¿Ser o no ser? Un Shakespeare más buena onda

Texto y fotografías por Karla Ricalde.

 

A propósito del 450 aniversario del nacimiento de William Shakespeare y la conmemoración de dicho acontecimiento como parte de la edición de 2014 del Festival Internacional Cervantino, me cuestionaba acerca de lo que hay alrededor de él y su obra. Es la figura más destacada de las letras inglesas y uno de los más grandes íconos de la literatura universal; con certeza, el autor de cuya obra existen más adaptaciones que de cualquier otro —aunque en muchas ocasiones, aceptémoslo, ese shakespearianismo resulte sumamente pretencioso—, de trascendencia innegable y citado por miles de dramaturgos y escritores como principal influencia y eje inspiracional… pero, ¿acaso todo ese emperifollamiento no provoca que le concibamos como un autor sumamente complejo y casi inalcanzable?

 En su libro Por qué leer los clásicos, Italo Calvino señala algunas de las cualidades que debe tener una obra para considerarse, justamente, un clásico: que son textos a los que tarde o temprano se vuelve; “esos libros de los cuales se suele oír decir ‘Estoy releyendo…’, y nunca ‘Estoy leyendo…'”; que a cada revisita cobran un sentido distinto ante los ojos de los lectores porque “nunca terminan de decir lo que tienen que decir”; que cuanto más se cree conocerlos, más nuevos resultan.

 Eso, cuando se tiene experiencia previa de la obra, pero cuando no, cuando se trata del primer encuentro con cierto libro o cierto autor, Calvino habla de esperar, de darse tiempo para dejar hablar a las letras y entrar en contacto directo con ellas para conocerles personalmente, bajo las condiciones, y de la forma adecuada para cada individuo. De ser cautelosos al descubrir los clásicos, nuestros clásicos.

 Ahora, al tomar en cuenta lo anterior, se comprueba el porqué de la vastedad y solidez del alcance de su legado y se dejan a un lado los cuestionamientos porque, sí, William Shakespeare el más grande de los clásicos.

 Si se hablara de su obra situada en el teatro, al cerrar los ojos, como en automático, la imaginación crearía visiones de actores con atuendos de la época victoriana: tacones de gruesas hebillas,  cuellos altos y mangas abultadas para ellos; y encaje, seda, sombreros y sombrillas para ellas. Tal vez un lenguaje rebuscado, o tramas tan engorrosas que terminarían por adentrar al público en un inminente letargo…

 ¿Y si los personajes de sus obras cobraran vida a través de distintos objetos? ¿Y si se narraran las más grandes obras al estilo en que se detalla el más breve y fresco relato? ¿Y si se incorporan a su narrativa elementos que le simplifiquen, referencias actuales que nos aproximen a aquel prolífico escritor nacido hace siglos?

 Adrián Vázquez encuentra la fórmula precisa para dejar a William Shakespeare al alcance de todos. Como escritor, director y actor del montaje Algo de un tal Shakespeare, nos lleva por un conciso y sagaz recorrido por cuatro de las principales obras del dramaturgo inglés: Romeo y Julieta, Macbeth, Titus Andronicus y  La Tempestad.

 Es de una mesa de cocina de donde nace todo: silencio y apenas una tenue iluminación, unos cuantos sartenes, algunos otros utensilios del arte culinario, y una buena cantidad de frutas y verduras que, más adelante, se convertirán en cada uno de los personajes de los textos a representar. El vestuario de los actores es tan poco convencional como la escenografía misma: prendas de mezclilla y en color negro, y botas, rodilleras y cascos como accesorios.

 Acompañado de la actuación de Sara Pinet, este trabajo de Adrián Vázquez no sólo abarca los aspectos primordiales de los textos clásicos referidos, sino que también brinda datos biográficos del escritor y relata parte de la historia mundial para contextualizar más a fondo la ideología de Shakespeare, esto, mezclado con temas actuales —hacer alusión a la serie televisiva Game of Thrones mientras se hace una retrospectiva por el pasado de Inglaterra, o traer a colación la situación política de México en medio del relato de Romeo y Julieta, por ejemplo— y ambientado con efectos de sonido extraídos de algún videojuego, para una digna adaptación acorde al público meta.

