Escena: Jam de Dramaturgia

Hace casi un año, un amigo me habló de algo llamado Slam de Poesía. ¿Slam? ¿De? ¿Poesía? Lo que sea que eso fuera. Se trataba de reuniones periódicas en el Centro de Cultura Digital —mejor conocido como la Estela de Luz—, y consistía en tertulias libres activas, en las que podían acercarse, escuchar y unirse quienes así lo desearan. Los que participamos como oyentes éramos muchos; los valientes que pasaban al frente y tomaban el micrófono, no tantos. Y sí, como su nombre lo dice, era poesía creada por los presentes: ellos compartían los textos que habían escrito a la luz de la luna durante alguna trasnochada, soltaban algunas líneas que se conjuntaron y simplemente sintieron que debían dejar salir, incluso rapeaban, dejando que las palabras cayeran como mejor lo desearan. Un turno tras otro. Como fuera. No había reglas.

 Mediante la interacción constante entre los presentes, se llegó a la elección de tres finalistas, quienes debieron preparar algo de último minuto para defender su nombre y hacerse acreedores del primer lugar. Una chica, dos hombres. Esa última etapa fue en aquella habitación del recinto con luces de colores. Sentados en el piso, nos dispusimos a ser “jueces” de aquellos tres performers. Jugaron con las palabras, con las ideas, con su cuerpo y con el espacio; cada uno a su manera.

 Recordé esto hace semanas, cuando me encontré con el anuncio de un evento definido en tres palabras que nunca antes había leído juntas: Jam de Dramaturgia. La cita era el miércoles 3 de septiembre en el Centro Cultural del Bosque, esto, en el marco de la Feria del Libro Teatral (FeLiT) de este año.

 Dedicado principalmente a jóvenes, el evento consistió en un espacio al estilo caja negra con sillas para los invitados y las tres protagonistas del evento sentadas en un mesabanco personal, cada una con su computadora personal con la interfaz de una hoja en blanco, un archivo nuevo de Word proyectado en las paredes, a vista de todos. Eleonora Luna, Camila Villegas y Verónica Maldonado fueron las contendientes.

De izquierda a derecha: Eleonora Luna, Camila Villegas y Verónica Maldonado.

 La dinámica consistía en papelitos entregados al público en donde se debía escribir alguna idea que ellas adaptarían como título del texto que habría de llenar esas hojas en blanco. Se escucharon propuestas que iban desde “Teatro para niños del espacio” hasta “Ella, él y la amante de los dos”. Finalmente Eleonora trabajó bajo el título de “El Bigote”, Gabriela con “Frank, mi amigo imaginario de chocolate” y Verónica con “¿Qué te pasa, calabaza?”.

 Treinta minutos libres para que las dramaturgas trabajaran planteamientos sólidos para sus textos fueron amenizados con cerveza por parte de los organizadores del Jam, y con música de DJ Patán en cabina desde la misma habitación. Terminado el lapso de tiempo, se dio lectura a cada texto de viva voz de los presentes, para proseguir con una pausa de quince minutos más en que las artistas debían pulir lo trabajado y llegar al nudo de la trama —salpimentado con ideas que el público se acercaba a compartir personalmente con ellas— en una segunda lectura. Quince minutos más, los últimos, misma dinámica, pero ahora con la intención de culminar cada historia y dar una lectura final.

El Bigote. Frank, mi amigo imaginario de chocolate. ¿Qué te pasa, calabaza?

 Los resultados finales oscilaron entre el relato futurista en que dos niños se hacen de una BlackBerry de la “prehistoria” con la que descubren fotos de algo aforme que los hombres usaban en la cara y que, por alguna razón, lo combinaban con lentes de pasta; una historia que tomó matices bastante sugerentes —o así fue como lo calificó el moderador del evento, Alberto Castillo—, luego de que leyéramos que las partecitas del cuerpo chocolatoso de Frank eran chupadas por alguien que lo encontró escondido en la alacena; y otra narración que devino en una anécdota de una noche de halloween, deprimente aunque llena de suspenso, en la que todo resultó ser un sueño.

Lectura de uno de los textos por parte de los participantes.
Lectura de uno de los textos por parte de los participantes.

 Parecemos acostumbrados a la idea de saber que esta ciudad está llena de lugares para conocer o algunos dignos de revisitas constantes; actividades cada fin de semana; eventos de sur a norte, gratuitos o no. De todo tipo: deportivos, de entretenimiento, culturales. En lo que a nosotros respecta, el giro cultural, la oferta es realmente variada. Festivales fílmicos, exposiciones, conciertos, teatro, y nunca acaba. La agenda luce siempre saturada y, dentro de esa riquísima diversidad, es refrescante encontrarse con propuestas multidisciplinarias que marquen la diferencia, como ésta. La combinación de la escritura de guiones, improvisación, trato personal con tres dramaturgas, música y cerveza es sin duda, una que sale del molde.

Jam de Dramaturgia.

 Bajo el lema “El Teatro también se lee”, la Feria del Libro Teatral (FeLiT) es un evento anual que se encarga de reunir editoriales nacionales e internacionales con el propósito de compartir y promover la experiencia las artes escénicas. Durante una semana se convierte en un territorio en el que convergen creadores, espectadores y editores, y en el que tienen lugar obras de teatro, lecturas dramatizadas, presentaciones de libros y mesas de reflexión. Ocupará las instalaciones del Centro Cultural del Bosque hasta el 7 de septiembre. Encuentra el calendario de actividades aquí.

Originally posted 2014-09-05 14:45:57. Republished by Blog Post Promoter

Reencarnación

Escupió cerca de la puerta de su casa pensando que el gargajo no alcanzaría su propiedad, pero no fue así. Resbaló de la madera comida como un caracol. Tomó los papeles, respiro fuerte y empezó a correr hacia el rancho.

A su paso podía ver las casas desmoronándose como mazapán, los caballos llenos de costras asustando a las moscas con su cola, la tierra mojada de tristezas y seca de otras tantas, árboles cansados, y el aire, pesado y sucio, tanto, que le costaba dar el siguiente respiro.

Llegó a la entrada de “Los Sandovales” y le chifló al borracho de Jacinto. Chifló tres o cuatro veces. Nada, no aparecía nadie. Abrió los papeles que llevaba en la mano, sudados por la carrera que se había echado. Volvió a ver ese conjunto de letras manchadas y sintió la misma emoción de días pasados.

Se sentó a la entrada, dejó su sombrero unos pasos adelante y comenzó a lanzarle piedras.

Después de un rato, apareció Jacinto tambaleándose. Se reía y gritaba, le chupaba a la botella dejando caer más alcohol en su pecho que en la boca. Escuchó el silbido y volteó hacia la entrada, logró distinguir a alguien detrás de la reja y sonrió al percatarse de que era su amigo.

– Si yo reencarnara, y Dios mediante no lo haga –al mismo tiempo que se persignaba- rogaría para hacerlo en ti, Encarnación.

Soltó una de sus sonoras carcajadas y lo abrazó.

– ¿Qué se te ofrece, Chon?, ¿andas buscando a la patrona, tan chula?

– ¡Cállate, tú! Te van a jalar las patas, burro. Vengo a ver a la Teresita pa’ que me lea lo que dice aquí. Pa’ mi que es algo importante y aquí no’mas ni nos enteramos de lo que pasa en la capital.

– ¿Y pa’ qué te quieres enterar de tanta burrada? Que si esto, que si’l otro, que la chingada…nada puede ser pior. Mira, mira –y le enseñó sus manos, negras y partidas por el trabajo de las minas de unos años antes- estas manos ya no sirven en el campo, y si sirvieran de algo, preferiría cortarlas antes de servirle a estos desgraciados. O, ¿qué?, ¿ya no ti acuerdas, Encarando de mi alma?

– ¡Ay, Jacinto! Se le olvida que ai’ que comer y vestir, y pa’ uste’, pues chuparle fondo al tarro. Hasta el vicio sale caro, Jacinto.

– ¡Vete a la fregada!

– Ándele, lléveme con la muchacha, ella es la única que sabe leer y escribir en este méndigo pueblo.

Empezaron a caminar por la vereda empolvada mientras Jacinto cantaba las canciones de la Revolución. Por primera vez, Encarnación se dio cuenta que las manos de su amigo eran idénticas a las suyas, simplemente unas estaban lastimadas de  tanta oscuridad y las otras de luz. Pobre Jacinto –pensó- pa’ pronto se nos va.

Al llegar a la cocina de la casa, las mujeres saludaron al hombre sin hacer mucha cuenta de su presencia.

Hablaban de la mascare a los campesinos del pueblo vecino. Mataron 17 hombres y una mujer que iba pasando, que para su mala suerte sirvió de testigo. Por eso –decían ellas- las mujeres no deben salir de la cocina.

– Vete por la Teresa, Lupe –dijo Jacinto- Chon necesita verle.

La mujer salió corriendo de la cocina hacia el establo. Teresa era la única muchacha educada del pueblo porque era hija del patrón y de una de las hermanas de la difunta señora. La patrona, al enterarse del desatino de su esposo, obligó al mismo a no reconocer a la niña. Dejó que la cuidaran las criadas, pero permitió que se le diera educación y un plato más de comida al día.

Lupe regresó con Teresa y le señaló al hombre que quería hablar con ella.

– ¿En qué le sirvo, Encarnación? – le dijo sonriendo mientras se limpiaba las manos con un trapo.

Se fueron al otro lado del rancho, por donde estaba el establo y los camastros de los peones, todos juntos como teclas. A unos cuantos metros estaba el cuarto de Teresa. Mejor acomodado, menos apestoso, menos húmedo, menos indecente. Se metieron alejado uno del otro. Todos en el rancho pensaban que dormían juntos y, aunque no era cierto, los dos dejaron que el pueblo entero pensara eso.

