Necesitamos a Joe Strummer más que nunca

agosto 22, 2014

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Recuerdo la primera vez que escuché a The Clash en la radiograbadora que tenía en mi cuarto; mi primo, que es al menos 8 años mayor que yo, traía sus grabaciones en cassette de las canciones que lograba captar en la radio (en ese entonces existía Radioactivo 98.5 FM), escuchábamos casi todos los días el mismo cassete y jugabamos Super Nintendo todo el verano; Illya Kuryaki & The Valderramas, Jamiroquai, Rage Against The Machine y Plastilina Mosh eran el pan diario (me llegué a aprender un montón de canciones) y entre esas canciones estaba Spanish Bombs, una pieza que me causaba mucha risa por la pésima pronunciación en español, sobre todo en los coros: “Spanish bombs, yo te cuero infinito, yo te cuero ¡Oh mi coradón!” Que risas.

 Lo que yo no sabía, era que esa canción que me causaba tanta risa, era parte de una obra maestra de la música, lo que tampoco sabía, era que esa banda llegaría a ser mi favorita (aún hoy) y lo que menos sabía, era que la letra de esa canción hablaba de la guerra civil española, del asesinato de Federico García Lorca y de la resistencia republicana en Andalucía.

 ¿Muchos datos en una sola canción, eh?

 Si el punk nació en Nueva York, The Clash lo perfeccionó en Inglaterra; la cosa ya no se trataba de una tonada alocada que hablaba de oler pegamento, esta vez era muy diferente. La cuestión social se filtró en la música, se convirtió en mensaje contestatario, se transformó en conciencia y rebeldía, un mensaje sumamente letrado (por así decirlo) basta con escuchar “The card cheat” del London Calling para entender lo lejos que estaba The Clash con respecto a sus equivalentes neoyorquinos.

“From the Hundred Year War to the Crimea,
With a lance and a musket and a Roman spear,
To all of the men who have stood with no fear,
In the service of the King”

 La música de The Clash estaba lejos de todo y de todos, menos de la gente, canciones como “Carrer Oportunities”, “White Riot” y “1977” son testimonio de ello y detrás de todo este puñado de canciones se encontraba el genio de The Clash: Joe Strummer.

joe strummer by joe dilworth

 Joe tuvo una vida realmente curiosa; hijo de diplomáticos ingleses nacido en Turquía, educado bajo estrictos cánones de la alta educación inglesa cuando era niño para más tarde pasar a ser un estudiante de arte en el Newport College of Art, rubro en el cual fracasó al “ir muy lejos” en su carrera (hizo un collage de tampones usados y por eso fue expulsado de la escuela de arte).

  La decisión de Joe de formar una banda siempre estuvo latente en su pensamiento, tuvo una banda llamada The 101’ers, la cual fue medianamente famosa en los barrios industriales de Inglaterra, pero no sería hasta que conoció a Mick Jones, Paul Simonon Keith Levene y Terry Chimes con quienes formaría The Clash; más tarde se irían Keith Levene y Terry Chimes, para después admitir a Topper Headon y así conformar a “la única banda que importa” en palabras de su disquera CBS Records.

Portada del álbum London Calling.  ¿Acaso es necesario decirlo?

Portada del álbum London Calling.
¿Acaso es necesario decirlo?

 Joe se tomó muy en serio su papel de vocalista y líder de la banda, adoptando un papel totalmente contrario a sus principios como estudiante de arte y como miembro de The 101’ers, desconociendo casi todo su pasado “hippie” e inventando un nuevo personaje que es el que hoy conocemos como Strummer, Joe Strummer (Sí, así como Bond, James Bond).

 The clash tuvo un enorme éxito por lo antes mencionado, las canciones no eran nada parecido a lo que se estaba escuchando en el momento, nada parecido al nihilismo de Sex Pistols que era la otra banda inglesa que “competía” por la hegemonía musical en Inglaterra; las canciones de The clash sonaban a reggae, sonaban a ska, al viejo rock’n’roll, al dub, a fusión de ritmos caribeños, pero sobre todo sonaban a originalidad.

 Tras el enorme éxito de la banda, las confrontaciones no se hicieron esperar, Mick Jones, pieza clave de la banda, partiría de ésta, Topper Headon fue echado por su adicción a las drogas, dejando sólo a Paul y a Joe como integrantes de la alineación original; la banda termina en 1986. Todo lo bueno se termina por acabar.

 Después de esto, Joe participaría en muchos proyectos musicales y cinematográficos, aparecería en el filme de Mystery Train de Jim Jarmusch y participaría en bandas como The Latino Rockabilly War y Joe Strummer & The Mescaleros, banda en la que participó hasta el año de su muerte en 2002.

Mystery Train

Mystery Train

 El título de esta publicación es un diálogo que se alcanza a escuchar en el documental Joe Strummer: The Future is Unwritten de Julien Temple, estrenado en 2007. El 21 de agosto de 2014 (que es cuando fue escrito este post) conmemoramos el cumpleaños de Joe como lo que fue: predicador, caudillo del punk rock, cantante, guitarrista, autor de canciones emblemáticas y de la voz que difícilmente dejará de sonar.

El futuro no está escrito (1952-2002)

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