Nai Ninshiki : Cao Hui; ¿Cómo mira Dios?

octubre 13, 2014

Por:

Arte, Críticas, Notas, Random

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La mayoría de nosotros, quizás en algún letargo nocturno de luna caliente, en algún momento intoxicado de vida y sol, o en un apuro asfixiante deseamos con todo el ánimo posible ¡Quisiera ser Dios! Con tal poder, las primeras opciones de cualquiera serían destruir lo que nos estorba, conseguir lo que nos falta. Pocos, quizás menos que pocos, se detendrían a meditar qué se siente ser Dios, cómo mira un Dios.

 Te presento a Cao Hui, chino de nacimiento y Dios por elección. Él opina que los artistas realmente quieren jugar a ser Todopoderosos más que cualquier otra cosa, y que ninguno se detendrá ante nada para construir una verdad que valide su existencia.

 Hui crea esculturas hiperrealistas y es fácil entender su elección, ya que, pretendiendo ser Creador, la realidad no le basta; sus ojos humanos no alcanzan para ver todo lo existente, desde su más íntimo núcleo, ese origen de las cosas, pero cuando Cao es Dios, su visión es divina…

 Y entonces, en este artístico juego, los objetos cotidianos, como un saco o un sofá; animales y humanos;  hasta esculturas como El David de Miguel Ángel son despedazados, desarmados, exhibidos, atravesados por la mirada de iluminado y exteriorizan lo interno de los cuerpos de estos seres.

 Visceras y órganos al estilo Gore hacen apreciar en su obra el muy evidente mensaje sobre la superioridad de lo interno a lo externo, de una compresión partiendo del interior, y que ciertamente es en esta profundidad, (grotesca, viscosa, irreal y por ende perturbadora) donde se encuentra lo vivo, lo invisible, lo humano rozante con lo divino, lo impactante, lo esencial… lo mortal.

 Entendamos mejor el juego de Cao Hui, y qué mejor forma de hacerlo que la propia voz de este artista:

De esta manera, la relación entre el interior y el exterior de todo parece poseer una lógica perfecta, y se puede interpretar con el conocimiento establecido. Con el fin de engañar a los demás, se explica con teoría tras teoría, pero todo termina en risas y en ocasiones hasta nos divertimos nosotros mismos ante Dios que ríe.”

 Cao Hui ha logrado, con su vasta obra comenzada por el año de 1994, despertar el interés por su hiperrealidad, convirtiéndola en una mirada superior que no se limita a un mero asombro, ni a la insípida sensación de la exponencializada realidad, la que en los últimos años abarrotan las salas de museos en todo el orbe. Él no busca reconocimiento, él sólo quiere ser los ojos de Dios y divertirse viendo las entrañas de todo lo inventado.

Seck

Adorador del árbol prohíbido, coleccionista de imágenes, admirador de las letras y dicípulo del arte