– ¿Qué traes en las manos que lo agarras como si fueran los muslos de una mujer? – se rio.

– Nada, patrona. Con la noveda’ de que yo ya sé leer tan bien como uste’.

– Ya era hora, Chon. Llevas años viniendo. ¿Si leíste todo lo que te di?

– Si, patrona. Todo y un cachito más. Periódicos que llegaban a la cooperativa hablando del Tata  y las reformas, y por lo que nuestros papacitos se murieron hace 20 años. La noveda’ de la repartición de tierra, como decía Zapata, patrona…

– Ten cuidado con lo que lees, Encarnación –dijo Teresa interrumpiendo el entusiasmo de aquel hombre –deja te digo que las ideas son de los dueños y para los dueños, no para nosotros, mucho menos para ti…

Él bajó la mirada con vergüenza y rabia. ¿Cómo carajos se atrevía a menospreciarle así? Después de todo, pensó, él era el único indio que sabía leer. Sólo le faltaba aprender a escribir para largarse a la capital y verse como los dones que visitaban al patrón.

– No tienes buen nombre, Chon –continuó Teresa.

– Con todo respeto, patroncita –se quitó el sombrero apretándolo contra su pecho –uste’ tampoco.

– ¿Los periódicos te enseñaron a insultar?

– No, patrona. No’mas me ando dando cuenta, a estas alturas de la vida, que la culpa y la jodida es di uno. Pero así, di uno a uno, se van a ir yendo como fueron llegando, sin nada.

– No me estarás diciendo que fue justicia divina la muerte de los 17 miserables del otro pueblo, ¿verdad?

– Pues yo que voy a saber, patrona. Dios dispone y uno se agacha. Y se lo digo, de uno a uno.

– El que lo hizo es un perro, y los perros dependen de un amo.

Se salió del cuarto maldiciendo a la mujer. Eso le pasa a los hocicones –se dijo a sí mismo- primero aprendí a callarme y luego a hablar. Se puso el sombrero y dispuso volver a su casa. No dejaba de escuchar las últimas palabras de Teresa: “Cuando aprendas a escribir, fíjate que la tinta no sea roja, Encarnación”. Pinches viejas, dijo, son como la diarrea, no’mas nos aguadan hasta el alma.

Siguió cuesta abajo, convencido de su labor, de su tarea, del papel que habría de jugar en los nuevos tiempos.

La mató sin que se quejara, no hubo llanto ni lamentos, mucho menos suplicas. Deseaba que Jacinto y todas las gallinas fueran igual de obedientes, pero sabía que no sería así, que toda esa bola le iba a dar batalla al igual que los otros 17 y la viejilla sin suerte del otro lado.

–  ¿Por qué no entiende, patroncita? -le dijo al cuerpo aún tibio de Teresa- aquí dice -golpeando las hojas amarillas y quebradizas con el dorso de su mano negra- y no lo digo yo, lo dice el Tata, “La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan al pueblo”.

Mató a todos sin saber que el pueblo era Jacinto, eran los 17 peones, la mujer desafortunada, él mismo.  Mató a todos sin saber que el Tata  era pasado. Mató a todos sin saber nada.

Llegando a la casa, se detuvo. Al final, pensó, la puerta de esta casa nunca fue mía. Y escupió hasta sentir la garganta seca como la tierra.

Originally posted 2014-10-23 09:00:41. Republished by Blog Post Promoter

DE: Reencuentro con los libros ( I )

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Los libros nos han acompañado a lo largo de años de historia humana, prácticamente no existe casa en que no habite por lo menos uno, son los grandes amigos, los grandes maestros, los llenos de las palabras de los muertos, los que nos hablan, los fieles compañeros. Empecemos, por definir: del latín liber, libri, membrana o corteza de árbol: Un libro es un conjunto de hojas de papel, pergamino, madera, etcétera, que se rellena con datos, de la índole que fuere con el fin de preservación de un registro, unido por un costado, protegido con tapas, y puede tratar, de esencialmente cualquier tema.

 Según la UNESCO, un libro, para serlo, ha de poseer como mínimo 49 páginas o más, esto es, 25 hojas; de modo que si el compilado tiene menos  de la cantidad citada, hablamos de “algo” que ha de ser llamado folleto; este  último entonces, tiene una extensión de tres (5 páginas) y de hasta 24 hojas. Se le da el nombre también a una vasta obra que requiere, para ser publicada, de varios tomos, que son unidades independientes, aunque también se le conoce como tal a cada una de las partes de una misma obra, como en el caso de la Biblia, aunque todas estén publicadas dentro de un mismo libro.  A éstos últimos tiempos, un libro también es el compilado en soporte digital, “libro digital”  ( 1971, 1981 sale el primero) y los que pueden ser sólo escuchados gracias a una grabación previa “Audiolibros”. Éstas son sus partes:

  • Sobrecubierta: No todos los libros la tienen, pero es relativamente frecuente
  • Cubierta: se llama también “pasta” es consistente. Constituye el aspecto externo del libro
  • Lomo: es donde se imprimen los datos de título, número o tomo de una colección, el autor, logotipo de la editorial, etc.
  • Guardas: hojas que unen las tapas con el resto del libro
  • Anteportada o portadilla: va antes de la portada y se pone el título
  • Contraportada: Página par posterior a la portadilla, generalmente blanca
  • Portada: se indican los datos del libro
  • Página de derechos de propiedad o de créditos: Reverso de la portada. Es la página de propiedad literaria o copyright, editor, fechas de las ediciones del libro, reimpresiones, depósito legal, título en original si es una traducción, créditos de diseño, etc.
  • Hojas de cortesía o de respeto: folios en blanco que se colocan al principio y al final del libro
  • Cuerpo de la obra: conjunto de hojas que constituyen el texto del libro
  • Página: Cada una de las hojas con anverso y reverso numerados
  • Cita
  • Dedicatoria (Texto con el cual el autor dedica la obra, se suele colocar en el anverso de la hoja que sigue a la portada. No confundir con dedicatoria autógrafa del autor que es cuando el autor, de su puño y letra, dedica la obra a una persona concreta.)
  • Paratexto
  • Epígrafe
  • Prólogo o introducción: Es el texto previo al cuerpo literario de la obra
  • índice: es una lista ordenada que muestra los capítulos, artículos materias u otros elementos del libro, etcétera
  • Prefacio
  • Preámbulo
  • Presentación
  • Capítulo
  • Bibliografía
  • Colofón
  • Epílogo
  • Bibliografía: En algunos libros se suele agregar una página con la biografía del autor o ilustrador de la obra

 Los orígenes de esta maravilla, parten de las manifestaciones pictóricas de quienes nos anteceden, son estas pinturas rupestres el registro impreso más antiguo. En las edades media y antigua, reinaba entre la población el analfabetismo, para reproducir libros se requerían hombres que copiaran a mano, los ejemplares por tanto y por los materiales de que los pergaminos estaban hechos (pieles de animales) eran costosísimos, escasos y se mantenían además resguardados bajo custodia en las grandes bibliotecas (Alejandría, Bizancio) y por algunos particulares.

 El mundo de los libros es increíble, y el reencuentro con ellos es necesario, nombrarlos, como conocer al cuerpo humano y todo lo que nos crea y antecede, por reencuentro, por restauración.

Originally posted 2014-09-05 09:09:39. Republished by Blog Post Promoter

Entre las páginas de un libro

No es necesario decir o explicar que el leer un libro es sinónimo de perderse entre sus páginas, de descubrir nuevas historias, de conocer diferentes culturas, de crear fantásticos personajes y de imaginar lo que mucha gente, la mayoría de las veces, considera increíble o inimaginable.

Muchas veces las personas al escuchar la palabra “lectura” o “libro” automáticamente lo relacionan con la escuela, con el deber o con algo aburrido, sin siquiera detenerse a pensar todo lo que implica adentrarse en el mágico mundo de la lectura, sin darse la maravillosa oportunidad de conocer nuevos y diferentes mundos que suelen ser mucho mejores que el mundo real.z

Por un momento olvidemonos de que nuestra cultura nos ha orillado a decir y creer que la lectura es aburrida y pensemos en los infinitos beneficios que podemos obtener a través de ella; los cuales pueden ser fortalecer la creatividad e imaginación, mejorar la ortografía, conocer costumbres, tradiciones y culturas totalmente diferentes a la nuestra, adentrarse un poco en el amplio campo de la redacción y tal vez una de las razones más importantes, sea aprender a comprender fácilmente las líneas que estamos siguiendo, no sólo como párrafos llenos de letras sino como ideas cargadas de aprendizaje.

¿Salir un tiempo de la rutina? ¿Relajarse un poco después de un día estresante? ¿Despejar la mente? ¿Olvidar un rato los problemas de la vida diaria? Infinidad de respuestas se podrían dar respecto a estas preguntas, sin embargo, tenemos la seguridad de que al menos unas cuantas personas contestarían que la lectura es la respuesta a todo ese puñado de preguntas.

Sabemos de sobra que México es uno de los países con más bajo índice de lectura ¿Por qué quedarnos estancados en esto? ¿Por qué no luchar a razón de que día a día las personas se interesen más en esta actividad?

Tal vez sea el momento adecuado para comenzar a cambiar un poco nuestra ideología, pensar en el futuro, aumentar nuestra sed de conocimiento, buscar el progreso de nuestro país y de nosotros mismos, es momento de ampliar horizontes, ya va siendo tiempo de conocer mundos y personas diferentes a través de la lectura.

