Una voz con silencios: Nadine Gordimer

 Se protesta antes que lo primero y no tiene importancia. De nacionalidades se habla mucho y tiene poco que ver. Hay quienes se han proclamado sin tierra, nadie los vio nacer y por eso, nadie los ve morir. Al final, el discurso de un artista trasciende espacio, tiempos, lenguas, condiciones, etcétera.

 No importa qué tan lejos haya surgido una figura que, en esencia, habló por los que no saben pronunciar palabra alguna porque le temen al sonido y a la música. Son aquellas palabras que no necesitan definición y mucho menos una explicación; me refiero a esas que nacen de todas las cosas: libertad, amor, justicia

 Nadine Gordimer nació en Sudáfrica en 1923. Es un lugar tan lejano que nos parece desconocido, y es ese misterio el que nos acerca. Crimen y odio, pobreza y crueldad, injusticia y represión, y el miedo, es el que enloda la tierra de sangre y silencio.

Nadine Gordimer (1923-2014)
Nadine Gordimer (1923-2014)

 Gordimer se convirtió en la literata tenaz y crítica. Hablaba de puras verdades, pues sabía que una mentira disfrazada terminaría por mancillar el terreno que sus pies bien conocían y, peor aún, el terreno de su alma.

 A más de uno, y sin intentar ser la constante, los años no les bastaron; 90 para ser exactos. Hay tantos a quien escuchar, tanto que repetir, tanto que decir.

 Al escuchar la palabra apartheid  (segregación racial) es común hacer referencia a la denominada “Gran Dama de la Literatura Sudafricana”. Junto con Nelson Mandela ofreció más que su pluma, todo su espíritu, para abolir injusticias y demencias; fue con valentía y valor que durante más de 50 años, escribió lo que ya había observado, sin vacilar, sin temor.

Apartheid sudafricano
Apartheid sudafricano

 A pesar de las tragedias, nunca perdió la capacidad de sorprenderse, de descubrir un mundo dentro de otro mundo; es por eso que su importancia interviene con nosotros. Porque era una verdadera artista, escritora, combatiente de causas que muchos encontraríamos perdidas.

 Escritora, novelista, ensayista, héroe, fue ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1991 (unos años después de que Octavio Paz lo recibiera), también fue galardonada con el Premio Booker en 1974 por su novela El conservador. Su trabajo literario ha sido traducido a más de 20 idiomas

 Entre sus obras más destacadas se encuentran: La hija de Burger (1979),  La suave voz de la serpiente (1956),  Ocasión para amar (1963), El conservador (1974), Ningún lugar semejante (1978), The Lying days (1953, año de publicación de su primer novela), entre otras.

 Faltan las palabras para describir a una de las mujeres que hizo del arte una lucha, una idea de vida, una voz, esperanza, y un silencio justificado, necesario. La lucha de Nadine aún no se termina, y está lejos de cesar; sin embargo,  su literatura representa uno de los avances más grandes en contra de la injusticia social, no sólo en su país, sino en todas partes.

Gracias por interpretar el silencio de quién lo está diciendo todo

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Autos usados: Daniel Espartaco Sánchez

Las semejanzas entre el comportamiento humano y la misma naturaleza nunca dejan de sorprendernos. No todo es fluido o continuo, muchas veces se paraliza, se detiene. Obedecemos con fiel ironía a un ciclo impuesto que no nos cansamos de alterar.

 El calor quema; sin embargo, se alude a las pasiones y a la viveza. 40° y contando…se vuelve insoportable. El calor hostiga y cansa ¿Qué tanto arde dentro de nosotros?

 La contraparte: el frío. Es cierto, el frío también quema; algunas veces refresca, y otra tantas congela. Nos hace indiferentes, insensibles. ¿Qué tan frígido se puede mantener antes de quebrarse?

 Autos usados, primera novela del autor mexicano Daniel Espartaco Sánchez, está escrita en el frío que te parte los labios aún cuando hay algo más que decir. Elías, protagonista de esta historia, narra la insulsa carrera en contra de la realidad, porque no siempre las fantasías nos asombran más que la inmediata materialidad.

Daniel Espartaco Sánchez
Daniel Espartaco Sánchez

 Elías deja a un lado el sueño de comprarse al contado –como verdadero hombre- un auto usado junto con la idea de “un sueño americano reciclado y más barato” y asentar su vida en Amarillo, Texas. Obedeciendo el camino autoimpuesto termina en la Ciudad de México para ser testigo de cómo las personas que estuvieron en su vida se convierten en personajes de la violencia.

“Me pareció que la vida era en gran parte escoger entre una y otra frase trillada en determinados momentos.”

