De músicos y músicas… Gitanos: el pueblo ambulante

 

Cantó despacio la guitarra  y la muchacha despertó,  el violín también abrió los ojos y luego tarareó, la muchacha escuchaba y el tono moduló, luego el contrabajo, sin trabajo se integró y entonces un clarinete, contento también se unió. La muchacha cogió un pandero y su padre el acordeón. Los que no tenían instrumento aplaudieron, el ritmo se aceleró, la muchacha bailaba y su hermano sacó el cimbalón. ¡Pero qué fiesta señores! ¡El abuelo ya despertó! Entona su canto gitano y el resto lo siguió. Festejan la vida ahora, festejan la canción.

El pueblo gitano tiene una historia de camino largo y ajetreado, de paisajes infinitos, cambios imprevistos y mucha improvisación de los días y de la vida. Su origen es la India. Cuenta la historia que un rey hindú pidió que llevaran a su corte músicos. Entonces enviaron a 10’000 músicos de ambos sexos que no solo tocaban, sino que cantaban y bailaban. Pero el rey no solo les pidió que lo entretuvieran, quiso usarlos como esclavos y que se dedicaran a la agricultura. Los músicos se negaron y el rey los desterró.

Fue entonces que se enfrentaron al dolor de ser despojados de casa, de no tener a donde ir, la incertidumbre de no saber qué pasará mañana, las emociones encontradas. Después vino la adaptación a una vida sin un rumbo fijo, la supervivencia nómada. Definitivamente se adaptaron muy bien a la situación, se volvieron una gran familia, tenían sus propias reglas y vivían libres de la tiranía de los gobernantes, poco a poco desarrollaron raíces ambulantes, y como desde el inicio su dedicación era el arte, nunca dejaron de enriquecer su cultura. Bien dicen por ahí, en España sobre todo, que el cante y el baile lo llevan en la sangre.

La música en el pueblo gitano refleja su forma de vida y su ideología. A partir de que se fueron de su tierra originaria, un grupo de gitanos pasó por Afganistán, Bizancio, Armenia, Grecia, Serbia, Alemania y Francia; recogiendo costumbres y modificando su lengua materna; aprendiendo formas musicales y fusionándolas con las propias. En el siglo XV llegaron a España, donde ya vivía otro grupo de gitanos que llegaron desde el siglo X y que dieron origen al flamenco. Los gitanos que llegaron después eran ya muy distintos y su música era otra, incluso, aunque el ritmo tenía la misma estructura de doce pulsos, la acentuación y el fraseo variaba de una tradición a otra.

Durante siglos, esta gente ha sido víctima de maltrato, a donde van los ven mal, los han discriminado por su forma de vida y los han obligado a seguirse moviendo. Los llamaron Gitanos o Gypsies en inglés, porque pensaban que venían de Egipto. Muchos pensaron que eran asesinos y que por eso no tenían casas, que eran ladrones y violadores, que sus hijos eran criados para ser criminales, los miraban sucios, vestidos con ropas viejas y les temían. Nunca se detuvieron a ver que el corazón del gitano es más fuerte que un roble y más noble que los mismos reyes. Los gitanos no pretendían invadir, ni dejar a su paso el mismo dolor que venían arrastrando, su dolor era suyo, y consigo se lo llevaban a otro lado cuando ya no eran más bienvenidos. Sin embargo nunca le cerraron las puertas a quienes quisieran huir de su vida cotidiana, y muchos de plano se iban con ellos a viajar. Por eso la gente creía que eran secuestradores y los perseguían. Los odiaban. Pero ellos nunca perdieron el sentido del humor y la alegría de estar vivos y de poder hacer música y danza, juntos. Taraf de Haidouks, Esma Redzepova, Urs Karpatz y Saban Bjramovic son algunos ejemplos de esta música.

Cantó la tabla, cantó la guitarra, cantó la trompeta y el clarinete, cantó el violín el acordeón; los niños ya dormían y de pronto, la dama cantó.

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Rock para mil generaciones: de Músicos y Músicas

Hace no muchos años, hubo un grupo de jóvenes músicos rebeldes que se burlaban de las reglas, jugaban con los sonidos y no les importaba si su música rayaba en lo satánico. Influenciados principalmente por el jazz, la música folk y el blues, estos jóvenes se llevaron la distorsión de la guitarra eléctrica a sus cocheras, las mamás se escandalizaron y ellos se encerraron en su mundo donde podían hacer todo lo que no debían.

¿Qué piensas cuando te digo “ROCK”? La semana pasada, varios jóvenes participaron respondiendo esta pregunta y entre las respuestas coincidieron las siguientes palabras: “rebeldía”, “vale madres”, “juventud”, “espíritu”, “energía” y “cabello largo”. Si tomamos estas respuestas, podemos definir al roquero como una persona con espíritu  joven, lleno de energía, rebelde, con el cabello largo y valemadrista. Podemos variar un poco el orden de las palabras o bien podemos transformarlas, como lo haría un psicólogo, y entonces decir que un roquero es una persona enojada que no quiere dejar de ser joven y canaliza su energía rompiendo las reglas y haciendo como que no le importa nada.