Porque para viajar no se necesitan miles de pesos, ni el mejor y más novedoso avión que pueda existir, ni el chico o chica más guapos y populares a nuestro lado, para viajar al mejor de los sitios sólo basta con tener un libro en nuestras manos.

Originally posted 2013-09-04 19:52:41. Republished by Blog Post Promoter

El almacén de la imagen: la fotografía de Joaquim Paiva

 La construcción de la nueva capital brasileña se inició en el año de 1956, dejando a cargo de dicha construcción al urbanista Lucio Costa, al arquitecto Oscar Niemeyer y al paisajista Roberto Burle. Es así como, de manera resumida, nace la ciudad de Brasilia.

 La creación de la nueva capital trajo consigo a un gran número de personas, tanto nacionales como extranjeras, que se instalarían ahí con el motivo de la construcción de la que sería la capital de Brasil.

 La nueva ciudad contenía ahora los principales órganos de gobierno y su arquitectura blanca, fría y solitaria mostraba un resplandor de prosperidad y orden. Pero a su vez surgían escenarios antagónicos que mostraban un lado más cálido, más colorido y mucho menos calculado: el Núcleo Bandeirante.

Joaquim Paiva, de la serie de Plan Piloto, 1970- 1988

Joaquim Paiva, de la serie de Plan Piloto, 1970- 1988

 

 

 El contraste de la ciudad de Brasilia, así como de las ciudades periféricas a ésta fue captada a través de la lente del fotógrafo brasileño Joaquim Paiva, quien llegó en 1970 a la nueva capital en su papel de diplomático. Paiva comenzó a recorrer las calles de la ciudad que lo albergaría durante años. Luego tomaría fotografías, tal vez en un intento por conocer la metrópoli y de acercarse a ese “otro” que la habitaba.

 En ese entonces, menciona el curador brasileño Evandro Salles, la ciudad se mostraba a sí misma a través de dos caras: por un lado podía encontrarse restos de una estructura arcaica, mientras que por otro lado la arquitectura nueva exhibía un tinte civilizatorio. Ambas facetas de la ciudad fueron fotografiadas por Paiva, quien recorre la nueva ciudad y muestra ese Plan Piloto frió, solitario, vacío, que expuso en blanco y negro. Edificios cuadrados que se alzan hasta el cielo, caminos bien planificados, áreas verdes en las que los árboles en línea se adecuan para crear la composición de un paisaje idóneo.

Joaquim Paiva, de la serie Plan Piloto, 1970- 1988
Joaquim Paiva, de la serie Plan Piloto, 1970- 1988

 Al mismo tiempo Paiva retrata a la gente que habita en Brasilia, captura la forma en la que los pobladores habitan la ciudad, la manera en la que ocupan los espacios. En sus fotos se puede observar a los niños jugando así como transeúntes, personas haciendo uso de las piscinas de Agua Mineral. Registra el “cotidiano urbano”, aquellos espacios a través de la belleza de la arquitectura de la nueva Ciudad.

Joaquim Paiva, de la serie Agua Mineral

Joaquim Paiva, de la serie Agua Mineral

 

 

 En contraste a las fotografías del Plan Piloto que se asemeja a una maqueta blanca, la cámara de Paiva registra las texturas, los colores de los negocios y de las casas del Núcleo Bandeirante.  Puertas, ventanas, el hogar, la familia, madera, tierra, metales oxidados; un espacio menos planeado, pero con un poco más de vida e incluso con una esencia más humana.

La banalidad como objeto primordial a ser retratado, porque incluso puede encontrarse la belleza en aquello que es fútil, cotidiano, en lo que nos rodea con el día a día.

 Así pues, la fotografía de Joaquim Paiva sirve como material que recopila la memoria de una ciudad, la historia de Brasilia a través de 40 años, tanto los cambios como las permanencias, como un registro fotográfico de la transformación de la ciudad de Brasilia.

Joaquim Paiva, Núcleo Bandeirante.
Joaquim Paiva, Núcleo Bandeirante.
Joaquim Paiva, Núcleo Bandeirante.
Joaquim Paiva, Núcleo Bandeirante.

 Algunas de estas fotografías se incluyeron en su libro Fotografía instantánea. Recuerdo de Brasilia, editado por CONACULTA y el Centro de la Imagen.

 La importancia de este ejemplar radica en el hecho de que se trata de un libro de registro fotográfico de la ciudad de Brasilia, de las fotografías hechas por un fotógrafo viajero que capturo la urbe en distintos momentos. Es una muestra de que la ciudad también puede ser fuente de inspiración para los fotógrafos, tal como lo hicieran en su momento Robert Doisneau, Atget y Brassaii con sus fotografías de París.

 El libro se presentará el viernes 08 de agosto en el Museo de Arte Moderno (MAM) en punto de las 19 hrs. La entrada es libre. Vayan y conozcan un poquito más de este fotógrafo y vean la importancia que tiene su registro a modo de fuente documental.

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Originally posted 2014-07-23 09:58:41. Republished by Blog Post Promoter

Por ti habla mi espíritu: José Vasconcelos

“Precisamente, en las diferencias encontramos el camino; si no más imitamos, perdemos; si descubrimos, si creamos, triunfaremos”- La Raza Cósmica.

Diego Rivera
Diego Rivera

Puede ser cualquier día, y en realidad, lo es. No hay mañana, tarde o noche que se salve. No es por la hora ni por nada. Sin importar la “finísima” condición de tu persona, te subes. Entre empujones, calores, malos olores, miradas lascivas y atemorizantes, música y gritos…el metro se vuelve el santuario de cuanta persona existe. En el preciso instante en el que casi se cierran las puertas, aparece la víctima de la ignorancia y de su propia ignorancia también. Se sube y sin querer queriendo empuja, pisa, embarra su existencia.

 Con cierta aversión, se emite aquella palabra que termina por herir no sólo a una persona, sino a todas las que están ahí reunidas, contándote a ti. “Indio” en todas sus versiones: habla cantadito-es un indio, está feo- pinche indio, huele mal-huele a indio, no nos gusta su peinado-se ve bien indio, te da pena-pareces indio, vives allá o acá- te bajaron del cerro y a tamborazos, indio…

 Me voy a permitir comentarles que todo cuanto se les ocurra está muy lejos del típico humor mexicano. Me abstengo de reírme para ponerme a pensar un poco sobre esto. Y todo empieza desde hace mucho, por culpa de muchos cuantos y nosotros sin aprender tantito.

 Hemos escuchado o leído “Por mi raza hablará el espíritu” y nos sentimos orgullosos; ¿de qué?, pues quién sabe. Pero nos aborda ese escalofrío que entendemos sobretodo cuando juega la Selección Nacional, pero eso es otro cuento que, créanme, no tiene nada que ver. Yo hablo del verdadero orgullo que menos de la mitad de la mitad entiende. Periodistas, artistas, estudiantes, y ninguno de ellos sería lo que es o han llegado a ser sin los buenos maestros. No sobran, al contrario, faltan, pero de que hay, los hay.

 Eso fue José Vasconcelos, educador y  maestro de Todos. No importa el tiempo que haya transcurrido desde aquellas veces que se proclamaron las frases, en que se pintaron los paisajes con la mirada, o esa vez en que nos dimos cuenta que la educación es primero, y que sin ella, no podemos recuperar el único y más grande poder de la historia: la cultura. Y, ¿qué es de ella sin la tierra, y de aquellos que la trabajan?

 La colonización española no logró definir una sola raza, al contrario, supuso un mestizaje que no ha desnudado un objetivo común. He ahí el problema: te sientes ajeno a mí, y yo me siento contrario a él. Y es que todavía no descubrimos que las musas han estado dormidas en las ruinas, en las plantas y en nuestra mirada. Todo sigue ahí, esperando ser.

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“El retorno de Quetzálcoatl” José Chávez Morado. 1952

 Vasconcelos, mexicano político, escritor y filósofo fundó en México las bases puras del amor a la raza que forjamos entre imposiciones, asesinatos y revoluciones. Según Vasconcelos, la pérdida de libertades y la ignorancia, logran paralizar una raza. Eso es lo que que vemos todos los días, continuas inmovilizaciones a razón de que los individuos se sientes lisiados del alma.

El que se atreve a exaltar al enemigo, se anula a sí mismo. Poco a poco, sin percatarse, vamos perdiendo la cultura, vamos perdiendo el respeto de la tierra, y es por eso que ser indio se convirtió en una ofensa, una tosquedad; al igual que las manos del campesino: ásperas e imperfectas, pero inmortales.

 

Originally posted 2014-07-06 23:29:16. Republished by Blog Post Promoter

Autos usados: Daniel Espartaco Sánchez

Las semejanzas entre el comportamiento humano y la misma naturaleza nunca dejan de sorprendernos. No todo es fluido o continuo, muchas veces se paraliza, se detiene. Obedecemos con fiel ironía a un ciclo impuesto que no nos cansamos de alterar.

 El calor quema; sin embargo, se alude a las pasiones y a la viveza. 40° y contando…se vuelve insoportable. El calor hostiga y cansa ¿Qué tanto arde dentro de nosotros?

 La contraparte: el frío. Es cierto, el frío también quema; algunas veces refresca, y otra tantas congela. Nos hace indiferentes, insensibles. ¿Qué tan frígido se puede mantener antes de quebrarse?

 Autos usados, primera novela del autor mexicano Daniel Espartaco Sánchez, está escrita en el frío que te parte los labios aún cuando hay algo más que decir. Elías, protagonista de esta historia, narra la insulsa carrera en contra de la realidad, porque no siempre las fantasías nos asombran más que la inmediata materialidad.

