No hay alcohol suficiente para matarnos todos de una buena vez

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Ya se viene Navidad y yo sin novio. No lo digo en tono de lamento, que quede claro.

 No sé si es por el cliché o porque baja la temperatura y mi cerebro genera menos serotonina, pero sí empiezo a odiar todo a final de año. Si usted anda contento por favor abandone la lectura, porque hoy amanecí de mal humor y no diré nada positivo.

 Y qué si despotrico lo mucho que me cagan las fechas navideñas, porque mi familia no hace ni fiesta y para colmo no puedo salir porque son fechas para compartir con los lazos sanguíneos. Me molesta muchísimo desear felices fiestas cuando no me nace. Lo único que me gusta es comprar y comprar, eso sí. Creo que es la única utilidad razonable, tener abrigos nuevos y justificar la peda de las posadas por la llegada del niño Jebús.

 Qué lástima que la reciente victoria del América no me alcance para desafanarme del resto de la información y entonces yo, pueda andar tuiteando y publicando: #odiamemás.

 Ya que empecé me iré de filo en desgajar las cosas que odié de todo este año que –gracias al niñito Jesús– ya se va a terminar. Me molesta  estar al día de las noticias nacionales e internacionales y que cada vez mi razonamiento alcance sólo para llegar a la desesperanza, al hastío. A la indiferencia nunca, creo que ese es el problema. Ojalá me importara menos la injusticia social y las artimañas de la clase política. Ojalá.

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Entonces pienso:

No hay esperanza, no hay amor.

No hay credibilidad a los medios, ni a las personas.

No hay fe.

No hay redención.

No hay riqueza para los vulnerables.

No hay felicidad para los padres que buscan a sus hijos, asesinados por policías.

No hay congruencia en la juventud.

No hay trabajos justos y bien remunerados.

No hay tolerancia.

No hay drogas que alcancen para abandonas las temáticas actuales y sus asperezas.

No hay alcohol suficiente para matarnos a todos de una buena vez.

Fotos: Paco Macilla

 

¿A las cuántas despedidas me alcanza para un adiós?

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No es un don nacer con las ideas desordenadas, uno tiene que luchar años completos para ordenarlas y reinventarlas. No es glorioso amanecer luego de un tsunami de drogas y alcohol. Lo que sí es glorioso es el consomé y el refresco de cola que te rescatan de la resaca.

 No me enorgullece decir que no sólo mis ideas están desordenadas, también las emociones y lo sé al ver el caos de mi habitación. O eso dicen los que saben. Lo entiendo porque no me ajusta el tiempo. No me alcanza, o no lo sé administrar.

 Este fin de semana festejé el cumpleaños de mi primo, y si no hubiera sido eso, hubiera encontrado otro evento para destruir el cuerpo, siempre hay amistades dispuestas a emborracharse el fin de semana.

 Pasé dos días sin tocar el suelo. Qué puedo decir si en otro estado y escuchando música todo se hace más ligero. Pareciera que si uno se aleja de todo lo que es real e importante el resto de la semana se alcanza la plenitud.

 No es placentero ser olvidado, pero sí lo es olvidar. Pasé dos días completos sin decir tu nombre, ni hablar de ti. Me complace anunciar que ante tus desprecios, aunque no soy inmune, sí he generado tolerancia. Oírte decir que no hay amor y que sí lo hay está enfermo, pues ya no me desborda en lagrimas y eso ya es mucho decir.

 Ya no beso otras bocas, porque no son tus labios. No me gustan otras vergas, porque espero la tuya. Yo sé que vendrás, te irás y luego se repetirá. No me importa que ya que no me quieras a tu lado, porque sé que me amas. Aunque no quieras, aunque yo no pueda ni negarlo. Llegará el día que a los dos nos alcance el olvido. Aquí, olvido para dar y regalar. Para refrendar una herida, para querernos felices. Para darnos un poco de dignidad y dejar que cada uno esparza sus tentáculos y fieras por otros rumbos.

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 Si habremos de separarnos dolerá, pero sé que ese momento no ha llegado. Te siento aquí, y aunque tus palabras escupan desprecio, tus brazos y el calor de tu pecho me piden a gritos que vaya a tu habitación a ver series japonesas, empiernados. Y yo iré y me quedaré. Saludaré con amor a tu familia y me llevarás a casa, sin decirles que no somos novios. Sin aclarar que “nos estamos separando”, porque daremos la impresión de amarnos como adolescentes, como en abril,  como siempre y como nunca. Adiós, mi amor. Te escribo pronto.

Fotos: Nadha.

Vicente Leñero (1933-2014) : Genialidad del periodismo y la literatura mexicana


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Crédito:Excélsior.

Jalisciense, gran representante de las letras mexicanas, mostró su capacidad periodística de muchas formas, dueño de inigualables facetas; su nombre bajo la mirada del luto nacional: Vicente Leñero, hombre de principios y paradojas que se enraízan en un emblema social que logró transformar el entendimiento de la literatura mexicana; falleció el día 3 de diciembre a causa de cáncer pulmonar. Afable al arte y a la vida en toda la extensión y al sentido crítico de la vida, Leñero compenetró en cada rincón de la singularidad mexicana.

 Ingeniero civil por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y fiel seguidor de las letras, encontró su vocación bajo el camino de la escritura; fue su más sincera pasión a través del tiempo. Su reconocimiento no sólo quedó entre voces, el Premio Nacional de Ciencias y Artes de México en literatura y lingüística en el año 2001 le perteneció al gran poseedor del talento que corrompía detalles entre palabra y palabra.

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Crédito:El Universal.

 El repertorio que generó abarca la peculiaridad  y el detalle tan magistral que lo caracterizaba. Su primera obra fue publicada en el año de 1959 con el título que invita a descubrir el trabajo tan exquisito que realiza: “La polvareda”; posteriormente  le procede una novela que tiene un gran alcance para expresar el significado psicológico del autor, con un título abrumador y penetrante “La voz adolorida” (1961) es su segundo escrito. 1963, año que pertenece a la década de cambio de patrones de vida; presenta el libro “Los albañiles” que con gran ahínco implícito, logra tener el Premio Biblioteca Breve, con una historia que muestra la narrativa tan excelente que poseía.Misma década, misma sintonía, así publica “El garabato” en 1967.

 El teatro también fue uno de los temas donde presentó su gran aporte, a través de la construcción de guiones. Obras como Los albañiles, Los hijos de Sánchez, fueron títulos que bombardearon la década de 1970.  1980, y el México entre sombras se presentaba en cada rincón del país; Leñero  publica una serie de libros de índole documental que reflejan el anacronismo de esos años.  Su trayectoria, no quedó en ese aspecto, si era multidisciplinario, lo mostró aún más, cuando realizó en el año 2003 el guión para la película tan controversial “El crimen del padre Amaro”. Proceso y Excélsior fueron algunos de los medios para los cuales enriqueció la labor periodística; ese sentido crítico y perspicaz sobresalía en cada columna.

“No me gusta que las historias se acaben, ni en el cine, ni en la literatura, ni en la vida. Siempre tiene que haber más posibilidades,más caminos,más respuestas”

-Vicente Leñero.

 81 años cumplidos y Vicente Leñero abandona el mundo de los terrenales, pero su espíritu de letras se queda en cada uno de los que ha podido leer su obras tan  inigualables. Su homenaje será mañana a las 12:00 hrs en el Palacio de Bellas Artes. Así como el mencionó, la historia no se acaba.

 

 

Jamás incontables: 5 de noviembre

“Pies, para qué los quiero…” y nuestras voces se convirtieron en alas, crecimos, se supera un duelo infinito. No se sintió ni el calor, mucho menos el frío; se sintió la gente, la “lucha estudiantil”. Ayer, 5 de noviembre, miles de personas y estudiantes marcharon por la justicia, por una respuesta y una mano amiga que calmara el dolor.

 “¿Por qué nos asesinan, si somos la esperanza de América Latina?”, gritaban con una fuerza específica en la voz. Se escuchaba en las voces de nuestros poetas estudiantes, palabras que lograban curar la identidad perdida.

 Lo sucedido en Ayotzinapa ahogó la indiferencia y por fin la venció. Finalmente, el mexicano se dio cuenta que todos somos maestros de nuestra historia, de nuestra familia. Desaparecen maestros, desparecen estudiantes, periodistas, niños, sin pensar que el hambre y la sed no se calma con el olor de la sangre, mucho menos el de la piel quemada.

 No importa que al pueblo le duelan los oídos, hasta el cansancio lo vamos a decir. Como decía nuestro Sabines en aquella carta de amor: “hasta que te cansaras tú de oírlo pero no yo de pronunciarlo”. Cuidado, no es un dolor de agonía, muerte o ausencia, pero sí de consciencia.

 Muerta la democracia, la igualdad y la justicia, encontramos en Ayotzinapa y otros tantos, muerta la vida del hombre en sociedad, como nación.

 El gobierno cometió el gravísimo error de buscar cadáveres, asumiendo ya la muerte; sin embargo, miro noble la necesidad de insistir la búsqueda del mexicano como tal (individuo, ciudadano, obrero, campesino y estudiante). No hay muerte tras la muerte en vida. No han muerto.

No desaparecieron 43, desaparecimos millones. Búscame y te encontrarás…

 Palabras que se han convertido en canciones, poemas que arden, poesía por el pueblo y para el pueblo. Cuando mojes tus labios, amigo, un arrebato me obligará a gritar tu nombre.

América,

no puedo escribir tu nombre sin morirme.

Aunque aprendí de niño,

no me salen derechos los renglones;

a cada sílaba tropiezo con cadáveres,

detrás de cada letra encuentro un hombre ardiendo,

y no puedo ni cerrar la a

porque alguien grita como si se quedara dentro.

 

Vengo del Odio,

vengo del salto mortal de los balazos;

está mi corazón sudando pumas:

sólo oigo el zumbido de la pena.

 

Yo atravesé negras gargantas,

crucé calles de pobreza,

América, te conozco,

yo mismo tendí la cama

donde expiró mi vida vacía.

 

Yo tenía dieciocho años

yo vivía

en un pueblo pequeño,

oyendo el diálogo de musgo de las tardes,

pero pasó mi patria cojeando,

los ahogados empezaron a pedir más agua,

salían de mi boca escarabajos.

Sordo, oscuro, batracio, desterrado,

¡era yo quien humeaba en las cocinas!

 

¡Amargas tierras,

patrias de ceniza,

no me entra el corazón en traje de paloma!

¡Cuando veo la cara de este pueblo

hasta la vida me queda grande!

 

¡Pobre América!

En vano los poetas

deshojan ruiseñores.

No verán tu rostro mientras no se atrevan

a llamarte por tu nombre, ¡América mendiga,

América de los encarcelados,

América de los perseguidos,

América de los parientes pobres!

¡Nadie te verá si no deshacen

este nudo que tengo en la garganta!

— América, no pudo escribir tu nombre sin morirme. Manuel Scorza

Reencarnación

Escupió cerca de la puerta de su casa pensando que el gargajo no alcanzaría su propiedad, pero no fue así. Resbaló de la madera comida como un caracol. Tomó los papeles, respiro fuerte y empezó a correr hacia el rancho.

A su paso podía ver las casas desmoronándose como mazapán, los caballos llenos de costras asustando a las moscas con su cola, la tierra mojada de tristezas y seca de otras tantas, árboles cansados, y el aire, pesado y sucio, tanto, que le costaba dar el siguiente respiro.

Llegó a la entrada de “Los Sandovales” y le chifló al borracho de Jacinto. Chifló tres o cuatro veces. Nada, no aparecía nadie. Abrió los papeles que llevaba en la mano, sudados por la carrera que se había echado. Volvió a ver ese conjunto de letras manchadas y sintió la misma emoción de días pasados.

Se sentó a la entrada, dejó su sombrero unos pasos adelante y comenzó a lanzarle piedras.

Después de un rato, apareció Jacinto tambaleándose. Se reía y gritaba, le chupaba a la botella dejando caer más alcohol en su pecho que en la boca. Escuchó el silbido y volteó hacia la entrada, logró distinguir a alguien detrás de la reja y sonrió al percatarse de que era su amigo.

– Si yo reencarnara, y Dios mediante no lo haga –al mismo tiempo que se persignaba- rogaría para hacerlo en ti, Encarnación.

Soltó una de sus sonoras carcajadas y lo abrazó.

– ¿Qué se te ofrece, Chon?, ¿andas buscando a la patrona, tan chula?

– ¡Cállate, tú! Te van a jalar las patas, burro. Vengo a ver a la Teresita pa’ que me lea lo que dice aquí. Pa’ mi que es algo importante y aquí no’mas ni nos enteramos de lo que pasa en la capital.

– ¿Y pa’ qué te quieres enterar de tanta burrada? Que si esto, que si’l otro, que la chingada…nada puede ser pior. Mira, mira –y le enseñó sus manos, negras y partidas por el trabajo de las minas de unos años antes- estas manos ya no sirven en el campo, y si sirvieran de algo, preferiría cortarlas antes de servirle a estos desgraciados. O, ¿qué?, ¿ya no ti acuerdas, Encarando de mi alma?

– ¡Ay, Jacinto! Se le olvida que ai’ que comer y vestir, y pa’ uste’, pues chuparle fondo al tarro. Hasta el vicio sale caro, Jacinto.

– ¡Vete a la fregada!

– Ándele, lléveme con la muchacha, ella es la única que sabe leer y escribir en este méndigo pueblo.

Empezaron a caminar por la vereda empolvada mientras Jacinto cantaba las canciones de la Revolución. Por primera vez, Encarnación se dio cuenta que las manos de su amigo eran idénticas a las suyas, simplemente unas estaban lastimadas de  tanta oscuridad y las otras de luz. Pobre Jacinto –pensó- pa’ pronto se nos va.

Al llegar a la cocina de la casa, las mujeres saludaron al hombre sin hacer mucha cuenta de su presencia.

Hablaban de la mascare a los campesinos del pueblo vecino. Mataron 17 hombres y una mujer que iba pasando, que para su mala suerte sirvió de testigo. Por eso –decían ellas- las mujeres no deben salir de la cocina.

– Vete por la Teresa, Lupe –dijo Jacinto- Chon necesita verle.

La mujer salió corriendo de la cocina hacia el establo. Teresa era la única muchacha educada del pueblo porque era hija del patrón y de una de las hermanas de la difunta señora. La patrona, al enterarse del desatino de su esposo, obligó al mismo a no reconocer a la niña. Dejó que la cuidaran las criadas, pero permitió que se le diera educación y un plato más de comida al día.

Lupe regresó con Teresa y le señaló al hombre que quería hablar con ella.

– ¿En qué le sirvo, Encarnación? – le dijo sonriendo mientras se limpiaba las manos con un trapo.

