de Poesía Latinoamericana LATINALE 2007 con sede en Berlín. Recibió la beca del FONCA para escritores en 2007. En 2014 participó en el Festival Subterráneo de Poesía: Los lenguajes alienígenas.  Ama la música y ama dibujar.

  ¿Quieres  saber  más  sobre  ella? Visita  su  blog  amarantacaballero.blogspot.mx

 

Amanecer en silencio

Las muertes en mi  país siguen pintando los miedos de  rojo, pero no  tengo miedo, antes  caminaba chueco y borracho vomitando el miedo amontonado, repetidamente abandonar y amontonar como en una fotocopiadora de los sentidos, renuncié a los días y recibí el año nuevo en ninguna parte, nuevamente abandonar y amontonar mis huesos en la aurora, nuevamente abandonar y amontonar  las  uvas  en la  garganta, y aquí frente a los meteoros, me propongo a no abandonar y amontonar los  propósitos o despropósitos de  ayer.

 Hasta  ayer  éramos la  sombra, Tótem y Tabú, el mundo  era  un  fracaso ilimitado,  infinita angustia enlatada, luto en cantidad, a manos llenas,  las  manos  llenas  de   la misma culpa ensimismada.

 Hasta  ayer  éramos  un lugar común, el abismo, la  promesa de los hombres de hojalata. Entonces  decíamos  muerte y teníamos la sensación de que todo era muerte, entonces sólo se trataba de morir muriéndonos de muerte.

 Hasta ayer nos vaciábamos en pequeños peñascos, chubascos y besos underground.

  Hasta ayer éramos máquinas, cálculos renales, cromosoma (X) y cromosoma (Y) apareándose, quejándose  del costo de vida. Te fuiste   ayer, pero acá sigues llegando. Tantos tánatos a la enésima potencia en las calles, personas como bosques  sin raíces, nervios de hormigas y una multitud de fotografías gritando:

¡El  destino  no  vino!

En retrospectiva:  

Estuve triste

(no sé decir adiós)

Estuve contento

 (volví  a encontrarte) 

Estuve lejos

(me quedé pensando)

 

Estuve muerto

(me quedé callado)

  En prospectiva:  

Caminaré  hasta el  final  del  abecedario.  Hasta  tener los  pies envueltos en llamas,  hasta  tener  las  llamas ardiendo de carne, hasta  tener la  carne fundida con huesos, hasta que mis  huesos amanezcan  una y otra  vez,

una

y

 otra

 vez,

 una y otra vez darme prisa  para sacarme el sol del pecho y  acariciar a la  luna. Quiero explotar  de manera rotunda, como  volcán o mujer  embarazada. Quiero  llorarle a los libros  que  ya no leeré  y secarme  los  ojos de tinta para apagar la computadora, y al  fin, salirme de las  rayas del  tigre, enamorar  a la  cebra, rayarme la cara y con una sonrisa  turquesa, amanecer en silencio.

 

La crónica como expansión del universo: Juan Villoro en el Villaurrutia

El pasado lunes 12 de enero de 2015, el Centro de Creación literaria Xavier Villaurrutia abrió puertas para recibir a Juan Villoro, aclamado escritor de actualidad, invitado por Josefina Estrada, cronista y narradora mexicana, para presentar el libro “Hay vida en la tierra” y hablar en términos generales del lado que lo identifica como cronista.

 Josefina Estrada imparte la materia de crónica al Diplomado en Creación Literaria, que tiene como parte importante del calendario de actividades el acercamiento de los escritores en ciernes con los de prestigio; entonces Estrada, que no escatima ni como cronista ni como maestra y que no es egoísta, echó la casa por la ventana y tuvo a bien llevar al escritor, no en una clase privada acorde al plan, sino como propuesta abierta al público y a prensa.

 La predicción hecha un mes antes, ante el conocimiento del arribo del escritor fue: “Se va a abarrotar” Y ciertamente, se abarrotó. Personas por todas partes, cámaras y Almadía con “Conferencia sobre la lluvia”, “Llamadas desde Amsterdam” “¿Hay vida en la tierra?” y demás listos para irse con alguien.

 La charla por demás amena, corrió entre anécdotas en que se recordó a Ibargüengoitia y a Scherer en complicidad con el público, en que se podía ver a un Villoro dueño de sí mismo y de los relatos contados, afianzado del pasado del que se sirve para explicarse, de lenguaje fluido y voz firme, cuando se le ve, uno entiende el hipnotismo que ha ejercido en incontables personas.

 Entonces habló de la necesidad de traer a cuento las pequeñas cosas de la existencia que finalmente son las que la constituyen, lo que pudiera pasar desapercibido, las pelusas en el ombligo, el calcetín que casi de modo inevitable se pierde en lo que bien podría ser un universo paralelo de calcetines perdidos, el México de los calcetines siempre viudos y esto recuerda a un poema de Cortázar:

Por grande que sea el mundo 
hay los recortes de uñas, las pelusas,                                                                                                               los sobres fatigados, las pestañas que caen.                                                                                               ¿Adonde van las nieblas, la borra del café,                                                                                       los almanaques de otro tiempo?”

 De la posibilidad de comparación, de mundos aparentes que no se tocan y sin embargo lo hacen, establecer relaciones entre lo que en apariencia no se reconcilia y nosotros que vivimos en un mundo por demás surrealista. En la necesidad del cronista de no moverse por el mundo sin gana ni asombro, sino con la mente activa, con la imaginación presente a un universo en expansión constante.

Esas manos que me desordenan

 

No te lo había dicho;
pero tus manos me crean teatro privado
de ensueño y morbosas proyecciones.
Me hacen pensar y pensar. Pensar en el amor:
¿Cuántas manos tuyas medirá mi espalda?
¿Cuántas palmadas tuyas bastarán en mis hombros
para que así me confirmes tu afinidad?

Hay veces que estoy más solo que siempre
y te recuerdo y me sorprendo recorriéndome la piel,
siempre hacía mi sur.

Pero no, no es suficiente esto.
Quiero estar tendido en tu cama
y que dibujes con tu mano en mi cuerpo geografías imposibles.
Y que allí, en sus pantanos lascivos y lechosos,
en sus densas humedades,
me hunda lentamente.

Tus manos no son del todo ordinarias:
son plantas carnívoras que aprisionan al insecto azul,
la patria de musgo, un equinoccio de laxitudes…
Su piel me habla secretamente de una ternura que no muere,
cuyos atributos exactos -mango, guanábana-
sólo pueden revelarse en el delirio.

Ya. Necesito que me toques.
Sálvame así de la locura,
de esta inquietud aniquilándome
en la que sólo es segura una palabra: DESEO

Pero tú… Pero yo…
¿Para qué la distancia?
¿Por qué no, simple y sencillamente,
entregarnos a un duelo de caricias frenéticas,
a una auscultación más desesperada por esperada,
matándonos de placer de una buena vez?

2, Esas manos... The working man hands de kyler Balsley

Amor así

Mi pensamiento ha adquirido las dimensiones
del espanto y el castigo: es ya unas tijeras
que podan mis mínimas capacidades,
ya una silla eléctrica que se activa si vuelvo a pensar en ti.
(¿Y el corazón? ¡Una bomba de tiempo…!)

Hay días últimamente
en que me siento a la orilla de mí mismo
sólo para esperar verte pasar;
en los que el aire, por mí enrarecido, apaga las pocas señales
que me atrevo a encender buscando tu atención.
Hay noches de plomo. Que aplastan…

Quiero ir a donde tú vayas,
seguirte como un perro babeante, pero cariñoso,
que retoce dando vueltas a tus pies
buscando tu mínima caricia.

Y porque te amo a sangre fría…
Salgo de mí, voy en tu persecución
como una alondra queriendo disparar al cazador.
Pero no pretendo asesinarte;
sino sólo hacerte un poco de daño,
por comprobar que existes.

La poesía armada hasta los dientes: Miguel Hernández

 

 

 

“No, no hay cárcel para el hombre.

No podrán atarme, no.

Este mundo de cadenas

me es pequeño y exterior…

…Libre soy. Siénteme libre.

Sólo por amor”.

— Miguel Hernández (Antes del  odio)

 

 

Las  montañas de Orihuela, la  yunta de  cabras, el  pasto, el amor, la muerte  y la  vida  son los  ingredientes que nutrieron  al niño pobre que  escribía sobre el lomo del  ganado, aquel de la casa  pintada y nunca vacía, el hombre  con  oficio de  poeta que durante la  Guerra  Civil  Española y el  fango de  las  trincheras del  bando  republicano, afiló su  pluma, un personaje que quiso arrancarse de cuajo el  corazón en  cada  palabra, el hombre  que  se  llama barro, la  muerte  enamorada,  aunque Miguel lo  llamen.

 

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En el centro de la parte superior, Miguel Hernández en la escuela Ave María.

Miguel  Hernández  Gilabert o simplemente  Miguel Hernández  nació el 30 de octubre de 1910 en  Orihuela, Alicante. Proveniente de una  familia  con  recursos  limitados, estudió la primaria  en la  escuela  para  pobres anexa al Colegio de Santo Domingo, Ave María. Su papá era un pastor  de  cabras,  así  conoció el valor del trabajo desde muy niño, motivo por  el cual tuvo  que  abandonar  sus  estudios en  diversas  ocasiones.

 Su  acercamiento a  la poesía sucedió de  manera  temprana, acompañado por José Ramón Marín Gutiérrez  mejor  conocido  como Ramon Sijé -quién fue  su  gran  amigo- Miguel cultivó sus  inquietudes literarias y políticas a su lado, se  esforzó en ser autodidacta con los libros que conseguía en la biblioteca del Círculo de Bellas Artes, orientado por el clérigo Luis Almarcha,  descubre a  autores  como  Cervantes, Lope, Calderón, Góngora, Paul Valery, Garcilaso y Antonio Machado. Sijé, quien fue estudiante de derecho en la universidad de Murcia, resultó  fundamental  dentro  de  la  vida  y  obra  de  Miguel Hernández, orientó  su  lectura hacia los clásicos y la poesía religiosa, también lo alientó  a desarrollar su habilidad creadora que,  para  entonces,  veía  la luz  sobre  papel  destraza,  mientras  las  cabras  pastaban en  la  montaña.

“No quiero morir -dormir-,
no quiero dormir muriendo
en la sagrada tierra estéril…
¡Yo quiero morir viviendo!”

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Miguel Hernández

 Para inicios de la década de 1930, Hernández publica algunos poemas en el semanario El Pueblo de Orihuela y el diario El Día de Alicante.  Pronto su nombre hizo eco en  revistas y diarios locales. En el amanecer de  esa  década, viaja por  primera vez  a Madrid  donde ya  es  conocido  el mote de “cabrero-poeta”; el impacto de la  capital mezclado  con sus  influencias  literarias  y su infancia dan como  producto  a su  pirmer  obra, Perito en lunas (1933). Un  crisol  de  una poética épica-mística como  muestra  inexorable  de  un estilo, la  capacidad de  agencia  del  poeta, había  llegado  para  quedarse.

“Pero al fin podré vencerte,
ave y rayo secular,
corazón, que de la muerte
nadie ha de hacerme dudar.
Sigue, pues, sigue cuchillo,
volando, hiriendo. Algún día
se pondrá el tiempo amarillo
sobre mi fotografía”.

