Nickelodeon y Cartoon Network: patrocinadores oficiales de las mejores infancias

enero 15, 2015

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Extras, Medios, Vista

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Desde donde mi mente alcanza a recordar, las caricaturas que más me han gustado y que recuerdo perfectamente, incluso algunos diálogos de ellas, pertenecen a estas dos cadenas. Y no sólo yo, amigos y amigas de mi edad lo recuerdan perfectamente. Ya sea en el Canal 5 o en televisión de paga, todos disfrutamos por años de las caricaturas de Nick y Cartoon. Desafortunadamente, en la actualidad la calidad de su programación ha disminuido de una manera imperdonable. De caricaturas de la talla de The wild Thornberrys, a un triste, aburrido y sin sentido Sam & Kat, Nickelodeon ha dejado de ser un canal respetable. Lo mismo Cartoon y su Ben 10: todo mal.

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 No obstante, no estoy aquí para resaltar las carencias que actualmente inundan a estos dos canales, todo lo contrario: ¿por qué Nick y Cartoon se encargaron de hacer infancias felices a todos nosotros, los actualmente mayores de 20 años? Yo creo que el humor que se manejaba en las caricaturas que nosotros veíamos era un humor extraño. No puedo explicarlo con palabras, pero caricaturas como Coraje el perro cobarde o Aaahh!!! Monstruos, daban como cosita al verlas.  ¿Quién no recuerda esas escenas tan bizarras de Coraje? como cuando Don Justo se convierte en mariposa. Es rarísimo. O Krumm coleccionando uñas de pies humanas en un cofre.

 La Vaca y el Pollito, sin duda era de esas caricaturas que bien no podrían figurar en el género infantil por su contenido ácido e irreverente, pero que nos mataba de risa. Con el simple hecho de que una vaca y un pollo aparecieran como hermanos enfrentando situaciones adversas y graciosas era suficiente, además de esa alegoría al diablo con Trasero Rojo… ¡que belleza!

 Otra característica de una infancia feliz producto de las caricaturas de hace más de diez años, era cuando querías ser como los personajes de las mismas. Por ejemplo, cuando yo veía Rocket Power me entró el deseo de aprender a andar en patineta y patines. Cada que veía un capítulo deseaba vivir en la playa, surfear y pasarla así de padre como en Costa del Océano o patinar en Pueblo Loco, donde por cierto el dueño tenía rastas y era súper relajado. Por otro lado, de Hey Arnold! lo que más nos gustaba a muchos era su cuarto y las cosas tan cool que tenía, como su despertador. Era padrísimo que siempre estaba rodeado de amigos jugando baseball en la calle, además de que era el chico más honesto del vecindario, el cual era parecido a algún suburbio de Nueva York, y todos recurrían a él cuando tenían problemas. Helga era la mejor: era la niña abusiva del grupo y estaba enamorada en secreto de Arnold. Cómo olvidar el altar de él que tenía en su armario o cuando se quedó atrapada en su habitación el día que perdió su diario y cayó en manos de Arnold y Gerald.

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 Creo que he olvidado mencionar a Las Chicas Superpoderosas, quienes fueron las heroínas de muchas niñas de mi edad, y  a Johnny Bravo, cuya historia salía en esas pequeñas cápsulas que se llamaban Biografía Toon, donde también pudimos ver las biografías de Pikachu y Tablón, de Ed, Edd y Eddy. También se me estaban olvidando los Rugrats, cuyos primeros capítulos siempre van a estar entre mis favoritos, ya no tanto su última versión, la de los Rugrats Crecidos. Aunque pareciera que crecimos a la par.

 Creo que podría hacer una lista larguísima de por qué las caricaturas de Nick y Cartoon marcaron la vida de muchos desde la década antepasada. Una mezcla entre humor negro e inocencia era lo que los productores de dichas caricaturas intentaron plasmar por años y que, afortunadamente, muchos de nosotros a veces reproducimos, ¿o me equivoco? Qué gloriosos y felices tiempos.

Cynthia García

Casi licenciada en Estudios Latinoamericanos, FFyL UNAM. Tauro. Amo a los gatos. Amo la pizza. Hip-Hop. ¡QUESO! En la escritura he encontrado lo que jamás imaginé: libertad.