La soledad de los animales

agosto 28, 2014

Por:

Arte, Literatura, Reseñas, Tacto, Vista

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“¿Lo ves? dice , sólo los animales recuerdan cómo ser felices.”

El arte es generador de vida; su nacimiento es humano y su muerte, también. Siempre nos cuenta una o más historias: consecutivas, suspendidas, amortiguando el fin y manifestando treguas. Con una mirada, una palabra, un paso, una imagen, dan a luz un mundo en cada uno de nosotros. Es natural, y duele. Por eso, la literatura como manifestación artística propia del hombre también puede ser una idea, un arma, un deceso.

 Naturaleza del hombre, de animal, de dolor. Desde hace mucho tiempo que los hombres se perdieron el asco –o respeto a sí mismos y por ende, a todo lo demás.

 La soledad de los animales de Daniel Rodríguez Barrón, logra en unas cuantas páginas –porque eso es lo que el hombre tiene que decir de sí mismo actualmente retratar la violencia del hombre, que siempre justificamos como instinto; sin embargo, la sobrevivencia se pierde cuando el placer se antepone.

"La soledad de los aimales" de Daniel Rodríguez Barrón

“La soledad de los aimales” de Daniel Rodríguez Barrón

 Esta primer novela de Rodríguez, cruel, rápida, sarcástica e irónica, narra la historia de un periodista alcohólico que encuentra a Laura, activista radical que busca salvar animales de manera desenfrenada. En su intento por lograrlo, se vuelve víctima de las verdaderas bestias irracionales: trabajadores de laboratorios, científicos que experimentan con perros, hasta los personajes que tratan a sus mascotas mejor que a ellos mismos.

“Según la nota, los encontraron muertos, con claras señales de tortura; a ambos los violaron; los acuchillaron en la cara a sabiendas de que ninguna cuchillada en esa parte del cuerpo puede causar la muerte, lo hicieron por diversión…”

 La metáfora que plantea el autor, alejada de una sociedad “civilizada”, nos mantiene alerta, nos recuerda constantemente (y no sólo a través de videos virales) que ser humano puede ser un peligro para quien está a nuestro lado y para nosotros mismos.

“…luego abrieron sus cuerpos en canal y los rellenaron con pollos aún sin desplumar, tal vez incluso las aves estaban vivas aunque atadas de las patas. Con su sangre escribieron en las paredes: “Todos somos animales”.”

 Daniel Rodríguez Barrón estudió Letras Inglesas en la UNAM. En 2008 recibió el Premio Nacional de Periodismo, específicamente en la parte de Divulgación Cultural. Su trabajo como editor, periodista y colaborador es extenso, abarcando más de 20 años de trayectoria.

 Como recomendación, no sólo encontramos esta novela, Incidentes, es su libro de cuentos. Ha incursionado también en el teatro. Su obra La luna vista por los muertos (título que, en lo personal, me hace pensar en Juan Rulfo) le permitió recibir, en el 2002, el Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo.

 La soledad de los animales editada por La Cifra Editorial, es el ejemplo perfecto del curso que la literatura mexicana ha estado tomando desde hace unos años. Letras que parecieran dejar inconclusa la intención, pero si se leen bien, simplemente optan por dejar una brecha abierta al diálogo y la reflexión de los lectores.

 ¿Qué somos?, ¿en qué nos hemos convertido?, ¿la inconciencia nos supera o nosotros ya superamos nuestros propios límites?