Daniel Espartaco Sánchez
Daniel Espartaco Sánchez

 Elías deja a un lado el sueño de comprarse al contado –como verdadero hombre- un auto usado junto con la idea de “un sueño americano reciclado y más barato” y asentar su vida en Amarillo, Texas. Obedeciendo el camino autoimpuesto termina en la Ciudad de México para ser testigo de cómo las personas que estuvieron en su vida se convierten en personajes de la violencia.

“Me pareció que la vida era en gran parte escoger entre una y otra frase trillada en determinados momentos.”

 Daniel Espartaco Sánchez, nació en Chihuahua uno de aquellos años que sentimos perdidos del norte. Ha sido acreedor a diversos premios literarios como el Nacional de Cuento Agustín Yáñez, el Nacional de Literatura Gilberto Owen y el año pasado fue galardonado con el Premio bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada (este reconocimiento le fue otorgado a grandes personajes como José Agustín, Elena Garro, Federico Campbell, entre otros).

 Dentro de su trabajo literario no sólo destaca Autos usados (2012), también se distingue Cosmonauta (2011), Bisontes (2013) y La muerte del pelícano (2014). Este último título fue escrito en colaboración con su hermano Raúl Aníbal Sánchez.

 Autos usados no es otra historia de narcotráfico y violencia que se desenvuelve en el norte del país, gastando testimonios al por mayor de lo que ya hemos escuchado sin que nos importe lo mínimo. No. Esta novela narra una nueva perspectiva, del que oscila entre el crimen, la pasividad y la muerte. Es donde todos los que nos encontramos (o sentimos) lo suficientemente alejados de allá, inventamos un mejor pretexto para olvidarlo, para no entenderlo.

 Espartaco Sánchez es un escritor claro, espontáneo, irónico y agudo. No hacen falta las reverencias para un autor que escribe por sí mismo y, sin lugar a duda, debemos mantener presente.

“Luego la calma, aún más odiosa; el aborrecimiento de uno mismo por ser incapaz de destruir y hacer daño; el pacto entre la falta de voluntad y el inmenso espacio de allá afuera; la transacción éntre la cobardía y la conformidad.”

Originally posted 2014-07-31 10:43:38. Republished by Blog Post Promoter

El caballo de Bukowski

“Lo primero que debe hacer la escritura es salvar tu propio pellejo. Si lo hace, entonces será automáticamente jugosa, entretenida.” 12.55 h.

El que suda, apesta. La parte más “humana” del humano es la que trabaja en las calderas y las coladeras; y esos dos lugares constituyen una gran parte del ser. El calor infernal del espíritu obliga a las vertientes del carácter a sacar toda la basura que pueda: pecar es malo, decir groserías no es bueno, tener sexo es sucio, pensar en la muerte te acerca a ella y es perverso, mentir es cruel.bukowski cari 2

 Es y no es, esto y aquello, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. La costumbre se bautiza como norma arrancándote del fuego para hacer de ti lo que no eres, pero debes ser.

 Charles Bukowski, el poeta borracho e imprudente, desde las noches briagas y hediondas. Expone sin lástima alguna las características del ausente. La literatura le quedó debiendo, no lo salvó. Él ya se había curado desde antes porque no bebía alcoholes ni derivados, se bebía su propio sudor.

 Gracias a Bukowski sabemos mejor que nadie sobre aquellos que tienen el cerebro blanco y despintado de tanto apretarles en busca de consciencia y arte en su máxima expresión. Pero no hay nada.

“Como escritor, tengo problemas para leer las cosas que escriben los demás. No me dicen nada. Para empezar, no saben cómo poner una línea, un párrafo, en la página. No tienes más que mirar el texto impreso, de lejos, y ya te parece aburrido. Y cuando te acercas y lo lees, es peor que aburrido.” 12.56 h.

 Que no nos maraville la atinada cachetada del autor: las revoluciones no se hacen con máquinas de escribir ni desde oficinas públicas; las revoluciones se hacen desde la porquería y con porquería. Pero, ¿por qué? Respuesta corta y complicada: porque si no te dicen qué hacer, no haces nada, y si te lo dicen, da lo mismo. Todos dicen algo pero no tienen nada que decir.

 La boca del hombre se traga a sí mismo y se convierte en un ciclo. Se come hasta verse viejo y descubrir que sabe lejano. Qué asco. Es en el preciso instante de la muerte que nos vemos jodidos, y tristes y con ganas de recuperar lo mucho que se pierde en las oficinas públicas.

“Ojos, orejas, piernas, voces, pero… nada. Se coagulan dentro de sí mismos, se engañan para ir tirando, fingiendo estar vivos.” 12.08 h.

 El punto para la mayoría es estar aquí y allá, pero nunca donde se corresponde. Son las letras para muchos lo que el alcohol para otros. Para Bukowski eran las dos cosas: dos maneras de quedarse sin nada y al mismo tiempo sacarle ventaja al prójimo.

Bukowski
Bukowski

 Es cierto. Unos nacen con la suerte del obrero y otros con el infortunio del burgués. Como se dijo al principio, las calderas y las coladeras…el que las trabaja aprende a respirar el humo. El desgraciado, inevitablemente, algún día tendrá que bajar cuando la muerte se le anuncie montada en un caballo.

Originally posted 2014-06-30 00:03:03. Republished by Blog Post Promoter

Vida en guerra: José Agustín

Este año se celebra el centenario de grandes escritores nacidos bajo la tutela hispanoamericana; ellos mismos han enriquecido y cultivado el saber literario que no sólo concierne a las letras mexicanas, sino a la literatura latinoamericana y mundial. Quizá unos sean más conocidos que otros, incluso más elogiados; sin embargo, su grandeza y amplitud intelectual se extiende a cada comisura del saber humano. Hablamos por ejemplo de Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas.

 Pero no sólo son ellos tres, “los hijos de la Revolución” como decía José Emilio Pacheco, los representantes de la lucha artística e histórica. Tropezamos con un complejo y variado número de artistas nacidos específicamente en el siglo XX que conforman un capital literario fértil. Esta ocasión, y a propósito de su cumpleaños 70 (en años, porque en vida ya es inmortal) aplaudimos el quehacer literario de José Agustín.

imagen extraída de eluniversal.com.mx
José Agustín

 Las letras de Agustín no eternizan una época específica para no olvidarlo, porque él bien sabe que la historia se vive una vez, pero siente por siempre.

 La característica primera de la literatura de este autor se ve en la libertad. Probablemente pensamos que todo artista debiera ser libre y así, expresar hasta lo que al alma le costó decir; pero no es así. La libertad, inherente al hombre, se encierra en los periodos de paz a los que nos sometemos individualmente (irrisoria ironía): José Agustín vive en guerra, no deja de leer, ni de aprender, ni de escribir.

 Las críticas y homenajes hacia este artista son extensas, pero no hay mejor homenaje para el hombre que vivir su obra y, en este caso, leerla.

 Vivir la literatura no consiste en una lectura fugaz o intensa, en recitar de memoria los versos o párrafos e interpretarlos pasionalmente. No. La literatura se vive interpretando con experiencias las palabras que alguien más pudo decir.

 He aquí la grandeza de los hombres y mujeres de letras. Encuentran las palabras exactas que viven en cada uno de nosotros, a través de todos los tiempos, en las situaciones que pierden un espacio rígido y nos dejan ver en la oscuridad.

 La literatura intimista y anticipada de José Agustín marca una pauta en la historia artística de México. Desde la aparición de su primera novela, se presenció en él un mundo ilustrado e insurgente que facilitó la rigurosa vida de la sociedad mexicana.

 Mencionar algunas de sus obras no es tarea fácil, pero destacan “La tumba”, “De perfil”, “Dos horas de Sol”, “Se está haciendo tarde” (novela escrita mientras estuvo en la prisión Lecumberri), “Tragicomedia mexicana”, “Vida con mi viuda”, entre otras.

 La pluma de José Agustín ha servido al periodismo, novela, poesía, teatro, cine. Con él se comprende el mundo literario como un sueño inmerso de irreverentes sueños, insólitos temas y agobiantes pasiones.

Excepcional caso el de José Agustín para la literatura; lectura pura del principio de su ser.

Una mente vieja para unas manos jóvenes. Quimérica vida, pero vida bien vivida.

Originally posted 2014-08-21 09:00:47. Republished by Blog Post Promoter

Ardores que matan (de ganas)

 “Como sabemos, en cosas de amores lo común es fracasar”. Las situaciones que envuelven pasión, deseo y cariño, se tornan caóticas de vez en cuando, para el que pretende perseguir y seguir un romance con un nombre prohibido: llámese Teresa, Lupita, Jimena, David, Pepe, Bulmaro, como gusten, al final de la historia da igual. El nombre se reemplaza y comienza una nueva desventura.

 Una vez que se le dedican dos que tres pensamientos, sabemos de sobra la condena que se debe pagar.

 En cuestiones de este tipo, el personaje (tú, yo, cualquiera) deja su nombre bien enterrado para convertirse en alguien más; y no tanto por lo que dice Borges: “todos los hombres, en el vertiginoso instante del coito, son el mismo hombre”, no; sino porque algunas personas, me incluyo, podrían identificarse con las historias de Ardores que matan (de ganas).

 Esta novela narra anécdotas que calan cada uno de los órganos. El protagonista, rey de su soledad, describe a destiempo el camino que ha de recorrer desde la primera vez que sintió la inepta necesidad de amar y (peor aún) de ser amado.ardoresque

  Ramón Córdoba, autor de esta suntuosa novela, se acerca a la trágica verdad de las relaciones, que de pronto nos inquietan.

