Kafka como personaje

abril 14, 2014

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Arte, Literatura, Reseñas

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La literatura se escribe en el viento; se transmuta de la hoja al aire. Siempre habrá algo que escribir; ese algo se traduce en una historia, un recuerdo o un sueño para contar; una vida (con una buena cantidad de fantasía) será lo suficientemente hermosa como para perpetuarse.

Franz Kafka es un sueño en sí mismo. Nacido en Praga en 1883, se le considera uno de los más grandes escritores y representantes no sólo de la lengua alemana sino de la literatura universal. Su obra fue vasta y compleja. Entre ellas se encuentra: La metamorfosis (quizá sea su obra más conocida); El proceso; La condena; América; El fogonero; Carta al padre; etcétera.

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En primera instancia, es importante reconocer en este autor la exactitud y longitud de sus palabras. Nunca se lee nada que esté de más ni viceversa. La literatura kafkiana se ve complicada por diversas razones: el aspecto onírico, el absurdo, la exageración, la relación con la realidad, y la figura del padre.

La obra de Kafka parece un sueño  (o una pesadilla), donde no todo tiene explicación ni razón de ser. Al igual que los grandes escritores, supo bien mezclar la realidad con la fantasía, tanto así, que a lo largo de su lectura, el autor refleja  más de lo que hubiera querido decir de si mismo.

Carta al padre es una misiva destinada al padre de Kafka con la peculiaridad de nunca haber sido leída por el mismo. En esta carta, los personajes oscilan entre el mismo Franz, el padre (Hermann Kafka), la madre, las hermanas y algunos otros familiares como primos o sobrinos del autor.

Algunos críticos aseguran encontrar en esta obra la raíz del problema social al que se enfrentaba el autor en la vida real; sin embargo, algunos otros expertos dicen que lo que realizó Kafka en esta y otras obras fue manifestar el uso de la parábola, la alegoría y la hipérbole para representar al padre.

La figura paterna siempre ha representado protección, poder, fuerza, autoridad, sustento, entre otras. Durante la época de Kafka, esto no difería mucho. El padre, al pertenecer a una clase media, era el jefe de familia. Llevaba bajo su tutela la educación de sus hijos. Pretendía ver en ellos el reflejo fiel de lo que era ser “un Kafka”, como queda en manifiesto en Carta al padre; empero, Franz se sintió intimidado por la figura paterna fuerte y autoritaria. Se sentía tan amenazado, que buscaba un refugio en bromas acerca de él pero, al crecer, se fue dando cuenta que esas “burlas silenciosas” no eran más que una muestra del miedo que le tenía.

Como anteriormente dije, la figura del padre de Kafka fue maximizada por el autor. Para entender y estudiar al personaje que resulta ser Franz, personaje  de su propia historia, es necesario leer esta carta.

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