Se fueron al otro lado del rancho, por donde estaba el establo y los camastros de los peones, todos juntos como teclas. A unos cuantos metros estaba el cuarto de Teresa. Mejor acomodado, menos apestoso, menos húmedo, menos indecente. Se metieron alejado uno del otro. Todos en el rancho pensaban que dormían juntos y, aunque no era cierto, los dos dejaron que el pueblo entero pensara eso.

– ¿Qué traes en las manos que lo agarras como si fueran los muslos de una mujer? – se rio.

– Nada, patrona. Con la noveda’ de que yo ya sé leer tan bien como uste’.

– Ya era hora, Chon. Llevas años viniendo. ¿Si leíste todo lo que te di?

– Si, patrona. Todo y un cachito más. Periódicos que llegaban a la cooperativa hablando del Tata  y las reformas, y por lo que nuestros papacitos se murieron hace 20 años. La noveda’ de la repartición de tierra, como decía Zapata, patrona…

– Ten cuidado con lo que lees, Encarnación –dijo Teresa interrumpiendo el entusiasmo de aquel hombre –deja te digo que las ideas son de los dueños y para los dueños, no para nosotros, mucho menos para ti…

Él bajó la mirada con vergüenza y rabia. ¿Cómo carajos se atrevía a menospreciarle así? Después de todo, pensó, él era el único indio que sabía leer. Sólo le faltaba aprender a escribir para largarse a la capital y verse como los dones que visitaban al patrón.

– No tienes buen nombre, Chon –continuó Teresa.

– Con todo respeto, patroncita –se quitó el sombrero apretándolo contra su pecho –uste’ tampoco.

– ¿Los periódicos te enseñaron a insultar?

– No, patrona. No’mas me ando dando cuenta, a estas alturas de la vida, que la culpa y la jodida es di uno. Pero así, di uno a uno, se van a ir yendo como fueron llegando, sin nada.

– No me estarás diciendo que fue justicia divina la muerte de los 17 miserables del otro pueblo, ¿verdad?

– Pues yo que voy a saber, patrona. Dios dispone y uno se agacha. Y se lo digo, de uno a uno.

– El que lo hizo es un perro, y los perros dependen de un amo.

Se salió del cuarto maldiciendo a la mujer. Eso le pasa a los hocicones –se dijo a sí mismo- primero aprendí a callarme y luego a hablar. Se puso el sombrero y dispuso volver a su casa. No dejaba de escuchar las últimas palabras de Teresa: “Cuando aprendas a escribir, fíjate que la tinta no sea roja, Encarnación”. Pinches viejas, dijo, son como la diarrea, no’mas nos aguadan hasta el alma.

Siguió cuesta abajo, convencido de su labor, de su tarea, del papel que habría de jugar en los nuevos tiempos.

La mató sin que se quejara, no hubo llanto ni lamentos, mucho menos suplicas. Deseaba que Jacinto y todas las gallinas fueran igual de obedientes, pero sabía que no sería así, que toda esa bola le iba a dar batalla al igual que los otros 17 y la viejilla sin suerte del otro lado.

–  ¿Por qué no entiende, patroncita? -le dijo al cuerpo aún tibio de Teresa- aquí dice -golpeando las hojas amarillas y quebradizas con el dorso de su mano negra- y no lo digo yo, lo dice el Tata, “La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan al pueblo”.

Mató a todos sin saber que el pueblo era Jacinto, eran los 17 peones, la mujer desafortunada, él mismo.  Mató a todos sin saber que el Tata  era pasado. Mató a todos sin saber nada.

Llegando a la casa, se detuvo. Al final, pensó, la puerta de esta casa nunca fue mía. Y escupió hasta sentir la garganta seca como la tierra.

¿Cuántos diablos hay que cumplir para dejar de estar maldita?

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Soy la oveja negra de la familia, con modales de cabra.

 La que se tiene que tapar los tatuajes cuando llega a casa porque mi mamá, de 60 años de edad, se molesta conmigo por tenerlos.

 Soy la flor que emerge del pantano y huele bien.

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 Hay varios fluidos que se han derramado en estos 25 años:

 Las lágrimas que salieron cuando me abandonaste.

 El sangrado vaginal que dejé de segregar hace poco más de un año.

 El flujo nasal que siguió luego de jornadas largas de llanto.

 El semen que me tragué y el que dejaste adentro.

 La sangre que corrió por mis nudillos cuando golpearon sin descanso el concreto. Maldita ansiedad.

 La cebada de mis latas de cerveza y el whisky, el ron, el mezcal, el pulque, el brandy; casi todo menos el horrendo vodka.

 La saliva que lubricó mis porros y la que me faltó luego del silencio introspectivo que deja la hierba codiciada y juzgada por muchos.

 El sudor de mis manos y de mis axilas.

 La grasa facial que se escurre tras la actividad diaria.

 No han pasado tantos años, sólo los suficientes. No he madurado del todo y no sé cómo se llega a ese ideal.

 Sólo sé que seguiré esparciendo jugos y caldos, regando mi esencia; con desprecio y repudio a las situaciones que no puedo controlar: tu ausencia, desdén y olvido.

Fotos: Jaime Tena 

El día que no es y la noche que no debió ser

Estoy vacunado contra toda clase de enfermedades, de calamidades, de penas  y de miserias. Es la culminación de una vida de fortaleza. Soy absolutamente inmune.

– Henry Miller.

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Yo quería que se asomara a mi abismo y terminé siendo devorada por el suyo. Me llevó por un espiral incesante de emociones nuevas y violentas. Él buscó a una mujer y mis puños encontraron su rostro. No quería decirles, pero pude acceder a todo lo que quería esa noche, pude decirle que sí a todo lo que pidiera con tan sólo una de sus miradas perdidas. Pude, pero ahora no estoy tan segura.

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 Quería que bailáramos sin descanso, que saludara a mis amigas. Quería presentárselo a todos, mientras lo sujetaba fuerte de la mano. Quería que nos vieran juntos y reír del recuerdo de nuestra incidental primer cita. Quería que su brazo fuera una extensión de mi cuerpo. Quería despertar borracha junto a él. Quería que pensara que no iba a encontrar a nadie con los mismos tatuajes que los míos. Quería.

 También quería verme reflejada en sus lentes de contacto y levantarlos del suelo cada vez que se cayeran, para verlo correr preocupado hacia una fuente de agua. Quería convencerlo de hacer cosas que no quiere, sólo para darme gusto. Quería más de esos besos tiernos y feroces. La dualidad le va bien.

 No soporto la idea de que haya arruinado todo antes que yo, no me dio tiempo de hacer las estupideces habituales, que me nacen cuando estoy pasada de serotonina.

 Después de todo no me asustas. He visto demasiada decadencia y sí, es verdad eso que dicen: siempre se puede caer más abajo. Antes pensaba que cuando llegabas al fondo se terminaba la espera, pues no venía nada después, pero es mentira, y me costó varios porros entenderlo.

 Soy tanto veneno que no puedes digerir, tanto que ni me sorprende que la segunda vez que me viste, te convertiste en un monstruo, ¿será que sigues embrujado? o ¿será que olvidaste tomar tus medicamentos?

 Dime ¿quién eres tú? ¿por qué tienes tanto poder?

 Llevo tan poco sabiendo que existes y te he dedicado más líneas que a personas que han permanecido en mi existencia desde hace años. Puedo pasar toda la noche escribiendo para desahogar la angustia que sentí cuando vi que ya te habías ido y que la entrada del edificio estaba cubierta de sangre. Puedo platicar que estás demente o guardar el secreto. Tu recuerdo permanece. Tan inmune soy que antes de alejarme me sentí arrastrada a saber de ti. A encontrarte de nuevo. A matarte de un solo beso. Muérete, mátame. Sujeta mi cuello como esa noche y susurra otra vez que me amas.

tumblr_n5jskfVTJO1tbj34po1_500Fotos: Alan Isol 

Fragmentos: Efraín Huerta

La ausente

 Arriba del silencio,

con la luz en declive,

mi retrato de niebla.

Puramente un clavel

y una gladiola. Y tú,

dominadora de ti misma,

aguja en mi cerebro,

síntesis de mi edad.

La meditación diaria,

como una resbaladiza

palabra de ternura,

se me clava en el pecho:

seguramente oye

la rapidez absurda de mi sangre

o el fin de tu recuerdo

sobre mi piel. Arriba,

donde las palabras se vuelven

pedazos de cielo, un algo

de mi muerte se siente.

Tiniebla tibia, dibujo

de mi voz.

Después de la agonía, viene la muerte.

Estoy donde no hay palabras, sólo miradas y caricias convertidas, aire y humedad; no hay necesidad de la palabra. Me veo en sueños sin poder definirme.

Nosotros, formas puras. Soy de ti lo que quieras.

Tú, enterrada viva en mis pensamientos; respiras de mi, eres lo que soy, eres lo que fui. Yo soy tú.

La contemplación. Miradas de amor fugaces, pero constantes; disponen de mi pecho para así, recorrer todo el cuerpo junto a mi sangre, viva a razón tuya.

Mi piel descansa de tu recuerdo porque estás aquí, reposa de la indigna evocación.

Es en aquel elevado lugar, donde el amante entiende todo mientras acepta el anuncio de una muerte.

El calor de tu boca; eres lo que digo.

 

Permiso para el amor

Se permite que los amantes se arrullen

y aprisionen las abejitas que la brisa decapitó

Junto al hecho concreto llamado Amor

las columnas de mármol son barcos de musgo

y el malecón un diminuto tálamo

Las bocas y los cuerpos de agua se arrullan

como arpas en el triunfo de los himnos

Se permite que las criaturas se huelan

hasta semejar hormigas furiosas

amándose a nivel de fabulosos caballos

y que esta noche sea de resurrecciones

y lo impúdico sea echado a los albañales

Puros y delicados como un salmo

los amantes se encadenan en silencio

pero el griterío sexual se escucha hasta El Morro

y yo me tapo los oídos porque no es bueno

turbar la paz deslumbrante de los enfermos

Hacer el amor no concibe una conexión con el otro; en realidad, hacer el amor es pues, encontrarse frente al amor mismo. Amor sin concepto, como “hecho concreto”, como idea y razón, episodio, como una vida entera (justificando así la inexistencia de un viejo enamorado).

El erotismo para los amantes verdaderos desemboca en un quimérico viaje de nacimiento y muerte. Marea inestable, agonía. Donde en un principio se confluye en cama y ese fin sólo marca el inicio.

Lo que no se ha dicho mas que con besos y caricias, se sienten húmedas, traspasables, de cristal. Ellos hacen de aquella pronunciación una armonía en coro de dos, con sus variaciones, sus pausas, tonos y correspondencia.

Son estos, convertidos en animales y luego en bestias, los que olfatean zumbidos seguidos del vapor de la materia frotándose. Se vuelve a la vida el agua, y se vuelve al deceso para poder regresar una vez más.

Entre los dos se niega lo reprimido.

Los amantes elogiados, sometidos uno al otro, se hacen dignos de un propia canto; empero, es para el ajeno forastero, un quejido de dudable procedencia, pues se sabe que los enamorados hacen del sexo un indicio del amor. Fatal manifestación.

Manual de “niñas bien” para impresionar a un chico

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Para que alguien admire tu intelecto antes que a tus encantos físicos hay cosas que puedes hacer. Para empezar ponte un vestido bonito que deje entrever lo madura que eres. Habla con mesura, ríe discretamente, sonríe y dale la razón en todo lo que diga. Recuerda que el contacto visual es muy importante.

 Tomen unos tragos, pero sólo lo suficiente para que la soltura se agilice. No te emborraches. Recuerda que la primera impresión es muy importante.

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 Todo lo anterior hubiera sido indispensable en una primera cita. Por fin tenía frente a la persona con la que había estado hablando tarde y noche por los chats modernos. El hombre por el que me dan ganas de ser correcta y decir pocas groserías. Al que estoy dispuesta a dejar que se asome a mi abismo y no sólo lo contemple sino que le agregue sabor. Yo quiero robar su color.

 En lugar de seguir esos útiles tips que vi en una revista para adolescentes, lo hice a mi estúpida manera. Llegó al lugar pactado: la salida de un bar, yo llevaba tres horas bebiendo y cuando llegó, yo carecía de lucidez.

Caminamos dos cuadras o menos, pero olvidé soltar mi trago y policías de esos que “combaten el ampa” me llevaron al juzgado cívico, por una falta administrativa, beber alcohol en vía pública.

 Mi maldita primera cita la pasé rodeada de vendedores ambulantes, simpáticos, hasta eso y borrachos peleando por su bebida. Mi estancia en Paraguay 37 fue de lo más amena, aunque mi acompañante, (él, aquel) seguro no la pasó tan bien. Después de todo era la primera vez que me veía y ya estaba solucionando mi salida de aquella reja para infractores cívicos.

 Quiero volver a verlo, pero esta vez bajo los útiles consejos para “niñas bien”. Quiero más de ese breve momento en que me rodeó con sus brazos y volví a tocar el suelo, o me hundí o me desvanecí, no sé bien qué, pero algo pasó. Algo de él se quedó entre vacilaciones y recuerdos alcohólicos, tengo que ir por el resto. Quiero que bebamos juntos y disfrutemos de la atracción joven y despreocupada. He muerto muchas veces. Mis ojeras tienen tonos distintos tras cada resaca. Puedo renacer una vez más.

 Fotos: Alan Isol 

De: “Casa con desván” Chéjov

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Antón Pávlovich Chéjov, médico, escritor y dramaturgo ruso, maestro del relato corto y autodenominado amante de la literatura, escribió en 1896 “Casa con desván”

 El de Chéjov es un cuento interesante no tanto en sí mismo como por la exposición y referencias que de la estructura social hace, el personaje: Lida, en representación del Gobierno como valor asignado, busca y procura el “bienestar” del pueblo mediante la generación de escuelas y hospitales para sanar y subsanar las principales carencias, acá, la alegoría de la sociedad.

 El protagonista, harto del mal trato que de su persona se hace, vale aclarar que él es  un artista, pintor para ser más específicos, paisajista con precisión; llega a un punto de desasosiego azuzado por la mención que de su falta de interés por “esos asuntos” hace Lida, minimizado, pone sobre la mesa lo que piensa de las labores filantrópicas por las que ella lucha y que son además razones potenciales de su existencia.

 Expone entonces, y es aquí de donde tomaremos tema, que el pueblo no necesita escuelas ni hospitales, no requiere de la alfabetización si esta sirve sólo para leer letreros en las cantinas, ni hospitales que pretenden sólo poner remedio a los daños que la sociedad en sí misma genera, es decir que el trabajo fatiga, dobla las espaldas, genera enfermedad por recaer sólo en unos cuantos, específicamente en la población más afectada y desvalida; sostiene que si el trabajo fuera distribuido equitativamente entre todos los que en el mundo habitan, terminaría en tener una duración no mayor a tres horas, el ser humano entonces, por inclinación natural tomaría partido por la ciencia y las artes, es decir, por el desarrollo y sublimación del espíritu, que es principio lo que realmente tiene valor.