Ramón Córdoba, editor y escritor mexicano
Ramón Córdoba, editor y escritor mexicano

 Con humor ácido y un lenguaje ordinario, el escritor capacita al lector para sentir diversas emociones. Quizá, la excelencia de esta novela no se encuentre en el manejo de la lengua, pero muchos se sentirán identificados con los modismos del autor.

“Ahora, muchos años después, como a ustedes les consta, tengo los güevos negros del humo de mil batallas y trato de creer que gente de nuestra magnitud espiritual no vive en busca de un corazón de oro ni espera hallarlo, pero sabe reconocerlo cuando lo encuentra.”

 Durante el transcurso de la lectura, uno cae en cuenta de que la palabra sexo pierde culpas. Córdoba reitera que el coito no es sólo placer, también es una forma diferente de dar amor: es el encuentro que va más allá de la persona; es la conexión con el amor mismo.

 Lo que se siente son ardores provenientes del recuerdo que nunca fue.

 A pesar de que la historia es comandada por hombres, aquellos “calentorros sin remedio”, no se excluye la sensibilidad y el deseo de la mujer; que no sólo juega un papel de verdugo, además, interpreta una que otra historia para así saber que entre todos, nos matamos las ganas.

“Me interesan sólo las causas románticas, las causas justas y las causas perdidas. Mi reino no es de este mundo”

Originally posted 2014-07-14 01:30:45. Republished by Blog Post Promoter

De cómo se perdió y recuperó el maíz

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Tu’til o bit’il-a tup’ te ixim sok te tut’il o bit’il cha’ jajch te ixime

 La tradición oral de los pueblos, de todo un país, conforma la riqueza del territorio, de la historia y, por encima de estos dos elementos, del individuo como miembro de una sociedad. Fue así, a partir del habla, que los hombres empezaron a soñar despiertos, a contar sus quiméricos pensamientos, lo imposible, sobrenatural y mágico de sus vidas: alma, mente, espíritu.

 Hablando, manifestando el poder del raciocinio con un lenguaje elaborado convirtiéndose después en una especie de rito las generaciones transmitieron saberes y conocimientos que hoy sustentan no sólo la cultura, sino la medicina, la astrología, la magia…

 La literatura, antes de ser, se manifestaba de manera oral. Contar una historia que se quedará impregnada no en las hojas de papal, sino en el viento…

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 ¿Qué no es acaso el arte una reverencia a la naturaleza? Es la musa que inspira; somos nosotros mismos los que nos llegamos a elogiar. Háblese de todas las expresiones artísticas de todos los tiempos. Sin embargo, es importante resaltar una de las primeras manifestaciones para preservar esa experiencia estética, esa duda, ese “ser hombre”: la mitología.

 La mitología es el principal elemento que se encarga de distinguir las civilizaciones. Indispensable es, pues, conocer las raíces de dichas sociedades para así, entender el por qué de lo que hoy somos, tanto de nuestra historia inmediata como la más vieja.

 Pensamos en dioses, creación, cosmología, Universo, hombre, naturaleza. Mitología griega, nórdica, egipcia, hindú, maya, etcétera. Fue (y es) ella, el más puro pensamiento; nuestra religión.

 A través de México y otros países de Centroamérica, las grandes culturas construyeron un imperio inigualable. Fue la cultura maya, una de las más trascendentes, hermosas, magistrales e importantes.

 La civilización maya, no sólo se extendió territorialmente, también esparcieron y tuvieron un alcance impresionante en cuanto a sus ideas y costumbres.

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Gracias a CONACULTA Y La caja de cerillos, nos podemos adentrar más a la mitología maya. De cómo se perdió y recuperó el maíz trata el mito sobre la relación entre los dioses, el hombre y el maíz, contacto vital para la cultura mexicana.

 Se encuentra narrado en español y en tseltal (lengua maya hablada predominantemente en Chiapas). Este libro, determinante para la literatura infantil y juvenil, cuenta con ilustraciones que evocan los esplendores de la época, corriendo a cargo de Jazmín Velasco.

 Esta versión de Ignacio Plá, empieza con los hombres descuidando el alimento primordial: maíz. Los dioses, al percatarse de dicha situación, deciden esconderles las semillas en una cueva. Es así como los hombres, desesperados, les piden ayuda a los animales.

Mural de Diego Rivera (fracción)
Mural de Diego Rivera (fracción)

 Una lección aprendida por los hombres para cuidar uno de los tesoros más preciados que la naturaleza les dio.

De cómo se perdió y recuperó el maíz no sólo nos deja ver la maravilla de la tradición oral maya, también permite que los niños se interesen por cuestiones que vemos tan lejanas, ajenas.

“Los hombres estaban desesperados. Sin maíz, se decían, no se puede vivir, es nuestra alimentación, nuestra base”

“Sojknax k’inal la ya’iyik te winik antsetike: Teme ma’yuk te ch’ul ixime, ma’yuk skuxlejalik te winik antsetik, jich ma’yuk skuxlejalik-euk te chanbalametik, xchiik”

Originally posted 2014-08-14 11:46:37. Republished by Blog Post Promoter

El almacén de la imagen: el cuerpo en la ilustración de Fernando Vicente

 Pensar en ilustraciones anatómicas es remontarse a los libros propiamente de medicina, en el que normalmente se explica la conformación de las estructuras internas del cuerpo humano típicamente representado por la figura de un hombre. La anatomía, o el estudio de los órganos y los tejidos, ha quedado estrechamente ligada al mundo de la medicina y de la salud.

Fernando Vicente, Human anatomy
Fernando Vicente, Human anatomy

 En la actualidad podría parecer incluso extravagante aquello que nos remita a la anatomía y que no se encuentre dentro de la esfera de la medicina. Sin embargo, algunos artistas contemporáneos han hecho uso de la anatomía para exhibir conceptos de belleza a través de una muestra del interior del cuerpo humano. El trabajo del pintor e ilustrador madrileño Fernando Vicente (1963) es un ejemplo del vínculo que existe entre la anatomía y el arte.

 El cuerpo ha sido un tema recurrente en la creación artística desde la antigüedad. Es claro que la concepción del cuerpo y sus formas de representación han cambiado a través del tiempo. Esta representación del cuerpo humano y las ideas que se tienen de él se han ido transformando según las necesidades y las mentalidades de diversas sociedades en diferentes épocas históricas.

 La manera en la que se expone el cuerpo, ya sea masculino o femenino, responde a ciertas ideas que se tienen con respecto al hombre y a su lugar en el mundo. El trabajo de Fernando Vicente es una muestra de la exhibición del cuerpo, propiamente femenino, en función de los ideales de belleza que se han planteado en el siglo XXI. Fernando pinta mujeres bellas en las que se exhibe su anatomía interna de una manera un tanto seductora, sin dejar de lado la naturaleza encantadora de la mujer. Así pues, su obra tiene como objetivo demostrar que la belleza puede observarse incluso dentro del cuerpo humano.

We are all the same inside; all you have to do is find that beauty. 
Fernando Vicente

 Fernando Vicente basa gran parte de su trabajo en las ilustraciones anatómicas del siglo XVIII y del siglo XIX y fusiona esa idea con la imagen de las modelos que aparecen en las revistas de modas. Así, la figura femenina que se presenta en los medios ilustrados y que generalmente propone un ideal de belleza se ve diseccionada para mostrar su cuerpo desde dentro. La belleza no sólo es lo que se ve por fuera, en apariencia, sino también es todo aquello que nos conforma por dentro.

 La relación entre el estudio de la anatomía y la creación artística puede ser vista claramente desde la época del Renacimiento, sobre todo a partir de los estudios anatómicos del pintor Leonardo Da Vinci. Durante el Renacimiento el arte voltea la mirada a la antigüedad clásica, por lo que las pinturas comienzan a tener temas de tipo mitológico. Resurgen las representaciones de Venus y el antropocentrismo resuena en las ideas que se ven fuertemente enmarcadas en el arte. El hombre comienza a ser la medida de todas las cosas.

 Durante este periodo, se inicia el estudio del cuerpo humano por medio de la disección, lo cual plantea una fuerte revolución a nivel epistemológico. En principio se estudia la estructura del cuerpo humano con el objetivo de mejorar su representación en el arte. Conocer  es perfeccionar. El estudio de la anatomía con fines artísticos impulsa a los artistas de la época a desarrollarse en la anatomía clínica. Enrique Flores menciona, en “El anfiteatro y la cámara oscura”, que para Leonardo Da Vinci (quien dedicó parte de su vida a los estudios de la anatomía) dibujar un cadáver era pintar un alma, esto es, la esencia de la anatomía es el arte. Por ello, abrir un cuerpo significaba no sólo la belleza de descubrirlo, sino también el horror de la carne expuesta y de la sangre derramada en beneficio del conocimiento.

 Los artistas del Renacimiento realizaban disecciones a cuerpos disecados para hacer ilustraciones del interior del cuerpo humano con el objetivo de mejorar la representación de éste en su quehacer artístico. Por otro lado, Fernando Vicente hace uso de las ilustraciones anatómicas ya existentes como base de sus representaciones del cuerpo femenino, para plantear un modelo de belleza que rompe con los paradigmas del tipo ideal propuesto en nuestro tiempo.

Fernando Vicente, Vanitas.
Fernando Vicente, Vanitas.

 En su serie Vanitas, por ejemplo, nos muestra mujeres que siguen entrando en el estándar de belleza (mujeres esbeltas, bien peinadas y maquilladas), pero al mismo tiempo las expone desde dentro. Incluso exhibe en tres de sus pinturas a mujeres embarazadas como una forma de representación no sólo de la belleza física de la mujer, sino también de la hermosura de su figura de madre, de creadora, de dadora de vida. Nos enseña pues, la belleza del embarazo en el sentido de cómo puede existir un cuerpo dentro de otro. Los músculos, los huesos y el sistema nervioso aparecen como eje central de la pintura anatómica de Fernando Vicente.

