Lecturas pop…ulares

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Para su segunda colaboración en Chulavista, El Escribidor tenía en mente la defensa inaudita de una serie de libros cuya historia ha pasado con éxito a la televisión; esto lo comentó con su Editor Azul quien, con modos invisibles, asintió sin decir más. Una de las principales razones por que ha de redactarse este texto, alegó El Escribidor al ausente Editor Azul, es el prejuicio con que cargan algunas publicaciones que entraron en la terrible -pero comodísima- zona del best-seller  y que, sin embargo, poseen un alto valor literario (whatever this means).

Cuando esta conversación imaginaria sucedía, aparecieron en las páginas de algunos diarios nacionales los nunca alentadores resultados que la OCDE publica en torno a las capacidades lectoras en sus países miembros: “Tiene México rezago de 65 años en lectura: OCDE”, tituló la nota El Universal. El Escribidor ha entendido poco entre tantos porcentajes, años y calificaciones, pero la noticia le recordó un artículo que Gabriel Zaid escribió para Letras Libres a finales de noviembre. Más allá de lBest sellera reflexión, que no tiene desperdicio leer, y de los porcentajes de gente que no lee ni el menú de la fonda donde come, importan los datos ofrecidos sobre aquéllos que dedican algo de su tiempo a la lectura: 3.4 libros por año, asegura Zaid con base en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de 2012, es el promedio de lectura en el Distrito Federal entre los habitantes mayores de 12 años.[1] Con esto en mente, a El Escribidor le surgió una duda: y los que leen, ¿qué leen? La respuesta fácil, por supuesto, se encontró en los nunca bien ponderados best-sellers. Quien lee ha de comprar y lo que más se compra es, también, lo que más se lee.

El Escribidor está consciente de que no todas las personas que acostumbran la lectura se hacen de sus libros en las tiendas de nombre indio o son clientes frecuentes del Fondo; sin embargo, la listas de más vendidos que estas librerías dan a conocer parecen lo suficientemente representativas de las preferencias y los gustos del lector mexicano promedio, pues en dichas empresas recae principalmente la labor de distribución de literatura (la palabra usada en un sentido MUY amplio), al menos, en la ciudad de México.

Con estas consideraciones en mente, El Escribidor pospuso “la defensa inaudita de una serie de libros cuya historia ha pasado con éxito a la televisión” y se lanzó a consultar los top ten de las librerías susomentadas (a El Escribidor le gustan los afijos y, cuando no son en su contra, también las mentadas) y dar forma a su texto semanal. Por no discriminar (son éstos tiempos de inclusión, dicen los correctos), también se ha tomado en cuenta otra librería cuyo nombre oscila de un lado a otro y de otro lado a uno.

Esto fue lo que El Escribidor encontró:

Tienda de nombre indio[2]

El Fondo[3]

Librería cuyo nombre oscila de un lado a otro y de otro lado a uno[4].

Doctor Sueño, de Stepehn King. Diez días que estremecieron el mundo, de John Reed Los Años de Peregrinación  del Chico Sin Color, de Haruki Murakami.
El héroe discreto, de Mario Vargas Llosa. Los Años de Peregrinación  del Chico Sin Color, de Haruki Murakami. El héroe discreto, de Mario Vargas Llosa
El francotirador valiente, de Arturo Pérez Reverte. La peor señora del mundo, de Francisco Hinojosa. El francotirador valiente, de Arturo Pérez Reverte.
Las ventajas de ser invisible, de Stephen Chbosky. El pájaro del alma, de Mijal Snunit. Rayuela, de Julio Cortázar.
Disciplina con amor: cómo poner límites sin ahogarse en la culpa, de Rosa Barocio. La vida de las mujeres, de Alice Munro. Clases de literatura: Berkeley, 1980, de Julio Cortázar.
Insurgente, de Verónica Roth. El libro salvaje, de Juan Villoro. V for Vendetta, de Alan Moore.
Muerte Súbita, de Álvaro Enrigue. La cultura en el mundo de la modernidad líquida, de Zygmund Bauman. Mi vida querida, de Alice Munro.
Los Años de Peregrinación  del Chico Sin Color, de Haruki Murakami. Estados fallidos, de Noam Chomsky.
Rayuela, de Julio Cortázar. El laberinto de la soledad, Postdata y Vuelta al laberinto de la soledad, de Octavio Paz
Divergente, de Verónica Roth Mi vida querida, de Alice Munro.

