[Galería]: Psicoactiva

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Comienza y de repente nos encontramos en la mitad de la nada, siento el viento en mi rostro y el tacto de tu mano sobre la mía me desbarata… me jalas de la muñeca hacía la orilla de un lago, empiezo a prestar atención al movimiento que hace el agua reaccionando con el viento, miro mis ojos grandes y difusos sobre la superficie y tú a mi lado besas mi mejilla, con ambas manos volteas mi cara hacía la tuya y siento la humedad de tus labios, un beso frenético, no quiero dejarte nunca… te abrazo con todas mis fuerzas, me prendo de ti con las uñas y muerdo tu labio, a veces me da miedo que el viento te arrebate de mis brazos, soy tan débil…

Mareado
Mareado
Vértigo
Vértigo
3Flotando
Flotando

[Galería]: Notas mentales

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– No puedo olvidarte.

– No importa lo que haga o a donde vaya, siempre encuentro algo que me hace recordarte.
– No debo tomar-té antes de dormir.
– No debo usar el suéter que olvidaste en el armario.
– El perro se sigue echando de tu lado del sillón, es molesto.
 – Siento un vacío del lado izquierdo de la cama, no lo llena el perro.
Hundiéndome en tu recuerdo
Hundiéndome en tu recuerdo
Remolinos mis memorias
Remolinos mis memorias
Sentí que me perdía
Sentí que me perdía

Nacido en el burdel: la zona roja desde la perspectiva de Zana Briski

No es ningún secreto que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo y también de los más marginados, al igual que peligroso. Muchos hombres y mujeres terminan por diversas circunstancias laborando en este rubro.

 En casi todos los países existe algo denominado Zona Roja: un sector donde se concentran comercios dedicados a la prostitución. Diversos han sido los reportajes o documentales que se han hecho acerca de estos lugares o las personas que se dedican a la industria del sexo, pero siempre es difícil que la gente se abra ante una cámara, más si se dedican a una actividad tan mal vista y aún ilegal en algunos países.

 Hablemos específicamente de Sonagachi, una Zona Roja ubicada en Calcuta, India. Se sabe abiertamente que es un área de venta de licor (ilegal, por supuesto) y sexoservidoras que adoptan el oficio generación tras generación. La mayoría de ellas son el sustento de familias numerosas que viven en condiciones insalubres y carentes de servicios básicos; pero nada de esto es visible a simple vista. Precisamente el documental Born Into  Brothels  (Nacido en los burdeles) logra entrar a lo más recóndito de Calcuta.

Born Into Brothels

 Zana Briski fotógrafa y documentalista de origen inglés  fue la encargada de realizar este documental, pero al ser foránea no la tenía fácil al tratar de adentrarse en Sonagachi así que la mejor forma que encontró para acercarse fue a través de los niños que nacieron allí y no conocen otra forma de vida que no sea la del burdel.

 No hay mejor forma de entender el entorno de alguien que verlo a través de sus ojos, o eso afirma Briski. Así fue como decidió enseñarles fotografía durante dos años a un grupo de niños de la Zona Roja. Se les proporciono todo el material como cámaras y película, tenían clases donde se les enseñó a encuadrar, a generar una composición y técnicas básicas de fotografía análoga.

Born Into Brothels

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 A lo largo de esos dos años, aparte de recopilar el testimonio verbal y fotográfico de los niños y sus familias,  Briski intento por todos los medios que los chicos tuvieran una mejor calidad de vida empezando por lograr que los aceptaran en las escuelas, pues desgraciadamente al ser procedentes de Sonagachi carecen de cualquier derecho.

 Además montó algunas exposiciones con el trabajo realizado y el dinero recaudado fue para las familias de los niños incluso logró que uno de ellos viajara a Ámsterdam para un seminario de fotografía, así de algún modo les dio la esperanza de un futuro más alentador y la posibilidad de no tener que volver al burdel.

 Born Into Brothels fue galardonado con diversos premios como el Oscar a mejor documental, en 2005, Sundance: premio otorgado por el público 2004 y National Board of Review por mejor documental 2004.

 Al término de la filmación y pese al esfuerzo de Briski por brindarles un mejor futuro a los niños, la mayoría de los que fue aceptado en escuelas regreso por voluntad propia a Calcuta y algunos otros sus padres los llevaron de vuelta y eventualmente se dedicaron a la prostitución o venta de licor.

Born Into Brothels

Born Into Brothels Subtitulado

 

El almacén de la imagen: la crítica social de Ricardo Modi

El año pasado el fotógrafo morelense Ricardo Modi inauguró su exposición Las tres Miradas, en la que intentaba mostrar la manera en la que la fotografía se compone de la mirada del fotógrafo, la mirada del retratado que se presta a una teatralización para representar una realidad sin tiempo, y la mirada del espectador que se apropia de la imagen al momento de ver la fotografía y de interpretarla desde su experiencia. Sin duda alguna, el trabajo de Modi se caracteriza por mostrar escenas ficticias cargadas de simbolismo, de espacios en los que la figura femenina siempre destaca, haciendo expresión de la belleza física y emocional de las mujeres. Las mujeres que Ricardo Modi retrata son féminas que expresan sentimientos a través de la mirada, de los gestos, del movimiento del cuerpo casi siempre delicado y sutil.

Arriba. Fotografía de Muray usada para el suplemento de Vogue en noviembre de 2012. Abajo. Ricardo Modi, Frida, 2014.
Arriba. Fotografía de Muray usada para el suplemento de Vogue en noviembre de 2012. Abajo. Ricardo Modi, Frida, 2014.

 Sin embargo, en esta ocasión apostó por más y sacó a la luz una serie, todavía sin nombre, de ocho imágenes en las que hace crítica social con el medio que mejor domina: la fotografía. Esta serie sigue la línea conceptual de “Si mi país tuviera mirada”, en la que muestra imágenes que, en palabras de Miguel Ángel Izquierdo, Subsecretario de Educación Media superior de Morelos, “[…]corresponden a esa voluntad de Modi por expresar su perspectiva del México contemporáneo, con su dolor y llanto, esta vez mediante mujeres jóvenes.” La nueva serie muestra a algunos íconos femeninos que han sido importantes en la historia y que forman parte de nuestra identidad nacional: Frida Kahlo, Josefa Ortiz de Domínguez, Sor Juana Inés de la Cruz, Rosario Castellanos, la emperatriz Carlota, la virgen de Guadalupe, María Félix y una adelita. Es interesante observar que los íconos que selecciona Modi son personajes femeninos muy fuertes que la historia ha exaltado y con las cuales se ha definido un arquetipo de la mujer mexicana luchona, esa que deja de lado a la madre abnegada y a la mujer sumisa.

 Ricardo Modi inició la serie con la fotografía del personaje de Frida Kahlo. La idea nace a partir de la emblemática fotografía icónica que el fotógrafo húngaro Nickolas Muray haría de Kahlo en 1939 y que sería usada por primera vez en la portada de un suplemento de la revista Vogue México “Frida Kahlo. Las apariencias engañan” en noviembre del 2012. Frida Kahlo es una figura emblemática en nuestro país, no sólo por haber sido esposa del muralista mexicano Diego Rivera, sino por su pintura en la que retrata su propia realidad, así como por la historia personal que constantemente impregna en su obra. La figura de Frida inspira a Ricardo Modi, no tanto por su obra en sí, sino por su pensamiento, por la forma en la que ella ve y entiende la vida. Modi se identifica con el pensamiento de Frida cuando se trata de describir y de incluir su trabajo a un género fotográfico.  Frida Kahlo alguna vez mencionó No sé si mis pinturas son o no surrealistas, pero de lo que sí estoy segura es que son la expresión más franca de mi ser”. Por su parte, Ricardo Modi afirma que se identifica con Frida porque a ella “La catalogaban como una surrealista cuando ella mencionaba que no lo era. A mí me pasa lo mismo que a ella. Siempre me he sentido con mucha empatía con la forma en la que ella pensaba, entonces esta foto fue una especie de autorretrato”. La Frida Kahlo que Modi retrata se adapta a la cultura de nuestra época, deja de lado el vestido tehuano y se pone una chaqueta de piel con estoperoles, un collar de picos y unas botas rojas al más puro estilo punk. Las rosas y el cabello trenzado es lo único que todavía queda de esa Frida que exaltaba lo mexicano en los años cuarenta del siglo pasado.

Ricardo Modi, Virgen de Guadalupe, 2014.
Ricardo Modi, Virgen de Guadalupe, 2014.

 En esa misma serie llamó mucho mi atención la fotografía de la Virgen de Guadalupe por dos razones principales: la primera de ella por la carga simbólica de la figura materna que la Virgen de Guadalupe representa para el pueblo mexicano. La historiadora Alicia Meyer menciona que “Para los habitantes de Nueva España, la Virgen resultó ser símbolo de luz que ilumina, que revela la verdad, manifiesta la pureza y cohesiona en su maternidad simbólica”.[1] En este sentido, Ricardo elige una figura femenina con una presencia fuerte en la cultura mexicana. La Virgen de Guadalupe, menciona Octavio Paz en El laberinto de la soledad, es madre cuyo principal objetivo es velar a los desamparados.

 La segunda razón es que la Virgen de Guadalupe de Ricardo Modi tiene poco de maternal, pues está desnuda, su figura ha sido expuesta y su cuerpo, al mismo tiempo que sus secretos, queda al descubierto. Sin embargo, esta virgen, a pesar de estar desnuda, se muestra fuerte, imponente, sin miedo a dejar de lado su parte espiritual para enseñar su parte más carnal y humana, por ello sigue rezando. Las rosas rojas aluden a la pasión y su santidad queda transgredida desde el momento en el que las flores nacen de su sexo. Al mismo tiempo, la aureola nos recuerda que la Virgen de Guadalupe sigue siendo una santa, sigue siendo un personaje iluminado. Modi habla de esta fotografía en términos de composición y menciona: “Cuando tomé la fotografía yo quería que estuviera completamente equilibrada, por eso ahí la aureola amarilla. Sin ella la atención se dirige más hacia la parte de abajo”.

Ricardo Modi, Sor Juana, 2014.
Ricardo Modi, Sor Juana, 2014.