Después  de su  auto-afirmación,  regresó  a Madrid para  conocer a Josefina  Manresa – quien sería  su mujer-, más  tarde publicó El  rayo  que  no  cesa (1936) , obra  que  aún mantenía  los  rasgos  de métrica, misticismo  y  formalidad que  hasta  entonces eran distintivos de Hernández, posteriormente conoció a  Pablo Neruda y  Vicente Alexaindre quienes  influirían de  manera definitiva  en su  estilo, le  abrieron  el campo del verso  libre  y el surrealismo, se alejó de  sus  creencias  religiosas, desde  entonces,  se vio a si mismo como  poeta del  y para el pueblo.

España  pasaba  entonces  una  inestabilidad  política  y efervescencia social importante. La  Guerra  Civil  estaba en puerta,  Ramón Sijé  había  muerto  en 1935 y Miguel  le dedicó una elegía  que se distinguría  de  la  poesía de  su  tiempo en El rayo  que  no cesa.

“No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada…
…Quiero escarbar la tierra con los dientes…
…Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.” 

Al  estallar  la  guerra, Miguel  tomaría  partido  en el  bando  republicano,  el 18 de septiembre de 1936 se  alistó en el 5º regimiento, se  alejó del Hedonismo académico que practicaban Rafael Alberti y Luis Cernuda, por eso se  fue  a combatir, a ver  caer  a su compañeros  y amigos, sin embargo,  más  tarde  fue  designado Comisario de Cultura del Batallón de El Campesino. En  esta  época  su  poesía se  volvió  una llama de  denuncia, que se  plasmó en sus obras Vientos del pueblo (1937) y El hombre acecha (1939). Hernández  recibió  invitaciones para  simpatizar con los  franquistas, y alcanzar  el  indulto, a lo que  siempre  respondió: “Como  si Miguel Hernández  fuera  una  puta  barata”.

“Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas”.

El 9 de marzo de 1937 logra escapar durante la  guerra a Orihuela para casarse con Josefina Manresa. En diciembre de ese año nace Manuel Ramón su primer hijo que muere a los pocos meses, a  él está dedicado el poema Hijo de la luz y de la sombra, para enero de 1939 nace Manuel Miguel su segundo hijo,  a quien dedicó las famosas Nanas de la cebolla.

“Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma”.

 

Ese  año   transcurrió  para  Miguel entre arrestos   y libertad momentánea, un detrimento  en su  estado de  salud  y  carencias  económicas. La cárcel le quitó el  aliento de  a poco, las prisiones de Madrid, Ocaña y Alicante, lo resguardan  hasta  que una tuberculosis pulmonar aguda atacó ambos pulmones,  se intento un traslado al Sanatorio Penitenciario de Porta Coeli  pero se  fue  imposible. Neruda  intentó  abogar  por  él, sin embargo  tampoco  tuvo  éxito. El 28 de marzo de 1942 a los treinta y un años de edad Miguel Hernández  cerró los  ojos y se  fue  como  llegó,
con sus  tres  heridas.

“Llegó con tres heridas: 
la del amor, 
la de la muerte, 
la de la vida.”

 

¿Te  interesa  leer  más sobre él y su poesía ?  Pásale por acá.

Con mis garras una vela (poesía Sir Brenda Mítchelle)

revista

Estoy caminando en el desierto

Piso sangre, cráneos, cuerpos

Danzo desnuda entre las dunas del desierto

forjadas con los huesos de nuestros muertos

¿Dónde hay luz? Una estera

Escucho el llanto del Dios Tláloc a lo lejos

Se crean ríos, se forman lagos

Océanos y mares de sangre y llanto

árboles gruesos de venas rojas crecen

sus raíces no dan tregua, se adhieren a la tierra

entre un viento carmesí iracundos se mecen

y entregan frutos azufrosos

tuve la visión de un mundo en llamas

en que Huitzilopochtli gobernaba

de monstruos que rezan a santos amorfos

De ojos inyectados, henchidos, rojos

se arrastran, reptan, entre ellos se comen

Gobiernan sierpes, lobos, leones

Sudo, me remuevo, me parece que despierto

Elevo los brazos a aquello que los humanos llaman cielo

cobijo con mis garras la luz de una vela

y pido por nosotros

          ruego por la paz

una luz

una escalera…

 

No hay alcohol suficiente para matarnos todos de una buena vez

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Ya se viene Navidad y yo sin novio. No lo digo en tono de lamento, que quede claro.

 No sé si es por el cliché o porque baja la temperatura y mi cerebro genera menos serotonina, pero sí empiezo a odiar todo a final de año. Si usted anda contento por favor abandone la lectura, porque hoy amanecí de mal humor y no diré nada positivo.

 Y qué si despotrico lo mucho que me cagan las fechas navideñas, porque mi familia no hace ni fiesta y para colmo no puedo salir porque son fechas para compartir con los lazos sanguíneos. Me molesta muchísimo desear felices fiestas cuando no me nace. Lo único que me gusta es comprar y comprar, eso sí. Creo que es la única utilidad razonable, tener abrigos nuevos y justificar la peda de las posadas por la llegada del niño Jebús.

 Qué lástima que la reciente victoria del América no me alcance para desafanarme del resto de la información y entonces yo, pueda andar tuiteando y publicando: #odiamemás.

 Ya que empecé me iré de filo en desgajar las cosas que odié de todo este año que –gracias al niñito Jesús– ya se va a terminar. Me molesta  estar al día de las noticias nacionales e internacionales y que cada vez mi razonamiento alcance sólo para llegar a la desesperanza, al hastío. A la indiferencia nunca, creo que ese es el problema. Ojalá me importara menos la injusticia social y las artimañas de la clase política. Ojalá.

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Entonces pienso:

No hay esperanza, no hay amor.

No hay credibilidad a los medios, ni a las personas.

No hay fe.

No hay redención.

No hay riqueza para los vulnerables.

No hay felicidad para los padres que buscan a sus hijos, asesinados por policías.

No hay congruencia en la juventud.

No hay trabajos justos y bien remunerados.

No hay tolerancia.

No hay drogas que alcancen para abandonas las temáticas actuales y sus asperezas.

No hay alcohol suficiente para matarnos a todos de una buena vez.

Fotos: Paco Macilla

 

Toca, toca; aquí no es: Depresión y su insistencia

Tomó el primer tren para olvidar la locura que tanto le embarga. Cada día, cada segundo se plasma en cierto rincón de la piel, en un centímetro de la hoja. La tinta no cesa y las palabras siguen fluyendo. Cuatro paredes, nada le pertenece, sólo el cielo lleno de estrellas que se reflejaban bajo sus lentes fondo de botella. No le suplicaba al canto, menos a la insensatez del mundo… le rogaba al cielo por olvidar esos lloriqueos que tanto le angustiaban, quería olvidar y no había forma para hacerlo, si se empeñaba en vivir del recuerdo. ¡Qué tramposa era la existencia! No era feliz, tampoco era una persona subyugada por la melancolía. Tenía ratos amables y también arranques fatales, pero el letargo era más amable… le llaman depresión. Irónico el mundo de los locos, porque siempre se empeñaba en contener el cosmos bajo su rezago, mientras que venía ese maldito dolor, sí, era tan maldito que lograba que la cobardía le llegase para poder huir y no voltear hacia sus temores más desolados.

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Roger Ballen,(2012).

 1,2,3… ahí seguía esa trampa. ¿Cómo se quita? ¿Antidepresivos? ¿Terapia? ¿Cuál es el remedio? Buscaba con cautela cada proporción de las posibles vías para exterminar a ese artefacto punzocortante que era el amigo de la locura; nada funcionaba y esa chinche regresaba para malbaratarle la sobrevivencia. Centros de rehabilitación, psiquiatras, psicólogos, terapeutas… ¿No entendían que nada tenía impacto sobre ese monstruo? Era una fiera viviente, altiva… su segunda piel; se hinchaba, se clamaba y también se enfurecía y parecía gritar cuando invadía el cuerpo tal como un exorcismo que ni la Santa Inquisición hubiera podido extinguir con métodos tan abruptos.

 El escondite perfecto se llamaba soledad, y le penetraba con letras brillantes: ¡Entra, entra! Todo saldrá como tú lo desees, visítame y te implorare que te quedes en el mundo donde no sufrirás. Obedecía una vez por semana, si le iba bien cada dos meses (dependía si depresión estaba muy insistente), por lo cual soledad a veces era sinónimo de huida, llegaban a un sitio peculiar, donde no existe tiempo ni espacio, era la presencia de la inanición del mundo, sólo había un punto negro que parecía lo más próximo; se metía y no regresaba por mucho tiempo… solamente ella sabía lo que había dentro. Se perdía, y Soledad solamente escuchaba el eco de su llanto, frustración y malestar. Soledad decidió brindarle apoyo con un pedazo de hoja que decía: “Para sentirte bien en este mundo tan cruel, sólo hay una regla: Sé tú misma”.

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Roger Ballen, (2012)

 Al leer eso, ella corría para seguir descubriendo lo que había. Pasó el tiempo en lo terrenal, allá no existía eso, por lo cual Soledad era la mujer de la ley de la sabiduría y de la paciencia, a lo cual permanecía serena y tranquila. Pero en ese bosquejo de lapso, aparecían su gran antagónico: Crueldad. Un tipo salvaje y veterano, que trataba de mediatizar todo, para que la frialdad invadiera los corazones. Soledad y Crueldad luchaban en ese tiempo que ella pasaba dentro, para que el nuevo emprendedor del malestar no llegase. Pocas veces, Crueldad logró penetrar en el agujero negro, de manera, que no se sabe que hizo exactamente con aquélla mujer que yacía dentro. Salió despavoridamente y la muchacha salió minutos después. Semblante vacío, rasguños, mezclas de dolor por el cuerpo, mordidas y un bosquejo de desolación. Soledad no la podía distraer y ahora, regresaba al planeta de los engreídos a ver qué pasaba ahora.

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Roger Ballen.

 Regresaba más perdida de lo que se fue, cuando Soledad perdía la batalla. Depresión se aprovechaba de eso y la acechaba en la rutina de su vida, por lo cual, ella trataba de encontrar salidas fáciles, que sólo denotaban su falta de valentía.

 ¡Inútil era el intento! ¡Estúpida la forma de querer encontrar el método o la pócima que la hiciera libre! Era una estúpida de la belleza del amor, de la desesperanza. Crueldad, ya ganaba más rápido, eso era un indicio de la torpeza la visitaba cada vez más. Quería salir, pero se empeñaba a quedarse y la hora no llegaba… ni llegaría, o tal vez si, pero si se sujetaba fuertemente a Soledad para encontrar realmente la huella bajo su pie lastimado.

El columpio de Eros

 

 

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I

El columpio asciende

 

 

0

Hay que perder  las  palabras, luego encontrarlas .Re-perderlas y reencontrarlas en la arena de  un mar de abejas.  Abro los cielos  verticales y  me apetecen palabras  sobre tu cuerpo. Las  palabras que todo lo sienten y  se  agarran del aire. Recuéstate entre  las   grietas  que están suspendidas. Floto porque  estoy pensando en lo absoluto. Abro los ojos y lo real es   absurdo. Tengo  un corazón que palpita lo absurdo absoluto.