 La ausencia de sangre nos alivia del horror de pensar en la disección de la que se servirían los artistas del Renacimiento. La belleza, menciona Fernando, es sublime en su trabajo y se apoya de la idea de que ésta se puede encontrar incluso dentro del cuerpo humano.

Fernando Vicente, Materia Rosa.
Fernando Vicente, Materia Rosa.

Originally posted 2014-09-10 09:00:17. Republished by Blog Post Promoter

Yo miro, miro todo el tiempo: Rufino Tamayo

“El contacto con el arte prehispánico y con las artes populares me abrió un mundo.

De inmediato descubrí que la fuente para mi trabajo estaba ahí, en mi tradición.”

La universalidad del hombre se encierra en el puño de una mano; el universo se va desintegrando hasta transformarse en materia ajena. El pincel se convierte en una extensión de la mano, da inicio al recorrido no sin antes atravesar el brazo, la mente, y llega a su final con el alma.

HOMENAJE A LA RAZA INDIA, 1952. VINELITA SOBRE MASONITE
HOMENAJE A LA RAZA INDIA, 1952. VINELITA SOBRE MASONITE

 La tierra produce el material necesario para que se pueda engendrar una obra imperfecta, totalmente humana. Esa misma naturaleza no inspira la obra, se prepara para verla nacer: la alimenta, la arrulla, le da un propósito, un nombre para luego, anunciar el deceso –el fruto se convierte en arte-.

 Rufino Tamayo, durante 90 años, experimentó la pureza de dar a luz, de ser madre y padre, hijo  y hermano del oficio artístico. Al igual que sus frutas, en él se resguardaban semillas de colores, de alegrías, ritmos, figuras, de  tiempos no lineales, vacíos…

 Presenciar un cuadro del artista oaxaqueño, consiste en colocarse los ojos del cielo y simplemente mirar la vida junto a sus múltiples orígenes.

 Ediciones Tecolote, en colaboración con el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, la Fundación Rufino y Olga Tamayo y el Museo Rufino Tamayo, rinden un pequeño pero completo homenaje al pintor. El libro Yo miro, miro todo el tiempo: Rufino Tamayo contiene una selección de imágenes de algunas de las obras más representativas, así como pedazos de texto que proporcionan continuidad y coherencia a la recopilación de imágenes.

 El título desglosa cada uno de las imágenes para así, ofrecerle al lector la oportunidad de analizar y experimentar el ritmo, el trazo, el movimiento y el color que utilizaba el artista. Mirar una pintura es una forma de vivir la vida que no nos pertenece. El verdadero reto de la pintura basado en la perspectiva del oaxaqueño, consiste en decir mucho con poco. Por ejemplo, un solo color ofrece vastas posibilidades de tonos o gamas, ese mismo color penetraba la complejidad y se convertía en muchos más colores.

 La geometría –elemento fundamental del artesano-artista- ofrece cierto equilibrio al espacio pero, al mismo tiempo, “el orden debe estar presente, pero también el desorden”. Esta filosofía presenta y erige la personalidad del hombre y su libertad.

 Él, encontró en México su propia universalidad. Encerró en su puño la historia, la muerte, la existencia, la eternidad y las tradujo en obras artísticas. Hizo del ojo humano el componente maestro para expresar lo que el alma no se atreve a decir.

COMEDOR DE SANDÍA, 1949. ÓLEO SOBRE TELA
COMEDOR DE SANDÍA, 1949. ÓLEO SOBRE TELA

 Yo miro, miro todo el tiempo: Rufino Tamayo nos dice que la prudencia del tiempo en nuestro país es infinita; el infinito se apropia de un cuerpo, se convierte en artista y, al final, se le otorgó el nombre: Rufino Tamayo.

“Para mí el mundo, mi mundo, es y ha sido únicamente la pintura…Jamás me retiraré. Es más, yo creo que me moriré pintando.”

 Vivió dos veces, y lo hizo al mismo tiempo. Respiraba mientras pintaba y pintaba para poder respirar. A veces, creo que inventaba su propio aire.

Originally posted 2014-05-15 00:47:54. Republished by Blog Post Promoter

La soledad de los animales

“¿Lo ves? dice , sólo los animales recuerdan cómo ser felices.”

El arte es generador de vida; su nacimiento es humano y su muerte, también. Siempre nos cuenta una o más historias: consecutivas, suspendidas, amortiguando el fin y manifestando treguas. Con una mirada, una palabra, un paso, una imagen, dan a luz un mundo en cada uno de nosotros. Es natural, y duele. Por eso, la literatura como manifestación artística propia del hombre también puede ser una idea, un arma, un deceso.

 Naturaleza del hombre, de animal, de dolor. Desde hace mucho tiempo que los hombres se perdieron el asco –o respeto a sí mismos y por ende, a todo lo demás.

 La soledad de los animales de Daniel Rodríguez Barrón, logra en unas cuantas páginas –porque eso es lo que el hombre tiene que decir de sí mismo actualmente retratar la violencia del hombre, que siempre justificamos como instinto; sin embargo, la sobrevivencia se pierde cuando el placer se antepone.

"La soledad de los aimales" de Daniel Rodríguez Barrón
“La soledad de los aimales” de Daniel Rodríguez Barrón

 Esta primer novela de Rodríguez, cruel, rápida, sarcástica e irónica, narra la historia de un periodista alcohólico que encuentra a Laura, activista radical que busca salvar animales de manera desenfrenada. En su intento por lograrlo, se vuelve víctima de las verdaderas bestias irracionales: trabajadores de laboratorios, científicos que experimentan con perros, hasta los personajes que tratan a sus mascotas mejor que a ellos mismos.

“Según la nota, los encontraron muertos, con claras señales de tortura; a ambos los violaron; los acuchillaron en la cara a sabiendas de que ninguna cuchillada en esa parte del cuerpo puede causar la muerte, lo hicieron por diversión…”

 La metáfora que plantea el autor, alejada de una sociedad “civilizada”, nos mantiene alerta, nos recuerda constantemente (y no sólo a través de videos virales) que ser humano puede ser un peligro para quien está a nuestro lado y para nosotros mismos.

“…luego abrieron sus cuerpos en canal y los rellenaron con pollos aún sin desplumar, tal vez incluso las aves estaban vivas aunque atadas de las patas. Con su sangre escribieron en las paredes: “Todos somos animales”.”

 Daniel Rodríguez Barrón estudió Letras Inglesas en la UNAM. En 2008 recibió el Premio Nacional de Periodismo, específicamente en la parte de Divulgación Cultural. Su trabajo como editor, periodista y colaborador es extenso, abarcando más de 20 años de trayectoria.

 Como recomendación, no sólo encontramos esta novela, Incidentes, es su libro de cuentos. Ha incursionado también en el teatro. Su obra La luna vista por los muertos (título que, en lo personal, me hace pensar en Juan Rulfo) le permitió recibir, en el 2002, el Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo.

 La soledad de los animales editada por La Cifra Editorial, es el ejemplo perfecto del curso que la literatura mexicana ha estado tomando desde hace unos años. Letras que parecieran dejar inconclusa la intención, pero si se leen bien, simplemente optan por dejar una brecha abierta al diálogo y la reflexión de los lectores.

 ¿Qué somos?, ¿en qué nos hemos convertido?, ¿la inconciencia nos supera o nosotros ya superamos nuestros propios límites?

Room 237: El resplandor y el genio de Stanley Kubrick

El resplandor es una película de Stanley Kubrick estrenada en 1980, basada en la obra homónima de Stephen King publicada en 1977 . Hasta acá todo va bien, una gran adaptación de un libro excelente, pero por mucho, la película de Stanley Kubrick supera en demasía al libro a tal nivel que empecé a obsesionarme con esto, sobre todo después de ver el recomendadísimo documental Room 237 de Rodney Ascher, mi obsesión después de ver el documental creció a tal punto, que empecé a formularme la idea de usar un gorrito de aluminio.

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 Y es que yo sabía que Kubrick fue un director de lo más peculiar, famoso por guardar los detalles en sus obras cinematográficas y por su excelente gusto musical en las adaptaciones, también famoso por rasguñar la misantropía en cuanto a sus habilidades sociales, pero sobre todo por ser una mente brillante en el gremio. A todo esto, les contaré el por qué de mi obsesión y por qué El Resplandor simplemente es una de las mejores películas de terror y suspenso que se han hecho.

 Bueno, como ya mencioné, siempre fui fanático de la cinta, la actuación de Jack Nicholson en particular creo que ha sido, junto con The One Flew Over The Cukoo’s Nest, una de sus mejores actuaciones y eso es mucho decir;  siguiendo la trama de ésta película, los personajes sombríos que van apareciendo a lo largo del filme, así como  las escenas superpuestas y las múltiples referencias al exterminio de las tribus nativo-americanas, del supuesto falso alunizaje del Apolo 11 y del Holocausto, hacen que al mirar esta cinta se recurra a un constante stop’n’go para evitar perder algún detalle significativo que nos haga creer que de hecho Stanley quería que viéramos más allá de la cinta.