 Sor Juana Inés de la Cruz deja atrás su pluma y la remplaza por un mangual, así como también deja su poesía barroca para aparecer como sadomasoquista. En la figura de Sor Juana, así como en la de la Virgen vemos una fuerte crítica a las instituciones religiosas. “En esta fotografía quería arriesgarme un poquito más y que fuera más controversial. Quería jugar con esta cuestión de la religión que básicamente es como una especie de máscara. Quería tomarla desde un lado más íntimo, verlo todo como un juego, como estas parejas sadomasoquistas que juegan al sumiso y al dominante.”

 Así, Ricardo Modi juega con la figura de las mujeres más representativas de la historia mexicana, en un intento de apropiarse de ellas, traerlas al presente y crear cierta actitud rebelde en ellas. El fotógrafo revive al fantasma de cada una de ellas y les muestra el presente quebradizo y doloroso de un México del cual ellas formaron parte y por el cual probablemente no sentirían aprecio. Josefa Ortiz de Domínguez regresa de la conspiración insurgente de la primera década del siglo XIX para encontrarse con un México ensangrentado, accidentado, políticamente corrupto y sufre por las penas que nos azotan a los mexicanos. La Adelita se trenza el cabello, se desnuda y desenfunda sus pistolas tatuadas porque está lista para irse a hacer la revolución virtual, en su caballo de juguete que lanza luces de colores por los ojos. La Adelita es la nueva revolucionaria de las redes sociales, pertenece a esa gran masa de mexicanos que tienen sólo la facha de revolucionarios, pero que solo se quejan y no hacen nada: activistas de Twitter. Ricardo Modi, reflexiona en torno a la política, la sociedad y la cultura de nuestros tiempos y hace esta serie con un tono irónico, pues su visión sobre el presente queda cada vez más nublada por un cúmulo de ideales que se presentan en una especie de sinsentido.

Ricardo Modi, Josefa Ortiz, 2014.
Ricardo Modi, Josefa Ortiz, 2014.
Ricardo Modi, Adelita, 2014.
Ricardo Modi, Adelita, 2014.

 

[1] Alicia Meyer, “Flor de primavera mexicana. La virgen de Guadalupe en los sermones novohispános”, pag. 177

[Poesía]: Extraños

soledadesTú y yo,
los dos,
los extraños.
Tú la extraña, yo te extraño.
Nos preguntamos sí ¿Ha sido todo?
¿El mundo es de otra forma y no  es de nuestro modo?
Nos miramos de la manera más cruel. Extrañándonos. Aunque estemos ahí. A un costado del otro, Paseándonos juntos o separados. ¿Por qué te extraño, yo el extraño, que nunca antes extrañó?
A ti , a la extraña , que nunca extraña al extraño que la extraña.
Y es que extrañarte es sentir la dulce agonía de la ausencia de nada.
Él y tú me chingaron.
Como la noche al día La luz me quitaron.
Él: el tiempo
Tú: mi vida.
Y qué es la vida sino olvidarte.
Y qué es la muerte sino quererte.

[Galería]: Formas

Fotografías y texto por Pedro Sosa

Las siguientes fotografías surgen a partir del concepto de la forma, exploran ésta como elemento fundamental de cualquier imagen, desde la forma humana o geométrica, hasta la presentada en esta serie: la arquitectónica. Son fotografías de arquitectura, sin embargo no retratan la majestuosidad de los edificios sino las formas que éstos albergan rescatando los elementos básicos de una fotografía como las líneas, el ritmo, la simetría o el ángulo de toma. Así la foto invita al espectador a adentrarse en la foto, encontrar las formas geométricas más comunes hasta encontrar las propias.

 Las fotografías invitan no a ver una construcción arquitectónica sino a echar a volar la imaginación mostrando formas y espacios que no veríamos al contemplar el edificio completo. Para comprender las fotografías sugiero que el espectador se pregunte ¿dónde fue tomada? ¿de qué ángulo se tomo? ¿cómo se tomo?.

 Si bien invitan a imaginar, también incitan a admirar la ciudad, a redescubrirla. Muchas de las imágenes fueron tomadas en lugares que caminamos periódicamente como Tlatelolco, Santa Fe, Chapultepec o Av. Reforma. Este proyecto invita al espectador a disfrutar la cuidad, a observar las bellezas que están ahí pero muchas veces no las admiramos por la vida tan acelerada que llevamos, invita a recorrer las calles a voltear hacia arriba observar las peculiaridades arquitectónicas que el Distrito Federal alberga.

 Todas las fotografías fueron tomadas con cámara análoga con rollos 35mm y procesadas digitalmente.

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De Skinheads a Cara Delevingne: Nick Knight

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En la década de los 80 sale a la luz un libro fotográfico de la subcultura de los Skinheads (cabezas rapadas) y era más que nada un diario de los jóvenes que llevaban ese estilo de vida, lo realizó un estudiante de fotografía llamado Nick Knight.

 Con este libro llamó la atención del diseñador Yohji Yamamoto quien le dejó a cargo el catálogo otoño-invierno del 96 y ese sería el primero de 12 catálogos consecutivos; el resultado fue un contraste de lo oriental, acentos de colores y contraluces.

 A la par de los catálogos de Yamamoto también realizó la serie “Flora” la cual tardo tres años en concretar, pues recolectó y clasificó casi 6 millones de ejemplares de los cuales escogió solo 45 fotografías a las que sometió a una novedosa técnica de agua y altas temperaturas la cual desdibuja los contornos.

 Knight, desde sus inicios, mostró el interés por nuevas técnicas y tecnologías, en lo que a temática respecta siempre está desafiando la belleza convencional, poco a poco se fue abriendo paso en el mundo de la moda y hoy por hoy es uno de los fotógrafos más prestigiados.

 Entre las personalidades que ha retratado su cámara se encuentran Madonna, Kanye West, Kim Kardashian, Lady Gaga, Marina Abramovic, David Bowie entre otros, incluyendo campañas para grandes firmas como; Dior, Calvin Klein, Audi, Alexander McQueen y John Galliano. También realizo una sesión con la modelo Cara Delevingne llamada “Pussycat, Pussycat”, la cual fue realizada con un iPhone y publicada únicamente en la aplicación Instagram.

 

“Muy raramente consigues lo que quieres en fotografía. Siempre te gustaría llegar a más y a menudo no puedes.”

– N.K.

 Pero Knight no solo se ha dedicado a la fotografía: en 2001 fundó SHOWstudio con la finalidad de generar una nueva forma ver la moda por internet y además ha sido el pionero del Fashion Film, lo que ha hecho que la imagen en movimiento en la era digital sea más accesible a todo público, con sesiones de foto en vivo o desfiles.

 Por otra parte, ha sido catapulta para talento emergente y no solo se ve como una plataforma de moda sino como un espacio enteramente creativo para la ilustración, la palabra escrita y la fotografía. Otro de los grandes aciertos en la carrera de Knight ha sido generar polémica a través de la dirección de algunos videos musicales como el de la canción “Pagan Poetry” de la islandesa Björk en el cual aparecen escenas de sexo difusas y la cantante semidesnuda perforándose con cuerdas unidas a un vestido. No olvidemos la realización de “BLKKK SKKKN HEAD”, de Kanye West, en donde se ayuda de animación digital para conseguir un producto visualmente siniestro acompañado de lobos y vestimentas tipo Ku Klux Klan.

 Esto es solo una pequeña muestra de todo el trabajo que tiene Knight pero con ello queda claro que aunque él comenzó su carrera en la era de lo análogo se adaptó y abrió paso de la mejor forma posible.

El almacén de la imagen: Alain Laboile

Hace casi un año un conocido me mostró una serie de fotografías que habían sido censuradas por Facebook tras recibir múltiples acusaciones de diversos usuarios por el contenido sexual de las imágenes realizadas por un fotógrafo francés en las que mostraba a sus hijos jugando desnudos en la naturaleza. Se trataba de Alain Laboile (1968), quien retrataba de manera espontánea a sus seis hijos mientras se desarrollan en el entorno familiar en la casa de campo en la que viven. Las fotografías de Laboile comenzaron a circular por las redes sociales tras la censura, volviéndose un tema viral a principios del año pasado. Las fotografías eran poderosas, tomas perfectamente encuadradas, el tema principal era la infancia y la vida cotidiana, los paisajes eran bucólicos, la desnudez y las sonrisas de los niños me daban la sensación de que la vida en el campo es mejor, de que la naturaleza y el hombre pueden coexistir en perfecta armonía.

Alain Laboile, fotografía de "La Famille", 2014. Crédito: Lensculture
Alain Laboile, fotografía de “La Famille”, 2014. Crédito: Lensculture

 Alain Laboile, escultor y padre de seis niños, comenzó a tomar fotos en 2004, cuando adquirió una cámara para realizar un portafolio de sus esculturas. Empezó realizando fotografía de insectos para luego apuntar su lente hacia su propia familia. En una entrevista realizada por la revista digital de fotografía contemporánea Lensculture, Laboile explica gran parte del proceso creativo que hay detrás de sus fotografías. Los niños juegan alrededor de él y, según explica, pueden suceder dos cosas: ya sea que se anticipe al momento cuando observa que sucede algo interesante en el juego de sus hijos y que sepa que logró una buena toma, o que aparezca el factor sorpresa y capture un instante, cuando todo acontece rápido, sin saber  si ha logrado una buena fotografía. Se trata pues del trabajo propio de un fotógrafo documentalista interesado en la vida cotidiana, en aquello que es tan ordinario que parece poco digno de ser retratado.

 Sin embargo, una de las cosas que me parece más importante de este fotógrafo es el hecho de que en realidad no tiene influencia visual de fotógrafos. “I don´t have any photographic influences. I don’t have any master, and I prefer to stay a good distance away from photographic culture”. En este sentido, el ojo de Laboile parece estar perfectamente educado, probablemente por su formación en las artes y su desarrollo como escultor. Lo cierto es que a través de su lente logra exponer su concepción en torno a la familia, la infancia, el juego y su preocupación, tal vez inconsciente, por preservar el vínculo que hay entre él y sus hijos. Las fotografías de la serie “La famille” (que forma parte de la colección permanente del French Museum og Photography) son retratos en blanco y negro en los que se muestra a los niños jugando en la naturaleza. El agua es un elemento importante en las fotografías, pues la mayoría de ellas se muestra a los niños jugando en grandes ríos.