 

1

Los sueños se  equilibran por la calle a la velocidad de  la luz, tocar  el mundo con los pies, soñar y no  despertar en hoy, despertar en ayer, en mañana. Nadar siempre en las lagunas del  reloj  que amanece  en siempre ayer, cuando atardece en siempre hoy y anochece en siempre mañana. El amor es  la  tinta que se extiende y se extingue porque el amor es  un lugar que acaba, pero no es mi sitio. Por eso te  habito. El universo es  tu  cuerpo visto al revés. Mis sueños  cabalgan en un universo paralelo  con una manada de caballos  salvajes, que  también sueñan y cabalgan tu cuerpo  desnudo en la playa  de la luna, la luna que también sueña y cabalga conmigo por encima de este poema pendular,  mientras tanto tú estás expandiéndote.

a la felina cósmica.

 

1

 

Llené un vaso con todo lo que existe dentro del miedo para que lo derramaras sobre el mantel.

  No importa, no tengo miedo,  no irse,  ni decir adiós, QUEDARSE. Las lámparas son  alumbradas por  transeúntes en la ciudad que me habita,  tu existir crepita. Decir hoy  contigo es  mirar  los colores  de la h, este  es un nuevo  libro  escrito con papel sobre  la  tinta, con la tinta  sobre  la  tierra, con  la tierra  sobre el fuego, con el fuego sobre los sueños, con los sueños sobre el mar, con el mar sobre tu cuerpo y  con tu cuerpo  sobre el  mío.

 

 

3

Esculpir los  cromosomas de las  galaxias, ADN, ARN, células, partículas, mitocondrias, estrellas, el sol. El sol es la bombilla que tiene  todos los años y no se apaga, el pecado que tiene  todos  los años y  no  se escribe. Lanzar preguntas al aire,  intuir la  respuesta y escribirla en el pergamino de las eras.   Te dije una palabra que duró años luz  en  un segundo(AMOR).¿Las  eras del amor anticipan a las  eras de la vida?, o acaso las  eras, eran  las  eras del amor o el amor es la  era de las eras, o  la vida es  el amor de los amores.

 

II

Cumbre

 

0

 

El punto más  alto: mi cuerpo penetrando tu cuerpo, mi cuerpo ignorando mi boca, mi boca absorbiendo  tu vida, tu vida penetrando mi  muerte, tu muerte   anunciando  el límite del arte, quitarte  el aire a través de  las  piernas, abrir  todas  las puertas, encender  todas  las luces, las luciérnagas ¿Somos  felices o somos luciérnagas?, somos  un montón  de  cigarrillos  encendidos debajo del mar, fiesta de  gametos. No  hay forma  sino  colores que absorbo de manera  coloquial  y  te miraba eterna y eterna te miraba sudar, tierna feroz, ritual, rítmico, rimbombante, fotosíntesis de tu flor, néctar, nebuloso de  tu universo, Incinerarse ahora, morir  ahora, acceder al final que no acaba, volver siempre y siempre  volver  a donde nunca se estuvo, saberse  invencibles, invisibles, indescifrables, íngrimos, alumbrados   en el infinito,  carrusel  de  luz  desdoblándose en colores  táctiles desdoblándose  en humo desdoblándose  en partículas por millón que,  también se desdoblan sobre el lecho en el que echamos  raíces, que se acabe el mundo ahora,  la humanidad va a salvarse, el  caos  no  es más fuerte que  la  fuerza de gravedad de tu sexo, el  caos no es más fuerte que tu  erotismo presente, no  ver el presente es la estupidez que cuelga de  nuestro  cuello pero ahora no  importa, porque  ahora bailamos en las  aristas  circulares  de la vida. Pienso que  ya estamos  muertos, hermosamente muertos, en un velero creando nuevas  galaxias, copulando  nuevos espacios siderales dentro de  tu cuerpo, siendo dioses bajándonos del columpio de eros, aguantando los movimientos  telúricos de tu clítoris sucedidos por  una ebullición cósmica, pensar que el Big- Bang sucede en espermatozoides, dijiste: esto no puede ser la muerte, es sólo una colisión de ondas cerebrales, un substancia oculta, otra versión de la vida.

 

 

III

Descenso

 

0

Comenzar a  caer  siempre es  complicado, hundirse, voltear a  todos  lados desde  un cráter lunar, no encontrarte, buscarte y no encontrarte enfrente, no encontrarte en el espejo. Esperpento de  la alegría. No quiero  verte. Mi corazón tiene muchos  rincones  extraños, está repleto de personas  extrañas que habitan lo desconocido. Hay lugares ahí dentro  que no conozco, entonces  naufrago así sin respuesta  neuronal, colapsa la sinapsis, la circulación. Esto es  una  carnicería, porque te desconozco con vaga exactitud y la  flama se apaga en  silencio y el silencio se consume en escándalos cardiacos, casi calcinados porque tenemos el corazón manchado de avispas.

1

La tempestad se mide  en silencios, el amor también. Una sinfonía sin notas  perdida en el cálculo  matemático perfecto, amor es justo lo que  no conocemos y personificamos , lo que se  rompió y se  reconectó, lo que se reconectó  y después se  romperá,  el péndulo que se mece en nuestras  cabezas, el columpio  de Eros en el  que nos mecemos  sin saber nada, porque es justo lo que  sabemos nada, ni siquiera de la nada.

 

 

2

Será mejor así, dijiste dentro del margen de un eclipse salvaje. Venga la oscuridad.  La oscuridad  usa  sombrero de soldado, de asesino de  memorias lejanas ¿Si el amor muere a dónde  va su cadáver? Llega a besarnos, después a  darnos  frío, soportamos  los gusanos de  su cuerpo putrefacto.  La esperanza es  el esqueleto de  un colibrí  hecho añicos que no para  de aletear, que se desintegra y no para de aletear, al que  le prendo fuego y no deja de aletear, sólo  incendia mis huesos que finalmente aletean hasta  pulverizar al colibrí que,  hecho  humo sigue aleteando y rompiendo  el aire de mis pulmones, quebrando  la resistencia de  mis cuerdas bucales, que no quieren pronunciar más tu nombre y sin embargo, lo pronuncian.

3

Cerrar un libro dentro de un  vaso, beberlo no leerlo. Verlo  con la lengua. No nombrarlo. Todo lo que se nombra se  lo traga la tierra, coincidencia  colectiva, la tragedia de los lenguados. Digo  todo  esto  desde mi vista aérea. El área de visión de mis ojos tiene el tamaño que yo quiera. El amor es  una pendejada dentro  del cálculo de un fósil, criptograma que encontré empolvado en los ojos que piso descalzo. Cerrar los ojos no llorar, el plan de  fuga consiste  en acostumbrarse al columpio y echarse hacia  atrás, soltar todo y hacerse más atrás, hasta quedarse  solo y saberse  solo, voltear alrededor del cráter y hallarse así mismo.

IV

El columpio asciende

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Nota

Y quiero que mi amante ahora seas tú.
Que modeles mis afectos;
y me guíes a tu cama para darme el beso de las buenas noches,
cada noche.

Discutir nuestros planes en una mesa la que estemos sólo los dos
y donde tú tengas siempre la última palabra,
la última cerveza.
Mi opinión por tu voluntad deberá ser torneada.

Por ti seré todo esponja.

Porque eres como un chorro de semen que salpica mi fantasía.

Oblígame. Haz que me hinque ante ti.

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“Fábulas pánicas”, de Alejandro Jodorowsky

Recientemente hablaba acerca de “Cuentos mágicos y del intramundo” del autor chileno, Alejandro Jodorowsky, y de su afán repetitivo; me vino entonces la irrenunciable idea de escribir de las fábulas pánicas por referencia, porque sin duda son de lo mejor del creador, sin poner al título telas de juicio. Son las fábulas pánicas de lo mejor que ha hecho y ahora objeto de culto en la era del internet del que tan difícilmente nos desprendemos.

 gragrofesLas fábulas pánicas fueron elaboradas por Jodorowsky para El Heraldo, siendo él quien pidió a Luis Spota –que en aquellos tiempos era director del suplemento cultural del periódico– un espacio para lanzar una serie de fábulas bajo un modelo del que conocía bien el potencial. Así, el proyecto que en principio abarcaría sólo tres meses, de tanto portento, se extendió seis años y medio, abarcando esto el periodo de  1967 a 1973. Las fábulas siguen la premisa planteada posteriormente por Jodorowsky de “arte para sanar”. En un principio eran una sólo suerte de denuncia social.

 La relación que guardan con ilustraciones que permanecen en la mente, lenguajes simbólicos bien orientados, diálogos simples, moralejas precisas, historias iniciáticas hacen de las aclamadas “fábulas pánicas” un auténtico objeto de culto. Contienen un universo hermoso que desde la inteligencia enseñan, digo que lo conocí de muy niño y que eran mi libro infntil y hasta este día de mi existencia de cuando en cuando les encuentro relación con hechos de la vida que van aconteciendo, sin lugar a dudas son intensamente profundas y por favor, altamente recomendadas para niños

 En su gran mayoría encontramos al maestro y al aprendiz, Jodorowsky de principio era éste último y a medida que avanza, se transforma y cambia como ser humano  pasa gradualmente en el papel, a ocupar el  lado del maestro. Al respecto, el creador dijo que la gente comenzó a reconocerlo como tal y el sólo tuvo que asumirse, aunque se consideraría un aprendiz eterno, sólo que ahora era más un aprendiz secreto.

 También es interesante el hecho de que Jodorowsky se interna en la obra que crea, como Jehová que crea un mundo y en forma del Cristo, se interna en él y se recrea en la experiencia.

 Las 342 fábulas pánicas fueron recogidas por Grijalbo y publicadas en una edición más o menos buena a la que se le desprenden las hojas y en la que algunas letras no se hacen visibles por el color recargadísimo de los fondos, pero es fácil de adquirir en librerías grandes y corre con la ventaja de tenerlas todas.

 Sin duda hay que permitir la entrada a éste universo creado por Jodorowsky porque de él se puede salir todo, menos indiferente…

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La poesía armada hasta los dientes: Subcomandante Marcos

 

 “Pobrecitos de nosotros, tan pequeños y con toda la revolución por hacer”.

– Subcomandante Marcos (Instrucciones para tenerse lastima).

Y si  viajamos a  la  Selva Lacandona, nos metemos entre las  filas  de las  guacamayas  rojas, saludamos a dos que tres monos araña, jugamos a las  miradas  con los  jaguares y, luego les preguntamos por  Marcos, Galeano o Rafael –según se  lleven con él– seguramente nos  harán cruzar unas  cuantas  laderas,  virar  en  repetidas ocasiones  por las mesetas,  levantar unos  cuantos cientos  de  piedras,  rodear  algunos fusiles,  escarbar  en  el tabaco  de  la pipa, y mirar por  debajo  del pasamontañas.

 El  Ejército  Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)  se  formó el  17 de  noviembre  de 1983  en  las  montañas del  sureste  mexicano, sin embargo, el hoy Subcomandante Galeano –antes Marcos– fue conocido globalmente  desde  su aparición aquel amanecer del 1º de  enero de 1994, cuando se  dio  a conocer  el EZLN.

Subcomandante-Marcos Marcos es el ícono actual del guerrillero latinoamericano, tras doce días de combate, la figura del  Subcomandante emergió como humo,  como  el  fantasma  necesario para  que el EZLN se  pudiera afianzar, para  que  se  balanceara a través  del  teje  y maneje de los  medios  de comunicación,  con su  humor mordaz, el  vocero, el  distractor, el  delegado  cero,  el sub o la botarga, tal y como se nombró así  mismo el día de  su último discurso  como Marcos: Entre  la luz  y la  sombra.

