La música como único medio de escape

julio 28, 2014

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Sabemos que existen días malos y otros no tanto, en donde la mayor parte de las personas buscamos un escaparate a ese día pesado en la oficina, a los problemas que nos achacan diariamente. Y el alivio lo encontramos cuando le ponemos play a nuestro reproductor de música y olvidamos lo que a nuestro alrededor sucede, nos ponemos los audífonos y nuestro mundo se resume a sonidos  y pensamientos –algunos preferimos leer- ¿a cuantos no vemos con un par de audífonos sumidos en su reflexión cotidiana?

 Mi reproductor sabe perfectamente qué poner para que mi ánimo se recupere al día, o mantenerme dentro de ese mode que tal vez estaba buscando, soy ferviente usuario del transporte colectivo metro y es el transporte que uso con mayor frecuencia durante el día. Conozco las cosas que suelen suceder cuando personas que buscan la manera de llegar a sus destinos se juntan con otras personas que llevan la misma o mayor prisa, la mayoría busca llegar puntual a ese trabajo que exige llegar temprano y te descuenta por cada retardo que presentes en tu impecable carta laboral.

 Para eso no está de más algo movido, algo que despierte nuestros sentidos como si fuera un café bien cargado igual al que sueles preparar en tu casa, no como aquellos que se distribuyen en las cafeterías del mundo globalizado.

 Después de una serie de penurias (lidiar con los vendedores ambulantes, sentir uno que otro arrimón y tal vez discutir con uno que otro aprovechado), llegas a tu destino, feliz por haber sobrevivido a ese festín del pecado. Te relajas en tu escritorio dispuesto a empezar con tus obligaciones, sin embargo en ocasiones tu humanidad no aguanta tanto estrés y requiere de esos famosos 5 minutos –de los que algunos productos de chocolate se han apoderado- para poder salvar el día.

 Algunos no necesitamos del cigarrillo o del café, sólo nos basta un poco de música para salvar el mundo como héroes, de esos que solo leemos en cómics o vemos en películas, salvado el mundo de su propia podredumbre, salimos airosos, casi intactos de esa fiera llamada trabajo.

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 Contentos por nuestra hazaña, celebramos con algo de música en nuestros oídos y nos dirigimos hacia otro punto: la fiera de las mil cabezas; regresamos al inframundo montados sobre esa limousine naranja que nos lleva a diversos puntos de la gran Ciudad de México. No nos queda más que ser engullidos y disfrutar del paisaje, pero recordemos que contamos con nuestro único salvaguarda: nuestro reproductor, el que nos facilita las cosas y hace más livianas nuestras vidas. Ya sea rock, hip hop, el mal llamado rock alternativo, el popero rock en tu idioma, soul, cumbia, salsa, o cualquiera de los géneros infinitos.

 La música es y será siempre nuestro único modo de escapar a todo eso que nos incomoda, o bien nos sumerge de manera irreparable a aquello que nos hace libres. Ya lo diría aquel filosofo Friedrich Nietzsche “Sin música la vida sería un error”, el día ha terminado, pero próximas batallas se avecinan al día siguiente, pero nuestra única arma de defensa serán siempre nuestros audífonos.

El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla.

Robert Browning

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