Virtual Motion Graffiti: humo para restaurar ruinas

Los enormes salones eran oscuros y desolados. Sus paredes estaban descarapeladas por el paso del tiempo. Sus muros habían sido erosionados a causa de las aguas del río Mondego, cuyo desborde fue decisivo para que las habitantes de aquel monasterio lo abandonaran a mediados del siglo XVII; el espacio quedó desierto hasta que, de pronto, la bruma se apoderó de él como si dentro hubiera estallado un considerable número de bombas de las cuales emanó un humo denso y colorido para revivir aquel recinto, rescatarlo del olvido y crear con ello una nueva obra de arte.

El responsable de la explosión ocurrida dentro del Convento de Santa Clara la Vieja, en Coimbra, Portugal, es el artista Daniel Silva, quien ha empleado una particular técnica de animación para regresar a la vida algunos espacios arquitectónicos que han sido reducidos a las ruinas debido al abandono de sus habitantes o a las pocas visitas que reciben.

Gracias al Virtual Motion Graffiti se dio vida al Monasterio de Santa Clara, en Portugal.

Silva denominó Virtual Motion Graffiti a la técnica de vertir chorros de pintura al interior de una pecera con agua para crear un efecto humeante y multicolor; esto es filmado y, posteriormente, la grabación se superpone a las imágenes de paredes interiores o exteriores de algún recinto, en este caso, el también arquitecto eligió el monasterio citado.

El Virtual Motion Graffiti es presentado por Daniel Silva en el video Mosteiro de Santa Clara, compartido por el artista en su cuenta del sitio web de videos Vimeo; esta pequeña producción se presenta a continuación:

Esta técnica podría funcionar como una nueva propuesta para devolver el interés a los espacios arquitectónicos que han sido desalojados u abandonados por alguna situación, pues aunque la filmación original del recinto muestra un lugar totalmente gris y poco agraciado, la animación de la bruma de colores contrasta con la idea del vacío y aporta movimiento, vida y, por qué no decirlo, un toque de misterio que incita a conocer las historias escondidas tras esos muros fríos y despellejados.

El Convento o Monasterio de Santa Clara fue construido en el año 1286 por el Maestro Domingos Domingues bajo el encargo de la reina Santa Isabel. Fue fundado en 1318 por Doña Mor Dias y a partir de 1330 fue el hogar de las monjas Clarisas, quienes tuvieron que desalojarlo en 1677 debido a la inundación provocada por el río Mondego, el cual se ubica al lado de la construcción.

Tras casi cuatro siglos de abandono, en 1995 el arqueólogo Artur Côrte-Real encabezó una campaña de restauración del Convento, el cual abrió sus puertas al público en 2009.

Humo de colores, vida para espacios abandonados.