El 21 de Febrero de 1994  la revista Proceso publicó  una  entrevista  hecha  a Marcos por Vicente Leñero –quien por cierto, en paz  descanse– que  comienza con una  cita  del  Sub:

 

 

“Lo aposté todo a la montaña; estoy viviendo de prestado y por eso escribo como loco; si no les gustan mis cartas, me vale madre”

 El sub le  ha  escrito  cartas a un sin fin de  personajes como  Luis Villoro, la inolvidable  Carta a  Magdalena, a Joaquín Sabina, a Eduardo Galeano, a los  diarios,  al Movimiento  Ciudadano por la Paz 5 de junio, en resumen, a  los pueblos  del mundo; cuando se  levantó,  no sólo  levantó  las  armas, levantó su pluma y su inteligencia, siendo  la pluma su más  feroz, filosa y efectiva arma.

“Sáquese despacio ese amor que le duele al respirar. Sacúdalo un poco para que despierte. Lávelo con cuidado, que no quede ni una sola impureza. Limpio y oloroso proceda a doblarlo tantas veces como sea necesario para tener el tamaño de la uña del dedo gordo del pie derecho. Espere el paso de una hormiga, ser noble y generoso, y pásele la pesada carga.

Ella lo llevará a guardar en alguna profunda caverna. Hecho esto, vaya y rellene, por enésima vez, la pipa de tabaco frente al mar de oriente. El olvido llegará conforme se termine el tabaco y el mar se acerque a usted. Si quiere recuperar ese amor que ahora olvida, basta escribir una larga carta hablando de viajes desconocidos, hidras, molinos de viento, oficinas y otros monstruos igualmente terribles. A vuelta de correo tendrá su amor tal y como lo envió, acaso con un poco de polvo y sueño en la cubierta…”

 – Subcomandante Marcos (Instrucciones para olvidar y recordar)

 Por otra parte es admirado y respetado  por  intelectuales como Noam Chomsky, Régis Debray(quién lo considera el mejor escritor latinoamericano), Rigoberta Menchú, en su momentos Paz y Monsiváis, Zack de la Rocha; fue  entrevistado  por  figuras de la literatura y el periodismo de la talla de Gabriel García Márquez, Juan Gelman, Vicente Leñero, Julio Sherer García, entre muchos  otros.

“El manejo del lenguaje que hacen ellos, la descripción de la realidad, de su realidad, de su mundo, tiene mucho de elementos poéticos. Eso como que removió la trayectoria cultural normal o tradicional que traía yo en literatura y empezó a producir esa mezcla que asomó en los comunicados del EZLN del 94.”

–Juan Gelman.

 El 9  de febrero  de 1995 el  gobierno mexicano dio a conocer que  la  identidad del  Subcomandante Marcos era  la de Rafael  Sebastián Guillén Vicente quién  es oriundo  de Tampico Madero, Tamaulipas, y  nació  el 19 de  junio de 1957. Fue  alumno  de  la  Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma  de México (UNAM) e  impartió  clases  de  diseño en la Universidad Autónoma Metropolitana(UAM) plantel  Xochimilco.

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 El  28  de  agosto  del mismo  año Lourdes Valderrama,  una  exalumna de Rafael le  entregó a Vicente Leñero –cómo  lo  vamos a  extrañar– la  famosa  foto  en  la  que  está  pintando  caracolitos, esto  según  un reportaje  especial  que se  publicó  tras  la muerte  del periodista. El profesor de Diseño para  la  Comunicación Gráfica,  lector  empedernido de Louis Althusser, Marx, Mao, Foucault  entre  otros, se  convertiria  en el  guerrillero poeta que hoy  conocemos.

I

Constrúyase un cielo más bien cóncavo. Píntese de verde o de café, colores terrestres y hermosos. Salpíquese de nubes a discreción. Cuelgue con cuidado una luna llena en occidente, digamos a tres cuartas sobre el horizonte respectivo. Sobre oriente inicie, lentamente, el ascenso de un sol brillante y poderoso. Reúna hombres y mujeres, hábleles despacio y con cariño, ellos empezarán a andar por sí solos. Contemple con amor el mar. Descanse el séptimo día.

II

Reúna los silencios necesarios. Fórjelos con sol y mar y lluvia y polvo y noche. Con paciencia vaya afilando uno de sus extremos. Elija un traje marrón y un pañuelo rojo. Espere el amanecer y, con la lluvia por irse, marche a la gran ciudad. Al verlo, los tiranos huirán aterrorizados, atropellándose unos a otros. Pero… ¡no se detenga!… la lucha apenas se inicia.

– Subcomandante Marcos (Instrucciones para  cambiar el mundo).

 Rafael, Marcos, Galeano, es  un poeta de estirpe, una paradoja, la  distracción poética, la ironía de  la pluma zapatista, el personaje que  se nos  hizo  humo, pero que  nos  ha  dejado muchas  palabras  como  armas. Vale  la  pena escucharlo, ahora  que  es  muy  fácil decir  revolución, ahora  que todos  son poetas “revolucionarios”.

Instrucciones para despedirse

“No mire hacia atrás. Suele bastar con eso…”

 Te interesa  leer  los  poemas publicados por  la revista Rebeldía, que escribió entre 1984-1989, pásale por aquí.

“Cuentos mágicos y del intramundo” Jodorowsky

 

cuentos mágicos

Alejandro Jodorowsky Prullansky (Iquique, Chile 17 de Febrero de 1929) es más de lo que en la actualidad se espera de un artista. Como escritor ha abarcado novela, dramaturgia, poesía, ensayo, cuento y guión, también es director de teatro y cine, conductor, actor, mimo, escultor, pintor, escenógrafo, ilustrador, historietista, dibujante, tarotista, psicoterapeuta y creador de la psicomagia.

 Fueron sus padres: Jaime Jodorowsky Groismann y Sara Felicidad Prullansky Arcavi. De sus primeros años y de relación con estos se desprende la historia de infancia, que con algunas adaptaciones propias del género, hemos visto en “Memorias de un niño bombero” en Tres cuentos mágicos (para niños mutantes), Siruela, 2009; que también incluye “Loie del cielo” y “La increíble Mosca humana”, la habíamos conocido antes en el libro: La danza de la realidad, memorias, Siruela, 2001 de la que se desprende la película: “La danza de la realidad” (La Danse de la réalité, Francia-Chile, 2013).

 He de decir que me entró una suerte de decepción cuando leí “Cuentos mágicos y del intramundo” siendo sobretodo un best sellar. Encontré la repetición de anteriores textos de Jodorowsky de los libros antes mencionados; en uno tal cual y en otro modificado por amplitud, disminuído, dicho sea de paso. Al final del libro hay microrrelatos, varios que hemos encontrado en las tan aclamadas fábulas pánicas,  Textos e imágenes extremadamente valiosos y que ahora en internet son objeto de culto. Al respecto de ellas, Jodorowsky ciertamente dijo que al principio las temáticas eran un tanto agrestes, fueron modificándose a medida que él también se modificaba, por eso en ellas se encuentra la transición del alumno al maestro, siendo éste Jodorowsky, Que como Jehová crea un mundo y luego se interna en él como Jesucristo, como el maestro, el transmisor.

 Yo que, dicho sea también de paso, crecí desde niño con sus fábulas pánicas, y que desde los cuatro años tengo una profunda relación con ellas por mi madre, tornándose en mi “libro infantil” más recurrido, y habiendo recorrido parte de la extensísima obra de un creador fuera de éste mundo, por pensamiento, obra y acto, argumento que no hay necesidad de recurrir al libro, y que desde luego lo mejor para conocer su interior, serán “La danza de la realidad” y las irreemplazables fábulas pánicas, que ofrecen desde un lugar mejor posicionado, más amplio y vasto, la obra del portentoso creador.

fábulas pánicas

Cambiar

*

Don del fuego acércate más,

digamos que era hora de volver

Don del agua

digamos que era hora de gritar

digamos que escribo por la voluntad de la tribu,

las puertas del lenguaje .

Digamos que las puertas,

¡ah! Las puertas.

Las puertas se están quemando.

*

La inversa de Kant es sólo una forma de ver la materia :

Jamás trates a las cosas como si fueran personas.

Lo sé, yo también quiero irme.

Pero por aquí dejé unas ganas de verte.

*

a Sam

La luna es un ojo de gato colgado del cielo. Henrry Miller le calibra los pezones a Allen Ginsberg , el santo, el que aúuuuuuulla que el sexo es pura estética, una pasión útil, un tiburón que me extraña .

*

Sueño a los niños entre los espacios de la ciudad

Saner y Siqueiros grafitean el Palacio Nacional

mientras Guillermo Tell y William Burroughs juegan tiro al blanco

en la colonia Roma, Burroughs ha perdido la partida

Perdió a su esposa.

Jack Kerouac y Dean Moriarty se burlan mientras piden limosna,

mis expectativas de cambiar siguen intactas,

por fin Frida Kahlo ha despreciado a Diego,

colgó a su panzón en un cuadro viejo.

Ella avanza y su corazón de acuarela le grita:

“¿a dónde vas? él se ha quedado tus alas”.

*

Borges juega canicas con el Aleph y nosotros hemos decidido vivir de la incertidumbre.

La mugre en las paredes habla de la dignidad con la que los niños están jugando

a la revolución sin soldados

los niños van intentar la rebelión de las palmas abiertas,

una mano que toma otra mano que toma tu mano.

manos

*

Ha explotado el saludo de los espejos:

Yo soy otro tú

Tú eres otro yo

*

El chavo se ha ido de la vecindad:

π

π

π

π

π
π

*

Mario Santiago Papasquiaro fuma mota con Diógenes en periférico mientras recuerdan la leyes de Atahualpa: No mientas

No robes

No seas ocioso

*

Un niño porta un crucifijo del Che y

 pienso que olvidar es inútil,

aquí tengo 43 razones para cambiar.

Poesía: significado y retrospectiva

Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio.
— Federico García Lorca

La poesía, es, por tomar definición, una manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra y hay qué aclarar que no necesariamente reposa en el verso.

Precisiones:

  • Según los griegos puede haber tres tipos de poesía: Lírica, dramática y narrativa.
  • Antiguamente en Grecia el concepto abarcaba a la narrativa actual.
  • El término “poiesis” significaba “hacer” en un sentido técnico y en realidad, se refería a trabajos artesanales de todo tipo.
  • El creador, el artesano, hacedor, legislador, poeta, autor etcétera era llamado “poietés” el generador de algo que antes del paso por  su mano creadora era inexistente. En literatura entonces, era el arte creativo que utilizaba el lenguaje.

Es menester decir, que la poesía  no era creada para ser leída, sino representada.

Al contacto del amor todo el mundo se vuelve poeta.
— Platón

En la República, Platón establece tres tipos de “poesía”: Poesía imitativa, no imitativa y épica. El teatro es poesía imitativa, lo propio era no imitativo y lo restante: Poesía épica. En la Grecia antigua todo se componía en verso.

 Pasa algo interesante con Platón y es que siendo él peta, consideraba también a la poesía como la forma más elevada del arte, es en este libro (La República) que postula la necesidad del destierro de los poetas de una metrópoli moderna; aparentemente y dados los antecedentes, no se refería a todos los poetas, sino a los practicantes de la mimesis fantastiké, las apariencias, los encargados de reproducir fantasías, los hacedores, de la ficción, de lo fantástico.