Alain Labiole, fotografía de "La Famille", 2014. Crédito: Lensuculture.
Alain Labiole, fotografía de “La Famille”, 2014. Crédito: Lensculture.
Alain Labiole, fotografía de "La Famille", 2014. Crédito: Lensculture.
Alain Labiole, fotografía de “La Famille”, 2014. Crédito: Lensculture.

 Labiole hace énfasis en los gestos y en las posturas que denotan tranquilidad, felicidad y despreocupación. Los actores de estas fotografías nos muestran que la vida se trata de momentos de bonanza, nos recuerdan que todavía hay cosas buenas, que la vida familiar dentro y fuera de la casa puede traernos dicha. Las fotografías fungen como una ventana que ayuda al espectador a adentrarse a la vida privada de Alain Laboile, quien en un intento por rescatar la historia de sus hijos crea imágenes reveladoras de un tiempo fugaz, de una etapa momentánea sin retorno. “Mi intención con este proyecto es crear un álbum familiar que constituya un legado para transmitir a mis hijos.” En cierto modo, la infancia no muere mientras la fotografía permanezca, la historia pervive mientras haya testimonio visual de aquello que se vio realmente ocurrió.

Alain Labiole, fotografía de "La Famille", 2014. Crédito: Lensculture.
Alain Labiole, fotografía de “La Famille”, 2014. Crédito: Lensculture.
Alain Labiole, fotografía de "La Famille", 2014. Crédito: Lensculture.
Alain Labiole, fotografía de “La Famille”, 2014. Crédito: Lensculture.
Alain Labiole, fotografía de "La Famille", 2014. Crédito: Lensculture.
Alain Labiole, fotografía de “La Famille”, 2014. Crédito: Lensculture.

Superficie

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Tus pensamientos tienen que entender una cosa:

Tú no estás interesado en ellos.
El momento en que llegues a este punto has logrado una victoria tremenda.
Sólo observa.
No le digas nada a los pensamientos.
No los juzgues.
No los condenes.
No les digas que se muevan.
Déjalos hacer lo que estén haciendo, déjales hacer cualquier gimnasia; simplemente observa, disfruta.
Es una película bonita.
Tú te sorprenderás: sólo observando, llegará un momento en que no habrá pensamientos…
y no habrá nada que observar.


– Osho

Caos
Caos
Soledad
Soledad
Esperanza
Esperanza

Exposición: Fotógrafos de agüita en el Museo Archivo de fotografía


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La virgen y el fotógrafo” Elsa Chabaud.

El legado de la fotografía prevalece en la exposición “Fotógrafos de agüita” de 1938 a 1984, que trata de una semblanza en torno al desarrollo de las instantáneas en una parte específica del siglo XX. En ella, se exhibe una serie de fotografías que eran llamadas “agüita o de cinco minutos”, ya que se tardaban en revelar ese lapso.

 Todo un memorándum de recuerdos, vidas, paisajes y personas pasaron por cada lugar, reflejando la magia de aquellos años para tener consigo una prueba de la imagen. El esquema –por obviedad–, difiere mucho del actual, aunque cabe mencionar que en ambos sentidos sigue impactando de sobremanera.

 Siglo XX, una época vertiginosa y de grandes cambios sociales que se constatan a través de diversas fotografías que relatan el paso del tiempo en un México entre luces y sombras. El estilo permanece como un artilugio en cada retrato, la singularidad que se muestra está fuera de este presente siglo.

 Exposición abierta de Martes a Domingo de 10 a 18 horas en el Museo Archivo de la Fotografía. La entrada es libre. Tienes hasta el mes de Febrero del año entrante para conocer de las reliquias en torno a la fotografía nacional.

El fotoperiodista y la invasión de la realidad

El trabajo de un fotoperiodista consiste en estar en el lugar y momento correcto, donde fortuitamente se es parte de un instante significativo al registrar una situación clave en la historia. Si bien podemos nombrar varios ejemplos donde la casualidad y el ingenio de los fotógrafos han servido para capturar las imágenes más memorables, no está de más el preguntarnos sobre aquella delgada línea que éstos cruzan al fotografiar tales sucesos, donde se invade la privacidad entre la entidad y su contexto.

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Masacre en el centro comercial de Westgate. Fotografía tomada por Tyler Hicks, para The New York Times, en Nairobi Kenya.

 En una situación tan delicada donde los actores se encuentran en el momento más vulnerable de sus vidas y se toma la decisión de exponerlos al escrutinio publico, el fotógrafo toma la decisión de no intervenir mientras el suceso transcurre. ¿Es acaso el no intervenir considerado una falta? ¿Cómo te separas de ti mismo para llegar a cumplir este importante trabajo? Es uno de las labores más difíciles; cubriendo guerras ajenas y luchando por causas perdidas. El fotoperiodismo nos ha brindado fotografías memorables que nos han transportado a los lugares más sorprendentes sin olvidar lo más trascendental, ellas han hecho que nos invadan recónditas emociones, al poder identificarnos con situaciones las cuales culturalmente seria imposible el poder experimentar, son las emociones humanas como la desesperanza, la indignación o el sufrimiento, las cuales nos hacen conectarnos con personajes tan opuestos a nosotros.

Víctimas del crimen organizado. Fotografía tomada en Saltillo Coahuila por Christopher Vanegas, ganador en World Press Photo 2014.
Víctimas del crimen organizado. Fotografía tomada en Saltillo Coahuila por el mexicano Christopher Vanegas, ganador en World Press Photo 2014.

 El fotoperiodista siente una gran obligación al cubrir eventos fundamentales, es con su cámara con la que hará publica la historia en desarrollo. La arbitrariedad de la situación no recae en si el fotógrafo interviene o no para evitar que algún acto atroz siga en marcha, todo depende del cristal donde se mira. Lo que el fotoperiodista padece es una identificación con los sujetos que viven tales circunstancias, al experimentar las inmoralidades que ellos coexisten. Las mismas injusticias lo llaman a que formen parte de ellas y se unan en una batalla por la búsqueda de los derechos humanos. Sin embargo, hay que rescatar la imparcialidad en el cual el fotoperiodista debe de regirse. La objetividad ayudará a que con las imágenes se creen historias, las cuales el espectador descifrara e interpretará según las opiniones y objeciones personales. Es así como no hay ningún desperfecto en el ejercicio, solo cabe destacar el ingenio visual el cual nos hará ser participes culturales gracias a la valiente labor periodística, un impulso en la defensa de la verdad al exponer la divergencia social y cultural actual.

Víctimas del colapso de fábrica de prendas. Fotografía tomada por Taslima Akhter en Dhaka, Bangladesh.
Víctimas del colapso de fábrica de prendas. Fotografía tomada por Taslima Akhter en Dhaka, Bangladesh.
Chicos albinos ciegos. Fotografía tomada por Brent Stirton.
Chicos albinos ciegos. Fotografía tomada por Brent Stirton.

[Galería] División Minúscula + Tungas en El Plaza Condesa

 

Fotografías por: Roberto Palma

15 diciembre 2014

Aldo Camalle | Tungas
Aldo Camalle | Tungas
Efrén Barón | División Minúscula
Efrén Barón | División Minúscula
Javier Blake | División Minúscula
Javier Blake | División Minúscula
Sold Out | División Minúscula
Sold Out | División Minúscula
Kiko Blake | División Minúscula
Kiko Blake | División Minúscula
Javier Blake | División Minúscula
Javier Blake | División Minúscula
Kiko Blake | División Minúscula
Kiko Blake | División Minúscula
Kiko Blake | División Minúscula
Kiko Blake | División Minúscula
Blake | División Minúscula
Blake | División Minúscula
Luis Espinosa | Tungas
Luis Espinosa | Tungas
Alejandro Luque | División Minúscula
Alejandro Luque | División Minúscula
Alejandro Luque | División Minúscula
Alejandro Luque | División Minúscula
Tungas
Tungas
Manolin Ávila | Tungas
Manolin Ávila | Tungas
Negri Revueltas | Tungas
Negri Revueltas | Tungas
Daniel Rojas | Tungas
Daniel Rojas | Tungas

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Ricci Pérez | División Minúscula
Ricci Pérez | División Minúscula
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Soundcheck División Minúscula
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Kiko Blake | División Minúscula

Dos puntos

Sedúceme con tus comas, con tus caricias espaciadas, tu aliento respirable y tus atrevimientos continuos; colócame el punto y coma para cambiar las caricias por largos besos y frases susurradas boca a boca. Haz un punto y seguido para desatarte de mí y contemplar mi desnudez sobre tu cama, ahora interrumpe con guiones para soltar un halago sobre mí cuerpo y su huella en el tuyo —recorrer con la mirada el talle y el hundimiento en la cintura, el ascenso en la cadera la larga prolongación de las piernas rematadas por un pie que no resistes besar—. Embísteme sin mí rechazo y tortúrame con la altivez de tu deseo arrastrándome muy lejos (al borde del abismo entre paréntesis y sin comas por favor), ahora desenvaina tus puntos suspensivos… —maldito trío de puntos— ese espacio sin nombre no se alcanza.

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Fotografía tomada de elmanifiestodeversos.wordpress.com

 Un punto y aparte para calmar el temblor de mi cuerpo y sonreírte al tiempo que me das a beber del vino espumoso en una copa. Borro mis interrogaciones. Toda una antesala para retomar tus comas y regalarme la humedad de tu boca y la suavidad de tu respiración en mis orejas, cuello, nuca, hombros. Atacaría con puntos y comas nuevamente para buscar con tu dedo un clítoris congestionado. Pasar tu lengua entre esos labios escondidos y saborear mis secreciones —robármelas entre guiones— y atizar de nuevo en mi centro ardiente ocupándolo, sosteniendo el ascenso ¡inminente! con signos de exclamación, la eyaculación inevitable.., hasta acabar con los puntos suspensivos y vaciarte todo en mí y desplomarte extenuado, aliviado y amoroso en mi cuerpo complacido.

