La canción en el campo de batalla

octubre 7, 2014

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América Latina es un pueblo lleno de colores, de gente cálida y lugares increíbles, es una tierra dotada de vastos recursos naturales, de abundancia y diversidad gastronómica, de paisajes y flores. Por otro lado, nuestra América es un territorio plagado de injusticia, corrupción y malos manejos, de desaparecidos, de asesinados, de crisis y de pobreza.

 En esta burda descripción de la frontera cultural latinoamericana, sobran las razones para mencionar a los luchadores sociales, presos políticos y cantores incansables, quienes en la música encontraron un campo fértil para sembrar la disidencia y la conciencia; tanto artistas latinoamericanos como angloparlantes, han tenido un papel histórico realizando la misión incansable de difundir su mensaje para lograr hacer conciencia. La música jamás debe estar desvinculada en su compromiso con los pueblos.

Woody Guthrie con una insignia en su guitarra "Esta máquina mata a los fascistas"

Woody Guthrie con una insignia en su guitarra que pone “Esta máquina mata a los fascistas”

 Décadas atrás, cuando los estados sureños de la Unión Americana no reconocían los derechos civiles de la población negra, las voces y la música de los cantores (según Facundo Cabral “cantante es el que puede, cantor es el que debe”)  fluían a través de los ritmos soul y jazz. Nina Simone llegó a reconocer que “Jazz es un término de los blancos para definir la música negra. Yo hago música clásica negra”.

 La música empezó a hacer una diferencia en la conciencia colectiva, los músicos que no eran sonados en la radio generaron una mejor propaganda; la censura sólo incita a desear más lo prohibido. Las canciones protesta se fueron ligando más al activismo político y al llamado anti-guerra, la música invitaba a reflexionar sobre los sucesos sociales, actúaba como informante alejado de la mass media.

 En América Latina también surgió la canción protesta como resultado de los múltiples sucesos que históricamente hemos sufrido en estas latitudes, uno de los casos de represión hacía este tipo de intérpretes más representativos es el de Víctor Jara, asesinado en el hasta entonces llamado Estadio Chile, hoy llamado Estadio Víctor Jara. Cantantes como Violeta Parra, Mercedes Sosa, Alfredo Zitarrosa, Ruben Bládes y Silvio Rodríguez, hoy siguen siendo figuras en estos modos de interpretación.

Cerca de la revolución, 
el pueblo pide sangre, 
cerca de la revolución, 
yo estoy cantando esta canción, 
que alguna vez fue hambre.

Cerca de la revolución, CHARLY GARCÍA.

 La música de protesta aún sigue guardada en el pensamiento latinoamericano porque las razones de ésta siguen existiendo; lo que sufrió Sudamérica durante las dictaduras militares de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay sigue pasando aún hoy en nuestro país durante la guerra sucia que ha durado al menos cuatro décadas en una suerte de anacronismo cruel.

 Las desapariciones de estudiantes normalistas de Ayotzinapa sólo es un recuerdo constante que en una supuesta democracia eso no se puede permitir jamás, el clamor de justicia sigue  latente en la canción protesta, una canción que por su naturaleza fundamental nunca debió de haber sido.

Anoche escuché varias explosiones, tiros de escopeta y de revólver, carros acelerados, frenos, gritos, eco de botas en la calle, Toques de puerta. Quejas. Por Dioses. Platos rotos, estaban dando la telenovela, por eso nadie miró pa’ fuera. Desapariciones,

-RUBÉN BLADES.

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