 Lo que hay que recordar es que Platón consideraba que ésta realidad era una copia de las ideas, por tanto, éste tipo específico de poeta, era un ejecutante de la copia de una copia. Estas personas, luego, no son filósofos sino meros ejecutantes con posibilidades de persuadir al pueblo a seguir sus teorías no instruídas.

Erotismo y poesía: el primero es una metáfora de la sexualidad, la segunda una erotización del lenguaje.
—  Octavio Paz

 La poesía se consideraba como una realidad espiritual más allá del arte,  la calidad de lo poético trasciende a la lengua y al lenguaje. De acuerdo con la Poética de Aristóteles, es el género en que el autor expresa sentimientos y visiones personales.

 La poesía actual se se relaciona con su capacidad de síntesis y de asociación y para ésto, se vale de la metáfora, que es diferente de la imagen, que se acerca a la nueva realidad mediante significados que refieren un sentido estricto y a la vez uno distinto, a diferencia de la metáfora que es la correlación entre dos símiles, según muchos una clara muestra de inteligencia y sensibilidad puras.

Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro.
— Octavio Paz

 El lenguaje escrito en forma de poesía fue encontrado en el Antiguo Egipto en jeroglíficos, 25 años antes de Cristo. Son cantos de labor y religiosos. El poema de Gilgamesh, fue escrito con caracteres cuneiformes y sobre tablas de arcilla, 2000 años antes de Cristo. La Iliada y la odisea de ocho siglos antes de la era Cristin, Los veda del hinduísmo del siglo iii a.C.

 La poesía de Roma se basó en Grecia. La primera obra maestra de la literatura latina es “La Eneida” de Virgilio,también valdrán Propercio, Ovidio y Cátulo.

Si la poesía no nace espontáneamente como la hoja de un árbol, es mejor que no nazca de ningún modo.
— John Keats.

 Alguien hace poco me recordaba la cita de un libro para jóvenes poetas, y era justo lo que arriba se menciona, que no hay que angustiarse para escribir poesía por lo que no se conoce del mundo, todo lo del mundo se lleva dentro, un grano de arena, la sal del mar, el viento, es cuestión de encontrarlo y permitirlo salir.

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Dejarlo todo en la utopía: Infrarrealismo

Los infrasoles (Drummond diría los alegres muchachos proletarios)”

— Roberto Bolaño

 

El  infrarrealismo  intentó ser  una  ética  en  verso de la  estética  de  la  vida, el  poner el  lamentar  antes  que  el  prevenir,  la  risa  burlona   hacia  el  academicismo, la  aventura  artística  sin tabúes, una  propuesta  de vanguardia  poética,  quizá,  la más  pura que  ha  tenido  nuestro  país.

 La novela Los Detectives  Salvajes(1998) de Roberto  Bolaño es, sin duda,  la  que   catapultaría  al infrarrealismo  al  reconocimiento internacional, pues  es éste escritor  el  más  reconocido del  movimiento junto a José Alfredo Cendejas Pineda, mejor  conocido  como  Mario Santiago Papasquiaro; pero la  historia de  los Infras no  comienza  ahí, y va  más  allá  de sus  tres  manifiestos.

 Todo comenzó  entre  1973  y 1974 durante  el  Taller de Poesía de Difusión Cultural de  la  Universidad Nacional Autónoma de  México (UNAM), que  presidía  Juan Bañuelos, quién entonces ya  era  una vaca sagrada puesto que ostentaba el Premio  Nacional de Poesía de  Aguas  Calientes.

 Los  entonces talleristas  y  futuros  miembros del  movimiento  infrarrealista, estaban  cansados  de cómo llevaba  Bañuelos  el  curso,  una  letanía  pedante  que  consistía en estudiar la  poesía  del  Siglo de Oro español con la  que  pronto fastidiaría a los  alumnos, quienes poco  tiempo después  protestarían para que se destituyera a Bañuelos, sin embargo, lo que  consiguieron  fue  una  promesa de subvención para  la  edición de  una  revista y la carta  abierta para  buscar quién dirigiera  el  taller.

 Tiempo  después, se  editaría  el  número  cero de  la  revista  Zarazo, que  juntaba  poesía de los  beat, del movimiento  peruano Hora Cero y  de los  entonces  disidentes del  taller de Bañuelos. No  obstante, los  fondos  prometidos  para  la  difusión de  la publicación no  fueron otorgados  y resultaron expulsados del taller.

 Una  vez  ocurrido  esto, las  condiciones  estaban dadas para que  en 1975 Bolaño y  Papasquiaro, crearan el  movimiento Infrarrealista. Déjenlo todo nuevamente  fue  el  nombre  del primer  manifiesto  infrarrealista que corrió a  cargo de  Bolaño.

“Prueben a dejarlo todo diariamente. Que los arquitectos dejen de construir escenarios hacia dentro y que abran las manos (o que las empuñen, depende del lugar) hacia ese espacio de afuera…La verdadera imaginación es aquella que dinamita, elucida, inyecta microbios esmeraldas en otras imaginaciones. En poesía y en lo que sea, la entrada en materia tiene que ser ya la entrada en aventura

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 Esa  camada  infrarrealista   fue  integrada por José Rosas Ribeyro, Rubén Medina, Ramón Méndez, José  Vicente Anaya, Roberto Bolaño, Mario Santiago Papasquiaro Cuauhtémoc Méndez, Víctor Monjarás-Ruiz,  Mara Larrosa, Bruno Montané, Guadalupe Ochoa, José Peguero, Estela Ramírez, Geles Lebrija y Jorge Hernández.

 Desde  entonces, los  integrantes del movimiento  fueron víctimas de censura y  discriminación,  rechazos por  parte  de la  élite, “los  intelectuales de alto pedorraje”, como los de Carlos  Monsiváis  al  no  quererlos  publicar en la  revista Siempre:

“Entiendan muchachos. La  cultura  en México también  tiene  censura. Está  prohibido  hablar de  política y de  sexo, prohibidísimo escribir  la  palabra  verga”

— Juan Esteban Harrington, Nada  utópico  me  es ajeno (Manifiestos  Infrarrealistas)

 Sin amedrentarse publicaron en 1976 Pájaro de Calor, en 1977 la revista Correspondencia Infra y en 1979 se  publica Muchachos  desnudos bajo el arco iris de Fuego, antología  de  Roberto Bolaño que fue  presentada por  Efraín Huerta y reúne textos de exiliados en México y poetas infras, como Hernán Lavín Cerda, Jorge Pimentel,Orlando Guillén, Mario Santiago, Bruno Montané, entre  otros.

Portada de Pájaro de calor. Ocho poetas infrarrealistas. Ediciones Asunción. Sanchís, México, 1976.
Portada de Pájaro de calor. Ocho poetas infrarrealistas. Ediciones Asunción. Sanchís, México, 1976.

 Poco  antes de la publicación de   ésta  última, se  da una  diáspora  para  los  infras, Bolaño y  Montané   emigran a  Barcelona. Por  otra  parte  Papasquiaro entabló amistad con José  Revueltas, Carla  Rippey, Juan Villoro y  Efraín Huerta a quienes  visitaba con  frecuencia. Sin embargo,  aquellos   escritores  de  la  intelectualidad, quienes  creían  en los  cánones  de  la  creación  vivieron ignorando  y temiendo a los escritores  infrarrealistas (que  ya  saboteaban recitales).

 En los  Detectives  Salvajes  Papasquiaro tiene  su  versión mitificada como  Ulises Lima, identidad  que  nunca  conoció porque  murió  atropellado  antes  de  la  publicación del mismo, ahí se le muestra como fue, un personaje de  ficción: lector  empedernido incluso  en la  ducha, extravagante trota  mundos  y poeta incalculable.

 Portada Muchachos desnudos  bajo el arco iris de fuego.Editorial Extemporáneos, México, 1979.
Portada Muchachos desnudos bajo el arco iris de fuego.Editorial Extemporáneos, México, 1979.

 Mario fue  quién escribió el segundo  manifiesto  infrarrealista, en el que se  pone en juego el papel del  arte, de la  utopía  del  mismo y la más  feroz  crítica de su  manifestación en México:

“El  arte  en  este  país  no  ha  ido  más  allá  de un cursillo   técnico  para  ejercer la  mediocridad decorativamente”

 Su  influencia  fue tal, que  marcó a  otro  grupo de escritores conocidos  como neo infras o  infras  tardíos: Edgar  Altamirano (Edgar Artaud), Oscar Altamirano, Carolina Estrada, Mario  Raúl Guzmán y  Elmer Santana. El  tercer  manifiesto  infrarrealista  corrió a  cargo José Vicente Anaya y versa  sobre  la  estética de  la  vida, el  aquí y ahora, la  súbita disyuntiva  al  saber  que  el  Infrarrealismo “existe  y no existe” y la sutil pero  infaltable dentellada a la  academia.

“El  infrarrealismo piensa que  el  oficio de  escritor es  una invención de literatos que han querido  vivir confortablemente del arte, lo que  significa  un indecoroso  comercio de  la  vida”

  El  infrarrealismo  es uno  de  los  acontecimientos artísticos quizá más  trascendentes y también más  empolvados  de nuestro  país, sigue  siendo  la  búsqueda  de  lo que  aún no  existe , la  utopía que no nos  debería  ser  ajena.

Invitación

Rompe la expectativa
y ven a posar desnudo para mí.
Haz la fiesta de mis hormonas. Dame oportunidad
de brillar entonces como una supernova
posada ya para siempre sobre tu techo…

Te quiero por lo que no tengo tuyo; e imagino:
una lluvia plateada tras muchas cervezas,
el pie amordazando mi boca,
la bragueta palpitando en mi cara… La orgía
con los más bellos de nuestros amigos,
el cigarro tras la diaria muerte pequeña. Y,
algún día, la cama conyugal
sin riñas posibles por las sábanas
ni hormigas que suban por migajas…

Ven a imitar la lubricidad del perro conmigo.
Ven a rodearme.

Ven a darme cucharaditas de ti cuando enfermo,
a exprimirte en mis caldos.
A contar conmigo los cabellos de la noche
y recobrar la inocencia en un juego de adultos.
Hazme la vida posible.

Ven escuchar de mí, al oído, palabras mágicas
que te hagan querer tocar estrellas con la mano:
mi poesía a la orilla del mundo…

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Mudanza

  ameca Desde la cocina veo cómo las cosas que me han acompañado atraviesan entre otras manos las puertas de la casa de mi abuela. Tengo ocho años. Hace dos que vivo aquí. Hay figuras oscurecidas al fondo, por la luz de las dos de la tarde que entra por la puerta, son mi primo y mi tía. Estoy llorando. Aún no sé lo que me espera pero lo adivino, y siento desde ya la ausencia de otra figura que me ha cobijado: la de mi abuela materna.

 Antes… en una anterior mudanza perdí los brazos de mi tío y hoy me toca perderla a ella. Digo que adivino porque de lo único de lo que tengo certeza es de que me voy a un lugar casi desconocido, a una casa hecha de tierra, enorme, con pasillos largos y un tapanco que me aterra, en aquella casa la luz es bajita; los árboles arañan las piedras incrustadas entre la tierra y parecen garras, afuera, para internarse en ella, hay que cruzar algo que llaman “huerta” hay árboles frutales, enormes y el pasto verde, vivo, alto y delgado que parece ocultar todo el tiempo algo.