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Fotografía tomada de http://psiqueviva.com

 De nuevo un punto y aparte para dormir sobre mi pecho y poner punto final al entrecomillado “acto” que en este caso es un hecho amoroso sin ningún viso de actuación.Si estoy equivocada, felicito tu dominio de la puntuación. Punto final.

– Dos Puntos, Mónica Lavín

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Fotografía tomada de photoshowroom-mx.blogspot.com

Desnudo del ser y del alma: Francesca Woodman


Mezcla de seriedad, penumbra que dialoga entre el matiz blanco y grisáceo, contornos de un cuerpo desolado con la perdida de fuerza en su estado físico, caras con el apetito vacío; entes que se deletrean en cada toma, parpadeo de luz que sólo alcanza delimitar el contenido, escenarios ofuscados. La cámara de Francesca Woodman, sabía bien que el individuo se encuentra condenado bajo sus propios titubeos y angustias, él es su único enemigo en la tierra. Temores que desembocan en un auxilio en tinieblas, en un mundo del blanco y negro.

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 Woodman (1958-1981), mujer norteamericana que se enfrentó a la rigidez de los críticos de arte. Llena de una chispa caótica y un trabajo diferente, la llevó a ser víctima por un lapso de tiempo de la depresión, que la sumergió en la angustia y en la reflexión misma, paradójicamente. Cuerpo, mente y alma encajaban como el artefacto idóneo de escena, la mujer formaba parte del icono protagonista de la toma. Los tres elementos son parte del desenvolvimiento en cada ruta trazada, sin embargo, también pueden representar el infierno, ya que atraen emociones de ansiedad; mismas que se vuelven los compañeros de los miedos del ser humano. ¿Por qué retratar el cuerpo? ¿Por qué una mujer? La fémina se acompleja más rápido, pierde su sintonía cuando empieza a involucrarse con un sentido de fatiga ante su ser y su pensar como parte social.

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 1979 fue el año en que las ilusiones por salir del contexto se hacían más prominentes. Esperanzas que terminaron en un tumulto desolador, ya que el rechazo se hizo presente en la gran comarca del arte: Nueva York. Todo se nubló para la fotógrafa y el descontento perforó aún más su estado anímico. Lugares fríos, melancólicos y espectrales como traídos de ultratumba, pertenecían al portafolio de la norteamericana que pasó un tiempo en Europa, siendo la sede principal Roma. Roma cubierta de arte y de membrete de propaganda, también desconoció el trabajo fotográfico de Woodman. Parecía que el desnudo no formaba parte del acierto del público, mucho menos con la composición a la que ataba su obra; era la misma desnudez del alma y del cuerpo, se unían para delimitar el miedo y la frustración hacia la esencia misma. Y como el hombre siempre ha sido partícipe de la mentira y el engaño, en cuanto se trata de un aspecto que se sume a la sinceridad a la vida, se indigna, huye y discrimina; tal fue el caso de esta artista.

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 Colorado, su lugar natal, quedó retirado de su lente, para poder alcanzar una serie de experiencias que harían de la mujer, su admiración más grande. Su trabajo es muestra de la belleza y demagogia encerrada en el sexo femenino. Lejos de encontrarse a sí misma, la mujer es la presa más fácil de actos superfluos, que la reivindican como un objeto. Francesca iría más allá de eso; el desnudo como vía para descubrir la gran aflicción del “sexo débil” –a mención de lo que se ha tratado de hacer ver a la mujer–.

 Vuelta a un cuerpo para retratar de varias maneras la vaciedad de los pensamientos que al considerarlos insensatos, se sumergen en el viento del olvido. Entes que dominan la mente y que no permiten el libre tránsito del juicio. Escondes y tratas de aparentar, hay que desnudarse para descubrir de que estamos hechos –tanto de materia como de sentimientos–. El espectro es el pánico, horror para encontrar lo que tanto se niega y el segundo es el dolor, éste es el gran abismo.

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 “Esta noche no estoy contenta. Pienso y hablo a menudo de mi detestable tendencia al romanticismo.Creo que el esfuerzo de deshacerme de esta actitud en mi trabajo ha tenido un extraño efecto en mi vida… La fotografía es también una manera de conectar con la vida. Hago fotos de la realidad filtradas a través de mi mente.”
– Francesca Woodman.

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 Uno de sus primeros trabajos, fue “Autorretrato con trece” (1972). Oculta su cara, mientras que sus misterios y realidades de la vida le acompañaban para reflejar al humano bajo sus sentidos más nauseabundos. Ese pavor hacia la franqueza, sólo desemboca en el acto de traicionar el “ser” del mismo hombre. Un trabajo sensato desde el principio. Mundo de cobardía que Francesca delineó perfectamente desde que inició sus estudios en Rhode Island School of Design. En poco tiempo, logró recorrer la yuxtaposición entre cuerpo y alma a través de fotografías que mostraban la necesidad por descubrir que había más allá de lo tangible que tanto persigue el hombre.

 El cuerpo femenino fue su estandarte para poder dar cuenta de la opresión que radica entre lo que no acepta la sociedad; núcleo que se llena de aspectos de doble moral que singularizan la memoria fotográfica de Francesca Woodman. En vida no pudo ser partícipe del reconocimiento hacia lo que sembró, sin embargo, después de un suicidio que ganó la vida de la gran artista; su legado se observó desde otra perspectiva y cinco años después, en el Wellesley College Museum se presentó parte de su obra. Woodman es otro claro ejemplo de que muchos artistas no son ni siquiera nombrados cuando poseen vida, sino hasta que se reflexiona que la muerte fue el único escape que les quedaba para salir de una prisión tan hostil.

No hay alcohol suficiente para matarnos todos de una buena vez

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Ya se viene Navidad y yo sin novio. No lo digo en tono de lamento, que quede claro.

 No sé si es por el cliché o porque baja la temperatura y mi cerebro genera menos serotonina, pero sí empiezo a odiar todo a final de año. Si usted anda contento por favor abandone la lectura, porque hoy amanecí de mal humor y no diré nada positivo.

 Y qué si despotrico lo mucho que me cagan las fechas navideñas, porque mi familia no hace ni fiesta y para colmo no puedo salir porque son fechas para compartir con los lazos sanguíneos. Me molesta muchísimo desear felices fiestas cuando no me nace. Lo único que me gusta es comprar y comprar, eso sí. Creo que es la única utilidad razonable, tener abrigos nuevos y justificar la peda de las posadas por la llegada del niño Jebús.

 Qué lástima que la reciente victoria del América no me alcance para desafanarme del resto de la información y entonces yo, pueda andar tuiteando y publicando: #odiamemás.

 Ya que empecé me iré de filo en desgajar las cosas que odié de todo este año que –gracias al niñito Jesús– ya se va a terminar. Me molesta  estar al día de las noticias nacionales e internacionales y que cada vez mi razonamiento alcance sólo para llegar a la desesperanza, al hastío. A la indiferencia nunca, creo que ese es el problema. Ojalá me importara menos la injusticia social y las artimañas de la clase política. Ojalá.

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Entonces pienso:

No hay esperanza, no hay amor.

No hay credibilidad a los medios, ni a las personas.

No hay fe.

No hay redención.

No hay riqueza para los vulnerables.

No hay felicidad para los padres que buscan a sus hijos, asesinados por policías.

No hay congruencia en la juventud.

No hay trabajos justos y bien remunerados.

No hay tolerancia.

No hay drogas que alcancen para abandonas las temáticas actuales y sus asperezas.

No hay alcohol suficiente para matarnos a todos de una buena vez.

Fotos: Paco Macilla

 

Mis palabras, al hablar de la casa, se agrietan

Instagram: @iscamphoto
De vez en cuando hay que hacer
una pausacontemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana

examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa

y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades.

– Pausa, Mario Benedetti
"Tu continua presencia"
“Tu continua presencia”
"Eres fragilidad"
“Eres fragilidad”
"Fuiste, somos"
“Fuiste, somos”

El almacén de la imagen: Jones, la fotografía no es un arte

Esta semana me topé en repetidas ocasiones con el artículo del crítico de arte y periodista británico Jonathan Jones, publicado en The Guardian el miércoles pasado, y que llevaba por título The 6.5 m Canyon: it’s the most expensive photograph ever- but it’s like a hackneyed poster in a posh hotel. No sólo observé a algunas personas e instituciones exteriorizando su opinión al respecto, sino que también hubo personas que me lo hicieron llegar de manera privada. Entonces una idea asaltó mi mente, algo debía de estar diciendo este señor que no le estaba gustando a la gente. Jones causó controversia no tanto por hablar sobre la fotografía más cara de todos los tiempos (Phantom), sino por haber expresado, desde la primera línea del escrito, que la fotografía no es un arte, es una tecnología.

We have no excuse to ignore this obvious fact in the age of digital cameras. My iPad can take panoramic views […]. Does that make me an artist? Jonathan Jones. The Guardian.

 Hay varios asuntos que Jones trata en su texto de los cuales me gustaría hablar. Por un lado, el periodista pone en duda el hecho de que la fotografía sea un arte, sobre todo en esta época en la que la tecnología es tan avanzada y tan barata que ha logrado democratizar la imagen fotográfica. Cada vez más personas tienen acceso a una cámara, normalmente incluida en el dispositivo móvil, lo cual permite que la producción de imágenes sea cada vez mayor, en menor tiempo y a un precio cada vez más bajo. Pero, por otro lado, el periodista cuestiona las normas de lo que se piensa que es artístico y de lo que no lo es. Para Jones, la fotografía realizada por Peter Lik, Phantom, ejemplifica de manera perfecta todo aquello que sale mal cuando los fotógrafos se creen artistas. Sin duda alguna, Phantom es una fotografía perfectamente lograda, está realizada en blanco y negro y en ella se muestra cómo un halo de luz irrumpe en las entrañas del Antelope Canyon, ubicado en Arizona, Estados Unidos. Al centro, una especie de nube de polvo se levanta desde el suelo terroso y se funde con la luz que entra desde la parte alta de este accidente geográfico.

Peter Lik, Phantom. Credito: The Guardian.
Peter Lik, Phantom. Credito: The Guardian.

