Elena Poniatowska: Querido Diego…

Cuando escuchó el nombre por primera vez vivía en un estado poco apegado a la realidad social en la que vive, como la mayoría de sus allegados, aquella persona que posaba enfrente movió sus labios para pronunciar un apelativo impronunciable que por supuesto pasó desapercibido, solo sabía que se refería a una mujer. El tiempo hizo más que cambios físicos en aquella señorita, todos los días se levanta con la firme idea de ser menos simple ante el mundo y por ello un libro en mano no le puede faltar.

Angelina Beloff
Angelina Beloff

El nombre impronunciable, ahora lo escribe como si fuera propio. Escritora, periodista y activista que al nacer en Francia en 1932 recibió el título de princesa Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor, migrante a consecuencia de la segunda guerra mundial hacia el país del águila que devora la serpiente, pronto se enamoró de esta nación y amó el castellano inculcado por su nana Magdalena, después voló al reino de la comida rápida y de regreso inició su carrera periodística, desde 1954 Elena Poniatowska no ha dejado de hacer letras, de mirar entre la niebla, de alzar la voz por los mudos y de buscar un espacio en las mentes que intentan ser menos simples cada día.

  Apareció ante sus ojos en su libro Querido Diego, te abraza Quiela, lo encontró en una calle de la ciudad de Puebla, en el barrio de los sapos donde cada fin de semana se vuelve una plaza para admirar las artesanías y las joyas antiguas encontradas en las casonas de la ciudad o en algún otro sitio; setenta y dos hojas con olor a libro viejo, de pasta delgada, desgastado del lomo que al abrirlo una nota surgió con el mensaje siguiente: “Con el afecto de siempre para alguien especial en un día especial, 13 de octubre de 1980”, entonces aquella señorita no dudo en pagar por el libro.

 

La maternidad, Beloff
La maternidad, Beloff

Querido Diego, te abraza Quiela es la recopilación de cartas que la pintora rusa Angelina Beloff le escribe al pintor mexicano Diego Rivera desde el París de la posguerra, cartas amargas con sabor a angustia, llenas de ansiedad por seguir presente en la inspiración del muralista, con hambruna y frío mortal que no dotan más que de lástima a quien las envía, olvido y afición que después de dos inviernos solo son señas de un adiós y la osadía de un amor.

  Fragmentos:

  19 de octubre de 1921

  En el estudio, todo ha quedado igual, querido Diego, tus pinceles se yerguen en el vaso, muy limpios como a ti te gustan. Atesoro hasta el más mínimo papel en que has trazado una línea…He abandonado las formas geométricas y me encuentro bien haciendo paisajes un tanto dolientes y grises, borrosos y solitarios. Siento que también yo podría borrarme con facilidad…

                                                                                                                           Te besa una vez más Quiela

  22 de julio 1922

  Parece haber transcurrido una eternidad desde que te escribí y sé de ti Diego. No había querido escribirte porque me resulta difícil callar ciertas cosas que albergo en mi corazón y de las cuales ahora sé a ciencia cierta que es inútil hablar.

                                                                                                                                                             Quiela

Originally posted 2013-10-08 12:20:00. Republished by Blog Post Promoter