 Entonces (En este orden de cosas) si el hombre requiere de libros para incentivar el intelecto, ha de pagar por ellos, es decir, trabajar más o hacer un sacrificio de dieta alimentaria para conseguirlo y vuelta al trabajo. Entonces termina todo en un ciclo ininterminable de a y b, b y a, que es asumido por las generaciones venideras una y otra y otra vez.

 El personaje entre todo el desahogo cae en la cuenta de que él mismo siendo que es artista forma parte innegable del sistema, haciendo la labor de entretenimiento permitido, vamos pues. Las decisiones tomadas por supuesto por ésta figura representativa que es Lida, afectan incluso y en apariencia, de modo terminante a sus pretensiones de romance con la joven hermana de Lida, Misius.

 El cuento se lee de una sentada, el manejo del paisaje es bello y detenido, Chéjov un escritor de calidad innegable.

 Todo parecido con la realidad, fue seguramente mera coincidencia.

Link: http://www.cuentosinfin.com/casa-con-desvan/

Carlos Monsiváis: Misógino feminista

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La literatura juega un papel importante no sólo en el campo de las artes, sino también en la política y en la historia. No es un simple documento que resguarda ideas a través del tiempo y espacio, tampoco se reduce a una forma de entretenimiento para los que se piensan bien estudiados. No. Bastante le ha costado a la literatura plantarse como una fuente histórica; no refiriéndonos al texto enfocado al aprendizaje del mismo, sino a la novela, al cuento y a la poesía. Estas tres manifestaciones nos presentan la rutina de lo que fue y de lo que puede llegar a ser.

 Ahora, el elemento grande del arte surge de la imaginación, de la posibilidad de ser real sin serlo. Por tanto, los personajes tienen la posibilidad de adquirir un papel en la realidad del lector. Esto quiere decir que tanto ilustran como alteran comportamientos, sentimientos e ideas. La pregunta central que nos plantearemos a razón del libro de hoy es la siguiente: ¿qué tanta credibilidad pierde un personaje cuando se presenta en la ficción como un individuo real, pero poco conocido para nosotros en la realidad?

Pensemos en la mujer no como autora ni creadora; pensemos en ella como personaje de cuento y de novela. A lo largo de la historia, el modelo se ha ajustado a las ideas, costumbres o cultura de la época. Mujer resignada, mujer fértil, mujer producto, mujer propiedad, mujer virgen y Virgen, mujer prostituta, mujer santa, mujero que no es…

 Misógino feminista es un conjunto de ensayos del autor Carlos Monsiváis, todos enteramente comprometidos con el movimiento feminista del país. Quizá esta faceta del autor se mantenga un tanto oculta, pero es importante agradecerle a Monsiváis su colaboración, su diálogo, sus argumentos y sus letras, importantes no sólo para el círculo feminista de México y Latinoamérica, sino para todos aquellos que emprenden una lucha diaria por ser y por negar aquello que los demás disponen que sean. En él, se plantean diversos escenarios en esta recopilación tales como Pero ¿hubo alguna vez once mil machos?, Huesos en el desierto: escuchar con los ojos de las muertas, El segundo sexo: no se nace feminista, Soñadora coqueta y ardiente, entre otros. En cada una de las obras, en concreto donde el escenario es México, queda clara la entidad cultural del machismo (¿acaso al igual que la corrupción se debiera de institucionalizar?) que tanto ha afectdo el desarrollo de la nación.

El sexismo y su esquematización, la virginidad como propiedad, la timidez mexicana, el papel de la literatura, el reconocimiento del problema.

 Carlos Monsiváis, autonombrado Misógino feminista –“alterna su misoginia con una encendida defensa del feminismo”– fue (es y será) un intelectual mexicano al cual le debemos el reconocimiento de un problema que va más allá de la política, el cine y la canción popular. Monsiváis dio vuelta a la pagina, acepto la existencia y la hizo suya, abrió la brecha a un diálogo que debe absorber cientos  de años e intentos.

Imágen extraída de Periódico Enfoque
Carlos Monsiváis

 Asumió, a diferencia de nuestros antepasados, una actitud valiente, enfrentando tal cual el designado símbolo de incivilización que tanto orgullo y reconocimiento le ha causado al mexicano, devaluó el valor del machismo y lo congeló con sus escritos. Misógino feminista, editado por Océano, es un testimonio, una documentación que nos acerca a una realidad que sentimos ajena. Nos duelen episodios terribles de la humanidad como el Holocausto, la Santa Inquisición; sin embargo, volteamos la cara frente a la discriminación, la desigualdad y la muerte del ser.

Impresiones francesas sobre la comida mexicana: El Chile

Quand on te dit le mot “Mexique”, à quoi penses-tu?

 On évoquera la chaleur, les sombreros, de mystérieux homes à moustaches cachés dans le désert ardent…pour tous ceux qui ont foulés le sol mexicain et plus spécialement entré dans un restaurant mexicain, ça sera la fameuse question « Pica (ça pique) ? » qui vous viendra à l’esprit.

salsas - limones - el tizoncito retouchée

Les sauces rouge, verte, et sucrée que tu croiseras sur ton chemin dans une taqueria.

 Premières impressions dans un restaurant mexicain : des coupelles de sauces en dégradées de vert et de rouge qui ont l’air de me regarder. En suivant les conseils de l’ami mexicain vient la dégustation : une petite cuillère à café sur le dos de la main de chaque sauce et… ça arrache ! Première conclusion : les sauces vertes piquent davantage que les rouges. Les pots contenant des tomates et oignons en dés ne sont pas moins piquants : le chile y est finement coupé, ce qui le ferait presque passer pour une herbe aromatique le traitre. Tu apprendras que quelques gouttes de la sauce de ton choix suffiront largement à relever le goût de ton tacos et autre plat.

salsa de chile de arbol

Un exemple de salsa: sauce au chile de árbol frais

 Souvent présentées dans un assortiment de deux à quatre voir cinq variétés, les sauces sont obligatoires à chaque table. Verte claire, plus foncée, rouge, ou caramel les sauces sont composées de tomate rouge ou verte, oignons, ails et de chile frais, séché, cuit…les combinaisons sont multiples. Tous types de chile sont utilisés, du habanero, au serrano, morita…etc. C’est en effet un des trois piliers de la gastronomie mexicaine, qui va de pair avec le maïs, et les haricots noirs (frijoles). Cultivé et utilisé depuis l’époque préhispanique, le chile est l’élément principal de plat traditionnel comme le mole : un savoureux mélange de chile, d’épices et de cacao. Le plat compte une trentaine d’ingrédients.

mole poblano - ft frijoles

 

Un plat préparé à base de mole de la ville de Puebla, accompagné de frijoles, riz et tomate fraiche.

 La coutume de manger du chile à chaque repas a donné naissance à quelques expressions comme « s’enchilarse » : s’enchiliser -littéralement-, apprécier le goût du chile jusqu’à avoir les yeux rouges et larmoyants, des couleurs aux joues, puis le stade ultime : avoir mal aux oreilles. Un vrai plaisir pour certains, où on m’a conté l’histoire d’oncles heureux et larmoyants de « s’enchilarse » lors de repas familiaux. Le chile est d’ailleurs comparé à la virilité masculine. Comment ? Sa force, vigueur et la bravoure nécessaire à le manger ferait écho à des attendues qualités masculines.

  Finalement, le chile garde une importance culinaire primordiale : comme avait déclaré Bartolomé de las Casas « Sans chile, les mexicains ne croient pas qu’ils mangent. » 

Leyendo defiendes tu cultura

“Mientras yo no pueda respirar bajo el agua, o volar (pero de verdad volar, yo solo, con mis brazos), tendrá que gustarme caminar sobre la tierra, y ser hombre, no pez ni ave.” Jaime Sabines

Inmolar, sublevar, revelar, matar. Revolución, valor, idea, tierra, pasión.

Leyendo defiendes tu cultura.

Y con lectura no me refiero solamente a los grandes autores y poetas, genios creadores de obras universales cuya vigencia nunca se extinguirá. Tampoco hablo de leer por categorías, cargando siempre con el obligado morral repleto de textos que nunca han respirado, apestándose solitos y tristes.

 Yo propongo que vivamos todo lo que pueda ser interpretado: señales, mapas, miradas, libros, caricias, sueños, noticias…

 Se habla de vida, porque al final, somos una historia que se cuenta o se olvida. Y, para olvidar, mejor vamos a la escuela. Las instituciones educativas son el espacio donde se emprende, desde muy temprana edad, el ejercicio de la memoria y para la memoria. Guardamos fechas, nombres, pactos y planes, abrazos, gritos y mucho más, sin entender o interpretar nada de lo que creemos saber.

 Pero antes de lo primero, no hay que confundir educación con cultura general o peor aún, con modales. En primer lugar, debemos tener en mente lo que al principio mencionábamos, la cuestión de que lectura no sólo engloba literatura como tal.

 Las noticias, los medios impresos o el cuarto poder juegan un papel importante en el desarrollo cultual, político, económico y social de un país. El poder de la información se produce con base en la historia de los pueblos por más contradictorias que estas puedan ser. Sin embargo, es precisamente eso, aquella lucha, diferencia y búsqueda, la que enriquece el conocimiento y fomenta las revoluciones, manifestando para sí una historia digna de contar y eternizar.

 El periodismo, indudablemente es una forma de literatura. Si bien es cierto que no estamos acostumbrados a percibir el periodismo como un arte, actualmente nos damos cuenta de la importancia que tienen como manifestación humana. Y, ¿qué no es el arte siempre humano, propio?

 Sin importar el género, tratar la noticia bajo un enfoque intimista le da un valor expresivo y significativo al texto. Ejemplos abundan sobre periodistas que hicieron y hacen de cada contenido un poema: Federico Campbell, Víctor Roura, Vicente Leñero, Emmanuel Carballo, incluso José Revueltas; sin olvidar a los caricaturistas cuya tarea indaga al desatino de delinear otro tipo de curvas, como “El Fisgón”, “Rius”, Jorge Carreño, etcétera.

Fotografía extraída de http://chulavista.mx/wp-admin/post.php?post=14036&action=edit
Víctor Roura

 En México, la línea periodística siempre se ha manejado bajo un perfil distinto. El constante devenir de sus transformaciones hacen del periodismo un hermano leal del pasado de nuestro país. Para cualquier instante o suceso de incuestionable peso, el periodismo –principalmente el destinado a la preservación de la cultura y las artes ha garantizado el paso siguiente hacia el México instruido que buscamos.

 Serán pocos los que realmente se preocupen por la divulgación cultural e informativa en general; empero, no debemos olvidar que somos la mayoría restante la que debemos consumir y asimilar la información. El segundo paso está en leer noticias. La lectura abre un campo creativo que la televisión y el radio no ofrecen.

Leyendo defiendes tu cultura y la existencia entera.

Imagen extraída de http://mlm-s1-p.mlstatic.com/9922-MLM20022861397_122013-O.jpg
Los Agachados de “Rius”

DE: Reencuentro con los libros ( I )

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Los libros nos han acompañado a lo largo de años de historia humana, prácticamente no existe casa en que no habite por lo menos uno, son los grandes amigos, los grandes maestros, los llenos de las palabras de los muertos, los que nos hablan, los fieles compañeros. Empecemos, por definir: del latín liber, libri, membrana o corteza de árbol: Un libro es un conjunto de hojas de papel, pergamino, madera, etcétera, que se rellena con datos, de la índole que fuere con el fin de preservación de un registro, unido por un costado, protegido con tapas, y puede tratar, de esencialmente cualquier tema.

 Según la UNESCO, un libro, para serlo, ha de poseer como mínimo 49 páginas o más, esto es, 25 hojas; de modo que si el compilado tiene menos  de la cantidad citada, hablamos de “algo” que ha de ser llamado folleto; este  último entonces, tiene una extensión de tres (5 páginas) y de hasta 24 hojas. Se le da el nombre también a una vasta obra que requiere, para ser publicada, de varios tomos, que son unidades independientes, aunque también se le conoce como tal a cada una de las partes de una misma obra, como en el caso de la Biblia, aunque todas estén publicadas dentro de un mismo libro.  A éstos últimos tiempos, un libro también es el compilado en soporte digital, “libro digital”  ( 1971, 1981 sale el primero) y los que pueden ser sólo escuchados gracias a una grabación previa “Audiolibros”. Éstas son sus partes:

  • Sobrecubierta: No todos los libros la tienen, pero es relativamente frecuente
  • Cubierta: se llama también “pasta” es consistente. Constituye el aspecto externo del libro
  • Lomo: es donde se imprimen los datos de título, número o tomo de una colección, el autor, logotipo de la editorial, etc.
  • Guardas: hojas que unen las tapas con el resto del libro
  • Anteportada o portadilla: va antes de la portada y se pone el título
  • Contraportada: Página par posterior a la portadilla, generalmente blanca
  • Portada: se indican los datos del libro
  • Página de derechos de propiedad o de créditos: Reverso de la portada. Es la página de propiedad literaria o copyright, editor, fechas de las ediciones del libro, reimpresiones, depósito legal, título en original si es una traducción, créditos de diseño, etc.
  • Hojas de cortesía o de respeto: folios en blanco que se colocan al principio y al final del libro
  • Cuerpo de la obra: conjunto de hojas que constituyen el texto del libro
  • Página: Cada una de las hojas con anverso y reverso numerados
  • Cita
  • Dedicatoria (Texto con el cual el autor dedica la obra, se suele colocar en el anverso de la hoja que sigue a la portada. No confundir con dedicatoria autógrafa del autor que es cuando el autor, de su puño y letra, dedica la obra a una persona concreta.)
  • Paratexto
  • Epígrafe
  • Prólogo o introducción: Es el texto previo al cuerpo literario de la obra
  • índice: es una lista ordenada que muestra los capítulos, artículos materias u otros elementos del libro, etcétera
  • Prefacio
  • Preámbulo
  • Presentación
  • Capítulo
  • Bibliografía
  • Colofón
  • Epílogo
  • Bibliografía: En algunos libros se suele agregar una página con la biografía del autor o ilustrador de la obra

 Los orígenes de esta maravilla, parten de las manifestaciones pictóricas de quienes nos anteceden, son estas pinturas rupestres el registro impreso más antiguo. En las edades media y antigua, reinaba entre la población el analfabetismo, para reproducir libros se requerían hombres que copiaran a mano, los ejemplares por tanto y por los materiales de que los pergaminos estaban hechos (pieles de animales) eran costosísimos, escasos y se mantenían además resguardados bajo custodia en las grandes bibliotecas (Alejandría, Bizancio) y por algunos particulares.