  Sin embargo pienso que cuando Jones exclama que la fotografía no es arte, no se refiere tanto a la estética de esta o de cualquier fotografía como resultado artístico, sino más bien a la fotografía como medio de reproducción de imágenes. En este sentido, debo admitir que la primera afirmación realizada por Jones no es errónea. Es cierto que la fotografía no es un arte, pero tampoco concuerdo con Jones en el hecho de catalogarla como una tecnología. En todo caso la cámara es la herramienta tecnológica de la cual una persona se sirve para realizar una fotografía, no como arte, sino como medio de representación y reproducción de la realidad. La fotografía como técnica de reproducción de imágenes no puede ser un arte, en cambio lo representado en ella es lo que puede llegar a ser artístico.

“Las fotos importan como exaltaciones sentimentales o modelos del comportamiento externo, pero no se consideran ni se pueden considerar arte, no poseen el don de transmutar en objeto válido universalmente la grandeza  o el calor humano de los retratados.” Carlos Monsivais, Maravillas que son, sombras que fueron. La fotografía en México.

 La fotografía creada con fines artísticos puede ser considerada arte, no por estar realizada con una técnica fotográfica, sino por la idea en la que se sustenta, por el concepto que está representando, es decir, por la producción realizada para lograr la imagen plasmada. Volviendo a la pregunta que hace Jones en su texto: ¿Si tomas una fotografía con tu dispositivo móvil eso te vuelve un artista? No. Lo que vuelve artista a un artista es que se desarrolle en el campo de las artes, independientemente del medio y las técnicas que utilice para expresarse.

 Pero lo que más perturba a Jonathan Jones es que la fotografía de Peter Lik, Phantom, se haya vendido por 6.5 millones de dólares y argumenta diciendo: “Búsquelo en línea y encontrará una gran variedad de fotografías que muestran las mismas características. Todas ellos son tan sorprendentes como Phantom. El fotógrafo (Lik) no ha añadido nada de valor a lo que ya estaba allí. Google está lleno de “grandes” imágenes con esta característica natural impresionante.” E incluso añade: “Alguien ha sido muy tonto con su dinero, confundiendo lo pintoresco con el gran arte”.

 Lo que sucede con la fotografía de Lik, a diferencia de las miles de fotografías de paisaje que podamos encontrar en Google o que podamos hacer con nuestros dispositivos móviles o cámaras réflex, es que ésta sí entró en la esfera del arte. En el momento en el que una fotografía se introduce en esta esfera se vuelve un producto. La obra deja de ser obra y se convierte en una mercancía a la que se le establece un precio.

 En ese sentido Phantom deja de ser una simple fotografía de paisaje, una simple fotografía con elementos pintorescos, y se vuelve un artículo. Así pues, no es tan sorprendente que una fotografía haya sido vendida en 6.5 millones de dólares, pues el precio no está establecido con base en las técnicas que fueron usadas por el artista, sino con base en el mercado del arte más bien basado en la especulación y no tanto en la demanda.

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 El artículo de Jones no sólo expresa su posición con respecto a la fotografía dentro de la esfera del arte, sino que se trata de una muestra de la preocupación que hay en torno a la fotografía en nuestra época. La era digital ha trastocado la concepción que tenemos sobre la fotografía, y en ese mismo sentido lo ha hecho sobre los parámetros de lo entendemos por arte. Pero al mismo tiempo refleja el descontento que hay de parte del crítico del arte por la especulación que hay en el mercado del arte que eleva cada vez más los precios de las obras- mercancías.

Tatuajes rusos

El tatuaje es un elemento cultural que ha estado presente desde hace miles de años en diversas culturas con muy diversos significados. El cual es una modificación del color de la piel en el que se crea un dibujo, una figura o un texto y se plasma con agujas que inyectan tinta bajo la epidermis.

 Aunque sigue siendo una práctica de algún modo tabú y rechazada por dar “mala imagen”, no poder donar sangre, o no ser aceptado en algún trabajo y asociado a personas “mal vivientes”, poco a poco han ido cambiando estos prejuicos, se ha generado tal apertura que se estima que una de cada diez personas tiene al menos un tatuaje en México.

 Como en todo también hay modas; en los 90 por ejemplo, eran famosos los tatuajes tribal, actualmente los infinitos, los atrapa sueños, las aves, el lettering y los dientes de león son una constante, finalmente el límite es la imaginación del cliente y la capacidad del tatuador.

 La oferta de tatuadores es inmensa y se está generando que la piel sea un lienzo más en el que las posibilidades son casi infinitas, cabe mencionar que antes era un mercado casi exclusivo de los hombres y apenas comienza a abrir paso al talento femenino, una de ellas es Sasha Unisex una chica rusa, que se ha vuelto viral.

 Usualmente en un tatuaje se realiza primero todo el contorno y después se prosigue al relleno, Sasha además de que su trabajo carece de contornos, la mayoría de sus diseños son de tipo geométrico, son principalmente animales y flores, de colores vibrantes, a veces hechos dentro de círculos o sin fondo como se estila en el trabajo tradicional, además hace uso del estilo acuarela y si echan un vistazo a sus redes sociales se ve su trabajo del papel a la piel, el cual es realmente impresionante, estético y poco común. Está demás describir el trabajo de esta joven rusa cuando habla por si solo.

 Ve el trabajo completo de Sasha Unisex aquí.

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Alta costura y adicciones en una imagen: Heroin Chic

Recientemente me encontré con un proyecto bastante interesante, que he visto circular por diversos medios digitales tanto de arte como de moda, llamado “Downtown Divas” realizado por Loral Amir y Gigi Ben Artzi, artistas de no más de 22 años que se atrevieron a plasmar a las verdaderas “Heroin Chics” mujeres con mucho más estupefacientes y menos glamur que las de las pasarelas.

 "Downtown Divas"Esta tendencia se refiere a un look enfermizo: excesiva delgadez, caderas y clavículas huesudas, ojos vidriosos, grandes ojeras amoratadas, cabello sucio, desparpajado, piel pálida y poco o nulo maquillaje precisamente similar al de una adicta. Dicha imagen fue un modelo a seguir en los años 90, y tuvo como  portavoces a las súper modelos Kate Moss y Jamie King.

 Las modelos utilizadas por Loral y Gigi fueron prostitutas heroinómanas rusas que fueron retratadas como si se tratase de una sesión de revista de moda, las cuales vistieron prendas de alta costura de Alexander Wang, Louis Vuitton y Miu Miu.

 No solo fueron fotografiadas también fueron grabadas en un breve video en el que platicaron con ellas acerca de que hacían antes de consumir, cuáles eran sus sueños, aspiraciones e incluso quien fue el amor de su vida, mostrando que tienen los mismos deseos y sensibilidad como tú o como yo, pero que constantemente son señaladas y vistas como parias de la sociedad, a fin de cuentas no se trata de estigmatizarlas más, sino precisamente mostrarlas como los seres humanos que son y de paso criticar los estándares de la industria de la moda.

 Bien sabemos que los cánones de moda no siempre son los mejores ejemplos a seguir, sin embargo ¿qué hizo que las “Heroin Chics”  del lado glamuroso se volvieran todo un icono? El principal componente para el éxito de este look fue el cinismo con el que fueron presentados hombres y mujeres con problemas de adicciones respaldados por las grandes firmas.

Jamie King

 En gran medida debido a que el uso de heroína, cocaína o cualquier tipo de estupefaciente ya no solo era propio de la clase baja sino que fue un hábito rápidamente adoptado por la clase alta incluso considerado “chic” (de ahí el término “Heroin Chic”).

 Fue una tendencia sumamente criticada que no duro mucho por la mala imagen que vendía y por la muerte de Davide Sorrenti (novio de Jamie King) fotógrafo de moda que murió por problemas de salud agravados por el consumo de heroína y porqué la mismísima Anna Wintour (editora jefe de la edición norteamericana de la revista Vogue) dijo basta: “La ausencia de maquillaje y el pelo sucio no es lo que Leonard Lauder quiere ver” (en alusión al presidente de Esteé Lauder y anunciante de peso en la prensa de moda).

 Concluida así la etapa de las “anti-modelos” quedó al descubierto el hecho de que no importa la clase de imagen que se venda al público, sino que tanto la consume y al final el duro contraste entre el mundo de las “Heroin Chics” y las “Downtown Divas”.

Kate Moss Downtown Divas from LA on Vimeo.

El almacén de la imagen: erotismo en la obra de Saudek

Una de las cosas que más sorprendente de la fotografía es su capacidad de transmitir un mensaje en tan solo un instante, la manera en la que el mensaje visual es registrado en la mente humana de manera incluso inconsciente. Sin duda alguna, la belleza de la fotografía radica en la oportunidad que brinda de entender ideas, conceptos y generar sensaciones con tan solo observarla.

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Jan Saudek, Blue angels.

 La primera vez que vi el trabajo de Jan Saudek, en un libro que llegó a mis manos, me pareció que era algo realmente crudo y grotesco, pues todas las fotografías mostraban temas inapropiados, contenidos que transgredían el orden y la norma establecida, aquello que es socialmente aceptado. En cuanto cerré el libro olvidé la relación entre el nombre del fotógrafo con las imágenes, pero no la relación entre las imágenes y las sensaciones que me provocaron. Meses más tarde volví al trabajo de Saudek y las sensaciones que tuve al observar su fotografía volvieron a ser las mismas en una especie de deja vú. Confusión, morbo y fascinación: sensaciones contradictorias que se unían en un coctel emocional indescriptible. La transgresión en el tema de sus fotografías es algo tan inusual y extravagante que termina emanando belleza y convirtiéndose visual y sensitivamente en algo sublime.

 Jan Saudek (1935) es un fotógrafo checoslovaco, nacido en Praga, ahora Republica Checa, que se caracteriza por crear escenas en las que se involucra el erotismo de un modo que cae en lo vulgar y, sin duda alguna, es lo grotesco. Saudek estudió en la escuela de fotografía Industrial de Praga de 1950 a 1952. A partir de ese año comenzó a ser aprendiz de fotógrafo y trabajó en una tienda de impresión fotográfica hasta 1983. Al mismo tiempo siguió experimentando con la fotografía siendo influenciado, según comenta, por el catálogo de la exposición Family of man curada por el fotógrafo Edward Steichen, en el MOMA (Museum o Modern Art, NY). Durante este periodo, Saudek fue fotógrafo freelance y en  1990 el Ministerio de Cultura de Francia lo nombró caballero de las Artes y las Letras.

