Amor, duda y clown: Perhaps, Perhaps… Quizás

Cuando el público comienza a ingresar al recinto, ella se encuentra ya en el escenario, como escondida, dentro de un pequeño refugio traslúcido que sólo permite entreverla junto a la tenue y cálida luz que emana una lámpara, mientras escribe y juguetea al comer fresas.

 Un sillón, un buró, un perchero, una mesa y un par de sillas. Montañas de papeles que acompañan el blanco de su atuendo, un vestido de novia, y el plato de frutos rojos.

 Es Greta, y un poco de su historia se explica al público, a manera de preludio, en un material visual silente que combina secuencias de video y cortinillas de texto. Se le mira soñadora y romántica, curiosa por conocer el amor. «… Su dolor era tan suave y discreto que sólo algunos alcanzaban a escuchar», se lee en las líneas del último cuadro.

 Perhaps, Perhaps… Quizás es un espectáculo teatral con algunas particularidades que le vuelven diferente en comparación con lo que usualmente puede encontrarse en cartelera. Se trata de una representación de estilo clown, y la protagonista, más allá de retomar sólo el rasgo característico del maquillaje que distingue esta corriente, se sirve de distintas técnicas de esta variación teatral, como la ausencia de lenguaje verbal, para desarrollar este montaje.

 En el cine, salvo que se trate de un hecho intencional, provocativo o estudiado por parte del director, los actores no suelen mirar directo a la cámara, o hablar dirigiéndose directamente a ella. En el teatro, usualmente, sucede lo mismo. Nos encontramos con escenas y pasajes hechos y aprendidos, actores que interpretan el rol que les toca, que dan voz a las líneas que leyeron en el libreto a cada ensayo, y que saben lo que sucederá al cuadro siguiente.

 Este caso es distinto, puesto que se explota en grande lo vivencial del arte teatral. Se disuelve por completo la llamada cuarta pared y se da uso pleno a la improvisación para que la actriz entre en contacto directo con los espectadores y les haga parte de su pieza; la soltura del desarrollo de la trama recae, en gran parte, en los presentes, por lo que lejos de ser simples espectadores, se convierten en actantes.

 Gabriela Muñoz es quien da vida a Greta, y es también la creadora —dirección, autoría y escenografía— de todo lo que conforma Perhaps, Perhaps… Quizás. Es quien presenta su testimonio de vida, temas universales que logran ser abordados a la perfección aún sin el uso del habla: amor —el propio y en pareja—, espera, ilusión, desencuentros, conexión y desentendimiento.

 Es la figura principal que lleva de la mano a la audiencia por distintas emociones a lo largo de apenas una hora de duración de cada representación. El público se vuelve menos tímido a medida que Greta se deja conocer, canta con ella, baila, ríe y se conmueve. Cada elemento, en suma, hace de cada función una experiencia distinta y auténtica.

 Lo que inició como una muestra improvisada de no más de siete minutos de duración, es lo que podemos ver actualmente como un producto final y sólido. Perhaps, Perhaps… Quizás es el resultado de años de gestación del proyecto de Muñoz, y que, hasta 2014 ha hecho un recorrido por países como España, Inglaterra, Brasil, Suecia y Estados Unidos.

 Al interior de México ha visitado foros de los estados de Yucatán, Querétaro, Puebla, Chiapas y San Luis Potosí. En la ciudad, ha sido acogida por espacios como Cine Tonalá, Sala Chopin, el Centro Cultural del Bosque y el Teatro Milán.

 Muñoz regresó recientemente a los escenarios como parte del Festival Internacional de la Risa, una serie de eventos de temática cómica, en la que trabajó junto a exponentes del clown tanto de México, como de Argentina, Uruguay, El Salvador y Estados Unidos. Once figuras presentando cerca de quince actos fue lo que conformó la Gala de Payasos el pasado 2 de diciembre, evento entrañable que logró combinar la risa y el clown, con títeres, danza, malabares, equilibrismo e incluso beatboxing, contagiando al público de la ingenuidad y capacidad de asombro poco a poco olvidados en estos tiempos.

 Ahora Perhaps, Perhaps… Quizás vuelve a un nuevo recinto para desarrollarse dentro de un ambiente distinto a los foros acostumbrados, y que seguramente le dará matices insólitos. Nada menos que MONO Bar será la residencia de Greta durante los miércoles y jueves del mes de diciembre. Para consultar más información, te dejamos las redes sociales del lugar.

«Long live the Clowns!».

 

Gabriela Muñoz: Twitter

MONO: Twitter | Facebook

Ponencia silente de un corazón esperanzado

¿Sufre más aquél que espera siempre que aquél que nunca esperó a nadie? 

PABLO NERUDA

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Gabriela Muñoz es una auténtica maestra del clown, adjudicación que demuestra con creces sobre el escenario una vez que inicia Perhaps Perhaps, Quizás, autoría, dirección y escenografía de ella misma y por supuesto, actuación, bueno más que eso: vida. Ahora en una fugaz estancia en el Teatro Milán. 