 El mundo de los libros es increíble, y el reencuentro con ellos es necesario, nombrarlos, como conocer al cuerpo humano y todo lo que nos crea y antecede, por reencuentro, por restauración.

Los alebrijes, un sueño materializado en papel maché

Crédito: tumblr

Pueden ser grandes o pequeños. Monstruosos, cómicos o fantásticos. Los alebrijes constituyen parte de una identidad artesanal de México que muy pocos saben de qué trata.

 Los materiales son casi los mismos: Alambre, papel maché y pinturas. Lo que más se usa aquí, además de las manos, son los sueños; las pesadillas que albergan en la cabeza del artesano, y que salen en forma de alambre y papel para construir lo que alguna vez perturbó la noche de aquél que fabricara uno.

 El alebrije, se constituye en su mayoría por figuras de animales comunes que son mezclados de manera onírica ya sea una gallina con cabeza de rata, patas de caballo y plumas de avestruz o una lagartija con cabeza de dragón. En fin, la imaginación del artesano es parte esencial en la creación de estos seres coloridos.

 Presidencia de la República le otorga el crédito de fundador  al señor Pedro Linares, artesano mexicano que utilizó la cartonería para fabricar figuras que había visto en sueños, así que  este señor los materializó y el resultaron fueron los alebrijes.

 La palabra alebrije también viene del sueño del señor Pedro Linares, éste soñó que las criaturas le gritaban “Alebrije, alebrije” y fue esa la razón del porqué su nombre. Lo interesante a destacar no sólo es el nombre sino que gracias a estas visiones de los sueños, miles de personas hoy pueden crear sus propios alebrijes.

 Estas figuras resultan ser más que artesanía. Fungen, una vez que están listos, como guardianes de los sueños de su creador. Son más tótems que monstruos, y por si fuera poco la belleza que le otorga la combinación de colores, resulta hipnotizante.

Pedro Linares López, creador de los alebrijes. Crédito. CaféCaféArtesanías.

El almacén de la imagen: Batten y la crítica al modelo de belleza

 La belleza femenina, menciona Giles Lipovetsky en La Tercera mujer, se ha estandarizado a partir de un proceso en el que el desarrollo de la cultura industrial y la mediática han sido fundamentales. Desde inicios del siglo XX, la prensa femenina, el cine, la publicidad y la moda han difundido un modelo de figura femenina idealizada.

Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.
Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.

 Las mujeres hemos crecido viendo y escuchando sobre el ideal físico y mental femenino, la imagen de la mujer bonita, esbelta e inteligente permanece en nuestro imaginario de feminidad y de éxito, aunque esto último pueda ser más subjetivo. Las imágenes que representan ese modelo de belleza nos rebosan la cabeza día con día. La nueva historia del bello sexo tiene lugar en el momento en la que el ideal de belleza entra en la era de las masas.

 Algunos artistas han consumado su obra a partir de una crítica a estos estándares de belleza que promueven el uso excesivo de maquillaje y plantean la cirugía estética como una herramienta para lograr acercarse a ese ideal al que aspira el bello sexo del siglo XXI. El universo de las mujeres se ve compuesto también por ejercicios físicos y dietas para conseguir ser delgada y valorada por ello. El cuerpo de la mujer ya no tiene como fin único agradar a los hombres, sino que también debe embelesar a otras mujeres. En este sentido la fotografía de moda ha mostrado un modelo de belleza, tanto femenino como masculino, que condiciona la naturaleza del cuerpo. Este tipo de fotografía está más bien dirigida a un público femenino que consume los estándares culturales y de hermosura que esta propone.

 Sin embargo, la fotografía también ha fungido como medio de denuncia contra el modelo que se ha venido impuesto a partir de la segunda década del siglo XX.

Julia Fullerton- Battern, de la serie Unadorned, 2012.
Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.

 Un ejemplo de ello es la fotógrafa alemana Julia Fullerton- Batten (que trabajó para la revista Vogue durante algún tiempo), quien realiza una crítica social con respecto a los estándares de belleza en el mundo a través de su serie Unadorned (2012). Es importante mencionar que Fullerton- Batten se desarrolla como fotógrafa surrealista contemporánea, haciendo uso de herramientas de pos producción que le permiten crear paisajes y escenas que podría remitirnos al mundo onírico. Así pues, la serie se centra en una crítica al concepto de belleza manipulada, según expone la fotógrafa al hablar de su serie.

 Lo que quiere mostrar es precisamente todo lo contrario a lo que se observa en las revistas de modas, esto es,  la forma en la que se expone a la mujer en el ideario cultural de hermosura: mujeres frías, plásticas que modelan inmóviles y ligeras. Es decir, dejar de lado aquellos estándares que aprisionan a la mujer. Así pues, exhibe mujeres que normalmente no se muestran en el mercado que va dirigido al cuerpo, a la delgadez: presenta mujeres voluminosas, que parecen no tener miedo a sus cuerpos curvos. Usa la imagen de la mujer corpulenta como medio para criticar a una sociedad que se hace énfasis en la figura y el tamaño del cuerpo de la mujer. Se trata de chicas que aceptan que sus cuerpos son como la naturaleza quiso que fueran.

 A pesar de la crítica social que Julia Fullerton- Batten hace a través de la figura de modelos corpulentas y de su  intento por juzgar ese mundo en el que la idea de belleza ha sido manipulada, es importante observar que su trabajo no se libra de los estándares de belleza femenina que ella misma critica. Fullerton enmarca a sus modelos en un ambiente cálido, eso parece obvio por la paleta de colores que selecciona para la mayor parte de las fotografías de esta serie. El uso de tonos cálidos, entre amarillos y marrones, así como la voluptuosidad de las modelos se contrapone al modelo de mujer plástica y fría que se muestra en las revistas.

Julia Fullerton- Battern, de la serie Unadorned, 2012.
Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.

 A eso se le añade el uso de muebles de madera con estilo clásico que recuerdan a los retratos del siglo XVIII en los que la figura de la mujer aparece rodeada de objetos propios de las actividades femeninas: instrumentos musicales y libros que exhiben a la mujer culta. La fotografía de Fullerton- Batten sigue exponiendo a la mujer en el escenario de lo privado. Así pues, podemos observar que los ambientes propuestos por esta fotógrafa giran en torno al hogar: aparece una sala, la cocina, salones propios de las actividades de la mujer noble del XVIII en donde se puede observar un piano e incluso libros. También incluye la figura masculina en el entorno de lo femenino, sin embargo los hombres que aparecen en estas fotos se notan ausentes o incluso molestos por ello.

Julia Fullerton- Battern, fotografías de la serie Unadorned, 2012.
Julia Fullerton- Batten, fotografías de la serie Unadorned, 2012.

 Los elementos naturales no se hacen ausentes, sino todo lo contrario. La fotógrafa añade flores, plantas y frutas con colores cálidos, tal vez para darle un toque de feminidad a la foto. Algunas veces las flores aparecen un tanto marchitas o en el proceso de marchitarse. Como si aquello femenino que pudieran estar representando estuviera a punto de morir. Algunas fotografías exponen a las mujeres obesas en escenarios de abandono, es decir, dentro de casas o invernaderos desgastados… al igual que sus cuerpos.

Julia Fullerton- Battern, fotografía de la serie Unadorned, 2012. Los espacios en estas fotografías se notan abandonados. La suciedad en los vidrios y el desgaste en las paredes reflejan el deterioro.
Julia Fullerton- Batten, fotografía de la serie Unadorned, 2012. Los espacios en estas fotografías se notan abandonados. La suciedad en los vidrios y el desgaste en las paredes reflejan el deterioro.

  ¿Será que la fotógrafa logra su objetivo de criticar a una sociedad que oprime, modela y manipula la belleza? Las mujeres voluptuosas de sus fotografías parecen más bien abrumadas y los escenarios a veces desgastados reafirman el sentimiento de vergüenza ante un cuerpo que no se adecua a los estándares de belleza y esbeltez. De pronto aparece la imagen de una mujer que se asoma al espejo, tal como lo hace Narciso cuando mira su reflejo en el agua, que se observa a sí misma maquillada, peinada, atiborrada de joyas, como queriendo encajar justamente en ese modelo de belleza propuesto por revistas como Vogue. Pero es gorda y su gesto es más de confusión que de aceptación de sí misma. Nos encontramos ante la contraposición entre el lujo y el abandono, la delgadez y la gordura, la felicidad y la tristeza, la aceptación y la negación de un cuerpo que no es como la sociedad plantea que debe ser.

Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.
Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.

 Al final del día se puede observar tanto en las fotografías como en la visión crítica de la fotógrafa  la concepción de la mujer con respecto a su papel en la sociedad del siglo XXI. Es decir, se ve a una mujer que sigue sumergida en lo que Lipovetsky llama la prisión estética, aquella que sucede a la prisión doméstica y que sigue subordinando a la mujer a su rol tradicional estético- narcisista.

De la exposición “Autorretrato desde tu espejo” en El Tin-tanismo

 

tintanismo

La galería-café “El tin-tanismo” es una casona estilo porfirista y, sin duda, un lugar que brilla por su hospitalidad y particularidad. Ubicado en la Avenida Azcapotzalco, este recinto nombrado así por la inclinación del dueño Juan José al actor mexicano Tin Tan, es en todo, un homenaje al artista mexicano. Mantiene abiertas sus puertas de jueves a domingo al público consumidor del arte y el ambiente bohemio, y a los artistas que encuentran en este lugar, un refugio a su obra: pintores, escritores, actores, directores de escena y escultores merodean entre sus mesas pequeñas y un ambiente de intimidad

 En esta ocasión se abre a la exposición colectiva “Autorretrato desde tu espejo” una mirada a quién observa desde el ojo más crítico, el de uno mismo. Ahí, artistas se plantean e ilustran a sí mismos desde su propia óptica, imaginación y perspectiva; se muestran, se desnudan, desde el asomarse a un espejo en que sólo se muestra la realidad que ellos advierten. Por ser su visión, su universo, es esto lo que vuelve rico al hecho; decía Salvador Dalí que si un imbécil pretendiera reproducir a la perfección el cuadro de alguien más le saldría un imbécil, porque todo arte es autobiográfico, ¿habrá algo más cierto? ¿qué más autobiográfico que un autorretrato?

 La inauguración de la exposición se llevó a cabo el 28 de Agosto del 2014 en el Tin-Tanismo, aquí los artistas plásticos: Fernando Bello, Ignacio Bustos, Felipe Gaytán, Brenda Mítchelle, Mary Paz López, Humberto Luna, Thorwing Moroslew ,Manuel Quiróz, Arturo Rodríguez, Efraín Romero, Abraham Salgado, Meche Verma y Arturo Vilchis desnudaron la técnica, se expusieron a sí mismos y expusieron sus motivaciones: para Gaytán la soledad, para Mary la madre; la letra y el personaje para Mitchelle; el suicidio para Fernando, para Meche es el árbol, en una noche de tragos de la casa, buena música y tertulia.

 La exposición estará abierta al público hasta el 16 de septiembre en:

Av. Azcapotzalco 145
Col. El Recreo
Azcapotzalco, Distrito Federal
Tels.: (55) 2811 6817

 Dense una vuelta, prueben las bebidas de la casa y gocen de la hospitalidad de Juanjo y su hijo, en un lugar abierto a las posibilidades del arte y en constante cambio.

expo

Con sabor al norte- El show más visto en la historia de internet

 Hay veces en las que alguien me pasa un video que me gusta. Ocurrió hace unos dos días cuando mi amigo Xavy “El Twisted” Becker de ESports Latinoamerica, hizo que viera esta serie de Rap en YouTube.

 Epic Rap Battles of History por Peter Shukoff es, un duelo de rap entre chavos que fingen ser personajes históricos o ficticios. Luego le piden al público que decida a los “competidores” para el siguiente video.

 Lo pongo aquí porque no estoy totalmente segura si es arte y quiero ver qué opinan ustedes que nos leen. Tengo sentimientos encontrados con este show por las siguientes razones:

  1. Los raperos necesitan un vocabulario extenso para poder hacer lo que hacen y ellos tienen que leer, en teoría, sobre el personaje que están representando.
  2. La información que dan es inexacta, de hecho hay personajes que no deberían de competir. Se supone que son históricos y ponen a Darth Vader contra Adolf Hitler.

https://www.youtube.com/watch?v=9X829Tdcr6Q

3. Es una idea que a nadie se le había ocurrido, no nació con fines de lucro, sino como una sátira. Aunque no sé si ellos sabían que estaban haciendo sátira en ese momento, pero lo es.

 Sátira es ese tipo de burla malintencionada y exagerada que se hace acerca de alguna situación o de alguien, que en este caso aparece en TODOS LOS VIDEOS.

 La peor parte puede ser que los artistas si sepan todo lo que están haciendo, pero  su público es el que pide cosas tan absurdas. Ya mencioné arriba que son los viewers los que eligen quien compite en el siguiente episodio, por lo tanto la tontería y risotada puede venir de ahí.

 Según TheFineBros, Epic Rap Battles of History es el show más visto en la historia del Internet. Lo que hace el canal de TheFineBros es enseñarle videos de distintos tipos a un grupo de adolescentes, o de gente mayor y preguntarles su opinión así como darles datos importantes de este show.

 No me malentiendan, yo me reí como nunca cuando vi a Mozart contra Skrillex  y el genio musical le gritaba el significado de “Fortissimo” al Dj, un concepto musical para la música estruendosa.

 Yo creo que este es uno de esos casos donde nace algo que podría llegar a ser arte, pero no lo es.

 Y se preguntarán ¿Arte que no es arte? Es un punto extraño, pero esto me parece original, inexacto y posiblemente está creciendo. De cualquier manera dudo mucho que Peter Shukoff supiera lo que estaba haciendo cuando creó todo esto.

 Lo dejo a la consideración de cada quien y me encantaría que vieran los videos que he puesto aquí para que me den su opinión del tema porque yo lo disfruté mucho, pero no sé y no creo que sea arte aunque tiene tintes de un verdadero esfuerzo por detrás. Está bien hecho, alguien se esforzó por las canciones, la producción, los trajes ¡Todo!

 Y para todos aquellos que digan “¿Es enserio?”: Sí, lo es. La sátira es desde la antigua Grecia y no porque de risa y sea tonto significa que no es arte. De hecho, hacer comedia en cualquier estilo es de las cosas más complicadas del mundo ¿Por qué creen que Robin Williams era un genio?

