Maquinaria, sonidos para la vida en días de muertos

Por: @le_fraktal

Imágenes de Rodrigo Jardón

Día de todos los santos, media calle del camino que lleva del metro Ferrería a la reluciente Arena Ciudad de México está ocupada por un mercado sobre ruedas, las pacas de flores de muerto adornan el panorama, el olor de la carne que emana del rastro cercano no es tan agradable, poca gente en camino, parece que el escepticismo por el festival Maquinaria se quedará en eso para muchos que tal vez no pudieron llegar o pagar tanto por un cartel prometedor.

El crecimiento de este festival y su expansión radican en el esfuerzo de sus promotores. Pixies, Stone Temple Pilots, Sonic Youth, Queens of the Stone Age, Megadeth, Faith no more, Primus, Snoop Dog han actuado en la edición Chilena que este año corona su éxito con Kiss como headliner y la expansión del festival a las ciudades de Buenos Aires Argentina, Guadalajara y la capital de nuestro país.

Descartes a Kant dio inicio a la actividad musical, poca gente la que llegó temprano, difícil camino hasta Azcapotzalco en día laboral y nublado, Resorte le dio más sentido a lo que seguía, el ánimo metalero de esta banda hizo que se formaran los primeros círculos de slam. Los pesados riffs comenzaron de la mano de Max Cavalera, esta vez acompañado de Cavalera Conspiracy, su hermano Igor y la nostalgia por los temas de Sepultura: “Refuse/Resist”, “Territory”,  “Arise” “Death embryonic cells” y “Roots bloody roots”, sin dejar a un lado temas de Blunt Force Trauma, el último disco de esta compleja y bien armada conspiración.

Mastodon rindió tributo al día de los muertos con sus rostros pintados como calaveras, y Bret Hinds con el disfraz completo con huesos y una capa. Gran actitud y ejecución de esta banda, potentes armonías y grandes solos de guitarra, como una trepidante manada haciendo cimbrar el suelo. “Crack the sky” fue una gran evolución instrumental y “Blood and thunder” el poder llevado al extremo.

Faltaba la agresión final por parte de Slayer, las playeras negras delataban a los fans que armaron varios circle pits para hacer slam desde la primera nota de “Disciple”. No hubo descanso para aquellos criticados personajes de cabello largo y playeras de Nuclear Assault y demás bandas. “Los metaleros” como les llaman, aquéllos que a veces se cierran a su mundo de frases oscuras y sonidos estridentes. Qué mejor terapia que azotarse unos con otros al compás de la veloz batería de Dave Lombardo y las taladrantes guitarras de Kerry King y Gary Holt, quien ya lleva un buen lapso de tiempo tomando el lugar del convaleciente Jeff Hanneman.

“Are you free?”, preguntó Tom Araya antes de “Mandatory suicide”. Continuó la masacre, para el final se escucharon los relámpagos, el preludio a la lluvia de sangre, al final intenso de esta catarsis de sujetos que se agreden sanamente en una especie de baile o ritual pagano, el que se cae lo levantan, el que golpea se aguanta, el que se exceda es excluido del círculo del que todos salen vivos, lastimados, cansados y aliviados por sacar los rencores y el estrés de la vida cotidiana.

“Altar of sacrifice”, “Jesus Saves”, “Seasons in the abyss”, “Hell awaits”, un recorrido por los potentes, siniestros y agresivos temas que ha creado el más brutal de los cuatro grandes del metal a lo largo de su carrera. “Raining blood” fue el final perfecto, ya en los primeros minutos del día de los fieles difuntos.

Al día siguiente mejoró la entrada en las gradas y Apolo comenzó la jornada, buenos comentarios se llevaron las bandas locales participantes en el festival, aunque la atención de éste y todos los días estaba centrada en los actos internacionales. Así, Stone Sour complació a los fans, Corey Taylor se defendió de un detractor que lanzó una botella, y no se cansó de repetir que volverían pronto, y que le diría a sus amigos músicos que visitaran México.

Con el verso y coro de “Nutshell” de Alice in Chains dio paso a una de sus canciones más conocidas: “Bother”. Una gran ovación de los fans después de un energético set. El audio mejoró para esta jornada, ya que el primer día incluso Kerry King de Slayer tuvo que poner orden en la consola lateral del escenario al no escuchar su guitarra.

Terminó la espera para los fans de Deftones cuando Chino Moreno subió a la plataforma que mejora su visión y la de sus devotos. “Diamond eyes” y la guitarra de Stephen Carpenter dieron paso a la reacción ante el sonido, los saltos, los gritos, las gargantas dislocadas siguiendo las notas del coro de “Rocket skates”: “Guns, razors, knives”.

