Carlos Monsiváis: Misógino feminista

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La literatura juega un papel importante no sólo en el campo de las artes, sino también en la política y en la historia. No es un simple documento que resguarda ideas a través del tiempo y espacio, tampoco se reduce a una forma de entretenimiento para los que se piensan bien estudiados. No. Bastante le ha costado a la literatura plantarse como una fuente histórica; no refiriéndonos al texto enfocado al aprendizaje del mismo, sino a la novela, al cuento y a la poesía. Estas tres manifestaciones nos presentan la rutina de lo que fue y de lo que puede llegar a ser.

 Ahora, el elemento grande del arte surge de la imaginación, de la posibilidad de ser real sin serlo. Por tanto, los personajes tienen la posibilidad de adquirir un papel en la realidad del lector. Esto quiere decir que tanto ilustran como alteran comportamientos, sentimientos e ideas. La pregunta central que nos plantearemos a razón del libro de hoy es la siguiente: ¿qué tanta credibilidad pierde un personaje cuando se presenta en la ficción como un individuo real, pero poco conocido para nosotros en la realidad?

Pensemos en la mujer no como autora ni creadora; pensemos en ella como personaje de cuento y de novela. A lo largo de la historia, el modelo se ha ajustado a las ideas, costumbres o cultura de la época. Mujer resignada, mujer fértil, mujer producto, mujer propiedad, mujer virgen y Virgen, mujer prostituta, mujer santa, mujero que no es…

 Misógino feminista es un conjunto de ensayos del autor Carlos Monsiváis, todos enteramente comprometidos con el movimiento feminista del país. Quizá esta faceta del autor se mantenga un tanto oculta, pero es importante agradecerle a Monsiváis su colaboración, su diálogo, sus argumentos y sus letras, importantes no sólo para el círculo feminista de México y Latinoamérica, sino para todos aquellos que emprenden una lucha diaria por ser y por negar aquello que los demás disponen que sean. En él, se plantean diversos escenarios en esta recopilación tales como Pero ¿hubo alguna vez once mil machos?, Huesos en el desierto: escuchar con los ojos de las muertas, El segundo sexo: no se nace feminista, Soñadora coqueta y ardiente, entre otros. En cada una de las obras, en concreto donde el escenario es México, queda clara la entidad cultural del machismo (¿acaso al igual que la corrupción se debiera de institucionalizar?) que tanto ha afectdo el desarrollo de la nación.

El sexismo y su esquematización, la virginidad como propiedad, la timidez mexicana, el papel de la literatura, el reconocimiento del problema.

 Carlos Monsiváis, autonombrado Misógino feminista –“alterna su misoginia con una encendida defensa del feminismo”– fue (es y será) un intelectual mexicano al cual le debemos el reconocimiento de un problema que va más allá de la política, el cine y la canción popular. Monsiváis dio vuelta a la pagina, acepto la existencia y la hizo suya, abrió la brecha a un diálogo que debe absorber cientos  de años e intentos.

Imágen extraída de Periódico Enfoque
Carlos Monsiváis

 Asumió, a diferencia de nuestros antepasados, una actitud valiente, enfrentando tal cual el designado símbolo de incivilización que tanto orgullo y reconocimiento le ha causado al mexicano, devaluó el valor del machismo y lo congeló con sus escritos. Misógino feminista, editado por Océano, es un testimonio, una documentación que nos acerca a una realidad que sentimos ajena. Nos duelen episodios terribles de la humanidad como el Holocausto, la Santa Inquisición; sin embargo, volteamos la cara frente a la discriminación, la desigualdad y la muerte del ser.