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 Las paredes de fuera son también hechas de tierra y en algunas partes se está cayendo. Esta era la casa de algunos fines de semana de mi familia; allá vive un hombre antiguo que la cuida, que se llama Luis, que cuando llegamos “hace como que barre”, el hombre no habla mucho y cuando deja escapar palabras apenas, el olor a alcohol nos llega hasta donde estamos. En aquella casa nunca hay qué comer, me imagino que me espera el hambre, el frio porque lo he sentido, porque allá los volcanes se ven desde el jardín de la casa bañados en nieve blanca. Vamos a estar solas, otra vez, voy a vivir con la mujer que hoy me arranca de los brazos de su madre, la mujer a la que solamente llamo María.

Gabo, Fidel, Arenas y otras mentadas de madre (Segunda Parte)

Alrededor de cuatro novelas y dos décadas después de Celestino Antes del Alba, García Márquez gana el nobel de literatura. Cuatro años antes de suicidarse, Arenas vivía en Estados Unidos y logró publicar todas las obras que, debido a persecuciones y censuras, tuvo que reescribir varias veces, entre las que aparece Necesidad de Libertad (1986), dado a conocer inicialmente en Kosmos y quince años después en Ediciones Universal. En este compilado de textos de todo tipo, sobresale Gabriel García Márquez, ¿esbirro o esburro?, redactado en Nueva York en 1981, donde el cubano llama al Nobel “rata acosada”, “niño mimado de la prensa occidental” y “vedette del comunismo”, por ponerse del lado del autoritarismo en casos conocidos de Cuba, Vietnam y Polonia.

La escritora nacida en La Habana en 1959, es una de las voces más importantes de la desmitificación de la revolución cubana. 

 Zoé Valdés, la escritora más importante de la desmitificación de la revolución cubana en nuestros días, asegura que Arenas le entregó un artículo titulado La insoportable fealdad de García Márquez (1989) a Antonio Valle Vallejo, quien mecanografió Antes que Anochezca (1990) debido a que el autor ya estaba en un etapa terminal del sida. En él, Reinaldo Arenas compara a Márquez con los colaboradores de Hitler, lo llama plagiario: “hace más de veinte años que García Márquez debió comparecer ante los tribunales norteamericanos por haber plagiado incesantemente a William Faulkner” y humilla su físico, diciendo que tiene un cuerpo de – tortuga– caguama y no siéndole suficiente insulto, señala que “es un hombre casi completamente desarmado de la cintura para abajo”. Continúa señalando:

¿Cuál es el motivo de que un hombre de talento hasta para el plagio se haya plegado a los servicios secretos de Fidel Castro? La respuesta me la dio un cineasta colombiano a quien le comenté con tristeza que sus compatriotas debían sentir una gran vergüenza por ser conciudadanos de una persona como el señor García Márquez. “Es una gran pena”, me respondió. “Pero, por suerte, en Colombia, García Márquez es casi sólo conocido bajo el nombre de Cara de Fo”.

Fidel Castro y Gabriel García Márquez.

 Si hacemos un acercamiento detenido a la literatura de Arenas, este enigmático texto ofrece por lo menos una justificación que podría comprobar que Zoé Valdés no se lo sacó de la manga. En el Color del Verano (1991), la última novela del disidente cubano, como parte de una pequeña obra de teatro, insertada a manera de prólogo, titulada La fuga de la Avellaneda. Obra ligera en un acto (de repudio), en la que desfilan personajes como José Martí, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Julián del Casal, José Lezama Lima, José María Heredia, Raúl Kastro, Virgilio Piñero, Silbo Rodríguez, Fifo (Fidel Castro), Zebro Sardoya (Severo Sarduy), Delfín Proust (Delfín Prats) y muchos otros personajes de la intelectualidad cubana repartidos en coros que musicalizan desde Cuba, Cayo Hueso y el mar Caribe. Este esperpento es ejecutado, en parte por “la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por Manuel Gracia Markoff, alias Cara de Fo y Marquesa de Macondo” (El color 18).

 La misma Zoé Valdés llamó “hijo de puta” públicamente al Nobel colombiano.

Me llena de satisfacción, repito, el que se haya enterado lo que dije en aquella ocasión, por cómplice de dictadores, por arrastrapanza de dictadores, por haberle hecho la vida imposible en varios periódicos a escritores como Reinaldo Arenas y como Guillermo Cabrera Infante, y a servidora. Los tres lo hemos puesto en su lugar, el lugar de los arrastrapanza. El día en que se haga la historia de la literatura cubana habrá que decir que al menos tres escritores cubanos le cantamos las verdades en su cara, y habrá que contar también que muchos otros fueron aupados, publicados bajo su ala, y es la razón por la que todavía hoy tienen que cantarle loas y darles el culo y lamerle las hemorroides celebrarles para que, gracias a esa guataquería al Nobel colombiano que no ha sido exiliado en México ni la cabeza de un guanajo, que vive entre México y Colombia, les sigan dando bombo en los periódicos del mundo entero

 Gabriel García Márquez, que falleció hace unos siete meses, dejó impune varias de las injusticas que su gran amigo Fidel Castro llevó a cabo. Dos de las que más se le achacan son el Exilio del Mariel en 1980, el que decenas de miles de cubanos, incluyendo al propio Arenas, se abalanzaron al mar en busca de libertad; y la Primavera Negra del 2003, en la que 75 disidentes pacíficos fueron condenados entre 6 y 30 años de cárcel por escribir en actitud crítica hacia el gobierno.

Las enemistades de García Márquez no se limitaron a territorio latinoamericano: Susan Sontag, escritora estadounidense, también arremetió contra él.

 Pero Márquez encontró enemistades incluso fuera de la literatura caribeña. Las omisiones a las injusticias del régimen de Fidel Castro también fueron señaladas por Susan Sontag, según Berenice Bautista, en la feria del libro de Bogotá en el 2003. Tres acusados fueron ejecutados por secuestrar un barco intentando escapar de Cuba. Márquez se defendió argumentando que ha ayudado en silencio a incontables disidentes y perseguidos, pero Susan Sontag arremetió en su contra al poco tiempo, en la feria del libro de Frankfurt, llamándolo ridículo.

 Del mismo modo, el incansablemente homenajeado Octavio Paz, a propósito de la ausencia de García Márquez y Carlos Fuentes a la mesa “El siglo XX: la experiencia de la libertad”, que él mismo organizó unos meses antes de recibir el premio Nobel, los llamó “apologistas de tiranos” y también señaló: “Hay que aprender a decir y a escuchar la verdad: hay que criticar tanto el estalinismo de Neruda como el castrismo de García Márquez”, según apunta El País.

 Resulta interesante el paralelismo de Gabriel García Márquez con Jorge Luis Borges, ya que se dice que éste último recibió premios directamente de dictadores, apoyó la represión del 68 en Tlatelolco e incluso a la CIA; por su parte,  el escritor colombiano, según Gerald Martin (uno de sus biógrafos), también fue cercano a Bill Clinton y Felipe González. Gabriel García Márquez fue unos los principales narradores que le dieron prestigio internacional a las letras latinoamericanas sin lugar a dudas. Arenas, por su parte, inauguró un género completamente nuevo en la literatura cubana que, como reacción natural al realismo socialista, desacraliza esa izquierda cheguevarista, dejando las puertas abiertas a un realismo que algunos han criticado de soez, por donde han entrado y sabido salir adelante escritores como Pedro Juan Gutiérrez y la misma Zoé Valdés.

Gabriel García Márquez.
Reinaldo Arenas

¿Quién es el asesino?

Estocolmo. Una masacre. Sangre. Muertos. Un crimen por resolver. Así es, una familia es brutalmente asesinada a sangre fría. El único testigo es Joseph, un joven de 15 años que sobrevivió a la masacre que acabo con sus padres y su hermana menor.

Imagen de: revistadeletras.net
Imagen de: revistadeletras.net

 “Voy a estar aquí sentado todo el tiempo. No tienes absolutamente nada que temer. Puedes sentirte completamente seguro. Estoy aquí por ti, no digas nada que no quieras decir, y tú mismo puedes dar por terminada la sesión de hipnotismo cuando quieras. Todo está tranquilo, silencioso y relajado. Ahora voy a contar hacia atrás, y con cada cifra que oigas te relajarás un poco más. Ahora estás completamente relajado. Todo está bien. Quiero que intentes recordar qué pasó ayer.”

 Este es el inicio de El Hipnotista, una de las novelas suecas que ha alcanzado gran éxito desde su publicación en 2010 por Lars Kepler, seudónimo utilizado por el matrimonio sueco de Alexander Ahndoril y Alexandra Coelho Ahndoril, famosos escritores, que decidieron mantener bajo secreto su identidad tanto tiempo como fuera posible.

Foto de: bonnier.com
Foto de: bonnier.com

 La novela pertenece al género negro sueco y en demasiadas ocasiones se ha dicho que Lars Kepler es el sucesor de Stieg Larsson, autor de la trilogía Millennium, misma que se publicó después de su muerte en 2004.

 El Hipnotista es la primera de ocho entregas que formarán parte de esta saga de literatura negra nórdica. Las publicaciones que han sucedido a este exitoso libro a nivel mundial son El Contrato, La Vidente y El hombre de arena, donde cada una puede apreciarse de manera independiente, pues lo único que las une es el investigador Joona Linna.

 Este libro ha generado diversas opiniones. Unos lo califican de brillante, ya que se caracteriza por ser impactante en la descripción de los hechos así como por la crudeza con que narra cada suceso. Otros, al contrario, lo definen simplemente como bueno, sin embargo, hablan de que en partes de la lectura se vuelve confuso en el juego de tiempos narrativos.

 La adaptación cinematográfica de este libro llego a la pantalla en 2013, bajo la dirección de Lasse Hallström.

(No)suponer

A Lashi y al girasol musical de  mi vida.

 

 

“No hay otro dios que lo amado; 
no hay mayor religión que el amor 
ni más profunda oración que amar: amén”.

— Rafael Lechowski (El rezo del ateo).

 

*

Suponer que (no) te extraño, eres  un pensamiento  borroso,

otro más, un golpe  en la  cara: la preocupación de describir  los  días

la persecución que  trasminó el  agua,

tu  humedad.

Suponer que (no) existes

en las habitaciones y  vagas en las curvaturas de las calles

sin transbordar en la lengua,

o en el metro,

ya no ponemos  en jaque  los  juegos de  ajedrez,

nuestras  horas son un mito en la  ceniza,

en el  jazz,

un descuido de  mar

en las olas erógenas.

Suponer que (no)  te quedas conmigo,

que me quedo  agazapado entre tus  ojos,

en tu edredón,

para siempre o

para nunca.

Puedo suponer que  la memoria (no)  es tu olor

son tus senos,  o el olor de tus senos,

Suponer que (no) es tu risa,

es la locura con la que pintan los semáforos

que (no) ensayamos un crimen

que (no) me extrañas,

que  desaparecemos

y la  rotación no se inmuta

supongamos que (no) estamos hartos, que te di por escrita

y  que  me diste por leído, incluso  así,

quererte y ya, odiarte y ya

y no dejar de preguntarme

¿por qué  el amor (no) es el acto más violento de todos?

