Nuevas experiencias musicales: Naked City

junio 8, 2014

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Discos, Música, Reseñas

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El día de hoy me gustaría hablar de un disco que aunque no es tan reciente, mantiene su vigencia gracias a una manufactura impecable. Estoy hablando del disco Naked City (1989), el primer lanzamiento discográfico de la absurdamente ecléctica Naked City. Esta banda, formada por el compositor, saxofonista a improvisador neoyorkino John Zorn, fue pensada como un taller compositivo para probar los límites musicales de un ensamble tradicional de rock/jazz. Y qué, ¿sí probó los límites? Les toca a ustedes decidirlo después de escucharlos, aunque en mi opinión, con 7 discos grabados, Naked City de verdad es uno de los experimentos musicales más interesantes e innovadores que se pueden encontrar.

John Zorn

John Zorn

 John Zorn juntó a unas verdaderas bestias, como lo son Bill Frisell, Fred Frith, Wayne Horvitz y Joey Baron, y les compuso algunas de las rolas más esquizofrénicas que se han hecho jamás. Y esta locura Zorniana no sólo funciona en lo micro (cada una de las rolas), sino también en lo macro: el disco en su totalidad tiene múltiples personalidades, bipolaridad e incluso algunos ataques psicóticos.

 La línea dramática que se traza a lo largo de esta producción es una sumamente extraña pero fácil de discernir. Comenzamos con una dosis de rock n’ roll (Batman), latin jazz (Latin Quarter), un cover de The Sicilian Clan de Ennio Morricone y el tema de La Pantera Rosa: A Shot in The Dark, de Herny Mancini. Es decir, el disco comienza en la falda de la montaña, con algunas rolas que en general son bastante accesibles. Esto no significa que no tengo sus ligeros “twists”.

Naked City

Naked City

 Por ejemplo, el tributo a Ennio Morricone toma la rola original que está en un común 4/4 y la convierte en un juego de polimetrías: el bajo y la batería se mueven en el compás de 4/4, pero el motivo principal (que encontramos a lo largo de prácticamente toda la pieza), fluctúa entre un 3/4 y un 4/4: aquél para darnos la sensación de que hay algo “chueco” en la música, y el segundo cuando hay mucha densidad melódica y es preferible no entorpecer el avance rítmico. Si quieren comparar ustedes mismos la diferencia aquí les dejo las dos versiones: Ennio Morricone vs. John Zorn.

 A Shot in The Dark tiene también por supuesto el ingrediente Zorniano: la rola no comienza inmediatamente, sino que tiene una introducción de free jazz sumamente enigmática. Después de haber establecido un hábitat de desorden absoluto, el bajo entra con el riff principal y los demás le siguen, arribando al fin a la muy conocida pieza.

 Después de Reanimator -una rola que se divide en dos partes: una rápida à la free jazz y otra lenta más bien misteriosa- y Snagglepuss -una rola típica del universo Zorniano: múltiples cambios totalmente impredecibles que nos llevan por una variedad inmensa de estilos y estados anímicos- vamos llegando a la cima de la montaña, donde la influencia Grindcore de John Zorn comienza a ser predominante. La primera rola completamente en este estilo es Igneous Ejaculation, una explosión de distorsión y gritos que dura tan sólo 24 segundos (una característica esencial del estilo Grindcore, que si quieren saber a qué suena, entre aquí).

Bill Frisell

Bill Frisell

 Aquí comienza la parte media del disco, donde todas las canciones duran menos de un minuto (Hammerhead tiene una vida de solamente 11 segundos) y son puro clímax. Podemos vislumbrar muy claramente otra de las grandes influencias que permean la música de John Zorn: las caricaturas. A lo largo de las piezas, la voz sólo tiene dos funciones: gritar violentamente o agitarse incontrolablemente al estilo del queridísimo Demonio de Tazmania.

Fred Frith

Fred Frith

 A partir de Chinatown (otro cover más, esta vez del soundtrack homónimo compuesto por Jerry Goldsmith), empezamos el descenso de la montaña, y no porque la calidad o el interés disminuyan, sino solamente porque la intensidad de las rolas es cada vez menor y volvemos a encontrarnos con estilos más amables. N.Y. Flat Top Box, por ejemplo, mezcla rock n’ roll Western con música para caricaturas.

 Antes de llegar al final, hacemos una parada en una versión surf del tema de James Bond (originalmente compuesto por John Barry), con algunas inflexiones de jazz de Cabaret. La última rola, Inside Straight, es la manera de despedirse presumiendo a los maravillosos músicos que componen Naked City. En una pieza con muchísimo groove y un walking bass delicioso, los instrumentos melódicos solean sin parar, dialogando entre ellos con una soltura que sólo los maestros improvisadores pueden tener.

 Si esto no les basta para tener curiosidad sobre cómo suena disco, entonces no sé qué más haga falta. Todos los discos de esta increíble banda son excelentes, pero a decir verdad, éste resulta el más accesible (así que ya pueden imaginarse la locura de los demás). Lo recomiendo muchísimo para los amantes de la música en general, que no se preocupan por elegir estilos favoritos o condenar a otros: en una sola rola de John Zorn, podrán escuchar más variedad que en todo un día de escuchar una estación de radio.

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