Nai Ninshiki: Los rostros de Oleg Dou

octubre 27, 2014

Por:

Arte, Críticas, Diseño, Exposiciones, Fotografía, Random, Vista

No hay comentarios

Ogel Dou web official

“Ser electrocutado cuando yo tenía dos años de edad es la primera cosa que recuerdo.”
— 
Oleg Dou

Uno de mis primeros recuerdos es haber llorado frente a un maniquí. Aún no sé la razón, incluso no sé si exista alguna, pero desde pequeño tengo una fijación por los maniquíes. Nada inusual o raro, simplemente me fascinan por su movimiento forzado, su gesto inerte; me provocan una intensa sensación de miedo, cierto asco, pero no puedo dejar de verlos.

 El arte de Oleg Dou me retorna a los modelos inanimados y mal pintados de algún mercado, hoy borrado por completo de mi mente.

Papers & Paints

 El año 1983 vio nacer en Rusia a un joven talentoso que recibió de manos de sus padres la herramienta perfecta, que hoy día le ha convertido en artista: Photoshop. Desde los trece años, Oleg comenzó a manipular fotografías ajenas, deformando la realidad, introduciendo algo suyo en la imagen. En el 2005, ya ejerciendo su carrera como diseñador gráfico, compró su primera cámara y comenzó a realizar estos impactantes retratos.

 Justo un año después comenzó su naciente trayectoria como artista con una exposición en París. Siendo crítico, su obra puede parecer monótona y prever una cierta fórmula de retrato finamente manipulado; cambiando el fondo de color, añadiendo una lagrima, texturizando la piel; sin embargo, el mensaje va mucho más allá:

“Estoy buscando algo que bordea entre lo bello y lo repulsivo, vivos y muertos. Quiero alcanzar la sensación de presencia que se puede obtener al caminar por un maniquí de plástico … “

Toy Story Las fotos de este naciente artista son el imán que atrae esa sensación rarísima de atracción plástica posible, pero irreal, que se sabe falsa de algún modo, pero viva y que, al menos yo, no puedo decir aún frente a qué me encuentro, qué es lo que miro… una foto irreal o una pintura hiperrealista.

 Predominantemente, la obra de Dou consiste en retratos de niños (precisamente una de sus primeras series, Cubs, es la repetición fotográfica de retratos infantiles matizados) y es ahí donde recae el punto menos superficial de su arte.

 Oleg usa los rostros inertes de sus pequeños modelos como lienzo y pinta en ellos las implicaciones e imperativos que la sociedad impone a los niños, como los disfraces, como aguantar el llanto, como posar para el álbum familiar.

 

 En abril del 2012, Adobe aprovechó el gran talento de Oleg y preparó una pequeña pero concisa video entrevista. El video disponible en YouTube, nos muestra su proceso creativo y advierte que más allá de cualquier descripción, las fotografías de Oleg Dou deben vivirse y dejarse llevar por cada unos de los retratos.

 El joven artista ruso también ha incursionado en la creación de cerámica, con lo que incrementa su potencial estético. El reconocimiento de Oleg Dou es inevitable, pese a su corta edad de 31 años y al roce evidente de su arte con lo comercial, lo masificable. Sus fotografías poseen el retoque fantástico del arte, un arte que esconde su profundidad en rostros bellamente lúgrubes.

Seck

Adorador del árbol prohíbido, coleccionista de imágenes, admirador de las letras y dicípulo del arte