 Como sabemos, el argumento principal es acerca de un hombre que va a vivir con su familia a un famoso hotel durante una temporada con el fin de cuidar las instalaciones, al parecer dicho hotel posee un pasado obscuro, pues Grady, el hombre que se encargó anteriormente de realizar la misma tarea, había matado a su esposa y a sus dos hijas con una hacha; Jack Torrance, que es el protagonista del terrorífico film, sucumbe ante los fantasmas que resguarda el majestuoso recinto y termina por intentar matar a su esposa Wendy y a su hijo Dany, quien posee la habilidad de comunicarse por telequinesis y de ver más allá de lo aparente, cualidad que es mencionada en la película como “El Resplandor”.

"Come and play with us, Danny. Forever... and ever... and ever.”
“Come and play with us, Danny. Forever… and ever… and ever.”

  La historia “oculta” (o al menos una aproximación a ella) es contada en Room 237, dividiendo y analizando algunas de las escenas más emblemáticas de la película, sólo ahí nos damos cuenta del genio de Stanley, el planteamiento de los locutores, gira en torno a los mensajes subliminales que quedan implícitos en la cinta, añadiendo aspectos de la vida del propio Kubrick y de su acercamiento al oscuro arte del marketing, poniendo énfasis en ciertos puntos clave como lo son los mensajes del alunizaje y de la constante lejanía que guardaba la cinta con respecto a la obra literaria.

El almacén de la imagen: Duane Michals

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial surgieron algunos cuestionamientos con respecto al arte y la cultura. El arte conceptual tomó fuerza en la década de los sesenta del siglo XX, luego de que la presentación de los readymades del artista francés Marcel Duchamp inaugurara un nuevo movimiento artístico en el que las ideas se vuelven el eje fundamental para el desarrollo del arte.

  Los conceptos comenzaron a tener más peso que la representación estética y material de la obra de arte.

 En 1961 Piero Manzoni presentó su obra Escultura viviente en la que firma el cuerpo de algunas personas con el objetivo de crear esculturas en movimiento. Ese mismo año presentó Mierda de artista, una obra conformada por 90 latas que supuestamente contenían heces de artista en un intento por objetar la producción artística y su consumo.

 La propuesta artística de Manzoni gira en torno a un constante cuestionamiento acerca de lo que es el arte, como una crítica a su valoración por parte de las galerías y de los compradores. Cuatro años después, en 1965, Joseph Beuys se paseaba por una exposición de arte con la cara cubierta de miel y pan de oro mientras cargaba una liebre muerta como si fuese una niña dormida en sus brazos.

 El arte conceptual cuestiona el establisment artístico.

Duane Michals, Proof.
Duane Michals, Proof.

This photograph is my proof there was that afternoon, when things were still good between us, and she embraced me, and we were so happy. It did happen, she did love me, look see for yourself!

 En este contexto aparece el trabajo del fotógrafo estadounidense Duane Michals, quien es considerado como fotógrafo conceptual por dar más peso a las ideas en sus fotografías. Su obra se caracteriza por mostrar secuencias fotográficas y textos que las complementan, creando así historias que sería imposible poder explicar con una sola fotografía.

 Según Michals, el problema con la fotografía es que solo se ocupa de las apariencias que pueden o no ser representaciones de la realidad. Él no confía en la realidad, asegura en la entrevista que le hace el fotógrafo de modas David Seidner. Por ello cuando escribe sobre las fotografías no intenta explicar lo que está viendo, sino expresar aquello que la fotografía no cuenta por sí misma.

Duane Michals, de la secuencia The pleasure of the glove.
Duane Michals, de la secuencia The pleasure of the glove.

 La idea de que una imagen dice más que mil palabras puede llegar a ser errónea. A veces la fotografía puede ser un instrumento que limita la expresión de conceptos o ideas más complejas. Duane intenta manifestar aquello que no se ve a través de secuencias fotográficas y de palabras, es decir, hacer visible aquello que la fotografía no logra describir.

 En este sentido, la fotografía conceptual de Duane Michals también cuestiona la función visual de la fotografía, tal como los artistas conceptuales de su época lo hicieron al cuestionar el arte y su función. ¿Debemos fijarnos solo en aquello que vemos en una fotografía? ¿La fotografía solo nos muestra aquello que observamos en ella?

 Es importante saber leer la información visual que se muestra en una fotografía, pero más importante aun es aprender a observar aquello que no nos está mostrando de manera directa. Un día un profesor en la universidad me aseguró que uno debía aprender a interpretar aquello que se dice y aquello que se ve, pero que la información más importante estaba en aquello que no se dice y que no se muestra de manera explícita. Duane complementaba con texto aquella ausencia de información que había en la fotografía.

Duane Michals, Watching George drink a cup of coffee.
Duane Michals, de la secuencia Watching George drink a cup of coffee.

 Las fotografías en secuencia muestran una cosa, el texto exhibe otra cosa, mientras que la conjunción de ambas hace evidente una idea más compleja todavía. Algo así como el “C’est ne pas une pipe” que nos muestra la imagen de una pipa. En este punto se siente la influencia de algunos surrealistas como Magritte y Balthus en la obra de este fotógrafo. Esa es la gran magia detrás de la obra de Duane Michals. Para él la realidad es la expresión interior de las ansiedades o de los sueños, pues afirma que el ser humano pasa un tercio de su vida soñando y los fotógrafos se limitan a capturar aquello que no se puede ver, como los sueños.

Duane Michals, The fallen angel.
Duane Michals, The fallen angel.

 El trabajo de Duane Michals se desarrolla a partir de temas religiosos, de espiritualidad y sexualidad, retrata la belleza e incluso la muerte. Intenta capturar aquello que no se puede ver, le da movimiento a las imágenes a través de la secuencia y logra retratar lo efímero, tal como lo hace en The spirit leaves the body. No se trata de retratar la realidad, tal como lo intentan hacer los fotógrafos documentales, sino más bien de mostrar un registro artístico de aquello que no es fotografiable.

Duane Michals, The spirit leaves the body.
Duane Michals,  de la secuencia The spirit leaves the body.

Mi abuelo el luchador: cultura popular para niños

Uno se despierta con la terrible sensación de fin de semana, incluso nos duele el pecho: es domingo. Prendemos la televisión por la mañana. Evidentemente no hay nada interesante. ¡Claro!, es domingo y es la mañana. La famosa y eterna “catafixia” dejó de ser interesante a los 5 años.

Santo "El Enmascarado de Plata"
Santo “El Enmascarado de Plata”

 Apretamos una y otra vez hasta llegar a nuestro destino…”El santo contra todo lo ridículo que se les pueda ocurrir”. Héroe nacional. Casi casi nos dio patria por cada triunfo frente a las mujeres vampiro, las momias, la Llorona, los marcianos, las lobas (y no precisamente las que conocemos ahora); grosso modo, “El Enmascarado de Plata” ganó a todos los miembros del mundo oscuro y temible.

 Del ring, pasó al corazón del pueblo. Estoy enteramente convencida de que ahí sigue, para siempre. Tanto el enmascarado como la lucha libre, se han convertido en icono y en cultura. La cultura popular bien se podría fragmentar en elementos distintivos que identifican al pueblo sincero de entre todos los demás.

 Bajo la lona del artista improvisado -diría Monsiváis-, hasta  las esquinas de un cuadrilátero, el mexicano se ve bajo la máscara y lucha en silencio.

Mi abuelo el luchador (Ediciones El naranjo), libro infantil y mexicano, rinde un homenaje a todos aquellos que emprenden la contienda diaria, la más difícil: el amor.

 El abuelo Ignacio, es aquel luchador anónimo y adorado, invencible. Alto como un edificio, capaz de cargar una tonelada de fideos y hacer cachorro a un feroz lobo. Es así como su nieto lo ve, como el más grande y poderoso.

MI ABUELO EL LUCHADOR
MI ABUELO EL LUCHADOR

 Durante la lectura, el niño lector logra entender 2 aspectos importantes: para llegar a ser el mejor, es necesario recorrer un largo camino; ese camino es más fácil recorrerlo cuando tienes a quien amas  a tu lado.

 Máscara (texto): Antonio Ramos Revillas, cuentista mexicano originario de Monterrey, nació en 1977. Entre sus múltiples reconocimientos, destacan el Premio de Literatura Joven Universitaria y el Premio Nacional de Cuento Salvador Gallardo; a su vez, ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, también lo fue de la Fundación para las Letras Mexicanas.

 La publicación de Mi abuelo el luchador forma parte de la obra de este gran cuentista, junto con “Todos los días atrás”, “Sola no puedo”, “Habitaciones calladas”, entre otros.

 Cabellera (ilustración): Rosana Mesa Zamudio, ilustradora y artista veracruzana, ha sido expositora tanto en la capital del país como en algunos estados de la República. Su participación como ilustradora se extiende hacia varias editoriales y diversas publicaciones. El trabajo de esta artista dentro de Mi abuelo el luchador es simplemente maravilloso. Diera la impresión de un boceto a lápiz salvo la intensión de resaltar algunos detalles con color. Cada una de las ilustraciones escenifica y plantea el texto tal cual es.

 Con una simple hojeada es fácil para cualquiera sentirse fascinado hacía este libro, hacia el dibujo, el niño narrador, el abuelo, la historia.

lucha

 Fue el Santo, fue mi abuelo, quizá el tuyo, fue el papá de algunos, tío de otros. Nadie lo puede saber. El héroe lo son todos.

La prosa cortante y oscura de James Sallis

 

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Colaborador: Haroldo Piña Mendoza

 El nombre James Sallis (Helena, Arkansas, 1944) no me sonaba de nada hasta finales del 2011. Como muchos, me acerqué a su literatura gracias a Drive (Dive, 2011) película dirigida por Nicolas Winding Refn y protagonizada por Ryan Gosling. La cinta fue un verdadero suceso. Y tal fue la buena impresión que me dejó que no me atreví a leer a Sallis de manera inmediata. Me esperé un tiempo, dos años. Pensaba que el libro no estaría a la altura de la película, o viceversa, que es lo más común.