 Y de aquí voy a tocar el tema del Rap, porque no me refiero a Eminem, Snoop Dog, sino al verdadero género que tenía un sentido fuerte detrás. Que ahora veamos con los artistas un peyorativo del Rap no quiere decir que la buena música de este género haya muerto, ya lo van a ver.

La soledad de los animales

“¿Lo ves? dice , sólo los animales recuerdan cómo ser felices.”

El arte es generador de vida; su nacimiento es humano y su muerte, también. Siempre nos cuenta una o más historias: consecutivas, suspendidas, amortiguando el fin y manifestando treguas. Con una mirada, una palabra, un paso, una imagen, dan a luz un mundo en cada uno de nosotros. Es natural, y duele. Por eso, la literatura como manifestación artística propia del hombre también puede ser una idea, un arma, un deceso.

 Naturaleza del hombre, de animal, de dolor. Desde hace mucho tiempo que los hombres se perdieron el asco –o respeto a sí mismos y por ende, a todo lo demás.

 La soledad de los animales de Daniel Rodríguez Barrón, logra en unas cuantas páginas –porque eso es lo que el hombre tiene que decir de sí mismo actualmente retratar la violencia del hombre, que siempre justificamos como instinto; sin embargo, la sobrevivencia se pierde cuando el placer se antepone.

"La soledad de los aimales" de Daniel Rodríguez Barrón
“La soledad de los aimales” de Daniel Rodríguez Barrón

 Esta primer novela de Rodríguez, cruel, rápida, sarcástica e irónica, narra la historia de un periodista alcohólico que encuentra a Laura, activista radical que busca salvar animales de manera desenfrenada. En su intento por lograrlo, se vuelve víctima de las verdaderas bestias irracionales: trabajadores de laboratorios, científicos que experimentan con perros, hasta los personajes que tratan a sus mascotas mejor que a ellos mismos.

“Según la nota, los encontraron muertos, con claras señales de tortura; a ambos los violaron; los acuchillaron en la cara a sabiendas de que ninguna cuchillada en esa parte del cuerpo puede causar la muerte, lo hicieron por diversión…”

 La metáfora que plantea el autor, alejada de una sociedad “civilizada”, nos mantiene alerta, nos recuerda constantemente (y no sólo a través de videos virales) que ser humano puede ser un peligro para quien está a nuestro lado y para nosotros mismos.

“…luego abrieron sus cuerpos en canal y los rellenaron con pollos aún sin desplumar, tal vez incluso las aves estaban vivas aunque atadas de las patas. Con su sangre escribieron en las paredes: “Todos somos animales”.”

 Daniel Rodríguez Barrón estudió Letras Inglesas en la UNAM. En 2008 recibió el Premio Nacional de Periodismo, específicamente en la parte de Divulgación Cultural. Su trabajo como editor, periodista y colaborador es extenso, abarcando más de 20 años de trayectoria.

 Como recomendación, no sólo encontramos esta novela, Incidentes, es su libro de cuentos. Ha incursionado también en el teatro. Su obra La luna vista por los muertos (título que, en lo personal, me hace pensar en Juan Rulfo) le permitió recibir, en el 2002, el Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo.

 La soledad de los animales editada por La Cifra Editorial, es el ejemplo perfecto del curso que la literatura mexicana ha estado tomando desde hace unos años. Letras que parecieran dejar inconclusa la intención, pero si se leen bien, simplemente optan por dejar una brecha abierta al diálogo y la reflexión de los lectores.

 ¿Qué somos?, ¿en qué nos hemos convertido?, ¿la inconciencia nos supera o nosotros ya superamos nuestros propios límites?

Vida en guerra: José Agustín

Este año se celebra el centenario de grandes escritores nacidos bajo la tutela hispanoamericana; ellos mismos han enriquecido y cultivado el saber literario que no sólo concierne a las letras mexicanas, sino a la literatura latinoamericana y mundial. Quizá unos sean más conocidos que otros, incluso más elogiados; sin embargo, su grandeza y amplitud intelectual se extiende a cada comisura del saber humano. Hablamos por ejemplo de Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas.

 Pero no sólo son ellos tres, “los hijos de la Revolución” como decía José Emilio Pacheco, los representantes de la lucha artística e histórica. Tropezamos con un complejo y variado número de artistas nacidos específicamente en el siglo XX que conforman un capital literario fértil. Esta ocasión, y a propósito de su cumpleaños 70 (en años, porque en vida ya es inmortal) aplaudimos el quehacer literario de José Agustín.

imagen extraída de eluniversal.com.mx
José Agustín

 Las letras de Agustín no eternizan una época específica para no olvidarlo, porque él bien sabe que la historia se vive una vez, pero siente por siempre.

 La característica primera de la literatura de este autor se ve en la libertad. Probablemente pensamos que todo artista debiera ser libre y así, expresar hasta lo que al alma le costó decir; pero no es así. La libertad, inherente al hombre, se encierra en los periodos de paz a los que nos sometemos individualmente (irrisoria ironía): José Agustín vive en guerra, no deja de leer, ni de aprender, ni de escribir.

 Las críticas y homenajes hacia este artista son extensas, pero no hay mejor homenaje para el hombre que vivir su obra y, en este caso, leerla.

 Vivir la literatura no consiste en una lectura fugaz o intensa, en recitar de memoria los versos o párrafos e interpretarlos pasionalmente. No. La literatura se vive interpretando con experiencias las palabras que alguien más pudo decir.

 He aquí la grandeza de los hombres y mujeres de letras. Encuentran las palabras exactas que viven en cada uno de nosotros, a través de todos los tiempos, en las situaciones que pierden un espacio rígido y nos dejan ver en la oscuridad.

 La literatura intimista y anticipada de José Agustín marca una pauta en la historia artística de México. Desde la aparición de su primera novela, se presenció en él un mundo ilustrado e insurgente que facilitó la rigurosa vida de la sociedad mexicana.

 Mencionar algunas de sus obras no es tarea fácil, pero destacan “La tumba”, “De perfil”, “Dos horas de Sol”, “Se está haciendo tarde” (novela escrita mientras estuvo en la prisión Lecumberri), “Tragicomedia mexicana”, “Vida con mi viuda”, entre otras.

 La pluma de José Agustín ha servido al periodismo, novela, poesía, teatro, cine. Con él se comprende el mundo literario como un sueño inmerso de irreverentes sueños, insólitos temas y agobiantes pasiones.

Excepcional caso el de José Agustín para la literatura; lectura pura del principio de su ser.

Una mente vieja para unas manos jóvenes. Quimérica vida, pero vida bien vivida.

De cómo se perdió y recuperó el maíz

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Tu’til o bit’il-a tup’ te ixim sok te tut’il o bit’il cha’ jajch te ixime

 La tradición oral de los pueblos, de todo un país, conforma la riqueza del territorio, de la historia y, por encima de estos dos elementos, del individuo como miembro de una sociedad. Fue así, a partir del habla, que los hombres empezaron a soñar despiertos, a contar sus quiméricos pensamientos, lo imposible, sobrenatural y mágico de sus vidas: alma, mente, espíritu.

 Hablando, manifestando el poder del raciocinio con un lenguaje elaborado convirtiéndose después en una especie de rito las generaciones transmitieron saberes y conocimientos que hoy sustentan no sólo la cultura, sino la medicina, la astrología, la magia…

 La literatura, antes de ser, se manifestaba de manera oral. Contar una historia que se quedará impregnada no en las hojas de papal, sino en el viento…

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 ¿Qué no es acaso el arte una reverencia a la naturaleza? Es la musa que inspira; somos nosotros mismos los que nos llegamos a elogiar. Háblese de todas las expresiones artísticas de todos los tiempos. Sin embargo, es importante resaltar una de las primeras manifestaciones para preservar esa experiencia estética, esa duda, ese “ser hombre”: la mitología.

 La mitología es el principal elemento que se encarga de distinguir las civilizaciones. Indispensable es, pues, conocer las raíces de dichas sociedades para así, entender el por qué de lo que hoy somos, tanto de nuestra historia inmediata como la más vieja.

 Pensamos en dioses, creación, cosmología, Universo, hombre, naturaleza. Mitología griega, nórdica, egipcia, hindú, maya, etcétera. Fue (y es) ella, el más puro pensamiento; nuestra religión.

 A través de México y otros países de Centroamérica, las grandes culturas construyeron un imperio inigualable. Fue la cultura maya, una de las más trascendentes, hermosas, magistrales e importantes.

 La civilización maya, no sólo se extendió territorialmente, también esparcieron y tuvieron un alcance impresionante en cuanto a sus ideas y costumbres.

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Gracias a CONACULTA Y La caja de cerillos, nos podemos adentrar más a la mitología maya. De cómo se perdió y recuperó el maíz trata el mito sobre la relación entre los dioses, el hombre y el maíz, contacto vital para la cultura mexicana.

 Se encuentra narrado en español y en tseltal (lengua maya hablada predominantemente en Chiapas). Este libro, determinante para la literatura infantil y juvenil, cuenta con ilustraciones que evocan los esplendores de la época, corriendo a cargo de Jazmín Velasco.

 Esta versión de Ignacio Plá, empieza con los hombres descuidando el alimento primordial: maíz. Los dioses, al percatarse de dicha situación, deciden esconderles las semillas en una cueva. Es así como los hombres, desesperados, les piden ayuda a los animales.

Mural de Diego Rivera (fracción)
Mural de Diego Rivera (fracción)

 Una lección aprendida por los hombres para cuidar uno de los tesoros más preciados que la naturaleza les dio.

De cómo se perdió y recuperó el maíz no sólo nos deja ver la maravilla de la tradición oral maya, también permite que los niños se interesen por cuestiones que vemos tan lejanas, ajenas.

“Los hombres estaban desesperados. Sin maíz, se decían, no se puede vivir, es nuestra alimentación, nuestra base”

“Sojknax k’inal la ya’iyik te winik antsetike: Teme ma’yuk te ch’ul ixime, ma’yuk skuxlejalik te winik antsetik, jich ma’yuk skuxlejalik-euk te chanbalametik, xchiik”

Retrospección histórica: Frida Kahlo

 Me gusta pensar que la historia, más que acontecimientos pasados, está hecha de la memoria de todos. Susan Sontag escribía que la memoria no podía ser colectiva por el simple hecho de que ésta era, por naturaleza, individual. Pienso, que la memoria como historia siempre será colectiva, siempre y cuando, el colectivo sea mutuo, y que su raíz principal es la individualidad del sujeto.

Hoy daremos una mirada hacFrida besando la mano de Diegoia esta memoria colectiva que poseemos todos. Se trata de las pinturas de Frida Kahlo, quizá uno de los iconos más representativos de la cultura popular mexicana.

 Aunque muchas veces no tan apreciada y tan aclamada como pensamos, algunos tachándola de un icono sobrevalorado y otros manifestando que ella no puede ser la representación de México.

 Sin duda, sea cual sean los pensamientos hacia ésta pintora, sus cuadros, vestidos e ideologías se encuentran hoy presentes.

 Catalogada como una artista surrealista, Frida Kahlo nunca se consideró a sí misma como una. Cabe destacar acerca de sus pinturas lo que decía: “Nunca pinto sueños ni  pesadillas, pinto mi propia realidad.” Realidad que se vuelve tangible con sus cuadros y diario personal. ¿Qué otra cosa novedosa podremos escribir de Frida K.  si existe mucho material de ella? ¿Cómo podemos dar una nueva perspectiva hacia las pinturas, como el estilo de la artista? ¿Apreciando su trabajo? ¿Asistiendo a sus exposiciones? ¿Cómo?

Frida Kahlo para revista Vogue. Crédito. vogue.mx

 Si bien existen un sinnúmero de artículos, libros y películas, documentales y más material de esta autora, Frida sigue siendo parte de una colectividad que arraiga no sólo una corriente artística, sino ahora de moda con la exposición “Las Apariencias Engañan” donde muestran objetos personales, como los múltiples vestidos que acompañaron una vida llena de soledad y dolor, y que, además, vistieron esos cuadros que son referente artístico nacional.

 Ahora, no sólo se trata de lo que usaba, sino el porqué lo usaba. Es esta búsqueda de identidad indígena lo que hizo que Frida se destacara de otras mujeres, mismas que compartían  un estilo de vestir diferente, más afrancesado, más estadounidense, más extranjero.

 Estos vestidos que adornan sus retratos no eran los únicos. ¿Qué pasa con el vestido de terciopelo? ¿O el vestido rosa del autorretraro en la frontera? O ¿El vestido de tehuana en el cuadro: “Mi vestido cuelga aquí”? Entre otros más, claro. Sin duda, Frida no sólo pintaba el sufrimiento y la realidad en la que se desenvolvía, sino escribía con la pintura.

 Escribía historias, pensamientos e ideologías. Basta con dar un vistazo a “Moisés o Núcleo Solar” o  “El Camión” no sin antes mencionar “El marxismo dará salud a los enfermos” donde está presente el uso de metáforas, y demás recursos literarios que se vuelven también visuales.

Frida en la casa azul.  Esta fusión entre arte y moda sería uno de los muchos ejemplos de los que me imaginaba cuando escribí Moda y Arte, una introducción.

 El arte y la moda siempre tendrán en común la apreciación subjetiva del lector. Un vestido, con sus colores y bordados, contiene signos que ayudarán a darle identidad a un grupo de indígenas, o a una pintora. Cualquier cosa que usemos tiene un significado. Cualquier obra de arte, tendrá un significado. Todos, o la mayoría de ellos, variables, únicos, o individuales. Así como la memoria, que es colectiva pero también individual.

He vuelto a dormir con mis muertos

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 Los últimos días he llorado como se llora a los muertos.  Muertos porque dejé correr a la bestia de tu cuerpo.  Mis muertos: la esperanza de trayectos recorridos contigo, una década, una aglomeración de posibilidades, una niña encerrada por años que no paraba de llorar, el techo que me guarecía, una verdad inventada con licencia de verdad, y me persigue aquel olor a muerte que no se desprende de las paredes tambaleantes de la casa en que habito, de mi ropa, de mi aliento…

 El aroma aleja a la gente…entonces no hay más, entonces me quedo sola con los cuerpos, aprendo a dormir con mis muertos, danzo con ellos por las noches en que hay humedad… niebla… frío… las noches en que te pienso…

 Al último tiempo caí en la cuenta de que todo había sido forjado de necesidades, anhelos, pretensiones y de batallas perdidas, no las tuyas, las mías.

 Conformé las palabras que hice salir de tus labios: “No necesito obstáculos”, “¿Estás enferma o me estás manipulando?”, “¿Y a mi qué?”, “¿Puedes o no?”, “Haz lo que quieras”, “No me importa”, “vete tú”, “Me da igual”.

Entonces entendí que toda la culpa era mía.