 En la fotografía se puede encontrar a dos tipos de fotógrafos: los que buscan la escena y capturan el tiempo y el espacio en una o varias imágenes y los que crean escenas en las que la realidad y la imaginación logran fusionarse. Saudek es de esos fotógrafos que crean su obra a través de la teatralización, el uso de fondos y personajes, es decir, a través de la puesta en escena.

 En el trabajo de Jan Saudek puede verse la transgresión en cuanto a lo erótico. En este sentido esta transgresión a lo que es permisible en lo erótico resulta espantoso e indecente, pues como George Bataille afirma, en el tabú en principio no se impone la inteligencia, sino la sensibilidad y bajo el impacto de la emoción negativa debemos obedecer a la prohibición. Se puede decir entonces que la prohibición existe con el objetivo de quitar el carácter más animal al ser humano, para imponer la inteligencia y la razón sobre las sensaciones y sobre aquello que es irracional. La fotografía de Saudek transgrede o sobrepasa esa línea, en la que muestra un erotismo más cerca de lo animal en el que las expresiones denotan muchas veces miedo y en el que las posturas expresan agresión.

Jan Saudek, The kiss.
Jan Saudek, The kiss.

 Jan Saudek suele mostrar mujeres voluptuosas, desnudas que se encuentran en posiciones eróticas; la mayoría de ellas no encaja en el modelo de belleza femenina impuesto por los medios del siglo XX. El espacio en el que se desarrollan las escenas es normalmente privado, en el que las paredes y las telas sobrepuestas forman un atrezzo ideal para mostrarse al desnudo. Así pues, se puede ver una fotografía que lleva por nombre “The kiss”, en la que se muestra a una pareja dándose sexo oral, besándose y mas que besándose comiéndose, devorándose hasta que sus cuerpos se vuelven uno solo formando una figura en la que se ven cuerpos al desnudo: músculos y piel que remiten al mundo sensorial y tangible que puede ser transgredido por medio del acto sexual. No sólo eso, la fotografía en sepia refuerza la idea erótica dejando escapar un ápice de tela de color rojo.

 Aparecen mujeres amamantando a otras mujeres, a hombres viejos, a las hijas que a pesar de ser adultas siguen necesitando de la leche materna. El cuerpo se vuelve el eje principal de la obra de este fotógrafo, y el erotismo cobra forma a través de su contemplación. El erotismo de los cuerpos, menciona George Bataille, tiene de todas maneras algo pesado, algo siniestro. Queda entonces observar que la transgresión sobre el cuerpo transformado en objeto erótico puede generar repulsión y rechazo, sobre todo cuando hasta las pasiones más bajas, las actitudes más naturales y primitivas y el mundo de las sensaciones queda por encima de la razón.

Jan Saudek, Mother and her children, 2003.
Jan Saudek, Mother and her children, 2003.
Jan Saudek, The fly
Jan Saudek, The fly
Jean Saudek, The slavic girl with her father
Jan Saudek, The slavic girl with her father

Qué terrible que la belleza del mundo se incendie de repente

1Encontrar-te
“Me encontraste mientras te buscaba”

Los amorosos callan. 
El amor es el silencio más fino, 
el más tembloroso, el más insoportable. 
Los amorosos buscan, 
los amorosos son los que abandonan, 
son los que cambian, los que olvidan. 

Su corazón les dice que nunca han de encontrar, 
no encuentran, buscan. 
Los amorosos andan como locos 
porque están solos, solos, solos, 
entregándose, dándose a cada rato, 
llorando porque no salvan al amor. 

2Complementos
“Encontrando-te”
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

"Nos separa la nada"
“Nos separa la nada”
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

"Terrible"
“Terrible”

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, 
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, 
complacidas, 
a arroyos de agua tierna y a cocinas. 
Los amorosos se ponen a cantar entre labios 
una canción no aprendida, 
y se van llorando, llorando, 
la hermosa vida.

— Los amorosos, Jaime Sabines

Exposición: 175 años de objetos fotográficos. Del daguerrotipo al selfie


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Crédito: Museo del Objeto del Objeto.

¿Cuál ha sido la evolución de la fotografía desde hace 175 años? A esta pregunta, llega la exposición en el Museo del Objeto (MODO) que se presentará desde el 27 de Noviembre al 29 de Marzo del 2015. Se encarga de mostrar cómo ha sido la fotografía a lo largo del tiempo, una forma para archivar la memoria histórica que ha cobrado cambios abruptos, pasando del daguerrotipo al selfie. Un aspecto modernizador se ha presentado a principios del siglo XXI, lo cual será una cuestión que abrirá las condiciones para que el asistente transforme su capacidad de pensar a la fotografía desde distintas vertientes.

 El entorno social forma parte del gran legado fotográfico. La multitud de detalles la hacen ser una de las expresiones artísticas que más enriquecen la historia a través de imágenes que permiten distinguir épocas, comportamientos y un sinfín de características que alumbran el arte de documentar escenarios cada vez más ecuánimes.

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Crédito:Museo del Objeto del Objeto.

 La semblanza ante el cambio social ha contado con la participación de una gran cantidad de cuestiones típicas de cada proceso cultural, por lo que es indispensable mostrar como desde hace 175 años se han cambiado ciertos patrones de la vida. Se retratan lugares, personas y cosas que involucren al mundo para dar cuenta de la serie de mecanismos a los que estamos sujetos por el simple hecho de ser parte de la especie humana inmersa en un proceso de evolución constante. Los tiempos muestran drásticos avances y retrocesos periódicamente, y es lo que busca esta exposición: mostrar el dinamismo en el que se ve involucrado el hombre desde que se dio cuenta de lo que lo rodea y también, de lo que forma parte de un proceso de convivencia cotidiana.

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Crédito:Museo del Objeto del Objeto.

 En esa transformación cotidiana en la que nos vemos envueltos, el lente de una cámara parece ser el portavoz primordial de las actividades del hombre a través del tiempo. Con ello, se presenta todo un proceso de desarrollo colectivo que involucra una muestra de cámaras que van desde el siglo XIX hasta la actualidad. Detalles que son rasgos peculiares de cada momento, quedan plagados en la humanidad, para dar paso al reconocimiento de la semblanza de diversas etapas que permite ampliar la reflexión hacia lo que respecta a toda la coyuntura social.

 Sin duda, la fotografía permite que haya más claridad en torno a diversas influencias que hay en el desenvolvimiento social. Ha sido una parte primordial de la expresión de las artes. Por tanto, se les invita a que no pierdan la oportunidad de ver esta exposición que hace un largo recorrido de memoria fotográfica.

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Los horarios de acceso son  de miércoles a domingo de 10:00-18:00 horas, hasta el 29 de marzo de 2015, con un costo de $40, público en general.

 

Sin título, Sophie Calle en el Tamayo

Este fin de semana el Museo Tamayo fue sede para la proyección del documental Sophie Calle, sin título, dirigido por Victoria Clay, el cual es una road movie en la que se muestra la vida de la artista desde su paso por California, donde comenzó su carrera, el sur de Francia, donde trabaja y Camarga, lugar donde creció.

 La directora de este filme compartió tiempo con Calle, la conoce bien y muestra con cierta intimidad una parte de la vida de esta artista francesa. En el trabajo de Sophie se observa un cambio en la percepción de los otros hacia ella misma. Esto se puede apreciar en Ritual de Cumpleaños, en el que durante 13 años Sophie invitó al mismo número de invitados que su edad más uno, dejando los regalos intactos para después ser exhibidos en vitrinas.

Foto de: picnic.co
Foto de: picnic.co

 Actualmente el Museo Tamayo también muestra la instalación Cuídese mucho (Prenez soin de vous), obra que fue realizada para el pabellón francés de la Bienal de Venecia en 2007. Esta obra es inspirada en el último correo electrónico que envió su entonces pareja a Calle, donde daba por terminada su relación y finalizaba con la frase que da título a la exposición.

 Para la creación de la instalación Sophie reúne a 107 mujeres de diversas profesiones para analizar la carta que llegó a su email. El resulto es una radiografía que disecciona cada posible significado en las frases del mensaje, a través de fotografías, escritos y videos que expresan ideas sobre el amor, sexo, trabajo, dolor e intimidad.

¿Quién es Sophie Calle?

 Calle es una francesa nacida en 1953, reconocida internacionalmente por materializar sus obras en fotografías, video y textos que muestran aspectos de su vida personal planteados de manera única y compleja.

* La exposición estará hasta febrero del 2015 de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas. Admisión general $19, entrada libre a estudiantes, maestros y adultos mayores con credencial vigente. *Domingo entrada libre.

 

 

140 Años 104 Fotografías/104 Fotográfos

Un viaje en el tiempo. Momentos perdurados para la eternidad. Una mirada distinta a la que estamos acostumbrados. Todo esto podrá ser apreciado en la nueva exposición fotográfica 104 Años 140 Fotografías/104Fotográfos que se estará presentando en el Museo Nacional Revolución hasta el 15 de febrero de 2015.

Foto de: @museorevolucion
Foto de: @museorevolucion

 Capturada por fotógrafos mexicanos y extranjeros, profesionales y aficionados, esta recopilación nos muestra a través de 104 fotografías la lucha armada en diferentes puntos geográficos, especialmente en el periodo que va de 1910 a 1924. Con esta exposición se intenta reencontrar el orden perdido en la memoria, así como explicar el papel que jugó la fotografía en la construcción cultural que se vivió durante la revolución política.