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Muchos describen a los roqueros como rebeldes sin causa, pero ¿de verdad no tienen causa?, ¿por qué están enojados?, ¿por qué comenzaron a rebelarse?, ¿por qué gritaron “¡Me vale madres!” y se metieron en el mundo de las drogas, el sexo y los excesos?, ¿de qué reniegan? Quizás todo se deba a un moda de decir NO que por alguna extraña razón, después de casi un siglo, sigue viva.

Así como de pronto todos querían ser “gatos Jazz”, llegó un momento en el que todos querían ser un Beatle, un Rolling Stone o un Who rompiendo su guitarra, la batería y las bocinas, brincando y gritando en el escenario mientras en su mente sólo repetía “I don’t care!”, un John Entwistle que abrazaba su bajo frente a un público que enloquecía.

Actualmente, en la comunidad de este género, entre músicos y escuchas, podemos encontrarnos con una gran cantidad de personas que cuidan de su salud tanto o más que un monje budista. Entre las respuestas que dieron los jóvenes a la pregunta del segundo párrafo, alguien dijo que pensaba en músicos con dinero. En palabras de Los Redondos de Ricota en:

“Roqueros bonitos, educaditos, con grandes gastos, educaditos”

La autora de esta nota piensa que los músicos bonitos y educaditos también protestan a su manera. Quizás nadie logre ser un Ozzy Osbourne, un Jimmi Hendrix, una Janis Joplin, un Frank Zappa o un Bob Dylan, pero como todos querían roquear y sabiendo que somos tan diferentes, surgieron distintas ramas del Rock: Rock clásico, Glam Rock, Rock alternativo, Rock Psicodélico, Heavy  Metal, Rock progresivo, Metal Gótico, Rock Sinfónico, Rock Punk, Rock Latino, etcétera. Gracias a esta diversidad podemos escuchar a una infinidad de bandas del mundo entero y darnos cuenta de que tienen la misma raíz. El rock hermana naciones.

El Roquero es, entonces, un protestante por la guerra, por el gobierno, por el sistema, por las reglas y principalmente por el apocalipsis que implica crecer y descubrir la verdadera realidad que nos rodea. Quitemos de en medio el éxito y la mercadotecnia. El buen roquero no se limita a hablar de desamor.

Esa ronquera de la guitarra, de la flauta, del teclado y de la voz; esa oscuridad del bajo, la pesadez de los tambores y la explosión de los sonidos entre luces y perdición, propaga vibraciones cargadas de emoción que expulsan del espíritu millones de tensiones. Porque nuestros padres nos han dicho que no gritemos ni en la casa, ni en la calle, ni en la escuela y mucho menos en las bibliotecas o los museos aunque nuestro dolor nos esté matando, porque desde niños nos gritan para que bajemos la voz, por eso el roquero grita tanto, por eso el Rock es un género que sobrevivirá siempre a pesar de sus múltiples transformaciones.

 

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Algo más que simple trova…Músicos y músicas

¿Escuchas eso? Sí, ese sonido tan bonito de cuerdas: cuerdas punteadas por una misteriosa melancolía, arpegios, rasgueos y oportunos silencios; la voz de una señorita guitarra que da un abrazo sonoro al canto del trovador.

En la Edad Media, en Francia, los trovadores surgieron como músicos de la corte que interpretaban canciones de su autoría. Sus letras estaban dedicadas a la mujer inalcanzable.

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Desde hace algunas generaciones, en las secundarias y preparatorias, no falta el joven que toca la guitarra y canta las bellas canciones de Silvio Rodríguez o algún otro trovador conocido. Generalmente, tampoco falta la muchacha que suspira sólo de ver al joven intérprete.

Hoy en día, la esencia de la trova sobrevive, sólo que esa mujer inalcanzable en ocasiones se viste de madre, de infancia, de patria o de la vida misma; otras veces, simplemente es una hermosa mujer, musa del hombre que sabe decir bellas palabras en compañía de su gran amiga, la guitarra. Ese hombre que se vale de la poesía y de la música para aflorar su sensibilidad y percepción de la vida.

