La historia de una, en un millón

abril 12, 2014

Por:

Arte, teatro, Vista

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“Entonces los ideales por los que luchamos comienzan a difuminarse, la sombra de nuestro pasado se levanta con vida propia y la mancha del presente corrompe nuestra esencia, nos ha consumido la realidad”

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Juana In A Million existe actualmente en el Foro La Gruta, por ya muy poco tiempo. Un monólogo siempre es la ventana abierta para explorar en plenitud el potencial de un actor, finalmente, no hay nadie más junto a él, no puede apoyar su interpretación en otro elemento más que el mismo, el reto sin lugar a duda se manifiesta fuerte y conciso, transmitir el mensaje, permitir que el código se desenvuelva en la audiencia, sin morir en el intento.

Sin duda, la migración es un tema del cual hay mucha tela para cortar, llena de posturas que hablan a favor, en contra, en protesta, todos estos a la vez tienen subtemas, de los cuales se desprenden ramas que localizan el contexto del espacio y tiempo dónde ocurre la acción ya planteada. Cuando una persona decide abandonar su patria y esta persona responde a un nivel socioeconómico menor, y un ambiente social devastador, generalmente lo hace para buscar un nuevo sitio dónde vivir y que permita el cambio de la situación actual de su vida. Claro que en muchas ocasiones no sucede así.

Juana es una joven mujer michoacana, que abandona su tierra, dónde ha crecido trabajando en el restaurante de su madre y dónde la violencia es pan de cada día. Una amiga de ella se ha ido a Londres, aparentemente le va bien, la sociedad europea es más civilizada, seguramente ahí encontrará un mejor espacio para vivir, seguramente ahí podrá ser ella misma, coexistir, tener ambiciones, cumplir metas, soñar; Pero al llegar  a la Capital del Reino Unido, las cosas no son como debieran ser, las condiciones de los latinos parecen ser incluso aún más duras que las terribles cosas que se escuchan acerca de los inmigrantes en Estados Unidos, ser mujer se reduce a labores domésticas, empleos de baja remuneración o transformarse en objetos de acompañamiento. Limpiara baños, o abrirá las piernas.

La historia de Juana In A Million parte de una pieza de la realidad histórica de la mujer y la sociedad latina vista desde el panorama social de la migración hacia Europa, busca acercarse con el corazón desnudo al espectador, para enternecer y hacer una conexión en busca de respuesta y apoyo, para permitir apreciar desde la manera más humana posible el entorno que genera la desilusión y el fracaso, cuando los mismos llevan un contexto de derrota que data desde años atrás.

A Juana la rodea el fantasma de su pueblo prehispánico sometido ante el yugo español, la sombra de su familia rodeada de la inseguridad asestada por el narcotráfico, la vulnerabilidad de ser mujer ante una sociedad estúpidamente machista, pero sobre todo, las barreras culturales del lenguaje y la imposibilidad de reclamar sus derechos en una nación que no le pertenece por ser una indocumentada, situación a  lo que en vez de responder con apoyo, le responderían con la deportación.

Una vez presenciando el desarrollo de esta puesta, todos nos convertimos en Juana, todos entendemos su frustración, soñamos con ella, buscamos su impulso ante el mundo, pero no podemos evitar imaginar que por más que luche, su situación no depende solo de ella. Vicky Araico y Nir Paldi escriben pues un guión con una solidez y precisión de tal calidad que impacta línea a línea, recrea y familiariza, soltando hilos conectores que danzan al compás que el trazo escénico se desenvuelve. Es teatro físico, que entrega una tormenta de fuerza y delicadeza, semejante a lo que pudiese ser una mariposa dentro de un tornado, Paldi (la directora) busca transmitir esta acción en un movimiento que se apodera del público.

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La actuación de Vicky Araico Casas es en verdad una de las más poderosas muestras de lo que un actor puede lograr al hacerse parte en totalidad de un texto. Araico se transforma en muchos personajes con una maestría impecable, da cátedra de técnica vocal y expresión corporal, al tiempo que construye un canal de comunicación tan bueno que nos va adentrando más y más al mensaje. Impone su presencia que atavía con un sencillo vestido blanco (diseño de Kate Rigby) que guarda rasgos prehispánicos combinados con un corte estilizado que encierra la inocencia y el silencio, ambos elementos se rompen con el discurso dramático al cual la actriz hace digna justicia y representa con liderazgo.

La puesta de la que les hablo es un grito que pide ser escuchado, y debe ser atendido. La historia de Juana es la historia de muchas mujeres en Inglaterra y el mundo, la pérdida de la identidad nos corresponde a todos, no es sólo un asunto de categorías políticas, es una urgente necesidad de atención humana. Desgraciadamente la obra cierra temporada ya en el Foro La Gruta, más la calidad de la misma, que la ha hecho acreedora  al Fringe Firste en el Festival Fringe de Edimburgo (2012) y nominada al Off West Ende a Mejor Actriz (2014), la lleven pronto a otro escenario de este país, dónde será responsabilidad de usted querido lector, el atender el llamado de esta imperdible muestra de la desmaterialización  de un ser.

Saúl Campos

Comunicólogo, apasionado del arte y la información. Adicto al teatro.