Hikaru Cho: Body painting bajo el realismo social

enero 22, 2015

Por:

Arte, Críticas, Diseño, Escultura, Pintura, Tacto, Vista

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El mundo pasa por una violación hacia la integridad humana, ya sea desde sucesos tempranos hasta los que han relatado poco a poco una serie de pretensiones malintencionadas. En el arte se ha constituido una protesta inminente hacia lo que dañe o ultraje la estabilidad social. No es casual: Siglo XXI, época de los desaventurados y desamparados emocionalmente, daño hacia sí mismo y a los demás, deducción o no, la capacidad por difuminar ese sentimiento de nostalgia hacia los buenos tiempos, ha cautivado a miles de artistas en todo el globo terráqueo. Asia, continente enigmático y sutil, clarifica el sopor de la vida y la necesidad por poner un brillo hacia la mirada perdida. Joven, originaria de Tokyo, Hikaru Cho expresa su sentir ante la expresión del realismo, que detona un variado número de pormenores.

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 Hace aproximadamente dos años, la joven japonesa se integró a la campaña global de Amnistía Internacional sobre derechos sexuales y reproductivos, opinión que le permitió constituir un gran esfuerzo a su labor concerniente. En ese sentido, toma como eje central el declive hacia el respeto como tal de los derechos humanos en general, un sentir que le motiva a sincronizar el cuerpo humano como directriz para empezar la obra. La atención la amerita la masa corporal, el body painting es la técnica que demuestra una forma de compenetrar la manifestación ante la mezquindad de caos de este tiempo. Mujeres y hombres, víctimas de la opresión y del delinque perpetuo son las bases para que la inspiración llegase a Cho de una manera tan controversial y sorprendente. La vacilación aparece cuando se relaciona un rostro con grietas, y no se sabe a ciencia cierta si se está viendo una fotografía o es una sensación extraña entre la angustia y la tranquilidad del modelo en cuestión. La incredulidad juega un papel vital en la creación de la tokiota, sin embargo, precisamente ese aspecto delimita que tan reflexivo pueda ser el contraste de aseveración.

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My Body My Rights (MBMR)

 No solamente se manifestó sobre la importancia de concientizar a la humanidad ante los derechos humanos; su crítica muestra también el declive hacia el que se halla el humano por falta de su propia sintonía. De una u otra forma, la convención entre alcance y limitación va desde el prejuicio hacia la conservación del cuerpo como algo perfecto hasta la muerte en vida. Los objetos pueden ser cierres, frutas, partes de la taxonomía humana… todo tipo de detalles encarnan en la pintura con acrílico que realiza. Con apenas 21 años, logra la pulcritud de algo novedoso, destaca por su arte y también por su pensamiento que conlleva a la autodeterminación e introspección. Indudablemente el reconocimiento llega, y ha compenetrado en marcas de renombre en Japón, así como la realización de diversas colaboraciones con revistas asiáticas y hasta el diseño de formas de maquillaje para modelos en especial. La trascendencia ha sido de gran relevancia para la mujer audaz que contempla la esfera social desde la transformación; primero desde la limitante hasta la construcción de otros paradigmas.

 Sujetos a cuestionamientos y a múltiples aseveraciones día a día, los seres humanos somos la mezcla perfecta entre el deber y el hacer, y en ese tránsito, la variedad de detalles conciernen en un sentido diferente. La función cotidiana varía dependiendo del compromiso y proyecto ante el cual se pertenezca, sin embargo, la similitud entre todos radica en los modos de plasmar a la vida; ya sea desde un aspecto tan trivial como benevolente. El sentimiento de Hikaru Cho se transforma en el reclamo hacia la iniquidad misma del humano, ya sea presentada a su cuerpo, su sentir o a sus semejantes; la necesidad por ser libres, alberga la gran esperanza de la artista japonesa.

Crédito: Fotografías de la página oficial de : HIKARU CHO

https://www.youtube.com/watch?v=7qsQTbB6OIo

Alma Torres

El viaje es entre letras y utopías. Estudiante de Economía del IPN. Hagamos de la escritura, la revolución del amor mismo.