Federico Fellini: Recuerdos de Italia

noviembre 17, 2014

Por:

Arte, Cine, Críticas, Vista

No hay comentarios


best-federico-fellini-films

Taste of cinema.

La peculiaridad para retratar el ambiente social de 1950 a 1960 , recae en la sensibilidad que poseía Federico Fellini: llevar a través del séptimo arte la singularidad de los hechos tan controversiales que sucedían, tales como violencia intrafamiliar, discriminación, pobreza –en diversas facetas, lucha entre clases sociales y la precariedad de la vida en esa coyuntura mencionada. Aspectos que enriquecían la postura del director y guionista italiano, para brindarle al cine de lo mejor que se ha hecho internacionalmente.

vogue

Vogue.

 Conforme al transcurso de su vida, Federico Fellini veía en Italia la gran confrontación que  existía entre clases, lo cual incrementaba los problemas sociales y no permitía el desenvolvimiento pleno; por eso surge su necesidad de retratar a su natal país en cada película, ya sea desde diversos escenarios que iban de una mujer que perdió la esperanza en la vida y en sí misma, como a un núcleo social que sufría las consecuencias de una pobreza llena de desvaríos y censuras. Su cometido fue logrado de una manera tan clara y precisa, que su legado en la cinematografía dejó una gran huella que sigue reconociéndose en estos tiempos donde la crisis social hace su aparición de una manera descabellada. No fue en balde su trabajo, ya que obtuvo el reconocimiento de la Academia con cuatro premios Óscar, aunque cabe destacar que su finalidad nunca fue esa, él mismo se encargó de demostrarlo implícitamente en cada guion, ya que no presentaban características de pretensión ni simulación de los hechos, es por eso que alcanzó la precisión de cada problemática; pasando desde el momento lleno de felicidad hasta el más cruel.

guapos

Federico Fellini y Giulietta Masina.

 Su desempeño profesional  en primera instancia como dibujante le permitió tener una perspectiva más alta sobre lo que quería hacer, por lo que se dedicó primero a escribir y a dibujar; y posteriormente se dedicaría al séptimo arte. No fue fácil su desarrollo laboral, ya que se enfrentó a la represión por parte del Estado que perseguía indiscriminadamente a los artistas que trataban de impartir al público otro tipo de espectáculo, por lo cual al fungir como guionista de la serie Flash Gordon, tuvo que enfrentar al gobierno conservador siguiendo su trabajo en la misma línea. Nunca dejó que cuestiones externas le atemorizaran para hacer lo que tanto disfrutaba.

“Hablar de sueños es como hablar de películas, ya que el cine utiliza el lenguaje de los sueños: años pueden pasar en segundos y se puede saltar en un lugar a otro.”

— Federico Fellini.

cabi

Giulietta Masina en las Noches de Cabiria

 Hizo su aparición en el cine de manera magistral, gracias a la relación que mantuvo con el director italiano Roberto Rossellini , quien le ayudó en un principio a dar forma a obras maestras como Roma, ciudad abierta y El jeque en blanco. 1950 fue el año donde presentó su primer largometraje Luces de Varieté; con la película La Strada (1954) alcanzó el retrato de una sociedad sombría y llena de calumnias hacia una mujer que esperaba sólo ser amada, y que sufría una condición de pobreza  que la llevó a estar dispuesta a aceptar un sinfín de desplantes por una sociedad que sólo se mofaba de ella y la ponía en el centro del espectáculo como el títere que siempre se negó a ser, pero que por costumbre le fue impuesto y que sin duda, se acostumbró a serlo sin cuestionar el sentido del porqué se le trataba así. Giulietta Masina fue la gran estrella que le dio forma a personajes femeninos tan peculiares como Gelsomina en la Strada (1954), Cabiria en las noches de Cabiria (1956)  mujer que enfrentaba el reto de poder pertenecer al mundo siendo ella misma; su sensibilidad y carisma hacia la vida le permitían enamorarse fácilmente de cualquier hombre e imaginar un mundo de color rosa, lo cual no le permitía encontrar un equilibrio en su vida, se confiaba fácilmente de quien fuera y su vulnerabilidad la hizo presa de un dolor inmenso. Sin dejar pasar a Julieta de los espíritus (1965) personaje que puso al cine de cabeza, ya que la actuación logró compenetrar hacia el esquema social más oscuro de aquél tiempo, personaje que relata la infelicidad y la inseguridad de un ambiente familiar que sólo le provoca soledad (nada alejado de lo que pasa actualmente).

stra

Escena de La Strada.

gelsomina

Masina interpretando a Gelsomina.

 La dolce vita (1960), con la participación Marcello Mastroianni, obtuvo la Palma de oro en el Festival de Cannes. Ocho y medio (1963) también la protagonizó el italiano Marcello; ambas películas encontraron la situación de un mundo lleno de prejuicios y de vicios que los acercaban a la perdición o la reflexión según fuera el caso, por lo cual estas dos cintas reflejaron al mundo que olvida y que critica, sin tener un preámbulo constante. Se recordaba todo mientras causara algo positivo y de lo contrario, se desechaba.

cinema

Escena de La dolce vita.

Con música del célebre compositor Nino Rota, las cintas del guionista italiano alcanzaron la popularidad en todas las zonas periféricas del país justo como lo quería Fellini, hacer llegar a la gente más alejada del ambiente una reflexión que le permitiera tener una criterio más amplio sobre lo que acontecía en Italia a mediados del siglo XX. Melodías como la de Amacord, las noches de Cabiria, la dolce vita siguen impregnando la galantería de sumos detalles.

 Su versatilidad le permitió rebasar los límites del séptimo arte, para adoptar una perspectiva que difería con lo que se quería mostrar con lo que debería de enseñar al público, que era la realidad de tiempos difíciles donde la reflexión se tenía que abrir ante el cine a través de personajes tan bien definidos como los que se mencionaron con anterioridad. Una sociedad en crisis, con problemas por enfrentar su situación; cuestiones que no son tan diferentes de lo que pasa en estos momentos. Sin duda, el legado del gran genio italiano sigue en pie.

Alma Torres

El viaje es entre letras y utopías. Estudiante de Economía del IPN. Hagamos de la escritura, la revolución del amor mismo.