Árbol de vida

 

@remitente_df

Esta es la definición de diccionario del árbol:

Árbol. 
(Del lat. arbor, -ŏris).
1. m. Planta perenne, de tronco leñoso y elevado, que se ramifica a cierta altura del suelo.



Un poco corta e insustancial, ¿no creen? A todos nos enseñan desde pequeños que los árboles purifican nuestro aire y que en general es bueno tenerlos regados dentro de las ciudades. Pero no nos cuentan la historia completa, lo que en realidad son y el papel tan importante que juegan dentro de nuestro sistema natural interdependiente.

Mientras vamos creciendo escuchamos sobre la deforestación y de cómo los árboles son convertidos en papel, materiales de construcción y muebles. Todo esto termina por acabar con cualquier tipo de respeto que hayamos tenido hacia ellos y al igual que todos, terminamos viéndolos como simple materia prima para las actividades humanas.

 Existen tantas cosas que hoy en día ignoramos sobre los árboles, que si las supiéramos creo que seríamos más conscientes al momento de escribir sobre una hoja de papel, aceptar publicidad impresa en la calle o inclusive comprar una hamburguesa.

 Los árboles son de las especies más antiguas en nuestro ecosistema, esta antigüedad los ha llevado a perfeccionar todos sus sistemas hasta convertirlos en seres vivos indispensables dentro de la cadena debido a su complejidad y riqueza.

Como se sabe, los árboles, mediante el aprovechamiento de la energía solar y el proceso de fotosíntesis, contribuyen al balance natural del aire consumiendo CO2 y desechando O2, lo que mantiene la atmósfera respirable y con la cantidad justa de elementos que permiten conservar la temperatura y la vida de nuestro planeta, manteniendo el carbono dentro de la madera y lejos de la atmósfera donde se convierte en gas de efecto invernadero.

 Pero lo que no sabemos es cómo los árboles también mantienen el balance del ciclo del agua y la salud del suelo.

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Cuando llueve, el agua se filtra al subsuelo, arrastrando consigo sales y minerales, aqui las raíces de los árboles cumplen dos funciones. La primera es la de extraer del agua todas esas sales y minerales que después usa para endurecer su madera, dejando el agua limpia de nuevo. Y la segunda es la de llevar toda esa agua hasta sus hojas donde es expulsada en forma de vapor, manteniendo la humedad del aire. Esta humedad después se precipita contribuyendo al ciclo de la lluvia. La superficie de hoja de un árbol selvático adulto evapora la misma cantidad de agua que un lago de 16 hectáreas. Al mismo tiempo que sucede esto, se libera el espacio en el subsuelo para recibir nueva agua de lluvia, cerrando asi éste ciclo. Un solo árbol tropical hará circular 3 millones de galones de agua en toda su vida.

Esta recirculación del agua mantiene también la salud del suelo, salud que depende a su vez de las raíces y las hojas de los árboles. Las raíces permiten la recirculación de la tierra, llevando rocas del subsuelo a la superficie, mientras que las hojas de los árboles, al caer marchitas al suelo, se descomponen y lo enriquecen, formando así nuevo suelo que puede seguir soportando vida.

En resumen, un árbol cumple todas estas funciones dentro de nuestro ecosistema:

Asimila carbono.

Fija nitrógeno

Destila agua-genera oxígeno.

Se auto-replíca.

Cambia de color con las estaciones.

Utiliza energía solar.

Produce complejos azúcares.

Provee de habitat para cientos de especies.

Crea microclimas.

Purifica el aire.

 

El arquitecto William McDonough, en su libro Cradle To Cradle, preguntó en alguna de sus conferencias magistrales: “¿En serio queremos tomar una estructura tan compleja, rica y benéfica para destruirla y convertirla en algo tan insulso y prosaico como el papel?”. 

Como si el papel no fuera suficiente, hoy en día los árboles están siendo talados y destruídos por otras industrias como las de la ganadería y la agricultura.

En la ganadería antes los espacios deforestados eran reemplazados por pastizales para alimentar al ganado, pero hoy en día es tan grande la demanda que ya ni siquiera esto es rentable; ahora este espacio se utiliza simplemente para poder tener más animales mientras son alimentados con maíz. Dentro de la agroindustria bosques y selvas son reemplazadas con plantaciones de soya o palma entre otros. Uno pensaría que si de todas formas lo que se siembra son palmas no hay problema, sin embargo un bosque no reemplaza otro bosque, y este es un dato que muchas veces tampoco es tomado en cuenta en programas de reforestación.

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Un bosque entero de la misma especie de árbol no reemplaza a un bosque que alberga toda una biodiversidad. Al contar con una sola especie, estos bosques son más susceptibles a plagas y enfermedades y no son capaces de soportar el mismo tipo de ecosistema que un bosque normal. Cada año se pierden vastas extensiones de bosque en todo el mundo, esta pérdida cada día crece más y más, al igual que la falta de conciencia.

 


Otro tema alrededor del cual hay mucha desinformación es el del uso de la madera. Gente que se dice “ecologista” tacha de reprobable el comprar productos de madera o el construir con madera. Sin embargo el utilizar madera no es perjudicial, todo lo contrario, es un material seguro, limpio y cálido, simplemente se debe tener cuidado de dónde viene y con qué fue tratada. La madera es un material natural, y como todo lo natural está diseñada para ser aprovechada de otra forma cuando ha cumplido su ciclo de vida. Cuando ya no sirve o ya no se quiere ocupar, la madera puede ser incinerada de forma segura, sin tóxicos, liberando el carbono que alguna vez tomó de la atmósfera y dejando ceniza que a su vez pueden nutrir el suelo.

¿De qué forma una silla de plástico o un archivero metálico pueden hacer lo mismo? Hoy en día existen proveedores de madera certificada (FSC), esta madera proviene de cultivos controlados donde se cuida tanto la producción de madera, como el ecosistema del cual se obtiene, manteniendo y permitiendo la regeneración de éste. Al comprar madera certificada votas por el uso de materiales naturales y seguros en lugar de aleaciones industriales y tóxicas.

Optimicemos nuestro uso del papel y evitémoslo cuando sea posible, apoyemos programas e iniciativas que conservan y protegen los árboles, difundamos y apreciemos su valor, seamos consumidores responsables y vayamos un poco más allá, pensando y averiguando de dónde vienen los productos que compramos, reutilicemos y readaptemos en lugar de consumir. Pero sobre todo cambiemos de actitud, entendiendo el mundo natural e interdependiente en el que vivimos y tratando lo mejor posible de vivir en equilibrio con éste.

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