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 El caso de Drive es una de las pocas películas que ha logrado alcanzar el nivel de su fuente literaria. Lo curioso es que haya críticos que aplaudan mucho la película, etiquetándola incluso como de culto, mientras que al libro no se le toma en cuenta. O peor aún, comentan que es aburrido. Una de las críticas que leí señalaba que Sallis se entretenía demasiado en describir situaciones que no ayudaban a la historia y que lo único que lograban era dormir al lector. Definitivamente, decía la nota, vale la pena solamente la película. Recomendaba no acercarse al libro.

  Sí creo que la forma en que nos seduce la película es más efectiva que la forma en que lo intenta hacer la novela. El manejo de la cámara y los silencios en que ésta parece flotar y desplazarse es simplemente fenomenal. Si le agregamos la explosión de colores y sonidos, nos encontramos ante una película nada difícil, únicamente nos tenemos que dejar conducir. Pero recordemos que la actividad que realizamos al apreciar una película es meramente pasiva. Por lo contrario, con el libro, está en juego la imaginación del lector. En mi caso nunca me aburrí o perdí interés, ni con Drive (The Drive, 2005) ni con El regreso de Drive (Driven, 2012). Y cómo lo iba a hacer si tratan de la incapacidad de su protagonista de escapar de la violencia de la sociedad, y sobre todo de la violencia que yace en el fondo de sí mismo.

  Su concisa prosa me atrapó. El inicio de Drive, así como el de su continuación, son auténticas joyas. En el primero leemos: “Un rato después, sentado y con la espalda apoyada en la pared de un Motel 6, en la salida norte de Phoenix, contemplando el charco de sangre que avanzaba hacia él, Driver se preguntaría si no había cometido un grave error. Más tarde aún, ya no habría ninguna duda. Pero ahora Driver se encuentra, como dicen, en el momento. Y el momento incluye esa sangre que avanza hacia él, la apremiante luz del amanecer sobre las ventanas y la puerta, el tráfico de la autopista cercana, el llanto de alguien en la habitación contigua.”

2 Sallis es un auténtico maestro de la novela corta, sus palabras son contundentes y oscuras. En un extremo de una balanza coloca el universo pulp, y en el otro ubica la filosofía existencial. La manera en logra mantener el equilibrio es lo más notable de su narrativa. Al centrarnos en la historia, descubriremos que roza el cliché, por lo menos en lo que toca a Drive. Sin embargo, Sallis no cautiva por la historia en sí, sino por su manera de fragmentarla. Es capaz de concentrar en poco más de cien páginas una historia con un método narrativo que te hace pensar en el cine. Cada escena que plasma está repleta de detalles, y es en éstos donde se adquiere  el verdadero placer de sus letras, donde se percibe su habilidad para ir destilando de a poco la violencia. Sallis no tenía pensado escribir la continuación de Drive hasta que se lo preguntaron. Su respuesta fue que no lo sabía. Esa misma noche se sentó a su mesa y comenzó a escribirla. El resultado es igual de bueno.

 En El regreso de Drive, en su primera página, leemos: “Vinieron a por él justo después de las once de la mañana de un sábado; eran dos. Cada vez hacía más calor; la luz solar relucía en la fina película de sudor que cubría la frente de Elsa. Un atisbo de movimiento por el rabillo del ojo mientras ellos pasaban por un breve callejón: ahí estaba el primero. Saltó, golpeando con el pie y con todo su cuerpo la rodilla derecha de ese sujeto: la oyó crujir.”

De nuevo está ahí la cadencia, la respiración de Sallis que suda en cada página y que es un verdadero signo de identidad.

Padre y memoria de Federico Campbell

“Soy, en la medida que me cuento. Cuento, luego existo.”

Siempre me ha costado trabajo decir: murió (no “se murió”, porque así como no “se nació” tampoco “se murió”); murió en tiempo pasado, porque sólo se muere una vez. Cuando llega el fin del tiempo, basta con que uno lo recuerde para que viva para siempre.

 Por eso los escritores nunca mueren, nunca fueron. Los escritores son y serán. Viven en nuestra memoria sólo para convertirse en parte de nuestros recuerdos. ¿Que no son nuestros recuerdos, nuestra memoria parte de nuestra identidad personal?  “Y es que la memoria nos constituye. El ser es memoria. La persona es la memoria y la memoria es nuestra identidad personal. Yo soy lo que he sido. Yo soy lo que recuerdo.12718

 Eso dice Federico Campbell, uno de los más grandes periodistas, ensayistas, narradores y traductores mexicanos. Obtuvo la beca J. S. Guggenheim en 1995 así como la beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en 1990; recibió el Premio de Narrativa Colima por “Transpeninsular”; en 1999 se convirtió en miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. De manera magistral figura en los libros de cuento y los ensayos, como por ejemplo: “La ficción de la memoria”, “El imperio del adiós”, “La invención del poder“, “Periodismo escrito”, etcétera.

 “Padre y memoria” es el último ensayo. Este trabajo antológico nos muestra que para Campbell, citar constituye todo un ejercicio de la retórica donde el escritor se convierte en ajustador. La riqueza en cuanto a referencias es notable.

 Franz Kafka, Juan Rulfo, Paul Auster, Sam Shepard, Ramond Carver, Eliseo Alberto…forman parte de lo que conforma “Padre y memoria”.

 Haciendo una revisión de textos de algunos de los más grandes autores y científicos, Campbell deja ver la influencia del padre en la literatura, empero no sólo como figura patriarcal, sino como memoria. Se sostiene que cuando el padre vive de su memoria, el hijo vive de esta; y más aún cuando el hijo realiza el ejercicio de las letras.

 Dice Campbell que los seres humanos jugamos entre dos dimensiones: la vida real y la ficción. Al hacer uso de nuestros recuerdos, la memoria no actúa fiel, no recordamos de manera lineal ni cronológica, nuestra memoria crea “la memoria inventa. No reproduce. No es un disco, ni un archivo, ni una cinta grabada. Recordar es siempre reconstruir, no reproducir.”

 Pensar en nuestra memoria es pensar en lo que imaginamos. Podemos comparar el sueño con la acción de escribir una novela; nos valemos de nuestros recuerdos para construir vidas y amores, espacios y tiempos. “Las ruinas circulares” de Jorge Luis Borges se detona uno de los peores miedos de la mente: imaginar que somos imaginados. ¿Seremos personajes del sueño de alguien más? “¿No será que, como el sueño, la vida también es una ficción?”

Elena Poniatowska: Querido Diego…

Cuando escuchó el nombre por primera vez vivía en un estado poco apegado a la realidad social en la que vive, como la mayoría de sus allegados, aquella persona que posaba enfrente movió sus labios para pronunciar un apelativo impronunciable que por supuesto pasó desapercibido, solo sabía que se refería a una mujer. El tiempo hizo más que cambios físicos en aquella señorita, todos los días se levanta con la firme idea de ser menos simple ante el mundo y por ello un libro en mano no le puede faltar.

Angelina Beloff
Angelina Beloff

El nombre impronunciable, ahora lo escribe como si fuera propio. Escritora, periodista y activista que al nacer en Francia en 1932 recibió el título de princesa Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor, migrante a consecuencia de la segunda guerra mundial hacia el país del águila que devora la serpiente, pronto se enamoró de esta nación y amó el castellano inculcado por su nana Magdalena, después voló al reino de la comida rápida y de regreso inició su carrera periodística, desde 1954 Elena Poniatowska no ha dejado de hacer letras, de mirar entre la niebla, de alzar la voz por los mudos y de buscar un espacio en las mentes que intentan ser menos simples cada día.

  Apareció ante sus ojos en su libro Querido Diego, te abraza Quiela, lo encontró en una calle de la ciudad de Puebla, en el barrio de los sapos donde cada fin de semana se vuelve una plaza para admirar las artesanías y las joyas antiguas encontradas en las casonas de la ciudad o en algún otro sitio; setenta y dos hojas con olor a libro viejo, de pasta delgada, desgastado del lomo que al abrirlo una nota surgió con el mensaje siguiente: “Con el afecto de siempre para alguien especial en un día especial, 13 de octubre de 1980”, entonces aquella señorita no dudo en pagar por el libro.

 

La maternidad, Beloff
La maternidad, Beloff

Querido Diego, te abraza Quiela es la recopilación de cartas que la pintora rusa Angelina Beloff le escribe al pintor mexicano Diego Rivera desde el París de la posguerra, cartas amargas con sabor a angustia, llenas de ansiedad por seguir presente en la inspiración del muralista, con hambruna y frío mortal que no dotan más que de lástima a quien las envía, olvido y afición que después de dos inviernos solo son señas de un adiós y la osadía de un amor.

  Fragmentos:

  19 de octubre de 1921

  En el estudio, todo ha quedado igual, querido Diego, tus pinceles se yerguen en el vaso, muy limpios como a ti te gustan. Atesoro hasta el más mínimo papel en que has trazado una línea…He abandonado las formas geométricas y me encuentro bien haciendo paisajes un tanto dolientes y grises, borrosos y solitarios. Siento que también yo podría borrarme con facilidad…

                                                                                                                           Te besa una vez más Quiela

  22 de julio 1922

  Parece haber transcurrido una eternidad desde que te escribí y sé de ti Diego. No había querido escribirte porque me resulta difícil callar ciertas cosas que albergo en mi corazón y de las cuales ahora sé a ciencia cierta que es inútil hablar.

                                                                                                                                                             Quiela