 

Foto de: @museorevolucion
Foto de: @museorevolucion

La exposición estará disponible hasta febrero de 2015. El horario de admisión es de martes a viernes de 9:00 a 17:00 horas y sábados y domingos de 9:00 a 18:30 horas. Entrada general: $25*

*50% de descuento con credencial de estudiante, maestro e INAPAM

Perturbador, indecente y pornográfico: Robert Mapplethorpe

El sexo, el homoerotismo, los lirios, las orquídeas y los afroamericanos fueron la fórmula más provocativa que pudo haber conseguido el fotógrafo Robert Mapplethorpe (Nueva York 4 de noviembre de 1946 – 9 de marzo 1989) para generar justamente lo que él quería: lo impensable, lo inesperado.

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 En un principio, Mapplethorpe no se consideraba a sí mismo fotógrafo e incluso incursionó en otras ramas del arte como la pintura y el collage, en el que ya utilizaba fotografías (las cuales no eran de su autoría); tiempo después comenzó a producir sus propias tomas con una cámara Polaroid (cámara instantánea) con la intención de complementar su trabajo, que en su mayoría estaba conformado por autorretratos. Poco después produjo la primera de una serie de retrato de su amiga Patti Smith, reconocida cantante y poetisa.

 Sus fotografías, técnicamente hablando, son exquisitas y reflejan el sumo cuidado con el que fue realizada cada sesión. De contenido excesivamente explícito, tachado de indecente, perturbador y pornográfico resultando en algo hipnotizante por los estilizados cuerpos  desnudos ahí plasmados tanto de hombres como de mujeres, simulando estatuas.

 “Pensé que si lograba trasladar aquel elemento al arte, si conseguía retener de algún modo aquella sensación, estaría haciendo algo único y exclusivamente mío.”

— R.M.

 A lo largo de su trabajo se puede observar el persistente juego del blanco y negro, que muestra el perpetuo limbo en el que vivía el chico homosexual y promiscuo de educación católica de clase media que se convirtió en uno de los más aclamados fotógrafos del siglo XX y el principal documentalista de sexo de sus tiempos, incluyendo su propia sexualidad y sus diversificaciones más escandalosas como el sadomasoquismo y el bondage, todo esto más allá de lo obsceno sino en una constante búsqueda de lo estético.

 No sólo realizaba fotografías de índole sexual sino también de flores en las que el color era un elemento partícipe; ahí destacaban la belleza y delicadeza e incluso lograba cierto erotismo y sensualidad. Trabajó en diversas ocasiones para la revista Vogue y también hizo retratos de celebridades que incluso eran influencias para él, como Andy Warhol (Artista plástico estadounidense).

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 Ante tales temáticas, las críticas y la censura por parte de las personas conservadoras de la sociedad estadounidense no se hicieron esperar, incluso la Corcoran Gallery of Art (la institución cultural privada más grande Washington D.C.) quien ya había autorizado la exposición individual de Mapplethorpe, se negó a exhibir las imágenes en sus instalaciones tras ver su contenido. Después de que la Corcoran Gallery of Art rechazara la exposición, la comunidad de artistas de Washington ofreció una presentación nocturna de diapositivas de las fotos más explícitas sobre la fachada de mármol de esta institución.

 Lamentablemente Robert Mapplethorpe contrajo el virus del VIH y murió por complicaciones derivadas de SIDA a los 42 años. Aproximadamente un año antes de su muerte creó  Robert Mapplethorpe Foundation con la intención de promover a nivel mundial su patrimonio y ayudar a la lucha contra el VIH y el SIDA.

 

 

 

 

 

 

 

Emilio Morenatti: Entre la vida y la muerte


MIDEAST ISRAEL WHO IS A JEW ?
Judío ortodoxo junto a un soldado israelí.                                  Emilio Morenatti,2005.

El semblante lleno de lágrimas, un rostro que muestra dolor hacia la vida, una máscara que cuando se logra quitar corroe la sangre por doquier. La desfachatez de un mundo que pasa los ojos por el color rosa y no por el gris. La multitud se mezcla con una alegría fingida, mientras las voces se vuelven ecos para los sordos… un grito soslayado se une hacia los golpes físicos y emocionales de un juego mal pagado. Guerras, hambres, infortunios, balaceras en los barrios más pobres como en los más burgueses, peleas callejeras, asaltos, secuestros, robo a transeúntes y a la lista se unen un número bastante alto de las complejidades sociales de vivir en un planeta que no sabe de igualdad ni equidad. Parece fácil ir caminando viendo a un vagabundo que clama por un plato de comida, mientras que sigues cómodamente el vaivén de tus zapatos bien boleados y en el mejor de los casos, hasta de marca. Una señora a lo lejos grita justicia para quien acaba de ser baleado en la esquina, un niño vendiendo chicles en la acera derecha y los automóviles pasan y pasan sin titubear ante la barbarie humana.

 Lo anterior, se refleja en el trabajo del fotógrafo y periodista español Emilio Morenatti. Luchador social que ha tratado de reflejar al mundo a través de una cámara, con toda la serie de acontecimientos de impacto mundial como han sido los sucesos presentados en franja de Gaza y en general, en Medio Oriente. El peligro que se presenta día a día en esta parte del mundo ha reflejado la gran ola de violencia que se padece a nivel internacional en cuanto a disturbios que se acompañan de múltiples características, que van desde la discriminación del sexo femenino hasta atentados  que se cometen en contra de la estabilidad de la sociedad en general. Fotoperiodista que se enfrenta ante la muerte, pero que no se deja invadir por el miedo ante hechos que hacen la huida más factible que otra cosa. Sobreviviente del peligro, víctima de un secuestro en Gaza en 2006, ferviente y acérrimo defensor de la vida aunque le cueste la de él; Morenatti logra sobrevivir a la tragedia ante el tumulto de ultraje hacia la vida. Comprometido con su trabajo de investigación, a pesar de haber sufrido una amputación de pie, refleja el gran talento y compromiso que mantiene hacia su labor.

YE Afghanistan
Kabul, Afganistán. Emilio Morenatti.
YE PAKISTAN
Mujeres pakistaníes luchando por el subsidio hacia la comida. Emilio Morenatti.
TOPIX MIDEAST ISRAEL PALESTINIANS
Niños palestinos presentes en un atentado. Emilio Morenatti, 2005.

 Confrontaciones bélicas, mujeres que son víctimas de las guerras, entre otros temas, han sido parte de su extenso y magnífico trabajo que le permitió ser el ganador del World Press Photo. Con una serie de mecanismos para retratar las condiciones que delataban a la muerte más cercana que la vida, el español se dedicó por años a comprender y analizar los conflictos sociales desde un arduo compromiso con la sociedad. En ese sentido, indaga las pautas de lugares sombríos y oscos para hacer tomas sobre la desesperanza de una sociedad que ya no quiere más hambre ni más olvido, sólo pide paz; paz para la sociedad que ya no cesa de llanto y dolor, bondad hacia los más necesitados y candor hacia los más desesperanzados. Emilio va más allá de una simple fotografía, indaga sobre el miedo y sus variantes, para mostrarle al público que esto va más allá de simples roces entre países; esto muestra al mundo de que está hecha la necesidad de sobresalir más otros. Crisis social que relata cada fotografía, mostrando un sinfín de detalles que dejan inaudito al que logre visualizar de manera realista el retrato de una sociedad inmersa en el desconsuelo.

Pakistan Eid Milad-un-Nabi
Rumbo a una celebración pakistaní.Emilio Morenatti, 2009.
APTOPIX PAKISTAN DAILY LIFE
Mujer pakistaní acarreando agua. Emilio Morenatti, 2008.

 Cometido lleno de valentía que logra impulsar su objetivo a partir del caos de un mundo lleno de contradicciones, que lo llevan a ser el portavoz de crueles sucesos. Un ejemplo de esto es el trabajo que realizó en territorio pakistaní, contempló a través de una serie de fotografías la encrucijada social entre pobreza y maldad, para impulsar un memorándum de la vida en ciudades que enfrentan la violencia indiscriminada desde que amanece hasta que llega a terminar el día. Miradas que piden que la injusticia termine para salir a disfrutar del sol a todo su esplendor, y la vida va y viene a raudales con un mar de lamentos que se han hecho escuchar más de un siglo entero. Mujeres cansadas y fastidiadas de ser vistas como un objeto, hombres que gozan de una egocentrismo inadmisible que les permite atentar  sin piedad contra las personas más vulnerables, cenizas y más cenizas de cadáveres que no se reconocieron y se mezclan en los sitios más olvidados: Los pobres. Nada cambia y todo se transforma para fines lucrativos; tiempos que pertenecen al siglo XXI.

Sobre fotografía y movimientos sociales (segunda parte)

Manifestación en la Ciudad de México, crédito: siempre889

Tal vez el título que he escrito por primera vez, la semana pasada, sobre este tema sea el menos adecuado para este pequeño ensayo de dos partes. Sin embargo, he decidido dejarlo tal y como está por dos simples razones: descubrir que por más que escribamos siempre, haciendo un ejercicio de reflexión, encontraremos fallas. Dos: que las fallas que hayamos descubierto nos permitirán enmendar cierto camino, pero al darles la importancia, nos damos cuenta que la grandiosa estupidez humana seguirá permaneciendo, pues siempre tendremos errores.

Si bien “movimientos sociales” no dice mucho de lo poco que he querido abordar en este pequeño texto, me es pertinente aclarar que la razón por la que quise reflexionar acerca de esto fueron las marchas recientes, la exposición de Yayoi Kusama y el memorial del 68. Pues, en estos tres casos se ha manifestado el uso de la cámara como interpretador social, con múltiples fines, ya sea personales, documentales, periodísticos o quizá intimidatorios.

La selfie en la habitación infinita. Crédito: instagram personal de rebeccataylorny

Quizá en mi ingenuidad he descartado que el movimiento social no sólo son las manifestaciones de protestas, sino también están las modas, las corrientes ideológicas, las vanguardias, y el lenguaje que lleva a la lengua.

La utilización de la cámara como una herramienta viene desde sus inicios. Sus inicios tenían la intención de “atrapar” la realidad en cierta área específica, como cuenta César González Ochoa en sus “Apuntes acerca de la interpretación” donde expone la manera en cómo la cámara inicio con este propósito de atrapar una imagen, delimitarla y retenerla de manera  física.

Las imágenes y los mecanismos de representación han cambiado a lo largo de la historia. La tecnología se actualiza constantemente y se crean nuevas cámaras que permiten nuevas formas de interpretar y representar mas no es la imagen la que no cambia.

