HISTORIA DE LA CHINA POBLANA

agosto 9, 2013

Por:

Gusto, Lugares

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Fajilla de raso de algodón, con su blusa dorada de puntos de cruz, de colores o de hilos preciosos, con su rebozo siempre cruzado sobre el pecho, falda no tan larga y bordada, y una belleza encantadora. Esto era lo que caracterizaba a la “china poblana”.

 ¿Pero que es lo verídico en todo esto? ¿China o Poblana? Una historia que sin duda muchos poblanos la cuentan a su manera, en realidad otras personas no saben la historia de este hermoso personaje que forma parte de la historia de Puebla de los Ángeles.

Lo cierto es que esta peculiar figura sus raíces son hindúes. La “chinita” se llamaba Mirra y había nacido princesa en las remotas tierras del Gran Mogol o Mogor, o sea la India. Así que aunque todos le decían “china” cariñosamente, porque así se usaba entonces decirle a la servidumbre femenina y joven, Mirra no era china sino indostana o india.

Se cuenta que cuando tenía ocho años, Mirra fue secuestrada por unos piratas portugueses, sería en Portugal donde cambiarían su nombre a Catarina y posteriormente sería vendida a un comerciante que la trajo a México, por Acapulco.

tumblr_m12gpy8bpg1qe3ybbo1_500Cuando llego a Puebla, un matrimonio poblano no tenía hijos y compraron a la chinita para adoptarla como hija, aunque siguió siendo esclava. Así, quedó en casa de los Sosa entre ahijada y sierva. Mirra era bellísima, aprendió con sus padres adoptivos a hablar el español, a cocinar y a hacer labores de aguja, pero se negó a aprender a leer y a escribir.

 Catarina se hizo muy popular por su belleza y manera muy peculiar de vestir, a la usanza hindú. Cuando salía a la calle siempre llevaba un manto que le cubría la cabeza y parte de la cara y doblándolo de mil formas distintas, como el sari de las mujeres en la India. Desde esta época, Catarina gozó de la piadosa estimación de buena parte de la sociedad poblana y contó con el apoyo de la prestigiada Compañía de Jesús así como con la de otros clérigos.

Don Miguel Sosa murió en diciembre de 1624 y en su testamento dio la libertad a Catarina quien se quedó, propiamente, en la calle. La recogió el clérigo Pedro Suárez y vivió en la pobreza haciendo vida ascética y siempre vestida con su indumentaria de saya, manto y toca.

Catrina vivió 82 años y murió el 5 de enero de 1688. La muchedumbre asistió a su entierro, actualmente hay un monumento a la “china poblana” en Puebla.

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