 Algo último: “Espero que alguien más la haga feliz por las noches” Veo tu cara, me pongo entonces a adivinar lo que hay detrás de los ojos grandes. No hay nada. Ya estoy corriendo de nuevo, a buscar los refugios que no existen, los que corren conforme me acerco.

 Ésta noche vuelvo a dormir con mis muertos.

Autos usados: Daniel Espartaco Sánchez

Las semejanzas entre el comportamiento humano y la misma naturaleza nunca dejan de sorprendernos. No todo es fluido o continuo, muchas veces se paraliza, se detiene. Obedecemos con fiel ironía a un ciclo impuesto que no nos cansamos de alterar.

 El calor quema; sin embargo, se alude a las pasiones y a la viveza. 40° y contando…se vuelve insoportable. El calor hostiga y cansa ¿Qué tanto arde dentro de nosotros?

 La contraparte: el frío. Es cierto, el frío también quema; algunas veces refresca, y otra tantas congela. Nos hace indiferentes, insensibles. ¿Qué tan frígido se puede mantener antes de quebrarse?

 Autos usados, primera novela del autor mexicano Daniel Espartaco Sánchez, está escrita en el frío que te parte los labios aún cuando hay algo más que decir. Elías, protagonista de esta historia, narra la insulsa carrera en contra de la realidad, porque no siempre las fantasías nos asombran más que la inmediata materialidad.

Daniel Espartaco Sánchez
Daniel Espartaco Sánchez

 Elías deja a un lado el sueño de comprarse al contado –como verdadero hombre- un auto usado junto con la idea de “un sueño americano reciclado y más barato” y asentar su vida en Amarillo, Texas. Obedeciendo el camino autoimpuesto termina en la Ciudad de México para ser testigo de cómo las personas que estuvieron en su vida se convierten en personajes de la violencia.

“Me pareció que la vida era en gran parte escoger entre una y otra frase trillada en determinados momentos.”

 Daniel Espartaco Sánchez, nació en Chihuahua uno de aquellos años que sentimos perdidos del norte. Ha sido acreedor a diversos premios literarios como el Nacional de Cuento Agustín Yáñez, el Nacional de Literatura Gilberto Owen y el año pasado fue galardonado con el Premio bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada (este reconocimiento le fue otorgado a grandes personajes como José Agustín, Elena Garro, Federico Campbell, entre otros).

 Dentro de su trabajo literario no sólo destaca Autos usados (2012), también se distingue Cosmonauta (2011), Bisontes (2013) y La muerte del pelícano (2014). Este último título fue escrito en colaboración con su hermano Raúl Aníbal Sánchez.

 Autos usados no es otra historia de narcotráfico y violencia que se desenvuelve en el norte del país, gastando testimonios al por mayor de lo que ya hemos escuchado sin que nos importe lo mínimo. No. Esta novela narra una nueva perspectiva, del que oscila entre el crimen, la pasividad y la muerte. Es donde todos los que nos encontramos (o sentimos) lo suficientemente alejados de allá, inventamos un mejor pretexto para olvidarlo, para no entenderlo.

 Espartaco Sánchez es un escritor claro, espontáneo, irónico y agudo. No hacen falta las reverencias para un autor que escribe por sí mismo y, sin lugar a duda, debemos mantener presente.

“Luego la calma, aún más odiosa; el aborrecimiento de uno mismo por ser incapaz de destruir y hacer daño; el pacto entre la falta de voluntad y el inmenso espacio de allá afuera; la transacción éntre la cobardía y la conformidad.”

Siglo XX de Efraín Huerta

“Cuando la sed se haya quemado en mi garganta, cuando no tenga paz ni amor, cuando todo sea voces y no llantos, una pequeña sombra habrá a mi lado” Las voces prohibidas

Los años, el tiempo; bien podrían pasar como símbolo de destierro, de quiméricos verbos y de sustanciales sujetos. Contratiempo: muerte; paso a desnivel, símbolo de destierro, inoportuno.

 Serán siglos o minutos, pero cada “tiempo” se transforma en vida, y la vida en poesía. México ha vivido (o escrito) su tortuosa historia con la literatura bajo su estandarte. Eso que decimos ser está constituido por siglos que han sido mutilados tras las derrotas. También, durante 100 años se cantó una escena derivada de la Revolución: siglo XX.

 En una misma línea se forjó el contorno anímico de la libertad como identidad. Fue para nosotros aquel “tiempo” nuestra Ilustración, nuestro ascenso.

 Háblese de Octavio Paz, Juan Rulfo, Carlos Monsiváis, José Revueltas, Alfonso Reyes, Juan José Arreola, Jaime Sabines, José Luis Martínez, Alí Chumacero, Amado Nervo, José Vasconcelos, Rosario Castellanos, José Emilio Pacheco, Federico Campbell, Amparo Dávila, Elena Garro, y más.

 Efraín Huerta, poeta de todos, nació hace 100 años, mismos que él ayudó a reconstruir con su obra literaria. Él ha sido para México y América Latina un emblema digno de seguir leyendo a tantos años del paso a desnivel .El arte poético del artista hizo de su escritura un magnífico canto que todos anhelaban sentir.

Efraín Huerta
Efraín Huerta

 La poesía no sólo desnuda amores, también naciones. Huerta escribió en nombre de cientos de pueblos con la capacidad de hacerse escuchar.

 La esencia y vitalidad de la literatura mexicana se encuentra en la pureza del ritmo y la capacidad de abrazar a cualquiera. Bien podría unirse alguna otra patria orando versos de poetas mexicanos.

 Dentro de las obras más destacadas de este artista resaltan Los hombres del alba (1944), Absoluto amor (1935), 50 poemínimos (1978, poesía parecida al haiku japonés), Amor, patria mía (1980), ¡Mi país, oh mi país! (1959), poemas prohibidos y de amor (1973), entre otros.

CON PASIÓN (poemínimo)

 Y así

Le dije

Con desolada

Y cristiana

Bondad:

Desnúdate

Que yo

Te

Ayudaré

 La poesía se vio compartida junto con el dibujo, la crítica, la reseña, y la edición. Fueron varias disciplinas auténticas expresiones visionarias para el literato. Efraín Huerta escribía admirando el pasado con necesidad de un presente, para así, inmortalizar el futuro.

 La única herencia que nos queda la encontramos en la literatura hispanoamericana desde los tiempos coloniales. La historia no tiene precio, es sabiduría, es la lección, la respuesta, el origen de las tristezas, pero también de las alegrías. Es la poesía de Efraín Huerta, la mayor riqueza del mexicano.

“Hoy te sueño, amante: estrella en alto, huella de una violeta lenta.
Oscuramente bella la soledad germina en torno de mi cuerpo.
Hoy te sueño, amante: jugamos a la brisa y al frío.
Tu nombre suena como tibia pureza inimitable” Estrella en alto

Ardores que matan (de ganas)

 “Como sabemos, en cosas de amores lo común es fracasar”. Las situaciones que envuelven pasión, deseo y cariño, se tornan caóticas de vez en cuando, para el que pretende perseguir y seguir un romance con un nombre prohibido: llámese Teresa, Lupita, Jimena, David, Pepe, Bulmaro, como gusten, al final de la historia da igual. El nombre se reemplaza y comienza una nueva desventura.

 Una vez que se le dedican dos que tres pensamientos, sabemos de sobra la condena que se debe pagar.

 En cuestiones de este tipo, el personaje (tú, yo, cualquiera) deja su nombre bien enterrado para convertirse en alguien más; y no tanto por lo que dice Borges: “todos los hombres, en el vertiginoso instante del coito, son el mismo hombre”, no; sino porque algunas personas, me incluyo, podrían identificarse con las historias de Ardores que matan (de ganas).

 Esta novela narra anécdotas que calan cada uno de los órganos. El protagonista, rey de su soledad, describe a destiempo el camino que ha de recorrer desde la primera vez que sintió la inepta necesidad de amar y (peor aún) de ser amado.ardoresque

  Ramón Córdoba, autor de esta suntuosa novela, se acerca a la trágica verdad de las relaciones, que de pronto nos inquietan.

Ramón Córdoba, editor y escritor mexicano
Ramón Córdoba, editor y escritor mexicano

 Con humor ácido y un lenguaje ordinario, el escritor capacita al lector para sentir diversas emociones. Quizá, la excelencia de esta novela no se encuentre en el manejo de la lengua, pero muchos se sentirán identificados con los modismos del autor.

“Ahora, muchos años después, como a ustedes les consta, tengo los güevos negros del humo de mil batallas y trato de creer que gente de nuestra magnitud espiritual no vive en busca de un corazón de oro ni espera hallarlo, pero sabe reconocerlo cuando lo encuentra.”

 Durante el transcurso de la lectura, uno cae en cuenta de que la palabra sexo pierde culpas. Córdoba reitera que el coito no es sólo placer, también es una forma diferente de dar amor: es el encuentro que va más allá de la persona; es la conexión con el amor mismo.

 Lo que se siente son ardores provenientes del recuerdo que nunca fue.

 A pesar de que la historia es comandada por hombres, aquellos “calentorros sin remedio”, no se excluye la sensibilidad y el deseo de la mujer; que no sólo juega un papel de verdugo, además, interpreta una que otra historia para así saber que entre todos, nos matamos las ganas.

“Me interesan sólo las causas románticas, las causas justas y las causas perdidas. Mi reino no es de este mundo”

Por ti habla mi espíritu: José Vasconcelos

“Precisamente, en las diferencias encontramos el camino; si no más imitamos, perdemos; si descubrimos, si creamos, triunfaremos”- La Raza Cósmica.

Diego Rivera
Diego Rivera

Puede ser cualquier día, y en realidad, lo es. No hay mañana, tarde o noche que se salve. No es por la hora ni por nada. Sin importar la “finísima” condición de tu persona, te subes. Entre empujones, calores, malos olores, miradas lascivas y atemorizantes, música y gritos…el metro se vuelve el santuario de cuanta persona existe. En el preciso instante en el que casi se cierran las puertas, aparece la víctima de la ignorancia y de su propia ignorancia también. Se sube y sin querer queriendo empuja, pisa, embarra su existencia.

 Con cierta aversión, se emite aquella palabra que termina por herir no sólo a una persona, sino a todas las que están ahí reunidas, contándote a ti. “Indio” en todas sus versiones: habla cantadito-es un indio, está feo- pinche indio, huele mal-huele a indio, no nos gusta su peinado-se ve bien indio, te da pena-pareces indio, vives allá o acá- te bajaron del cerro y a tamborazos, indio…

 Me voy a permitir comentarles que todo cuanto se les ocurra está muy lejos del típico humor mexicano. Me abstengo de reírme para ponerme a pensar un poco sobre esto. Y todo empieza desde hace mucho, por culpa de muchos cuantos y nosotros sin aprender tantito.

 Hemos escuchado o leído “Por mi raza hablará el espíritu” y nos sentimos orgullosos; ¿de qué?, pues quién sabe. Pero nos aborda ese escalofrío que entendemos sobretodo cuando juega la Selección Nacional, pero eso es otro cuento que, créanme, no tiene nada que ver. Yo hablo del verdadero orgullo que menos de la mitad de la mitad entiende. Periodistas, artistas, estudiantes, y ninguno de ellos sería lo que es o han llegado a ser sin los buenos maestros. No sobran, al contrario, faltan, pero de que hay, los hay.

 Eso fue José Vasconcelos, educador y  maestro de Todos. No importa el tiempo que haya transcurrido desde aquellas veces que se proclamaron las frases, en que se pintaron los paisajes con la mirada, o esa vez en que nos dimos cuenta que la educación es primero, y que sin ella, no podemos recuperar el único y más grande poder de la historia: la cultura. Y, ¿qué es de ella sin la tierra, y de aquellos que la trabajan?

 La colonización española no logró definir una sola raza, al contrario, supuso un mestizaje que no ha desnudado un objetivo común. He ahí el problema: te sientes ajeno a mí, y yo me siento contrario a él. Y es que todavía no descubrimos que las musas han estado dormidas en las ruinas, en las plantas y en nuestra mirada. Todo sigue ahí, esperando ser.

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“El retorno de Quetzálcoatl” José Chávez Morado. 1952

 Vasconcelos, mexicano político, escritor y filósofo fundó en México las bases puras del amor a la raza que forjamos entre imposiciones, asesinatos y revoluciones. Según Vasconcelos, la pérdida de libertades y la ignorancia, logran paralizar una raza. Eso es lo que que vemos todos los días, continuas inmovilizaciones a razón de que los individuos se sientes lisiados del alma.

El que se atreve a exaltar al enemigo, se anula a sí mismo. Poco a poco, sin percatarse, vamos perdiendo la cultura, vamos perdiendo el respeto de la tierra, y es por eso que ser indio se convirtió en una ofensa, una tosquedad; al igual que las manos del campesino: ásperas e imperfectas, pero inmortales.

 

Poesía son todos: Rosario Castellanos

“El hombre es anima de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.” Destino

Alguien decía: “Me gusta saber lo suficiente para que cada vez que hable con una persona, aprenda algo nuevo”. Así es, las conversaciones no solo sirven para comunicarse e interactuar con las personas, también cumplen con otras funciones notables e inexcusables; platicar con alguien más constituye una manera para fortalecer las relaciones interpersonales y, por sobre todas las cosas, aumentar nuestro conocimiento, al mismo tiempo de que enriquecemos nuestras opiniones y generamos argumentos amplios y variados. Y bien, para motivos nuestros, leer es también una forma de conversar con el autor.

  Fue en una conversación en donde surgió un tema que, para mi gusto, es de los más interesantes, complejos y sensuales: el aspecto íntimo y pasional en la literatura.

  La conversación viró hacia una discusión de si las mujeres son más pasionales que los hombres y viceversa. Los ejemplos abundaron; sin embargo, es un hecho que los hombres han comandado (en número) en todas las bellas artes pero, eso no significa que sean más íntimos y sensibles.

  Mucho se ha mencionado, incluso se ha caducado el tema de la mujer como un ser meramente sensible y maternal. Por ejemplo, hablar de una mujer con el “corazón malherido” se presta a imágenes de proporciones ridículas donde la dama (deja de serlo) relega su dignidad para ir en busca de un hombre del cual depende su efímera felicidad.

  Sin lugar a dudas, ser mujer no te convierte en un ser más profundo ni sensible, tampoco acierto al decir que los hombres son los únicos capaces de escribir y describir los sentimientos tal cual son. Es justo decir que si el trabajo literario de los hombres ha sido mucho más abundante que el de las mujeres, ha sido por evidentes razones históricas e ideológicas. La mujer, por su condición de serlo, era considerada un ser inferior que, en muchos casos, era responsable de los actos impuros del sexo opuesto; una de las razones más fuertes fue el no tener permitido el acceso a la educación. ¿Será acaso que la modernidad trajo consigo mujeres capaces de perpetuar lo que sentían por medio de la palabra escrita?