 

*

 Escribir  sobre  el café, tal  vez la manera de  coincidir  del sorbo y la mirada, la aridez de la garganta, la gente  en la  calle y su  olor sobre  ti y tu  la  apología de  la  cerveza: el  universo cabe  en una  botella. La  inutilidad de describir  mis  esfuerzos  científicos  por marcarte todos los  meridianos, tu  eje  ecuatorial, tu  gravedad. Escribir sobre un pensamiento del pulque: el mundo es una  partícula (nosotros también) ¿de qué  estamos  hechos? De  pequeñas partículas  en  colisión pélvica.

 

*

Búsqueda…

¿Hacia dónde vamos?

El detective :  Google

No se han encontrado resultados para tu búsqueda

*

Juro que lo leí en una  sábana voladora:

“Gracias  a  todo  lo que  no  fue

Y por  lo lindo que fue mientras lo intetamos”

*

Ecología del amante:

Reduce

Reutiliza

Recicla

 

*

– Aunque  seas sólo tú contigo

me  hubiera  quedado en tinta y cuerpo,

Antes de suponer,eres amada.

 

-¿Tienes  respuesta para todo?

-Nunca tuve respuesta para ti.

-¿Alguna otra idea?

-Nada, sólo una cruz:

a

a m a

a

***

 

Trainspotting: la novela de Irvine Welsh

Cuando escuchamos la palabra Trainspotting puede que sea totalmente ajena a nosotros o que nos obligue automáticamente a recordar aquella película de 1996 dirigida por Danny Boyle, la cual muestra las aventuras y desventuras de un grupo de heroinómanos procedentes de Edimburgo: Mark Renton, Sick Boy, Spud, Francis Begbie y Tommy (Begbie solo es alcohólico y Tommy se vuelve consumidor tiempo después): seis individuos que tienen como única preocupación el saber cuándo y cómo será su siguiente dosis.

Escena de la película de Danny Boyle
Escena de la película de Danny Boyle

 Entre todas estas peripecias se ven los intentos fallidos por dejar la heroína, la depresión y síndrome de abstinencia que puede generar el “estar limpio”, lo frecuentes que son las sobredosis, el riesgo de contraer SIDA y su poco o nulo interés por llevar una vida de mejor calidad.

 En los últimos años se ha convertido en una película de culto entre jóvenes y adultos; en su momento causó escándalo la forma tan cruda en que se muestra el mundo de las adicciones y toda consecuencia que genera el pertenecer a tan nocivo gremio. A pesar de lo realista que pueda ser la película (sin dejar de lado que es una excelente adaptación que incluso fue llevada al teatro) el libro lo es aún más.

 La mente detrás de toda esta crudeza relatada en cada una de sus historias es el escritor Irvine Welsh —quien cuenta con una breve aparición en el film—, de origen escocés, al igual que sus personajes. 

Trainspotting originalmente fue lanzada en entregas semanales en la revista literaria Rebel Inc. (1991). Posteriormente, en 1993, se recopiló y publicó el libro completo. A pesar de la indignación que generó, las malas críticas y el poco éxito augurado, significó el salto a la fama del autor y que éste se hiciera de un sinnúmero de seguidores. Incluso hoy en día es novela más vendida de Welsh.

Portada del libro de Irvine Welsh
Portada del libro de Irvine Welsh

 El título hace referencia al pasatiempo de ver trenes, y a la vez es un juego de palabras para denominar el inyectarse heroína. El libro tiene un lenguaje poco rebuscado pero está lleno de modismos escoceses, que conforme avanzan los capítulos son explicados, además de que en diversas ocasiones hace alusión al fútbol (al cual Welsh y sus personajes son aficionados), la música del momento y películas o actores. Las historias son  mayormente narradas desde la perspectiva de Renton (personaje principal, que al igual que Spud o Sick Boy  aparecen en otros libros del mismo autor, como Porno, secuela de Trainspotting, y Acid House) que de todos los personajes es el más consciente de su dura realidad.

 El futuro es algo impensable y muy poco o nada va a cambiar estando en Edimburgo, en ese lado de la ciudad que no aparece en los festivales, en la capital de la desocupación, la prostitución y el SIDA. Todo esto no es narrado de forma solemne, sino a través de un humor negro y chusco con historias deliberadamente entrelazadas para atrapar al lector.

Ve la película aquí, y conoce más acerca de Irvine Welsh.

Escena de la película de Danny Boyle

Escena de la película de Danny Boyle

Escena de la película de Danny Boyle

Este es mi grito de ¡basta!

Ya me cansé de los gobernantes, de la policía, la falta de moral, la falta de ética, de justicia, de humanidad, la falta de amor. Y mi lista es larga, porque mientras yo estoy aquí escribiendo esto para ustedes en la comodidad y seguridad que me brinda mi hogar hay familias que extrañan a lo que en las noticias se refieren como “daños colaterales” de una guerra que todos vivimos. Aunque no quieras reconocerlo, sabes que pudiste haber sido tu, tu madre, tu hijo.

Hoy le dedico mi trabajo y un poema a los padres, a los familiares, amigos y conocidos de los 43 normalistas desaparecidos el 26 de septiembre de este año.

LA DESPEDIDA

Este será para mi el día mas triste de mi vida
tener que separarme de ti será el motivo de mi nostalgia…
pero hemos de decirnos adiós, por que lo nuestro no debe continuar…

Este será el día mas doloroso después de tu partida
por que… con ella te llevaras la mitad de mi corazón y de mi vida…
Será el di mas largo de mi existencia, puesto que en las horas restantes….

Mi mente se dedicará a recordarte sucesivamente y mi boca a pronunciar tu nombre…

Y lo harán en cada hora, en cada segundo de cada día…
Serán mis primeros días oscuros, por que la luz de tu sonrisa se alejará de mi mis ojos brillarán con melancolía, ansiosos de ver tu rostro hermoso….

Que ya jamás se presentará ante ellos… mi voz gritará con inalcanzable cansancio tu nombre…

Pediré a fuertes voces tu presencia…tu mirada… se que lloraré por indefinidos momentos…

Y le diré a los roces de mi almohada lo mucho que te extraño y cuanto te amo…

Pero ni ella y mucho menos tu me podrán escuchar… ni responder…
me quedaré ahogándome en mi llanto y tu no podrás estar ahí….
para consolar mi pena…

Por que tenemos que decir adiós? Por que las cosas con un principio tienen un final?

Por que cuando uno ama no se le puede amar?

No lo se y tal vez no lo sabré jamás lo único que puedo asegurarte mi amor…

Es que hoy… precisamente hoy… será el día mas triste, largo y doloroso de mi vida… lo más hermoso es que siempre te amaré.

— Neyra Castillón 

Por una eternidad
Por una eternidad
A esta hora te veo tan distante
A esta hora te veo tan distante

En la recta final: FILIJ 2014

Si no has tenido la  oportunidad de  asistir a  la 34 edición de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil que se está llevando a cabo en el Centro Nacional de las Artes (Cenart) desde el 7 de noviembre,  aún existe la posibilidad de que vayas hasta  el 17 de noviembre.

Imagen de: lapequenaficticia.com
Imagen de: lapequenaficticia.com

 Recuerda que hay alrededor de 350 fondos editoriales y que en estos últimos días podrás disfrutar de narraciones orales, cine, música, teatro, ópera para niños y presentaciones de libro.

 En esta 34 edición, la FILIJ presenta la sala de lectura interactiva que acerca a los visitantes a los medios digitales con el fin de facilitarles el contacto con determinados temas. Así como el fomento a la creación, estudio y distribución de libros para niños y jóvenes.

 El horario de acceso es de 10:00 a 20:00 horas con entrada libre en el Centro Nacional de las Artes (Río Churubusco, esq. Calzada de Tlalpan. Colonia Country Club)

Gabo, Fidel, Arenas y otras mentadas de madre (Primera Parte)

Por: Alfredo Bojórquez

El 17 de abril del presente año puso a temblar las fibras de cada uno de los morrales chiapanecos y las playeras del Ché Guevara a lo largo de América Latina. Murió Gabriel García Márquez. 24 años antes, Reinaldo Arenas se quitó la vida tratando de frenar la tradición que conformó don Gabo, acompañado de Silvio Rodríguez, el fidelismo y toda la izquierda latinoamericana trasnochada. Arenas explicó en su carta de suicidio que lo hacía por el mejor amigo de García Márquez, Fidel Castro, no sin antes dejar un legado bibliográfico de enorme calidad literaria atiborrado de críticas al socialismo cubano.

En 1999, Gabriel García Márquez fue diagnosticado con cáncer linfático y fue hasta el 17 de abril de 2014 que la muerte se hizo presente.

 Mientras los demás optan por seguir guardándole luto evitando estos temas, prefiero sacar estos trapitos al sol –tal vez sea más preciso decir a la lluvia- antes de que termine el año de la muerte del autor que le dio notoriedad internacional a la literatura latinoamericana. Se ha dicho mucho sobre la relación entre Gabriel García Márquez y Fidel Castro, aunque a estas alturas del año el periodismo cultural apunta bombo y caja hacia Efraín Huerta, Silvestre Revueltas y Octavio Paz. Más lo que acostumbra mencionarse de Gabo no suelen ser sus enemistades ni el odio que lo acompañó a lo largo de su vida, si acaso la famosa pelea del colombiano con Mario Vargas Llosa.

 El boom latinoamericano surge por varias razones, en su mayoría ajenas a la literatura misma, como la inversión de Carlos Barral y Harper and Row, la revolución cubana, el interés de Carmen Balcells, la creciente alfabetización y urbanización de América Latina, entre muchos otros factores que generaron una explosión en el arte hispanoamericano que hasta el día de hoy no pierde su prestigio.

 En los años 60’s y 70’s, el mundo entero volteó la mirada hacia la literatura que se estaba creando en nuestra región, pero no todos los escritores que publicaban en esa época fueron alumbrados por los enormes y generosos reflectores del boom. Fernando del Paso, Manuel Puig y Reinaldo Arenas, entre otros, se quedaron a la sombra de este que fue en algún tiempo un grupo de amigos. El tercero particularmente por su postura política.

Reinaldo Arenas fue conocido por su oposición al régimen de Fidel Castro.

 En 1943 nace Reinaldo Arenas, 16 años después que Márquez, en un pueblo olvidado de Cuba. Habiendo peleado con los revolucionarios, Arenas fue parte de los cambios importantes que vivió su país en la segunda mitad del siglo XX. Autor de las novelas El Color del Verano (1991), El Palacio de las Blanquísimas Mofetas (1980), El Mundo Alucinante (1969) y su contundente autobiografía Antes que Anochezca (1992), llevada al cine por Julian Schnabel, protagonizada por Javier Bardem (grabada parcialmente, por cierto, en Veracruz, Yucatán y con apariciones momentáneas de Johhny Depp y Diego Luna). Su obra, a través de la exageración de lo cómico y lo sexual, expone injusticias que sufren los escritores, intelectuales, disidentes y homosexuales en Cuba; es un parteaguas de la literatura desmitificadora de la revolución cubana tanto en lo estético como en lo ideológico, como demuestra Emilia Yulzarí en La configuración literaria de la revolución cubana, su aburridísima investigación al respecto.

