Palabras breves: Proyecto Sofía

noviembre 18, 2014

Por:

Arte, teatro, Vista

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No soy el tipo de periodista, escritor, o simple mortal detrás de una publicación, que tienda a plasmar sus ideales o preferencias políticas, religiosas o  meramente sociales a través de su oficio. Condeno a los colegas que se toman tal libertinaje y repudio totalmente la idea de manipular de tal forma el pensamiento del lector, ya suficientemente influencia generan los discursos para aun así añadirles dedicatoria.

 Empero, desde hace unos días me encontré en las redes sociales de una de las mejores actrices de este país (nunca me cansaré de decirlo), Karina Gidi, una historia que me afectó bastante como ciudadano mexicano que soy, consciente de la situación en la que nuestro país se ve hundido, donde la impunidad acompaña de la mano a los delitos y el estado oprime a sus habitantes imposibilitando la paz que sus líderes juraron garantizarnos, declarando el derecho de la nación a demandar sus faltas al incumplir.

 Quisiera relatar de una mejor manera lo que leí, pero he decidido que es mejor permitirme transportar el texto original de Gidi a continuación, a manera de que ella misma tenga espacio en este escrito:

“Mi hija Sofia me preguntó si podríamos cambiar de presidente, le contesté que suponía que sí, aunque no creía que fuera fácil. Escribió en un papel: Personas que quieren la renuncia de Peña Nieto. Me dio su pluma, firmé. Agarró su diccionario escolar para apoyarse y me dijo: me voy a juntar firmas.

Salí con ella, acompañándola en su proyecto. Empezó tocando las puertas de nuestros vecinos. “Estoy juntando firmas para que renuncie el presidente, ¿quiere usted firmar?”. Luego llegamos a la avenida y ahí le pidió su firma a la gente que pasaba. Fuimos a la papelería, a la tiendita, a la estética, llegamos al parque y ahí abordó a todos los adultos que encontró. “Mi firma no cuenta porque tengo 11 años, pero si junto muchas firmas de adulto tal vez eso sí cuente”. Debí haberla grabado.

Con algunas personas dudaba “están muy ocupados, mamá, no los quiero interrumpir”. La señorita de la veterinaria le dijo “¿qué vas a hacer con estas firmas?”
Sofía: Pues no sé. Llevarlas al gobierno. 
Vet: ¿Es un proyecto de la escuela?
Sofía: No, es idea mía.
Vet: ¿Y cuáles son tus argumentos?
Sofía: Peña Nieto no le ha respondido como se debe a los familiares de los estudiantes desaparecidos, se fue a China y tiene una casa de 80 millones de pesos.
Vet: Ojalá juntes muchas firmas. 
Sofía: Gracias.
Llenó las hojas que llevaba consiguiendo 48 firmas y volvimos a casa. Sólo 5 personas se negaron a firmar.
Sofía: Mañana voy a salir con más hojas y en una bolsa voy a llevar éstas para que vean que más gente ha firmado. Y le voy a pedir a mis amigos que hagan lo mismo en su colonia. Pero, mamá, son poquitas, van a faltar muchísimas firmas.
Yo: No pienses en eso. Poco a poco. Acuérdate lo que dice el Emperador en Mulán: un grano de arroz puede inclinar la balanza. Juntamos estas firmas con otras de otros grupos y serán muchas más. 
Sofía: Yo quiero ser como ese grano de arroz.

Yo no tengo idea de cómo se destituye a un presidente. Pero ojalá pueda de verdad llevar esas hojas a alguna parte que ayude a Sofía a sentir que su esfuerzo vale la pena, que lo intentamos a toda costa. Fui incapaz de decirle que no lo hiciera, que era casi imposible. No puedo cortarle las alas. Esta generación viene con fuerza, con fe y determinación, y con un concepto de lo que es decente y justo que ya quisieran muchos para un fin de semana.”

 

 Yo como  como El Maravilloso Mago de Oz de Wicked soy un gran sentimental, no pude evitar conmoverme al notar como una extraordinaria pequeña de apenas 11 años reacciona de una manera tan madura e imponente ante la inexistencia de una garantía para su futuro, anexo a su presente, cuando el mandatario de su nación evade sus responsabilidades sin rendir cuentas al pueblo que le ha dado el puesto que hoy ostenta.

 Al comunicar esta acción no pretendo obligar a quien me lea a firmar esta iniciativa, sino a todo mexicano a recordar las palabras de Víctor Hugo: “Entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que lo consiente, hay cierta solidaridad vergonzosa”.

 Es cierto, hay que contagiar la rabia, tomar fuerza de nuestro hartazgo para exigir la justicia que a México le ha sido tan ausente desde hace mucho tiempo, pero también hay que contagiar la esperanza de que al final, los que buscamos hacer el bien somos más.

Este es el link que lleva a la petición de firmas elaborada en Change.org, por si se ofrece, o no.

https://www.change.org/p/enrique-pe%C3%B1a-nieto-proyectosof%C3%ADa-que-se-vaya-enrique-pe%C3%B1a-nieto

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Saúl Campos

Comunicólogo, apasionado del arte y la información. Adicto al teatro.