 Lejos de trivializar la obra de Shakespeare o reducirla a insultantes simplezas, Adrián Vázquez se empeña en extender una espléndida invitación a jóvenes y adolescentes para acercarse a conocer a uno de los más grandes exponentes de las artes, y resuelve este propósito entre bromas, una que otra palabra altisonante, y un dinamismo excepcional en escena que deja el espacio vuelto, literalmente, un campo de batalla.

 El entendimiento personal y profesional entre los dos histriones es evidente, y queda enteramente plasmado sobre las tablas. Dos de las figuras actorales más destacadas y consolidadas de la escena nacional. Pinet y Vázquez: ambos tan audaces, ambos tan capaces, ambos con un trabajo tan envolvente y logrando una armonía sumamente mágica y natural que terminan por hacernos parte de su juego desde la primera llamada.

 Como el apresurado resumen de una pequeña y muy poco ortodoxa clase de Literatura con algo de Historia, pero además aderezado con un agudo sentido del humor, Algo de un tal Shakespeare es un trabajo honesto e innovador. Es alocado, es arriesgado. Es creatividad, movimiento, acción, congruencia y autenticidad. Una propuesta como pocas, y una amena y certera aproximación a éste, uno de los más grandes monstruos literarios.

 Además de este montaje, Vázquez se ubica con dos obras más dentro de la cartelera teatral actual de la ciudad: con el unipersonal El hijo de mi padre en el Centro Cultural del Bosque, dirigido y actuado por él mismo; y con Wenses y Lala en el Teatro La Capilla, con un texto también de su autoría y donde actúa al lado de Teté Espinoza.

 Algo de un tal Shakespeare se encuentra en temporada en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, desde el 23 de septiembre y hasta el 16 de diciembre.

Adrián Vázquez: autor, director y actor de Algo de un tal Shakespeare.

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Danza: Emergencia Coreográfica

Programa
Emergencia Coreográfica

Temporada de obras cortas de coreógrafos noveles
Sábado 2 y Domingo 3 de agosto
Teatro de la Danza

Seis coreógrafos jóvenes del país exponen su proyecto artístico este fin de semana en el Centro Cultural del Bosque (a espaldas del Auditorio Nacional) con el principal apoyo del Conaculta.

 La presentación consiste en seis coreografías, que fueron elegidas a través de una convocatoria lanzada por la institución; lo interesante es la visión de los jóvenes que, con una propuesta creativa, muestran en escena su talento.

 La duración máxima de cada coreografía es de quince minutos en el que los bailarines se valen del poder expresivo de su cuerpo, lo anterior acompañado de un diseño de iluminación, musicalización, vestuario, entre otros recursos artísticos que refuerzan el contenido. Hay pequeños descansos entre cada una, lo que permite despejar la mente para cada presentación.

 Desde una situación cómica protagonizada por las piernas de dos chicas con tacones y reforzada por la sincronía expresiva de sus manos o una representación del concepto de ergonomía a través de movimientos erráticos, que integra la relación máquina, humano y ambiente, hacen de esta emergencia una opción interesante para ver este fin de semana.

Programa
Emergecia Coreográfica

 Una Visita, Holografía de un Encierro, Atrozzozobra, Mientras Estoy Siendo, Behemoth y Obesos Soñaron Dragones son los títulos de las propuestas coreográficas que si bien nos dan una noción de lo que tratará cada una, el significado queda abierto al público.

 Dichas manifestaciones hacen pasar de momentos de divertidos a otros de hastío, lo que pudiera ser intención del autor; visualmente puede resultar atractivos que con pocos elementos  se creen ambientes óptimos, pero si gustas de la danza lo disfrutarás más.

 Bien vale la pena asistir para conocer la propuesta coreográfica que el Conaculta reconoce, así como las inquietudes de los jóvenes bailarines expresadas en escena. En general, cada coreografía posee características particulares que te pueden atrapar y hacer reflexionar sobre lo que se está tratando de decir.

