Aarón Fernández vuelve con Las Horas Muertas

marzo 14, 2014

Por:

Cine, Medios, Reseñas, Vista

No hay comentarios

Ciudad de México.- Tiene nueve habitaciones; restemos la bodega. En cada una de ellas no deben faltar sábanas nuevas, toallas limpias y una caja de pañuelos junto a la cama. El trabajo es sencillo, lo único que requiere es un buen servicio, un trato amable y la mayor discreción del mundo. Sebastián lo sabe. Miranda no. El motel se llama “Palma Real”. Allí el tiempo es un caso perdido.

Las-horas-muertas-cartel

 El productor y director mexicano, Aarón Fernández (Chihuahua, 1972), se hace presente con la exhibición de la cinta Las horas muertas, un retrato esparcido, en distintas situaciones, que conforman el crisol de  la historia final. El inabarcable paso del tiempo; sus tristezas, sus glorias.

 Sebastián Ramírez Novoa está por cumplir 18 años. Su tío Henry, administrador de un pequeño motel en Guerrero, lo deja a cargo mientras él está bajo examinación médica. Sebastián no repela, conduce la administración con tranquilidad; pero, con el paso de los días, el andar del reloj se torna insoportable. Él es discreto, tal y como le recomendó su tío, hasta que Miranda aparece en el motel, indiscretamente.

 Después de haber presentado la cinta Partes usadas, Las horas muertas cuenta con la intervención del fotógrafo Javier Morón, así como los actores Kristyan Ferrer y Adriana Paz. El largometraje se filmó en el 2012; demoró más de año y medio en salir a las salas de cine. Pero los elogios no se han hecho esperar.

 Miranda es una mujer mayor. Ella sale con Mario, un hombre casado que le ofrece a Miranda apenas destellos de un romance que nació muerto, infructuoso. Cada vez que él la cita en el motel, ella espera. Es en esta pausa del mundo donde conoce a Sebastián. Las miradas los llevan a la conversación, las palabras a la sonrisa y la sonrisa a la complicidad: ya no hay lugar para las manecillas.

AClepsidra II

 Este largometraje mexicano ganó el premio a la Mejor Contribución Artística en el marco del Tokio International Film Festival en su edición 26. Actualmente, la misma cinta también está en los proyectores del Festival Internacional del Cine de Morelia (FICM) y se espera que continúe cosechando el reconocimiento que ya obtuvo en Asia.

 La discreción es deliciosa o impertinente según se maneje. Miranda y Sebastián no lo dicen. Las horas muertas es una llamada de atención para quienes pierden el tiempo, para quienes se desesperan, o, simplemente, para quienes lo dejan pasar como si se tratara de un motel. Uno de esos resguardos con propio encanto donde hombres y mujeres hacen de las horas muertas un motivo de vida.

 

MUERTAS

 

 

 

 

Al final, asegura Miranda, todos los amores van y vienen. Quién sabe el tiempo…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Chulavista

Somos una plataforma multimedia que vincula proyectos productivos y participación ciudadana en la solución de problemas públicos. Arte y Cultura para cambiar nuestro entorno.