La era de las Big Bands : entre la lucha clasista

noviembre 10, 2014

Por:

Arte, Críticas, danza, Música, Oido, Reseñas

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Count Basie & Ethel Waters (1943).

“Si tocas una melodía de jazz y las personas no mueven los pies, no la toques más.”

— Count Basie.

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Baile típico en 1950.

 A partir del año de 1930 se presentaron grandes cambios sociales a escala internacional, sucesos de gran impacto histórico como fue la Segunda Guerra Mundial presidiéndola  la Gran Depresión de 1929 y posteriormente la Guerra Civil Española. En ese sentido, la transformación socioeconómica se presentó en todos los países, independientemente de su grado de desarrollo, y dicha modificación también centró sus bases en el contexto cultural, básicamente en la música.

 El glamour y el cliché de las grandes orquestas (big bands) transformaron a la escena musical para brindar al mundo una serie de notas que permitirían ser el legado de géneros actuales como es el rhythm & blues,  acid jazz, lounge, música de elevador, con presencia en los años 50, conocida también como a go go-soul y el mismo jazz contemporáneo. El ritmo meloso que corrompe su  formalidad al minuto, permitía adiestrar al oído de una manera que permitía que el baile surgiera entre los asistentes de una manera cómoda. Los trajes impecablemente cuidados en tonalidades claras y los peinados con bucles espectaculares aparecían en los bailes de salón de todo el mundo; aunque en un principio la sede fue Europa Occidental y América del Norte. El ritmo del swing invadió los espacios burgueses de los países con una fuerte concentración de capital; la periferia no formó parte de este movimiento.

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Lester Young.

 Una fuerte contradicción se vislumbra entre su origen y desarrollo, ya que fue un movimiento que tuvo sus raíces en comunidades en condición de pobreza –específicamente en Florida, Estados Unidos. El jazz fue el elemento que permitió la creación de la big band, el sonido dependía de este tipo musical que se oponía al régimen más acomodado, sin embargo a partir del año de 1935 el escenario en el que se desenvolvió la música de las grandes orquestas, pasó a ser cultura en su mayoría de pertenencia burguesa. En ese período las orquestas comandadas por Bing Crosby, Glenn Miller, Tommy Dorsey, Artie Shaw, Benny Goodman, Brian Setzer y Dave Holland le pusieron énfasis a este gran género musical que tendría un gran legado hasta nuestros días. De esa trascendencia musical, se desprenden tipos de música con un sonido muy peculiar como el bebop, el hard bop y el cool, además del más conocido: el swing.

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Glenn Miller & Orchestra.

 Las big bands contaban con precisos arreglos musicales que le permitían distinguirse entre la clasificación presente del jazz clásico. Se distinguían por el sonido de clarinetes, trompetas, trombones  y saxofón barítono. Sin duda, la magia de las big bands permitió que la música se transformará de manera que involucrara una serie de géneros pertinentes para el progreso de la escena clásica del jazz, y esto se ha visto reflejado en el jazz contemporáneo.

 Históricamente, tienen una gran contribución cultural; sin embargo también enfrentaron un grave y complejo proceso social en el que se encontraba la discriminación hacia una raza que luchó por sus derechos durante mucho tiempo. Esto trajo consigo que la clase dominante, tuviera a su poder el simple hecho de poder escuchar ese tipo de música y bailarlo, de manera que la raza afroamericana no tenía cabida en la participación, es decir ni para asistir a los eventos de baile ni para poder participar como arreglista de sonido. A su vez, esto radicalizaba el sentido de pertenencia de este inigualable sonido hacia la clase con más poderío económico, de manera que las grandes potencias adquirían en mayor medida ese sentido de dominación hacia las clases bajas; contradicción que imperó durante la mayor parte de su desenvolvimiento.

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Lester Young.

 A partir  de 1935, grupos como Lester Young y otras bandas de origen afroamericano, adquirieron mayor importancia y participación en la escena de las big bands. Comenzaron a adquirir reconocimiento en diversas localidades de Nueva York y posteriormente pasaron a ser parte de la historia cultural de aquellos tiempos. No es de extrañarse que el gran apogeo se alcanzará en estos años , donde se apreció en gran medida el sentimiento cultural a partir de 1940.

En 1950, año en que todavía permeaba el racismo en América del Norte, se seguía desenvolviendo el jazz a través de las big bands en los barrios más populares de los condados periféricos, de manera que se iba extendiendo poco a poco en los países menos desarrollados. La leyenda en torno a un tipo de música de tinte burgués parecía haberse quedado en el olvido, y se abría la puerta a un tipo que ya no asumía una postura clasista.

 De esa forma, se promovió la big band como un elemento emergente sobre la música de ese tiempo que presentó grandes momentos antagónicos ante el escenario tan lúgubre en la sociedad que aceptaba todo por hecho y no por reflexión. Música creada en un principio para la clase acaudalada, y que posteriormente se convirtió en la diversión de toda una sociedad que no estaba consciente en el significado de pertenencia e identidad, hasta que se neutralizó un poco la diferencia entre clase y raza.

Alma Torres

El viaje es entre letras y utopías. Estudiante de Economía del IPN. Hagamos de la escritura, la revolución del amor mismo.