Poesía son todos: Rosario Castellanos

junio 15, 2014

Por:

Arte, Literatura, Vista

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“El hombre es anima de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.” Destino

Alguien decía: “Me gusta saber lo suficiente para que cada vez que hable con una persona, aprenda algo nuevo”. Así es, las conversaciones no solo sirven para comunicarse e interactuar con las personas, también cumplen con otras funciones notables e inexcusables; platicar con alguien más constituye una manera para fortalecer las relaciones interpersonales y, por sobre todas las cosas, aumentar nuestro conocimiento, al mismo tiempo de que enriquecemos nuestras opiniones y generamos argumentos amplios y variados. Y bien, para motivos nuestros, leer es también una forma de conversar con el autor.

  Fue en una conversación en donde surgió un tema que, para mi gusto, es de los más interesantes, complejos y sensuales: el aspecto íntimo y pasional en la literatura.

  La conversación viró hacia una discusión de si las mujeres son más pasionales que los hombres y viceversa. Los ejemplos abundaron; sin embargo, es un hecho que los hombres han comandado (en número) en todas las bellas artes pero, eso no significa que sean más íntimos y sensibles.

  Mucho se ha mencionado, incluso se ha caducado el tema de la mujer como un ser meramente sensible y maternal. Por ejemplo, hablar de una mujer con el “corazón malherido” se presta a imágenes de proporciones ridículas donde la dama (deja de serlo) relega su dignidad para ir en busca de un hombre del cual depende su efímera felicidad.

  Sin lugar a dudas, ser mujer no te convierte en un ser más profundo ni sensible, tampoco acierto al decir que los hombres son los únicos capaces de escribir y describir los sentimientos tal cual son. Es justo decir que si el trabajo literario de los hombres ha sido mucho más abundante que el de las mujeres, ha sido por evidentes razones históricas e ideológicas. La mujer, por su condición de serlo, era considerada un ser inferior que, en muchos casos, era responsable de los actos impuros del sexo opuesto; una de las razones más fuertes fue el no tener permitido el acceso a la educación. ¿Será acaso que la modernidad trajo consigo mujeres capaces de perpetuar lo que sentían por medio de la palabra escrita?

  Grandes escritoras nos han regalado un pedazo de sí mismas a través del tiempo. Vemos en Safo de Lesbos quizá una de las primeras manifestaciones de un erotismo aunado al amor; Sor Juana Inés de la Cruz que no solo engendraba en su poesía conocimiento puro, sino belleza y silencio; Gabriela Mistral cantando poemas; Amparo Dávila ubicando su escrito al describir al ser humano; Isabel Allende, Alfonsina Storni, Laura Restrepo, Rosario Castellanos, entre otras.

  Indudablemente, la literatura como expresión artística es una de las disciplinas que resguarda la esencia neutra del autor. Lo que quiero decir es que, tanto en el lienzo como en el papel, por decir algunas, el alma traiciona al artista manifestando los principios pasionales secretos, aquellos que ni el mismo artista conoce.

Rosario Castellanos

Rosario Castellanos

 Rosario Castellanos, autora mexicana, desmitificó la figura de la mujer para convertirla en todo lo que toca. Fue ella, sin importar el momento, ni la idea, igual a cualquiera y superior a quien se atreviera. La obra de esta mexicana aborda la poesía, la novela, el ensayo y el cuento.

 Fue una autora capaz que fijo su pensamiento hacia las personas que se encontraban en condiciones desfavorecedoras no por decisión propia, sino por imposiciones benéficas para un sector que siempre lo ha tenido todo.

 Su poesía íntima y liberadora, procuro siempre colocarla no solo como manifestación artística, sino como un puente entre los que han arrancado voces y los que han quedado mudos. Rosario fue y es para nosotros, voz, ojos, manos y sueños.

  Dentro de su obra destaca su primera novela Balún Canán, El eterno femenino, Los convidados de agosto, y la recopilación de su obra bajo un título llamado Poesía no eres tú. A través de la lectura, hacemos de sus palabras una escuela difícil de madurar, pero fácil de imaginar.

  En cuanto a su poesía, la escritora reparó en los temas que definen la condición humana, tanto de hombres como mujeres, para reiterar en su pureza. La soledad, el amor, el orgullo, la muerte, la tierra, y más. Rosario Castellanos escribió para los que sienten que no tienen ni merecen una identidad. La lucha y la resistencia del cuerpo y el alma se hacen presente en sus letras para asegurarle (quizá sin saberlo) un lugar a las mujeres de la literatura.

Poesía no eres tú ni es ella, son todos.

“Esta tierra que piso  es la sábana amante de mis muertos.  Aquí, aquí vivieron y, como yo, decían:  Mi corazón no es mi corazón,  es la casa del fuego.” Esta tierra que piso

Nota: En ningún momento me he postulado a una condición feminista o por el contrario; los extremos los encuentro perjudiciales y ofensivos.