SIN; Mario de Vega en Laboratorio Arte Alameda

Laboratorio

Una obra de arte necesita materia y lenguaje para ser desarrollada, pero ¿qué sucede cuando su ejecución  transgrede lo tangible, lo abstracto, y se torna una emoción capaz de producir un estado de alteración? El espectador se vuelve víctima de la obra.

SIN, montaje realizado por el artista mexicano Mario de Vega en el Laboratorio Arte Alameda, significa “en ausencia”. Seis obras conforman este proyecto que fungen como “catalizadoras de la entropía”. De forma agresiva, de Vega recrea el instante preciso de una situación de emergencia, el sonido de una explosión, la luz cegadora, la tensión, la ansiedad y adrenalina de un instante de susceptibilidad. La energía suspendida es  expuesta.

Mario de la vega*

La pieza central que busca conectar la historia del lugar, ex templo del convento de San Diego donde se quemaron vivos a muchos heréticos entre 1571 y 1820, es ABSENTIA, una campana de bronce de un metro de altura y seiscientos kilos de bronce cubierto por un capelo cúbico de vidrio. Colocada en el atrio del Laboratorio, a la vez que una excavación se realiza en el recinto, la campana será exhibida hasta el final de la exposición para ser enterrada y no ser vista nunca más. Un contraste referente a la ausencia de campana en el Laboratorio.

Lo interesante de SIN, se aprecia desde la entrada, donde se entrega una fórmula para advertir el peligro de la exposición haciendo firmar al espectador una carta responsiva. Y es que las obras como NODO, una presión acústica  generada por un sistema electromagnético con 16,000 watts de potencia, generan un estado de alerta. El recinto vibra todo el tiempo, en todas las salas se percibe simplemente la vibración de un sonido inaudible, como un fantasma aterrador.

CREDO, es otra experiencia sonora con una frecuencia de 17 hertzios generada por un muro de subwoofers en la sala E. Sin embargo, lo interesante de esta pieza es que el infrasonido en esta frecuencia puede causar alucinaciones visuales, malestar físico o problemas  de equilibrio.

Así mismo, en otra sala se encuentra iluminada por 12,000 watts distribuidos en 30 luminarias para uso industrial. La provocación de esta instalación afecta directamente a los ojos, haciendo incómodo el hecho de permanecer en la habitación. Por otra parte, en la sala contraria se puede ver un mural recientemente descubierto cercado por piezas de metal de alto voltaje, la muerte al alcance las manos.

Y sería pertinente preguntarse dónde está lo artístico en esto. Pues Mario de Vega nos muestra la estética de la destrucción. La obra te atrapa, te toma entre sus manos, antes de buscar que la entiendas, te hace sentirla. “El riesgo latente y la agresión subliminal eran elementos intrínsecos de esta intervención para sitio específico” escribe Carsten Seinffarth, curador de SIN. El arte que transgrede la materia para volverse experiencia en el público.

Además de SIN, hay un espacio donde se exhiben los documentos de registro de la obra anterior de Mario de Vega. Un recorrido por el trabajo del artista, seleccionado por el curador Michel Blancsubé.

Originally posted 2013-07-17 18:01:07. Republished by Blog Post Promoter

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