Retrospección histórica: Frida Kahlo

agosto 11, 2014

Por:

Arte, Diseño, Moda, Pintura, Tacto, Vista

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 Me gusta pensar que la historia, más que acontecimientos pasados, está hecha de la memoria de todos. Susan Sontag escribía que la memoria no podía ser colectiva por el simple hecho de que ésta era, por naturaleza, individual. Pienso, que la memoria como historia siempre será colectiva, siempre y cuando, el colectivo sea mutuo, y que su raíz principal es la individualidad del sujeto.

Hoy daremos una mirada hacFrida besando la mano de Diegoia esta memoria colectiva que poseemos todos. Se trata de las pinturas de Frida Kahlo, quizá uno de los iconos más representativos de la cultura popular mexicana.

 Aunque muchas veces no tan apreciada y tan aclamada como pensamos, algunos tachándola de un icono sobrevalorado y otros manifestando que ella no puede ser la representación de México.

 Sin duda, sea cual sean los pensamientos hacia ésta pintora, sus cuadros, vestidos e ideologías se encuentran hoy presentes.

 Catalogada como una artista surrealista, Frida Kahlo nunca se consideró a sí misma como una. Cabe destacar acerca de sus pinturas lo que decía: “Nunca pinto sueños ni  pesadillas, pinto mi propia realidad.” Realidad que se vuelve tangible con sus cuadros y diario personal. ¿Qué otra cosa novedosa podremos escribir de Frida K.  si existe mucho material de ella? ¿Cómo podemos dar una nueva perspectiva hacia las pinturas, como el estilo de la artista? ¿Apreciando su trabajo? ¿Asistiendo a sus exposiciones? ¿Cómo?

Frida Kahlo para revista Vogue. Crédito. vogue.mx

 Si bien existen un sinnúmero de artículos, libros y películas, documentales y más material de esta autora, Frida sigue siendo parte de una colectividad que arraiga no sólo una corriente artística, sino ahora de moda con la exposición “Las Apariencias Engañan” donde muestran objetos personales, como los múltiples vestidos que acompañaron una vida llena de soledad y dolor, y que, además, vistieron esos cuadros que son referente artístico nacional.

 Ahora, no sólo se trata de lo que usaba, sino el porqué lo usaba. Es esta búsqueda de identidad indígena lo que hizo que Frida se destacara de otras mujeres, mismas que compartían  un estilo de vestir diferente, más afrancesado, más estadounidense, más extranjero.

 Estos vestidos que adornan sus retratos no eran los únicos. ¿Qué pasa con el vestido de terciopelo? ¿O el vestido rosa del autorretraro en la frontera? O ¿El vestido de tehuana en el cuadro: “Mi vestido cuelga aquí”? Entre otros más, claro. Sin duda, Frida no sólo pintaba el sufrimiento y la realidad en la que se desenvolvía, sino escribía con la pintura.

 Escribía historias, pensamientos e ideologías. Basta con dar un vistazo a “Moisés o Núcleo Solar” o  “El Camión” no sin antes mencionar “El marxismo dará salud a los enfermos” donde está presente el uso de metáforas, y demás recursos literarios que se vuelven también visuales.

Frida en la casa azul.  Esta fusión entre arte y moda sería uno de los muchos ejemplos de los que me imaginaba cuando escribí Moda y Arte, una introducción.

 El arte y la moda siempre tendrán en común la apreciación subjetiva del lector. Un vestido, con sus colores y bordados, contiene signos que ayudarán a darle identidad a un grupo de indígenas, o a una pintora. Cualquier cosa que usemos tiene un significado. Cualquier obra de arte, tendrá un significado. Todos, o la mayoría de ellos, variables, únicos, o individuales. Así como la memoria, que es colectiva pero también individual.

Emiliano Villalba

Escribo porque quiero y porque quiero, escribo.