 

MunroGrata sorpresa tuvo El Escribidor, pues, aunque de su búsqueda esperaba obtener funesta pila de títulos de autoayuda (de éstos, sólo apareció uno que se ignorará no sin cierta indulgencia; llámenle licencia poética), se encontró con que esto no es así. Acaso porque la consulta se realizó en un día y hora donde los astros se alinearon favorablemente para la literatura o acaso porque los dioses del Olimpo fueron generosos, se sabe ahora que la gente prefiere la narrativa, donde destaca la presencia de dos escritores del Boom, Vargas Llosa (a quien El Escribidor conoce de otros tiempos) y Cortázar; el primero con su más reciente novela El héroe discreto (a la que El Escribidor le trae ganas, a pesar de que el Editor Azul le haga jetitas) y el segundo, con ese ladrillazo que va por el nombre de Rayuela. Por otro lado, la fama que le ha traído el premio Nobel anuncia con trompetilla a Alice Munro y dos de sus libros de cuentos: La vida de mis mujeres y Mi vida querida. El Escribidor confiesa no saber nada de esta escritora, salvo que se ha hecho del premio más prestigioso del mundillo literario; en realidad, El Escribidor debiera aceptar también que nada sabe sobre la literatura que en Canadá se hace y que, a decir verdad, esa parte del planeta le representa un blanco total (y muchas focas). Dos azotes para El Escribidor y continuamos.

Pérez Reverte y Murakami se apersonan también entre el top ten. Sobre esto, El Escribidor sólo puede pedirle al Misericordioso y a otras deidades benefactoras que jamás, nunca, se le ponga enfrente otro libro de Murakami. Después de iniciarse con 1Q84 y sus muchas (MUCHAS) páginas de cursilería que lo invitan a uno a abandonar la literatura, El Escribidor no piensa volver a quemar sus ojos en nada que haya salido de este japonés tan norteamericano. Que en la Condesa con su pan se lo coman.

Para cerrar con la narrativa, El Escribidor admitirá que no conoce ni a Verónica Roth, ni a Stephen Chbosky, cuyo nombre sólo se pronuncia entre estornudos. Tampoco tiene el gusto con Mijal Snunit, y a Villoro prefiere hacerse como que no lo ve (El Escribidor abusa de la licencia poética).

Del lado del ensayo, se tiene a otro Nobel, Octavio Paz, con el texto pazquizá más leído sobre la identidad del mexicano: El laberinto de la soledad, que, para acompañarse, el FCE publica con Postdata y Vuelta al laberinto de la soledad. El Escribidor sólo tiene flores para lo que conoce de la literatura de Paz, a pesar de que suela llevarse malmiraciones al reconocerlo. Finalmente, Chomsky y su Estado Fallido y Zygmund Bauman con La cultura en el mundo de la modernidad líquida. Aunque El Escribidor desconoce ambas publicaciones, las reseñas que el Fondo proporciona permiten la suposición de que se trata de temas de tipo político-sociológico. La poesía, según se observa, es una dama poco cortejada por el gusto del mortal.

Como resultado de esta no muy minuciosa investigación, El Escribidor concluye que, aunque las cosas en torno a la lectura suelen estar mal, lo que se lee, que se supone que está bien, no está tan mal (El Escribidor cantinflea tan bien que el mismísimo Mario Moreno lo felicitaría). Es decir, aunque entre los libros que se compran abunda el cascajo (publicaciones de autoayuda y superación, novelas light, antologías de poemas amorosos escritos por Juanito el de la esquina…), la presencia de escritores cuya calidad literaria es reconocida en todos lados (más allá de la opinión y los gustos de El Escribidor) sugiere que los lectores aún prefieren la reflexión ante la sobreabudancia de recetarios para la vida.

El Escribidor termina con una pregunta: con que se lea, ¿que se lea cualquier cosa?



[1] ZAID, Gabriel, “Paradojas de la Cultura”. Blog de Letras Libres. Publicado el 27 de noviembre de 2013, consultado en http://www.letraslibres.com/blogs/articulos-recientes/paradojas-de-la-cultura

[2] Datos tomados de la página http://gandhi.com.mx/index.cfm/Libros-Los-mas-vendidos que se consultó el 19 de diciembre de 2013.

[3] Datos tomados de la página http://www.fondodeculturaeconomica.com/  que se consultó el 19 de diciembre de 2013.

[4] Datos tomados de la página http://pendulo.com/ que se consultó el 19 de diciembre de 2013

Originally posted 2013-12-25 10:49:44. Republished by Blog Post Promoter

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