 En su fantástico personaje llamado Greta Merengue, Muñoz relata la historia de una mujer esperanzada en encontrar el amor y poder llenar ese punto de necesidad en su vida: la compañía y presencia del hombre perfecto. Sin embargo, Greta no es para nada el prototipo de la pareja perfecta, ¿Cómo podrá entonces encontrar  la materialización de la ilusión sin bases propias? El espectador está invitado al interior de la casa de esta simpática y vivaracha mujer, con motivo de presenciar el ensayo para su boda. No aún, no hay pretendiente, pero podría llegar pronto, quizás tenga suerte en hallarlo entre los curiosos asistentes, quizás.

 Lo interesante es ¿Por qué Greta ensaya una boda sin fecha definida?, ¿Qué la motiva? O ¿Qué la orilla?, la actriz nos propone mirar en medio de la nostalgia y la risa automática los estereotipos de  una sociedad que dicta que la plenitud de la felicidad arrastra un vestido blanco, el camino al altar y dos figuritas sobre un pastel impecable. Pero sobre todo, el tiempo. Greta ya no puede esperar a que el amor sea espontáneo, si no llega por su cuenta ella misma lo buscará, entre el mismo público encontrará a su amor verdadero, la idea es consumarse, sentirse plena. Y la crítica social viene por añadidura entre los ocurrentes trazos y cuadros, ¿En verdad eso es hallar la felicidad?

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 A través de un delicado torbellino sentimental, esta maravillosa obra expone un discurso acerca de las convenciones sociales topando al límite de la naturalidad del amor. Muñoz explora con la gracia, curiosidad, claridad, honestidad, entusiasmo e ingenuidad necesarios de la técnica un escrito que abre a exposición el corazón de un ser humano buscando encontrar el lazo que le es necesario compartir.

 El silencio de esta novia será la guía para adentrarnos en una enternecedora experiencia que invita a analizar las características del amor verdadero, sin presionarlo a salir a la luz o conformarse. Si bien tal vez este no llega hoy, tal vez mañana tenga mejor suerte. Esta bellísima puesta en escena desmenuza ese factor para comprender nuestra postura (como público) ante la ensoñación del ideal romántico. No es malo soñar despierto, sino dejar de soñar tras despertar.

 Orgánica, creíble, vulnerable, fuerte, emblemática y catártica son palabras inútiles para describir la actuación de Gabriela Muñoz, auténtica mujer espectáculo. La actriz denota desde el primer golpe de máscara el amor que tiene a su labor e inunda la sala con esta pasión, desbordando del escenario con un simple gesto o un sonido emitido. Conoce al público y está preparada para cualquier reacción que su interacción de, no pide que seas parte de una audiencia sino complicidad y confianza. Ella es un ejemplo de amor al teatro, de vivirlo y respetarlo, es arte que se siente.

 La suavidad con la que conduce la historia es aderezada con una selección musical impecable y un juego de luces acertado que se funde en pleno con el perfil de la escenografía, que representa la casa de esta mujer, adornada con motivadoras imágenes de probables conocidos en el día se sus bodas junto a los retazos de elementos usados en sus ensayos nupciales previos que se acumulan en el piso para vestir a la tragedia y la resignación dolorosa.

 Este viaje por la espera, la soledad y la esperanza se vuelve totalmente cercano al espectador, no solo porque es posible identificarnos en la constante necesidad de encontrarnos enamorados (de algo, alguien o la vida misma) empero de la angustia que la propia genera. Con el corazón lleno uno aprende a descubrirse frente al escenario y conocer las limitaciones y júbilo que conlleva amar en todo su esplendo: las derrotas y las oportunidades. Es un show humano y sincero, da giros y toma por sorpresa en situaciones acertadas.

10262235_10152467141735871_8379620304963439558_n El novio imaginario de la señorita Merengue será una almohada vestida de frac que su sirvienta aporta, un personaje breve a cargo de Xóchitl Santos pero con un peso vital y necesario. No diré más pues arruina la sorpresa, solo no deja pasar este estupendo trabajo de la actriz.

 Con el papel de baño dibujando la línea recta al “sí, acepto” la ilusión se desata para afrontar el panorama actual. Es un trabajo que conmueve y se acerca a cada fibra del público para provocar una alineación de mente, alma y corazón orquestada por la franqueza de la risa. Un show sin duda es diferente y único con cada representación. Para mí, lo mejor que he visto en el año, para usted, la oportunidad de dejarse llevar en un imperdible viaje al fondo de nosotros mismos con el corazón en la mano y la posibilidad dubitativa de un quizás.

 Quisiera tener más palabras, pero le aseguro que tras verla, usted tampoco podrá explicar fácilmente lo que provoca, vale y contiene esta alucinante historia. Sea testigo en esta breve y esporádica temporada en el hermoso Teatro Milán, no deje de asistir, citaré un mensaje original de dicho recinto “El teatro lo hacemos todos”, así que siéntase orgullosos de acercarse y decir “Yo hago teatro”. Consulte cartelera.