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Feminismo: El eufemismo de la actualidad

1394132506_744595_1394213801_album_normal-1El feminismo se convertido en una tema de conversación pero sin dejar de ser un eufemismo social. ¿Por qué es que llega a ser un tema tan agresivo y brusco? Solo llega a ofender a los que mas han dañado a nuestro género. Los hombres llegan a tomarse tan personal este término, siendo ellos los que intentan denigrar nuestros derecho fundamentales. En Living History (Simon & Schuster, 2003), Hillary Clinton relata el momento que visita Romania en 1996. En este viaje se encuentra con la devastadora crisis infantil de Sida. Todo comenzó como ella lo cuenta, cuando Ceaussescu prohibió el control natal. El gobierno contrato doctores cuyo trabajo era revisar las mujeres cada mes y asegurarse que no hayan interrumpido su embarazo. Los doctores obligaban a las mujeres a desvestirse frente a ellos y muchas veces hasta humillándolas. Todo empeoró cuando los bancos de sangre rumanos se infectaron a causa del sida, enfermando a miles de niños. Todas las mujeres hemos experimentado alguna clase de violencia a lo largo de nuestras vidas. Hemos sido tratadas con alguna clase de ofensa entre las cuales destacan la privación de algún derecho básico o maltrato físico y/o verbal.

Lo que nunca se dice es que las mujeres debemos ser más ambiciosas y enfocadas porque nunca tuvimos la oportunidad. Tuvimos que luchar por votar, para trabajar fuera de nuestras casas, por trabajar en un lugar de trabajo libre de acoso sexual, para ir a la universidad de nuestra elección, y también nos tuvimos que probar a nosotras mismas una y otra vez para recibir un poco de consideración.
– Roxane Gay

 En un país como México donde se celebran las osadías hacia las personas y modos de vivir, no es de extrañarse que en una actualidad tan avanzada aín sigamos lidiando con problemas tercermundistas de violencia de género y el consentimiento del curso de tales hechos. El problema reside en seguir permitiendo la dominación masculina sobre un género violentado y humillado.

 Aunque hayamos sido capaces de reducir varias transgresiones y estemos informados sobre el feminismo, varias mujeres siguen sufriendo de algún tipo de abuso día con día. Nos debemos de sentir ofendidas como mujeres y personas, al sentir cada ataque hacia la mujer como nuestro, por que cada mujer es una extensión de nosotras. Sin importar de nuestros antecedentes seguimos en una lucha contra el sexismo. Desde la mutilación genital en Egipto, violencia domestica en Afganistán o abusos sexuales en tierras de nadie en Chiapas, la solución no es el desprendernos nuestros semejantes, sino buscar una cierta independencia creando un pensamiento resolutivo al educar a las jóvenes y alentar a las mujeres a denunciar cualquier tipo de falta. Aumentando la sanciones judiciales hacia los criminales que atentan con percutir la entidad femenina y creando una cultura equitativa para hombres y mujeres. Hay que reconocer que ciertas actitudes misóginas son el problema de la sociedad y evidenciarlos para que los jóvenes sepan que no es normal el humillar o burlarse de una mujer por sus elecciones de sexualidad, vestimenta o modos de vida. No queda más que seguir luchando por los derechos que nos merecemos y por jamás quedarnos calladas cuando queramos ser escuchadas.

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La lucha feminista actual: Género o perspectiva de género


Alejandra Kollontai, retrata cómo la mujer ha pasado de ser el centro de sumisión y subordinación al objeto de sus ideales mismos, sueños que se transforman para cobrar vida y tener pertenencia en las diversas luchas sociales en las que ha sido la protagonista.

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Crédito:Tumblr

 Desde el momento en que Europa Occidental –especialmente en el siglo XIX–  se discriminaba todo el conjunto de capacidades con el que contaba y además, se negaba el hecho de que una mujer pudiera ingresar al mercado laboral por el simple hecho de su género; el combate por mejores condiciones de vida se hizo presente. Una lucha indiscriminada de índole sexista le persiguió por mucho tiempo y aún lo hace en estos tiempos, donde la libertad se pregona a diestra y siniestra.Yo pregunto, ¿Cuál libertad? De seguro es esa, que solamente se usa como recurso mediático para calmar el problema.