Cuando uno se acerca a la trova actual, puede ver que su sonoridad y su poesía caminan de la mano y van más allá de un querer llamar la atención de una o varias mujeres. Con el paso de los siglos, la trova ya no es sólo una canción dedicada a un amor platónico, el trovador también reflexiona sobre sí mismo y sobre el mundo. Víctor Jara nos canta en “Manifiesto”:

<<Yo no canto por cantar
ni por tener buena voz
canto porque la guitarra
tiene sentido y razón…>>

Si se analiza la letra completa, podemos ver que el trovador del siglo XX es humilde, sufridor de las desgracias de su pueblo, romántico soñador, esperanzado a que el amor llegue a su vida. Y no precisamente el amor de una mujer, como lo han aclarado varias veces los mismos autores: Juan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, David Haro y Carlos Varela, por mencionar algunos. Sin embargo, muchas canciones se malinterpretan. Claro que éstas pueden dedicarse a una dama, pero en realidad es una manera de disimular la verdadera dedicatoria y así evitar la censura de la obra.

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Los trovadores llegaron desde Europa a Sudamérica como parte de las tradiciones que trajeron los españoles. De ahí que el trovador latinoamericano refleje en su arte el dolor tan inmenso de quedar despojado de lo propio: su guitarra llora las historias que el cantor entona, el trovador hace retratos de todo lo que pasa a su alrededor y expresa en ello su sentir.

Cuando tomamos en cuenta lo anterior, toda canción se escucha diferente y todo cantor se mira de otro modo. Se puede elegir mejor lo que se canta a la joven enamorada, a la madre, a la patria o a la vida misma. Hacer que la música nos muestre de manera sincera y noble ante el mundo, se vuelve alcanzable.

¿Escuchas eso? Sí, ese bonito sonido de cuerdas punteadas por la mano de una voz de suave brisa alentadora. Trova hermana de la poesía. Cancioncita de color cálido que abraza nuestras almas, que perfuma nuestro aire con su sabor a tierra de la que brota el amor que un día nos dio a luz.

Originally posted 2013-11-18 14:03:51. Republished by Blog Post Promoter

De músicos y músicas… en el Garage

por Sofía Huitzilin Flores, con la colaboración de Daniel Gutierrez

Actualmente, con todos los medios de comunicación que tenemos al alcance, es muy fácil escuchar a nuestro grupo de música favorito o descubrir a otros, sin embargo pocas veces nos ponemos a pensar en lo que implica que un proyecto funcione y jale buen público. En esta ocasión y con motivo del inicio de los nuevos inicios, hablaré un poco de el trasfondo en el medio musical tratando de que lo dicho funcione también como una referencia para quienes estén pensando en iniciar una banda o los que ya estén en eso.

En primer lugar, es necesario encontrar a las personas que coincidan tanto en actitud como ambición y gusto musical. Es importante que todos tengan la misma visión y el mismo deseo de hacer las cosas para que no haya choques y no tengan problemas con las decisiones que tome el líder, en caso de que alguno en el grupo tome ese rol, pero también cuando todos son líder o nadie lo es, debe haber un acuerdo común entre los integrantes.

Quizás parezca inherente, pero otro aspecto esencial para que funcionen bien las cosas es el apoyo de la gente que rodea a los elementos del grupo, influye mucho la situación que todos tengan en sus propias casas. De esto va a depender mucho la expresión que se logre en la música y también el rendimiento de cada quién. De igual manera la disponibilidad del tiempo y el contar con un buen lugar para realizar ensayos, son aspectos que deben poder resolverse fácilmente.

Muchos músicos podrían asegurar que el equipo de sonido con el que se cuenta y el nivel económico son determinantes para el desarrollo de la banda.  En efecto, puede ser una gran ventaja tener la posibilidad de invertir en buen equipo de sonido, porque muchas veces en los lugares donde se presentan las bandas no se tienen el equipo ideal o completo, además cuando se ensaya con el sonido aproximado con el que se presentan, el ensamble es mejor. Sin embargo, no en todos los casos resulta necesario tener  esto.


Cuando los instrumentistas se esfuerzan suficiente y  logran ensamblar un sonido que le guste a todos, llega el turno de buscar lugares para presentarse en público. Al buscar escenarios es importante poner atención en la organización de estos, el ambiente y la gente con la que se va a tratar. Deben asegurarse de que el proyecto no peligre de abusos. Generalmente cuando se realizan eventos colectivos, entre las mismas bandas se crea un vínculo de hermandad que permite esfuerzos en conjunto: en ocasiones se comparten escenarios, se intercambian contactos y se prestan equipo. Así pues, muchas bandas crecen juntas.

Quizás con todo lo dicho anteriormente, no parezca fácil tener una banda, pero todo se puede lograr con decisión y dedicación. Mucho de lo esencial se puede dar de manera natural y sin forzar nada, cuando las cosas suceden así, todo resulta mucho más sencillo y duradero. Así pues, es debido a todo este trabajo que se comparte y se reparte, que los integrantes de cada banda se unen y se vuelven cómplices no solo en el escenario, sino de la vida. En conclusión, es por el resultado que se puede obtener, que todo el trabajo detrás de cada tocada, vale la pena, y la mejor muestra de reconocimiento de este trabajo, es un fuerte y numeroso aplauso.