Poesía a la Lorca: México en la llama mortal

octubre 20, 2014

Por:

Arte, Críticas, Ilustración, Literatura, Objetos, Reseñas, Tacto, Vista

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Los paisajes llenos de arboledas y amargos colores forman parte de la concepción del poeta español Federico García Lorca. Con las palabras más abyectas ha representado los sentimientos humanos de una forma tan magnífica, que pudo lograr el avance de la queja social a través de la poesía. Poesía para el mundo, poemas para el alma y alimento para la vida. Todos necesitamos esa pequeña pizca de vida misma para el sentido común de sobrevivencia. La naturaleza del alma, transgrede al cuerpo y a la utopía más banal de una galaxia entera.

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Crédito:México desconocido.

“Yo no podré quejarme
Si no encontré lo que buscaba.
Cerca de las piedras sin jugo y los insectos vacíos
No veré el duelo del sol con las criaturas en carne viva.
Pero me iré al primer paisaje
De choques, líquidos y rumores
Que trasmina a niño recién nacida
Y donde toda superficie es evitada,
Para entender que lo busco tendrá su blanco de alegría cuando yo vuele mezclado con el amor y con las arenas.”

– Cielo vivo, Federico García Lorca.

 El temple y la furia de Lorca describen el retrato de una ciudad en llamas, de una nación llena de olvido y antagonismos sociales. No es de extrañar, que México –siendo territorio colonial–, sea una parte de su retrato, de su drama envuelto en letras y andares  fortuitos. La clara formación de la violencia, surge de la desdicha social y ante esto, se trata de una manera torpe y burda el verdadero significado de la nación, como ente separado, como una cultura que se ha ido desvaneciendo al pasar de los años. Apreciada por el extranjero, olvidada por sus paisanos.

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Crédito: Mundo 52.

 El ruido de los truenos, el lamento de los que han perdido a sus seres queridos en guerras abruptas, el eco de todas las voces que exclaman justicia, el sollozo de la angustia misma; todo se sitúa en un sólo lugar: México lindo y querido. Mientras  algunos aclaman justicia y esperanza, el mundo ve lleno de horror que lo que era oro se convirtió en carbón, y las cenizas van esparciendo su número para dar a conocer al mundo, que estamos en la ruina. Se ha desquebrajado todo, la alegría del país parece haber desaparecido. ¿En dónde quedaste país lleno de magia y aventura? La aventura ahora, le pertenece al falsificado, al injusto, al que todo lo puede, al que nada le importa (sólo hacer daño a sus compañeros).

“Los lirios negros
De las horas muertas,
Los lirios negros
De las horas niñas.
¡Todo igual!
¿Y el oro del amor?
Hay una hora tan sólo
¡Una hora tan sólo!
¡La hora fría!”

– La selva de los relojes, Federico García Lorca.

 Una mancha de dolor, un consuelo sublime abruman al que reflexiona, al que siente, al que no se conforma con la respuesta del “todo mejorará, todo estará bien”. Al ser voceros de nuestros objetivos, también debemos forjar el camino y conocer tanto el bien como el mal, porque al actuar no podremos forjar el carácter que necesita el país. Y el país, olvida su ruta y su ánimo de buscar mejores condiciones. Mercedes Sosa tituló una canción como “Todo cambia”, la evolución de la sociedad no se niega, pero la forma en que se desarrolla parece ser todo un problema, para el que se niega a quedarse callado y no objetar.

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Crédito:México desconocido.

 Agoniza temor y reclama vida este país lleno en llamas, que pide a gritos que se le recuerda bonito e ilustre como era, todo se mediatiza, nada vuelve a su forma y en ese afán por buscar transformación, se pierde la singularidad de su memoria histórica y el drama parece haber absorbido su legado y potencia cultural. La muerte parece haber llegado, y el estado vegetativo le acompaña para buscar lo poco que queda de recuerdo – lindo o turbio–, pero no deja de ser recuerdo para la nación, que no se rajaba, que no se conformaba.

 “Detrás de cada espejo
Hay una estrella muerta
Y un arcoíris niño que duerme.
Detrás de cada espejo
Hay una calma eterna
Y un nido de silencios
Que no han volado”

– 1ª parte de Capricho, Federico García Lorca.

 ¿Cuántos acostumbran callar? Cuántos se desvanecen ante el miedo? ¿Cuántos olvidan? La mayor parte de la población, prefiere vivir en silogismos que en su propio pensamiento, parece que le aturde pensar y por eso, deja que reflexionen por él y que los objetivos que no le pertenecen, se apoderen de su mente implícitamente. El anacronismo del mexicano, se envuelve en el infortunio de su temor y en el amigo de sus cadenas, y mientras el tiempo pasa, la pared carcome las vivencias y se las guarda para sí sola.

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Crédito: Humos y silencios.

“El espejo es la momia
Del manantial, se cierra,
Como concha de luz,
Por la noche”

– 2ª parte de Capricho, Federico García Lorca.

 Nos quedamos quietos hacia lo que se nos impone, obedecemos y acatamos como niños, abusamos tanto de nuestro miedo, que lo convertimos en el compañero de cada una de nuestras decisiones. Nada nos corresponde, nuestras historia la hemos hecho pedazos, ahora permanece muy quieta en ultratumba.

 Extraordinario e inquieto, Lorca logró escribir el vacío del mundo y el rechazo hacia sus más débiles consuelos. Fue el cómplice de sus desavenencias, recordando la sangre que clamó algún día por dignidad, imploró por los que no callan y han derramado sangre, sea cual sea el escenario. Sigue la vida –quieta y sombría -. Poesía que olvida y que sigue haciendo caso omiso de las advertencias hacia el declive.

Alma Torres

El viaje es entre letras y utopías. Estudiante de Economía del IPN. Hagamos de la escritura, la revolución del amor mismo.