¿Quemar la puerta de Palacio Nacional o quemar estudiantes vivos?

noviembre 19, 2014

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Padre de normalista desaparecido en conferencia Foto: Francisco Cañedo

Padre de normalista desaparecido en conferencia Foto: Francisco Cañedo

Agradezca que el de la foto de arriba no es su padre, que usted está en su casa, que fue a la escuela y pudo regresar para cenar, dormir, hacer tarea y volver a clases al otro día.

 Agradezca también la fortuna de que existan familias que pese a la pena de la pérdida de un hijo tiene la entereza de salir de su localidad para exigirle justicia a las autoridades, aunque éstas no merezcan una pizca del sueldo que cobran por supuestamente estar a nuestro servicio. Sí, a nuestro servicio, aunque pareciera que nos hacen un favor, al poner sus caras pusilánimes para decir mentiras. Puras mentiras.

 Agradezca también que hay gente solidaria que a pesar de no conocer en persona a los 43 desaparecidos salen a marchar a las calles, con tristeza como en mi caso para liberar un poco de la jodienda de sentimientos que se acumulan en el pecho, para de menos sacar el hartazgo.

 Agradezca porque su madre y su padre no son los que están viéndole la cara a un Presidente que anota en su cuaderno cuando le sugieren que renuncie.

 Agradezca por que no es usted el desaparecido. Agradezcamos que estamos vivos, pues.

 Agradezca que puede salir a pasear a su mascota en caso de tenerla. Que no lo han acusado y/o detenido injustamente por andar de “activista”.

 Agradezca infinitamente que sólo se queja por las redes sociales de la mierda que es su país, pero tuitear no es lo mismo que tener la zozobra en el pecho de que a tu hijo se lo llevaron policías municipales de Iguala y ahora están… lejos. Perdidos, desaparecidos.

 Agradezca que no es su boca la que grita con desesperación. Agradezca mientras pueda.