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Crédito:Tumblr

 De su lucha al fortalecimiento de un conjunto de ideales, la mujer ha logrado la emancipación que le costó su silencio por muchos años, cuestión que la alejo de su pertenencia hacia ella misma, dejando de lado lo que realmente le pertenecía: Su potencialidad ante la vida.

 Al desplazarse la actividad primaria – la agricultura–, el sector industrial requirió mayor mano de obra y es ahí cuando por primera vez, la mujer empieza a participar en el contexto laboral, fenómeno conocido como la feminización de la mano de obra. Este proceso, se sitúa en la  2da. Revolución industrial; donde la automatización laboral cobra importancia para el desarrollo social.

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Crédito:Tumblr

 Desde entonces, la mujer ya no sólo se preocupaba por defender su puesto de trabajo, por demandar mejores oportunidades laborales, ahora también emprende una exigencia hacia su libertad de oponerse a mandatos socioculturales, que aniquilan su desarrollo de capacidades.

 De las primeras damas que le da sentido a dicha conflagración, destaca Simone de Beauvoir – mujer envuelta de sentido crítico y reflexivo– que muestra cómo la fémina debe liberarse de sus propias cadenas en primera instancia, y luego de la fuerza opresora social. Su fuerza para transmitir ideas y para hacer de lo imposible lo posible, la hace ser una de las grandes exponentes del feminismo. En una frase realmente cruda, pero cargada de una inherencia por sus letras, dice lo siguiente:

“Mediante el trabajo ha sido como la mujer ha podido franquear la distancia que la separa del hombre. El trabajo es lo único que puede garantizarle una libertad completa”

 En esta época, se ha visto como la mujer ha destacado por su desempeño laboral y como poco a poco, trata de vincular de mejor forma sus capacidades con su desenvolvimiento social. Pero ahora, la lucha se tornó desde otra perspectiva: La libertad ante su sexualidad.

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Crédito:Círculo feminista en línea

 La sexualidad, constituye el eje prevaleciente para que la mujer contemporánea haga saber, que su cuerpo es vida, es arte, es sincronía y muestra de su reconocimiento hacia sí misma. Bien es cierto, que es sumamente importante que se libere, que se encuentre, que se apapache… que se mime. Pero, algo se ha olvidado: en ese afán por buscar su libertad sexual, se dejó de lado la lucha intelectual que tanto pelearon las primeras defensoras del movimiento feminista. Su fundamento era mucho más fuerte, aniquilar la sumisión y la imposición clasista que imperaba en torno a su condición biológica.Esto se plasma en un pensamiento de Alejandra Kollontai:

“Seguir mi camino, trabajar , luchar, crear a lado con los hombres y aspirar a un objetivo universal humano, construyendo al mismo tiempo mi vida personal e íntima como mujer, según mi propia voluntad y las leyes innatas de mi naturaleza, tales son los postulados que han condicionado mi ideario.”

 ¿En dónde quedó esa lucha que suponía un espíritu reflexivo? ¿Un sentido crítico hacia su función social? El eje no se encuentra solamente en dar a entender: Soy mujer, y el lineamiento para pelear es solamente mi condición biológica. Es una parte, es cierto,  pero no se encausa toda la lucha en ese aspecto. Sin duda, la lucha intelectual ha perdido el sentido motriz que mantenía al principio, es decir, se ha perdido ese espíritu por destacar más allá de su sentido sexual; se ha desvirtuado entonces el movimiento femenista.

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Crédito:Foro en femenino

 El femenismo en un principio, marcaba como cuestión inherente la perspectiva de género, ésta hace hincapié a las capacidades de superación de la mujer sin necesidad de excluir a su sexo opuesto. Ahora, se confunde la perspectiva de género con el concepto de género, y actualmente la manifestación del movimiento, radica en tomar como bandera el concepto de “género” –género se establece solamente como la diferencia biológica entere hombre y mujer–, mientras que la perspectiva de género abarca una cuestión más amplia de análisis, envuelve el fundamento existencial de la mujer a través de todas sus capacidades para mejorar su calidad de vida.

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