 Daniel Espartaco Sánchez, nació en Chihuahua uno de aquellos años que sentimos perdidos del norte. Ha sido acreedor a diversos premios literarios como el Nacional de Cuento Agustín Yáñez, el Nacional de Literatura Gilberto Owen y el año pasado fue galardonado con el Premio bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada (este reconocimiento le fue otorgado a grandes personajes como José Agustín, Elena Garro, Federico Campbell, entre otros).

 Dentro de su trabajo literario no sólo destaca Autos usados (2012), también se distingue Cosmonauta (2011), Bisontes (2013) y La muerte del pelícano (2014). Este último título fue escrito en colaboración con su hermano Raúl Aníbal Sánchez.

 Autos usados no es otra historia de narcotráfico y violencia que se desenvuelve en el norte del país, gastando testimonios al por mayor de lo que ya hemos escuchado sin que nos importe lo mínimo. No. Esta novela narra una nueva perspectiva, del que oscila entre el crimen, la pasividad y la muerte. Es donde todos los que nos encontramos (o sentimos) lo suficientemente alejados de allá, inventamos un mejor pretexto para olvidarlo, para no entenderlo.

 Espartaco Sánchez es un escritor claro, espontáneo, irónico y agudo. No hacen falta las reverencias para un autor que escribe por sí mismo y, sin lugar a duda, debemos mantener presente.

“Luego la calma, aún más odiosa; el aborrecimiento de uno mismo por ser incapaz de destruir y hacer daño; el pacto entre la falta de voluntad y el inmenso espacio de allá afuera; la transacción éntre la cobardía y la conformidad.”

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Vida en guerra: José Agustín

Este año se celebra el centenario de grandes escritores nacidos bajo la tutela hispanoamericana; ellos mismos han enriquecido y cultivado el saber literario que no sólo concierne a las letras mexicanas, sino a la literatura latinoamericana y mundial. Quizá unos sean más conocidos que otros, incluso más elogiados; sin embargo, su grandeza y amplitud intelectual se extiende a cada comisura del saber humano. Hablamos por ejemplo de Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas.

 Pero no sólo son ellos tres, “los hijos de la Revolución” como decía José Emilio Pacheco, los representantes de la lucha artística e histórica. Tropezamos con un complejo y variado número de artistas nacidos específicamente en el siglo XX que conforman un capital literario fértil. Esta ocasión, y a propósito de su cumpleaños 70 (en años, porque en vida ya es inmortal) aplaudimos el quehacer literario de José Agustín.

imagen extraída de eluniversal.com.mx
José Agustín

 Las letras de Agustín no eternizan una época específica para no olvidarlo, porque él bien sabe que la historia se vive una vez, pero siente por siempre.

 La característica primera de la literatura de este autor se ve en la libertad. Probablemente pensamos que todo artista debiera ser libre y así, expresar hasta lo que al alma le costó decir; pero no es así. La libertad, inherente al hombre, se encierra en los periodos de paz a los que nos sometemos individualmente (irrisoria ironía): José Agustín vive en guerra, no deja de leer, ni de aprender, ni de escribir.

 Las críticas y homenajes hacia este artista son extensas, pero no hay mejor homenaje para el hombre que vivir su obra y, en este caso, leerla.

 Vivir la literatura no consiste en una lectura fugaz o intensa, en recitar de memoria los versos o párrafos e interpretarlos pasionalmente. No. La literatura se vive interpretando con experiencias las palabras que alguien más pudo decir.

 He aquí la grandeza de los hombres y mujeres de letras. Encuentran las palabras exactas que viven en cada uno de nosotros, a través de todos los tiempos, en las situaciones que pierden un espacio rígido y nos dejan ver en la oscuridad.

 La literatura intimista y anticipada de José Agustín marca una pauta en la historia artística de México. Desde la aparición de su primera novela, se presenció en él un mundo ilustrado e insurgente que facilitó la rigurosa vida de la sociedad mexicana.

 Mencionar algunas de sus obras no es tarea fácil, pero destacan “La tumba”, “De perfil”, “Dos horas de Sol”, “Se está haciendo tarde” (novela escrita mientras estuvo en la prisión Lecumberri), “Tragicomedia mexicana”, “Vida con mi viuda”, entre otras.

 La pluma de José Agustín ha servido al periodismo, novela, poesía, teatro, cine. Con él se comprende el mundo literario como un sueño inmerso de irreverentes sueños, insólitos temas y agobiantes pasiones.

Excepcional caso el de José Agustín para la literatura; lectura pura del principio de su ser.

Una mente vieja para unas manos jóvenes. Quimérica vida, pero vida bien vivida.

Originally posted 2014-08-21 09:00:47. Republished by Blog Post Promoter

Una hojeada al pasado: Charles Chaplin.