 A sus 24 años, es decir en 1967, Arenas publica su primera novela: Celestino Antes del Alba, dentro del panorama de una novelística fundamental: La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes y El siglo de las luces (1962) de Alejo Carpentier; Rayuela de Julio Cortázar, La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa (1963); Paradiso de Lezama Lima (1966), y justo el mismo año que Celestino, el mundo conoce Cien años de soledad. Arenas comienza a publicar cuando García Márquez ya estaba en una edad madura. Una de las novelas más experimentales de Arenas es paralela al texto que va a hacer famoso no sólo a Márquez, sino a todas nuestras letras. Este primer esfuerzo literario por parte de Arenas va a ser el único texto que publica legalmente dentro de la isla hasta nuestros días, a pesar de que fuera de ella pueden encontrarse por lo menos una decena de sus títulos. El peso estético de Celestino la hizo merecedora del Premio UNEAC 1964, entregado al joven Arenas directamente de las manos del monstruo de la literatura cubana: Alejo Carpentier.

“Soy amigo de Fidel y no soy enemigo de la revolución. Eso es todo”, llegó a decir García Márquez.

 La Habana se convirtió, en la época del LSD y el rock psicodélico, en la capital literaria de América Latina. La bomba que resquebraja el boom latinoamericano es la revolución cubana y particularmente El Caso Padilla. El apoyo que estos escritores dieron al gobierno de Fidel Castro trazó una frontera entre dos bandos. El poeta Heberto Padilla publicó el poemario Fuera de Juego (1971), en el que expone textos sutilmente nostálgicos con el inicio de la revolución cubana que le hicieron merecer persecución, encarcelamiento, tortura; obligado a redactar, memorizar y declarar 30 páginas retractándose de todos sus gestos antifidelistas.

 Casi todos los intelectuales cubanos fuimos invitados por la Seguridad del Estado a través de la UNEAC para escuchar a Padilla (…) Aquel hombre vital, que había escrito hermosos poemas, se arrepentía de todo lo que había hecho, de toda su obra anterior, renegando de sí mismo, autotildándose de cobarde, miserable y traidor. Decía que, durante el tiempo que había estado detenido por la Seguridad del Estado, había comprendido la belleza de la Revolución y había escrito unos poemas a la primera. Padilla no solamente se retractaba de toda su obra anterior, sino que delató públicamente a todos su amigos, que, según él, también habían tenido una actitud contrarrevolucionaria; incluso a su esposa.

— Reinaldo Arenas, 1992.

 Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa dejaron de apoyar a Castro a partir de esta polémica. Cortázar, también insultado por Arenas en el texto Cortázar ¿Senil o pueril?, va a seguir apoyando el fidelismo a pesar de lo sucedido. Como leal opositor a este régimen autoritario, Arenas, quien publica a la par que los mencionados escritores, se posicionó política y estéticamente al margen del boom. Esta decisión, que mantiene hasta su muerte, es a la vez su gran condena. Perdió la oportunidad de tener el apoyo que recibió su gran amigo José Lezama Lima, entre otros. Arenas, que sufrió las injusticias de ser un homosexual en un país duramente machista, fue perseguido y no pudo expresar jamás su opinión política, de manera que veía en la literatura un escape, un desahogo, por lo que fue una profunda decepción que escritores de talla tan grande no se percataran de las injusticias del socialismo cubano y se dedicaran a consagrar su creación literaria al régimen de un dictador.

Rostros del boom latinoamericano

“Era mi abuela” Brenda Mítchelle

Cuando el cuerpo estaba todavía en la casa paciente a la llegada de los servicios vi llegar a Juan con un cuchillo entre los dedos. Se me volcó el estómago ¿Quieres ver que tenía adentro?—. No sé, no pude moverme. Y se le acercó, y tomó la orilla de la falda con las yemas y la subió. Y bajó las pantaletas. No sé, no pude hablar, pero vi lo que tenía entre las piernas… Era mi abuela, la que me cuidó siempre, la que me enseñó lo importante de las hojas, de sus tallos, de sus mariposas y sus gusanos, la que me enseñó a hacer trenzas y a compartir el pan. Y me asomé entre sus piernas muertas –Tócala, mete tus dedos—. No sé, no podía sentirme. Ándale, así le hace tu padre a mi mamá—, a mi mamá… Metí mis dedos en mi abuela… Mi abuela. La viva. La que olía a tierra recién lavada. Al campo… una humedad casi extinta, el frío… —Mételos más adentro, mételos y ahora sácalos, mételos, sácalos los metí y los saqué más fuerte… mi abuela, calientita cuando me abrazaba, la que me llevaba el pan hasta la boca. Juan empezó a cortarla en la pierna con el cuchillo. —Cierra lo ojos, ahora bájate los pantalones— lo obedecí, con la otra mano adentro de mi abuela, de mi abuelita… De pronto tú en la puerta. Y Juan ya no estaba….

Neblina…

La noche del corazón

Te has ido, brevedad de la inocencia del amor;
y no puedo siquiera buscarte:
todo entero me estás vedado.
Querer desgarrar, con este pequeño cuchillo de mi voz,
el corazón de la tiniebla por traerte,
sería como pecar un millón de veces:
imposible volver las enigmáticas páginas
del libro del destino.

No. Nada es suficiente.
Ni la herencia legítima de tus zapatos de baile,
el espejo donde aprendiste a peinarte,
la cama con las sábanas intactas,
la silla en la que practicabas la correcta postura del caballero,
ni lo demás: todo lo que sin ti sobra.

Oscuridad total. Se apagó hasta la última estrella,
se ha congelado la atmósfera.
El cielo está herméticamente cerrado.

¿Cómo vivir, si eras mi única forma de vida,
la soldadura de mis huesos, la velocidad de mi sangre,
mi única persona para conjugar el verbo amar,
el universo detenido sólo para que pudiera jugar con él?

¿Cómo resucitar las golondrinas del verano
que han muerto contigo? ¿Cómo pensar
en otra cosa que no sea mi propia muerte?
¿Cómo evitar querer seguir el cortejo de La Muerte,
encantadora, ladrona de niños, destructora de hogares?

Cuervos aletean en mi ventana
queriendo entrar a devorar el cadáver andante que soy.
Copa de sombras, voy derramándome amargamente.
Y un demonio me hiere, si pretendo olvidarte.

Esta soledad, esta ruina, este cansancio infinito,
este grito horrendo hendiendo el vacío…

No… Ya no quiero hablar…

Leda y el cisne de Joel Peter Witkin

Jamás incontables: 5 de noviembre

“Pies, para qué los quiero…” y nuestras voces se convirtieron en alas, crecimos, se supera un duelo infinito. No se sintió ni el calor, mucho menos el frío; se sintió la gente, la “lucha estudiantil”. Ayer, 5 de noviembre, miles de personas y estudiantes marcharon por la justicia, por una respuesta y una mano amiga que calmara el dolor.

 “¿Por qué nos asesinan, si somos la esperanza de América Latina?”, gritaban con una fuerza específica en la voz. Se escuchaba en las voces de nuestros poetas estudiantes, palabras que lograban curar la identidad perdida.

 Lo sucedido en Ayotzinapa ahogó la indiferencia y por fin la venció. Finalmente, el mexicano se dio cuenta que todos somos maestros de nuestra historia, de nuestra familia. Desaparecen maestros, desparecen estudiantes, periodistas, niños, sin pensar que el hambre y la sed no se calma con el olor de la sangre, mucho menos el de la piel quemada.

 No importa que al pueblo le duelan los oídos, hasta el cansancio lo vamos a decir. Como decía nuestro Sabines en aquella carta de amor: “hasta que te cansaras tú de oírlo pero no yo de pronunciarlo”. Cuidado, no es un dolor de agonía, muerte o ausencia, pero sí de consciencia.

 Muerta la democracia, la igualdad y la justicia, encontramos en Ayotzinapa y otros tantos, muerta la vida del hombre en sociedad, como nación.

 El gobierno cometió el gravísimo error de buscar cadáveres, asumiendo ya la muerte; sin embargo, miro noble la necesidad de insistir la búsqueda del mexicano como tal (individuo, ciudadano, obrero, campesino y estudiante). No hay muerte tras la muerte en vida. No han muerto.

No desaparecieron 43, desaparecimos millones. Búscame y te encontrarás…

 Palabras que se han convertido en canciones, poemas que arden, poesía por el pueblo y para el pueblo. Cuando mojes tus labios, amigo, un arrebato me obligará a gritar tu nombre.

América,

no puedo escribir tu nombre sin morirme.

Aunque aprendí de niño,

no me salen derechos los renglones;

a cada sílaba tropiezo con cadáveres,

detrás de cada letra encuentro un hombre ardiendo,

y no puedo ni cerrar la a

porque alguien grita como si se quedara dentro.

 

Vengo del Odio,

vengo del salto mortal de los balazos;

está mi corazón sudando pumas:

sólo oigo el zumbido de la pena.

 

Yo atravesé negras gargantas,

crucé calles de pobreza,

América, te conozco,

yo mismo tendí la cama

donde expiró mi vida vacía.

 

Yo tenía dieciocho años

yo vivía

en un pueblo pequeño,

oyendo el diálogo de musgo de las tardes,

pero pasó mi patria cojeando,

los ahogados empezaron a pedir más agua,

salían de mi boca escarabajos.

Sordo, oscuro, batracio, desterrado,

¡era yo quien humeaba en las cocinas!

 

¡Amargas tierras,

patrias de ceniza,

no me entra el corazón en traje de paloma!

¡Cuando veo la cara de este pueblo

hasta la vida me queda grande!

 

¡Pobre América!

En vano los poetas

deshojan ruiseñores.

No verán tu rostro mientras no se atrevan

a llamarte por tu nombre, ¡América mendiga,

América de los encarcelados,

América de los perseguidos,

América de los parientes pobres!

¡Nadie te verá si no deshacen

este nudo que tengo en la garganta!

— América, no pudo escribir tu nombre sin morirme. Manuel Scorza

La muerta que no se fue, pero tampoco regresa

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De cuando hay festejos que por más que quieras, no puedes festejar.

 Sé que podría decirse que los mexicanos esperan con fervor a sus muertos, que les sirven comida, alcohol y demás, sin embargo, la tradición era para mí todo un lujo, dejó de serlo hasta que murió mi sobrina, aunque mucho más que ese parentesco lejano, yo la sentía como a una hermana.

 Ni siquiera quiero hacer la cuenta de los años que han pasado desde que se colgó en el borde de su cama y no lo recuerdo, porque hasta la fecha no había escrito al respecto. Pero las fechas me obligaron a recordarlo y no es que no pueda asumirlo, o aceptarlo o superarlo. El caso es que no le ponemos ofrenda, no podemos, nos duele. Nos aniquila el tema, el poder de la palabra suicidio y su edad (11 años) es suficiente para evitar el tema y casi anular el hecho.

 Veo muchas ofrendas con fotos y guisados deliciosos, lo respeto, me gusta. Pero cuando se trata de “honrar” a la que se fue, el tema se complica. Un sólo año le pusimos un altar con flores naranjas y toda la parafernalia, pero para ser sincera, me retumbaba el interior el sólo pasar por ahí.

 Aunque me gustaría serle fiel a las “tradiciones mexicanas”, hay algo más profundo que me lo prohíbe, ni siquiera quiero ir a su tumba. No es que no quiera recordarla, es que sigue bien presente y no regresa con velas y flores. Vive en mi casa todavía y la herida brota. Duele menos, pero siempre lastima.