Las fotografías de guerra son expuestas como memoria, pues representaron (y ahora representan) que existió la guerra. (Esto quizá podría parecer ambiguo tomando en cuenta que existe ya el montaje y todos estos trucos digitales que hacen que la realidad, como en la pintura, quede a expensas de los humanos) ¿Lo mismo sucede con las marchas, los museos y demás aconteceres masivos?

Estudiantes y policías en el 68. Crédito: caracteres.mx

¿Se necesita tener una imagen para comprobar que se realizó una marcha? ¿Se necesita una selfie en la habitación infinita para uno: recordar que se estuvo ahí; dos: representar que la habitación existe? Pero, más allá de estas preguntas que he pensado a manera de reflexión me hacen suponer el  qué pasaría si las intenciones y el análisis que he apenas expuesto,  va más allá de un campo significante que sólo ve estas posibles formas de interpretar y representar una realidad como tres posibles acciones de saber el porqué la fotografía impacta en movimientos sociales.

La memoria tiene que ver en esto. La memoria humana, que es tan abstracta que imaginamos una pequeña nube que almacena imágenes, letras, lenguas, lenguajes, rostros, números, calles, direcciones, nombres, cumpleaños, experiencias y demás. Pero que en cualquier momento, esa nube podría irse, dejando sólo recuerdos inertes, vacíos o inexistentes.

 La necesidad del humano por guardar y transportar esa memoria en una memoria material se ha visto desde la escritura. El guardar cosas que permitan ser un medio para que el cerebro haga una sinápsis y por ende un recuerdo se adapte a este objeto ha estado presente desde mucho antes de que la fotografía existiera.

La memoria y la fotografía han estado estrechamente ligadas por la significación de lo material. La fotografía recuerda el momento pero es el papel, o donde se haya impreso lo que funciona como recuerdo. Es decir, (Y como diría Susan Sontag) nosotros no recordamos lo acontecido, sino la fotografía de lo acontecido.

Las manifestaciones se pueden dar de todo tipo. Crédito: mobypicture.com

En un mundo sumamente lleno de imágenes, los movimientos sociales, los museos, las fiestas y toda forma de convivencia se mediará por medios de cámaras. Para que la memoria resurga en una pantalla, para que se almacene en un mundo virtual que no es palpable. Las personas se toman fotos en marchas para demostrar que sí fueron y que sí apoyaron pues si no suben su imagen al mundo no podrán comunicar que apoyan al sentido. Las personas, también, suben sus selfies para demostrar al mundo que pueden tomarse fotos. ¿Es quizá que la imagen nos consuma, o nosotros consumimos  imágenes?

Este es mi grito de ¡basta!

Ya me cansé de los gobernantes, de la policía, la falta de moral, la falta de ética, de justicia, de humanidad, la falta de amor. Y mi lista es larga, porque mientras yo estoy aquí escribiendo esto para ustedes en la comodidad y seguridad que me brinda mi hogar hay familias que extrañan a lo que en las noticias se refieren como “daños colaterales” de una guerra que todos vivimos. Aunque no quieras reconocerlo, sabes que pudiste haber sido tu, tu madre, tu hijo.

Hoy le dedico mi trabajo y un poema a los padres, a los familiares, amigos y conocidos de los 43 normalistas desaparecidos el 26 de septiembre de este año.

LA DESPEDIDA

Este será para mi el día mas triste de mi vida
tener que separarme de ti será el motivo de mi nostalgia…
pero hemos de decirnos adiós, por que lo nuestro no debe continuar…

Este será el día mas doloroso después de tu partida
por que… con ella te llevaras la mitad de mi corazón y de mi vida…
Será el di mas largo de mi existencia, puesto que en las horas restantes….

Mi mente se dedicará a recordarte sucesivamente y mi boca a pronunciar tu nombre…

Y lo harán en cada hora, en cada segundo de cada día…
Serán mis primeros días oscuros, por que la luz de tu sonrisa se alejará de mi mis ojos brillarán con melancolía, ansiosos de ver tu rostro hermoso….

Que ya jamás se presentará ante ellos… mi voz gritará con inalcanzable cansancio tu nombre…

Pediré a fuertes voces tu presencia…tu mirada… se que lloraré por indefinidos momentos…

Y le diré a los roces de mi almohada lo mucho que te extraño y cuanto te amo…

Pero ni ella y mucho menos tu me podrán escuchar… ni responder…
me quedaré ahogándome en mi llanto y tu no podrás estar ahí….
para consolar mi pena…

Por que tenemos que decir adiós? Por que las cosas con un principio tienen un final?

Por que cuando uno ama no se le puede amar?

No lo se y tal vez no lo sabré jamás lo único que puedo asegurarte mi amor…

Es que hoy… precisamente hoy… será el día mas triste, largo y doloroso de mi vida… lo más hermoso es que siempre te amaré.

— Neyra Castillón 

Por una eternidad
Por una eternidad
A esta hora te veo tan distante
A esta hora te veo tan distante

Sobre fotografía y movimientos sociales (Primera Parte)

La representación de Steve McCurry. Crédito: Pinterest.

Se podría pensar que hemos sido presa de una formación  de vida utópica que nos hace vivir ligado a las imágenes. La herramienta con la que contamos, la cámara (fotográfica o de video) , nos hace reflexionar sobre cómo las múltiples teorías sobre la extensión del cuerpo de este artefacto, tomen más sentido y  puedan explicar sobre cómo se utiliza la cámara actualmente.

Crédito: Pinterest.

Si reflexionamos podremos constatar que las imágenes han sido parte de nuestra historia muchísimo antes de que la primera cámara fuera construida. La representaciones de la realidad en la antigüedad se daban de distinta pero no de lejana forma hacía cómo ahora nosotros representamos lo que nos rodea. Desde las imágenes rupestres hasta las pinturas y sus diferentes vanguardias buscaban representar.

La acción de representar como su nombre lo indica, y como escribió Guillermo González Ochoa, en apuntes sobre la representación, el cual parafraseo a continuación, apuntaba que la acción de re-presentar era volver a presentar una realidad construida de un estado abstracto (mente) a un estado material (papel, rocas, lienzo). Esto es que nosotros representamos no sólo imágenes, sino pensamientos que, siguiendo a Walter Ong, también dichos pensamientos se piensan en imágenes.

Como se podrá dar cuenta, este pensamiento nuevo de que vivimos en un mundo lleno de imágenes es completamente errónea si reflexionamos apenas un poco sobre dónde vienen y cómo hemos utilizado las imágenes para nuestra conveniencia, pues las imágenes son, han sido y serán parte de nuestro entorno, por más que digamos que esto no es así.

Tal vez lo que realmente ha cambiado son las formas de cómo representar lo abstracto o la realidad en imágenes. Si bien las primeras herramientas para representar eran consideradas como la mayor tecnología en su tiempo, como por ejemplo los pinceles, los lápices (hay que precisar que la forma de representación visual comenzó con la mano y con el símil de la escritura, que al igual que las imágenes son construcciones convencionales de lo abstracto a lo físico) los pigmentos y cualquier otro material que ayudase a la creación de imágenes, la tecnología, con el avanzar de los años, nunca ha sido la misma y poco a poco lo que fueron los materiales primarios para la creación de imágenes se convirtieron en lentes, grabados y cámaras fotográficas.

¿A qué quiero llegar con esto? Las cámaras, como ya es bien sabido, son la herramienta que ayuda al qué hacer de una representación, y el producto de esta representación es la fotografía, misma que algunos autores definen como una cristalización del momento. Que se apropia de una realidad limitada y que muestra lo que unos ojos no pueden guardar en la memoria. La fotografía es el anhelo de un momento a ser guardado en la memoria de un humano.

Helen Frankenthaler pintando un cuadro expresionista. Crédito: pinterest

Así pues, la tecnología avanza como lo hizo anteriormente. La pintura trasladó a la pintura rupestre a otra plataforma  y a otras técnicas mentales; la fotografía trasladó a la pintura a una nueva plataforma, pero no la ha desplazado el cambio sólo fue quizá de superficies, y actualmente es la fotografía la que tiene mayor uso  en el mundo consumista y tecnológico.

México a través de un lente: Tomás Montero Torres, fotógrafo de oposición

Pasan los años y pareciera que México no ha progresado. Marchas, pobreza y manifestaciones son el pan de cada día, así como también lo era en los años 40 y 50, décadas que el fotoperiodista Tomás Montero logró capturar en más de 80 mil negativos ahora expuestos en el CCU Tlatelolco a través de la exposición “Hacia los márgenes: Tomás Montero Torres, fotógrafo de oposición.”

Foto tomada de: cuartoscuro.com.mx/
Foto tomada de: cuartoscuro.com.mx/ Huerfanos de la beneficencia de Tacubaya México, D.F. 1949

Con 170 objetos que van de imágenes, documentos personales y hemerográficos, el llamado “fotógrafo de oposición” nos muestra a un México que en su momento quiso ser callado, un México que actualmente parece atravesar la misma situación.

Foto tomada de cuartoscuro.com.mx/
Foto tomada de cuartoscuro.com.mx/  Conflicto estudiantil frente a la antigua Facultad de Derecho, 1948

 Fue a través de las publicaciones extintas de la revista del PAN, La Nación, además de herederos del fotógrafo y especialistas que la recopilación del material fue posible. Después de 70 años de permanecer oculto, todo el acervo fotográfico de Montero sale a la luz para mostrarnos los instantes que en su momento incomodaron ciertos regímenes e intereses políticos. Fotografías en las que se aprecia una crítica al país y preocupación que gira entorno a las convulsiones sociales.

Elecciónes de 1946, México, D.F. 1946
Foto tomada de: cuartoscuro.com.mx/  Elecciones de 1946, México, D.F. 1946

 La exposición estará disponible hasta marzo del 2015 en el CCU Tlatelolco de martes a domingo 10:00 a 18:00 horas. La entrada tiene un costo de $30 y $15 universitario.* Domingo, entrada libre.

*50% estudiantes, trabajadores de la UNAM, INAPAM, ISSSTE, IMSS.