En esta ocasión decidimos que es buen momento para recordar, para darle una hojeada al pasado, en este caso a la vida del gran artista Charles Chaplin.

Como todos, o al menos la mayoría, sabemos Charles Chaplin destacó por sus diversas y excelentes participaciones en el cine mudo, lo que pocos saben es que además de actor cómico también se dedicaba a componer, producir, dirigir y escribir; cabe mencionar que fue uno de los actores más reconocidos en el cine a nivel mundial.

Siempre ha existido la polémica y gran incógnita: ¿Un artista nace o se hace? Realmente creemos que cuando de arte se trata pueden suceder ambas cosas, se nace con talento pero de igual manera puedes desarrollarlo. En el caso de Chaplin, sus padres estaban demasiado involucrados en el maravilloso y mágico mundo del arte, sólo que ellos estaban más enfocados en los musicales, a pesar de que el giro de Charles siempre fue completamente distinto a esto su primera aparición en un escenario fue a la corta edad de cinco años reemplazando a su madre que por una u otra razón no pudo actuar en esa ocasión.

En el año de 1914 debutó con el personaje de un vagabundo llamado Charlot, y a lo largo del mismo año participó en alrededor de 35 cortometrajes, sin embargo es más reconocido por películas como “Luces de la ciudad”, “Tiempos modernos” y “El gran dictador”. A mediados de 1910 comenzó a dirigir sus propias películas, en 1916 también se encargaba de la producción y finalmente en 1918 se aventuró a componer la música para sus películas.

Sabemos que las comparaciones nunca son buenas, pero para darnos una ligera idea de la magnitud de las películas de Chaplin pondremos el ejemplo de que el personaje de Charlot era un tipo Cantinflas, debido a que se filmaron varias cintas cinematográficas tales como Charlot músico ambulante, Charlot prestamista, Charlot bombero, Charlot en la Calle de la Paz y Charlot en la tienda. A la época en la que Chaplin filmó toda esta serie de películas con la compañía Mutual Film Corporation la considera la más feliz de su carrera.

La primer película hablada de Chaplin fue “El gran Dictador” en donde valga la redundancia interpretaba el papel de un dictador, inspirado en Adolf Hitler; dicha película fue considerada un verdadero acto de valentía debido a la situación política en la que se encontraba el mundo entero, por el simple hecho de que en esos momentos se estaba desarrollando la Segunda Guerra Mundial.

Finalmente para dejarlos con un excelente sabor de boca y cerrar con broche de oro queremos compartir con ustedes una frase de la autoría de dicho artista:

“La vida es una obra de teatro,

Por eso canta, ríe, baila, llora y

Vive intensamente cada momento de tu vida,

Antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.”

Originally posted 2013-08-21 20:56:37. Republished by Blog Post Promoter

La música Concreta de Amparo Dávila

“Así pasó varios días, sin hablar, sin querer saber de sus negocios, sin importarle nada. Después, y casi sin darse cuenta, empezó, de tanto pensar y pensar en la muerte, a familiarizarse con ella, a adaptarse a la idea.” El Entierro

Amparo Dávila escribe acerca del miedo sin temor alguno, sobre la muerte a partir de la vida, de los hombres siendo mujer, y de las mujeres como si fueran todas una sola.

Amparo Dávila

 Sus cuentos son significativos para todo y cada uno que los lee. Dávila es el ejemplo desde 1950 –año de su primera publicación: “Salmos bajo la luna”- que la literatura es un río que se convierte en aire; es libre, es fluida, es vida.

 Música Concreta, editado en 1964–donde la misma autora y Alí Chumacero estuvieron al tanto de la publicación que realizó el Fondo de Cultura Económica-, es el tercer libro de cuentos de esta escritora.

 Consta de 8 relatos perfectamente narrados. La ambientación de dichos cuentos nos somete a la experimentación de las sensaciones de los personajes, por ejemplo: la asfixia, la desesperación, la confidencia con la muerte, la demacración del rostro, el odio, la bondad, la ingenuidad, la fatalidad.

“La mano de Sergio se apodera de unas tijeras y clava, hunde, despedaza…El croar desesperado empieza a ser cada vez más débil como si se fuera sumergiendo en un agua oscura y densa, mientras al sangre mancha el piso del cuarto.” Música Concreta

 Nació en Zacatecas en 1928. Fue galardonada en 1977 con el Premio Xavier Villaurrutia gracias a los relatos, publicados en el mismo año, que llevan por nombre “Árboles petrificados”; reconocimiento que ha sido otorgado a grandes figuras de la literatura mexicana, tales como Juan Rulfo, Octavio Paz, Alí Chumacero, José Emilio Pacheco, Rosario Castellanos, entre otros; también, en 2008 fue homenajeada y reconocida por el Palacio de Bellas Artes. Su literatura ha trascendido a nivel internacional y traducido a diferentes idiomas.