  Grandes escritoras nos han regalado un pedazo de sí mismas a través del tiempo. Vemos en Safo de Lesbos quizá una de las primeras manifestaciones de un erotismo aunado al amor; Sor Juana Inés de la Cruz que no solo engendraba en su poesía conocimiento puro, sino belleza y silencio; Gabriela Mistral cantando poemas; Amparo Dávila ubicando su escrito al describir al ser humano; Isabel Allende, Alfonsina Storni, Laura Restrepo, Rosario Castellanos, entre otras.

  Indudablemente, la literatura como expresión artística es una de las disciplinas que resguarda la esencia neutra del autor. Lo que quiero decir es que, tanto en el lienzo como en el papel, por decir algunas, el alma traiciona al artista manifestando los principios pasionales secretos, aquellos que ni el mismo artista conoce.

Rosario Castellanos
Rosario Castellanos

 Rosario Castellanos, autora mexicana, desmitificó la figura de la mujer para convertirla en todo lo que toca. Fue ella, sin importar el momento, ni la idea, igual a cualquiera y superior a quien se atreviera. La obra de esta mexicana aborda la poesía, la novela, el ensayo y el cuento.

 Fue una autora capaz que fijo su pensamiento hacia las personas que se encontraban en condiciones desfavorecedoras no por decisión propia, sino por imposiciones benéficas para un sector que siempre lo ha tenido todo.

 Su poesía íntima y liberadora, procuro siempre colocarla no solo como manifestación artística, sino como un puente entre los que han arrancado voces y los que han quedado mudos. Rosario fue y es para nosotros, voz, ojos, manos y sueños.

  Dentro de su obra destaca su primera novela Balún Canán, El eterno femenino, Los convidados de agosto, y la recopilación de su obra bajo un título llamado Poesía no eres tú. A través de la lectura, hacemos de sus palabras una escuela difícil de madurar, pero fácil de imaginar.

  En cuanto a su poesía, la escritora reparó en los temas que definen la condición humana, tanto de hombres como mujeres, para reiterar en su pureza. La soledad, el amor, el orgullo, la muerte, la tierra, y más. Rosario Castellanos escribió para los que sienten que no tienen ni merecen una identidad. La lucha y la resistencia del cuerpo y el alma se hacen presente en sus letras para asegurarle (quizá sin saberlo) un lugar a las mujeres de la literatura.

Poesía no eres tú ni es ella, son todos.

“Esta tierra que piso  es la sábana amante de mis muertos.  Aquí, aquí vivieron y, como yo, decían:  Mi corazón no es mi corazón,  es la casa del fuego.” Esta tierra que piso

Nota: En ningún momento me he postulado a una condición feminista o por el contrario; los extremos los encuentro perjudiciales y ofensivos.

Lecturas compartidas: Alfonso Reyes.

Otra nueva entrada de la sección “Lecturas Compartidas”, que ésta vez propone un salto al pasado, a la augusta primera mitad del siglo XX, para recordar y rememorar a un poeta, narrador, ensayista, dramaturgo (y también diplomático) mexicano que desgraciadamente ha sido olvidado por las nuevas generaciones: Alfonso Reyes, nacido un 17 de mayo de 1889 en Monterrey y fallecido el 27 de diciembre de 1959 en la ciudad de México.

 Dícese por algunos críticos que su trabajo se encuentra entre los mejores de la historia de la literatura mexicana. Cuenta con un listado de características que lo posicionan en un lugar excéntrico dentro de las letras, gracias a su estilo, su capacidad descriptiva, su emanación tan natural de sentimientos que glorifican la patria, e incluso por las casualidades de su vida, que se encuentran esparcidas por toda su obra. Produce un interés fascinante que el lector aprecia en todo momento (un poco lo que se siente leer Memorias de mis tiempos de Guillermo Prieto).

 Al buscar los detalles en su biografía te encuentras con un mar de historias y anécdotas, dignas de ser contadas. Sus años formativos se revistieron con la capa militante de la revolución mexicana, su condición aristócrata (muy complicada ya que su familia era simpatizante con la dictadura porfirista) se antoja casi poética cuando se observa desde un punto analítico según las diferentes caras de la revolución.

 Justo en esos momentos de graves tensiones que vivía México, Alfonso Reyes se exilia en España desde 1914 hasta 1924.  Durante este periodo en territorios madrileños se consagró firmemente a la literatura, y sus creaciones alcanzaron la fama de escritor de altos vuelos.
Después de que los problemas en su tierra natal se aquietaran, el gobierno lo incorpora al servicio diplomático, que le dio la oportunidad de estar en países como Argentina, Francia y Brasil, donde conoce a personalidades de la vida intelectual, tales como Victoria Ocampo, Leopoldo Lugones, Jorge Luis Borges, entre otros.

 Tuvo la virtud de escribir en un español perfecto, que no era de España ni de México, era de él, él lo inventó, le puso su sello y pasará a la historia de la literatura como un estilista de primera fila.

Emmanuel Carballo.

 Hoy en día, el legado de Alfonso Reyes está presente en un México que ha buscado la conservación y el rescate de su memoria a través de su obra. Lo podemos observar año tras año con el Premio Internacional Alfonso Reyes  que se otorga por la distinción a la trayectoria, los méritos y las aportaciones dentro de la investigación literaria de autores que tengan esa excelencia en sus trabajos, como lo tenía Reyes.

 También se encuentra La Capilla Alfonsina (la casa donde vivió Reyes, cuando regresó después de su exilio) que se convirtió en un Centro de Estudios Literarios que “además de difundir y promover la obra del autor, durante años ha contribuido a la difusión y promoción de la cultura.” En este recinto se dan cursos, seminarios, mesas redondas, conferencias, boletines, etc. y además se encuentran fotos, documentos, cuadros y objetos diversos   que representan una parte de la vida del escritor.

 Si les interesa conocer la obra de este autor mexicano (bastante extensa, por cierto) aquí les dejamos una recomendación que seguro te interesará si eres amante de las letras:

  • Visión de Anáhuac, que en palabras de Armando González Torres : “Cauda de imágenes que celebra el tiempo prehispánico y, a la vez, conforma una compleja perspectiva de la historia y la cultura mexicana. Puede ser un ensayo poetizado, una prosa poética o una pieza de historia lírica que encomia el paisaje del valle de México y la ciudad indiana.”
  • ¡A Cuernavaca!, un poema sobre un viaje a esta hermosa ciudad que te embelesará con su sencilla brillantez.
  • Sol de Monterrey, un poema con un fulgor infantil hermosísimo, que te hará recordar las tardes de juegos cuando eras niñ@
  • Glosa de mi Tierra, poema que en lo personal me es impresionante debido a la cadencia tan lograda que tiene.
  • Visitación, ni hablar, de mis poemas favoritos y uno de los más famosos de Alfonso Reyes.

Nuestro Jaime

La estancia llena de gente; sin embargo, están solos (los enamorados se descubren en un vacío inmerso de todo). El tiempo no cuenta, se vuelve cómplice del que mira primero y enemigo del que mira después. El día se vuelve noche y la soledad se vuelve amor.

“Te conocí a tiempo, a tiempo de encontrarte, para saber que existías, para llenar mis ojos y mi boca de tu sabor… No fuiste antes ni después, fuiste a tiempo. A tiempo para que me enamorara de ti.”

          Llegaste a tiempo

Jaime Sabines
Jaime Sabines

 Conforme pasa la ocasión, más y más son los que se encuentran pronunciando esas palabras y emitiendo aquellos silencios que lo dicen todo y nada. Cada vez son más. El que ama se enfrenta ante un dilema: ¿Cómo decirte lo que ya está dicho?, ¿te lo repito?, ¿lo leo? La urgencia de expresar lo que el alma siente se vuelve incontrolable e imposible. Cualquiera que ama se desespera ante un lenguaje desprovisto y corto para poder decir lo que realmente quiere.

“Y todo lo que decimos no es sino una minúscula parte, inexpresiva, de lo que no decimos. Y todo lo que queremos, es inalcanzable. Y todo lo que anhelamos es imposible.” Cartas a Chepita

 La poesía es un síntoma humano. No me malentiendan; ser humano no es una enfermedad. Quizá “síntoma” no sea la palabra correcta. Mejor dicho: la poesía es un futuro obligado propio del humano. La consecuencia inmediata del amor es la poesía. El poema, el que surge de afuera hacia dentro y viceversa, no se hace, sino se va construyendo con la vida misma.

 Las cartas de amor requieren de tiempo y unas cuantas arrugas, se crean con la mirada estando ciegos, con las manos carentes de piel, y luego, con la pluma. Es precisamente eso lo que escribió y con lo que escribió Jaime: la vida y con la vida, con amor y al desamor.

“Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mi,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima…” No es que muera de amor

 Jaime Sabines, el poeta y el hombre, nació todos los días. Un lunes, un martes, un domingo. Fue en Chiapas y también al otro lado del mundo. Sabines nace cuando alguien se atreve a querer de a de veras. Y también para el que sufre hasta con las uñas. He aquí su infortunio: habrá quien se atreva a orar en su nombre, malgastando sus letras en brisas vacías y sin sentido.

 Arriesgado e inocente, se enamoró joven. Y así siempre fue su amor: como del que empieza, ilusionado. Su nombre: “Mi Chepita linda”

 Las cartas, los poemas, los discursos, todo lo que salía de Jaime era por su amor: amor a ella y a la literatura, a las horas y los besos, al papel y al cansancio. Chepita es aquella o aquél al que amamos y tenemos a un lado. Es la forma en que se respira, el aire desnudo golpeando el ojo de la boca, haciendo tronar los dientes que pronuncian palabras inciertas para el que escucha sin querer y alimento para el que ama también.

Jaime y Chepita
Jaime y Chepita

 La genialidad de este artista reside en lo que algunos no comprenden. Si bien, ser poeta requiere de enormes virtudes, una sensibilidad nata y un dominio del lenguaje mayor, Sabines escribió para que todos lo pudieran entender y sentir. El arte de escribir, fue para el artista, hacerlo como cuando se habla, con la cualidad de elevarse.

“Al fin y al cabo soy poeta –y a la poesía, como a la flor que crece en la falda de los volcanes, si la tocan, la deshacen.” Cartas a Chepita

Sabines lo dice por nosotros. Su arte, su poesía, es la poesía de todos los días. Es la mía, la tuya, la nuestra, la ajena y la personal. Es una caminata, una mano encerrando otra, un día de lluvia, el cabello sin estar quieto, es su mirada, es estar sentado, un cigarro. Él lo dice por nosotros.

Jaime Sabines. Homenaje en Bellas Artes. 1996

 

Yo miro, miro todo el tiempo: Rufino Tamayo

“El contacto con el arte prehispánico y con las artes populares me abrió un mundo.

De inmediato descubrí que la fuente para mi trabajo estaba ahí, en mi tradición.”

La universalidad del hombre se encierra en el puño de una mano; el universo se va desintegrando hasta transformarse en materia ajena. El pincel se convierte en una extensión de la mano, da inicio al recorrido no sin antes atravesar el brazo, la mente, y llega a su final con el alma.

HOMENAJE A LA RAZA INDIA, 1952. VINELITA SOBRE MASONITE
HOMENAJE A LA RAZA INDIA, 1952. VINELITA SOBRE MASONITE

 La tierra produce el material necesario para que se pueda engendrar una obra imperfecta, totalmente humana. Esa misma naturaleza no inspira la obra, se prepara para verla nacer: la alimenta, la arrulla, le da un propósito, un nombre para luego, anunciar el deceso –el fruto se convierte en arte-.

 Rufino Tamayo, durante 90 años, experimentó la pureza de dar a luz, de ser madre y padre, hijo  y hermano del oficio artístico. Al igual que sus frutas, en él se resguardaban semillas de colores, de alegrías, ritmos, figuras, de  tiempos no lineales, vacíos…

 Presenciar un cuadro del artista oaxaqueño, consiste en colocarse los ojos del cielo y simplemente mirar la vida junto a sus múltiples orígenes.

 Ediciones Tecolote, en colaboración con el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, la Fundación Rufino y Olga Tamayo y el Museo Rufino Tamayo, rinden un pequeño pero completo homenaje al pintor. El libro Yo miro, miro todo el tiempo: Rufino Tamayo contiene una selección de imágenes de algunas de las obras más representativas, así como pedazos de texto que proporcionan continuidad y coherencia a la recopilación de imágenes.

 El título desglosa cada uno de las imágenes para así, ofrecerle al lector la oportunidad de analizar y experimentar el ritmo, el trazo, el movimiento y el color que utilizaba el artista. Mirar una pintura es una forma de vivir la vida que no nos pertenece. El verdadero reto de la pintura basado en la perspectiva del oaxaqueño, consiste en decir mucho con poco. Por ejemplo, un solo color ofrece vastas posibilidades de tonos o gamas, ese mismo color penetraba la complejidad y se convertía en muchos más colores.

 La geometría –elemento fundamental del artesano-artista- ofrece cierto equilibrio al espacio pero, al mismo tiempo, “el orden debe estar presente, pero también el desorden”. Esta filosofía presenta y erige la personalidad del hombre y su libertad.

 Él, encontró en México su propia universalidad. Encerró en su puño la historia, la muerte, la existencia, la eternidad y las tradujo en obras artísticas. Hizo del ojo humano el componente maestro para expresar lo que el alma no se atreve a decir.

COMEDOR DE SANDÍA, 1949. ÓLEO SOBRE TELA
COMEDOR DE SANDÍA, 1949. ÓLEO SOBRE TELA

 Yo miro, miro todo el tiempo: Rufino Tamayo nos dice que la prudencia del tiempo en nuestro país es infinita; el infinito se apropia de un cuerpo, se convierte en artista y, al final, se le otorgó el nombre: Rufino Tamayo.

“Para mí el mundo, mi mundo, es y ha sido únicamente la pintura…Jamás me retiraré. Es más, yo creo que me moriré pintando.”

 Vivió dos veces, y lo hizo al mismo tiempo. Respiraba mientras pintaba y pintaba para poder respirar. A veces, creo que inventaba su propio aire.

Migrar: se vive, se escribe, se dibuja

“Así, un día, mi mamá puso sus cosas en una bolsa, nos tomó de la mano y dejamos nuestra casa.”

De vez en cuando (porque cuando no se quiere, el tiempo se cuenta de cuando en cuando), el espíritu de un niño se ve obligado a endurecerse, a no sentir, a no llorar. El cuerpo del niño tiene que migrar.

 Antes de asistir al destino obligado, los pies se encontraban desnudos, llenos de tierra con olor a semilla recién sembrada. Las bocas están tan rojas como una sandía joven y hermosa; y esas sandías se ríen a carcajadas porque la vida es verde. Los ojos sonríen y se mojan con el único propósito de dormir bajo aquella luz encargada de alumbrar los troncos oscuros.

