Review: Ninfomanía Volumen 1 (Lars von Trier… lo has hecho de nuevo)

abril 22, 2014

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Cine, Reseñas

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Ninfomanía Volumen 1 (Nymph()maniac Vol. 1, 2013), última y controversial creación del cineasta danés Lars von Trier, se estrenó en México en el marco de la 56 Muestra Internacional de la Cineteca Nacional. Los boletos para esta película se terminaron días antes de la primera función (en parte porque von Trier es un director consagrado, en gran parte porque el morbo que se condensó alrededor de la película fue inmenso), pero para alegría de todos los fans de el director y de todos los morbosos de clóset, la cinta se estrenará de nuevo el 15 de mayo en el cine comercial.

Ensemble_photo_by_Casper_Sejersen

Cast de Nymphomaniac

 Previo a su estreno, la película comenzó a generar mucha expectativa debido al tema que iba a tratar: la vida sexual de una ninfómana (interpretada por Charlotte Gainsbourg) desde su adolescencia hasta sus 50 años. von Trier aumentó la expectativa cuando retrasó la producción de la película para seguir entrevistando mujeres acerca de sus vidas sexuales (sí, quién no lo hubiera hecho). Además, es fácil imaginar que cuando una película tiene el nombre que ésta tiene y una publicidad con todos los protagonistas desnudos en una explosión orgásmica, no necesitarás un gran esfuerzo para que la gente quiera ir a verla. No contento con esto, el director (que fue llamado varias veces un “genio” de la mercadotecnia), fue sacando poco a poco a la luz pequeños fragmentos de cada uno de los capítulos que conforman esta primera parte, ocasionando la salivación mental (y por qué no, física) de aquéllos que los vieron.

Nymph

Los pósters orgásmicos de Joe y K

 Joe (Charlotte Gainsbourg) es encontrada por Seligman (Stellan Skarsgård)  golpeada e inconsciente en una calle. Después de llevarla a su casa para ofrecerle té y pastelillos judíos, ella comienza a contarle la historia de su vida: la historia (según ella) de una pecadora. Ella se detesta a sí misma, él trata de convencerla de que no ha hecho nada malo. Su plática navega entre el sexo, la pesca, Edgar Allan Poe, la religión, el sexo, Bach, los números de Fibonacci y el sexo (sí, casi siempre es algo relacionado con el sexo). Seligman es culto, y encuentra analogías muy poéticas de todo lo que le cuenta Joe, buscando siempre sublimar acciones que para los ojos de ella resultan horripilantes. Es un relato emocional, duro, confrontativo, muy bello, que sólo podría haber sido logrado por la genialidad de von Trier. Algunas escenas son tan perfectas y emocionantes que lo único que queda es agradecer de rodillas y con lágrimas en los ojos al dios del cine (no puedo dar spoilers, pero cuando vean la película, lo discutimos).

 Ahora, es importante aclarar una cosa: Pese a todo lo dicho, es altamente probable que una persona que asista a la película con la sola intención de echarse un taco de ojo y no de regocijarse con el arte del maestro responsable de Melancolía (Mencholia, 2011), salga decepcionado de la sala. Lo importante no es de lo que trata la película, sino cómo está hecha. Algunos reseñistas de revistas renombradas (cuyo nombre mantendré en el anonimato) critican a la película por no ser lo suficientemente “retadora”. Pues si “retador” significa para ellos un torrente de salvajismo y sadomasoquismo vulgar sin censura, definitivamente no fueron al lugar apropiado.

Nymphomaniac_Lars_Von_Trier

Lars von Trier

 Ninfomanía Volumen 1 (Nymph()maniac Vol 1, 2013) es una maravilla por su cinematografía, desarrollo de los personajes, simbolismos y analogías, referencias a la ciencias y a las artes y finalmente por su humor negro. Predominan las tomas hechas cámara en mano, una de las fuertísimas reminiscencias  del movimiento Dogma 95, del cual von Trier fue co-fundador (si quieren saber más de Dogma 95, una revolución fílmica de los 90’s que buscaba luchar contra las tendencias ilusionistas, superficiales y tecnológicas de la época, entren aquí). Este tipo de tomas, así como la crudeza de los diálogos y los escenarios, son la manera en la que este director busca dotar de realismo a su cine, diferenciándose de la falsedad imperante del cine comercial.

 Lars von Trier es un director sin pelos en los ojos (sí, ojos), que no teme mostrarnos las profundidades más obscuras de la psique humana. En sus películas, los personajes son capaces de cualquier cosa (así como en la vida real, pues). De alguna manera, su arte es un reflejo de la crudeza con la que puede funcionar el mundo, donde no hay espacio para el “vivirán felices para siempre”. Recomiendo mucho que vayan a ver esta película en mayo, les aseguro que es una experiencia que sin duda los amantes del buen cine disfrutarán inmensamente.

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