Lo que puede pasar en una semana y no más

abril 22, 2014

Por:

Arte, teatro, Vista

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“La amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso hay que salvarla como sea.”

Alberto Moravia

En México, Clément Michel ya es un viejo conocido. Su texto La Caja, fue traducido y montado por Ocesa Teatro en 2012, dentro del Teatro Renacimiento, durando más de un año en cartelera, convirtiéndose así en un gran éxito. Precisamente el éxito que representó La Caja, se debía a que la obra de este autor y director francés, era una simple comedia de vaudeville escrita sin más intenciones que hacer reír de una manera inteligente con acciones simples bien equilibradas. Ahora, Ocesa Teatro repite con un título del mismo autor, para integrarse al grupo de obras de cámara ejecutadas por la compañía,  Una semana ¡nada más! 

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 Paul se acaba de mudar hace un mes a su nuevo departamento con Sofía, su novia. En realidad no hay más elementos en el departamento que pertenezcan a Paul que una silla. Éste será otro más de los factores en la lista de motivos para deshacerse de esa relación lo antes posible. Él sabe que no es normal, o sano, que día a día sueñe la horrible muerte de su novia ni que ya no aguante el siquiera verla despertar por las mañanas,  es como si todo el encanto que encontraba en Sofía se hubiera desvanecido en cuestión de unas semanas. Por ello, su desesperación lo llevará a pedirle a Martín, su mejor amigo,  que lo ayude a terminar con su relación, bajo un plan infalible de una semana de duración, en la cual Martín deberá mudarse al departamento hasta que Sofía explote y termine por irse, pero ¿pasará eso realmente?

 Bajo ésta simple premisa, Michel crea una puesta en escena genial, que conjunta entre los temas a tratar a la tolerancia, la vida en pareja, la honestidad y preponderantemente la amistad verdadera. Un libreto bastante flexible que permite darle lectura en muchos sentidos, en éste caso, el director Mauricio Galaz (por cierto, director residente de La Caja), toma el hilo cómico y lo sujeta a un ritmo ágil y práctico que permite el fluir de las acciones cómicas de forma ejemplar.

 3 personajes con actitudes comunes: Sofía es una novia dulce y amorosa pero con una carácter explosivo, Martín es algo así como el hombre perfecto que trabaja y atiende su hogar y Paul es la versión de Martín en fachas; dado el hecho de que son personajes totalmente identificables con la población de este país, es fácil identificarse con los personajes y adoptarlos desde el primer momento gracias a la atinada traducción y tropicalización implementadas, permitiendo sellos de la comedia francesa sí, pero con el toque mexicano que Galaz sabe orquestar a lo largo de la trama. Algo que puede distinguir a ésta producción sobre otras comedias en cartelera es que en realidad: es tan simple que da risa desde el primer apunte. Los personajes tienen una evolución balanceada y el planteamiento de las situaciones es atrapante.

 unnamedEstelarizando la puesta, nos encontramos a 4 actores de la familia de Ocesa, Violeta Isfel (Cheka tu mail), Ricardo Margaleff (Spamalot, coproducción de Gou Producciones y Ocesa Teatro) y Ricardo Fastlicht (Toc,Toc) alternando con Enrique Chi (Jesucristo Súper Estrella, Claudia:Mequieren volver loca, Cheka Tu Mail) en el rol de Paul. Un elenco que aunque podría pensarse no es sólido, en realidad tiene un equilibrio bastante idóneo y complementario, denotando química evidente que permite una mayor trascendencia al público. Siendo Margaleff, en quien se carga el peso por tener una capacidad de desdoble cómico nata y evidente, lo cual lo convierte en automático en el actor con el papel más memorable y persistente.

 Los actores se mueven en una coreografía práctica sobre el pequeño escenario del Teatro del Hotel NH, con una escenografía sencilla y una limpia iluminación que emula la sala y comedor del departamento de la pareja protagónica. Pero hasta aquí seguimos en el meollo del asunto ¿Por qué es tan buena?

 Del odio al amor sólo hay un paso, ¡pero del amor al odio sólo hay un mes! Y es ahí cuando todos nos identificamos con Paul, todos hemos querido alguna vez mucho a alguien (ó algo) y después su presencia comienza a ser aborrecedora. Para fortuna todos hemos tenido un Martín, un amigo incondicional dispuesto a apoyarnos y a quedarse con nosotros hasta el final y que aunque tenga que sacrificar algo, no dudará en hacerlo para ayudarnos. Un amigo fiel.

 Sobre esto versa el discurso primordial, la importancia de la amistan ante todas las situaciones diversas que se puedan general a su derredor, pero no dramatiza o crea paradojas psicológicas alrededor del conflicto, si bien podrían existir y hacer al texto algo muy rico, valioso y enternecedor tal vez, la obra como tal lleva un mensaje y cumple con su único objetivo: divertir y hacer pasar un rato sumamente agradable en cerca de 1 hora con 45 minutos que se pasan como el agua en el río. Pese a que en realidad no tiene un trasfondo que culturalmente la vuelva destacable o innovadora; empero, nos ofrece una oportunidad para ver a la división de teatro de Ocesa  probando nuevas direcciones sobre sus proyectos con resultados positivos.

Altamente recomendable.

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Saúl Campos

Comunicólogo, apasionado del arte y la información. Adicto al teatro.