 La fluidez de su escritura resulta admirable; la fatalidad de sus cuentos bien termina por ser desconcertante sin dejar de ser maravillosa; sin embargo, mucho se han esforzado por catalogar la escritura de esta gran autora mexicana pretendiendo ubicarla en algún género.

 El aspecto onírico, la muerte, la obediencia, el amor, la locura…el ser humano. Ese es el género de Dávila. Busca y profundiza magistralmente sobre las diversas condiciones humanas –mujer y hombre- que atormentan y terminan por ubicarnos en una pesadilla donde no se encuentra lógica ni un fin.

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“Los ojos de Luciano me miraban fijamente, fijamente, como si quisieran traspasarme. Y yo ahí a mitad del cuarto con su corazón latiendo entre mis manos, latiendo todavía…latiendo…” El desayuno

 Así vive Carmen, protagonista de “El desayuno”. Despierta como si la muerte le hubiera dormido encima. Les intenta explicar a sus familiares la terrible pesadilla de la noche anterior, pero no lo logra. Soñó que se habían apoderado de la vida de Luciano. Pero, no despierta para sobreponerse, más bien despierta para darse cuenta que el corazón que tenía en sus manos fue lo suficientemente real…

Dávila respira entre la realidad y la fantasía. Quizá no sea ni una ni otra. Las pesadillas se sienten tan reales, que muchas veces cuesta trabajo escapar de ellas, vivir sin pensarlas; son pocos los que despiertan y se atormentan ante la presencia de una vida llena de delirios.

 Uno escribe lo que recuerda, lo que vive, lo que anhela e imagina, una mezcla de todos esos elementos. Amparo Dávila escribe y escribe y escribe…

La palabra que me recuerda a ti: Gabriel

Más duelen las cenizas de un libro; duele ser testigo de ver como se hace gris el cuerpo y el alma.

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Es ahora que nos damos cuenta que sobran los aplausos y las gracias. Después de emprender el camino, todo está de sobra.

 La muerte se viene anunciando gloriosa desde que nacemos; Gabriel García Márquez lo sabía y, como siempre, se anticipó. Para suerte de unos cuantos (como todo en este mundo y en el otro) hay excepciones, y la muy tonta nos ofrece dos maneras humanas de burlarla: amor y literatura.

 Como buen escritor, él ha vencido al tiempo y sus múltiples accidentes. Ahora, sólo nos queda el polvo de su materia y el aroma de su esencia. Se respira.

 García Márquez pensó: voy a escribir tanto, que me van a tener presente en todas las palabras. Acertó. Lo encontramos en lo dicho y en lo escrito, en la brisa y en las hojas, en el alma y en el cuerpo.

 Nació uno de los tantos 1927 para nunca morir. Se apalabró con la vida para un día dejarlo ir con la condición de que le diera una promesa a cada palabra escrita. Lo cumplió. García Márquez nos enseñó que la historia empieza cuando uno se calla, permitiéndole al pasado llevarse consigo lo que alguna vez pudimos haber sido.

 Se dice que era de Colombia, pero yo siento que es de todos lados. Nunca tuvo fronteras, tampoco habló el mismo idioma cien veces; hablaba la lengua universal: la del amor, la soledad, el otoño, la sangre, la vida.

 A la larga, el escritor se vuelve un personaje de la novela más extensa y fascinante; poco a poco se le recuerda con aquella fantasía que se nos graba en el corazón, mencionando las palabras más mágicas y reales: uno muere en la medida que se le deja de recordar.

¡No te preocupes, Gabriel, que ni aquí ni en Macondo te vamos a dejar morir dos veces!

 Si desde la oscura noche escuchan que se proclama la muerte de un genio, lejos de llorarle y mal gastar su nombre, piensen que cada vez está más cerca de su verdadero hogar. Hablo del lugar de los poetas, donde “uno extiende la mano y los pájaros bajan a comer”, donde residen los grandes, los nunca olvidados, los que escribieron con los puños y hasta con las uñas, rasgando las sustancias que componen el alma.

Así es. No vale la pena llorarle a los genios. Más duelen las cenizas de un libro…

 No lo aparten de casa y lo dejen entrar a las suyas como un dolor; para bien, mejor dejen que entre como lo que fue para cada uno de nosotros.

 Puedo decirles que a mi gusto, es mejor que nos despidamos con la mayor cantidad de promesas. No es un “hasta luego”, y mucho menos un “adiós”. Mejor sería decir “hasta la próxima palabra que me recuerde a ti”.

Portrait Of Gabriel Garcia Marquez