La negación ante el olvido de los indígenas en la época moderna

noviembre 13, 2014

Por:

Arte, Críticas, Objetos, Reseñas, Tacto

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La belleza de México radica en la peculiaridad de su arquitectura social y cultural. Un sentido histórico que define la identidad del mexicano se encuentra detallada de una manera ancestral; pluralidad y un concepto autóctono describe la pertenencia y el conocimiento de nuestras raíces típicas –ricas en emblemas culturales-. En ese sentido, alrededor del mundo se reconoce el legado patrimonial de las culturas indígenas de nuestro país, entonces ¿Por qué el mexicano se empeña en olvidar la magia de su ascendencia? ¿Dejó de ser importante? Preguntas que merecen ser analizadas y comprendidas en un contexto social.

 Una de las posibles respuestas se centra en el hecho de la desvalorización paulatina del sentido de identidad del mexicano, a partir de la adopción –según estereotipos sociales- , de la concepción de otras tendencias extranjeras (lo cual no está mal) sino que en ese afán por querer “modernizar ciertas cuestiones de la vida” se deja de lado la importancia de la cultura nativa; es más hasta se le ha llegado a degradar con adjetivos como “naco”, “ignorante”  y otros que se le asemejen. Los pueblos originarios son los que han aportado gran trascendencia a todo el mundo… y la mayoría se empeñan en su olvido.

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Pueblos Wixaritari.

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México es de aquí.

 “Del dicho al hecho hay mucho trecho”. Éste refrán puede utilizarse en el sentido de dar mención a la contradicción prevaleciente entre los que dicen sentirse orgullosos de su país y de su nacionalidad, pero en realidad esto sólo representa el reflejo de un estado de solidaridad consigo mismo, es decir, quedar bien con los demás y fingir que conozco el sentir de mi nación. ¿En realidad te duele tu país? Es un suplicio tener que lidiar con hechos tan mordaces como es la discriminación hacia nuestros hermanos, ellos viven el calvario de ser para el mundo, los olvidados.

 La historia ha demostrado en un sinfín de ocasiones -conforme a la evolución del mexicano-, que el oriundo del país del maíz olvida lo que le conviene, piensa lo que cree conveniente. Es un absurdo olvidar la magia de las comunidades indígenas, el aporte hacia la cultura de la nación ha sido gracias a la formación que han tenido los compañeros durante todo el proceso de formación, que va desde el declive de un imperio hasta la lucha para la emancipación humana. Éste México, era un pueblo guerrero – la esencia y la humildad aún describe en la actualidad el pensar de inigualables personas que adoran a sus semejantes-. ¿Por qué olvidarlas? ¿Su delito es ser pobres en un país que va en la búsqueda del tinte burgués? El delito es de la nación por no recordar la gran importancia de la cosmogonía de las comunidades más hermosas y francas de este país lleno de color; son pobres en dinero, pero no en pensamiento y actitudes, de ellas siempre podrás aprender a través de la humildad que tanto le falta al mexicano.

“El río pasa, pasa:
nunca cesa.
El viento pasa, pasa:
nunca cesa.
La vida pasa…
nunca regresa.”

Poema otomí.

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Indígena huichol.

 El orgullo que invade el espíritu al sentirse parte del florecimiento de una cultura exquisita en detalles, se ha quedado atrás del hermano y parece no recordar la importancia, se desatiende y los colores brillantes de este país se han opacado en otorgarle un poderío a una semblanza del olvido. Mercancías por doquier y miles de despilfarros hacen su aparición en el siglo XXI para minimizar la esperanza de los caídos,de los que les duele un país sombrío y cansado de seguir y no encontrar la luz al final de túnel tan interminable.

“El indígena descalzo…el burgués gozoso
El pobre lucha…el burgués calla.”

 Mientras se carece de fraternidad, México lindo y querido parece desquebrajarse ante cualquier tumulto que ofrezca mayor sentido de vanguardia, mientras que un pueblo olvidado llora que se le haya exiliado de su tierra llena de flores y tradiciones, llena de manjares nacionales. El rostro indígena, es la más bella y sincera de la humanidad y de la semblanza de la historia de una nación que ha sufrido tragedias y olvidos. Todo el tiempo se le pisa, pero la lucha de los más aguerridos y de los pueblos originarios sigue en la esencia de una nueva perspectiva de vida, donde los intereses por tratar de no recordarlos ya no existe.

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Indígenas en el Estado de México.

El guerrero no es alguien que pelea,

no tiene el derecho a tomar la vida de otro.

El guerrero, para nosotros,

es aquél que se sacrifica por el bien de los demás.

Su tarea es cuidar

a los mayores,

a los indefensos,

a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta,

y por sobre todo,

a los niños,

Futuro de la humanidad.

-Toro Sentado.

 El México aguerrido por pueblos originarios, por comunidades llenas de bellos sentimientos aún viven en las entrañas de la tristeza que cae a cántaros del cielo. Un pueblo que lucha por seguir en el camino con personas tan soberbias que no reconocen el corazón tan excelso que describen a nuestros hermanos los indígenas. Ellos son la luz para los que han dejado se soñar, ellos son la guía para este mundo gris; respeto y amor siempre para ellos. Este país les debe eso y más, por sobre todas las cosas, nunca será exterminada la llama reveladora de los que han forjado el sentimiento de una historia llena de lucha.

Alma Torres

El viaje es entre letras y utopías. Estudiante de Economía del IPN. Hagamos de la escritura, la revolución del amor mismo.