Para Eugenio

julio 30, 2014

Por:

Arte, Literatura, Oido, Tacto, Vista

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Mentiras

¿Cómo nací, mami? preguntó el pequeño Eugenio.

Ah, pues tú, mi niño especial, fuiste un regalo del cielo- contestó mamá.

Esa tarde, cosa extraordinaria, llovían bebés de todas las razas y tamaños posibles.

El pequeño Eugenio, con el ceño fruncido, veía detrás de su ventana la llovizna aquélla.

Pues el pequeño Eugenio estaba celoso de que alguno de esos bebés, ocupara, su lugar especial.

 

Costumbres

Hola dijo el pequeño Eugenio mientras salía del cuarto de mamá.

Hola le respondió cariñosamente la muñeca de porcelana que estaba recostada sobre la cama de mamá.

Sobre la fe

Niño, suelta la mano de tu mamá— decía un hombre vestido de blanco.

No respondió el niño con lágrimas en los ojos.

El niño estaba recostado junto a su mamá mientras más y más gente engrosaba el grupo aquél de personas curiosas.

Niño, suelta la mano de tu mamá repetía el hombre vestido de blanco.

No volvió a responder el niño.

Bebé, ella ya se fue con Dios— dijo una mujer llorando, sintiendo pena por el niño que permanecía a un lado de su madre muerta.

Y, ¿quién es ese Dios, y quién le dio derecho de llevarse a mi mamá?— gritaba el niño furioso mientras un cura llegaba tarde a la escena del accidente.

 

 

 

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