Rompepistas de Kiko Amat

agosto 12, 2014

Por:

Arte, Extras, Literatura, Random

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 Rompepistas es el título de la tercer novela del escritor catalán Kiko Amat, caracterizado por su estilo único de narrar la vida de sus personajes y acercarnos a lo más íntimo de las relaciones humanas en sus etapas más duras; es decir, en la adolescencia.

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 La “trilogía de la adolescencia” (como llaman algunos medios a la triada de sus primeras tres obras) se compone de las primeras dos novelas “El día que me vaya no se lo diré a nadie” y “Cosas que hacen BUM” ambas con la editorial Anagrama. La idea central de Rompepistas gira entorno a lo doloroso de las responsabilidades y al tedio en general que produce la pregunta: ¿Y ahora qué haré de mi vida?

“…esto es Todos Contra Todos pero nosotros estamos juntos,
es lo único que tenemos.
Las canciones y a nosotros mismos.”

Rompepistas, KIKO AMAT.

 Cuando tenemos diecisiete años y lo podemos todo, no existe el “no”, no existe el “quizás”, nos subimos a la moto aunque no haya casco porque hay valor, y cuando vas a 180 kph,  te caes en un bache. Lo que no te mata, tarda más tiempo en matarte.

 Rompepistas es la historia de un palurdo de diecisiete años quién se hace llamar así mismo por ese nombre, enfrentando a lo que todos los que nos decimos seres humanos hemos enfrentado en algún momento, nos caemos de la moto y dejamos la cara en el pavimento, sufrimos de disciplina inmoral en el instituto, de amores adolescentes asentados en una frágil base de promesas falsas y de intensas peleas maritales en el hogar.

Y me gustaría redimir las promesas rotas de mi madre, pero bastante tengo con las mías.
Y me doy cuenta, allí, de que quiero a mi madre, de alguna manera.

 Afortunadamente, el siglo XX trajo consigo uno de los mejores inventos que alguien con una guitarra nos pudo regalar: el rock’n’roll, nuestro único sostén para combatir, o al menos intentar ponerse de pie ante la masacre que la vida nos tenía guardada pacientemente y que un día nos quiebra y nos parte la frente.

 Rompepistas sólo tiene la música, sólo se tiene a él mismo, a él mismo y a su tatuaje axiomático, a su banda “Las duelistas”, a su amigo Carnaval, a la pandilla de inadaptados autonombrados Los skinheads por la paz, a su antiguo amor,  Clareana y a un pueblo ubicado en el extrarradio barcelonés, lejos de la policía y más lejos de Dios.

 Nuestro (anti)héroe con botas (a lo skinhead) camina por el sendero a la cirrosis, tropezando y cayendo, cayendo y riendo, siempre riendo, porque las sonrisas nadie las quita ni con una tonelada de detergente en polvo, rasgando cuerdas de guitarras estridentes en un pueblo que poco entiende de punk, que poco sabe de The Clash y que poco soporta a lo diferente y a las desenfrenadas borracheras de los chicos con botas, bolsillos vacíos y cojones llenos.

Los débiles, los humillados, los pisoteados, un día se levantan y dicen Se Acabó.

 Kiko Amat no solo nos cuenta la historia de un chico que bailaba para no llorar, nos cuenta la importancia de la música en cada etapa de nuestras vidas, nos invita a no olvidar de dónde venimos, a nunca arrugarnos ni de miedo ni de viejos, como diría el psicotrópico Aldous Huxley “El secreto de la genialidad es el de conservar el espíritu del niño hasta la vejez, lo cual quiere decir nunca perder el entusiasmo.”

 Si les apetece leer las obras de este autor, les sugiero que lo hagan sin pensarlo pero antes debo hacer una advertencia; tendrán que estar listos a una infinidad de referencias bibliográficas y musicales que forman un estilo de rompecabezas que nos ayudará a comprender mejor a los personajes y a sus sentimientos, eso sin duda, es el estilo único de Kiko.

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