Manual de “niñas bien” para impresionar a un chico

septiembre 16, 2014

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Extras, Imagenes, Literatura, Notas, Random, Tacto, Vista

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Para que alguien admire tu intelecto antes que a tus encantos físicos hay cosas que puedes hacer. Para empezar ponte un vestido bonito que deje entrever lo madura que eres. Habla con mesura, ríe discretamente, sonríe y dale la razón en todo lo que diga. Recuerda que el contacto visual es muy importante.

 Tomen unos tragos, pero sólo lo suficiente para que la soltura se agilice. No te emborraches. Recuerda que la primera impresión es muy importante.

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 Todo lo anterior hubiera sido indispensable en una primera cita. Por fin tenía frente a la persona con la que había estado hablando tarde y noche por los chats modernos. El hombre por el que me dan ganas de ser correcta y decir pocas groserías. Al que estoy dispuesta a dejar que se asome a mi abismo y no sólo lo contemple sino que le agregue sabor. Yo quiero robar su color.

 En lugar de seguir esos útiles tips que vi en una revista para adolescentes, lo hice a mi estúpida manera. Llegó al lugar pactado: la salida de un bar, yo llevaba tres horas bebiendo y cuando llegó, yo carecía de lucidez.

Caminamos dos cuadras o menos, pero olvidé soltar mi trago y policías de esos que “combaten el ampa” me llevaron al juzgado cívico, por una falta administrativa, beber alcohol en vía pública.

 Mi maldita primera cita la pasé rodeada de vendedores ambulantes, simpáticos, hasta eso y borrachos peleando por su bebida. Mi estancia en Paraguay 37 fue de lo más amena, aunque mi acompañante, (él, aquel) seguro no la pasó tan bien. Después de todo era la primera vez que me veía y ya estaba solucionando mi salida de aquella reja para infractores cívicos.

 Quiero volver a verlo, pero esta vez bajo los útiles consejos para “niñas bien”. Quiero más de ese breve momento en que me rodeó con sus brazos y volví a tocar el suelo, o me hundí o me desvanecí, no sé bien qué, pero algo pasó. Algo de él se quedó entre vacilaciones y recuerdos alcohólicos, tengo que ir por el resto. Quiero que bebamos juntos y disfrutemos de la atracción joven y despreocupada. He muerto muchas veces. Mis ojeras tienen tonos distintos tras cada resaca. Puedo renacer una vez más.

 Fotos: Alan Isol