 Migrar es un tributo, una memoria para todos aquellos que en el intento de ir a las grandes ciudades en busca de una sola oportunidad, desaparecen junto con la esperanza. Migrar es una consciencia latente, eterna

Este libro nos dice que alguien se acuerda de los que todos se olvidan, que alguien los quiere y los extraña. Nos repite que ellos tienen el derecho y la necesidad de ser recordados, “de existir”.

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 Llegado el tiempo, todo se termina. El campo muestra la otra cara. Aquel pueblo lleno de todo, se queda sin nada; poco a poco dejan de nacer niños porque las mujeres no tienen hombres. Los pies huelen áridos; en las bocas se seca la fruta; los ojos duermen obligados por tanto llorar.

 La esperanza les dice que afuera hay tierras fértiles, pero la realidad los golpea con el concreto. Una parte de nosotros muere cuando abandona su hogar.

 Saltar, correr, respirar hondo, ahogarse de cansancio deja de ser divertido. Finalmente, ya no se vive, se sobrevive.

 Todos somos lectores e ilustradores; la imaginación juega con el diseño de lo que se va leyendo. Aquí es diferente. Esta obra nos ofrece una lectura doble, cuya finalidad radica en complementarse una a otra. Por un lado, se narra con letras una historia rápida y triste sobre las desventuras de irse al otro lado, y por otro, se lee la misma historia con base en dibujos.

 José Manuel Mateo es un poeta, ensayista y cuentista mexicano, becario por parte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, así como doctor en Letras de la UNAM. Él estuvo encargado de relatar el testimonio de un niño arrancado de su hogar.

 Javier Martínez Pedro, es un artista de Guerrero que colaboró como ilustrador en este innovador libro, realizando su trabajo sobre papel amate, para que quede impregnada parte de la historia indígena que sobrevive sin que se escriba su historia.

“Por eso hicimos este libro, para no olvidar que las niñas y los niños migrantes existen y padecen…y también porque otra realidad reclama fuerte su derecho a existir.”

 Las letras, el dibujo, el papel y el corazón tienen un propósito en este título editado por Ediciones Tecolote.edic tecolote

 Esta editorial fue galardonada con el Premio “Nuevos Horizontes” en 2012 gracias a la publicación de esta obra. Migrar resulta una lectura obligada para todos.

Emmanuel Carballo y su crítica implacable

“Soy una figura molesta pero necesaria. Mi papel se presta más a la censura que al elogio. Y es natural, el crítico es el aguafiestas, el villano de película del Oeste, el resentido, el amargado, el ogro y la bruja de los cuentos de niños, el viejo sucio que viola a la chica indefensa, el maniático, el doctor Jekyll & Mister Hyde: en pocas palabras, el que exige a los demás que se arriesguen mientras él mira los toros desde la barrera”

Así se autodefinía el crítico literario, aunque también escritor, ensayista y periodista, Emmanuel Carballo. Nació en Guadalajara, Jalisco el 2 de junio de 1929 y  falleció el 20 de abril del 2014 en la Ciudad de México. Fue uno de los críticos más reconocidos del país y entre sus obras más importantes destacan: “Protagonistas de la literatura mexicana” (1965), “El cuento mexicano del siglo XX” (1964), “Gran estorbo la esperanza” (1954), “La narrativa mexicana de 1910 a 1969” (1979) y “Diccionario crítico de las letras mexicanas del siglo XIX” (2001).

 Carballo fundó la editorial Diógenes, la Revista Mexicana de Literatura (junto con Carlos Fuentes) y el suplemento La Cultura en México de la revista Siempre!. También en su natal Guadalajara fundó las revistas Ariel y Odiseo cuando aún era estudiante de la Universidad. En 1954 se muda a la Ciudad de México  y ya desde entonces se gana una reputación de joven crítico, contundente con lo que tenía que decir sin importar lo incómodo que fuera. Años después se convertiría en un personaje esencial en la vida de la literatura mexicana, y  al mismo tiempo alguien necesario para poder entenderla.

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 Su crítica siempre fue motivo de controversias y disputas. Tanto que hasta le decían “Carballo, el hombre sin amigos”, ya que “Cada semana perdía un amigo por mi quehacer, por comentar un libro”, dijo Carballo en entrevista.

Muchos han considerado que su crítica rayaba en la imprudencia y hasta descortesía. Dolorosamente honesto, comentó sobre todo tipo de autores con un filo demasiado punzante, pero siempre con bases bien estructuradas.

 Él mismo dijo: El crítico tiene el compromiso de probar que sus juicios son correctos, que no habla de memoria sino que, por el contrario, sus ideas están respaldadas por la realidad estética de la obra que analiza”.

 Una reciente muestra, fue la manera en que se refirió a los escritores mexicanos contemporáneos: Laura Esquivel y Xavier Velasco, a los que dice, “son escritores de segunda, tercera y cuarta categoría, facilones, para secretarias que mascan chicle y para muchachos que no tienen la menor cultura literaria”

 Entre los ejemplos que podemos apreciar acerca de la implacable “puntería” que tenía éste crítico (le llamaban el francotirador), están las críticas hacia los escritores Gabriel García Márquez, Octavio Paz y Carlos Fuentes, que forman parte de la historia de la literatura latinoamericana del siglo XX y son los más elogiados en todo el mundo.

 Contra García Márquez, Carballo argumentó que si bien había ponderado en la época de “Cien años de soledad”, después criticó por haber “dejado atrás la humildad y recorrer los retorcidos caminos de la soberbia, de la autocomplacencia”.

 Acusó que el García Márquez posterior a “Cien años de soledad” ya no era un descubridor de nuevos territorios para la literatura de nuestro tiempo, sino como “un escritor dueño de un poderoso estilo (que en sus numerosos seguidores se convierte en parodia), de una habilidad estructural notable y de un vasto y suculento repertorio de recetas de cocina que permiten al lector inexperto confundir el hallazgo con la repetición.”

 “El García Márquez de hoy escribe frente al espejo, da la impresión de que se detiene a mirarse y felicitarse cada que escribe una frase redonda, una metáfora afortunada, un párrafo irreprochable: ha dejado atrás la humildad y recorre los retorcidos caminos de la soberbia, de la autocomplacencia”, remataba el texto, ahora fechado en 1983.

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 Con Octavio Paz perdió la relación de amistad que tenían, ya que después de ser uno de los primeros en hacer una reseña de “El Laberinto de la Soledad” publica un texto bastante polémico donde demuestra que Octavio Paz “quitó muchas de las comillas” ya que las ideas que expresaba en el ensayo no eran propias, sino ajenas.

 A Carlos Fuentes le criticó haber deteriorado la calidad de su trabajo después de su primera novela “La Región más Transparente”, cuando comenzó a publicar cada 10 meses aproximadamente, nuevas novelas que no tenían el mismo brillo que su antecesora.

 De esta manera Carballo perdería muchísimas amistades, y hasta dinero, como alguna vez comentó, debido al fracaso de su editorial.  Lo curioso es que sus amigos siempre lo describieron como alguien muy alegre, confiable y ameno. Entre sus grandes cualidades, siempre se ha mencionado el apoyo que brindaba a los jóvenes escritores, al igual que su capacidad para enseñar.

 Pocos críticos en México han podido tener tanta presencia en el mundo de las letras y representar al mismo tiempo, a través de sus críticas, entrevistas y memorias, la llave para entender la literatura mexicana de casi todo un siglo. Por eso, lo recordamos con gran entusiasmo y recomendamos ampliamente sus obras, para cualquier persona que guste de las letras o esté interesado en aprender la fascinante cultura literaria de México en el último siglo.

Somos hijos de Juan Rulfo

“Este pueblo está lleno de ecos. Tal parece que estuvieran encerrados en el hueco de las paredes o debajo de las piedras. Cuando caminas, sientes que te van pisando los pasos. Oyes crujidos. Unas risas ya muy viejas, como cansadas de reír.”

La prosa hipnotizadora de Juan Rulfo se extiende desde los ojos de las manos hasta el alma. Funciona como los ecos que persiguieron a Juan Preciado por todo Comala. Uno, palabra a palabra, se va convirtiendo en habitante de allá, de aquí y de cualquier parte. rulfo-43ede-comala-1

 Rulfo logró herir nuestra piel para asentarse ahí, donde nadie se ha atrevido a rosar, y menos acariciar. Quizá esa sea la razón por la que todos son (y somos) hijos de “un rencor vivo”, hijos de Juan Rulfo, de “un tal Pedro Páramo”.

 El escritor y fotógrafo nació el 16 de mayo de 1917. Fue hasta 1945 que comenzó a publicar sus cuentos, y unos años después comienza a  publicar su trabajo fotográfico. Para 1952 obtiene su primera beca otorgada por el Centro Mexicano de Escritores. Inmediatamente, un año después se edita lo que significaría para la narrativa mexicana el inicio de todo un culto y una tradición literaria: El llano en llamas. Este libro contiene 7 cuentos (publicados con anterioridad en revistas) más otros 8 relatos nuevos.

 En 1955, nace un libro que lleva por nombre Pedro Páramo. Junto con él, se da a luz el uso de las metáforas más maravillosas y completas; se concibe un mundo lo suficientemente real para ser imaginado, y aún mejor, para ser narrado.

“-Sí. Quizá usted debió saberlo.

-¿Y por qué iba a saberlo? Hace muchos años que no sé nada.

-Entonces ¿cómo es que dio usted conmigo?

-…

-¿Está usted viva, Damiana? ¡Dígame, Damiana!

Y me encontré de pronto solo en aquellas calles vacías.”

Juan-Rulfo

 Con Pedro Páramo se lee a Rulfo no sólo en páginas, sino en el silencio. Es padre del silencio que ensordece y amodorra el cuerpo. Está presente en la voz de todo quien se atreva a contar algo, de hablar y de disponer del lenguaje que oscila entre la vida y la muerte.

 El autor escribe que los recuerdos, con el paso del tiempo, se ven envueltos de “capitana”, de aquella planta que ocupa su lugar cuando todo está vacío y crece a causa de la lluvia que no deja ver claro lo que se tiene bien enfrente. La voz se vuelve áspera, dura como la piedra; y un día se extingue hasta convertirse en pequeñas piedras que forman parte del llano seco y deshabitado.

“Faltaba mucho para el amanecer. El cielo estaba lleno de estrellas, gordas, hinchadas de tanta noche. La luna había salido un rato y luego se había ido. Era una de esas lunas tristes que nadie mira, a las que nadie hace caso.”

 Juan Rulfo es y será el calor intenso y agotador de agosto. Cada vez que uno respire y sienta que la nariz está a punto de reventar porque el aire está acarreando almas de un cuento para otro, siéntase en confianza de contar su historia o la de cualquier otro, que alguien lo estará escuchando.

 Carlos Velo dirigió la única adaptación fílmica de esta novela corta, aquí el link para comparar su visión con el original.

https://www.youtube.com/watch?v=h1iv3MWPyE8

La música Concreta de Amparo Dávila

“Así pasó varios días, sin hablar, sin querer saber de sus negocios, sin importarle nada. Después, y casi sin darse cuenta, empezó, de tanto pensar y pensar en la muerte, a familiarizarse con ella, a adaptarse a la idea.” El Entierro

Amparo Dávila escribe acerca del miedo sin temor alguno, sobre la muerte a partir de la vida, de los hombres siendo mujer, y de las mujeres como si fueran todas una sola.

Amparo Dávila

 Sus cuentos son significativos para todo y cada uno que los lee. Dávila es el ejemplo desde 1950 –año de su primera publicación: “Salmos bajo la luna”- que la literatura es un río que se convierte en aire; es libre, es fluida, es vida.

 Música Concreta, editado en 1964–donde la misma autora y Alí Chumacero estuvieron al tanto de la publicación que realizó el Fondo de Cultura Económica-, es el tercer libro de cuentos de esta escritora.

 Consta de 8 relatos perfectamente narrados. La ambientación de dichos cuentos nos somete a la experimentación de las sensaciones de los personajes, por ejemplo: la asfixia, la desesperación, la confidencia con la muerte, la demacración del rostro, el odio, la bondad, la ingenuidad, la fatalidad.

“La mano de Sergio se apodera de unas tijeras y clava, hunde, despedaza…El croar desesperado empieza a ser cada vez más débil como si se fuera sumergiendo en un agua oscura y densa, mientras al sangre mancha el piso del cuarto.” Música Concreta

 Nació en Zacatecas en 1928. Fue galardonada en 1977 con el Premio Xavier Villaurrutia gracias a los relatos, publicados en el mismo año, que llevan por nombre “Árboles petrificados”; reconocimiento que ha sido otorgado a grandes figuras de la literatura mexicana, tales como Juan Rulfo, Octavio Paz, Alí Chumacero, José Emilio Pacheco, Rosario Castellanos, entre otros; también, en 2008 fue homenajeada y reconocida por el Palacio de Bellas Artes. Su literatura ha trascendido a nivel internacional y traducido a diferentes idiomas.

 La fluidez de su escritura resulta admirable; la fatalidad de sus cuentos bien termina por ser desconcertante sin dejar de ser maravillosa; sin embargo, mucho se han esforzado por catalogar la escritura de esta gran autora mexicana pretendiendo ubicarla en algún género.

 El aspecto onírico, la muerte, la obediencia, el amor, la locura…el ser humano. Ese es el género de Dávila. Busca y profundiza magistralmente sobre las diversas condiciones humanas –mujer y hombre- que atormentan y terminan por ubicarnos en una pesadilla donde no se encuentra lógica ni un fin.

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“Los ojos de Luciano me miraban fijamente, fijamente, como si quisieran traspasarme. Y yo ahí a mitad del cuarto con su corazón latiendo entre mis manos, latiendo todavía…latiendo…” El desayuno

 Así vive Carmen, protagonista de “El desayuno”. Despierta como si la muerte le hubiera dormido encima. Les intenta explicar a sus familiares la terrible pesadilla de la noche anterior, pero no lo logra. Soñó que se habían apoderado de la vida de Luciano. Pero, no despierta para sobreponerse, más bien despierta para darse cuenta que el corazón que tenía en sus manos fue lo suficientemente real…

Dávila respira entre la realidad y la fantasía. Quizá no sea ni una ni otra. Las pesadillas se sienten tan reales, que muchas veces cuesta trabajo escapar de ellas, vivir sin pensarlas; son pocos los que despiertan y se atormentan ante la presencia de una vida llena de delirios.

 Uno escribe lo que recuerda, lo que vive, lo que anhela e imagina, una mezcla de todos esos elementos. Amparo Dávila escribe y escribe y escribe…