“Be quiet and drive” para la nostalgia, “My own summer (shove it)” para alcanzar el cielo, “Poltergeist” y “Rosemary”, de lo tenue a lo salvaje, temas del disco Koi No Yokan a lanzarse este 11 de noviembre. “Digital bath” denotando la voz de Chino, dramática, cruda, sincera. Armónicos ambientes creados por Frank Delgado, Abe Cunningham siempre preciso en la batería. Otro tema nuevo: “Tempest” dio paso a la sorpresiva “Fireal” y la dedicatoria especial al convaleciente, el gran ausente y entrañable Chi Cheng con “Rivière”.

Llegó el turno de la misa del reverendo Marilyn Manson en plena noche de muertos. Con maquillaje cortesía de Mac Cosmethics, Brian Warner, sus kilos de más, arrogancia y pose tradicional comenzaron con sus estragos: “Hey, cruel world…”, “Disposable teens” y “The love song”.

Azotando micrófonos, empujando a su bajista, abrazando a su amigo de toda la vida, el buen Twiggy Ramirez en la guitarra, buen show de parte de Manson, no muy decorativo o fastuoso como en veces anteriores que ha visitado México. “The dope show”, “Rock is dead”, un par de grandes covers: “Personal Jesus” y su grandiosa versión de “Sweet dreams” hicieron que los fans disfrazados como su mentor disfrutaran su propia fiesta. Qué mejor que ver a Marilyn Manson en la noche de los muertos, varias catrinas y zombies rondaron por la pista de la Arena Ciudad de México.

En su pose dictatorial y con un templete, Manson brindó dos últimos clásicos: “Antichrist superstar” y “The beautiful people”.

El tercer día era el más festivo. Kita desde Brasil comenzó las actividades, el parecido de la vocalista con la cantante Pink es increíble, aunque esta chica tiene más actitud al igual que su banda. Simplifires hizo que aumentara el ánimo, pero Illya Kuryaki and the Valderramas hizo que comenzaran los contoneos. Rindiendo tributo a su disco Chaco, Emmanuel y Dante dieron una gran muestra del porqué funcionan muy bien juntos.

Todo explotó desde la primera nota de Gogol Bordello y su fiesta gipsy-punk. La diferencia del público de los pasados días y del sábado era evidente, ya no había playeras negras, había colores, no había melenas lacias haciendo headbanging, había rastas meciéndose al ritmo de la música.

Día tranquilo para disfrutar a esta banda y su mensaje de paz y conciliación, de apoyo a los inmigrantes y la invitación a ser felices. “Think locally, fuck globally” puso fin a parte del festejo, faltaba lo mejor de la noche, y con la advertencia de que las luces estroboscópicas podían causar ataques epilépticos, The Prodigy hizo estallar el escenario con “World’s on fire”.

“Breathe” hizo recordar a Keith Flint en aquel terrorífico video, pero ahí estaba en persona, brincando de un lado al otro del escenario, energía  pura, beats incesantes, Liam Howlett moviendo las perillas de la compleja maquinaria sonora. Mientras en Slayer todo fue slam y empujones, The Prodigy fue para el baile frenético y delirante, para saltar y mover los brazos, un taladro en los oídos, un impacto para los ojos que de repente se cansaban y simplemente miraban para otro lado, una explosión de sensaciones, el desfogue perfecto.

“Dogbite”, “Voodoo People”, “Firestarter”,” Run With the Wolves”, Maxim bajando a correr a la pista, la persecución por una foto, “Invaders Must Die”, el delirio esperado, la energía desbordada, como una jeringa de adrenalina directo al corazón. “Smack My Bitch Up”, más baile, sudor, gritos de euforia, tanta catarsis que provocaba decir “Take Me to the Hospital”.

Este fin de semana no vi más disfraces que los de los fans de Marilyn Manson, no vi tantas calaveras, solo las de las playeras de Slayer, no fui a ninguna fiesta de Halloween, Deftones hizo que el festival valiera la pena, mi día festivo fue bailar con The Prodigy y vivir momentos inolvidables.

El Festival Maquinaria pierde por primera vez su esencia al aire libre, como deben ser los festivales. Realizarlo en esta arena implicó un alto costo de los boletos y poca demanda, quedemos en espera de una segunda edición. Un festival ecléctico, que no se centraliza en las bandas nuevas, para cierto sector de público o movimiento de moda, era curioso ver gente con playeras de Slayer que habían comprado su abono bailar con Gogol Bordello.

Esta Maquinaria debe ser corregida, bien aceitada, hubieron algunos detalles en cuanto a logística y manejo de prensa deficiente pero nada que lamentar, el problema de la Arena Ciudad de México es llegar y salir, porque adentro todo es muy bueno, mucho espacio sobre todo. El audio fue mejorando, The Prodigy sonó increíble, una prueba superada para el inmueble.

Quedemos en espera de una segunda edición corregida y aumentada, siempre es bueno recibir bandas, aunque regresen o vengan por primera vez, la música para los vivos, el cariño y respeto para los muertos, en sus días de festejo con ofrendas…y todos los días.

Originally posted 2012-11-05 20:00:38. Republished by Blog Post Promoter

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