Programa
Emergecia coreográfica

De Flores y Cerdos: Henry Miller y Anaïs Nin

¿Qué tienen en común los escritores Henry Miller y Anaïs Nin?

 Podríamos decir, fácilmente y en primer lugar, que sus textos formaron las bases de toda una generación que luchó abiertamente contra el puritanismo en la mayoría de los países occidentales con la llamada “Revolución Sexual” desde los años 50’s hasta nuestra actualidad.  También se puede hacer una relación entre sus estilos narrativos que conjugan, casi en su totalidad, un erotismo manchado de perversiones transgresoras…Pero con estos dos escritores, cualquier aproximación puramente literaria parece siempre quedarse corta, ya que justamente ambos se relacionarían de manera personal, rayando en lo excepcional y casi abrupto, que ocasionó una etapa precisa en sus vidas y que más tarde el mundo tendría libre acceso a la intimidad que plasmarían en papel.

Miller y Nin

 Curiosamente, tanto Miller que siempre se catalogó como autobiográfico en la mayoría de sus obras, y Nin, que obtuvo su éxito básicamente con los diarios personales donde relataba su vida, ambos escritores consagraron su lugar entre la historia, gracias a la realidad de sus pasiones que no tenían cabida sólo en su imaginación.

 Se encontraron por allá de los años 30´s donde su relación pasó de ser puramente profesional, a constatar un triángulo amoroso que protagonizaba a Nin como la amante, entre el matrimonio de Miller y June. (Véase el primer volumen de las versiones sin censura de los diarios de Anaïs Nin: Henry, su mujer y yo).

 Así, ambos escritores se formarían a través de las excéntricas realidades con las que se caracterizaban sus vidas. Y lo harían de tal forma que la mayoría de sus obras, en el caso de Miller, serían tachadas de obscenas, pujantes y hasta pornográficas.

 En este contexto surge la puesta en escena de la compañía Teatro del Vacío llamada De Flores y Cerdos, que es una versión libre de Luis Rodríguez Leal sobre los textos de estos dos autores.

 “Mediante una imaginaria terapia de grupo llevamos al escenario la voz y la narrativa de dos extraordinarios escritores de amplio reconocimiento, Henry Miller y Anaïs Nin, caracterizados por su poder de transgresión, su beligerante erotismo y su capacidad para el escándalo”

de flores y cerdos

 De Flores y Cerdos es dirigida por Alejandro Ainslie quien estudió Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.  Y  que posteriormente tomó seminarios de Dirección con Héctor Mendoza y Ludwik Margules. Es director de escena en teatro y en televisión, actor, iluminador, adaptador y traductor.

 El elenco lo conforman Susana Ugalde y Luis Rodríguez Leal; la música original es de Vladimir Sagaydo, interpretada en vivo por él mismo y Alejandro M. Xolalpa; y la escenografía e iluminación de Patricia Gutiérrez.

 “Pretendemos presentar una lectura contemporánea de esos textos ya clásicos. Una lectura no exenta de ironía, que subraye el carácter lúdico. Por eso, proponemos crear un teatro dentro del teatro, para subrayar el carácter ‘de espectáculo del sexo’ que tiene la obra de estos autores. La idea es presentar una concepción teatralizada del mundo de la sexualidad a través de los textos y relatos de estos autores. Crear un pequeño circo de la sexualidad, donde las osadas aventuras del Henry y la Anaïs de la leyenda se conviertan en materia de reflexión”, comentó Luis Rodríguez Leal en entrevista para Bellas Artes.

 La obra se estará presentando hasta el 25 de Mayo en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural Del Bosque. Con funciones los jueves y viernes a las 20:00 hrs. Los sábados a las 19:00 hrs. Y los domingos a las 18:00 hrs. Aquí la cartelera

 Ésta puesta en escena sirve como una especie de introducción hacia la literatura de ambos autores, y aunque funciona de manera superficial, logra aproximar al espectador a un interés por las historias que se cuentan a manera de terapia de grupo, y que exponen “el terreno minado de las fantasías sexuales y sentimentales de hombres y mujeres” en la actualidad.